El Oficio de Tinieblas

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Ilustración contemporánea del Calvario.

Ilustración contemporánea del Calvario.

El llamado Oficio de Tinieblas o Tenebrae es en la actualidad muy poco conocido, ha quedado como un recuerdo de los antiguos esplendores de la liturgia romana, pero a pesar de esto se le ha querido recuperar adaptándolo a la liturgia reformada o retomando su antiguo ritual de 1962. Este oficio corresponde a los maitines y laudes del jueves, viernes y sábado de la Semana Santa.

Antecedentes litúrgicos
Para conocer el contexto del oficio de Tinieblas hay que tener en cuenta el precedente de la actual Liturgia de las Horas, es decir el antiguo breviario romano.

El Breviarium Romanum es el libro de oraciones del clérigo que consistía en el rezo de los 150 salmos cada semana con ciertas antífonas, lecturas y oraciones, todo repartido en 8 momentos u horas litúrgicas: Maitines, Laudes, Prima, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completa. El omitir su recitación era considerado pecado, sin una causa justificable, hasta los tiempos del Beato Pablo VI.

Diviserunt sibi vestimenta mea (Antífona)

Con la reforma litúrgica el breviario desapareció y dio lugar a la Liturgia de las Horas que reparte los salmos en cuatro semanas. Maitines fue sustituido por el Oficio de Lectura el cual se vio enriquecido con lecturas más extensas y disminución de salmos. El oficio de Prima fue suprimido junto con la lectura del martirologio. Esto a fin de que las horas quedaran en el simbólico septenario.

Al haberse suprimido el rezo de los Maitines, el Oficio de Tinieblas en Semana Santa desapareció. En algunos lugares quiso reavivarse “Tenebrae” al hacer adaptaciones de la Liturgia de las Horas, no siempre de manera exitosa, para este oficio anual de la Semana Mayor.

Después de Summorum Pontificum, en 2007, el breviario ha regresado con igualdad de derechos que la Liturgia de las Horas y prueba de ello son las constantes y agotadas ediciones que se están realizando para satisfacer la demanda de estos libros tanto en clérigos como en seglares. Desde 2008 el Oficio de Tinieblas ha renacido.

Los oficios de la Semana Santa
Los oficios litúrgicos tradicionales alrededor de la Semana Santa están llenos de significados que acentúan el dolor por la muerte de Cristo, siendo al mismo tiempo esperanzadores al fijar la mirada en el triunfo del Redentor tanto en la Cruz y como en su resurrección. El Himno Vexilla Regis recuerda a la cruz en el contexto de triunfo más que de derrota.

En el contexto del Oficio de Tinieblas debe tenerse en cuenta la liturgia anterior al Beato Pablo VI, ya que sin esta referencia no se puede entender. De aquí en adelante se tratará de exponer lo referente a las ceremonias de esta liturgia hoy caída en desuso, pero no extinta.

Fotografía de la Prisión de Jesucristo en Jerusalén (Israel), donde dice la tradición que estuvo encadenado.

Fotografía de la Prisión de Jesucristo en Jerusalén (Israel), donde dice la tradición que estuvo encadenado.

Desde las primeras Vísperas del domingo anterior al Domingo de Ramos, llamado “Primer Domingo de Pasión”, las imágenes de la Iglesia son cubiertas con velo morado, incluso la cruz del altar. Solamente el Jueves Santo, a causa del gozo eucarístico, la cruz del altar es cubierta con velo blanco. Este signo litúrgico de la velación acentúa el hecho de la proximidad a “la hora” del Redentor. El nombre del Domingo de Ramos corresponde entonces a “II Domingo de Pasión”. El tiempo de Pasión va aún más lejos al eliminar las doxologías (alabanzas finales en honor a la Santísima Trinidad), en especial el Gloria Patri en todos los oficios litúrgicos. Aparece el himno Vexilla Regis, arriba mencionado, un canto egregio a la Cruz del Salvador.

El Domingo de Ramos una jubilosa procesión vitorea a Cristo Rey con palmas, el ministro viste de rojo durante la procesión de los ramos, rica en símbolos e himnos: Pueri hebraeorum, Gloria Laus y otros. La Misa que sigue a la procesión triunfal retoma los “ornamentos” morados y el canto de la Pasión según San Mateo; con ello se cierra el paréntesis que se abrió con la procesión de las palmas y comienza la Semana Mayor.

El Lunes Santo el evangelio narra la intención de matar a Jesús por parte de las autoridades judías. El Martes y Miércoles Santos se lee la Pasión según San Marcos y San Lucas respectivamente. En el breviario todo sigue igual en sus ocho horas litúrgicas, salvo la eliminación de las doxologías como se dijo.

Rezando en la oscuridad
Ahora llegamos al núcleo de nuestro interés: el Oficio de Tinieblas. Este oficio sustituye al rezo normal de los maitines y laudes del Jueves, Viernes y Sábado Santos ya que dentro de la ceremonia están incluidos. Normalmente en estos tres días hay oficios solemnes y mucha actividad en las iglesias y por tal motivo la oración se anticipaba a la noche anterior a fin de que en la mañana hubiese tiempo para la preparación y celebración de las acciones litúrgicas. Al rezarse en la noche y a la luz de las velas el oficio recibió el nombre de Tenebrae, es decir de las tinieblas.

Lo que fue una costumbre generalizada por practicidad términó constituyéndose en una tradición en toda la Iglesia. Los monasterios aún continúan rezando este oficio en la mañana del día que le corresponde sin anticipación nocturna. Debido a esta anticipación de la oración muchos creían que el rezo correspondía a los días Miércoles, Jueves y Viernes Santo, pero los rituales son claros en expresar el día correspondiente al oficio. Cabe aclarar que la iglesia prefiere la celebración de los oficios con luz y aún se mantiene la prohibición de celebrar Misa y oficios litúrgicos en la oscuridad: No solo los cirios que iluminan el altar sino el espacio celebrativo debe estar iluminado.

La Vigilia Pascual o lucernario se realiza, en su primera parte, a oscuras pero al entrar el Cirio Pascual a la Iglesia la iluminación se hace presente, por lo que la parte final de la Vigilia y la Misa se realizan con iluminación y no con velitas. El oficio recibió el nombre no tanto por la oscuridad de la Iglesia sino de la noche en que se anticipaba la oración o la madrugada en que se rezaba, además de que la iluminación anteriormente dependía del número de velas y lámparas con que se contaba.

"La Pietà", conjunto escultórico de la Virgen con Cristo muerto, obra de Michelangelo Buonarrotti (1498-99). Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

“La Pietà”, conjunto escultórico de la Virgen con Cristo muerto, obra de Michelangelo Buonarrotti (1498-99). Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

La particularidad de este oficio, cuando es rezado en coro, recae en los rituales según las diversas tradiciones de rito romano. Se tratará de explicar los diversos signos y rituales de este oficio litúrgico.

En estos días los salmos no finalizan con la doxología Gloria Patri como en todo el tiempo de Pasión. No hay himnos, no hay bendición final, el tono de las antífonas y responsorios es de dolor. La sobriedad del recinto, el altar desnudo en Viernes y Sábado Santo, las imágenes cubiertas y el mismo ambiente en la ceremonia es una invitación a la contemplación y meditación de los misterios de la salvación. Solo viviendo la experiencia del Oficio de Tinieblas puede entenderse esta realidad con sus evocadores signos litúrgicos.

Al respecto comparto la respuesta que me dijo un benedictino cuando le pregunté cómo le había parecido la película “La Pasión de Cristo” producida por Mel Gibson. Él sólo me respondió: “Tenemos la liturgia”. Personalmente al estudiar el oficio de tinieblas no sólo en su traducción e historia, sino en experiencia consiente pude constatar la realidad de una liturgia que expresa los sentimientos con signos muy claros. Así como la Vigilia Pascual poco a poco nos lleva a la expresión de júbilo por la resurrección, de igual manera el Oficio de Tinieblas, en sus rituales, propicia una verdadera contemplación del misterio de la Cruz y el dolor del alma fiel ante el redentor sufriente; en ambas realidades está presente la luz: en Tinieblas como símbolo esperanzador entre el duelo y la muerte, en Pascua como alegría festiva por la presencia del Resucitado. La luz, signo de incorrupción, es también testimonio de la fe como don divino cuyos misterios se expresan fuertemente en los días santos de la Pascua.

Aunque el Oficio se recite en latín, con la inclusión del alfabeto hebreo en el canto de las Lamentaciones, usualmente los libros tienen una traducción de todas las oraciones y lecturas para el estudio de la liturgia y para facilitar a las personas la comprensión de los textos.

Vista de un tenebrario con las 15 velas encendidas.

Vista de un tenebrario con las 15 velas encendidas.

El tenebrario
En la oscuridad de la iglesia aparece a un lado del altar, nunca como elemento central, un candelabro triangular con 15 cirios amarillos, es el tenebrario o tenebrarium; su uso se remonta al menos hasta el siglo VII. El número de 15 velas fue fijado en tiempo de San Pío X en 1915 ya que anteriormente las velas llegaron en diversas épocas incluso a las 72. Los tenebrarios tradicionalmente son triangulares pero existen también en forma circular, en caso de que funjan como candil pendiente del techo. El número de velas corresponden a los salmos que se van cantando durante el oficio, 9 para Maitines y 8 para Laudes.

No es la única iluminación en la Iglesia y que también están encendidos los cirios del altar y las luces del coro que facilitan la visión de los textos, por tanto la iglesia no se encuentra totalmente en oscuridad.

A las velas se les quiere dar la interpretación de los 11 apóstoles, sin Judas el traidor, más las tres Marías junto con la Santísima Virgen para dar el número 15. Al finalizar cada salmo una vela se apaga, intercalándose de izquierda a derecha; es el aparente triunfo de las tinieblas sobre la luz y de allí que al apagarse las velas se simboliza que se va apagando la fe de los 11 apóstoles fieles y de las tres Marías. La vela 15 que permanece encendida representa a la Virgen María, según una interpretación piadosa, debido a que ella no dudó de la resurrección de Cristo. Este apagar de las velas al final de cada salmo se remonta al siglo V.

Después de cierto número de salmos hay responsorios cuyo canto es patético precisamente para expresar el duelo por la pasión de Cristo. Las lecturas de Maitines son tomadas del libro de las Lamentaciones del profeta Jeremías cuyo canto no puede más que definirse como el de un alma quebrantada por un dolor profundísimo. Se incluyen además otras lecturas bíblicas.

Incipit lamentatio Ieremiae prophetae

Al terminar el rezo queda aún un cirio encendido en el tenebrario. Hay varios rituales para concluir. En la tradición monástica durante las últimas estrofas del Benedictus (Cántico de Zacarías) se van apagando progresivamente también las velas del altar y las pocas luces del templo si es que las hay. El oficio termina en un silencio sepulcral en total oscuridad con la única excepción de la vela decimoquinta del candelabro.

En el rito romano la costumbre es diferente. Acabado el rezo de Laudes y una vez apagadas las luces del altar sigue el canto del Miserere o Salmo 50 durante cual el último cirio se oculta tras el altar simbolizando así la sepultura de Cristo y la esperanza de la Iglesia en la resurrección. Terminado el Salmo el director del oficio comienza a hacer ruido con el libro que tiene en sus manos o con las tradicionales carracas y matracas de madera, lo secunda el clero y los fieles en este ruido que simula los fenómenos naturales acaecidos a la muerte de Cristo. La vela encendida sale nuevamente con la luz de la esperanza en la resurrección y a una señal del director, el ruido cesa. La luz perdurable vendrá con la alegría Pascual.

A este ruido en las tinieblas del recinto sacro luego se le añadieron gritos, gemidos y ayes, incluso palabras altisonantes, no generalizadas, que dieron pie a abusos de quienes aprovechaban este triduo de oración para ir a gritar a la Iglesia. Actualmente con la renovación litúrgica solo el ruido de los libros y de las carracas son permitidos en el rezo litúrgico, desprovisto ya de folclor secular y manteniendo la tradición de los signos de esta oración: Solemne austeridad, tristeza en el canto, esperanza en el dolor, oscuridad, ruido y silencio.

La oración termina con la siguiente sentencia de Filipenses 2: 8-9.

Cristo por nosotros se hizo obediente hasta la muerte,
Incluso muerte de cruz,
Por lo cual Dios le ha exaltado y le ha dado el nombre que es sobre todo nombre.
Christus factus es pro nobis obédiens usque ad mortem,
Mortem autem crucis.
Propter quod et Deus exaltávit illum: et dedit illi nomen, quod est super omne nomen.

Christus factus es pro nobis obédiens usque ad mortem

En el oficio del jueves se entona solo la primera parte, el viernes se añade la segunda y el sábado se entona completo.

Nuevas expresiones litúrgicas
Debido a la desaparición casi completa del breviario y por tanto del Oficio de Tinieblas se intenta en algunos lugares la adaptación de la Liturgia de las Horas con algunas particularidades al oficio mencionado. No hay cantos lúgubres en nota gregoriana, no se omiten los himnos y doxologías (Gloria Patri) que maneja la Liturgia de las Horas y se tiende a juntar todas las horas litúrgicas en este oficio. Por una tradición litúrgica se omiten las Vísperas del Jueves y Viernes Santo además del Oficio de Lectura y Completas entre el Sábado Santo y el Domingo de Pascua. Estas omisiones optativas son debido a que los oficios litúrgicos de estos días sustituyen la obligación del rezo litúrgico.

Al existir una cierta nostalgia por las tradiciones aparentemente abolidas se tendió a continuar la costumbre multisecular extrapolando la reforma litúrgica al oficio de tinieblas. De allí que a partir de la Semana Santa del 2008 el Oficio de Tinieblas tradicional reaparece.

Vexilla Regis

Poncho

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

8 pensamientos en “El Oficio de Tinieblas

  1. Hoy, Viernes Santo, quiero darte las gracias amigo Poncho, por este artículo sobre el Oficio de Tinieblas, ceremonia muy común antaño y que, por desgracia, ahora se celebra en contados monasterios y conventos. Yo recuerdo haberla vivido intensamente a principios de los años sesenta del siglo pasado, textos en latín según el breviario romano, que sigo leyendo al completo estos tres días del Triduo Sacro.
    Creo que el artículo ha quedado perfectamente estructurado y que ha sido un acierto no solo el poner estas fotos, sino los vídeos en canto gregoriano, así como el Inicio de las Lamentaciones del profeta Jeremías en canto mozárabe.
    Permitidme que invite a quienes creemos que Cristo es nuestro Salvador, tengamos algún momento de recogimiento en este sagrado día en el que conmemoramos su Pasión y Muerte.

    • Me ha encantado el artículo que explica todo sobre esta ceremonia que desconocía. Gracias por la calidad de sus escritos que nos ayudan a conocer mas la fe y a los santos.

  2. Gracias Antonio por esta recomendación. Escuché los cantos en el rito mozárabe y el gregoriano y recordé los buenos tiempos míos en el seminario. A decir verdad, la liturgia es un verdadero psicodrama donde los participantes hacen catársis y meditación si se sabe realiza tal como debe ser. Quizás alguna de las antiguas liturgias, como esta, valga la pena rescatar y actualizar. Lo importante es hacer hincapié en la luz, no en la muerte ni en las tinieblas, aunque estas son esenciales para contemplar la luz del Resucitado.

  3. Excelente Articulo

    Solo a oídas escuché hablar del oficio de las Tinieblas pero ahora me meda mas claro. Que pena que una reforma muchas veces casi mate en su totalidad una tradición cuando debería de complementar y eliminar aspectos que vea que estén de mas.

  4. Poncho, quiero platicarte que yo conocía de este oficio porque mi papá me platicaba sobre él, hace ya algunos años. A mi como me gusta estudiar la liturgia, investigué sobre el tema y supe como se realizaba. He descubierto la referneci que dices de que desde 2008 se ha vuelto a poner el el ritual de Semana Santa espero algun día vivirlo si se llega a celebrar en esta Diócesis, tal vez en la catedral, donde se realizaba antaño. Este oficio inspiró el nombre de una obra que escribió la poestisa Rosario Castellanos.
    Excelentes los enlaces. Muchas gracias por tu aportación.

  5. Dada la erudiccion de este articulo, me surge la pregunta de si sabe algo del rito de la Seña, que creo que tenía algo que ver con las Tinieblas. Era algo asi como blandir una bandera no se si negra en un momento en el altar. ¿Que puede decir al respecto?

  6. Magnifica recopilación sobre el oficio de Tinieblas. Como varias de las personas que ya comentaron, solo había escuchado hablar de esta celebración. He tenido la oportunidad de observar un par de tenebrarios el algunas catedrales e iglesias antiguas pero no tenia ni idea del uso que se les dio en un tiempo. Espero que pronto se recupere esta liturgia tan apropiada para los días santos y tan llena de significado.

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