La Semana Santa en México (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Representación del Domingo de Ramos en Iztapalapa, México.

Representación del Domingo de Ramos en Iztapalapa, México.

La conmemoración de la Semana Santa y la Pascua en México llegó con los primeros misioneros a estas tierras, por lo mismo existen registros en las crónicas del siglo XVI de la manera en que los misioneros y los indios recordaban estos días santos. Las celebraciones de Semana Santa comenzaban el último viernes de Viernes de Dolor, realizando en cada casa un altar dedicado a la Virgen de los Dolores con diferentes objetos haciendo alusión a los siete dolores de María y a la Pasión del Señor (sobre esto recomiendo leer el artículo sobre el Cuaresma con la conmemoración del Viernes de Dolor en México para comprender mejor esta celebración).

Especialmente el Domingo de Ramos tuvo gran acogida entre los naturales pues les permitió explayar su espíritu artesanal usando diversas palmas, olivos y ramas de otros árboles que eran tejidos especialmente en formas de cruces o de cálices y adornados con flores; posteriormente de la bendición de los ramos estos eran resguardados todo el año en las viviendas pues se creía (y muchos aun lo creen) que servían para protegerse de peligros como tormentas, truenos, tornados y demás fenómenos naturales.

Diversas figuras que hacen los artesanos mexicanos para el Domingo de Ramos.

Diversas figuras que hacen los artesanos mexicanos para el Domingo de Ramos.

En lo que se refiere a los primeros días de la Semana Santa era costumbre asistir en la catedral de México al Oficio de Tinieblas y al de la Seña. El Jueves Santo, en cambio, aparecían las cofradías con penitentes y disciplinantes, que se azotaban las espaldas hasta sangrar para expiar sus culpas, según la creencia de la época, o algunos como forma de pagar por algún milagro concedido (actualmente en algunos lugares se sigue realizando esta práctica como en el estado de Guerrero). También en este día comenzaban a salir las procesiones con las imágenes más milagrosas de las diversas iglesias de la Nueva España, las cuales muchas veces eran acompañadas también por grupos de disciplinantes. Otra tradición muy difundida desde el periodo virreinal y que en algunos sitios aun se conserva, es la visita de las Siete Casas, recordando los siete lugares a los que fue llevado Jesús después de ser apresado, y consiste en visitar los monumentos eucarísticos que se realizan en siete iglesias este día. Es común que en los templos se repartan mazos de flor de manzanilla, pan o aceite benditos: la primera de estas como “alivio para el dolor de la Virgen por la muerte de su hijo” y el pan en recuerdo de la última cena.

El Viernes Santo, aparte de que fue muy popular las procesiones con imágenes, para rezar el Via Crucis en México los misioneros vieron con buenos ojos la implementación del teatro evangelizador y con esto nació la costumbre de representar el camino de la Cruz con personas que actuaban. Estas representaciones tiene su antecedente en los autos sacramentales españoles; tal parece que una de las primeras representaciones de la Pasión del Señor se llevó a cabo hacía 1538 en los pueblos de Chalco y Amecameca a instancias de los frailes dominicos; cabe mencionar que estas presentaciones en especial comenzaron a realizarse en Santuarios dedicados a alguna imagen del Nazareno o del Santo Sepulcro, como en el caso de Amecameca donde se venera al Señor del Sacromonte.

Señor del Sacromonte, en honor a quién se celebró la representación mas antigua del Vía Crucis en Amecameca, Estado de México.

Señor del Sacromonte, en honor a quién se celebró la representación mas antigua del Vía Crucis en Amecameca, Estado de México.

Posterior a la representación de Chalco-Amecameca, hacía el siglo XVIII, se tiene registro de otra de nombre “La Pasión del Domingo de Ramos” que se escribió en náhuatl y fue escenificada en el Santuario de Jesús Nazareno, en Tepalcingo, Morelos, tal parece que movida por la devoción de la Cofradía de Jesús Nazareno que existía en dicho lugar desde el siglo XVI, que se mantuvo hasta el XIX y que estaba integrada tanto por españoles como por indígenas. La obra estaba dividida en treinta y cinco cuadros basados en los evangelios y en los evangelios apócrifos. Parece que en Tepalcingo no se encuentra ya ninguna copia de dicho manuscrito y el único existente se conserva en la Universidad de Nueva Orleans, Estados Unidos.

Cerca a Tepalcingo, a mediados del siglo XVIII, se llevó a cabo otra representación teatral de la Pasión; esta llevó por nombre “La Pasión según San Mateo” en el pueblo de Axochiapan, Morelos. Los investigadores piensan que esta escenificación estaba basada en la de Tepalcingo, o que quizá ambas estuvieran basadas en una versión aun más antigua.

Jesús Nazareno de Tepalcingo, en su Santuario en el siglo XVIII se realizo una de las primeras representaciones del Vía Crucis.

Jesús Nazareno de Tepalcingo, en su Santuario en el siglo XVIII se realizo una de las primeras representaciones del Vía Crucis.

Hacia 1768 se realizaba un ciclo de representaciones de la Pasión conocido como el Ciclo de la Pasión de Tlalmanalco-Amecameca. En el mes de marzo de ese año, la Inquisición prohibió la realización de este ciclo por considerar que se hacía sin ningún respeto, debido a que quien caracterizaba a Judas de todo hacia payasadas y quien personificaba a Jesús salía casi desnudo. Algunos meses más tarde, en junio, gracias al teólogo Francisco Larrea la representación de la Pasión y muerte de Cristo se permitió de nuevo.

Pero sin duda alguna la representación que más ha trascendido hasta convertirse en la más famosa de México, es la que se representa cada año en Iztapalapa, México, D.F. Esto no quiere decir que no se realicen estas representaciones en otras partes, siendo una costumbre muy popular en casi todo el país, por lo que existen famosas representaciones en cada estado, como la de la ciudad de Querétaro, la de Tamulte en Tabasco y en muchas otras localidades; en otros lugares se prefiere hacer las procesiones con imágenes a la usanza española, con nazarenos encapuchados y costaleros que cargan enormes pasos que llevan las imágenes de la Pasión.

El Vía Crucis de Iztapalapa
Según las leyendas que se narran, hacia 1687 unos campesinos (otras versiones dicen que eran misioneros) provenientes de la villa de Etla, Oaxaca llevaron a restaurar una imagen del Santo Entierro que se veneraba en su localidad. Después de un largo recorrido llegaron al pie del cerro de la Estrella y cayendo la noche se quedaron dormidos; al día siguiente se percataron de que la imagen había desaparecido y después de buscarla por un prolongado espacio de tiempo, la encontraron en una cueva de donde ya no pudieron moverla. Lo que los vecinos del lugar consideraron un milagro y construyeron una ermita en honor al Santo Cristo que comenzó a ser llamado “El Señor de la Cuevita” y se convirtió en el patrón de la localidad.

Señor de la Cuevita, patrón de Iztapalapa en honor a quién se realiza el Vía Crucis más famoso de México.

Señor de la Cuevita, patrón de Iztapalapa en honor a quién se realiza el Vía Crucis más famoso de México.

Hacia 1833 una terrible epidemia de cólera morbus atacó la ciudad, provocando terribles estragos en Iztapalapa, al grado que los cementerios no podían recibir más cuerpos. Esta espantosa experiencia hizo que los pobladores se dirigieran al Santuario a implorar al Señor de la Cuevita para que terminara la epidemia, llevando flores y haciéndole la promesa de que cada año haría memoria de su Pasión y celebrarían una misa en su honor.

Después de la misa a la que asistió todo el pueblo, se notificó que el número de víctimas había descendido; en ese día murieron sólo cinco personas, al día siguiente tres y al tercer día no murió nadie. Lo que llevó a que cada año el pueblo de Iztapalapa, en agradecimiento al palpable milagro, hiciera la representación de la Pasión del Señor. Primero se hizo con imágenes y hacía 1906 se empezó a hacer con personas, todo esto la ha convertido en la representación de la pasión más antigua de México.

Jóvenes participantes del Vía Crucis de Iztapalapa en los papeles de la Virgen, Jesús y la Magdalena.

Jóvenes participantes del Vía Crucis de Iztapalapa en los papeles de la Virgen, Jesús y la Magdalena.

Este Vía Crucis, que se ha ido incrementando cada año con más escenas, desde hace algún tiempo se representa algunos milagros de Jesús como la multiplicación de los panes y peces, el sermón de la Montaña, el Domingo de Ramos, la Última Cena, la oración en el huerto, la prisión de Jesús, pasión, muerte y la Resurrección. Cuentan con más de 100 actores; los personajes principales como Jesús y la Virgen se eligen cada año entre los jóvenes del pueblo de Iztapalapa y barrios aledaños. Quienes son elegidos están comprometidos a una preparación física y espiritual para los papeles de Jesús y María, con oración y ayuno. En el camino de la Cruz, quien representa a Cristo, es seguido por grupos de jóvenes llamados “los apóstoles” vestidos de túnica morada y blanco, que van descalzos todo el camino hasta el Gólgota, coronados de espinas y cargando una cruz hecha a su medida, la cual al momento de la crucifixión elevan a modo de homenaje por la muerte de Cristo. Estos jóvenes hacen esto cada año a modo de ofrenda para agradecer los milagros y favores concedidos por el Señor de la Cuevita.

La mayoría de los pasajes bíblicos se representan en el jardín Cuitlahuac y en el cerro de la Estrella, lugar “elegido” por el Señor de la Cuevita para su primer milagro. Pero este sitio también fue un importante adoratorio prehispánico donde se realizaba el ritual del Fuego Nuevo cada cincuenta años, para anunciar el inicio de un nuevo siglo de acuerdo al calendario mexica. Para esta celebración se hacía un sacrificio para ofrecerle sangre al sol. La sangre de los humanos era considerada el chalchiuatl “líquido precioso”. El día anterior al fuego nuevo las personas se escondían en sus casas y los hombres permanecían armados para defenderse de los monstruos que surgían en caso de no encenderse el fuego.

Niños "apóstoles" en cumplimiento de una promesa hecha al Señor de la Cuevita por los favores recibidos.

Niños “apóstoles” en cumplimiento de una promesa hecha al Señor de la Cuevita por los favores recibidos.

A la puesta del sol, los sacerdotes subían a la cumbre del cerro de la Estrella y cuando las estrellas llegaban al cenit, los sacerdotes con un cuchillo de pedernal herían el pecho del sacrificado y sobre la herida intentaban encender el fuego. Si la flama surgía sería señal de que se iniciaba un nuevo siglo de cincuenta y dos años. Curiosamente todo esto recuerda un poco a la Vigilia Pascual en la cual se bendice una hoguera y se enciende el cirio con el fuego bendito. Posiblemente debido a estos paralelismos, los misioneros vieron a bien implementar el culto al Santo Entierro en este lugar. Del mismo modo hay que decir que durante el periodo colonial y hasta ya muy entrado el siglo XX, la gente tenía creencias parecidas sobre la Semana Santa y en especial sobre el Sábado de Gloria, pues se creía que en esta semana “el diablo está suelto” y que nadie debe hacer nada durante el triduo pascual, se deben dormir temprano, puesto que aquel que se desvele hasta la madrugada en Sábado Santo, corre el riesgo de que el demonio en persona le visite para llevarse su alma. Creencias movidas por diversas leyendas para hacer que la gente se mantenga en oración y visitando los templos en estos días.

La pasión de Iztapalapa está basada en “Los cuatro concilios para la celebración de las tres caídas de Semana Santa” editada por Antonio Vanegas Arroyo, y en “El Mártir del Gólgota” de Enrique Pérez Esrich, publicada en 1878.

La crucifixión en el Cerro de la Estrella que rememora el antiguo sacrificio de los aztecas que ofrendaban sangre a los dioses para el inicio del nuevo ciclo, ahora recuerda el sacrificio de Cristo por nuestro pecados.

La crucifixión en el Cerro de la Estrella que rememora el antiguo sacrificio de los aztecas que ofrendaban sangre a los dioses para el inicio del nuevo ciclo, ahora recuerda el sacrificio de Cristo por nuestro pecados.

Del mismo modo cabe decir que en otros países, como el caso de Filipinas, también se celebra la representación del Vía Crucis por haber sido evangelizados por misioneros provenientes de Nueva España. La diferencia es que en Filipinas, el momento de la crucifixión se realiza con clavos de verdad perforando las manos y aquí en México es totalmente actuado y sin derramar una sola gota de sangre; esto por otro lado no deja aparte que en algunos lugares como Taxco, Guerrero, los penitentes se azotan la espalda hasta sangrar o carguen ramas con espinas en la espalda a pesar de la oposición de la Iglesia a estas prácticas.

La quema de Judas y los festejos por Pascua
Entre las tradiciones que aún se conservan aunque ya en peligro de extinción, esta la quema de Judas el “Sábado santo” antiguamente conocido como “Sábado de Gloria”. Para estas celebraciones los artesanos fabrican muñecos de carrizo recubierto de cartón engomado con formas de demonios y a veces de personajes públicos o famosos. Entre los lugares más destacables en la tradición de elaborar estas artesanías se encuentran Oaxaca, Guanajuato y el Distrito Federal.

Vendedor de Judas en las calles de la ciudad de México.

Vendedor de Judas en las calles de la ciudad de México.

Existen varias hipótesis sobre los orígenes de esta peculiar tradición; una de estas nos dice que podría estar inspirado en las Fallas de Valencia, en la cual los carpinteros elaboraban muñecos de madera que quemaban con pólvora. Otra de las hipótesis es que podría venir del personaje medieval nombrado de diversas maneras como: Carnestoltes, San Tragantón, Pelele, Santo Burlesco, don Carnal, etc. Y curiosamente en Santander, este personaje era llamado Judas, personaje que luchaba contra la Cuaresma y siempre moría. Este personaje se representaba con un muñeco hecho de paja o de trapo y se le paseaba por las calles con música para luego ser enjuiciado y sentenciado a morir quemado. En algunos sitios se realizaba el martes de carnaval o el miércoles de ceniza.

A la llegada de los misioneros españoles trataron de utilizar estas tradiciones para lograr la evangelización y de esta forma hicieron construir muñecos que simbolizaban al traidor Judas Iscariote, para ser quemados en Semana Santa, específicamente el “Sábado de Gloria”, por lo que se piensa que esta tradición pudiera ser del siglo XVI.

En la época colonial, con las quemas de judas, se parodiaban a las ejecuciones del Santo Oficio, las figuras se hacían con la forma de los oidores o los corregidores, lo que llevó a que la Inquisición ofendida la prohibieran, pero esta prohibición no duró mucho puesto que la gente continúo con la tradición.

Para el siglo XIX ya era una tradición muy popular y durante los días previos a la Pascua ya se veían vendedores de los muñecos de cartón conocidos como Judas. En los templos y plazas al escuchar las campanadas de la Iglesia anunciando Pascua, se quemaban enormes muñecos de cartón que simbolizaban al mal, representado en Judas. Del mismo modo en esos momentos se utilizaba un instrumento por demás escandaloso y popular en México, la matraca, la cual con su estruendoso ruido tenía el trabajo de “alejar a los demonios” anunciando que Cristo resucitó.

André Efrén

Quema de Judas el Sábado de Gloria.

Quema de Judas el Sábado de Gloria.

BIBLIOGRAFÍA
– Del Campo, Ángel “Micrós”, “Pascuales”, en Altamirano, Manuel et.al., “Leyendas y Costumbres de México”, México, Editorial del Valle de México, s/e, s/a.
– Iglesias y Cabrera, Sonia, et. al., “La Semana Santa en México con la muerte en la cruz”, México, CONACULTA, primera edición, 2002.
– Schneider, Luis Mario, “Cristos, Santos y Vírgenes”, México, Planeta, primera edición, 1995.

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7 pensamientos en “La Semana Santa en México (I)

  1. Muchas gracias, André, por este nuevo artículo sobre costumbres y tradiciones en México, en este caso concreto, durante la Semana Santa. Esta claro que siendo México un país tan inmenso, muchísimas de sus tradiciones han de quedarse “en el tintero”, pero tu, periódicamente, nos traes a colación numerosos casos, de los más variopintos, ya sean en Semana Santa, Navidad, Difuntos,…
    Se que ese es un trabajo que ha de ocuparte mucho tiempo y que supone que conoces muy bien los usos de tu país y te agradezco que lo compartas con nosotros usando el blog como vehículo de transmisión. Ojala pudiéramos conseguirlo también de otros países hermanos.

    • Gracias Antonio, y tienes razón hay muchas costumbres que se quedan en el tintero como bien dices, del mismo modo es que este artículo lo puse como el número uno de una serie debido a que para no alargar tanto este y por el tiempo varias otas tradiciones no las anexe pero esperemos que el próximo año si Dios quiere continuar con la segunda parte de la Semana Santa en México. Yo también eh pensado que seria muy interesante que hubiera getne de otros oaíses que también nos escribiera sobre sus tradiciones y costumbres, empezando especialmente por España ya que es al que pertenecen gran parte de los colaboradores, ojala y pronto tengamos quien haga lo mismo e´n su país o en otros países, pero como bien dices son artículos que si ocupan mucho tiempo.

  2. Gracias Andre por este articulo y tambien por las imagenes que acompañan el articulo,que me imagino las habras facilitado tu.
    Muy curioso la quema del Judas…

  3. Sobre las representaciones de la Pasión, puedo aportar que en España también se hacen muchas y algunas están declaradas de interés turístico, pero la más famosa y relevante a nivel europeo es la que se representa en Oberammergau (Alemania), que viene realizándose desde la Edad Media como voto realizado por los vecinos a Dios a cambio de que los librara de la peste. Desde que se vieron libres de la plaga, han estado representándola ininterrumpidamente -salvo en la Segunda Guerra Mundial, creo- y los actores son los mismos habitantes del pueblo. Se lo toman tan en serio y tiene tanto éxito, que las plazas para ver este acto se reservan con 10 años de antelación. Sin exagerar.

    Por lo demás, no soy muy amiga de estas representaciones que no me parecen, la mayoría de las veces, puestas en escena serias y de calidad. Y cuando ya se pasa de la interpretación al autolesionamiento físico y al masoquismo puro y duro, pero que peor.

    Tampoco me gusta mucho la tradición de la quema del Judas, porque en Europa estuvo íntimamente ligada al antisemitismo, asimilando Judas Iscariote con todo el pueblo judío. Quemar y apalear un muñeco con el nombre de Judas sigue siendo tradición en muchos lugares de Europa, lo vi, por ejemplo, en Grecia. A mí, como me inspira compasión el desdichado Judas Iscariote y todavía más, el pueblo judío, no me inspira simpatía esto de la quema del Judas, qué se le va a hacer.

    • Vaya es interesante aunque no me sorprende lo de las representaciones de la Pasión puesto que siendo los españoles quienes la implementaron en América era de esperarse que en Europa también se representen aun. Sobre lo de la quema de los Judas pues aqui en México no puedo decir que sea un sentimiento antisemita porque realmente la presencia de judíos ha sido muy poca y cuando comenzo a haber más presencia era por refugiados de la segunda guerra mundial, asi que la quema de Judas aqui en México tiene más que ver con la destrucción simbolica del mal con la resurrección de Cristo. Es una pena que no te haya gustado mucho el artículo pero aun asi agradezco tu comentario y puntos de vista.

      • André, yo en ningún momento he dicho que no me ha gustado el artículo. El artículo me ha encantado, precioso e interesante. Lo que no me convencen son algunas prácticas devotas que describes en él, pero eso es otra cosa, ¿no?

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