Santa Liberata, patrona de las mujeres (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle de un fresco de la Santa en la iglesia parroquial de Vespolate, Italia.

PREMISA
Estos tres artículos los hago después de leer a Pomi Damiano y que lleva por título: “Santa Liberata y su culto en Valsesia”. Transcribo buena parte del texto como premisa a este tema:
“Santa Liberata y su culto en Valsesia. La dimensión ligada más propiamente a la sexualidad femenina se ha visto reducida a devociones particulares, tal vez menos conocidas pero no menos presentes en el territorio valsesiano, a través de santas específicamente responsables de la supervisión de los aspectos más personales de la vida, como precisamente la maternidad y la salud de los diversos órganos del cuerpo. Seguramente, la figura más particular y, por ciertos motivos, la más interesante entre las diferentes santas objeto de veneración por parte de las mujeres en su papel de madre, es Santa Liberata: una devoción que, aunque documentada en solo dos casos y con pocas representaciones iconográficas, asume sin embargo las características que hacen tan especial la devoción a esta santa, quizás la más representativa del sentimiento religioso de las mujeres en Valsesia.

Es un intento de comprender mejor las razones y las formas en las cuales y con las cuales se ha manifestado esta devoción singular, que es esencial para determinar, espero que definitivamente, la clarificación de la identidad de Santa Liberata o más bien, para aclarar a cual de las varias santas con ese mismo nombre pueden referirse las dedicaciones y la iconografía presentes en esta zona en cuestión. De fuentes hagiográficas, tanto históricamente fiables como legendarias, podemos afirmar que existen principalmente tres santas de nombre Liberata: una, virgen de Pavia, contemporánea del obispo Epifanio (+497), que fundadamente se creía que era su hermana y cuya fiesta se celebra el día 16 de enero; una religiosa que, con su hermana Faustina, llevó una vida ascética cerca de la ciudad de Como donde murió alrededor del año 580, en cuya catedral se conservan sus reliquias y que es festejada el día 18 de enero y, finalmente, la famosa y curiosísima virgen llamada Wilgefortis, recordada en los calendarios en diferentes fechas, pero principalmente el 20 de julio.

Fresco de la Santa, datado en el s.XV. Montalto di Dora, Castello (Italia).

Los dos títulos dedicados actualmente con este nombre en Valsesia, en Scopello y en Rimilla, no nos proporciona ninguna especificación que nos permita una segura identificación del personaje. La razón de esta ausencia de atribución proviene del hecho de que la santa venerada en Valsesia, aunque también en Biellese, en Verbano y en Ossola, no se puede identificar de forma explícita e inmediata con cualquiera de las conocidas en los martirologios o en las tradicionales colecciones de vidas de santos. En ninguna de las santas mencionadas anteriormente es, de hecho, recordado el notable atributo iconográfico de los dos niños pequeños que Liberata lleva en sus brazos ni, viceversa; Liberata es localmente representada vestidas de monjas como sus homónimas de Pavia y de Como, o crucificada como gusta extravagantemente representarse a Santa Wilgefortis.

Independientemente de los acontecimientos históricos de todas estas santas, como ya se ha mencionado, el hecho de que tanto en el oratorio de Chioso en Scopello, como en la capilla de San Antonio de Rimilla, así como en las otras representaciones, Liberata es reconocible por los dos bebés que sostiene en sus brazos no teniendo ningún otro atributo especial (cruz, palma o libro) que nos puedan ayudar a arrojar algo de luz sobre la posible identificación con una de estas santas conocidas. Probablemente este sea un caso muy interesante para ser investigado, esbozando aquí solo unos preliminares con la intención de dar ideas para futuras investigaciones, que confirmen o desmientan las posibles soluciones que puedan proponerse. Se podría identificar “nuestra” Liberata con la virgen Wilgefortis, cuyo culto muy común en los países del norte de los Alpes, pudiera parecerse a este de Rimilla, liderada por Walter en su asentamiento en la zona de Val Mastallone, desarrollándose posteriormente de manera autónoma con formas e iconografías propias.

De lo contrario, el culto local de Liberata podría referirse a la santa monja de Lombardia – después de haber estado presente en lugares como Chioso di Scopello que no se encuentra en el ámbito de Walter –, una devoción que por razones no especificadas en este contexto y por las características devocionales e iconográficas autónomas, para nada se relaciona con los hechos o con la veneración de la santa de Como. Estas dos asimilaciones no resuelven el problema fundamental al que hace referencia la iconografía de Liberata, o una monja o una mártir crucificada y por supuesto no establecen su patrocinio específico durante el parto ni el significado concreto de los niños pequeños que ella lleva en sus brazos. A partir de este segundo aspecto, que a su vez determina la representación de la santa, podemos recordar cómo en la antigüedad la deidad responsable de atender a las mujeres embarazadas era Libero, a la cual se atribuía el poder de liberar sin peligro a la madre del niño que había llevado durante nueve meses en su vientre. Se trata de la misma solicitud por la que las mujeres de Rimilla buscaban la protección de Santa Liberata, orando durante los tres últimos meses del embarazo junto a la capilla que lleva su nombre, donde también se celebraba la Misa en los días previstos para el nacimiento del niño, determinando así, involuntariamente, una continuidad ritual cuyo origen, aunque tal vez no directamente en ese lugar, se pierde en la noche de los tiempos.

Fresco de la Santa en la iglesia de San Marcelo de Paruzzaro, Italia.

La ubicación curiosa e insólita de la capilla rimellesa, excavada en la montaña a orillas del río, debe ser analizada en detalle buscando, si es posible, identificar el motivo de la fundación de la iglesita: la elección del sitio puede haber sido determinada posiblemente, por la existencia de algún culto particular (rocas, piedras o manantiales) que fuera objeto de especial atención por parte de los fieles practicando mágicos rituales en un tiempo no muy lejano, como nos lo recuerdan las visitas pastorales en zonas de montaña, incluida Valsesia, y que condenaban la superstición presente especialmente dentro de las devociones femeninas, a menudo canalizadas y organizadas e incluso incluyéndolas en los cultos oficiales propuestos por la misma Iglesia.

Independientemente del posible pasaje de la vida de Liberata, por evidentes razones etimológicas bien documentadas en la veneración de muchos santos, es evidente que en Valsesia, en Biellese y en Verbano-Cusio-Orsola, la santa está configurada con unas características muy particulares, totalmente independientes de cualquier referencia a la verdadera dimensión del personaje histórico, relacionada no tanto con quién hubiera sido, sino cuando y donde había vivido y qué episodios delicados, especialmente en el pasado, había tenido como el parto y la lactancia de los neonatos. En la devoción de las mujeres de la zona, todo esto es secundario, por no decir que no tiene ninguna importancia ya sea celebrada santa Liberata como virgen y mártir o como una simple monja recluida en un monasterio de Lombardía; lo importante es que es una buena protectora contra los dolores del parto.

No existen referencias históricas o legendarias a diferencia de lo que ocurre con otros santos, por lo que es posible justificar este patrocinio de cualquier episodio particular en la vida o de Wilgefortis, o de Liberata de Pavía o de Liberata de Como; al contrario, la experiencia virginal parece incluso en desacuerdo con la ayuda que las madres atribuyen a nuestra Liberata. Esta situación anómala tal vez podría traicionar algún pasaje de la vida de la divinidad pagana, pasándosela a la cristiana por la simple similitud del nombre, sin ninguna preocupación de carácter histórico en la que pudiera basarse y justificar la posterior veneración. Por otra parte, incluso excluyendo una derivación directa del rol de Liberata a aquel del dios Libero, podría haber sido aunque muy ingenuamente, una simple identificación colectiva popular, una identificación de las mujeres con la santa ya que se refiere a la función atributiva de su nombre (liberar), siempre tan esperada por la mujer embarazada, incapaz de llevar a cabo las tareas cotidianas y evitar el funcionamiento normal del hogar.

Fresco de la Santa en Quinto Vercellese, Italia.

Incluso en el caso de Liberata, con el nombre del patrocinio, ha existido una transposición similar que influyó obviamente en la iconografía, la cual presenta algunos aspectos curiosos que, aunque sea de manera breve, deben extraerse a medida de que la idea para la búsqueda sea más exhaustiva. Santa Liberata es fácilmente reconocible, entre los santos pintados en las paredes de diversos oratorios o en las pinturas de los siglos posteriores, por los dos bebés que lleva en sus brazos o en las manos, cosa que pasa por ejemplo en el Oratorio de San Pedro en Pila. Esta iconografía, que como he recordado deriva del patronato que ejercía sobre las mujeres parturientas, revela la curiosa afinidad con temas iconográficos pre-cristianos, así como con la iconografía alegórica medieval. El tema de la maternidad, desde tiempos prehistóricos, ha sido uno de los más populares en las obras pictóricas y escultóricas; es un tema vinculado a la sucesión natural de las generaciones para asegurar la continuidad de la existencia humana de la familia o del grupo.

En todas las civilizaciones mediterráneas encontramos deidades específicas responsables de la supervisión de la maternidad, de la lactancia materna, representadas en el acto de llevar a los niños en los brazos: una iconografía que, con el resurgimiento del cristianismo, se ha convertido como en la iconografía predominante de la Virgen María, la madre por excelencia. Y en cuanto a Santa Liberata, no es posible señalar cómo esta representación pueda derivar, o al menos recordar, la iconografía de algunas diosas madres, celtas o gálicas, que son personificaciones femeninas de la fuerza creadora y fecunda de Dios. Su imagen, ha sido codificada substancialmente en dos tipos básicos: triadas de mujeres, una de las cuales portaba frutas en sus manos (la fecundidad de la tierra) o una singular figura femenina, en posición frontal, con dos niños en los brazos, a veces alimentándolos, cosa “propia en ciertas santas cristianas”, en particular en Liberata.

Esta iconografía que es una posible derivación de un tema iconográfico pagano, muestras similitudes con la representación de la abstinencia, representada con forma de mujer que lleva a dos bebés en sus brazos y sobre su cabeza, lleva una cesta de huevos. Es probable que a nivel popular la personificación del valor esencialmente simbólico haya sido interpretada como la de una santa responsable de la protección de los niños. A la formación de la iconografía de un santo en particular, contribuyen muchos factores, pero especialmente predominan los atributos específicos que permitan el reconocimiento inmediato del personaje al que se le rinde culto y, por lo tanto, sea un vehículo directo del mensaje que se intenta proponer. Así, Liberata es representada como la legítima santa a la que se ha de invocar en la maternidad, dentro de ese rol, más o menos real que a ella se le ha dado.

Fresco de la Santa en la iglesia de San Martín de Bolzano, Italia.

Para confirmar la hipótesis de que la iconografía de Liberata es muy particular y que no deriva de ningún episodio notable de las vidas de las santas que llevan este nombre, tenemos el curioso testimonio de un párroco montañés del siglo XVIII: don Juan Bautista Beltrami. Fue el párroco de Forno, un conocido pueblo de Val Strona, en cuya iglesia de San Pedro y San Pablo existe una capilla dedicada a Santa Liberata; tal nominación parece derivar de la presencia en el lugar de un cuadro, puesto a la veneración en el año 1725, en una capilla que anteriormente estaba dedicada al apóstol Santiago y que fue concedida en patronato a la familia Suabbi.

El sacerdote, habiendo decidido eliminar esta concesión debido a la falta de cuidados de las personas a las que estaba encomendada su custodia, se tomó la molestia de buscar información acerca de la representación de la santa, pintura de autor desconocido y que él quería poner en el altar que había renovado: se dirigió al padre franciscano Julio Maria d’Ameno, religioso que vivía en el convento de Monte Mesma y que predicaba por el valle. En el archivo parroquial existe una carta de respuesta que el religioso envió al párroco el día 30 de mayo del año 1726: “Para saber el significado del por qué se pinta a Santa Liberata con dos hijos, uno en los brazos y el otro a sus pies, o como la pintan otros artistas con un niño en cada brazo, he buscado entre las hojas de varios libros y no he encontrado mención alguna a excepción de que ella con su hermana, salieron de su país natal, Verona y marcharon a Como, donde fundaron un monasterio y en aquella misma ciudad acabaron sus días santamente y de esto, poco dice el Martirologio Romano; pero con un poco más de tiempo utilizaré con toda diligencia la ayuda de un amigo mío en la ciudad de Como, a fin de saber alguna otra noticia”.

Este documento es de una gran importancia para la investigación que se desea esbozar aquí, ya que revela la presencia del culto a la santa en una localidad montañosa de características similares a esta valsesiana, siendo necesario conocer la razón de esta iconografía particular de la cual se había perdido la memoria, identificando a nuestra Liberata con la monja de Como. En la ciudad lombarda en la cual el fraile tendría que continuar buscando información, la santa, como ya hemos dicho, no aparece representada con dos niños sino con los hábitos monásticos que le son propios, al igual que su hermana Faustina. La duda sobre la identificación del personaje sigue siendo, sobre todo si tenemos en cuenta que es incierto el origen de la santa, o sea, Verona, pues el fraile informaba que podría ser Piacenza como así se dice en su relato hagiográfico o incluso del Piamonte, según manifiestan otros autores.

Fresco de la Santa en el Oratorio de San Sebastián de Fontanetto, Italia.

El dato seguro es que existe culto en varias localidades de la Italia nor occidental, más concretamente, en una zona que, desde las colinas de Monferrato, atravesando las montañas bielleses y valsesianas, llega hasta los valles del Cusio y del Verbano: un culto que se concretiza en algunas dedicaciones de oratorios, de capillas y de altares, donde Liberata es representada en pinturas, frescos y esculturas, presidiendo el delicado momento del parto. Se puede recordar, por ejemplo, los altares de la basílica de Sizzano y de la antigua basílica de San Gaudencio en Novara, o aquella aun existente en la parroquia de Massino Visconti; también una valiosa pintura de Sor Ürsula Magdalena, conservada en Montalvo en la iglesia de San Francisco y en la que la santa está representada con las mártires Águeda y Lucía.

Por todo lo que se ha dicho, es evidente que Santa Liberata y su representación constituyen un problema hagiográfico desde las primeras décadas del siglo XVIII, un problema que el presente trabajo no pretende haber resuelto, debiendo ser estudiado y analizado más concretamente para confirmar o refutar las diversas hipótesis realizadas en el tiempo sobre este tema y que al menos, hemos insinuado”.

Damiano Grenci

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

2 pensamientos en “Santa Liberata, patrona de las mujeres (I)

  1. El tema que introduces en esta primera parte, Damiano, es realmente muy interesante por lo que respecta al aspecto iconográfico. Aunque el texto que citas identifica a Santa Liberata con Santa Wilgefortis -cosa que hacen muchas fuentes basándose simplemente en la iconografía de la mujer crucificada-, en realidad son dos Santas distintas que no tienen nada que ver una con otra. De hecho, ya comenté en un pasado artículo que Wilgefortis es un mito nacido de la malinterpretación del Santo Volto de Lucca, cosa que seguramente sabrás.

    Lo que nos deja a juego con la Santa Liberata cruficidada, la Santa Liberata monja benedictina -hermana de Santa Faustina- y esta extraña Santa Liberata que nos presentas hoy, más que patrona de las mujeres (cosa que correspondería más bien a Santa Águeda, recientemente celebrada), patrona de las nodrizas por eso de que tiene dos nenes en las manos. Sinceramente no veo cómo identificar esta Santa Liberata nodriza con la Liberata mártir crucificada o con la Liberata monja benedictina. Es que no hay paralelismos a establecer entre ellas. No veo cuál de las dos puede ser, es como una anomalía iconográfica que me induce a pensar que es una tercera Santa Liberata de la cual no sabemos nada. Porque pensar que sea la monja o la mártir en una especie de “avatar” como nodriza… eso sí que es raro.

    Espero que en la segunda parte de tu artículo arrojes más luz sobre este caso. Hay otras Santas que aparecen con nenes a los lados, como Santa Blandina o Santa Bibiana… pero no creo que pueda compararse.

  2. Muy interesante este primer articulo Damiano,con el tema de tratar de identificar a la Santa Liberta de las imagenes con alguna de las otras tres mencionadas.
    Algo que parece ser muy complicado por lo que estoy leyendo.

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