Beatos Mártires de San Joaquín, México

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Dibujo a color de los Beatos Mártires de San Joaquín, México.

Dibujo a color de los Beatos Mártires de San Joaquín, México.

El 25 de abril de 1927, en el km. 491 de la vía del tren que va de León a Guadalajara, fueron fusilados dos sacerdotes: José Trinidad Rangel Montaño, Vicario de Silao, Guanajuato, Andrés Solá Molist, español de nacimiento y miembro de la Congregación de los Misionero Hijos del Corazón de María, fundada por San Antonio María Claret y el laico Leonardo Pérez Larios.

El 8 de Febrero de 1927 se expidió una orden en León, Guanajuato, de que todo sacerdote se debía presentar ante las autoridades el día 10, so pena de considerársele como rebelde; allí coincidieron el P. José Trinidad Rangel y el P. Andrés Solá en una casa donde también se hospedaba Leonardo Pérez, ambos sacerdotes hicieron íntima y franca amistad. El P. Solá ya estaba escondido desde el año de 1925, cuando se publicó el edicto que expulsaba a los sacerdotes extranjeros.

El Padre José Trinidad llamaba al P. Andrés “Señor Cura” y a sí mismo se tenía como su vicario. En esa casa, propiedad de las hermanas Josefa y Jovita Alba, celebraban misa, administraban los sacramentos y se resguardaban de la persecución. Al acercarse la Semana Santa, unas religiosas, las Hermanas Mínimas, pidieron un sacerdote para las celebraciones. Ellas vivían en San Francisco del Rincón, Guanajuato, una de las zonas más peligrosas por la lucha cristera. Esta misión se le encomendó al P. José Trinidad por parte del Obispado de León. Aceptó diciendo: “Aunque muera, ante todo está el cumplimiento del deber”.

El 22 de Abril de 1927, en la casa que se hospedaba se presentaron unos militares para registrarla. Él los recibió y atendió y fue por sus maneras humildes y sencillas que fue reconocido como sacerdote: “Tiene las trazas de cura, tiene el letrero en la frente” y fue aprendido. Fue llevado en un carretón de la basura a la estación del Tren en León.

Al día siguiente fueron apresados el P. Andrés Solá y Leonardo Pérez, siendo juzgados el día 24 por la tarde en un remedo de juicio que les acusaba del descarrilamiento del tren que iba a Guadalajara. El P. Andrés se defendió diciendo: “Señor General, séame lícito manifestar que no tengo más crimen que el de haber cumplido con mi deber de sacerdote y misionero. Sepan, pues, ustedes que tanto por eso como por ser extranjero, no me pueden fusilar”. El General le respondió: “También para los extranjeros tenemos balas”. Este militar, de apellido Sánchez, recibió del General Joaquín Amaro, Secretario de la Defensa Nacional y perseguidor furibundo de la Iglesia, un mensaje oficial que decía: “Lléveselos al lugar de descarrilamiento, fusílese a los tres y a los curiosos, escarmiénteselos y déjeles libres”.

Montaje de los Beatos Mártires de San Joaquín y la imagen de Cristo Rey de la Paz venerado en el Cubilete, México.

Montaje de los Beatos Mártires de San Joaquín y la imagen de Cristo Rey de la Paz venerado en el Cubilete, México.

Fueron llevados en tren en una góndola abierta, con una escolta de cinco soldados. Durmieron en Lagos de Moreno y el 25 reanudaron en la madrugada el camino hacia Encarnación de Díaz. El tren se detuvo en el km. 491 y a las orillas de las vías, exactamente en el lugar del descarrilamiento, en un lugar despoblado, perteneciente al Rancho de San Joaquín, fueron bajados. Los reos llegaron a un espacio donde había unos charcos de chapopote y en profundo silencio, luego de darse la absolución mutuamente y de dársela a Leonardo Pérez, reciben la orden de dar la espalda, se les hace la descarga y también el tiro de gracia. Los soldados despojan luego de las víctimas de sus pertenencias y posteriormente el oficial dio la orden a unos trabajadores ferroviarios de quemar los cuerpos. Eran las 8 y 52 minutos de la mañana del 25 de abril de 1927.

El P. Solá no murió inmediatamente, al acercárseles los trabajadores les dijo: “¿Qué va a hacer conmigo? ¿Ves a esos dos muertos a mi lado? Uno es sacerdote de Silao, de la Iglesia del Perdón y yo soy sacerdote español, de León. Somos dos sacerdotes que morimos por Dios, muero por Jesús”, luego le dijo que el otro señor no era sacerdote y que por favor los enterraran.

La agonía del Beato Andrés Sol fue tremenda, sobrevivió como dos horas en el charco de chapopote con fiebre, atormentado por la sed, no podía moverse ni tampoco salir. Ayudado por los peones, fue recostado en la hierba; la sed le devoraba y la calentura le consumía, varias veces pidió agua, a falta de vaso, le sirvieron en un plato de barro. En su agonía exclamaba: “Jesús mío, misericordia. Jesús, perdóname, Jesús muero por ti”. Falleció como a las doce horas.

En vez de quemar los cadáveres, los ferroviarios cavaron tres tumbas, poniendo piedras para señalar el lugar. Manuel Pérez Larios, hermano de Leonardo, obtuvo de las autoridades que fueran exhumados el 1 de Mayo y fueran sepultados en Lagos de Moreno, por ser el lugar más cercano. La madre del P. Rangel, al saber la triste noticia de la muerte de su hijo exclamó: “¡Dios me lo dio y él me lo quitó. ¡Hágase su Santa Voluntad! ¡Antes mártir que apóstata!”.

Fotografía del Beato José Trinidad Rangel.

Fotografía del Beato José Trinidad Rangel.

Cabe recordar que al hacer las averiguaciones, luego de cuatro días y a pesar de que había llovido, la sangre del P. Rangel estaba fresca. Las reliquias de los tres beatos reposan en un Santuario al pie de la Sagrada Montaña del Cubilete, dedicada a Cristo Rey, por quien sufrieron el martirio. A continuación se ofrece una semblanza personal.

Beato José Trinidad Rangel Montaño
Sacerdote de la Diócesis de León, Guanajuato; nació el 4 de junio de 1887, en Dolores, Hidalgo, cuna de la Independencia Nacional. Seminarista modelo, ejemplar en la piedad y en la disciplina, estudiante aplicado. Sobresalía en las virtudes de la humildad, la caridad y la obediencia; al ser ocupado el Seminario de León, tuvo la oportunidad de irse a estudiar a Estados Unidos, durante la Revolución Carrancista. A quienes lo intentaban desanimar por los peligros que podría pasar, les contesto: “Si Dios quiere que muera en manos de ellos, moriré, aún cuando no sea sacerdote, de modo que eso no es un obstáculo”.

Fue ordenado sacerdote el 20 de Abril de 1919 por el Obispo de León: Emeterio Valverde Téllez; fue vicario en varias Parroquias y luego Párroco de Jaripitío posteriormente, siendo vicario de Silao, fue enviado a la atención espiritual de una comunidad religiosa femenina en San Francisco del Rincón donde fue capturado.

Beato Andrés Solá Molist
Nación en Taradell, Barcelona, el 7 de octubre de 1895, hijo de Buenaventura Solá, y Antonia Molist. A los 14 años entra en el postulantado de la Congregación de los Misioneros del Corazón de María, en Vich. Fue ordenado sacerdote el 23 de septiembre de 1922, en Segovia. Su profesión religiosa la había hecho antes, el 15 de agosto de 1913.

Fotografía del Beato Andrés Sola Molist junto a una imagen del Inmaculado Corazón de María.

Fotografía del Beato Andrés Sola Molist junto a una imagen del Inmaculado Corazón de María.

Llegó a México el 20 de agosto de 1923 y lo primero que hizo fue visitar la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en el Tepeyac. Trabajó en la ciudad de Toluca y en 1924 fue enviado a León. Durante la persecución se ocultó, realizando su ministerio con mucho cuidado y a escondidas. No aceptó irse de México porque no quería dejar sin pastor a su grey. Fue detenido el 24 de abril junto con Leonado Pérez Larios.

Beato Leonardo Pérez Larios
Nació el 28 de noviembre de 1889, en la ciudad de Lagos de Moreno, hijo de Isaac Pérez y Tecla Larios. Recibió el Bautismo el 6 de diciembre siguiente y según se cree, hizo la Primera Comunión en Encarnación de Díaz, Jalisco.

Niño obediente con sus padres y muy bondadoso con todos. En su juventud se dedicó al comercio en León en el establecimiento de “La Primavera”. Era frecuente en la recepción de los sacramentos. Tenía el deseo de ingresar en un monasterio e inculcó estos mismos sentimientos a su hermano, que ingresó en el Instituto del Espíritu Santo.

Era muy devoto del Santísimo Sacramento y tenía un cariño muy especial a la Santísima Virgen María, a quien veneraba en una imagen de la Inmaculada Concepción en el Rancho de “El Saucillo”, donde habitualmente vivía. En lo que concretaba su afán de vida consagrada, vivió durante diez años en una pequeña comunidad que tenía la finalidad de preparar vocaciones juveniles a la vida consagrada. Fue muy fervoroso en la oración, nunca se le vio enojado, a pesar de las regañadas que le daban por cualquier descuido. Su patrón, muy descreído, dijo una vez: “Si hay cielo, Leonardo lo tiene”.

Viviendo hospedado en una casa de León, propiedad de las Señoritas Alba, una de ellas, Jovita, le escuchó decir en una ocasión: “Anhelo de veras ser mártir de Cristo Rey”. Fue capturado con el P. Andrés Solá el 24 de abril de1927, mientras participaban en una hora santa. Los soldados que lo detuvieron pensaron que era sacerdote, Leonardo les aclaró: “¡Sacerdote no lo soy, pero católico, apostólico y romano, eso sí!”.

Fotografía del Beato Leonardo Pérez Larios.

Fotografía del Beato Leonardo Pérez Larios.

Beato Ángel Darío Acosta Zurita
Nació en Malinalco, Veracruz, el 13 de diciembre de 1908. Fue bautizado en la iglesia parroquial de San Mateo Apóstol, el 23 de diciembre, con el nombre de Ángel Darío. Desde pequeño quedó huérfano de padre, y su madre, al quedar viuda, tuvo que hacer frente a la pobreza extrema en que quedó ella con sus cinco hijos.

Ingresó al Seminario luego de enfrentar algunas dificultades. Allí se le recuerda por su carácter ecuánime y caritativo, su dedicación al estudio y su sólida piedad. Tenía fama de ser excelente deportista. Le gustaba el futbol y fue Capitán del equipo por varios años. Fue ordenado sacerdote por San Rafael Guízar y Valencia el 25 de abril de 1931. Cantó su primera misa en la ciudad de Veracruz el 24 de mayo siguiente. Se le asigno como vicario de la parroquia de la Asunción en ese puerto. Se dedicó con empeño a la catequesis infantil y al confesionario. De una predicación se le recuerdan estas palabras: “Si Cristo sufrió tanto por nosotros en la cruz, es preciso que también nosotros suframos por Él”.

En el estado de Veracruz se promulgó el decreto 197, conocido como “Ley Tejada”, que reducía el número de sacerdotes en la entidad, para acabar con el fanatismo del pueblo; el mismo Gobernador amenazó de muerte a quien no se sometiera. El vendaval de la persecución rugía con gran violencia, y el párroco llamó en varias ocasiones a sus vicarios para manifestarles la gravísima situación en que se encontraba la Iglesia y el peligro constante que corrían sus vidas, por el simple hecho de ser sacerdotes, dejándoles en absoluta libertad de ocultarse, si así lo consideraban; o de irse a sus casas, si así lo deseaban. La respuesta que obtuvo de los tres fue siempre: “Estamos dispuestos a arrostrar cualquier consecuencia por seguir en nuestros deberes sacerdotales”. El 25 de julio siguiente era la fecha establecida para la aplicación de dicha ley. Era un día lluvioso y la Parroquia de la Asunción del Puerto de Veracruz, hoy Catedral, estaba repleta de niños que llegaban de los centros de catecismo acompañados por sus catequistas. También había muchos adultos que se querían confesar.

Ilustración del Beato Ángel Darío Acosta, en su atuendo sacerdotal.

Ilustración del Beato Ángel Darío Acosta, en su atuendo sacerdotal.

A las 18.10 hrs, varios hombres ingresaron en el recinto y sin previo aviso, comenzaron a disparar contra los sacerdotes. El P. Landa fue gravemente herido, otro, el P. Rosas, se libró al protegerse en el púlpito. En medio del caos suscitado, el P. Ángel salió del Bautisterio y fue alcanzado por uno de los proyectiles, muriendo instantáneamente, alcanzando a exclamar: “Jesús”.

Su obispo, San Rafael Guízar, escribió ese día: “En estos momentos, cuando lloro por la espada de dolor por tan enormes crímenes, los ángeles del cielo reciben el alma de este mártir con gran alegría, para colocarlo entre los héroes del cristianismo”.

Sus reliquias se veneran en la Catedral de la Asunción del Puerto de Veracruz, lugar donde trabajó escasos dos meses luego de su ordenación y donde testimonió con su muerte su fidelidad al Evangelio y su ministerio sacerdotal.

Beato José Sánchez del Río
En este grupo de mártires también fue beatificado este adolescente michoacano. Se remite al artículo ya publicado sobre él para quien quiera estar más informado sobre su vida y martirio.

Humberto

Bibliografía:
Beatificación de 13 mártires mexicanos. Libro de la Celebración.
Yo fui Testigo. María Luisa Vargas González
Testigos de Cristo en Jalisco. Colección de Testigos de Cristo en México Tomo V. Guillermo María Havers
Testigos de Cristo en México. V Centenario de Evangelización en América Latina. Guillermo María Havers
Derramaron su Sangre por Cristo. Tiberio Ma. Munari m.x.
Tierra de Mártires. Diócesis de San Juan de los Lagos.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

10 pensamientos en “Beatos Mártires de San Joaquín, México

  1. Gracias, Humberto, por este nuevo artículo sobre los mártires de León y el Padre Dario. Gracias a los claretianos, tuve en su día conocimiento de ellos y tuvieron la amabilidad de facilitarme multitud de fotos de sus tumbas, reliquias, etc. Los conocía pero tu me has aportado nuevos datos.
    Excepto de los beatos mártires de Cajones (Juan Bautista y Jacinto de los Angeles), creo que de todos los otros beatos mártires ya se ha escrito en este blog. Te animo a que también un día, nos hables de ellos.

    • Toño, este ha sido una labor minuciosa y titánica. Cuando empecé a redactar este artículo, nunca imagine lo profundo que sería. Aunque ya conozco la biografía de estos mártires, el volverla a leer, meditarla, redactarla, siempre deja algo nuevo para mi vida. Faltan no solo la biografía de los mártires de Cajonos. Acepto tu invitación para realizarla. Si Dios me da licencia, de los santos mártires que faltan también me anoto para presentarla. Luego nos ponemos de acuerdo. Gracias por todo.

  2. Humberto muchos de los martires de la persecucuon religiosa en España tuvieron el aliento y la fuerza gracias a sacerdotes y seminaristas que sufrieron durante la persecucion en Mexico y que se trasladaron a España contandoles en primera persona los pormenores.
    Fueron de gran ayuda y fortaleza para los martires de esta tierra.
    Gracias por este segundo articulo.

    • España trajo la fe a México, y aún despúes continuó trabajando en estas tierras hasta estas fechas. Luego, como dices muchos españoles durante esta época regresaron a la Madre Patria siendo testigos de primer grado de lo que sucedía en estas tierras. Seguramente eso influyó en muchos para luego, cuando fue la ocasión, pudieran dar el mismo testimonio. Es curioso que entre los mártires de la Revolución Española beatificados últimamente vayan, si no mal recuerdo hasta tres compatriotas, uno de ellos, Fray Reginaldo de la Cruz, OP, nacido en San Miguel el Alto, lugar precisamente en el corazón de la región de la lucha cristera. Sin importar la nacionalildad, nuestros mártires (los mexicanos y los españoles), los que son de nuestra Iglesia, murieron compartiendo el grito de victoria: “Viva Cristo Rey”.

      • Si Humberto pero de Reginaldo no sabemos nada de su “supuesto martirio” para mi ver no debió de entrar en los procesos de canonización por falta de datos. Si murió mártir, (mártir es) y no ocupa ni del honor de los altares que no le agrega nada al santo. Pero en el caso de él no se sabe absolutamente nada. Creo que se deberían de canonizar a aquellos de quienes se tengan más datos y sobre todo una elocuencia en su actuar como cristianos. Que aunque si mal no recuerdo no se necesitan tanto las virtudes heroicas en los procesos en vía de martirio, para mi es más importante canonizar tambien respecto a su vida cristiana cuando existen centenares y centenares de mártires como en el caso de España que son miles. Y con el permiso de los españoles pero al menos esto pienso yo.

        No se de dónde seas Humberto pero Colima no se quedó atrás en cuanto estos acontecimientos de los años 20s en México. Creo que Colima siempre ha sido opacada por Jalisco en este tema y sobre todo por la Arq. de Guadalajara pero Colima tubo sus mártires y mas de 25 de ellos descansan en Catedral otros en otros lugares simples, si bien dudo de su canonización ya que como dice el dicho “con dinero baila el perro” pues acá simplemente no hay dinero como en la gran Guadalajara.

        Vergüenza se me hace para el CEM de que no se les ocurra canonizar a tantas mujeres mártires y tres de ellas son de mi diócesis que bien se barre en fe y testimonio a mas de una docena de los ya canonizados y con permiso y respeto de nuestros “santos mexicanos” PERO ASÍ SON LAS COSAS.

        Que despierten nuestros obispos y vean semejante testimonio. Son laicas; pero la mujer en México sobre todo la labor de la Acción Católica salvó la fe en México. Alguna vez alguien escribió aquí en el blog el proceso de una sierva de Dios o Venerable mexicana mártir pero se ve tan estancado y muerto el proceso como el lago de Chapala.

  3. Emmanuel, comparto gran parte de tu pensamiento, sin embargo, ( y hablo de lo que se y entiendo) el mártir comapre la santidad de Cristo por el hecho de haber compartido su muerte, es decir, haber dado la vida por Él. En el caso del martirio,

  4. Emmanuel, gracias por compartir tu punto de vista, el cual comparto en muchos puntos. Permíteme compartirte esta reflexión: Un mártir tiene un grado de santidad porque ha compartido su muerte con Cristo, ha dado su vida por él. El martirio es un don que Dios da a quien considera oportuno. Qué hizo o dejo de hacer, sólo Él lo sabe. sin embargo, lo encontró digno de si. En este blog se ha comentado mucho sobre el oropel que cubre la verdadera historia de muchos mártires, que a veces fuera del nombre, solo se reduce a la certeza de que fue un bautizado muerto a causa de su fe. Muchos de esos santos, como San Jorge, son famosos, se les quiere, pero no se tiene la certeza de quien fue. Como ejemplo a seguir, ni modo que te digan que te pongas a matar lagartijas ( por ausencia de dragones) pero si que vivas tu fe con entereza como ese mártir. Muchos mártires hay en Guadalajara, en Colima, en España, pero todos ellos van más allá de una nacionalidad, y es que son miembros de la Iglesia. No soy un erudito ni he llevado una causa, pero pienso que en el caso de mártires, basta la positio super martyrium para comprobarlo que son. Se en el caso el caso del Beato Reginaldo lo que tu refieres, pero considero que se le declare mártir oficialmente para considerarlo lo que es un Bienaventurado. Otro cantar sería la revisión del proceso, pero tampoco creo que esté hecho tan al vapor.
    Por otro lado, si soy de Guadalajara, y conozco varios mártires de tu tierra natal, San Miguel de la Mora, es de Tecalitlán, Jalisco, pero murio en Colima y por eso es mártir de allí. Me viene a la mente el joven homónimo MIguel de la Mora y el Gran Obispo José Amador Velasco. Ciertamente se necesita $ para trabajar en los procesos, pero no creo que sea lo que los limita. Tiene mucho que ver a lso pastores, pero los fieles, los demás bautizados de alguna manera también tenemos nuestra responsabilidad. Desde la maner de vivir nuestrsa fe, la perticipación en los sacramentos, nuestra vida de oración. Pienso que si practicaramos esto con más frecuencia y responsabilidad, además de acabar con muchos vicios y pecados, florecería una gama ya no solo de mártires, sino de confesores. En fin, esto da para mucho, pero pienso que siempre hay que ver lo bueno antes que lo malo. Saludos.

    • No es que vea cosas negativas Humberto. Sobre Reginaldo ni los mismos Dominicos en México le dan crédito salvo las Monjas Dominicas de San Miguel el Alto y si te digo esto es porque los conozco.

      Respecto a los santos, claro son de la Iglesia Santa Teresa de Ávila es tan española como canadiense o griega. Son santos de la Iglesia.

      Pero tambien recuerda que las zonas calientes de México la abandonaron los religiosos y misioneros y se instalaron en climas de agrado para ellos. Vístete con el hábito de los dominicos y capa en Colima con 37 grados centígrados temperatura promedio o de franciscano a ver si aguantas el hábito. Así que no se tiene la misma religiosidad allá que acá. El sureste de México como el Norte les hace falta una buena inyección y que bueno que estamos en la llamada “Nueva Evangelización” espero que no nomas se quede en el nombre o tema.

  5. Muchas gracias don Humberto por este artículo a los Martires de San Joaqu´n ya les conocía pero al beato Ángel Dario solo de nombre no sabía más de él ni que fuera de Veracruz, me ha parecido muy interesante, gracias.

  6. Excelente artículo sobre los beatos mártires de San Joaquín, al hablar del Padre Darío (así le llamamos cariñosamente en nuestra diócesis, donde fue martirizado y reposan sus restos) lo único que discrepo fue de que hablan que nació en Malinalco, cuando en realidad había nacido en el municipio de Naolinco de Victoria, Veracruz, se conserva la casa donde habitó los primeros años, aunque si fue bautizado en la parroquia de San Mateo Apóstol de la misma localidad

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