¿Eran hijos de San Marcelo de Tánger?

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Esculturas dedicadas a los Santos Servando y Germán en Cádiz, España.

El pasado 30 de octubre, cuando escribimos sobre San Marcelo de Tánger, dijimos que la leyenda le atribuía doce hijos, mártires como él, pero que eso era completamente falso. Ya lo vimos cuando escribimos sobre los santos mártires de Calahorra, Emeterio y Celedonio y hoy vamos a intentar demostrarlo con el resto de sus supuestos hijos, pero para ello, empecemos recordando que en el artículo de San Marcelo dijimos que fue martirizado el 30 de octubre del año 298 y que sus “presuntos” hijos eran: Emeterio, Celedonio, Germán, Servando, Fausto, Jenaro, Marcial, Primitivo, Facundo, Claudio, Lupercio y Victorico.

Santos Germán y Servando, mártires de Cádiz
En el Martirologio Romano podemos leer el 23 de octubre: “En el Campo Ursoniano, junto a Gades en Hispania, los santos mártires Servando y Germán, los cuales en la persecución de Diocleciano, por orden del lugarteniente Viator, después de padecer azotes, una inmunda cárcel, hambre, sed y las penalidades de un largo camino en el que se les obligó andar cargados de cadenas, fueron finalmente degollados y así consumaron su martirio. Germán fue sepultado en Mérida y Servando en Sevilla”.

Estos dos santos son los patronos de la ciudad y diócesis de Cádiz y de San Fernando (Cádiz), donde se sitúa el llamado “Campo Ursoniano”, lugar del martirio. Este elogio que les dedica el Martirologio Romano, es recogido de lo que transmiten los calendarios mozárabes y los martirologios anteriores de Usuardo, Beda, Adón y otros.
Por este texto, podemos deducir que no se trataba de dos ciudadanos gaditanos, sino que su martirio tuvo lugar en los alrededores de Cádiz, después de haber hecho un largo viaje cargado de cadenas. Igualmente señala donde quedaron sus restos y aunque los de San Servando si continúan en la catedral hispalense, los de San Germán actualmente, no se encuentran en Mérida y pequeñas reliquias de ambos si que se guardan en la catedral gaditana.

Urnas de los santos Servando, Félix y Celestino (estos dos últimos son cuerpos santos . Tesoro de la Catedral de Sevilla, España

En las Actas de su martirio se les presenta como naturales de Emérita Augusta (Mérida) y eso parece que es aceptado por todos los hagiógrafos que llegan a llamarlos “mártires de Mérida”. Aunque son dos santos históricos, las Actas no son fiables como fuentes de hechos históricos, entre otras cosas porque los hacen hijos de San Marcelo, lo que supondría que debieran ser naturales de León. Esta filiación que aparece a finales del siglo XIII, carece de todo fundamento.

Sin embargo hay que decir que su culto es muy antiguo; los primeros indicios de culto están en la deposición de sus reliquias en la consagración de una basílica en Alcalá de los Gazules (Cádiz), en el año 662 – ya publicamos una foto cuando sacamos el artículo de las santas Justa y Rufina – y de otra en Vejer de la Frontera (Cádiz), en el 674. Fue probablemente en aquella época (siglo VII) cuando fue redactada una primera “passio”, hoy perdida, pero en la que se basaron los datos que anteriormente hemos relatado y los textos de la Misa y del Oficio conservados en el “Liber Ordinum” y en el “Liber sacramentorum”, ambos mozárabes.

El himno “Christus verus rex sanctorum”, de la primera mitad del siglo VIII está inspirado en uno de Prudencio dedicado a los santos Emeterio y Celedonio y en él se les presenta como soldados, aunque a mi entender por la interpretación de que “miles Christi” pudiera ser parejo de soldado; de esto ya hemos hablado en otros artículos. Todos estos textos que hemos citado tienen carácter panegírico y no histórico, pero eso no quiere decir, que lo que se relata, no lo sean. Nadie duda de la historicidad de estos santos ni de que este fuera su martirio.

Fresco barroco de los Santos Fausto, Jenaro (Januario) y Marcial, obra de Cesare Arbasia. Mezquita Catedral de Córdoba, España.

Santos Fausto, Jenaro y Marcial, mártires cordobeses
El 13 de octubre son mencionados en el Martirologio Romano: “En Córdoba, de al-Andalus, el suplicio de los santos mártires Fausto, Jenaro y Marcial, los cuales, atormentados primero en el ecúleo, raídas las cejas y arrancados los dientes, cortadas las orejas y la nariz, en el suplicio del fuego consumaron por fin el martirio”.

Estos datos que cita el Martirologio están tomados de las antiguas Actas que Riunhart da por aceptables y desde luego, si las comparamos con otras, los datos que aportan le dan una gran verosimilitud, además porque presentan la relación entre los mártires y el gobernador, no como un interrogatorio “dulzón”, sino de manera áspera y muy poco cortés. Según estas Actas, fueron los propios mártires los que se presentaron ante el presidente Eugenio y, estando en Córdoba, bien parece que pudiera ser cierto porque ya hemos hablado en alguna que otra ocasión de las actitudes de los mártires mozárabes del siglo IX. No se sabe el año exacto del martirio, pero si que fue en tiempos de Diocleciano y por supuesto, no existe ningún dato que nos haga sospechar que fueron soldados romanos hijos del centurión San Marcelo.

Prudencio, en su “Peristephanon” no menciona por sus nombres a estos mártires, pero parece ser cierto que las famosas “tres coronas” de las que habla, se refiere a ellos:
“Afra Cartago tua promet ossa,
Ore facundo, Cypriane doctor;
Corduba Acisclum dabit, et Zoellum, tresque coronas”

Prudencio en este himno está diciendo que “Cartago tiene los huesos de San Cipriano y que Córdoba, tiene los de Acisclo, Zoilo y los de las tres coronas”. Como podemos comprobar, su culto es antiquísimo (finales del siglo IV-principios del siglo V).

En muchos martirologios sus nombres e incluso el número de ellos se copiaron de manera incorrecta, pero existe una inscripción del siglo VI bajo el nombre de “dominorum trium” por lo que los hagiógrafos dan por cierto que fueron tres y que estos son sus verdaderos nombres. San Eulogio hace también mención de ellos en sus escritos diciendo que en Córdoba existía una basílica a ellos intitulada.

Sus reliquias se encuentran actualmente en la preciosa urna de plata que guarda los restos de los mártires de Córdoba y que se conserva en la parroquia cordobesa de San Pedro; de esta urna ya hemos publicado algunas fotos.

Imágenes de los Santos Facundo y Primitivo veneradas en Las Quintanillas, Burgos (España). Fuente: http://grupotierranoble.blogspot.com.es/

Santos Primitivo y Facundo, mártires gallegos
Martirologio Romano, día 27 de noviembre: “A orillas del río Cea, en Galicia, los santos Facundo y Primitivo, que padecieron bajo el poder del presidente Ático”.

Se cree que fueron gallegos de nacimiento porque su “passio” –que es del siglo X pero que ya fue puesta en duda en el siglo XII por Rodino, obispo de Braga– dice que en el año 143, estando los cónsules Ático y Pretextato en la ribera del río Cea, Ático se enteró de que dos jóvenes llamados Facundo y Primitivo, se negaban a adorar al dios Febo porque eran cristianos. Indignado, los mandó llamar y trató de convencerlos para que lo hicieran. Ante la negativa de los dos jóvenes, intentó hacerlos renegar de su fe mediante el uso de la tortura: les cortaron los dedos, les retorcieron las piernas e incluso los intentó envenenar.

Viendo que los dos jóvenes no claudicaban ante los tormentos y que los venenos no les hacían daño, ordenó que los desgarrasen con garfios y que les echasen aceite hirviendo en las llagas. Como los santos permanecían impávidos, Ático, furioso, ordenó que les arrancasen los ojos y los colgaran boca abajo y así los tuvo tres días.
El valor demostrado por los dos mártires hizo que muchos se convirtieran, pero a los tres días, mientras los desollaban estando vivos, los guardianes vieron bajar dos ángeles del cielo con dos coronas que pusieron sobre sus cabezas.
Temeroso el cónsul de que se convirtieran más paganos por aquella visión, dio orden de que los decapitaran y así lo hicieron los verdugos. Los cristianos enterraron allí mismo sus cuerpos y empezaron enseguida a darles culto. Actualmente sus reliquias se veneran en Sahagún (León) y en la catedral de Orense.

A ellos se les dedicó el himno de autor anónimo “Fons Deus aeternis pacis”, aunque parece una copia del “Fons Deus vitae perennis” dedicado a San Félix de Gerona.
Los primeros datos sobre su culto son del año 652, fecha en la que algunas reliquias suyas fueron depuestas en la basílica de Acci (la actual Guadix, en Granada). El primer calendario que los conmemora es el de Córdoba, que en el año 961 fija su memoria el 27 de noviembre; con posterioridad, figura en todos los calendarios mozárabes en esa misma fecha.

Vista de la urna que contiene las reliquias de los Santos Primitivo y Facundo, Sahagún (España).

Dudosos son sus orígenes, pues hay quienes los hacen originarios de Orense, mientras que otros dicen que eran de Sahagún (León). Escalona, en su “Historia del Real Monasterio de Sahagún”, editada en Madrid en el año 1782, apoyándose en que desde muy antiguo recibieron culto en León y en que en Sahagún están sus cuerpos, deduce que fueron naturales de allí y lo mismo hacen otros autores españoles modernos, como Gómez Moreno o Zacarías García Villada, pero es que en el calendario de Córdoba, hecho en el año 961, también se dice: “Festum Facundi et Primitivi, sepultorum in eo quod est circa Legionem”. (Fiesta de Facundo y Primitivo sepultados en aquel (monasterio) que está cerca de León). Además, existen muchos testimonios de que allí estaban sepultados y por poner solo un ejemplo, digamos que el rey Alfonso III con motivo de la restauración de monasterio de Sahagún, hizo una donación el 3 de noviembre del año 905 que queda recogida en un documento que dice: “En el nombre de la Santa e Indivisa Trinidad, a vosotros los señores Facundo y Primitivo que después de Dios sois nuestros patronos y cuyos cuerpos están sepultados y venerados en esta venerable iglesia…”. Este monasterio recibió asimismo muchos privilegios en tiempos del rey Alfonso VI de León. Resumiendo: hay quienes defienden que eran leoneses, ¡pero del siglo II!

A favor de la tesis de que los mártires eran orensanos está precisamente la cita del Martirologio Romano que pusimos al principio, el hecho de que en la catedral de Orense, desde tiempo inmemorial, también se veneran parte de sus restos y el que San Rosendo, en el documento fundacional del monasterio de Celanova, el 25 de septiembre del año 942, entre los pocos santos que invoca enumera a Martín Dumiense y a Facundo y Primitivo, instituyendo su fiesta en el monasterio porque eran santos gallegos. Como hay opiniones en un sentido y en otro, lo mejor es seguir dándoles culto en las dos localidades, ¿no? Ahora si, una cosa quiero resaltar, en ningún documento serio se les relaciona con San Marcelo y desde luego son santos mártires del siglo II.

Mural contemporáneo de los Santos Claudio (en el centro), Lupercio y Victorico. Parroquia de San Claudio, León (España).

Santos Claudio, Lupercio y Victorico, mártires leoneses
El Martirologio Romano, señala el día 30 de octubre: “En la ciudad de León, en Hispania, los santos Claudio, Lupercio y Victorico mártires, que durante la persecución de Diocleciano, sufrieron la muerte por Cristo”.

Estos tres santos mártires si que son oriundos de León. Sus Actas nos han llegado en dos redacciones tardías y de escasa autoridad. La más antigua es del siglo XI y pertenece a un santoral de la catedral de Toledo que los presenta como soldados que sufrieron martirio por decapitación en tiempos de Diogeniano “apud septimam geminam legionem”. La otra, más reciente, está manipulada y ya los relaciona con San Marcelo diciendo que eran hijos suyos. El redactor de las Actas de San Marcelo – el mártir africano convertido en mártir hispano – tuvo la iniciativa de darle una familia ilustre a un mártir ilustre, aumentando así los títulos que enorgullecieran a la ciudad leonesa y por influjo de estas Actas, convirtió a Diogeniano en el Aurelio Agricolano de Tánger, que es el personaje que interviene en el martirio de San Marcelo.

En el folio 12 del antifonario mozárabe de la catedral de León, una mano anónima del siglo XI añadió: “Haec sunt nomina sanctorum que in arcivo Toletano repperta sunt:… Claudium et Lupercum atque Victoricum Legionensis continet cives… Marcellum parentem Tingitana urbs fide religionis retinet”. ¡Y se quedó tan pancho dándole de un plumazo una familia numerosa de santos, entre los cuales, cómo no, estaban también estos tres! Desde ese momento, este parentesco comenzó a difundirse entre los breviarios y demás libros de culto.

Algunos elementos de la “passio” más antigua, que pueden darse por buenos, afirman que fueron mártires hispanos, oriundos de León y quizás, soldados, ya que es verdad que en aquella ciudad estaba asentada la “Legio VII gemina”. Su martirio acaeció a finales del siglo III o principios del IV, época en la que la persecución tuvo especial virulencia en la Hispania romana, aunque en el siglo III, la “Legio VII” debería estar dispersa como puede deducirse de la expresión “apud septimam gemimam legionem”.

Parece infundada la hipótesis de quienes afirman que el martirio les sobrevino por la proclamación de fe en la Santísima Trinidad por parte de los tres mártires, ya que este martirio ocurrió en los tiempos en los que predominaban los errores priscilianos. En el presunto lugar del martirio fue construida posteriormente la abadía benedictina de San Claudio. A mediados del siglo XI, el rey Fernando I puso parte de las reliquias en la Iglesia de San Isidoro. En el 1173, en presencia del legado pontificio fueron trasladadas a una iglesia construida en su honor y, finalmente, en el 1834 fueron llevadas a la actual iglesia de San Marcelo donde se guardan en tres urnas de plata que, junto con la urna de San Ramiro, abad mártir de San Claudio, están colocadas en el altar mayor.

Iglesia de San Marcelo en León. Sobre el altar están las urnas de San Claudio, San Lupercio y San Victorico. También está la de San Ramiro, abad mártir del monasterio de San Claudio. Bajo el altar, está la urna de San Marcelo.

Resumiendo: si comparásemos la división geográfica de la antigua Hispania romana con la actual España, de los “doce hijos de San Marcelo”, dos serían riojanos, dos gallegos, tres leoneses, tres andaluces y dos extremeños. Para qué decir más, ¿no? ¡Y el padre, africano!

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

26 pensamientos en “¿Eran hijos de San Marcelo de Tánger?

  1. Bueno Antonio tu comentario final a tu artículo si puede suceder heeeeee.. Que yo conocí a un mexicano casado con una tica (costarricense) y sus hijos eran mexicanos, venezolanos y colombianos o sea que donde sea los parieron, así que puede ser posible tu conclusión 🙂

    Bueno hablo en serio lo que te comento. Pero de tu conclusión si que nos lo aclaras.

    En la parte de “Mártires leoneses”, los errores priscilianos ¿Quienes eran estos? nunca oí hablar de ellos.

    • Prisciliano fue un obispo hispano que fue acusado de herejía, condenado y ejecutado. Sus creencias y doctrina tuvieron gran protagonismo en la región de donde era oriundo, la actual Galicia. De hecho, se cree que el cuerpo que ocupa la tumba de Santiago apóstol en Compostela no es el apóstol, sino el mismo Prisciliano. Pero para mí esto es tan infundado como creer que está allí el apóstol.

      Personalmente creo que la herejía y los herejes son ideas y personas que en su momento no fueron aceptadas y tuvieron la desdicha de perder la batalla de la Historia, donde otros triunfaron. No entro en la doctrina de Prisciliano porque eso mejor que lo explique Antonio.

      • Prisciliano fue un obispo hispano que vivió en el siglo IV y que fue acusado de herejía y de magia y como tal, fue ejecutado en lo que hoy es la ciudad alemana de Trier.
        Se opuso a la unión entre la Iglesia y el Estado y a la corrupción y enriquecimiento de los clérigos, predicó y practicó la pobreza, puso en entredicho el celibato de los clérigos, incluía en las celebraciones litúrgicas tanto a los hombres como a las mujeres y algunas otras innovaciones, por lo que tuvo mucho éxito entre el pueblo e incluso entre algunas familias influyentes y eso originó cierto desasosiego en parte de la jerarquía.
        Asimismo creó un movimiento ascético muy riguroso, un tanto libertario, que fue precursor del movimiento monacal en Occidente y que combatió abiertamente los excesos de los eclesiásticos, aceptaba que los laicos fueran nombrados maestros y que las mujeres participaran en algunas celebraciones litúrgicas, por lo que se expandió rápidamente por parte de Hispania y el sur de las Galias.

        Los obispos Higinio de Córdoba, Hidacio de Mérida e Itacio de Ossonoba convocaron un sínodo en Zaragoza al que acudieron algunos obispos hispanos y de Aquitania y lo condenaron pese a que el Papa San Dámaso quería que se buscara un cierto arreglo de compromiso, pues en parte veía correcta su doctrina pero no quería enfrentarse al emperador. Hubo dos obispos que intentaron acercar posturas, pero quienes lo hicieron tuvieron que huir de Zaragoza pues el pueblo, arengado por el obispo de la ciudad, intentó agredirlos. De hecho, Prisciliano fue a Roma pero el Papa se negó a recibirlo por miedo al emperador.

        Como la condena de su doctrina por herética suponía la confiscación de todos los bienes de aquellos obispos y fieles que lo seguían y eso ni le interesaba a la jerarquía ni al emperador, intentaron hacer un proceso en el que se le condenara más por brujería que por su doctrina. Para ello convocaron un nuevo sínodo en Burdeos donde lo condenaron, marchando él a Tréveris (Trier) a fin de convencer al emperador para que intercediera por él, pero allí fue acusado de utilizar danzas exotéricas, el uso de hierbas que facilitaban el aborto e incluso la práctica de la astrología: brujería. Y por brujo, formalmente aunque encubiertamente por hereje, fue torturado y decapitado junto con algunos de sus seguidores, tanto hombres como mujeres. Ha sido el primer caso en el que “un hereje” fue ajusticiado por la institución civil a instancias de la Iglesia.

        Para mi, Prisciliano fue un adelantado en su tiempo y alguien que quiso limpiar ciertas costumbres de la jerarquía acomodada a las riquezas, dar participación a los laicos y a las mujeres dentro de la Iglesia. Fue la primera víctima de lo que siglos más tarde sería la Inquisición.

        Esto está muy resumido. Puedes ampliarlo mucho más en este link: http://es.wikipedia.org/wiki/Prisciliano

  2. Enhorabuena, Antonio. ¿Qué puedo decir? Que este asunto de los doce hijos de San Marcelo es tan infundado y ridículo como el de las ocho hermanas de Santa Quiteria: Santos de lugares distintos, de épocas distintas y hasta de martirios y contextos distintos, que sin ningún fundamento son hechos familiares entre sí; simplemente porque a una mano anónima medieval le dio la gana. De paso, nos has hablado brevemente de todos ellos -algunos tormentos que describes me han puesto los pelos de punta- y creo que has hecho un excelente resumen hagiográfico. Felicitaciones.

    • Sabes que Adón, Beda, Usuardo, Baronio y “compañeros mártires”, con sus trolas, al menos a mi entender, han hecho más daño que beneficio a la hagiografía. Menos mal que los bolandistas y otros hagiógrafos rigurosos, están poniendo las cosas en su sitio, desbrozando el trigo de la paja. Quizás por eso, muchos santos y beatos se han caido del calendario e incluso ni siquiera llegaron a entrar en él.

  3. Antonio me ha gustado el articulo aunque no voy a entrar en discordias polemicas.
    Para mi ha sido una sorpresa que los tres martires Claudio,Lupercio y Victorico fuesen martirizados por…¡proclamasr la fe en la Santisima Trinidad!.
    Aunque tu mismo dices que la hipotesis parece infundada.

    • Abel,
      Todos los mártires, lo confesaran explicitamente o no, creían en la Santísima Trinidad. Lo que no está tan claro es que esa confesión en concreto fuera la que causó sus martirios. Ellos confesaban simplemente el ser cristianos, seguidores de Cristo con todo lo que ello implicaba.

      • Antonio,¿ cuando se establece oficialmente el dogma de la Santisima Trinidad?(me da que esta pregunta ya hace tiempo que te la realice),pero es que tengo algunas dudas al respecto.

        • Abel,
          Los textos del Nuevo Testamento dejan claro que Dios es Uno en esencia y Trino en personas. El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de nuestra fe, pero este misterio ¿cómo se transformó en dogma?
          Siguiendo la tradición apostólica, la Iglesia confesó en el Concilio Ecuménico de Nicea (año 325) que el Hijo es “consubstancial” al Padre, es decir, un solo Dios con él.
          En el Concilio Ecuménico, reunido en Constantinopla en el año 381, se conservó esta expresión en su formulación del Credo de Nicea y confesó “al Hijo Único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado no creado, consubstancial al Padre”.

          La fe relativa al Espíritu Santo fue proclamada por este mismo Concilio Ecuménico en el año 381 en Constantinopla, diciendo: “Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre”.

          El origen eterno del Espíritu Santo está en conexión con el del Hijo: “El Espíritu Santo, que es la tercera persona de la Trinidad, es Dios, uno e igual al Padre y al Hijo, de la misma sustancia y también de la misma naturaleza y por eso, no se dice que es sólo el Espíritu del Padre, sino a la vez el espíritu del Padre y del Hijo” (Concilio de Toledo XI, año 675).

          El Credo del Concilio de Constantinopla (año 381) confiesa: “Con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria”.
          Ves que el Concilio de Nicea concentra toda su atención en la relación entre el Padre y el Hijo y no hace ninguna afirmación similar respecto al Espíritu Santo. Es el Concilio de Constantinopla (381) el que dice que el Espíritu Santo es adorado y glorificado junto con el Padre y con el Hijo, diciendo que es consustancial con ellos. Toda esta doctrina trinitaria fue ratificada posteriormente en el Concilio de Calcedonia, celebrado en el 451. O sea, verás que es un dogma que se va perfilando en los primeros concilios ecuménicos, basándose claro está en los textos neotestamentarios.

          • Antonio yo creí que no era Dogma sino en si ya una verdad. Es decir no teníamos necesidad de declararlo dogma.

            Antonio existe alguna lista de todos los dogmas?

  4. Gracias Antonio. Bueno, hemos visto que el origen tan disperso de tanto hijo hace que sea plausibl pensar que alguien tuvo algún interés hagiográfico en hacerlos hermanos, quizás para darle más empaque a los santos progenitores. Abundando en un comentario reciente y me viene al pelo por lo de Prisciliano, el hecho de que a los calificados como herejes se les confiscase hacienda y propiedades ha hecho que “herejías Tontas” se hayan convertido en excusa de expolio.

    • Esa expresión que usas de “herejías tontas” me trae a la cabeza aquel dicho de que “en la viña del Señor, las ovejas son cada vez más tontas y no se dan cuenta de las herejías y doctrinas insanas que les inculcan”. Claro que eso lo dicen quienes “desprecian a las ovejas” y creen estar siempre en posesión de la verdad.

  5. Pues retomo lo que me habéis dicho antes Antonio.

    Cuando me cuentan o informan sobre estos acontecimientos en este blog cada miembro sobre como era, es y probablemente seguirá nuestra Iglesia acusando y dando la espalda hacia aquellos que ven el Evangelio de otra forma y les cierran las puertas, excomulgan y desacreditan me dan ganas de reír (por no llorar de la pena).

    En este caso el Obispo Prisciliano no estaba nada chueco en sus ideas, creo que comprendió mucho el Evangelio. Pero una pregunta Antonio ¿Se conoce con precisión la mano negra metida ahi en la Iglesia y en el caso de otros personajes de la historia donde para salir beneficiada la jerarquía ha incurrido ésta en dichas acusaciones? Es decir, conocemos las acusaciones de la Iglesia porque supongo que existían alguna especie de escritos de los procesos, ¿pero existen tambien escritos de los acusados o personajes de ese tiempo que acrediten con precisión las ideas de los acusados y que difieren de las acusaciones por parte de la Iglesia ?????

    • Bueno, sus principales adversarios y promotores de su castigo fueron los obispos Itacio de Ossonoba, Higinio de Córdoba e Hidacio de Emérita Augusta, que fueron seguidos por algunos obispos hispanos y aquitanos, pero este tema, más histórico que eclesial, no lo domino bien y es por eso por lo que remití al link de Wikipedia.

      Pero el tema de quién empezó primero a perseguirle es a mi entender lo de menos; lo importante es que, entre otras cosas, se atrevió a combatir los excesos de ciertos eclesiásticos, tuvo las ideas claras de que la Iglesia tenía que ser totalmente independiente, dió importancia al papel de los laicos y de las mujeres y otras cuestiones que chirriaban a quienes se estaban asentando, formando una nueva casta sacerdotal acostumbrada a sus privilegios. Por lo que a mi respecta, o sea, que yo sepa, errores doctrinales en si, no los tuvo.

  6. Antonio

    Hizo participar al laico o pretendió participar al laico dentro de la vida de la Iglesia. Me llama la atención de que en la liturgia hizo participar al hombre y a la mujer juntos. Creí que desde los comienzos del cristianismo el culto u otras actividades de la Iglesia eran vidas en común entre el hombre y la mujer en la vida de la Iglesia.

    Yo conozco congregaciones religiosas femeninas que atienden a sacerdotes ancianos o a obispos y que muchas veces no se les da el lugar que deberían de tener, pues las veo más bien como mujeres que atienden un hogar y hacen la comida. Pobres de esas religiosas, porque si algo no sale bien, ¡que Dios las coja confesadas de la ira del obispo!

    Además Antonio en México muchos sacerdotes reconocen que la fe se salvó tras las persecuciones a principios del siglo pasado en México gracias a la Acción de los laicos, entre ellos la Acción Católica y sobre todo la rama femenina. Lástima que este movimiento ya no tenga tanta fuerza como antes.

    Veo que cada vez la mujer tiene mayor participación en la vida de la Iglesia, al menos en mi diócesis en diferentes parroquias noto que la mujer es la que toma más la iniciativa y trabajo que el mismo hombre. Quizá nuestro obispo Prisciliano desde el cielo ha de ver la participación del laico en la Iglesia desde el Vat II

    • En las comunidades cristianas de base no dudo que la mujer participa cada vez más, pero en lo que es la Iglesia en general, la mujer sigue marginada y estancada en un triste papel.de monja-criada sumisa, donde no puede ni expresarse individualmente ni escribir sin el consentimiento de un superior.

      Hasta que a la mujer no se le permita acceder a las mismas esferas que el hombre en la Iglesia, no habrá igualdad ni justicia y seguirá siendo lo que es ahora: una subordinada, una sirvienta de curas, obispos y Papas.

      Perdón por desviar el tema, pero: descansa en paz, Prisciliano.

      • Ana Maria sin ofender pero creo que las expresiones que utilizas las llevas a los extremos:”monja-criada”,”sumisa”,”subordinada”,”sirvienta de curas”….
        No dudo que haya que cambiar las cosas,pero lo que dices,ni es tanto (ni tampoco tan poco).

        • No me ofendes, pero yo al pan lo llamo pan, y al vino, vino. Eso es lo que es la mujer en la Iglesia, ni más ni menos, y no porque resulte duro admitirlo voy a dejar de decirlo. Es lo que hay.

    • Primero que nada quiero contestarte a una pregunta que haces más arriba. Nuestro dogma fundamental está en el texto del Credo Nicenoconstantinopolitano, pero es verdad que en Occidente se han declarado otros dogmas, como por ejemplos el de la Inmaculada Concepción o el de la Asunción. Seguro que existe una lista que será fácil de encontrar en cualquier catecismo o en internet.

      Y entrando en lo que preguntas ahora tengo que decirte que una cosa era la Iglesia primitiva apostólica y otra fue aquella que empezó a jerarquizarse, especialmente después del edicto de Milán. Los laicos se fueron arrinconando y la mujer aun más y por supuesto sin tener parte activa en las celebraciones litúrgicas. El rol de las diaconisas fue más un ministerio asistencial que otra cosa.

      Prisciliano lo que hizo es dejar que la mujer participara en la Liturgia de la Palabra. Hoy lo vemos como una cosa normal y tu pones buenos ejemplos de tu diócesis, pero durante muchos siglos eso ha sido un tema tabú, llegándose incluso a hacer separaciones por sexos en los templos. Hay sitios donde aun se hace, sobre todo en determinados templos de ritos orientales.

      Mira, cuando vino por última vez el Papa Benedicto XVI a España, consagró en Barcelona el templo de la Sagrada Familia. ¿Sabes como participó la mujer en lo que fue la liturgia propiamente dicha? Pues limpiando el aceite que el Papa había derramado sobre el altar durante su consagración. Sencillamente: labores de limpieza. ¡El colmo!

      Y claro que la mujer ha salvado a la Iglesia en situaciones muy difíciles, pero dudo que eso sea reconocido alguna vez con la solemnidad que se debiera. Aun con todos estos impedimentos, hay que reconocer que poco a poco la mujer, a base de codazos, se va abriendo camino también dentro de la Iglesia que, estructuralmente hay que decir que es machista. No creo que nadie se escandalice por decir esto.

  7. No será que la situación sigue así porque la mujer se deja??????????? Con todo respeto y espero que no rompamos relaciones diplomáticas entre Ana María y yo con esta expresión. Pero si en parte sigue igual es porque la mujer no se enfrenta a la realidad en la que vive y se enajena a si misma. Ni modo que las saquen del templo a patadas!!!!!! y si es así pues respóndeles jejeje, bueno eso haría yo jejeje

    Que yo me he peleado con mas de un cura, monjas, y 2 obispos jejeje

    • Puedo asegurarte que han existido no una, sino muchas las mujeres que durante la Historia han reclamado un papel más digno, activo, justo e igualitario para la mujer en la Iglesia. ¿Sabes cómo las han llamado? Herejes. ¿Sabes lo que han hecho con ellas? Quemarlas.

      No, la mujer no se ha dejado en absoluto, la mujer empieza a estar ya cansada de ser una segundona en la Iglesia. Si algunas consienten, será sobre su conciencia, pero me consta que existen muchas mujeres de sólida fe cristiana, y no sólo laicas, que hoy activamente siguen reclamado un papel digno en la Iglesia. Digno de verdad, no lo que la Iglesia dice que es la “dignidad de la mujer”, que básicamente se limita a pretender mantenerla en el lugar donde está y a controlar sus ideas y sus acciones.

      Si en el pasado se enfrentaron a la hoguera, ahora se enfrentan a la excomunión. Y no olvidemos que siguen existiendo sectores del catolicismo que se tiran las manos a la cabeza cuando ven a una mujer administrar la comunión, leer la lectura del día en el púlpito o asistir al sacerdote en la misa. Yo he visto y oído barbaridades al respecto, pero sinceramente, no tengo ganas de ir más allá. Me quedo con lo dicho.

  8. Padre prolífico San Marcelo. No biológicamente ni espiritualmente, al menos seudohagiográficamente.
    Toño, mis respetos y admiración por tus conocimientos, que bueno que pones los puntos sobre las íes para que la verdad sea conocida.
    San Emeterio y San Celedonio son mis santos patronos, porque nací el día que el martirologio romano los recuerda. Allá en España los celebran el 30 de agosto, yo los festejo el día de mi cumpleaños. Por lo anterior descrito en tu tema, .voy a poner a San Marcelo entre mis santos tutelares.

    • Humberto, ¡Ay que bueno!
      Yo había oído hablar de padre biológico, de padre adoptivo y de padre espiritual…., pero ¿de padre pseudohagiográfico? jajaja.
      Al bueno de San Marcelo le endosaron una familia numerosa, sin comerlo ni beberlo.

  9. Vaya pues si que se ha puesto candente la situación entre mujeres y doctrinas hereticas jajaja. Sinceramente muchos de estos santos no los conocía solo a San Primitivo y Facundo de los que alguna vez lei sus nombres en un calendario y nada más, pero vaya tal parece que de nuevo hasta padre adoptivo les consiguieron, no se que les dio en la época medieval por inventarse santos y familias numerosas a los mismos. Gracias Antonio.

  10. No sería de extrañar esa referencia a Cea como “Galicia”, ya que hasta el siglo XII era muy frecuente hablar de esa zona de León como el límite de Gallaecia, la provincia romana que unía a galaicos y ástures y que seguía existiendo como referencia geográfica.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA

*