Beato Pablo VI, papa (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Foto tomada al Venerable en el año 1945.

Foto tomada al Venerable en el año 1945.

El día 20 de diciembre del año pasado, el Papa Benedicto XVI firmó el decreto por el que se reconocían las virtudes heroicas del Papa Pablo VI, lo que equivale a su declaración como venerable. Hay quienes afirman que es muy posible que en este Año de la Fe, la Iglesia proceda a su beatificación, cosa que a mí me agradaría e ilusionaría y que creo es de justicia, pero el tiempo dirá qué hay de verdad en esta afirmación.

Juan Bautista Montini – que así se llamaba – nació en el seno de una familia burguesa de gran tradición católica, el 26 de septiembre del año 1897, en Concesio (Brescia), en la Lombardía italiana. Era el segundo de los tres hijos de Giorgio Montini – que era un célebre abogado, director durante veinticinco años del periódico “Il Cittadino” y un hombre muy sensible en cuestiones políticas y sociales – y de Giudetta Alghisi, que pertenecía a una noble familia. Juan Bautista recibió el bautismo en la parroquia de su pueblo cuatro días después de su nacimiento, el 30 de septiembre, exactamente el mismo día en el que moría en el convento carmelita de Lisieux Santa Teresa del Niño Jesús. Se le impusieron los nombres de Juan Bautista Enrique Antonio Maria Montini.

Los primeros estudios los realizó en la escuela de las Esclavas de la Caridad, siendo posteriormente alumno en Brescia, en el colegio Cesare Arici, regentado por los jesuitas. Asimismo, frecuentó el círculo de estudiantes del Oratorio de San Felipe Neri y con algunos compañeros fundó la revista “La fionda”. El influjo del espíritu de San Felipe Neri caracterizó toda su juventud y de manera particular su apostolado sacerdotal entre los jóvenes estudiantes.

Por consejo de su director espiritual, el padre Julio Bevilacqua, en el año 1916 entró en el seminario diocesano, donde recibió la tonsura el 30 de noviembre del año 1919. Sin embargo, debido a su frágil salud, vivió en su casa familiar mientras realizaba los cursos de teología. Durante este tiempo solicitó entrar en el monasterio de los monjes benedictinos de la abadía de Santa Maria Magdalena de Marsella, que habían sido expulsados de Francia y que se habían establecido en Chieri (Torino), pero el padre abad le hizo comprender que su salud no le permitiría adaptarse a la vida monástica, aunque le profetizó que algún día él daría honor de manera muy particular a San Benito. En efecto: el 24 de octubre del año 1964, cuando siendo ya Papa visitó la abadía de Montecassino, proclamó a San Benito como patrono de Europa.

Fotografía del Venerable el día de su ordenación sacerdotal.

Fotografía del Venerable el día de su ordenación sacerdotal.

El 20 de mayo del año 1920 fue ordenado sacerdote por Monseñor Giacinto Gaggia, en la catedral de Brescia, celebrando su primera misa en la iglesia de la “Madonna delle Grazie”, cercana a su casa. Se doctoró en derecho canónico en Milán y fue enviado por su obispo a Roma para que completara sus estudios en la Universidad Gregoriana como alumno del Pontificio Seminario Lombardo, del que pasó a la Academia Pontificia Eclesiástica.

El 4 de enero de 1923 entró a formar parte del cuerpo diplomático de la Santa Sede, siendo enviado ese mismo año a Polonia como secretario de la Nunciatura en Varsovia, aunque allí solo permaneció cuatro meses, porque el clima era extremadamente frío y muy perjudicial para su salud. De allí regresó a Roma donde permaneció en la Secretaría de Estado hasta el año 1954, asumiendo distintas responsabilidades, como la de Pro-secretario de Estado para los asuntos ordinarios. Siendo ya Papa, intentó volver a Polonia en visita pastoral, pero las autoridades comunistas no se lo permitieron.

El 27 de noviembre del año 1923 fue nombrado asistente del Círculo Universitario Romano donde realizó una fecunda actividad apostólica entre los jóvenes estudiantes, labor por la que sentía verdadera vocación, llegando a ser asistente nacional de la Federación de Universitarios Católicos Italianos. Esa responsabilidad le hizo visitar numerosas ciudades italianas, donde en diversos círculos estudiantiles se ganó el aprecio como conferenciante por su palabra lúcida y profunda, inspirada siempre en un intenso sentimiento religioso que compaginaba con una sorprendente apertura hacia los problemas de la sociedad moderna, algo que posteriormente sería una de las características más sobresalientes de su pontificado.

El aquel tiempo difundió entre los jóvenes estudiantes la práctica de pequeños retiros espirituales, bien en santuarios o en monasterios. En uno de esos actos, en la Abadía romana de San Pablo, tuvo su primer encuentro con el abad don Ildefonso Schuster, futuro cardenal de Milán a quien él sucedería y que fue beatificado por el Papa San Juan Pablo II en mayo del año 1996. Tuvo que enfrentarse a las políticas fascistas de Benito Mussolini, que se mostraba muy hostil con los movimientos juveniles de inspiración católica, lo que le originó severas críticas dentro del mismísimo Vaticano, debido a las presiones que el dictador realizó sobre la Santa Sede para que retirara a monseñor Montini como asistente general de la Federación de Universitarios Católicos Italianos. El dictador lo consiguió y desde entonces tuvo que dedicarse casi exclusivamente a trabajos diplomáticos dentro de la Secretaría de Estado.

El Venerable Pablo VI atendiendo al Venerable Pío XII durante su pontificado.

El Venerable Pablo VI atendiendo al Venerable Pío XII durante su pontificado.

Eran los tiempos del final del pontificado de Pío XI y se estaba a las puertas del estallido de la Segunda Guerra Mundial, la cual marcó dolorosamente los primeros años del pontificado del Papa Pío XII, el cual, cuando era Secretario de Estado había tenido como colaborador directo a monseñor Montini, al que apreciaba de un modo muy particular hasta el punto de quererlo tener junto a sí cuando, en mayo de 1938, fue a Budapest como legado del Papa Pío XI en el Congreso Eucarístico Internacional. El cardenal Pacelli – futuro Pío XII – ya lo había nombrado previamente en el año 1931 como profesor de historia en la Academia Pontificia para diplomáticos y como Sustituto de las Relaciones Ordinarias de la Secretaría de Estado.

Cuando el cardenal Eugenio Pacelli fue elegido Papa (Pío XII), confirmó a monseñor Montini en sus tareas y todas las mañanas despachaban directamente. El mismo Pablo VI llegó a decir que “la bondad del Papa Pío XII abrió en mí la oportunidad de examinar los pensamientos e incluso el alma de este gran pontífice”. Durante la Segunda Guerra Mundial, bajo las órdenes del Papa Pío XII, monseñor Montini dirigió la transformación de la Secretaria de Estado Vaticana en una gran central de caridad con la intención de ayudar a los damnificados por la Guerra, especialmente en la ciudad de Roma. Se creó la Pontificia Comisión de Asistencia para organizar la ayuda a los más necesitados facilitándoles vivienda, comida diaria gratis, y de manera particular, a los judíos que estaban amenazados por los fascistas. Crearon una oficina de información para los prisioneros de guerra y los refugiados, a los que les abrieron las puertas del Vaticano y de la residencia de Castel Gandolfo, donde llegaron a residir hasta quince mil personas y atendieron a más de once millones de peticiones sobre personas desaparecidas. Por todo esto, monseñor Montini fue atacado en diferentes ocasiones por el gobierno fascista de Mussolini, quien consideraba que por su culpa, el Vaticano se entrometía en su política.

En secreto, ayudó al movimiento de resistencia nacional que hizo caer a Mussolini el 25 de julio de 1943 y a la liberación de Italia, dos años más tarde. Entonces, lo mismo que anteriormente había ayudado a los soldados aliados y a los judíos que habían escapado de los campos de concentración, una vez liberada Roma, ayudó a los soldados alemanes abandonados y a cuantas personas refugiadas o desplazadas acudieron solicitando ayuda. En esta tarea formaron una especie de piña los principales dirigentes de la Secretaría de Estado: el cardenal Luigi Maglione, monseñor Tardini y Montini. Esta Pontificia Comisión de Asistencia, se convertiría ya bajo su pontificado, en “Cáritas Italiana”.

El Venerable Pablo VI junto al Venerable Pío XII, papa.

El Venerable Pablo VI junto al Venerable Pío XII, papa.

Cuando en el año 1944 murió el Secretario de Estado cardenal Maglione, el Papa no quiso sustituirlo por otro cardenal sino que se valió de sus dos fieles colaboradores Montini y Tardini, nombrándolos jefes del Departamento de Estado para que dirigieran día a día el gobierno central de la Iglesia. Pío XII llegó a decir de él: “Su mente está ricamente cultivada, su capacidad poco común para la reflexión y el estudio lo lleva a evitar todas las distracciones y relajaciones innecesarias. Ha querido entrar de lleno en la historia de su tiempo y con un profundo conocimiento, ha llegado a formar parte de esa historia de aflicción. Quiso compartir los sufrimientos de su tiempo en su propio corazón y en su propia alma. Lo quiero como a un hijo”.

Organizó de manera muy especial la celebración del Año Santo en 1950, que llegó a ser el más grandioso de todos los celebrados hasta esa fecha. La mayor parte de todo este trabajo organizativo cayó sobre las espaldas de monseñor Montini, que era el Sustituto para los Asuntos Ordinarios y finalizado el jubileo, en el consistorio de enero de 1953, fue nombrado Prosecretario para los Asuntos Ordinarios, aunque no se le distinguió ni con la responsabilidad de la Secretaría de Estado ni con el capelo cardenalicio, que hubiera sido lo lógico.

Una vez finalizado el Año Mariano en 1954, después de la muerte del Beato cardenal Schuster, arzobispo de Milán el día 30 de agosto, el Papa Pío XII, que estaba gravemente enfermo, confió a monseñor Juan Bautista Montini la dirección de la diócesis más grande de Europa, nombrándolo arzobispo de Milán, lo que lo convirtió automáticamente en presidente de la Conferencia Episcopal Italiana. Con este alejamiento de Roma, lo que el Papa quiso es que monseñor Montini adquiriese una experiencia pastoral que no tenía y que le habría de ser necesaria para las responsabilidades que más tarde recaerían sobre él. Al separarse, Montini y Pío XII, lloraron como lloran un hijo y un padre cuando se separan. Fue consagrado como obispo por el Decano del Colegio Cardenalicio – el cardenal Eugenio Tisserant – en la mismísima Basílica de San Pedro el día 12 de diciembre de 1954, cosa que hubiera querido hacer el mismo Papa, que no pudo por estar enfermo en cama. Aun así, desde la cama y a través de la radio, pronunció el sermón de la Misa de consagración.

El Venerable, como arzobispo de Milán, abrazando a un niño.

El Venerable, como arzobispo de Milán, abrazando a un niño.

Tomó posesión de su sede de Milán, en la tarde del día 6 de enero del año siguiente y rápidamente comenzó a desempeñar su tarea pastoral reuniéndose con los sacerdotes, religiosos, sindicatos, intelectuales, asociaciones católicas de todo tipo y con numerosísimos fieles. Las expectativas de esta gran diócesis no le desilusionaron. Fue el arzobispo de los trabajadores y de los jóvenes, se preocupó de manera extraordinaria de los problemas sociales de los obreros y estudiantes. Inmediatamente se le consideró un progresista, porque utilizaba métodos innovadores para llegar a la gente, porque realizaba las reuniones tanto en las iglesias, como en las fábricas, escuelas, hospitales, cuarteles, etc., porque predicaba que los católicos tenían que amar con obras concretas tanto a los creyentes como a los no creyentes y porque, cuando el clero anglicano realizó una visita a Milán en el año 1957, los atendió personalmente iniciándose una personal amistad con el Primado de la Iglesia de Inglaterra.

En una diócesis tan enorme, que estaba descristianizándose, organizó en 1957 una grandiosa misión ciudadana que llamó la atención de todo el episcopado europeo. Esta misión fue precedida de una carta pastoral en la que demostraba conocer toda la problemática social y cultural de la archidiócesis así como la religiosidad de las clases populares. Comenzó una nueva evangelización como una de las necesidades prioritarias de la Iglesia. Como consideraba que los templos debían servir también como lugares de reunión del pueblo, construyó más de cien iglesias tanto en la periferia de Milán como en los pueblos donde había mayor actividad industrial.

En octubre de 1958 murió el Papa Pío XII y muchos creyeron que Montini, aunque no era cardenal, podría sustituirle en la Sede de Pedro. Parece que recibió algunos votos en el cónclave de 1958 en el que él, al no ser cardenal, estaba ausente, pero sin embargo la elección recayó en el cardenal-patriarca de Venecia, Angelo Giuseppe Roncalli, quien tomó el nombre de Juan XXIII (San Juan XXIII) y como, debido a su enfermedad, el Papa Pío XII no había realizado consistorios en los últimos años de su pontificado, San Juan XXIII, tres semanas después de haber sido elegido Papa, designó a un grupo de cardenales que Pío XII tenía “in pectore”, entre los que se encontraba el arzobispo de Milán, que era también amigo personal del hasta entonces cardenal-patriarca de Venecia. Así, el arzobispo Montini fue elevado al cardenalato el día 15 de diciembre del año 1958, con el título de los “Santi Silvestro e Martino ai Monti”. Asimismo, le dio responsabilidades en varios Dicasterios Vaticanos, por lo que, compaginando con su responsabilidad pastoral en Milán, tuvo que participar en el gobierno de la Iglesia realizando numerosos viajes por Europa, África y América.

El Venerable, ataviado como cardenal, saludando  al público.

El Venerable, ataviado como cardenal, saludando al público.

Como comentamos en los artículos de los días 29 y 30 de diciembre del año pasado, el Papa San Juan XIII convocó el Concilio Vaticano II, nombrando a Montini miembro de la Comisión preparatoria y solicitándole que trasladara su residencia al Vaticano. En la sesión de apertura, el día 11 de octubre de 1962, el cardenal Juan Bautista Montini se hizo apreciar por todos los padres conciliares por el vigor que mostró en una de las discusiones sobre la reforma de la liturgia, defendiendo el derecho a la supervivencia de las peculiaridades litúrgicas y canónicas de las iglesias locales. Recordemos que él provenía de una archidiócesis con Rito propio: el Ambrosiano. Quizás por este prestigio adquirido en las sesiones conciliares y por su cercanía a los dos Papas anteriores, cuando murió el Papa San Juan XXIII, todos estaban seguros de que el nuevo Papa sería Montini y efectivamente, después de un breve cónclave, el 21 de junio de 1963 fue elegido como Sumo Pontífice, tomando el nombre de Pablo VI.

En el artículo de mañana trataremos de su labor como sucesor del apóstol Pedro.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

31 pensamientos en “Beato Pablo VI, papa (I)

  1. Toño, has puesto la biografía de una persona a la que quiero mucho. Cuando yo era niño y entendí lo que era un Papa, Paulo VI lo era. Digo Paulo porque así lo conocíamos en casa y mi papá me enseñaba cosas sobre los papas, la religión, la biblia. En mi primera juventud, inmediatamente luego de la adolescencia, me dio por leer vida de santos y normalmente leía libros de santos canonizados. Aún tengo una muy buena biografía sobre este pontífice, que fue la primera que compré sobre un personaje no canonizado. desde entonces leo cuanto libreo biográfico me llega de una persona que esté o no elevado al honor de los altares.
    Dos puntos me llaman la atención sobre su persona: la doctrina social que hizo vida siendo arzobispo de Milán, sacando no pocas inquietudes en personas de vida curial, y siendo Papa, la conciencia que tenía sobre la responsabilidad de desempeñar esta misión.
    Gracias por este tema.

    • Yo, personalmente, también siento un gran cariño hacia este pontífice, al igual que a su antecesor Juan XXIII. Existen cientos de documentos y de acciones suyas que demuestran que era un hombre muy preocupado por las cuestiones sociales y en España tenemos más de un ejemplo que poner, al plantarle cara en más de una ocasión, al dictador que nos gobernaba entonces. Además, la valentía que mostró al proseguir la obra iniciada por su antecesor, posiblemente no la hubiera tenido ningún otro.

      Pero los ultras se encargaron de difamarle y, poco a poco, de cargarse parte de la obra social y de apertura eclesial llevada a cabo por él. Menos mal que “Dios escribe derecho con renglones torcidos” – como decía Santa Teresa de Ávila – y las cosas, parecen que irán volviendo a su sitio. De ahí la confianza que tengo en nuestro Papa Francisco.

  2. Buenisimo este Articulo, y lo que mas llama la atencion es la estrecha relacion del Cardenal Montini y S.S Pio XII, me gustaria que algun dia se hiciese, tambien, un articulo sobre el papa Pio XII y desmentir tantos rumores que despues de tantos años siguen tras de el.
    Esperando con ansia la segunda Parte!!!

    • Muchas gracias, Jhonatan, por tu amabilidad y, si Dios quiere, escribiremos también sobre el Papa Pío XII, que es también un gran desconocido para muchos de nosotros.

  3. Antonio

    Nos hablas del Venerable Pablo VI. En palabras de quien fuera mi director espiritual definía a Pablo VI como “Un hombre que amó mucho a la Iglesia” Y se nota esto desde joven preocupado siempre por los problemas que rodeaban a Italia y a los jóvenes.

    Existe una película sobre él. “Un papa en la tormenta” creo que así se llama. el mismo título me hace recordar a una expresión de la película del Juan XXIII cuando se dirigen a la Basílica de San Pablo y estaba nublado lo que significaba que se aproximaba una tormenta a lo que el secretario personal del papa diría “Y no sabes que truenos se aproximan” que aunque es una simple película eso le tocó a nuestro amado Pontífice.

    Me alegra que el papa Benedicto XVI lo haya nombrado venerable.

    Todo un pastor, sensible a las necesidades de su tiempo tanto materiales como espirituales, un hombre de profunda visión que a mi ver pudo percibir hacia dónde iba el hombre. Fue un hombre que se supo mover con esa prudencia y astucia como nos lo recuerda los Evangelios.

    • Emmanuel,
      No he visto esa película que mencionas, pero es verdad que fue un Papa que vivió rodeado de personajes que lo zancadillearon desde dentro del mismísimo Vaticano porque se resistían a las reformas que había puesto en marcha Juan XXIII y él, posteriormente, desarrolló aun más. Desde mi punto de vista, después han venido dos pontífices que se han encargado de desmontar en parte lo construido por Juan y Pablo.
      Fue un papa que, como veremos mañana, impulsó tremendas reformas, que como tú dices, las hizo con prudencia y con astucia – y yo añadiría, con muchísima valentía – y al que parece que, finalmente, se le reconocerán sus méritos. Por muchas zancadillas que se le han puesto a su proceso de beatificación, pasito a pasito, las va sorteando.

    • Creo que han hablado muy bonito del papa Pablo VI pero también deberían ser objetivos frente a las graves acusaciones que se le hacen, no solo por parte de los extremos conservadores y liberales en la Iglesia, sino por el mundo. Las acusaciones de homosexualidad activa y de encubrir estos romances en Milán y en Roma, su relación con el comunismo y su responsabilidad frente a las nuevas opciones desde dentro de la Iglesia, entre las que se encuentra la conclusión del Concilio, los cambios de ritos, el abandono de la fe en masa, la Teología de la Liberación, entre otros puntos graves. No le acuso de esto al papa, pero creo que hay elementos serios en estas acusaciones y que deben de ser abordadas con esta misma seriedad. Hay también la “teoría” del sosia de Pablo VI, es decir un doble, al menos es una teoría que no se ha deshecho. Me alegraría que se abordarán estas cuestiones. Por lo demás considero a Pablo VI como débil frente a las revoluciones de la Iglesia, en general tanto liberales como conservadores lo atacan y le adjudican el bando contrario, lo cual parece ser virtud, pero personalmente veo que le tocó un tiempo muy difícil de gobierno eclesial.

      • Y de donde te fundamentas para decir, y de que fuentes, Pablo VI, no se que tan cierto sean estos puntos pero por lo menos si lo ves como débil, lo mismo podría decirse de Pío XII con la Ustacha, mientras asesinaban a cristianos ortodoxos serbios y que no condenaron sus actos, aun sabiendo que el arzobispo de Zagreb fue colaborador

  4. Toño, desconocía muchos aspectos de la vida de este Papa e incluso me preguntaba sobre su humanidad pues son muchas las fotografías donde se le mira con aires mayestáticos y muy serio, pero al contemplarlo hoy tan sonriente, abrazando a los niños y con esa preocupación por la Santa Madre Iglesia ha cambiado completamente mi perspectiva sobre el. Espero la segunda parte donde se que abordaras como timoneo la barca de San Pedro con los vientos del Vaticano II. 🙂

    • Si, Daniel; en la segunda parte del artículo, que saldrá publicada mañana, hablaremos de su pontificado aunque comprenderás, que habiendo sido tan fecundo y el artículo tan corto, algunas cosas se quedarán en el tintero, aunque bien pueden salir en los comentarios que se realicen.
      Este era un Papa muy cercano a la gente y para mí, era un papa de sonrisa y no de majestad y lejanía, aunque ese apelativo se le diera a su sucesor Juan Pablo I

  5. Como ya comenté cuando hablamos de Juan XXIII, conozco a Pablo VI porque mi abuela tiene una indulgencia plenaria concedida por él que una pariente nos trajo de Roma. Siempre ha estado colgada en la pared del calendario y desde pequeña me acostumbré a verlo, como también me pasó con su antecesor. Pero los comentarios respecto a su pontificado prefiero hacerlos mañana, para la segunda parte. 🙂

    • Bueno, yo no estoy comentando su labor como pontífice, sino como hombre de Iglesia. Antes de ser consagrado como obispo, ya se distinguía por su lucha antifascista y por su ayuda a los perseguidos durante la Segunda Guerra Mundial y después, como arzobispo de Milán, como defensor de los derechos sociales de los trabajadores.

      • Desde luego que en eso es admirable y marcaba la diferencia, me llamó la atención su “enfrentamiento” (si se puede llamar así) con Mussolini como luego me llamaría la atención su oposición a la dictadura franquista. Pero de todo eso prefiero hablar mañana.

    • Ana María, perdona que te contradiga, pero, ¿no será más bien una bendición lo que tiene tu abuela? Las indulgencias plenarias no tienen esa presentación.

      • Pues quizá sí, no lo sé. Yo no entiendo de documentos papales. Lo que sí recuerdo claramente es que dice que cualquier miembro de nuestra familia se verá libre de sus pecados automáticamente si, en trance de muerte, pronuncia el nombre de Jesús. ¿Es eso indulgencia plenaria o simple bendición? No lo sé, a mí me suena que lo primero, pero como he dicho, no entiendo de burocracia vaticana.

        • Ahhhhh!!!!. La Bendición Papal es un trámite de la Santa Sede. La Indulgencia Plenaria es la remisión total de la pena por la culpa de los pecados cometidos y es una atribución de la Iglesia Universal. Anita, como que andas confundiendo Corpus con San Juan. Jejeje. Saludos.

          • Ya, pero entonces, ¿qué es lo que tiene colgado mi abuela en su casa, si se puede saber? Tú que pareces entender más de papelajos papales.

          • Pues una Bendición Papal. La¨Indulgencia Plenaria, al ser de fuero espíritual, se lucra u obtiene realizando ciertos actos con determinadas condiciones y ùnicamente quien la gana, està conciente de ello. no necesita un certificado que se lo garantice. Hasta donde estoy seguro y si es cierto que se hacía, desde la Reforma Protestante, no se da una cédula que garantice haber ganado la Indulgencia, que por otro lado, no es documento papal, es como te reiterop un atributo de la Santa Iglesia. Por cierto, cuánco vienes a México pues?

  6. Aunque siempre que he mencionado a este Papa ha sido para “criticar” la exagerada limpieza que se realizo en el santoral (y que poco a poco ha ido recuperando figuras importantes),reconozco su gran labor,antes y ya despues como Papa.

    Comparto el comentario de Jhonathan sobre el Papa Pio XII,pero de ello ya hablaremos el dia que se publique su articulo.

    Antonio mis padres poseen una bendicion del Papa Pablo VI ,que consiguieron gracias a un tio de mi padre,que era capuchino en Roma (regalo por su boda).
    Lo que no se,es si se trata de lo mismo que habla Ana Maria que le regalaron a su abuela o no.
    Me imagino que tendria que mandarte una foto para saberlo…

    • Abel,
      Yo no se si la bendición personal que conservan tus padres es igual o similar de la que habla Ana Maria, porque ni he visto una ni he visto la otra. Quizás Ana Maria pueda contestarte mejor a esto que tu preguntas.
      Lo que si te digo es que, a mi entender, este Papa contestaba muchas veces por escrito y te pongo un ejemplo: mañana hablaremos de sus contactos con el Patriarca Atenágoras de Constantinopla; pués bien, cuando tuvieron su encuentro yo personalmente, felicité a los dos por carta y los dos me contestaron de su puño y letra. Las tengo guardadas como oro en paño.

    • Bueno, si llego a saber que iba a interesar tanto el tema, le hacía una foto, jajaja. Yo nunca le he dado mucha importancia, era sólo mencionar cómo había llegado a conocer a este Papa y a familiarizarme con su rostro.

      • Con lo dicho por Ana Maria esta claro que lo que mis padres tienen enmarcado es una bendicion,no pone nada de librarnos de los pecadosen trance de muerte si pronunciamos el nombre de Jesus. 😉

        Antonio cual debe ser tu manera de hablar por carta que todo el mundo (o casi todos) te contestan,que suerte tienes.
        Me imagino que tendras a buen recaudo esas cartas,asi como las reliquias de San Francisco y Santa Clara.

        • Salero que tiene el niño, jajaja.
          Mira te cuento una batallita cierta, ¿eh? Hace muchos años, el rey Juan Carlos visitó Gabón. Tu sabes que yo soy geólogo y se que en Gabón existe la única mina de uranio del mundo que actúa como un reactor nuclear. Pues aprovechando aquella ocasión y como yo colecciono minerales, escribí al presidente gabonés solicitándole unas muestras y me facilitó toda la paragénesis mineral de aquella mina – Mounana – , piezas que aun conservo.
          Cuestión de salero, hijo.

  7. Antonio

    Sabemos ahora que Pablo VI también salvó a judíos como Pio XII, como Juan XXIII cuando era Nuncio en Turquía.

    Creo que se le debería de resaltar mucho esta obra conjunta con otros muchos miembros de la Iglesia. Además con la problemática del fascismo italiano.

    • Emmanuel,
      La labor de monseñor Montini, mucho antes de ser elegido Papa, ya era descomunal y muy comprometida en lo social y en la defensa de los perseguidos, en este caso, los judíos que fueron masacrados por los nazis y teniendo en cuenta que en Italia gobernaba un dictador fascista, tuvo muchas agallas para enfrentarse a esta política. Lo que pasa es que también los fascistas tenían “ciertas influencias” en el Vaticano y por eso, la misma Santa Sede cedió al chantaje de Mussolini, quitándolo de sus responsabilidades en la FUCI. Muchas veces, desde Roma “se ha jugado a dos bandas”.

  8. En 1957 tuvo un acercamiento en Milán con el primado de la Iglesia de Inglaterra. ¿A qué se debió esto Antonio? ¿quien se acercó a quien?

    • En aquella época, a los cristianos no católicos se les trataba de cismáticos, herejes y cosas por el estilo, pero el entonces arzobispo Montini predicaba abiertamente que no solo había que amar a los hermanos en la fe, sino a todos los demás, incluidos los ateos. Ya eso era “un atrevimiento”.
      Además, para el Papa León XIII, la Iglesia Anglicana había perdido la sucesión apostólica y con ellos no querían ningún tipo de trato y en ese ambiente, en una visita que realizó el clero anglicano a Milán en el año 1957, Montini hizo caso omiso de esa norma y se reunió con ellos, llegando posteriormente a intercambiar una serie de cartas con el entonces arzobispo de Canterbury, Geoffrey Fisher.
      Esta actitud demuestra su valentía y su carácter ecuménico, independientemente de cómo pudiera interpretarse esta actuación suya.
      Para más inri, posteriormente, Juan Pablo II y Benedicto XIV han vuelto a mantener la misma doctrina que mantuvo León XIII. “Un pasito adelante y dos pasitos hacia atrás”. Así nos va.

      • A mi se me hace absurdo que en las visitas del papa a otras confesiones cristianas llegase a decir. Recemos el Padre Nuestro porque aunque me gustaría que celebráramos la Eucaristía juntos aún no estamos unidos plenamente !!.

        Y yo de Mmmmmmm No estamos muy unidos los mismos cristianos de rito Romano no damos ese ejemplo. Que atrevimiento en quererles pedir mas unidad a los demás cristianos. Ademas aunque no estamos visiblemente unidos del todo; aún así el Espíritu es Uno solo. Que tantas trabas ponemos a las cosas.

  9. Muchas gracias Antonio. Uno de los aspectos que me parecen más destacables en Pablo VI es el énfasis que puso en el diálogo con todas las naciones del mundo. Fruto de ello es que fue el primer Papa viajero , rompiendo una tendencia de cierto estatismo por parte de sus antecesores. Fue el primer Papa en viajar por los cinco continentes aunque este hito fue ampliamente superado por sus sucesores.

    • Lo que pasa, Salvador, al menos a mi entender, es que Pablo VI viajó misionando, visitando a las iglesias locales para reconfortarlas en la fe, mientras que los siguientes lo han hecho por lo que yo llamaría una “misión folclórico-mediática”, acompañada de muchísimo bombo y platillo.

  10. a mi me parece muy bien todo lo que se ha publicado, enese entonces yo estaba muy pequeño, a partir de ahi he vivido 4 pontificado hasta nuestos dias como laico, y me ha gustado mucho la hisotoria de los ultimos papas despues de el

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