Siervo de Dios Gérard Raymond (1912-1932)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Siervo de Dios.

Fotografía del Siervo de Dios.

Gérard Raymond, un chico canadiense, parecía ser simplemente un estudiante bueno y piadoso, viviendo sin embargo una vida interior excepcional. Sin ir más allá del orden habitual en su forma de vida diaria, tuvo un intenso amor hacia Dios, un espíritu de sacrificio y un ardiente deseo de santidad.

Gerard nació un 20 de agosto de 1912 en Québec (Canadá), siendo el cuarto de los ocho hijos que tuvieron un conductor de tranvía y su esposa. El señor y la señora Raymond, católicos devotos, inculcaron en sus hijos un profundo amor por Jesús, María, la Eucaristía y por la practica de la comunión diaria. Les enseñaron a sus hijos con la palabra y el ejemplo y la caridad era la labor preferida de esta familia cristiana.
La señora Raymond confeccionaba ropa para los pobres y animaba a los niños a dar sus ahorros a los más desfavorecidos. Antes de que Gérard entrara en la escuela su madre ya le había enseñado el catecismo y el rezo diario.

Un día llegó el párroco a casa de la familia para recoger algo de ropa para los pobres y empezó a hablar con el pequeño Gérard, preguntándole sobre algunas cosas del catecismo. El párroco debió quedar bastante impresionado por sus respuestas, pues le propuso a la madre que Gerard podía hacer la Primera Comunión en cuanto quisieran.
Así, a la edad de cinco años y medio, Gérard recibió a Nuestro Señor en la Eucaristía. Desde entonces y hasta el final de su corta vida comulgaría casi a diario.

Un día, en la escuela, hizo un pacto con un amigo: “Cada vez que pasemos delante de una iglesia entremos a visitar un momento a Jesús. ¿Qué podría tener mas sentido? Jesús, nuestro mejor amigo, está allí y normalmente está solo. Él nos invita a entrar, así que, ¿por qué negarse? Algunas personas pueden llamarnos locos, ¡que así sea! Nunca podríamos aprovechar esta locura más allá de Jesús. Él está escondido en la Sagrada Forma todo el tiempo, exponiéndose a la indiferencia, el desprecio y los insultos. Nos compite en el amor, pero nunca podremos igualarle”.

Cuando nació Gérard, su madre lo consagró a la Virgen María, como había hecho con todos sus hijos, siguiendo la piadosa costumbre de vestir a sus hijos de azul y blanco en honor a la Virgen María durante su primer año de vida. Desde niño Gerard rezaba el Rosario y esta devoción se convirtió en una practica habitual en él.

En casa se mostraba feliz, afectuoso y siempre dispuesto a ayudar; en cambio en la escuela era tímido y algo torpe por su temperamento. Entró en el seminario de Québec a la edad de doce años, manteniendo buenas notas y con reputación de excelente estudiante. Muy inteligente, supo desarrollar su talento con un trabajo serio y constante, siendo el primero de la clase en 1929.
Exteriormente, Gérard parecía un simple y común estudiante, especialmente bueno y brillante y un poco reservado. Interiormente,tenía deseos inmensos que animaban todas y cada una de sus acciones.

Vista de la firma del Siervo de Dios.

Vista de la firma del Siervo de Dios.

Hacia finales del verano de 1929 escribió una carta a su director espiritual, el Abad Nadeau: “Durante mis vacaciones no he dejado de pensar en mi vocación. Desde mi infancia nunca he pensado en elegir una vocación distinta que no fuera la del sacerdocio. Quiero formar en mí un alma que sea digna de recibir la santa unción, un hombre digno de llevar a Jesús en sus manos y hacerlo descender al altar”. Más tarde escribió: “Quiero practicar un cristianismo completo. También quiero poner la cruz sobre todos los planes, quiero abrazar la cruz”.

Sabemos acerca de la vida interior de esta hermosa alma gracias a un pequeño diario en el que Gérard empezó a escribir cuando tenía quince años. Mantuvo el diario con la aprobación de su director espiritual, con el fin de reflexionar sobre su propio progreso hacia la voluntad de Dios. En él escribió: “Dios mío, deseo que este diario sea una larga conversación contigo, en la que yo te cuente mis penas y mis alegrías, y donde yo venga para renovarme en esos días en que mi fervor se debilita”.

Tenía la ambición de ser sacerdote y misionero; y sabía que el camino a seguir era recto. “Otros, los santos, han alcanzado esas cimas. Sé que no merezco esta felicidad, pero también sé ¡oh Jesús! que quieres que todos lleguemos a ser santos. Yo sé que tú eres Todopoderoso, que me creaste de la nada, que siempre me has transformado con tu gracia, todavía puedes hacer un santo de mí. ¡Bueno! hazlo, me entrego a ti por completo, sé muy bien que quieres hacerme santo. Para mayor gloria de Dios”.

En el retiro anual que celebraron el 1930, Gérard fue consumido por un ardiente deseo de ganar almas para Dios. “Ayúdame Jesús, para amarte más y más. Quiero trabajar para llegar a ser santo, pero desde hace un tiempo siento molestias constantes en el lado derecho de mi cuerpo. ¿Apendicitis? No sé, pero este dolor me atenaza. Sea cual sea tu deseo, Dios mío, haz de mí lo que quieras. Acepto con alegría el sufrimiento que me envías, agravar la pena si quieres, o hacerla desaparecer. Me entrego totalmente a ti. Jesús, me atrevo a hacer de este deseo, aceptarlo si se puede, como un testimonio de mi amor, si quieres estoy listo… Te ofrezco mi vida, sacrificar mi vida por ti, con sus sueños del sacerdocio y de martirio. A cambio, que ninguno de los estudiantes que estén haciendo el retiro conmigo, que ni uno se pierda por toda la eternidad. Para que todos te amen y trabajen para difundir tu reino en la tierra”.
Gérard comenzó a meditar en el sacrificio y oró para que se le diera la gracia de morir “al igual que Jesús hasta el final, en medio de los tormentos, por ti, por tu amor y para salvar las almas”.

A finales de diciembre de 1931, Gérard se encontraba demasiado enfermo para asistir a la profesión religiosa de su hermana. A pesar de que se quedó en casa, realizó algunas labores, incluyendo la instalación de una nueva antena en el tejado para la radio familiar. En su diario se reprocha el no aprovechar mejor el tiempo, con más oración y lectura espiritual. En él escribe sus propósitos para el nuevo año: “Estoy preparado para todos los dolores, todos los sacrificios que me traiga el nuevo año. Alegre resignación, conforme la voluntad de Dios, es lo menos que puedo hacer”.

El sábado 2 de enero escribió las últimas líneas en su diario: “Estoy de nuevo enfermo desde principios de año, esta noche, por primera vez en mi corta vida he escupido un poco de sangre. Acepto todo, todo, Jesús, en adelante; y me uno únicamente a tu sufrimiento. Quiero responder siempre con mis acciones a la pregunta: ¿Ahora qué, Cristo? Será mi lema”.

Aunque Gérard aún llegó a regresar al seminario, sólo fue a clase dos días, volvieron las hemorragias y su estado se agravó. Fue llevado al hospital y les dijo a sus queridos padres: “Ésta es la buena voluntad del buen Dios”.
Allí se encontraba calmado y sereno. El 16 de junio pidió la extremaunción y todos los que estaban presentes testificaron como Gérard irradió una gran alegría al recibir el sacramento. Murió pacíficamente durante la noche del 5 de julio.

En las semanas que siguieron a la muerte de Gérard, la madre encontró el diario entre sus efectos personales. Nunca lo había leído y lo mostró al sacerdote del seminario diocesano de Québec, que reconoció el trabajo como el de un alma especialmente favorecida. Algunos extractos del diario fueron publicados y su fama de santidad comenzó a difundirse.
Como por su intercesión se consiguieron innumerables gracias, curaciones y otros favores, el 29 de mayo de 1956, el arzobispo de Québec, Maurice Roy, abrió su causa de beatificación. Actualmente la Causa se encuentra en Roma.

Abel

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

16 pensamientos en “Siervo de Dios Gérard Raymond (1912-1932)

  1. Gracias, Abel, por este artículo sobre un joven Siervo de Dios del que no conocía absolutamente nada. Qué edificante que siendo tan joven tuviese las ideas de perfección tan claras y sea un ejemplo, al igual que Santo Domingo Savio y muchos otros niños santos, para la juventud de nuestros días.
    Dios quiera que avance su proceso, que por lo que veo, está en sus comienzos.

  2. Por eso he querido poner este ejemplo de Santidad.
    Tener las ideas de perfeccion tan claras a esa edad,siendo adolescente es todo un logro,gracias a la fe.
    Llevaba tiempo sin dedicarme al tema que mas me apasiona dentro de la hagiografia,que es el de los jovenes santos (Beatos o Siervos de Dios),proximamente realizare un articulo sobre una niña estadounidense,tambien en proceso de beatificacion.

    Como se me olvido facilitarte la bibliografia aqui la dejo:
    “Young Faces of Holiness” de Ann Ball y “Gerard Raymond 1912-1932:A Knightly Soul” del propio Gerard (Reproduccion de su diario)

  3. Muchas gracias Abel. Ni qué decir tiene que las primeras noticias que tengo de este niño con una vida espiritual tan rica son las de tu fenomenal artículo. Vocaciones tan tempranas como esta no spueden hacer dudar de la madurez de la persona para asumir “todo lo que se le viene encima” pero en este caso has retratado la imagen de alguien con unas convicciones muy especiales. Además su imagen transmite un candor y serenidad que equilibran los aspectos más dolorosos de lo que nos has contado.

    • Salvador pretendo dar a conocer muchos ejemplos de santidad en personas que desgraciadamente murieron jovenes,y que por los motivos que sea,sus vidas todavia no gocen de una amplia difusion a nivel mundial.
      Estoy completamente de acuerdo en tus comentarios,gracias.

  4. Es una pena que muriera tan pronto, todo apunta a que hubiese sido un excelente sacerdote, al menos en lo que al plano espiritual concierne. Tenía una riquísima vida interior, lo que no es nada fácil.

    • Si que es una verdaera lastima que muriera tan joven,esas vidas truncadas a tan temprana edad siempre me han llamado la atencion,por eso es el tema en que mejor me muevo.
      Por cierto que al no existir ninguna biografia en castellano tuve que recurrir al unico libro que disponia en el que se habla del Siervo de Dios,en ingles…..
      No veas el trabajo que me ha dado,aun siendo un articulo tan corto.
      El ingles no lo domino mucho,pero poco a poco va aumentando mi saber en este idioma,tan imprescindible hoy en dia. 😉

      • Uy Abel, si yo te contara… El inglés no es nada. Ojalá todo estuviese en inglés. Yo que he tenido que lidiar con fuentes en alemán, neerlandés, ruso, chino, rumano, incluso árabe. Y el traductor de Google no te saca de esos apuros…

        • Ana Maria el ingles puede no ser nada para ti,porque entre otras cosas creo que a los de tu generacion ya os lo enseñaban en los primeros cursos,mientras que a mi generacion hasta sexto del entonces E.G.B no se tocaba el ingles para nada.
          De todas formas los traductores de internet tampoco es que te lo arreglen todo,a veces te dejan las traducciones como verdaderos galimatias de indios.

          • Te aseguro que mi actual dominio del inglés tiene muy poco que ver con lo enseñado en la escuela, que es un nivel muy bajo y enseñado de forma pésima. Debo mucho más a los cursos realizados en la EOI y a la lectura de libros originales en inglés, las conversaciones por Internet, así como el audio en inglés de películas; que todos los años de inglés en el colegio.

            De todos modos no te decía esto para que te pusieras a la defensiva, como me ha parecido notar en tu comentario, sino para animarte a seguir aprendiendo porque hay lenguas bastante más difíciles que el inglés.

  5. Hola a todos , antes q nada agradecerte por tan excelente trabajo q haces con este blog…un personaje totalmente desconocido por mi pero te digo de gran esperanza , testimonio y ánimo para los q nos propusimos ser santos para alabanza y gloria de Dios…

    Definitivamente sólo hay un camino para la santidad y es la cruz con amor..

    Dios y la santísima virgen te sigan bendiciendo…

    • Muchisimas gracias por tus comentarios David.
      Voy a tratar en la medida de lo posible de dar a conocer los testimonios de personas que son desconocidas para la gran mayoria o que solo conocen de oidas.
      Todos los ejemplos de santidad merecen ser difundidos.

  6. Que hermosa vida la que nos compartes Abel. Me impresiona la pureza de este chico, un Domingo Savio de canadá, aunque murió un poco más grande pero murió joven. Espero que pronto sea beatificado por que vaya que necesitamos jóvenes santos que tengan mucha vida interior. Una pregunta, ¿Hay alguna página web dedicada a este Siervo de Dios? Que tengas excelente día 🙂

    • Hola Daniel.
      Yo no he encontrado ninguna pagina web dedicada a este joven,pero quizas Antonio pueda averiguar algo mas al respecto.
      Tambien deseo su pronta beatificacion,ejemplos como el de este joven son los que deberian presentarnos la iglesia a todos.

  7. Gracias Abel por tu articulo, en estos días donde tanto hemos oído hablar de la Sagrada Familia de Jerusalén, vemos como en este caso estamos ante otra sagrada familia cristiana donde cada miembro cumplía con sus deberes de cristiano desde muy temprana edad, no es de extrañar que el Siervo de Dios Gérard adquiriera esos deseos tan santos de abrazar la cruz y aceptar de buen grado lo que Dios le enviase en su vida y enfermedad.
    Me he quedado sin palabras al leer sus meditaciones en el diario, tan llenas de aceptación, sabiduría y Fe.
    Quiera Dios que su beatificación no se alargue en el tiempo, y pronto nos podamos dirigir a el como Beato.

    • Comparto tus comentarios David,el haber sido criado y educado en una familia tan caritativa ayudo al joven Gérard a alcanzar ese amor completo a Dios y lo que le tuviera que llegar.
      Tambien me impresione al leer partes de su diario,de esa sabiduria tan clara que tenia.
      Dios te oiga en cuanto a que no se alargue su proceso David.
      ¡Saludos!

  8. Muchas gracias por este Nuevo Domingo Savio, gracias por constribuir a la buena causa de la Santidad hermano. Con más fuerzas ahora.

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