Santas Digna y Emérita, mártires romanas

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Martirio de las Santas. Óleo de Pietro Barberi. Capilla Muti. Iglesia de San Marcelo al Corso, Roma (Italia). Fuente: wwww.sanmarcelloalcorso.it

Martirio de las Santas. Óleo de Pietro Barberi. Capilla Muti. Iglesia de San Marcelo al Corso, Roma (Italia). Fuente: wwww.sanmarcelloalcorso.it

Pregunta: ¿Podrían ayudarme diciéndome quiénes fueron las Santas Digna y Emérita? Lo único que sé es que fueron dos jóvenes romanas que fueron martirizadas en el año 253 o que sepa, me ayudaría mucho, gracias.

Respuesta: Es una pregunta difícil de responder, puesto que no hay mucha información sobre estas Santas -o mejor dicho, de una de ellas-; se trata, sin duda, de otro de esos casos hagiográficos extravagantes donde de la nada se crean Santos que difícilmente pueden ser identificados y contextualizados históricamente. En este caso, como en tantos otros, la realidad histórica difiere notablemente de la passio legendaria, lo que conduce a concluir que, realmente, sólo una de estas dos Santas existe, la otra no.

La passio que nos habla de las Santas Digna y Emérita no tiene ningún valor histórico, en primer lugar, por estar llena de incongruencias; en segundo lugar, porque es una copia exacta de la passio de Santa Afra (pero no la de Ausburgo, de quien ya hablé en su día y a cuyo artículo me remito, sino la de Brescia, de quien espero hablar también). Y en tercer lugar, porque se sabe que esta passio fue redactada en el siglo X por el presbítero Benedicto, del titulus de San Marcello in Via Lata. Por lo tanto, no sólo es un texto tardío sino que además surge de la pluma de un único redactor, que se inventó lo que quiso acerca de estas dos Santas, de hecho, se inventó a una de ellas. Pero no vamos a adelantarnos e iremos punto por punto.

La passio legendaria
En cuanto a la passio, se puede leer una síntesis en el libro Historia delle Sante Vergini Romane in fine vita de ‘ SS. Papia e Maura, soldati de Antonio Gallonio, editada en 1591 por Ruffinelli. Es el típico documento recargado de diálogos historiados e infumables con intención edificante, aunque interesante por los grabados que incluye sobre los tormentos sufridos por las Santas y que han sido usados en más de un artículo de este blog.

Este relato dice que las vírgenes Digna y Emérita eran romanas y hermanas entre sí, que fueron denunciadas a las autoridades porque eran cristianas y llevadas ante un juez llamado Cayo. Éste quiso hacerlas sacrificar a los dioses imperiales, reprendiéndolas severamente con terribles amenazas que ellas despreciaron, confesándose cristianas y diciéndole que había perdido el seso por adorar a ídolos inanimados. El tal Cayo, furioso, ordenó que fuesen desnudadas en público y azotadas con varas, pero cuando el verdugo alzó los brazos para descargar los golpes contra ellas, se quedó paralizado, de suerte que no acertaba a moverse ni a dejar caer la vara (!!). Y le entró tal susto que se encomendó a las oraciones de las dos vírgenes, pidiéndoles ayuda en nombre de su Dios, sin hacer caso del juez que no dejaba de increparle. Entonces, las dos cristianas se compadecieron del verdugo y, con lágrimas en los ojos, imploraron al Señor que lo soltase. Y en efecto, al momento recobró la movilidad y empezó a alabar al Dios de los cristianos en voz alta, siendo secundado por muchos presentes que se convirtieron al ver el prodigio. Entonces, Cayo mandó ejecutarlos a todos (!!) y al verdugo recién convertido arrojarlo a prisión.

Martirio de las Santas. Grabado de Antonio Tempesta para "Historia delle Sante Vergini Romane nel martirio..." Istituto Nazionalle dell'Arte Grafica, Roma (Italia).

Martirio de las Santas. Grabado de Antonio Tempesta para “Historia delle Sante Vergini Romane nel martirio…” Istituto Nazionale dell’Arte Grafica, Roma (Italia).

Luego, volvió a dirigirse a las dos hermanas, las acusó de ser magas y de hechizar al público y les dijo que, o sacrificaban a los dioses, o morirían entre tormentos. Ellas se negaron y afirmaron que esos dioses no eran más que estatuas, por lo que Cayo ordenó que las golpeasen con piedras en la boca, por entender que habían blasfemado. En medio del tormento, ellas daban gracias a Dios por aquel sufrimiento en voz alta -lo cual es poco probable teniendo en cuenta los efectos del golpe de una piedra sobre labios y dientes… pero en fin-.

Después que les destrozaron la boca, Cayo fingió compadecerse de ambas y les aconsejó lastimosamente que obedeciesen. De nuevo ellas se negaron con múltiples razones, por lo que el juez ordenó desnudarlas de nuevo y tumbarlas estiradas en el suelo, donde fueron apaleadas -esta vez sin que se quedase paralizado nadie-. Y mientras recibían los golpes de varas sobre el cuerpo, mandó Cayo que trajesen una estatua de Júpiter y que la pusiesen junto a ellas, y las animó con palabras dulces y lisonjeras a que le sacrificasen inmediatamente, para librarse del tormento. Ellas, sin embargo, tras alzar su mirada al cielo y suplicar la ayuda divina, se abalanzaron sobre la estatua -me imagino que las habrían soltado antes- y la destruyeron, lo que acabó por colmar la paciencia del juez, que mandó que fuesen golpeadas todavía más duramente. Y como a pesar de la paliza que recibían seguían dando gracias a Dios, creía que estaban embrujadas o que usaban maleficios para librarse del dolor, a lo que ellas respondieron que sólo Cristo era su fortaleza. Después de esto, fueron suspendidas por los cabellos y sujetas al ecúleo, donde fueron atormentadas con fuego. En este suplicio murieron las dos jóvenes, después de dar gracias nuevamente a Dios en voz alta y recibir como respuesta una voz del cielo animándolas a entrar al paraíso celeste.

Vista del sepulcro de las Santas Digna y Emérita, en el altar de la capilla Mutti. Iglesia de San Marcello al Corso, Roma (Italia). Fotografía: Montserrat Báez.

Vista del sepulcro de las Santas Digna y Emérita, en el altar de la capilla Mutti. Iglesia de San Marcello al Corso, Roma (Italia). Fotografía: Montserrat Báez.

Luego que murieron, Cayo mandó arrojar los dos cadáveres a la via Ostiense, sin enterrar. Sin embargo, un grupo de cristianos tomaron los cuerpos y les dieron digna sepultura en el cementerio de Comodila -que está allí mismo-, junto al sepulcro de los mártires Félix y Adiutor. Se afirma que murieron, según dice la passio de Santa Eugenia, en torno a 262, siendo Dionisio papa y emperadores Valeriano y Galieno.

En fin, es tanta la cantidad de extravagancias y errores que este fantasioso relato contiene, que no hace falta insistir más en que no es un texto válido para conocer a las mártires que tratamos aquí. Sin embargo, carente de todo sentido crítico, el cardenal Baronio las introdujo en el Martirologio Romano el día 22 de septiembre, basándose en este texto y por lo tanto, promoviendo un culto sin apenas garantías históricas. Las pocas de ellas que hay, las veremos ahora.

La realidad histórica
Lo que podemos afirmar como cierto sobre estas dos mártires es algo muy distinto y, además, bien poco. En realidad, sólo Emérita (llamada realmente Mérita, esto es, “llena de méritos”) es históricamente segura, ya que era una mártir sepultada en el cementerio de Comodila en la vía Ostiense, como se sabe gracias a un epígrafe del año 426 en la que se dice que algunos cristianos habían preparado allí el sepulcro ante domna Emerita (“ante una señora llena de méritos”). Es decir, que en algo sí acierta Benedicto cuando redacta la passio: había una mujer de grandes méritos enterrada en el sepulcro que él mismo describe, pero… ¿qué significa “llena de méritos”? ¿Y qué méritos? ¿El martirio? ¿La caridad? ¿La virginidad o castidad? ¿Era mártir o simplemente una cristiana admirable? ¿Se llamaba realmente Mérita, o simplemente es una descripción de sus virtudes y no se menciona el nombre? No se sabe, pero sí es cierto que allí se enterró a una mujer a la que sus correligionarios admiraban.

Imagen de Santa Emérita, mártir romana, de procedencia desconocida.

Imagen de Santa Emérita, mártir romana, de procedencia desconocida.

Emérita existe, pero, ¿y Digna? [1] Por desgracia, no. Es una invención fantasiosa del autor de la passio, del tal Benedicto, que creó a una presunta hermana y compañera de martirio para Emérita, cuya passio, está de más decirlo, también se inventó. ¿Y por qué inventó una mártir que no existía? No intencionadamente, creo, sino por un error de traducción: tomó como excusa una inscripción que existía en la iglesia de San Marcello in Via Lata -recordemos, donde era presbítero él mismo- donde se hace referencia a una virgen cristiana llamada Deodata, y a la que esa inscripción califica de dignae et meritae, ¡digna y llena de méritos! O sea, que de una inscripción donde se decía que Deodata era digna y emérita, se inventó a Digna y a Emérita (!!!!) relacionándolas con la Emérita de la catacumba de Comodila y creando a una pareja de hermanas mártires que en realidad, nunca había existido. ¡Toma ya!

Es decir, que de las dos Santas, sólo una existe, y ésa es Emérita, pero no tiene nada que ver ni con la inexistente Digna, ni con la tal Deodata.

Pero, ¿quién es Deodata? [2] Existe la duda de que ni siquiera ése sea su nombre, pues al igual que los nombres Digna y Emérita, alude a cualidades personales: Deodata, en latín, significa “consagrada a Dios”. ¿Pudiera ser que esta “Deodata” sea en realidad Digna? ¿Podría existir, después de todo, una Santa Digna, que no fuese ni hermana ni compañera ni mártir, ni tuviese nada que ver con Emérita, y es a quien se está refiriendo la inscripción de Deodata? No se sabe. En ello están los hagiógrafos.

El cuerpo de Emérita permaneció en el cementerio de Comodila hasta el pontificado de San León IV (847-855), momento en que fue trasladada a la iglesia de San Marcello al Corso. Allí, en la capilla Mutti, está el sepulcro de las dos presuntas mártires, Emérita (o Mérita o como se llame, si es que tiene nombre) y la otra, llámese Deodata o Digna o quienquiera que sea.

Para acabarla de liar: Santa “Dignamérita”
Pero para ver lo que da de sí una lectura mal hecha, resulta que en un martirologio de Brescia, fechado en el año 1665, se conmemora a una mártir llamada Dignamérita (fusión de los nombres Digna y Emérita) que se dice sufrió martirio junto a sus dos hijos (Digna merita cum duobus filiis), cuya reliquia se veneraba en la iglesia de Santa Afra de esta ciudad lombarda (atención, recordemos que la falsa passio de Digna y Emérita era precisamente una copia de la passio de Afra de Brescia!!!).

Detalle de Santa Dignamérita en una tabla de Ludovico d'Angelo. Galleria Nazionalle dell'Umbria, Perugia (Italia).

Detalle de Santa Dignamérita en una tabla de Ludovico d’Angelo. Galleria Nazionalle dell’Umbria, Perugia (Italia).

De ésta se dice que padeció martirio en tiempos del emperador Adriano (117-138) y que su antigua sepultura estaba en la antigua iglesia de los Santos Faustino y Jovita. Las circunstancias y las semejanzas con las noticias de la passio de las Santas Digna y Emérita hacen presumir que, con muchísima probabilidad, se trata de la traslación de alguna reliquia de la mártir Emérita, extrañamente transformada en Dignamérita, y a la cual le habían adjudicado una leyenda propia. O incluso, hasta se podría decir que la madre de los dos hijos también fuese “digna y llena de méritos”, o simplemente una mujer llamada “Digna, llena de méritos”. Pero creo que ya hay demasiado lío en todo esto como para que yo venga a hacer el papel de Baronio (es decir, liar más la cosa).

En conclusión: el caso de las Santas Digna y Emérita es uno de los ejemplos más sangrantes de lo que puede ocurrir si se leen, traducen o interpretan inscripciones y documentos al tuntún, al gusto personal. Se sacan Santas imaginarias de la manga, se inventan martirios de los que no hay la menor constancia y se deforman nombres que ni sabemos con certeza si son nombres, o cualidades atribuidas a personas anónimas. Y para acabarlo de rematar, el error se difunde, se copia y se transmite religiosamente, ejemplo del proceder de Baronio y de los artistas, aunque en este último caso, benditos errores en forma de bellísimas obras de arte que decoran la susodicha capilla Mutti.

Espero haber resuelto tu duda, sé que la respuesta es difícil, compleja e incluso decepcionante, pero así son las cosas. Ahora toca corregir los errores seculares y poco a poco, aceptar la realidad de que las Santas Digna y Emérita, tal cual eran conocidas, no existen, y que de las resultantes históricas de este conglomerado de despropósitos no sabemos absolutamente nada.

Meldelen

Bibliografía:
– GALLONIO, Antonio, Historia di Santa Degna e di S. Emerita sorelle verg. e martire romane (págs. 164-166), dentro de Historia delle Sante Vergini Romane in fine vita de ‘ SS. Papia e Maura, Ruffinelli, 1591. Disponible en Google Play.
– VV. AA, Bibliotheca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi), Ed. Città Nuova.


[1] Existe una Santa Digna, mártir cordobesa, que fue ejecutada en tiempos de Al-Andalus. Naturalmente, no tiene nada que ver con esta Santa Digna romana de la cual estamos hablando.
[2] En Felline, Lecce, se venera una Santa Deodata mártir de Nicea, que sin embargo no está claro que pueda identificarse con la Deodata que tratamos aquí. Los lugareños tienden a identificarla con la Santa Teódota mártir que aparece mencionada en la passio de Santa Anastasia, pero parece que esto sea resultado de un lío hecho con los hombres Teódota-Deodata, que no son similares entre sí.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

18 pensamientos en “Santas Digna y Emérita, mártires romanas

  1. La verdad es que te has trabajado y mucho este artículo, porque para desenredar todo este entramado de burdas leyendas sobre el martirio, invención de personas y confusión de nombres, aceptados sin más ni más por todo un hagiógrafo como el Cardenal Baronio, has tenido que estudiar a fondo este caso, que me consta ha sido muy estudiado también por los bolandistas.
    Te doy las gracias por compartirlo con nosotros.
    En una de mis visitas a Roma, visité la iglesia de San Marcello al Corso, vi este altar-sepulcro e hice fotos, pero tengo que decir que las mejores fotos me las ha facilitado nuestro querido amigo Felice Stasio.

    • Gracias, amigo, pero bien sabes que si no hubiese sido por el trabajo de los bolandistas, seguiríamos en la inopia absoluta por lo que respecta al caso. Es en sus trabajos en los que me he basado y en tu experiencia en reliquias.

      Nuestra amiga y compañera Montse estuvo el año pasado y a ella le debo la foto del sepulcro. Ojalá yo pueda ir algún día a la Ciudad Eterna y ver con mis propios ojos lo que estudio a distancia.

  2. Mis sentidas felicitaciones Meldelen por tan Importante Articulo, verdaderamente es un gran trabajo el que ustedes hacen, abrir las cortinas, las leyendas de tantos Santos ( Algunos incluso inventados como es este el caso) y que no nos dejan ver a las personas detras del ”martirio”, pues aveces pareciese que por haber sido martires se convirtieran instantaniamente en Angeles que no sentian Dolor o Angustia, Miedo o desesperacion.
    Digo todo esto tambien por el Articulo de Santa Lucia, en verdad yo estaba convencido de que le havian sacado los ojos y luego saber que no fue asi, pues, es algo impactante pues por todo el mundo su iconografia es identica ( con los ojos en una copita o vaso, etc). ya incluso he empezado a decirle algunos la verdad de Santa Lucia y como ocurrio verdaderamente su Martirio, A muchos les parece interesante, otros muy devotos se niegan a aceptarlo. Aunque creo yo que el hecho de que no muriera de esa forma no le quita todos los milagros que ha concedido a los invidentes.

    • El problema de Santa Lucía es que la cultura popular interpreta mal el significado del plato con los ojos: no significa que los perdiera, ya que de haber sido así, la pintarían con las cuencas vacías y sangrantes. El plato con los ojos alude a su patronazgo sobre la vista, nada más.

      Por otra parte quitarle los ojos a una persona no basta para matarla, así que no tiene mucho sentido en empeñarse con ello. La realidad supera la ficción y aunque algunos relatos son claramente exagerados, seguro que sufrieron mucho más de lo que creemos. ¿O es que te parece que una persona a la que le han destrozado la boca a pedradas puede seguir alabando a Dios en voz alta?

  3. Por Dios

    Me agrada tu forma de escribir Ana María. Que enredo de acontecimientos. Un cuestión. Si existe su sepultura como lo mencionas, es decir las reliquias de Emerita, ¿acaso se encuentran dos osamentas ahi mismo? ¿Tienes este dato?

    • Eso mismo le pregunté a nuestro compañero y amigo Antonio, que es el auténtico especialista en reliquias. Me ha dicho que en el año 1598 hubo una gran inundación del Tíber que afectó a la iglesia, pero que el altar de las Santas no se vio afectado. Este nuevo altar fue consagrado el 12 de octubre del 1726 y se comprobó que allí había dos cuerpos y aunque se da por auténtico uno de ellos como el de Emérita, el otro cualquiera sabe de quién es. Para mí que es la tal Deodata virgen, que para el caso, interpreta el rol de la inexistente Santa Digna.

  4. Muchas gracias Ana María. De verdad que tu fenomenal artículo me ha parecido reflejar una de las historias más rocambolescas, y de esas hemos tenido algunas, que hemos podido rememorar en el blog. No cabe duda que uno de los elementos que más nos deben hacer sospechar respecto a la veracidad hagiográfica de lo que se cuenta es el tiempo en que se escribió. Cuanta más distancia temporal entre el hecho y su plasmación escrita, más posibilidades de encontrarnos fantasías increíbles.

    • Eso que acabas de decir no sólo es verdad, sino que además es de pura lógica, ¿no crees? Y sin embargo tenemos gente empeñada, erre que erre, con que las leyendas de Santos son auténticas. Yo siempre pongo el ejemplo del “teléfono loco”, ese juego tonto que a veces jugábamos de niños, si las palabras que susurra el primer niño al oído del segundo tienen poco que ver con las últimas palabras que se susurran al último niño del corro, y ese mensaje original queda totalmente desfigurado después de pasar por 10 niños en poco más de 1 minuto, ¡cómo no se van a desfigurar las narraciones orales sobre la vida de un Santo así tal cual van transmitiéndose durante siglos! Y eso cuando no se lo inventan directamente, que es el caso de hoy.

  5. Gracias Ana Maria por este interesante articulo a pesar de que es decepcionante saber que estas santas son puro cuento es bueno saber la verdad para dejar de engañarse con historias inventadas durante la edad media.

    • Bueno, si te sirve de consuelo, estimado Claudio, ahí tenemos a Santa Emérita (Mérita) que sí es una mártir real, aunque no sabemos nada de ella. Aunque a poco que mires, verás que de la práctica totalidad de los mártires de la Antigüedad se sabe poco o nada. Sólo se escapan unos pocos casos: los mártires de Cartago, de Scylli, de Lyon, Santa Crispina, San Policarpo, San Fructuoso, etc…

      Ahora, que la historia de las dos hermanas es puro invento del tal Benedicto, pues sí, vaya. Pero parafraseando una cinéfila frase, “siempre nos quedará Emérita”. 🙂

  6. Yo he de agradecer al tal Baronio por sus escritos,sino,hoy en dia estariamos muy aburridos,jejejeje.
    Ademas,tampoco se saco de la manga a Santa Digna,fue una mala traduccion,si se la hubiera sacado de su imaginacion como dices que hicieron los nestorianos.
    Ha sido un interesante articulo Ana Maria del que segun dices,lo hagiografos aun tienen que decir.

    • Vamos a ver, Abel, porque parece que te has hecho un lío.

      En primer lugar, no se ha comentado ni analizado ningún escrito de Baronio en el artículo, simplemente aparece mencionado como el introductor de las mártires en el Martirologio Romano, que es para lo que se le menciona únicamente en la mayoría de los artículos. Teniendo en cuenta que introdujo santos y mártires sin estudiar críticamente sus casos en el Martirologio, hizo más mal que bien y no veo, sinceramente, qué hay que agradecerle.

      En segundo lugar, el redactor de la passio es Benedicto, presbítero del titulus donde están las Santas, y en cierto modo sí que se la ha “sacado de la manga” ya que Santa Digna no existe. Deodata no es Santa Digna, es una persona a la que se conmemora allí en un epígrafe que él leyó mal.

      En tercer lugar, lo que los hagiógrafos tienen que dilucidar aún es quién es Deodata, pero que Santa Digna no existe, está bastante más que claro.

      En cuarto lugar, yo no digo que los nestorianos se hayan sacado de la imaginación a ninguna Santa. J. Simon plantea la tesis de que la mártir Santa Febronia de Nisibe es creación de los nestorianos, como ya dije en su día en su pertinente artículo. Pero, ¿qué pinta esto ahora respecto a las Santas Digna y Emérita?

      • Ana Maria,en lo unico que me he confundido es en el tema de Baronio y el prebitero Benedicto.
        Ya se que Digna no existe,lo de la mala traduccion me refiero a la epigrafe de la virgen cristiana Deodata.
        Lo de los nestorianos lo mencionaste tu,cuando yo en un pasado articulo te comentaba que aun no habia habido nadie que se creara de la nada absoluta la historia de una santa martir,con su nombre,lugar de nacimiento,prodigios y martirio,y ahi fue cuando mencionaste a los nestorianos.
        Y venia a cuento porque me lo ha recordado este articulo,nada mas. 😉

        • Sí, pero ésa opinión no es mía, no lo digo yo, lo dice el hagiógrafo J. Simon que es el que ha estudiado el caso de Santa Febronia y los nestorianos. Por otra parte, si leer mal un epígrafe, traducir mal un texto, desdoblar Santos e inventarse passios no es sacar de la nada absoluta un Santo, sólo nos queda hablar de los escritores historicistas del siglo XIX; la diferencia es que ellos no pretendieron que nadie creyese que sus personajes eran reales ni promovieron cultos a falsos Santos.

  7. Como siempre es un artículo sumamente interesante, la verdad que nunca antes había escuchado hablar de estas santas, quien diria que resultaron otro invento más aunque en el caso de Santa Emerita no sea así, si lo es de su passio y de Santa Digna, lástima que en la época medieval les dio por inventarse santos en lugar de investigar bien a los que ya existian

    • Es que en la Edad Media el estudio científico de la historicidad de un Santo hubiese sido anacrónico. Sólo interesaba la fe y la devoción, lo edificante. Es a partir del Renacimiento y el redescubrimiento de las ruinas romanas donde despega la hagiografía, por desgracia no siempre bien acometida. De ahí que Baronio cometiese más errores que aciertos, cuando ya ni era la época de los cuentos y tenía formación y herramientas para trabajar mejor de lo que lo hizo.

  8. ¡Qué buen artículo hermana! en su momento me pregunté quiénes habrían sido este par de santas que conocí pro primera vez en San Marcello al Corso. Gracias por compartir tus siempre oportunos conocimientos y qué dicha que te sirvieran las fotos que te envié.

    • Gracias a ti porque me facilitaste las fotografías, hermana, y qué afortunada de haber podido ya visitar esa preciosa iglesia y venerar los restos de… bueno, de quienes sean. Jajajaja. 🙂 En serio ahora, sólo por la mártir Emérita y la belleza inmensa de la capilla, ya vale la pena.

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