Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vista exterior de la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén, Israel.

El 24 de abril del 2011, Pascua de Resurrección, publicamos un artículo de nuestro compañero Mitrut – “La Resurrección de Nuestro Señor: centro del tiempo y del espacio” – en el que nos explicaba lo que supone esta festividad desde el punto de vista de un ortodoxo. El 8 de abril del pasado año, también Día de Pascua, publicamos un artículo mío – “Cristo ha resucitado; verdaderamente ha resucitado” – en el que daba mi visión como católico. Quienes hayan leído ambos artículos habrán comprobado cómo todos los cristianos tenemos el mismo concepto de esta fiesta que es la Fiesta de todas las fiestas. En este tercer año de nuestro blog, queremos escribir sobre el Santo Sepulcro, la basílica que alberga la Tumba de Cristo y el lugar de su Crucifixión.

Hoy, día de Pascua, es un buen día para que escribamos sobre este santo templo, para mí el más importante de la Cristiandad, pues en él se guarda la tumba de nuestro Señor. En estos tiempos convulsos en Tierra Santa – ¿cuándo no lo han sido? – parece que hay una cierta tranquilidad a la hora de visitar este santuario de la Resurrección, creyendo yo que es la visita-peregrinación más importante que un cristiano puede realizar en su vida; por eso y por el evento que celebramos hoy, hablemos de su historia.

Esta basílica del Santo Sepulcro está situada en la ciudad santa de Jerusalén, santa para las tres religiones monoteístas, pero que al mismo tiempo es la ciudad que, a lo largo de los siglos, ha padecido más conflictos políticos y religiosos de todo el mundo. Para la Biblia, Jerusalén es el centro religioso del pueblo judío, es la ciudad a la que se va para adorar a Dios, es la ciudad que hay que reconstruir después de su destrucción y abandono. En las Sagradas Escrituras se la denomina seiscientas setenta veces como Jerushalaiim, ciento cincuenta veces como Sión, e incluso como la Ciudad de David (2 Sa, 5, 9), la Ciudad del Señor (Isaías, 60, 14) o la Ciudad de nuestro Dios (Salmo 48, 2) y es en esta ciudad santa donde ocurrieron los hechos más transcendentales de nuestra Redención, siendo precisamente estos eventos, los que la hacen santa para los cristianos. A esta ciudad, como tal, le dedicaremos algún día un artículo en concreto.

Panorámica nocturna de la entrada a la Basílica del Santo Sepulcro, Jerusalén (Israel).

Entremos ya en materia hablando de la Basílica del Santo Sepulcro, edificio antiguo, destruido y reconstruido en numerosas ocasiones, donde muchas veces se ofician simultáneamente ceremonias muy diversas y que, teniendo esa visión idílica del mismo antes de visitarlo, parece que nos desilusiona cuando lo vemos por primera vez. Es una basílica donde ofician sus ceremonias los católicos, los ortodoxos bizantinos, los armenios y los coptos, que siendo copropietarios de la misma, al mismo tiempo, de alguna forma no les pertenece ya que está bajo la custodia de los musulmanes. Desde hace siglos, una familia árabe musulmana tiene el privilegio de abrir y cerrar su puerta previo pago de una suma de dinero pactada.

Para los católicos es la “Basílica del Santo Sepulcro”, es la basílica que custodia la roca del Calvario y la tumba de Cristo. Para los ortodoxos es la “Anástasis” o Iglesia de la Resurrección (Ναός της Αναστάσεως) y para los árabes es el “al-Qiama”, tres nombres que reflejan cierta diferencia en la concepción teológica sobre la misma. Está construida sobre el Monte Calvario, lugar donde en el año 30 fue crucificado y murió nuestro Señor (ver el artículo del 16 de marzo del 2011), donde fue sepultado en un sepulcro propiedad de José de Arimatea y donde al tercer día, resucitó. En el año 30, estos dos lugares – Calvario y Tumba – estaban extramuros, fuera de la ciudad amurallada.

Ya en el año 44, la Iglesia de Jerusalén tenía su sede en Sión y en el Gólgota celebraba el recuerdo de la crucifixión, muerte y resurrección de Cristo. El año 70, la ciudad fue sitiada por el ejército romano que estaba dirigido por el futuro emperador Tito, siendo destruido el famoso Templo de Salomón, centro del culto judío. Como acabo de decir, aunque sobre el Calvario y la Tumba no existía construcción alguna, si era lugar de veneración para la primitiva Iglesia de Jerusalén, pero en el año 135, el emperador Adriano profanó la roca del Gólgota y la Tumba de Cristo construyendo sobre ellas algunos templos paganos.

Vista de la Capilla del Gólgota, sobre el monte Calvario mismo. Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén, Israel.

Nos lo explica Eusebio de Cesarea (265-340) en su “Vida sobre Constantino”: “En esta cueva sagrada, sucedió entonces que algunas personas impías habían pensado retirarla por completo de la vista de los hombres. Suponían dentro de su locura que así podrían ser capaces de obscurecer la verdad de manera efectiva. Con este fin trajeron una cantidad de desechos desde lejos y con mucho esfuerzo recubrieron totalmente el lugar; luego, habiendo llevado esto a una altura moderada, lo pavimentaron con piedras, escondiendo la cueva sagrada bajo el masivo montón. Después, como si su intento se hubiera llevado exitosamente a cabo, prepararon sobre esta base un verdadero y truculento sepulcro de almas mediante la construcción de un tenebroso altar de ídolos sin vida para el espíritu impuro al cual llaman Venus y ofreciendo allí detestables oblaciones en esos profanos y malditos altares. Porque ellos suponían que su objetivo no podía ser de otra forma totalmente alcanzado, más que enterrando así la cueva sagrada bajo esas nocivas contaminaciones”.

Pero lo que hizo Adriano sirvió para señalar el lugar preciso donde estaban el Gólgota y la Tumba y en el año 326 Santa Elena, después de haber escuchado el informe que previamente le había presentado el obispo Macario de Jerusalén, ordenó remover todos aquellos terrenos con la intención inicial de buscar la Cruz, ya que su hijo Constantino el Grande, la utilizaba como signo de su victoria y buscar el sepulcro. Una vez conseguidos estos objetivos, inició la construcción de la basílica constantiniana. Esto está avalado por las excavaciones arqueológicas realizadas posteriormente. La roca del Gólgota tenía (y tiene) dos grandes hendiduras que algunos creen que fueron producidas por el terremoto ocurrido cuando Jesús murió y del que nos habla el evangelio: “Y al momento, el velo del Templo se rasgó en dos de arriba abajo, la tierra tembló y las rocas se hundieron” (Mateo, 27, 51).

Detalle de la roca del monte Calvario, cuya fractura se atribuye al terremoto que menciona el Evangelio. Capilla del Gólgota, Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén (Israel).

En el año 336, se realizó la solemne dedicación de esta basílica ordenada construir por Santa Elena. El mismo Eusebio de Cesarea en su obra sobre la “Vida de Constantino” alaba la belleza de la obra realizada por Santa Elena y costeada por su hijo, el cual había dado órdenes a los gobernantes de las provincias del Este del Imperio para que prestasen toda su ayuda y facilitasen donaciones que asegurasen que el trabajo “se concretara en una escala de noble y amplia magnificencia”. A partir de su dedicación se convirtió en meta de peregrinaciones tanto de Oriente como de Occidente. San Cirilo, obispo de Jerusalén (315-386) nos dice que la Tumba estaba cubierta de plata y que la gran piedra que la cerró seguía guardada dentro de la basílica. A finales del siglo V, el sagrado edificio se encontraba ya dentro de los muros de la ciudad.

El 20 de mayo del año 614, los persas conquistaron la ciudad de Jerusalén; Cosroes ordenó destruir las iglesias construidas por Constantino, quemó las iglesias del Calvario y la del Sepulcro y destruyó casi toda la ciudad. Todas las iglesias y monasterios cristianos existentes en Palestina fueron arrasados, sus joyas y reliquias fueron robadas y sus monjes y sacerdotes masacrados; hoy los veneramos como santos mártires.

En el año 622 los persas fueron expulsados por el emperador Heraclio quién les obligó a devolver las reliquias robadas entre las cuales se encontraba la Santa Cruz que fue restituida en marzo del año 630. Entre los años 634 al 638, el patriarca Modesto reparó los daños, pero ese mismo año, los musulmanes asediaron y tomaron la ciudad aunque sin originar nuevos desperfectos, pues el Patriarca se presentó ante Omar ibn al-Khattab consiguiendo la protección de Jerusalén y de sus habitantes. Ordenó respetar estos lugares cristianos, permitiendo el culto. El mismo sultán visitó la Iglesia de la Resurrección, pero a la hora de la oración, se salió fuera de ella a orar a fin de que su actitud no pudiera tomarse como pretexto por las futuras generaciones de musulmanes para convertirla en mezquita.

Hueco donde, según la tradición, estuvo hincada la Cruz. Capilla del Gólgota. Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén, Israel.

En el año 800 un terremoto destruyó la cúpula del Santo Sepulcro (de la Anástasis), pero el Patriarca Tomás, con la ayuda del emperador Carlomagno reparó los daños en el año 815. En el 841, un aventurero provocó un incendio que dañó a la basílica, daños que fueron reparados, pero un siglo más tarde, en el 935, los musulmanes intentaron erigir una mezquita junto a la basílica y al no conseguirlo, en el 938, durante la procesión de las Palmas prendieron fuego al edificio. En el 965, musulmanes y judíos saquearon el santuario y un año más tarde, fue provocado un nuevo incendio por parte de los musulmanes en represalia por una derrota sufrida en Siria por las tropas de Nicéforos Focas. Es verdad que todos estos ataques no afectaron a los edificios de mampostería, sino solo a la madera por lo que la comunidad cristiana pudo reparar los daños.

En el año 1009, el califa al-Hakim ordenó la destrucción total del edificio; la roca que originariamente cubría la Tumba fue destruida y de esta solo se salvaron las partes más bajas que quedaron protegidas por los escombros. El historiador árabe Yahia ibn Said describe así los acontecimientos: “El hecho santo comenzó un martes, el quinto día antes del fin del mes de Safar del año 400 de la Egira. Solamente las partes de difícil acceso no fueron dañadas”. Durante más de una década se prohibió a los cristianos acercarse o rezar junto a las ruinas. Solo gracias a un tratado de paz firmado por el emperador Argirópulos y el sucesor del sultán egipcio, fue permitida la reconstrucción de los edificios, cosa que realizó el emperador Constantino Monomaco entre los años 1042 al 1048, aprovechando la oportunidad para introducir importantes cambios arquitectónicos.

Al llegar los cruzados en el año 1130, decidieron reestructurar los santuarios, para lo cual construyeron una nueva basílica en forma de cruz conservando dentro de ella los edificios anteriores y se reparó el Santo Sepulcro poniendo una “aedicula” sobre el mismo. Todos esos trabajos finalizaron en el año 1149 y el 15 de julio de dicho año, el obispo Fulquerio consagró la nueva basílica y ordenó grabar en el bronce de la puerta principal la siguiente inscripción: “Este santo lugar ha sido santificado con la sangre de Cristo, por lo tanto nuestra consagración no añade nada a su santidad. Sin embargo, el edificio que cubre este lugar santo ha sido consagrado el 15 de julio por el Patriarca Fulquerios y por otros dignatarios, en el año cuarto de su patriarcado y en el cincuenta aniversario de la captura de la ciudad, la cual en ese momento brillaba como brilla el oro puro. Era el año 1149 del Nacimiento de Cristo.”

Vista de la edícula en el interior de la Basílica, rodeada por fieles con velas con ocasión de la Noche de Pascua. Basílica del Santo Sepulcro, Jerusalén (Israel).

En el año 1188, el ejército de Saladino entró en Jerusalén y la Iglesia del Santo Sepulcro fue cerrada. No se permitían los servicios religiosos y el templo sólo se abría cuando algún peregrino abonaba una importante suma de dinero para poderla visitar. En el año 1244, los karisminos (un grupo árabe) entraron en Jerusalén arrasándola a sangre y fuego, masacrando a numerosos cristianos y dañando gravemente las construcciones existentes en la iglesia de la Resurrección. Las naciones europeas protestaron contra esta masacre y el sultán Ajub se disculpó dos años más tarde ante el Papa Inocencio IV, con la excusa de que él no estaba al tanto de lo que en Jerusalén se había hecho y haciéndole saber que había entregado las llaves de la basílica a dos familias musulmanas a fin de que, previo pago, abrieran las puertas a aquellos peregrinos que se acercaran a venerar la Tumba de Cristo. Actualmente, como dije anteriormente, las llaves las sigue teniendo una familia musulmana.

Por entonces, algunos grupos de cristianos de Oriente se asentaron cerca de la basílica y la reina Santa Tamara de Georgia le hizo un regalo extraordinario al sultán egipcio para que permitiera que los georgianos se vieran exentos de pagar impuestos para poder entrar. Como la basílica no estaba abierta al culto y no era cuidada, se fue deteriorando llegando incluso a caerse parte de la misma.

Algunos reinos europeos, previo pago de importantes sumas de dinero, llegaron a acuerdos con Melek en-Nazer para que sus peregrinos pudieran acceder a la basílica y para que se pudiese establecer una comunidad religiosa de rito latino dentro del templo. Mediante la bula “Gratias agimus”, el Papa Clemente VI dio esta responsabilidad a los Frailes Franciscanos que desde el año 1335 se establecieron en el Monte Sión. Se les permitió vivir dentro de la iglesia y celebrar solemnemente todos los oficios religiosos. Desde entonces, los franciscanos están a cargo de la capilla de la Aparición de Cristo.

Vista de la Piedra de la Unción. Basílica del Santo Sepulcro, Jerusalén (Israel).

De hecho, casi simultáneamente también se les permitió utilizar la basílica a otras comunidades cristianas orientales: bizantinos, armenios y coptos. Cada cual tomó posesión de una parte de la basílica y en el siglo XV ya estaban plenamente establecidos los franciscanos, los ortodoxos griegos, los georgianos, los armenios, los coptos y los etíopes. En todos aquellos años existió una calma relativa entre todas las confesiones cristianas, que convivían juntas y que incluso en alguna ocasión llegaron a celebrar juntos los oficios de la Semana Santa.

En el siglo XVI, los otomanos conquistaron todo el Oriente Medio, convirtiéndose Constantinopla en el centro de poder turco y fue entonces cuando la comunidad griega trató de conseguir el dominio sobre toda la basílica. El Patriarca Theóphanos tomó posesión de la misma así como de la Gruta de la Natividad en Belén y en esos tiempos revueltos, las intrigas entre las diferentes confesiones cristianas, hizo que los sultanes turcos comerciaran con el templo dándole el poder al mejor postor y así, en cuarenta años el Santo Sepulcro cambió de manos hasta seis veces.

En el 1545 un terremoto destruyó parte del campanario y diez años más tarde, los franciscanos pudieron restaurarlo y renovar por completo la “aedicula” consiguiéndose que la roca desnuda de la Tumba se pusiera a la vista. El padre Bonifacio de Ragusa, que era el custodio de Tierra Santa, escribió el 27 de agosto del 1555: “A las cuatro de la tarde, fue descubierta la roca sobre la cual yació el cuerpo de Nuestro Señor”.

A lo largo del siglo XVII, los georgianos y los etíopes tuvieron que dejar la basílica por falta de recursos económicos, adquiriendo los franciscanos la mayor parte de las propiedades abandonadas por los mismos, pero no quedó ahí la cosa, ya que algunos años más tarde, el Patriarca Dositeo (1669-1707) llegó a un acuerdo con los turcos consiguiendo la posesión en exclusiva de la basílica para los ortodoxos. Las naciones europeas no se quedaron de brazos cruzados y forzaron un arreglo por el cual se reintegraban a los franciscanos todo lo confiscado. Esta sentencia fue solemnemente publicada en Jerusalén el 25 de junio del 1690 en presencia de todas las partes en conflicto. Pero los conflictos entre las confesiones cristianas continuaron aunque para no alargar el artículo, no entro en detalles.

Vista del sepulcro de Nuestro Señor. Basílica del Santo Sepulcro, Jerusalén (Israel).

En el año 1808 se incendió el templete del Santo Sepulcro. Como las naciones europeas estaban en guerra con Napoleón, los franciscanos no encontraron el dinero suficiente para conseguir los permisos de restauración y fue entonces cuando Rusia obtuvo el permiso para que fueran los ortodoxos quienes lo restauraran, quitando nuevamente sus derechos a los franciscanos y amenazando Rusia a Turquía con romper las relaciones diplomáticas si se los restituía.

En 1867 un fuerte terremoto hizo tanto daño a la basílica que hubo que derribar la cúpula central y algo similar ocurrió con otro seísmo en el 1927, el cual ocasionó tan graves desperfectos que tuvo que apuntalarse la basílica. A tal grado de deterioro llegó el sagrado templo que en el 1954 se consiguió lo impensable: un acuerdo entre los franciscanos, el Patriarcado Griego Ortodoxo y el Patriarcado Ortodoxo Armenio a fin de encontrar una solución a este problema. Se decidió encargar un detallado informe sobre la estructura del edificio, designándose tres arquitectos que lo entregaron el 11 de julio de ese mismo año. Finalmente, en el año 1971 se iniciaron los trabajos de consolidación y restauración del edificio a cargo de las tres comunidades cristianas y en el año 1994 se acordó restaurar la cúpula diseñándose doce rayos de oro en representación de los doce apóstoles y terminando cada rayo de luz en tres haces que representan a la Santísima Trinidad.

El 2 de enero de 1997 se dio por finalizada la restauración celebrándose una sencilla ceremonia ecuménica que dio nuevas esperanzas a todas las comunidades cristianas. El lugar que albergó el acto de la Resurrección del Hijo de Dios, volvía a ser un faro de unidad cristiana según palabras de Su Beatitud el Patriarca Ortodoxo Griego Diodoros I.

Celebración de la Divina Liturgia Ortodoxa sobre la tumba de Cristo. Basílica del Santo Sepulcro, Jerusalén, Israel.

En esta breve reseña histórica no he querido entrar en demasiados detalles. Este santo lugar ha sufrido a lo largo de estos veinte siglos, todo tipo de calamidades, atropellos y desastres naturales, pero lo que es aun peor: todo tipo de discordias y zancadillas por quienes, llamándose discípulos del Maestro, se han tratado mutuamente peor que fueron tratados por los propios musulmanes y persas. Hoy, nuevamente se ha convertido en una señal de esperanza para todos los cristianos del mundo reunidos en torno a la Tumba de Nuestro Salvador.

¡CRISTO HA RESUCITADO, ALELUYA; VERDADERAMENTE, HA RESUCITADO!

Antonio Barrero

Enlace: http://www.christusrex.org/www1/jhs/TSspmenu_Es.html

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19 pensamientos en “Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén

  1. Un artículo que por los días quie vivimos, encuadra perfectamente. Estamos por celebrar la Vigilia Pascual, son casi las cinco y media y la luz de Pascua ha brillado en muchas partes. A quienes la han celebrado y a quienes la vamos a celebrar en unas horas, les deseo una muy feliz Pascua de Resurrección: Christos Anesti!

    • Yo también considero que es un buen tema a tratar en el día de hoy: Pascua de Resurrección.
      Que la paz de Cristo Resucitado, nos guarde por siempre para que con alegría sirvamos a los demás.

  2. Claro, no podía faltar un artículo sobre la iglesia más santa y famosa de la cristiandad, y la más maltratada por el paso de las eras y las personas. Ahora sé que la basílica está bajo la custodio de las tres grandes confesiones del cristianismo: los ortodoxos griegos, los católicos romanos y los ortodoxos armenios; y el resto de las demás iglesias sólo puede celebrar en el edificio previo pago de un generoso donativo o el acuerdo con el patriarca de la confesión dominante y con la familia que custodia las llaves. Y para vergüenza de estos hombres que dicen representar a Dios, por detalles como dejar una puerta ligeramente abierta o mover una silla o la reparación de cierto lugar que podría considerarse neutral, se han armado auténticas batallas campales dentro de la misma y las mismas pueden verse en vídeo y subidas a Youtube, muchas veces durante la realización de la liturgia. Situaciones como esta han provocado que el gobierno de Israel y la familia musulmana que custodia las llaves de la basílica limiten los horarios para cada iglesia de manera muy estricta y los soldados israelíes andan cerca siempre, para reprimir las peleas entre clérigos y fieles de tal o cual confesión, pero con pies de plomo para no provocar la ira de los cristianos.

    Cuando mencionaste que la custodia católica de la basílica está en las manos de los franciscanos, recordé que todo se atribuye a la visita de San Francisco de Asís que realizó bajo la protección del Sultán Al-Malík y con el firmán dado por el hermano de éste, el Sultán de Siria. Pero veo que la cesión ocurrió bastante tiempo después de este suceso, del cual se tienen pocos registros. E incluso los franciscanos están limitados a celebrar en la capilla de la “Aparición” de Cristo y celebrar de noche la Resurrección del Señor en la edícula tras previo pago que consiste en dinero y almuerzos generosos 😉

    Lo importante es que este sitio, a diferencia de otros lugares asociados erróneamente con Jesús en Israel, éste sí está sobre la antigua roca del Gólgota, y por lo que he leído, está construida sobre un cementerio judío del siglo I. Y aunque no poseyéramos su tumba, tenemos lo más importante: Su vida y su mensaje, que nos salvan de la muerte y nos abren las puertas del reino de los cielos, y valen más que reliquias y tumbas.

    ¡Alegrémonos tod@s! ¡Cristo vive! ¡Felices Pascuas de Resurrección!

    • Gracias, Alejandro.
      He podido contar muchas más “bestialidades” cometidas en ese santo lugar, pero he preferido no extenderme demasiado en el artículo entrando en otros muchos detalles. Estoy de acuerdo contigo en que lo verdaderamente importante es que Cristo ha resucitado, porque si no hubiera sido así, seríamos unos auténticos desgraciados.

  3. Me consterna saber que uno de los templos cristianos más bellos del mundo esté tan mancillado por las disputas y actitudes vergonzosas de quienes se llaman seguidores de Cristo. Es que nunca aprenderemos?

    En fin, Cristo ha resucitado y espero que nos ilumine a todos a fin de que sigamos siendo un poco menos indignos de Él.

    • Ana Maria,
      Aunque con pequeñas dificultades de vez en cuando, ahora en ese santo lugar predomina la paz, la tranquilidad y la colaboración entre las distintas comunidades cristianas.
      Quiera nuestro Señor – y nosotros – que siempre siga así, y aun mejor, y que el ecumenismo nos vaya acercando a la unidad plena que Él quiere y que tan bien expresó en la última cena.

  4. Antonio gracias por este excelente articulo que ya veo que has tenido que resumir porque hubiera dado para varios articulos contar toda la historia de este sagrado lugar.
    A mi no me parece mal que tengan las llaves del lugar unas familias musulmanas,aunque no lo comprendo.
    No se que les pareceria a los musulmanes si una familia cristiana tuviera las llaves de acceso a La Meca,jajajaja.
    ¡¡Feliz Pascua a todos!!

    • Felices Pascua, Abel.
      La verdad es que no me imagino a un cristiano guardando las llaves del Santuario de la Meca, pero de esa incongruencia que supone el que un musulmán guarde las llaves de la Basílica del Santo Sepulcro, mucha culpa, la tenemos los cristianos.

  5. Que poca de esa familia cosnervar la llave y que se le pague por ingresar al templo y los conflictos e impuestos entre las mismas confesiones cristianas. vaaaaaa

    Que ni se me antoja ir a semejantes lugares. Prefiero mil veces peregrinar a Roma a visitar la tumba de San Felipe Neri, Fatima, Lourdes, San Pablo extra muros que ir a tierra santa.

    Antonio después de grandes calamidades desastres, guerras…., Y ¿algún milagro que nos puedas contar que haya sucedido ahí? Sin contar por supuesto la Gloriosa Resurrección de Nuestro Señor.

    • Emmanuel, Felices Pascuas.
      Independientemente de su historia y de las disputas que han existido o puedan existir, solo por el hecho de lo ocurrido en aquel santo lugar – la Resurrección de nuestro Salvador -, es para mi el lugar más sagrado existente sobre la tierra; más que todos los demás templos juntos, incluidos los romanos.

      • Felices Pascuas Antonio y a todos los miembros del Blog.

        Antonio habéis visto el mensaje Pascual del Papa? Ganaste indulgencias jejejeje yo no jajaja 🙁 Se me viene a la mente algo curioso. En los pasajes de los Hechos de los Apóstoles se menciona “que hablaban lenguas” mas sin embargo lo comprendo de otra forma, es decir, que el mensaje de Cristo y el de las Sagradas Escrituras siempre ha sido el mismo y que más bien nosotros le dábamos diferente interpretación, es decir, lo comprendíamos de distinta manera. Te has dado cuenta que el B JPII y B XVI daban mensajes en Pascua como en Navidad en muchas lenguas???!!!! Ya viste en cuántas lenguas habló S.S. Francisco ?? Que ni en Español nos dijo “Qué onda” 🙁

        • Yo creo que el Papa Francisco, con todos sus gestos, nos está transmitiendo un mensaje: él es el obispo de Roma y como en Roma se habla el italiano, él da su mensaje en el idioma hablado en su diócesis.
          Comienza su actividad oficial con la Misa del “Inicio del ministerio petrino”; ya no se habla de la coronación del Papa, sino del inicio de su ministerio como obispo de Roma.
          El está resaltando mucho ésto ( es el obispo de Roma) y yo creo que no lo hace en balde y va a ser sumamente provechoso para la Iglesia porque está dando un mensaje no solo a los católicos, sino a todos los cristianos y eso favorecerá el ecumenismo. Tiene un gran trasfondo todo esto, amén de su sencillez, humildad, naturalidad, expontaneidad… Todo lo contrario de lo ocurrido en las etapas anteriores.

          • Antonio pues espero que S.S. Francisco se centre mucho en su diócesis como Obispo de Roma y deje trabajar a cada Obispo en su diócesis. Es decir que se vea cada vez más la autonomía de cada diócesis pues los obispos son sucesores de los apóstoles y que no tenga que pasar todo por el ombligo y consentimiento de Roma, pues Roma no es el mundo, que deje a cada cultura vivir su forma de ser.

    • Ay, Emmanuel. Ninguno de los lugares que has mencionado le llega a la suela del zapato a Tierra Santa, ni en belleza, ni en espiritualidad, ni en historia, ni en valor artístico. Me parece que no has pensado bien lo que has dicho. No hay nada como ese crisol de culturas y religiones que un día fue la patria de Nuestro Señor. Yo no quisiera morir sin haberla visto con mis propios ojos.

      • Pues Ana María

        Programemos en unos años más un viaje Con tu basta cultura me explicas las cosas e invitamos a otros miembros del blog sirve que vamos ahorrando jejejee 🙂

  6. Dear Antonio,
    nice article, Thanks. The story of the St. Sepulchre is a kind of mini-story of the whole humankind> many situations, many religions, many interests – political, religious, etc. But a nice story, beyond the massacres and the blood flown. I am saying that, because there is a lot to learn: muslims who don’t enter, in order to respect another religion. Omar is here an example of bravery, vision and anti-fundamentalism, exactly the opposite of the today image of the islam. On the other sides, many christians who believe that they are followers of Christ, but act like pagans. In any case, bestiality of all the sides, pagans, jews, muslims, christians of all confession, but also good people on all the sides. This shows that the christians are no better than the others and it must make us more humble, more opened. Even more, the fact that the key of the Sepulchre is the property of a muslim is one more element who induces in all of us, the christian, the humility. In reality we don’t posess anything. Even the Holy Sepulchre is not ours. The best is to see the Church of The Sepulchre as a gift. In the multitude of chapels of different confessions inside, I woul like to see not the fightings between them and the lack of unity, but the beauty of the diversity. That makes this place fascinating. I am happy to have seen it once and I miss it, but surely I will go once more.
    Happy Easter! Christo ha ressuscitado! Hristos a înviat!

    • Muchisimas gracias, Dumitru, por este comentario en el que resumes todas las enseñanzas que debemos extraer de la historia de la basílica del Santo Sepulcro.
      Yo me atrevería a dar un paso más, añadiendo que ni siquiera Cristo nos pertenece en exclusiva a nosotros. Cristo es “propiedad” de todo el género humano porque vino a salvarnos a todos sin excepción, independientemente de razas y credos. La Sangre de Cristo no se ha derramado en balde y es patrimonio de toda la humanidad.
      Hristos a înviat!
      ¡Cristo ha Resucitado!

  7. Gracias y felicitaciones por este hermoso reportaje. Humildemente digo que, visité la Tierra Santa en el año de 1994, entre otros países contemplados en ese peregrinaje, con un grupo de fieles ecuatorianos. Tiempo después escribí un libro sobre esta peregrinación, su título “ALLENDE LA PATRIA”. Allí describo y narro las impresiones desde mi punto de vista católico, de poeta y escritor. Les invito respetuosamente a visitar el Blog: “A lo lejos alguien canta”, allí encontrarán el libro y otras inquietudes. Les agradeceré dejar algún comentario. Por ahora, Felices Pascuas de Resurrección 2016. Un abrazo.

  8. Muchas gracias por este excelente artículo. Lo leo años después de su publicación y me encanta porque resume un tema que me ha despertado mucho el interés, sobre todo porque he sabido que después de la Pascua Ortodoxa (que es el próximo domingo) comenzarán nuevos trabajos de restauración de la edícula del sepulcro. Ojalá que estos gestos sean promotores de diálogo y unidad entre cristianos. Sería hermoso que este mismo sepulcro en el que la Vida venció a la muerte y al pecado sea el punto -como tú lo has dicho- en el que los discípulos de Cristo se abracen de nuevo como una sola familia aun respetando la diversidad de ritos y de pensamiento. Aleluya ¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado! Hristós Anesti! Alithos Anesti!

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