Nuestra Señora de la Soledad de Parral

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Antigua fotografía de la Virgen de la Soledad contemporánea a la coronación pontificia. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Antigua fotografía de la Virgen de la Soledad contemporánea a la coronación pontificia. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Pocos conocen los pormenores de esta advocación mariana, otrora muy extendida en tierras chihuahuenses y cuya devoción ha decaído. Me refiero a Nuestra Señora de la Soledad, imagen antiquísima venerada en la Iglesia de San Juan de Dios en Parral, al sur del estado de Chihuahua en México. En las tierras norteñas son pocas la devociones propias y generalmente son desconocidas o con culto anual; mencionaré por ejemplo a Nuestra Señora de Caldas en Cd. Jiménez, la Virgen de Guadalupe del Conchos (al parecer es la copia de la guadalupana más antigua que existe), Jesús Nazareno de Cusihuiriachi tenido por milagroso, el Señor de los Guerreros o del Tizonazo (venerado en el estado Durango al inicio de la Cuaresma pero cuyas romerías son famosas en todo Chihuahua), San Lorenzo en Cd. Juárez, Nuestro Padre Jesús Nazareno de Ojinaga que apareció en esta ciudad fronteriza inexplicablemente; son algunas de las imágenes más famosas con veneración en Chihuahua. Pero es la Virgen de la Soledad la que sobresale por su importancia: Es la única imagen mariana con coronación pontificia en la entidad, además de ser declarada la reina y patrona de todo Chihuahua. Hoy la devoción está reducida a un culto local muy fervoroso, pero en declive. Trataré de dar los pormenores de esta advocación poco conocida.

Agradezco a las personas que me han facilitado información especialmente a los que en Parral y en el estado de Chihuahua contribuyen al renacimiento del culto mariano en vista del 70 aniversario de la coronación pontificia en 2013, como humilde preparación al jubileo de diamante de dicha advocación mariana.

La Soledad de María
Antes de exponer la historia y culto a Nuestra Señora de la Soledad es preciso conocer los pormenores y orígenes de esta advocación mariana muy extendida en España y en Hispanoamérica.

Honrar a María Santísima en su soledad tras la muerte y sepultura de su Divino Hijo es adentrarse profundamente en los misterios de la redención y en el papel decisivo que la Madre del Mesías tuvo en dicha obra salvífica. No es por nada que las imágenes de la Dolorosa en cualquiera de sus variantes sirvan de modelo para exponer a la Virgen María como corredentora.

Interior del Templo de San Juan de Dios en Parral, Chihuahua donde se venera a la Virgen Santísima de la Soledad. Cada viernes es tradición en Parral visitar a la Virgen y rezar el rosario. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Interior del Templo de San Juan de Dios en Parral, Chihuahua donde se venera a la Virgen Santísima de la Soledad. Cada viernes es tradición en Parral visitar a la Virgen y rezar el rosario. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Al contemplar el misterio de la soledad de Nuestra Señora debe considerarse la separación del Hijo y la Madre. La soledad de María ha de entenderse desde que la piedra cierra el sepulcro de Cristo hasta la gloriosa resurrección, ya que según una piadosa tradición fue a su Madre a quien se presentó por primera vez el Señor resucitado. El arte se ha encargado de plasmar este momento: María postrada que adora a su Hijo resucitado que se le manifiesta glorioso. Este episodio es llamado La Pascua de María y se compagina con la antífona Regina Coeli, que expresa el júbilo por la resurrección en torno a María.

Una leyenda presenta un antecedente a este misterio mariano de la Soledad. María Santísima tras la sepultura de su Hijo quiso quedarse a solas en su inmenso dolor retirándose a una cueva próxima al Gólgota donde el domingo de Pascua le fue manifestado Cristo resucitado. En tal lugar se construyó una ermita en honor a sus dolores. Esto, como se dijo, es una leyenda; pero lo más probable es que Nuestra Señora regresara a Jerusalén en compañía de las santas mujeres y quedara bajo la tutela del Apóstol San Juan que la recibió como propia al pie de la cruz.

Con estas consideraciones se entiende que la “Virgen de la Soledad” pertenece al grupo de Dolorosas, advocaciones marianas que ponen énfasis en los sufrimientos de Nuestra Señora asociada a la Pasión de Cristo. En este grupo está la típica “Virgen Dolorosa”, que acompaña a su Hijo hasta la cruz; generalmente se le representa con vestido azul oscuro en contraparte con el vestido negro que es de luto por lo que se reserva para la “Soledad”, cuando María Santísima hace duelo por el Hijo muerto.

Otras variantes de la Dolorosa son presentadas a continuación: “La Virgen de la Esperanza” (en la Resurrección), a esta pertenece la famosa Virgen de la Macarena. La “Virgen de las Angustias” que lleva en brazos el cuerpo inerte del crucificado, llamada también “La Piedad” o “Nuestra Señora de la Compasión”. La “Virgen de las siete espadas o los siete dolores” en memoria de los siete momentos dolorosos de la vida de Cristo. Otro nombre es “Virgen de la Amargura” en memoria de ese dolor amargo por la muerte de Cristo. La Soledad, ataviada siempre de negro es, como ya se dijo, la contemplación de la desolación de María tras la crucifixión de Cristo y antes de la Resurrección.

La iconografía de la Soledad tiene los atributos dados en España: María vestida de negro en duelo por la cruel muerte de su Hijo y un pañuelo para secar sus copiosas lágrimas. Se le añade el corazón traspasado por una espada en memoria a la profecía de Simeón: “Una espada traspasará tu alma”. Puede llevar también en sus manos la corona de espinas y los clavos de la crucifixión o estar rodeada por la cruz y los instrumentos de la pasión. Tradicionalmente las esculturas ponen lágrimas en sus mejillas.

Momento en que el Siervo de Dios Mons. Luís Maria Martínez, Arzobispo Primado de México, y Mons. Antonio Guízar, Obispo de Chihuahua, coronan a la Virgen con autoridad y en nombre de Su Santidad Pío XII. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Momento en que el Siervo de Dios Mons. Luís Maria Martínez, Arzobispo Primado de México, y Mons. Antonio Guízar, Obispo de Chihuahua, coronan a la Virgen con autoridad y en nombre de Su Santidad Pío XII. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Gracias a los frailes Servitas (Orden de los Siervos de María) la devoción a los Dolores de María se expande por el mundo, siendo el periodo de mayor difusión el siglo XVII, precisamente cuando llega a Parral la imagen. Hoy es rara la Iglesia que entre las imágenes marianas más veneradas no tenga a la Dolorosa en alguna de sus manifestaciones de piedad. La Virgen Dolorosa de la Soledad es una de las devociones más sentidas en México, su imagen está presente en casi todas las iglesias, la más famosa es la Virgen de la Soledad de Oaxaca. No debe de olvidarse que recientemente el Papa Benedicto XVI elevó al grado de Basílica menor el Santuario de la Virgen de la Soledad en Querétaro donde varias curaciones tenidas como verdaderos milagros han acaecido.

Las fiestas litúrgicas en honor a la Madre dolorosa surgen como respuesta a la devoción enraizada entre los fieles cristianos. En el calendario litúrgico tradicional el viernes anterior al domingo de Ramos es conocido como “Viernes de Dolores” debido a que el “Viernes Santo” no puede hacerse esta conmemoración de la Madre Dolorosa. El 15 de Septiembre se conmemoran los “Siete Dolores”, festividad propia de los servitas que en 1814 el Papa Pío VII extendía a toda la Iglesia. En la Misa propia de estos días se canta la secuencia Stabat Mater, con notación gregoriana propia que enfatiza en la melodía los acervos dolores de la virgen por lo que difiere bastante del tono “popular” de este himno.

El día mariano por excelencia es el sábado, precisamente por el dolor y la soledad de María, después de la crucifixión, que con fe inquebrantable esperaba la resurrección Pascual. De allí que el Sábado Santo, incorrectamente llamado sábado de gloria, se presenta como un día propio para la contemplación de la Mater Dolorosa en su soledad. Estos son los antecedentes de “Nuestra Reina”.

Acercamiento a la imagen tal como se encuentra en la actualidad. Erróneamente se le ha puesto el Corazón de Jesús en su pecho y no el Corazón traspasado  propio de la advocación mariana. Igualmente no luce una corona o diadema real como le corresponde a todas las imágenes coronadas. (Cortesía de Ángel Rodríguez)

Acercamiento a la imagen tal como se encuentra en la actualidad. Erróneamente se le ha puesto el Corazón de Jesús en su pecho y no el Corazón traspasado  propio de la advocación mariana. Igualmente no luce una corona o diadema real como le corresponde a todas las imágenes coronadas. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

La Virgen de la Soledad de Parral
Parral, uno de los centros mineros de mayor importancia de México; llamada “la capital del mundo” ha forjado fiestas, leyenda y folclore en torno a sus muy variadas tradiciones y entre ellas se destaca la devoción a la Virgen de la Soledad cuya presencia en territorio chihuahuense se remonta a más de tres siglos.

El Real de Minas de San José del Parral, hoy ciudad de Parral, al sur del estado de Chihuahua, fue fundada en 1631 y debido a la minería se convirtió en una de las ciudades más prosperas del virreinato. Años después, el 6 de enero de 1687 se bendice la Iglesia de hospital, el cual ya estaba funcionando bajo la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Quedó responsable del hospital Fray Bartolomé de Quezada, médico cirujano, quien en ese mismo año expuso a la veneración en el templo de San Juan de Dios, anexo al hospital, una bella imagen de la Virgen de la Soledad que había traído de España.

Pronto aquella imagen de la dolorosa fue centro de especial devoción por parte de los parralenses y mineros de la región. Fue llamada “milagrosa” pues se le atribuyeron prodigios. Dice la leyenda que un minero se encontraba en el hospital postrado en cama y en trance de muerte y en su agonía pide a los Hermanos hospitalarios que le lleven la imagen de Nuestra Señora. Ante esta petición colocaron frente a la cama del enfermo la imagen mariana que fue trasladada desde la iglesia hasta el hospital. Durante la noche el moribundo fue recuperándose progresivamente y por la mañana se encontraba totalmente sano. Del mismo modo la peste que asolaba el lugar comenzó a desaparecer. Desde entonces los religiosos colocaron a la Virgen de la Soledad en el altar mayor moviendo la estatua de San Juan de Dios, titular del templo a uno de los lados del retablo; la devoción aumento entre el pueblo minero en especial con la “visita” los viernes a la Virgen y los honores que se le rendían en semana santa. Por dos siglos los religiosos de la Orden de San Juan de Dios fueron los responsables del templo, el hospital anexo y la devoción a la Virgen hasta que el impío de Benito Juárez les expulsó de suelo mexicano y el hospital fue convertido en “escuela”. A pesar de estos eventos que conmocionaron el siglo XIX, la devoción mariana permaneció inalterable.

Hay una leyenda más en torno a la imagen, se dice que un día, a inicios del siglo XIX, encontraron la imagen decapitada; se hicieron pesquisas para encontrar la cabeza y al sacrílego culpable. Después de mucho buscar se encontró la cabeza en casa de un hombre al cual encontraron muerto. La cabeza estaba envuelta en tela dentro de un baúl con objetos personales del difunto que al parecer iba a fugarse. Nadie supo las intenciones del ladrón, quien era considerado devoto de la Virgen, el secreto se lo llevó a la tumba.

Detalle del rostro de la imagen, el estilo de la talla española es propio del siglo XVII. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Detalle del rostro de la imagen, el estilo de la talla española es propio del siglo XVII. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

La talla española de la Virgen es rústica pero tiene un encanto conmovedor que no siempre capta el ángulo de la cámara fotográfica, su tamaño no excede el metro cincuenta de altura. Dejo expresar la descripción de la imagen a un parralense: La Sagrada Imagen, de la Virgen de la Soledad, aun y cuando expresa en su rostro tanto y tan profundo dolor, no deja de maravillar la belleza del mismo. Cierto es que, no existe otra imagen en el mundo, bajo esta dolorosa advocación, que mostrando una tristeza tan profunda, como si acabara de llorar la muerte de su Hijo amado, ostente un rostro tan bello, tan perfecto y hermoso; mismo que pareciera ser de alguien vivo. Un hecho que han presenciado muchos fieles que postrados ante la Imagen, buscando su intercesión y auxilio, han mirado que el rostro, por algunos momentos, deja la expresión de dolor para mostrar una dulce sonrisa, con gran ternura y compasión; pero más sorprendente resulta escuchar los relatos de muchos devotos a Ella, quienes dicen haber observado como una o varias de sus lágrimas descienden por sus mejillas. Esto sin duda alguna, es un privilegio que no todos podemos presenciar, tal vez se trate de un regalo que la Santísima Virgen concede para algunos de sus hijos, quienes en esos momentos obtienen la seguridad de haber sido escuchados por Nuestra Santísima Madre.

La coronación pontificia: Parral, sucursal del cielo
En 1921, el Obispo de Chihuahua Mons. Antonio Guízar y Valencia (Hermano del Obispo de Veracruz San Rafael Guízar y Valencia) vio la conveniencia de coronar canónicamente a la Virgen de la Soledad debido al culto antiquísimo y constante. A causa de la persecución religiosa y a los siguientes hostigamientos contra la fe católica en México por parte del gobierno federal, tal proyecto piadoso no pudo concretarse sino hasta muchos años después con la llegada a Parral del Padre Agustín Pelayo Brambila, sacerdote aun recordado en todo Chihuahua por su celo apostólico y uno de los más cercanos colaboradores al Obispo Guízar en la reorganización y fortalecimiento de la Iglesia Chihuahuense postrevolucionaria. El Congreso Eucarístico Diocesano de 1940, apenas pocos años después del martirio de San Pedro de Jesús Maldonado Lucero demostró la vitalidad de la Iglesia chihuahuense que resurgía fortalecida de la persecución religiosa; la coronación mariana vendría a ser otro signo de la presencia viva de la Iglesia en la sociedad chihuahuense.

En 1942 en una reunión con la “Asociación de la Virgen de la Soledad” la idea de la coronación pontificia resurgió y el 15 de Septiembre de ese mismo año el P. Pelayo anuncio públicamente que el proyecto de coronación se iniciaba. Mons. Guízar se unió al proyecto incluyendo no solo a la ciudad de Parral sino a todo el estado de Chihuahua, que en ese tiempo coincidía también con la diócesis del mismo nombre. El 17 de junio 1943 el obispo lanzó una misiva para leerse en toda la diócesis invitando a la feligresía a ofrecer un ayuno en honor a la Santísima Virgen como preparación a la esperada coronación.

Antigua fotografía del retablo de la Iglesia de San Juan de Dios, se ve la Imagen en el lugar donde otrora se encontraba el patrón de la Iglesia. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Antigua fotografía del retablo de la Iglesia de San Juan de Dios, se ve la Imagen en el lugar donde otrora se encontraba el patrón de la Iglesia. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Roma envió la respuesta al delegado apostólico en México con fecha del 17 de Julio de 1943 en el que se autorizaba a coronar a la Virgen de la Soledad en nombre de Su Santidad el Papa Pío XII. El pueblo recibió con alegría la decisión papal con una preparación espiritual; un congreso mariano en Parral tuvo lugar los días previos a la coronación y devociones en diversas iglesias de la diócesis hacían referencia al acontecimiento.

El 21 de octubre aterriza en Parral la avioneta en la que llegaba el arzobispo primado de México, la bienvenida al prelado fue una apoteosis nunca antes vista, prueba de que incluso pocos años después de las cruentas persecuciones la Iglesia del norte de México aún mantenía viva la fe cristiana y el amor a los ministros de Cristo. El 22 de octubre de 1943, después de una solemne vigilia, se llevó a cabo la Misa pontifical celebrada por Siervo de Dios Mons. Luis Maria Martínez, arzobispo primado de México que ese día declaró a Parral como “la sucursal del cielo” ante una multitud de más de 40,000 fieles. Para tal ocasión el arzobispo vistió ornamentos traídos de Roma, en calidad de préstamo, y que pertenecían al Papa Pío XII. Terminada la Misa el arzobispo de México y el Obispo de Chihuahua tomaron juntos la corona de oro cuajada de piedras preciosas y la colocaron en las sienes de la imagen coronándola con la autoridad y en nombre del papa Pío XII al tiempo que se le declaraba reina y patrona de todo Chihuahua. Los vivas en honor a Cristo, a la Virgen, al Papa y a los prelados no dejaron de escucharse en la ceremonia. El día concluyó con ceremonias festivas y la tradicional pirotecnia que iluminó la noche. Desde entonces cada 22 de octubre se conmemora la coronación como el día de Nuestra Señora de la Soledad.

A raíz de la coronación pontificia el pueblo católico de Chihuahua pidió al Papa Pío XII la declaración del dogma de la Asunción de María. Siete años después, el 1º de Noviembre de 1950, año santo, el Papa proclamó el dogma ante el gozo de toda la cristiandad.

Por seguridad la imagen no porta la corona de la ceremonia pontificia la cual solo luce una vez al año, el aniversario de la coronación. En su lugar lleva un resplandor a modo de diadema. A pesar de no usar la corona original es de lamentar que durante el año no esté coronada, siquiera con una diadema que haga patente el hecho de ser reina.

Devociones
En torno a la Virgen de la Soledad existen diversas devociones que aun hoy se practican. Es antiquísima la tradición del rosario todos los viernes del año en el templo de San Juan de Dios, así mismo como la visita de la imagen peregrina en las parroquias, es “el visieteo” de la Virgen. El recibimiento a la Virgen se da en medio de muestras de afecto y folclore popular: Adornos en las calles, banderas de colores, globos, flores, música y los tradicionales “matachines” o danzantes.

Más de 40,000 personas acompañando a la Santísima Virgen de la Soledad el día de su Coronación. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Más de 40,000 personas acompañando a la Santísima Virgen de la Soledad el día de su Coronación. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Los devotos visitan a nuestra señora en el templo de San Juan de Dios pero también ella les visita; es una muestra simbólica del amor reciproco entre madre e hijo. El por qué acompañar a la Virgen en su peregrinación o por qué recibirla con tanto gozo y alegría en cada lugar que visita, es personal y solo puede ser respondido de manera individual. El peregrino que acompaña en su caminar a la Virgen de la Soledad, busca la comunión con lo divino mediante le sacrificio de hacer el recorrido y así mostrar su veneración y agradecimiento a nuestra Reina. El viaje del peregrino tiene como meta expresar la gratitud y lograr un cambio a través de la acción de llegar hasta el destino.

A 70 años de su coronación pontificia la devoción a la Virgen de la Soledad ha decaído notablemente. En el año 2000 la centenaria “Asociación de la Virgen de la Soledad” fue disuelta por el clero. Pocos, fuera de Parral y sus alrededores, saben que esta advocación es la única imagen mariana coronada con autoridad papal y que es además la reina y patrona del Estado de Chihuahua. La Ciudad de Chihuahua capital tiene una hermosa iglesia erigida en su honor en los riscos de una montaña que asemeja el Calvario. La antigua misión de Guadalupe en Cd. Juárez venera una talla de la Virgen a un lado del sagrario. Estas son de las pocas expresiones de fe a la Virgen de la Soledad fuera de Parral, más las de algunas parroquias que veneran a la dolorosa el Viernes Santo.

Por parte de los clérigos hay poco interés en reavivar la devoción mariana antes bien se muestran renuentes, apáticos o indiferentes a todo lo que tenga que ver con devoción popular aunque esta sea antiquísima. Cada viernes se sigue el tradicional rosario a los pies de la Virgen, la devoción se mantiene en las familias, el nombre de Soledad “Chole” aún está en los bautizos como tributo a la Virgen, las tradiciones anuales se mantienen con el folclore norteño. Se espera un nuevo impulso al acercarse el jubileo de diamante de la coronación pontificia.

Que en estas letras se pueda tributar gloria a la Santísima Virgen María de la Soledad, nuestra Reina, la corredentora. Haciendo votos de que su devoción vuelva a resurgir en tierras chihuahuenses y que así como nuestra entidad fue pionera en la petición de la proclamación del dogma de la Asunción de María pueda también, si Dios lo quiere, una vez reavivado el fervor mariano, hacer la petición al trono de San Pedro para la declaración del 5º dogma mariano: La Co-redención y Mediación universal de María Santísima.

Poncho

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2 pensamientos en “Nuestra Señora de la Soledad de Parral

  1. Gracias Poncho por el articulo en el que nos hablas de esta advocacion Mariana.
    Espero que en proximos articulos nos siglas habalndo de ellas,como algunas que mencionas al inicio del articulo.

  2. Poncho, que bueno que expones este tema sobre la Santísima Virgen María. Es loable de tu parte que quieras lograr que florezca nuevament su devoción enel norte del Pais. Su antigüedad, su historia y valor artístico lo merecen. Y coincido contigo, muchas mujeres del Norte se llaman Soledad. Solamente quisiera que me corrijas si estoy equivocado: las bodas de diamante se celebran a los 70 o 75 años?. Gracias.

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