Reliquias sagradas: legislación actual

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“El beso de la reliquia”, obra del pintor valenciano Joaquín Sorolla (1893).

“El beso de la reliquia”, obra del pintor valenciano Joaquín Sorolla (1893).

Seguramente los asiduos lectores de preguntasantoral.es encontrarán en los artículos referencias a las reliquias de los Santos en particular. En este artículo trataré de compartir los elementos básicos referentes a las reliquias en general y en especial la legislación eclesiástica actual y una advertencia sobre los grupos e individuos fanáticos que las buscan como objetos de colección o con fines “religiosos” no aprobados para satisfacer una devoción no sana.

¿Qué son las reliquias?
Contrariamente a lo que muchos piensan, las reliquias de los santos no son un elemento esencial en la vivencia de la fe cristiana. Su presencia en la liturgia, la devoción y la piedad es accidental y sólo importante en referencia al fin último de la veneración, es decir honrar a los santos y mártires como testigos de la fe.

Reliquia en el sentido actual es todo resto mortal de los santos y los objetos que tuvieron contacto en vida con el bienaventurado. Desde tiempo inmemorial se le tributó veneración a las reliquias y pronto se las asoció al culto litúrgico de los santos en la Iglesia. De esta veneración litúrgica ha nacido la tradición, hecha luego ley, de sepultar en los altares fijo de las iglesias algunas reliquias de santos.

El Concilio de Trento sancionó la validez de la veneración de reliquias y dictó las normas, aún vigentes para evitar falsificaciones: la reliquias deben estar lacradas y con ellas, un documento de autenticidad ligará la validez a la reputación de un eclesiástico, generalmente un obispo, cardenal o un postulador de Causa de canonización. A pesar de estas pautas, en la actualidad pululan los falsificadores de reliquias, principalmente en Internet. Generalmente los fanáticos y algunas personas de buena voluntad caen en estos embustes.

Procesión con la reliquia de Santa Teresa de Ávila en Ajacuba, México. Octubre 2012.

Procesión con la reliquia de Santa Teresa de Ávila en Ajacuba, México. Octubre 2012.

Las reliquias están ligadas a la liturgia, especialmente en el Santo Sacrificio de la Misa. Todos los altares católicos llevan reliquias en la piedra consagrada. También los relicarios pueden ser expuestos e incensados durante la función sagrada, llevados en procesiones y puestos a la veneración de los fieles en días destinados a este acto piadoso.

Para venerar reliquias, la Iglesia advierte que sólo deben exponerse las que estén selladas y documentadas, nunca fuera de relicarios. En todo caso solo se dan a venerar de manera pública las reliquias de 1ª y 2ª clases. Las de 3ª son únicamente devocionales. Las reliquias de la Santa Cruz nunca deberán exponerse juntamente con el Santísimo Sacramento o las de los santos.

Clasificación de las reliquias
Los manuales de liturgia difieren un poco en la clasificación de las sagradas reliquias. Tradicionalmente se dividen en tres clases, pero hay quienes incorrectamente les han llamado “orden” o “grado” aunque en ningún manual tradicional se les mencione así. Haciendo una recapitulación de los diversos manuales de liturgia exponemos estas clasificaciones de las sagradas reliquias.

Primero hay que aclarar que en el sentido más estricto para la Iglesia es reliquia el cuerpo del santo, las partes más considerables del cuerpo y aquello que ha estado relacionado con la vida de Nuestro Señor Jesucristo, especialmente en su Pasión.

a) Reliquias de 1ª. Clase
Es todo resto físico de un santo, parte de su cuerpo. Para su pública veneración requieren estar debidamente selladas y autentificadas por la autoridad eclesiástica competente. Se subdividen en:

I.- Reliquias insignes
Las reliquias insignes son aquellas que por su tamaño e importancia revisten especial consideración y en general son las que se custodian en los más bellos relicarios. Se considera insigne el cuerpo completo de un santo o una parte considerable del mismo, como lo es por ejemplo la cabeza, un brazo o, en caso de ser mártir, del lugar donde sufrió el martirio con la condición de que no sea muy pequeña esta parte. Este tipo de reliquias solo pueden conservarse en lugar santo: iglesias, oratorios públicos, monasterios, etc. En manos particulares, sea de clérigos o seglares, no se pueden guardar estas reliquias salvo permiso del obispo local. Se consideran también reliquias insignes las de la Pasión del Señor incluso si son fragmentos muy pequeños. En cuanto a estas reliquias no hay prohibición tácita de ser custodiadas por particulares pero se recomienda que estén custodiadas en un oratorio o con piedad en un lugar digno.

Reliquia de San Felipe de Jesús, en la Catedral de México.

Reliquia de San Felipe de Jesús, en la Catedral de México.

II.- Reliquias notables
Aquellas que por su tamaño se distinguen, como son los dedos, la mano, el corazón, etc. Generalmente estas reliquias están en relicarios hechos a su propósito con cristales que permiten verlas.

III.- Reliquias minúsculas, exiguas o no insignes
Son las reliquias de menores dimensiones como son los dientes, cabello, tela con sangre, fragmentos óseos, polvo del cuerpo, ceniza del cuerpo o piel. Normalmente están en tecas lacradas, que son los pequeños relicarios y en ostensorios. Son las que actualmente se utilizan en la consagración de altares (exceptuando las telas con sangre y los cabellos).

b) Reliquias de 2ª. Clase
Todo aquello, especialmente la ropa, tocado o usado por el santo. Para el presente estudio las podemos subdividir en:

I.- Reliquias susceptibles de veneración
Son la ropa o aquello que ha estado en contacto físico con el santo durante su vida. En caso de los mártires los instrumentos de martirio son de 2ª clase. Si están selladas en tecas o relicarios se tolera su uso en la liturgia y en la pública veneración, pero está prohibido que sean colocadas en el ara del altar. Si la tela está en una estampa o una medalla pero sin lacre y autentica, no puede ser públicamente venerada. Pueden ser expuestas en relicarios sobre el altar durante la Misa y ser incensadas. Pero no las de beatos, salvo permiso tácito del obispo.

II. Reliquias sin uso litúrgico
Aunque hay objetos que son reliquia por ser tocados o usados por el santo, pero por su tamaño o por su cualidad no son aptas para ser expuestas a pública veneración en relicarios por lo que se recomienda tenerlos con reverencia en museos o exposiciones sacras. Pueden ser devotamente besados pero no expuestos en relicarios o darse a venerar en acciones litúrgicas. Ejemplos: Vestidos, maletas, sombreros, ornamentos, libros, utensilios, etc.

Reliquia de Santa Margarita Maria de Alacoque.

Reliquia de Santa Margarita Maria de Alacoque.

c) Reliquias de 3ª Clase
Lo que ha sido tocado a reliquias de 1ª o 2ª clase.

I.- Paliolas o Brandeas
Trozos de tela tocada a las reliquias de 1ª o 2ª clase, generalmente adherida a estampas o en medallas. Únicamente son para veneración privada y para satisfacer la devoción. Lamentablemente a veces se les llama ex indumentis (“de la ropa de”) pero en general son únicamente tocadas a los sepulcros o relicarios.

II.- Reliquias de contacto – recuerdo.
Flores, rosarios, estampas… todo aquello que por devoción y recuerdo ha sido tocado a las reliquias de 1ª o 2ª clase son para satisfacer la piedad y devoción privada.

Legislacion actual para la concesión de reliquias
A raíz de este boom por parte de particulares por obtener a toda costa reliquias de santos, incluso desconociendo quienes sean, la jerarquía eclesiástica y los postuladores romanos de las causas de canonización han hecho más rígidas las leyes respecto a la obtención y trámite burocrático en lo referente a las reliquias de santos.

En 2007 el Vicariato de Roma, a través del oficio litúrgico de la diócesis, publicó una serie de normas para la concesión de reliquias, que luego secundaron las postulaciones con leyes al respecto. Los puntos expuestos para la donación de reliquias fueron los siguientes:

Reliquia de Santa Filomena en Coquimbo, Chile. Agosto 2012.

Reliquia de Santa Filomena en Coquimbo, Chile. Agosto 2012.

1. Sólo se otorgan reliquias de santos posteriores al siglo V.
2. Sólo para veneración pública, pidiendo el nombre del lugar sagrado donde se expondrán.
3. Se otorgan sólo por medio del Obispo diocesano.
4. Sólo reliquias de pequeñas dimensiones.
5. En especial para los ritos de la dedicación de altares.
6. Petición directa al Vicariato de Roma.
7. No pueden ser trasladadas a otro lugar y no deben romperse las normas ordinarias de su emisión y veneración (romper sellos, por ejemplo).
8. Se otorgan pocas reliquias.
9. Las reliquias se acompañan de su documento de autenticidad.

Las postulaciones actuaron igualmente con respecto a la concesión de reliquias debido a que las peticiones de todo el mundo generalmente eran fraudulentas, por parte de fanáticos coleccionistas o devotos desequilibrados. Por culpa de tales, las iglesias e instituciones religiosas han tenido que pasar por una burocracia aún más estricta para poder obtener reliquias para los altares o las veneraciones propias del lugar.

La Iglesia no prohíbe que los fieles o los sacerdotes posean reliquias para su devoción. En cambio, como me lo externó un vicepostulador, se condena no sólo su comercio sino el hecho de que hay muchos que las buscan afanosamente como objeto de colección o de apostolados fraudulentos.

Documento llamado auténtica (authenticae) que prueba la autenticidad de la reliquia concedida.

Documento llamado auténtica (authenticae) que prueba la autenticidad de la reliquia concedida.

Debe recordarse que la Iglesia posee algo de mayor valor que los restos mortales de los santos, esto es su espíritu y testimonio de santidad. Las reliquias no son primordiales en la vida de la fe, son elementos importantes en cuanto se relacionan a la veneración de los santos y su imitación como reflejo de la santidad absoluta de Dios.

Pueden echar un vistazo a las redes sociales como Facebook y Flickr para comprobar que hay muchos grupos de fanáticos que ostentan sus reliquias como trofeo y sin la venia de la Iglesia institucional.

Poncho

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