San Sabas Reyes Salazar, sacerdote mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Santo en su atuendo de sacerdote.

Fotografía del Santo en su atuendo de sacerdote.

El sufrimiento físico y moral de un mártir no es una sensación que Dios haya evitado para quienes beben del mismo cáliz que bebió Cristo. Ciertamente la fortaleza del Espíritu Santo llena al mártir para soportar la prueba, pero no le impide que saboree o que sienta el dolor de su cuerpo sacrificado. Este es el ejemplo de San Sabás Reyes Salazar, un sacerdote del grupo de los Santos Mártires Mexicanos que de entre ellos, fue el que más torturas padeció, pues los verdugos lo sacrificaron física y emocionalmente de una manera más cruel que a los demás.

Sabás nació en Cocula, Jalisco, tierra de donde es originario el grupo musical del Mariachi y que su música es la que ha dado representación a México ante el mundo. El día de su nacimiento fue el 5 de diciembre de 1879 y sus padres fueron Norberto Reyes y Francisca Salazar. Fue bautizado en la parroquia de San Miguel Arcángel el de 8 de diciembre siguiente y en la misma parroquia recibió el sacramento de la Confirmación el 26 de noviembre de 1884, por el Obispo Ramón Moreno Castañeda OCD. Tuvo otros dos hermanos: Cirilo y Moisés.

Tuvo una infancia muy difícil por la pobreza en que vivían y se vio obligado a vender periódicos para ayudar a su familia. Concluida la enseñanza primaria ingresó en el Seminario de Guadalajara. Como estudiante era de escaso talento intelectual, sin embargo, ese detalle era suplido por poseer un alma sencilla, llena de oración y con una gran devoción a la Santísima Trinidad, Nuestra Señora de Guadalupe y las Almas del Purgatorio. Su anhelo de colaboración con otras diócesis menos dotadas de sacerdotes, le hizo ir a trabajar a la Diócesis de Tamaulipas (ahora llamada de Tampico), donde después de una vida como seminarista aplicado al estudio y al esfuerzo, fue ordenado sacerdote el 25 de diciembre de 1911, celebrando su cantamisa el 6 de enero de 1912, en el templo San Miguel y de Nuestra Señora de Belén, anexo al Hospital Civil de Guadalajara.

Trabajó en la Diócesis de Tamaulipas en Tatoyuca, pero la Revolución Carrancista le obligó a regresar a Guadalajara con el permiso de su obispo. Al volver a la Diócesis tapatía, ejerció su ministerio en San Cristóbal de la Barranca, Plan de Barrancas, Hostotipaquillo y Atemajac de las Tablas. Luego fue destinado a Tototlán, primero en 1919 como capellán de la Hacienda de San Antonio de Gómez y luego, en 1921, como vicario de la parroquia local.

Fotografía del Santo (centro) junto a Francisco Vizcarra (izqda.) y José Dolores Guzmán (dcha.) A estos dos sacerdotes son los que pedían las autoridades militares que delatara el Santo.

Fotografía del Santo (centro) junto a Francisco Vizcarra (izqda.) y José Dolores Guzmán (dcha.) A estos dos sacerdotes son los que pedían las autoridades militares que delatara el Santo.

Como sacerdote, sobresalió en su dedicación a los niños, a quienes fomentaba la preparación del canto para las celebraciones religiosas. Buena parte de su ministerio lo dedicó para preparar catequistas y enseñó artes y oficios a los jóvenes para que pudieran hacer frente a la vida con un trabajo honrado. Celosísimo del respeto y decoro del templo, exigía respeto y silencio en las ceremonia litúrgicas. Amantísimo del Santísimo Sacramento, lo visitaba con frecuencia y se preocupaba por llevarlo a los enfermos. Muy cumplido en su obligación del rezo del oficio divino. Con una conducta intachable, nunca dio pie para críticas o murmuraciones sobre su modo de actuar, era sencillo como un niño y de espíritu fraternal. Era muy dedicado en sus responsabilidades, se entregaba de lleno a las actividades cotidianas como si fuera lo más importante. Su salud era deficiente y por ello se desesperaba y se violentaba, pero casi al mismo tiempo pedía perdón por la falta que hubiera cometido. Llegó a dominar su carácter y sus compañeros sacerdotes lo recuerdan por la gran prudencia que tenía en sus consejos. Sus conversaciones trataban de infundir pensamientos sobre la eternidad. En el ejercicio de la caridad fue sobresaliente y era desprendido de todas las cosas. Nunca se negó ni puso objeciones para auxiliar a los enfermos.

Al estallar la persecución callista, permaneció en Tototlán ejerciendo su ministerio sin esconderse. Sus feligreses le recomendaron que se fuera, pero les respondía que sus superiores allí lo habían dejado y que su párroco le había encomendado la atención de la parroquia, por eso, allí permanecería, porque era la voluntad de Dios y aceptaría de buena gana hasta el martirio, si Dios se lo enviaba.

El Lunes Santo 11 de abril de 1927, Tototlán fue tomado por el General Juan B. Izaguirre, invadiendo el templo parroquial y cometiendo con su tropa todo tipo de salvajes atropellos en sus instalaciones. Ese día venía San Sabás de administrar un bautismo e informado de que las tropas estaban en el pueblo, se escondió en la casa de Doña María Ontiveros. Allí lo acompañaba un joven: José Beltrán y dos niños: Octavio Cárdenas y Salvador Botello. En medio de los desórdenes que la tropa hacía en el pueblo, el Santo estuvo todo el día en esa casa sin querer comer, rezando el rosario y su breviario. A la mañana siguiente continuaba muy preocupado pero sin dejar de orar. Alguien le sugirió que contara unos pasajes bíblicos para distraerse, pero respondió con seriedad: “No es tiempo de relatos, es tiempo de oración, es tiempo de tribulación y hay que pedir misericordia”. Al saber que varios feligreses fueron prendidos, se arrodilló y junto con sus acompañantes, rezó el Rosario de la Cinco Llagas, el Magnificat y otras oraciones. Luego, permaneciendo de rodillas, disciplinó su cuerpo con unos lazos.

Vista de la columna donde fue atado y martirizado el Santo, en el patio del templo parroquial de Tototlán, México.

Vista de la columna donde fue atado y martirizado el Santo, en el patio del templo parroquial de Tototlán, México.

Los revolucionarios agraristas, guiados por los hermanos Martínez, dieron con su escondite y fueron a tomarlo prisionero. Al estar por derribar la puerta de esa casa, tuvieron que abrirles a los soldados, quienes se precipitaron al patio y preguntaron: “¿Dónde está el fraile?”. San Sabás salió al patio y les respondió: “Aquí estoy, ¿qué se les ofrece?”. Lo rodearon y luego lo ataron fuertemente de los brazos. El mártir con mucha calma les preguntó: “¿Qué mal hice, por qué me amarren?”. Le respondieron: “¡Con nosotros no se arregla nada, allá con el General!”. Lo sacaron con derroche de violencia y de barbarie, y con empellones y golpes lo condujeron al templo parroquial, convertido en cuartel. Con él se llevaron al joven José Beltrán. Varias personas fueron a entrevistarse con los jefes militares para defenderlo y liberarlo; y la respuesta que les dieron fue: “No importa si es inocente, hay que matar a todos los frailes y a todos los que andan con ellos, porque son más bravos que los que traen carabinas”.

Fue llevado ante el General Izaguirre, quien le preguntó sobre el paradero del señor cura Francisco Vizcarra, a lo que le respondió que no podía decirle nada, porque no lo sabía y que en caso de saberlo, no diría nada para salvar la vida. Lo más probable es que lo ignorara. Dispuso el general que fuera atormentado con unas maniobras que él mismo señalaría. La soldadesca se apoderó de su persona y después de arrancarle parte de su ropa, fue conducido al pórtico del templo. Allí fue atado rudamente en una de las columnas, de tal manera que los pies no tuvieron apoyo en el suelo, para que la posición de suspenso fuera más molesta. La tortura se hizo más constante y más violenta; pues varias veces en el día, el General Izaguirre y varios soldados con su espada y las bayonetas comenzaron a herir el cuerpo del sacerdote por todas partes. Casi dos días con sus respectivas noches duró el tormento, dolorosamente suspendido y expuesto a las brisas heladas por la noche y a los ardientes calores de los rayos del sol durante el día. En estas jornadas el General Izaguirre le abría nuevas heridas, que por su cuenta, repetían los soldados cuando les venía en gana. Le preguntaban nuevamente por el paradero del señor cura Vizcarra, pero él les decía que era inútil que siguieran preguntando, que si lo herían, era porque era sacerdote de Cristo y que gustosamente padecería por Él.

Además de estas molestias, sufrió que las moscas cubrieran sus heridas. Padeció el tormento de la sed, que lo afligía enormemente. Pidió agua, pero se hicieron sordos a su petición. Con tono lastimero les dijo: “¿Ni ese favor de que me den agua puedo alcanzar?”. Un mayor dio una orden a un soldado de que le diera de beber, lo que hizo con mucha dificultad por lo oprimido de las ligaduras en el cuello. Varias veces pidió que libraran a su compañero: “Dios sabe bien que nada debo, pero sí de mí algo temen, a este muchacho no le hagan nada, porque no tiene ninguna culpa”. Luego le dijo al joven: “No te asustes, José, ten ánimo, Dios bien sabe que no debemos nada, pero si algo nos pasa, ya sabes que allá tendremos nuestra recompensa: rézale al Señor de la Salud, aunque estoy seguro de que a ti nada te pasará”.

Escultura del Santo atado a la columna donde sufrió martirio. Atrio de la parroquia de San Miguel, en Cocula (México).

Escultura del Santo atado a la columna donde sufrió martirio. Atrio de la parroquia de San Miguel, en Cocula (México).

La primera noche fue desligado de la columna y llevado ante Izaguirre. Le hicieron un círculo de soldados a su persona. Uno de ellos sujetaba la cuerda que estaba amarrada a su cuello. Éste le dio un jalón tan fuerte que San Sabás cayó de espaldas al suelo. Levantado de nuevo, el militar le pasó la cuerda a otro soldado, que repitió el mismo gesto y lo hizo caer, haciendo esto mismo los demás, riéndose de aquello que hacían de maltratar al sacerdote. En otro momento, con ferocidad inaudita, le desollaron los pies, los mojaron con gasolina y les prendieron fuego. Luego lo hicieron caer al suelo y permanecía yacente en esta posición. Prendieron con olotes de maíz dos lumbradas, una junto a la cara y otra junto a los pies. El Padre Sabás rezaba en voz baja: “Señor de la Salud, [1] Madre mía de Guadalupe, Ánimas Benditas, dadme algún descanso”. Quiso voltease para descansar del calor, pero un soldado lo pateó para que volviera a su postura anterior diciéndole: “Creo que ya no quieres calentarte, ándele, aquí las has de tener” y luego le tomó las manos y las colocó en las brasas. Luego le dijo: “Mete también las patas”. Otro soldado se burlaba de él diciéndole: “Tú que dices que baja Dios a tus manos, que baje ahora a librarte de las mías”. La noche del Miércoles Santo, 13 de abril, con los pies desollados y quemados, fue obligado a caminar al cementerio, donde finalmente fue fusilado. Un soldado comentó: “Me pesa haber matado a este padre, murió injustamente. Le habíamos dado ya tres o cuatro balazos y todavía se levantó y gritó: “Viva Cristo Rey”. El cuerpo tenía dos balazos en el pecho, uno en el brazo derecho y otro en la frente”.

El 14 de abril, el señor Félix Pacheco encontró en el descanso del cementerio el cadáver del sacerdote. Allí se dieron cuenta él y otras personas de las torturas a que había sido sometido: las marcas de las sogas, una parte del cráneo muy hundida, varios huesos quebrados, los pies heridos y quemados. Pidió permiso al General Izaguirre para sepultarlo y con la ayuda de Lorenzo Salazar y de Pedro y Tranquilino García, lo depositaron en una sencilla caja de madera y luego lo enterraron. El 20 de diciembre de 1938, sus restos fueron sepultados en un anexo del templo parroquial.

Incluido en el grupo de sacerdotes y laicos que encabeza San Cristóbal Magallanes Jara, fue beatificado por el papa San Juan Pablo II el 22 de noviembre de 1992 y canonizado por el mismo Pontífice el 21 de mayo de 2000. Sus reliquias se veneran actualmente en la parroquia de Tototlán, que actualmente pertenece a la Diócesis de San Juan de los Lagos. Una parte de las mismas se llevó a la parroquia de San Miguel Arcángel, en Cocula, Jalisco, en un altar donde también están los restos del mártir San Jenaro Sánchez Delgadillo. Su celebración litúrgica se hace en compañía de los otros Santos Mártires Mexicanos el 21 de mayo, aniversario de su canonización.

Vitsa de la urna con las reliquias del Santo. Parroquia de Tototlán, México.

Vitsa de la urna con las reliquias del Santo. Parroquia de Tototlán, México.

Es oportuno señalar un error gramatical que se ha venido haciendo con el nombre de este Santo, y es el de llamarlo “Santo Sabas”, a semejanza de Santo Santiago, Santo Toribio, Santo Domingo y Santo Tomás. En el caso de su nombre no hay cacofonía ni disonancia, por lo que es correcto llamarlo “San Sabas”, como dicen todos los calendarios el 5 de diciembre, que recuerdan al santo abad cuyo nombre fue puesto a nuestro biografiado por haber nacido el día de su onomástico: San Sabas.

Humberto

Bibliografía:
Viva Cristo Rey, Conferencia del Episcopado Mexicano.
Testigos de Cristo en México. V Centenario de la Evangelización de América Latina. Guillermo Ma. Havers
Testigos de Cristo en Jalisco. Colección de Testigos de Cristo en México, Tomo V. Guillermo María Havers
Tierra de Mártires, Diócesis de San Juan de los Lagos.


[1] El Señor de la Salud es la advocación de una imagen de Cristo Crucificado que preside el altar mayor de la Parroquia de Tototlán y de la cual es el titular.

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25 pensamientos en “San Sabas Reyes Salazar, sacerdote mártir

  1. Hoy será beatificado en la Basílica de San Marcos de Venecia, el Venerable Lucas Passi, presidiendo la ceremonia el cardenal Angelo Amato.

  2. He manifestado -y conmigo más de un historiador- que el periodo de la guerra entre el gobierno mexicano y la iglesia católica fue más una cuestión política que volvieron religiosa y por más de un mártir no tengo simpatías, así como tampoco mucha admiración por miembros de la milicia o del gobierno que se atacaron unos a otros y sólo buscaron su propio beneficio y permanencia en el poder. Sin embargo, reconozco que entre esos mártires católicos mexicanos el caso de San Sabás me sigue rompiendo el corazón. Tuve un librito donde detallaban lo mismo que tú escribes hoy en este artículo y siempre me admiré, horroricé y conmoví por su entereza, fe y resistencia, así como de su debilidad y desesperación. Digo, ser quemado vivo y a fuego lento y soportar los ultrajes y blasfemias ¿quién puede? Esos soldados, dizque luchadores por la patria, ¿no tenían honor ni valía? La pregunta es necia. A ejemplo de Jesús en su terrible pasión y muerte. Y sin embargo, lo sucedido a San Sabás Reyes sigue ocurriendo en diferentes contextos, momentos y lugares, quizás por otras razones, tanto en México como en el mundo. Truculento, y quien piense que sólo en la antigüedad le ocurría esto a una persona, pues que amplíe su perspectiva.

    Felicitaciones por el artículo.

    San Sabás Reyes Salazar, sacerdote mártir de Cristo Rey, ruega por nosotros.

    • Alejandro, el martirio de este santo es un reflejo del de Cristo. Su sacrificio es un parámetro de hasta donde puede llegar la maldad del hombre cuando saca de su corazón a Dios y lo enfrenta como enemigo. San Sabás, al igual que los demás santos mártires, es un hombre comprometido con su vocación y con Cristo. Ese es el secreto de la santidad. Desafortunadamente ( y así debe ser) el cristiano y a Iglesia, hoy, en muchas partes, sigue enfrentando la persecusión y la muerte a causa de su fe. Cristo lo ha anunciado y no puede ser distinto. Debemos ser humildes quienes podemos expresar la fe en lugares y tiempos de paz para comprometernos mejor a vivirla coom se debe. Roma, Cartago, Japón, China, Corea, España, Mèxico, todos estos lugares son territorios de la Igleisia Universal que en diversas etapas han dado testimonio con la sangre. Hoy podemo shablar de medio oriente, de otros paises asáticos. Tenemos la obigación de pedir a Cristo que en esos lugares pueda haber paz y que fortalezca a quienes ha elegido para daer el supremo testimonio por su causa.

  3. Con el permiso de Humberto meteré mi cuchara Alejandro.

    Si fue un movimiento muy político y la Iglesia tenía poder e influencia. Al igual que tu no compagino mucho con algunos mártires. Pero no hay que irnos con las ideas de que como San Sabas sufrió mucho es de mayor admiración pues el mártir no es mártir por el tormento y clase de muerte sino por la causa que es Cristo.

    Mas bien creo yo que estos santos fueron canonizados a fuerzas e impulsadas por Juan Pablo II y la Arq de Guadalajara tiene mucho que ver tambien que ha sido la Diócesis que ha impulsado más canonizaciones.

    San Sabas es un buen pastor, no abandonó a las ovejas del Señor, se mantuvo firme, se preocupó por sus fieles. Pero hay una cosa que no percibí Humberto ¿Quedó libre el joven que padeció parte del tormento con el padre?

    • Y con mi permiso meto mi cuchara también 😉

      Emmanuel, expuse que me conmovieron sus tormentos que, a diferencia de los demás santos tuvieron muertes más rápidas relativamente hablando, no por eso lo elevan por encima de aquellos que le precedieron o sucedieron; sino en que tal crueldad sorprende a cualquiera y llama la atención irremediablemente. Con el conocimiento que tenemos de los métodos de tortura, es fácil relacionar su tormento con el de algún santo de la antigüedad. Sin duda todos ellos sufrieron y soportaron tremendos trances, pero a mí me conmovió la crueldad del martirio de San Sabás en particular y sé que con este testimonio confirmó su vida evangélica.

      Por otra, sin duda hubo intereses políticos con su canonización, sin duda un golpe dado al gobierno en sus narices por una diócesis con mucha influencia y recursos.

    • Emmanuel, no se trata de compaginar o simpatizar con los mártires o los santos, sino de unirnos a Cristo imitándolo como ellos lo hicieron. Si no se ve esta perspectiva, todo lo que se ha vendo diciendo en esta blog da en el traste. Yo en lo particular cada santo o beato declarado, lo veo como un hermano de la gran familia de Dios de la cual formo parte por mi bautismo. Me da gusto cada vez que hay un santo o beato nuevo. Trato de conocer su vida, de imitar sus ejemplos, darlo a conocer. Tal vez hay santos que tengan mayor preferencia, pero todos son merecedores de respeto, más que gozan del poder de ser intercesores en el cielo, donde la caridad se es perfecta y que sin duda, rogaran a Dios por nosotros, que somos la Iglesia Peregrina para formar parte con ellos, de la Iglesia triunfante. Saludos amigo.

  4. Comprendo muy bien las inquietudes y reflexiones de Alejandro en torno al conflicto mexicano, porque también se han hecho lecturas muy inadecuadas de la Guerra Civil Española (1936-1939); y a menudo, esferas politizadas e ideologizadas del panorama político y mediático español han querido retratarlo con unas visiones muy propias del franquismo, pero también del extremismo de izquierdas, convirtiéndolo en una especie de lucha del Bien contra el Mal, de la fe contra el ateísmo, del orden contra la anarquía, de la libertad contra la opresión, según el bando que lo interprete… estas lecturas son perniciosas y no convienen. Detrás de un conflicto civil de este tipo subyacen circunstancias políticas y religiosas que hunden sus raíces en coyunturas muy anteriores, y debemos acercarnos a una lectura lúcida y equilibrada de la realidad.

    Una cosa está clara: en un conflicto de esta naturaleza, háblese de España, háblese de México, siempre hay inocentes que sufren. Me he quedado horrorizada con el tormento de este sacerdote y realmente no había ninguna razón para hacerlo sufrir de esa manera, pues era inocente, lo que no se puede decir de otros que han sido aupados a los altares. Aquí vemos simplemente la intervención de unos matarifes que se aburren y, como es el caso de algunos milicianos y algunos guardia civiles en España, están ahí porque tienen alma de carnicero y se tienen que entretener haciendo carnicería; con el beneplácito del comité anarquista de turno; o del gobierno dictarorial después. Así de simple, así de salvaje.

    En España también tenemos sacerdotes y laicos torturados salvajemente, sin distinción de sexo (cosa que me sorprende observar en México, cómo las mujeres fueron respetadas, salvo algún caso aislado) y aunque no todos, ni siquiera la Iglesia de la época, estaban libres “de pecado” (es un decir) y la Iglesia tenía mucha responsabilidad de algunas circunstancias que condujeron a un efecto rebote; nunca, nunca, se puede justificar el asesinato y la tortura como medio para alcanzar un fin, ni tampoco como método para vengarse.

    Saliendo del tema y una observación final para Humberto: no sé si en tu tierra será así, pero aquí en España, hasta donde yo sé, “Santo Santiago” no lo dice nadie -por lo menos jamás lo he oído- porque es malsonante. Decimos Santiago a secas o San Jaime, más propio de las zonas de habla catalana (“Sant Jaume”).

    • Ana María, es significativo el detalle que refieres sobre coo la mujer fue más respetada y es cierto. Dentro de las mujeres que padecieron martirio es esta época, que no son muchas, cabe afirmar que sí se les respetó su integridad. Yo pienso que se debe a que aquí en México por siglos la mujer ha sido caso divinizada. En general, las culturas mezoaméricanas y otras que hubo en este pais, le dierosn una dignidad casi sagrada. Con la evangelización, digamos que esta dignidad se sacralizó más. En laas guerras de este pais, digamos que han sido hechas por varones. La mujer ha sido mantenida en segundo plano,.Es más en la Revolución de 1910 y los siguientes movimientos armados se habla de las adelitas, las mujeres que iban a la guerra precisamente como eso: mujeres, que ademàs de pareja, daban el los servicios domésticos básicos: alimentar, preparar la ropa, cuidar a la prole. Por eso y otras razones que tu bien intuirás y bien comprenderás, la mujer fue más respetada. Dime tu si la violencia en contra de la mujer esn España no se aumentaría por las doctrinas marxistas y comunistas que en México, no se conocían ni se propagaban todavía. Es en esta guerra de España donde hay casos realmente sobrecogedores y de gran aliento y esperanza con mujeres que fueron martirizadas.
      Sobre Santo Santiago, en alguna ocasión ya se había hecho la referencia. Esta Ciudad de Guadalajara fue la Capital del Reino de la Nueva Galicia. El Apóstol Santiago tuvo muchas devoción en estas tierras y tuvo el patronazgo de la Arquiiócesis. Tiene centros de devoción ebn lugares de esta zona como Tonalá en Jalisco y en Moyahua, Zacatecas. Siempre se le dice Santo Santiago, no San Santiago o Santiago. En el Sur, para Queréretaro, André refería que se le conoce como Señor Santiago. Pero en esta zona geográfica, política y eclesiásticamente, popularmente se dice Santo Santiago. Otra cosa es la liturgia, cuyas oraciones de la misa y litugia de las horas lo refieren Santiago a sacas. Por eso, en estos lugares, no es malsonanate decir “Santo Santiago”.
      Saludos.

      • ¿Y no será, más bien, que el transfondo de tanto respeto hacia la mujer sea un machismo ideológico? Aunque suene contradictorio, tiene sentido porque parte de la idea de considerar a la mujer una criatura más débil y por tanto, más susceptible de protección y resguardo. No es que tu razonamiento sea malo; pero no me acaba de convencer. Creo que es ese machismo subyacente en la mentalidad popular que hace que le abras la puerta a una mujer y la dejes pasar por delante, la llames “señorita” o “señora” en función de la edad que le echas, cuando realmente no sabes ni te interesa saber si es soltera o casada, te contengas de decir tacos o de hablar de sexo ante ella; por ese complejo de inferioridad que le concedes y ese impulso de “protegerla” de las miserias del mundo. Eso, que eufemísticamente se llama “caballerosidad”, es otra forma de machismo, aunque inofensivo, gracias a Dios, pero aún muy encastrado en la mentalidad de no pocas personas.

        En España no es que fuéramos ni seamos menos machistas; y la violencia contra la mujer en la Guerra Civil no tiene nada que ver con las doctrinas marxistas. Ellos eran bastante menos machistas que los fascistas; pero machistas también -les importunó bastante la presencia de la miliciana, la preferían en la retaguarda, lavándoles la ropa y curándolos y atendiéndolos, antes que empuñando el fusil a su lado en la guerra-; porque el machismo es algo cultural, que se mama en la educación, y poco tiene que ver con ideologías políticas, aunque se haya querido relacionar. En España se violó, torturó y mató con saña y sufrimiento a muchísimas mujeres, 296 de las cuales eran monjas; el resto, laicas; y durante la represión franquista, miles de opositoras, vencidas de la guerra, comunistas y anarquistas convencidas, pero también muchas desgraciadas que simplemente estaban donde no debían cuando no debían o habían tenido alguna amistad o amor con algún represaliado. Su sufrimiento también fue repulsivo; y no se hizo tampoco distinción entre jóvenes y viejas, solteras o casadas, madres o embarazadas.

        ¿Cuál es la diferencia, entonces, entre España y México? Más que el machismo mayor o menor o la divinización mayor o menor de la mujer; yo diría que la diferencia es que en México hubo una represión y persecución orquestradas desde el Estado (corrígeme si me equivoco); mientras que en España hubo mucho comité y mucha tropa miliciana suelta que hizo lo que le dio la gana de cara y a espaldas del gobierno republicano también, que no dio abasto para tanta barbarie; y luego, durante el franquismo, porque a nadie le importaba un bledo lo que le pasase a unas cuantas “rojas” arrestadas en Gobernación o metidas en la cárcel. Es triste, pero es así.

        • Por eso me gusta platicar contigo, das tema para largo. Fíjate que deje en el tintero el machismo para que lo retomaras tu. Más allá del machismo, tan actual como en la era de las cavernas, me preocupa la violencia de género e intrafamiliar que se vive actualmente y no creo que se privativo de un solo lugar. Algo sucede que se está descomponiendo muchos valores y lamentablemente las mujeres la llevan de perder porque se les está ultrajando de una manera más refinada y menos llamativa. No se si estés al tanto de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, que se le ha llamado la ciudad de los feminicidios.
          Y realmente, a pesar del tiempo y la distancia, yo creo que México y España no tienen muchas diferencias, creo que comparten un tronco común que como has desarrollado en tu exposición, es el mismo asunto, aunque con diferente cara.

          • Conozco las aberraciones de Ciudad Juárez, así como las brutalidades cometidas contra la mujer en los países islámicos, las violaciones sistemáticas en el Congo y los infanticidios femeninos practicados en la India y en China como quien mata pollos para la cena… hablas de la era de las cavernas, pero creo que las mujeres eran mucho más respetadas entonces que ahora. Ahí sí que estaba divinizada, cuando el centro del mundo era una mujer con cuerpo de madre.

            Estas cosas se corrigen con la educación. Educar a los varones en el respeto a las mujeres -pero no un respeto aparente de dejar pasar delante en las colas o no tocar algunos temas delante de ellas, sino respeto auténtico-; educar a las mujeres en el respeto de sí mismas -¡que esto también falta muchísimo!- y promocionar a la mujer allá donde esté aunque sea un centímetro por debajo del hombre. Educar en la igualdad, vamos.

          • Metiendome un poco creo que donde no me llaman jeje a mi parecer aqui en México la mujer ha sido más “respetada” en el contexto cristero sobre todo porque precisamente debido al machismo la religion siemrpe fue considerada (y en muchas partes aun hoy) como “cosa de mujeres o de viejas” como dicen vulgarmente, quizá esto mismo haya hecho que en menor o mayor grado se les haya tolerada su religiosidad y respetado durante la guerra aunque no en tiodos los casos fue igual, me parece que Emmanuel o alguien más ya habia mencionado que al parecer en Colima, México tiene sepultadas a algunas mártires mujeres de la cristiada, valgase además que muchas veces las mujeres fueron quienes orquestaron muchas cosas detras de la cristiada, aunque no viene mucho al caos pero recordar el desafortunado caso de la famosa “madre conchita” quien junto con León Toral planearon el asesinato del presidente Obregón por considerarlo el culpable de la persecución religiosa. Además como ya mencione en una ocasión en la cristiada apoyo la asociación femenina de Santa Juana de Arco con mujeres que hacian el papel de enfermeras, llevaban armas y mensajes codificados muchas de estas si eran atrapadas pues aunque no siempre eran fusiladas si se les daba un escarmiento o al menos u susto o se les apresaba que era lo más común en el caso de mujeres de la cristiada encarcelarlas, por otro lado en el caso revolucionario aunque se apate del tema pero ya que don Humbero lo saco a colación existieron varias mujeres que encararon a los gobiernos opresores, entre ellas Carmen Serdán y la famosa María Pistolas que sin importar lo que podría sucederle junto con grupos de mujeres demandaban justicia en el caso de los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente Pino Suárez. Y en el caso de Santiago, es aca en el sureste, en Tabasco, Chiapas, Yucatán y Campeche, donde nunca eh escuchado que le digan santo Santiago, únicamente Santiago.

  5. Muchas gracias, Humberto, por este artículo sobre San Sabas Reyes, cuyo martirio nos produce escalofrío.
    En los comentarios anteriores y en otros similares de otros artículos que hablan de mártires de la Cristiada, ya han salido suficientemente justificados los argumentos que en pro o en contra se pueden poner a aquellos sangrientos enfrentamientos y a la posición mantenida entre las partes y, es por eso, por lo que yo no quiero abundar mucho más, aunque si resaltar que, sin poner en duda la santidad de ninguno de los canonizados, si veo intenciones políticas en el Vaticano y en las diócesis mexicanas que promovieron tanta rapidez y tanta pompa.
    Gracias de nuevo, Humberto y que San Sabas Reyes ruegue por todos nosotros y por la Iglesia de tu país.

    • Toño, yo pienso que todas las diócesis del mundo tienen intereses para que sus santos y beatos sean declarados como tal, si no, nunca se hubiera llegado a ese punto. En México, las causas se incoaron casi iniciando la pacificación tras la lucha. Lamentablemente México no esta en Europa si no yo creo que se hubiera adelantado mucho. Fue hasta en la década de los 80 cuando la CEM unificó varias causas uniéndolas a la de Guadalajara. Chihuahua, Durango, Chilpancingo, Colima y San Juan de los Lagos ( que tiene la mayoría de los santos y no Guadalajara como se cree) etc. agregaron su mártires hasta llegar a su desenlace en 2000.
      Decir que le convenía al Gobierno, no lo creo, pues el partido en el poder por esas fechas era una derivación del partido en el Gobierno que fue el perseguidor. Tal ventajas del Clero, pero de no ser el reconocimiento jurídico que se dio casi simultáneamente a la Beatificación, no se ha logrado otro beneficio. Las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y México creo que se dieron en otro proceso paralelo y en el que si pudo haber intereses pero por parte del gobierno mexicano. La celeridad no ha sido atributo de esta causa y cero que no hay tal pompa que refieres, las celebraciones se han hecho con el Espíritu del Concilio Vaticano II.
      Saludos.

  6. Humberto,que dramatico y terrible el calvario que tuvo que pasar San Sabas antes de ser fusilado.
    Yo no veo mal el que los procesos de los martires de Mexico se hayan acelerado,es mas,creo que todavia son muy pocos los que han alcanzado los altares.
    Deseo que los procesos que esten abiertos puedan llegar a buen puerto y no se demoren muchos años.
    Una de las cosas que podrian hacer,es beatificar a grupos tan numerosos como hizo el Papa Juan Pablo II en los que no haya duda que murieran por Cristo.
    Gracias por tu articulo.

  7. Abel, San Sabás es un mártir que sufrió con gallardía y virilidad su sacrificio. Su debilidad aparente queda eclipsada por la gloria que Cristo le ha dado, convirténdolo desde entonces en un verdadero intercesor.
    Si los procesos son largos o breves, no importa. Lo realmente interesante es que tenemos ejemplos a seguir. Quedarnos en procesos administrativos es limitar el honor de Dios, que es quien realmente glorifica a sus siervos y nos propone sus vidas como ejemplo a seguir.
    Qué bueno que te gustó el artículo. Tú eres un devoto de los santos mártires. Que San Sabás, un mártir que en su sacrificio tuvo semejanzas a la Pasión de Cristo, te bendiga y proteja.

    • Humberto Excelente articulo de San Sabás! solo que el Nació en el año de 1883, así sale en su Fe de Bautismo y bueno tambien de su cambio de seminario ya que sus superiores le recomendaron irse a una Diócesis mas necesitada para que se pudiera ordenar ya que batallaba mucho por su capacidad de aprendizaje, ah y un dato uno de sus compañeros en el seminario fue San José Maria Robles Hurtado.
      .de nuevo felicidades al Hablar sobre San José Sabás Reyes Salazar
      Saludos a todos desde Cocula Jalisco la Cuna de San Sabás Reyes

      • Desconocía el dato de ser compañero de San José María Robles. Tampoco estaba al tanto de la fecha que refieres, los libros que consulté coincidían en el dato, lo cual quiere decir que no todo está escrito. Me da gusto que un paisano de este santo coculense haya leido este artículo.

        • si es un error que sale mucho en la vida de San Sabas y fijate tambien desconocia de que fue compañero del Padre Robles, me di cuenta cuando fui al museo de San Jose Maria habia una foto grupal del seminario y ahi salian los 2 y e Siervo de Dios Mons. Miguel de la Mora en aquel entonces rector del seminario

  8. Humberto gracias por acercarnos a la vida de otro sacerdote mártir como San Sabas, su martirio fue espantoso al igual que el de otros muchos sacerdotes mártires que soportaron atroces tormentos siendo inocentes, su humildad y confianza en Dios lo llevaron a no esconderse y a enfrentar a la muerte con valentía.
    Como paso con el mismo JESÚS y con el Beato Bartolomé Rodriguez Soría, San Sabas tuvo sed y ni siquiera fueron capaces de darle de beber en buenas condiciones, para hacer más espantosos sus últimos momentos si cabe.
    Que la humildad que demostró San Sabas momentos antes de morir pidiendo por la libertad del joven que lo acompañaba, sea un ejemplo a seguir para todos nosotros los cristianos.
    San Sabas Reyes ruega por nosotros y por nuestro hermanos que son perseguidos a causa de su Fe.

  9. Has dado en el clavo, un mártir es como Jesús, porque da testimonio de la verdad. No todos los bautizados estamos llamados a ser mártires, pero si estamos llamados a ser santos.
    Que el ejemplo de este santo te ayude a dar testimonio de tu fe en tu vida cotidiana, que es un martirio más prolongado, más silencioso y más sufrido.

  10. Muchas gracias don Humberto por el art´ciulo sobre este mártir del que poco había leido más sin embargo sic onocía en especial porque tengo un amigo de Cocula que es gran admirador de San Sabás y siempre me hace mención de él.

    • Qué bueno que con este artículo te he ayudado a conocer un gran hombre que supo mantenerse fiel a la fe a pesar del sufrimiento. Y qué bueno que precisamente lo conozcas por medio de un paisano suyo. Las referencias de personas que conocen el lugar o a la persona son de gran ayuda. Platicale a tu amigo sobre este artículo para que lo lea y nos de su opinión. Saludos hasta Tabasco.

      • Descuiden ya vi el Articulo y me gusto mucho me da gusto que hayan escrito sobre el espero que pronto escriba sobre San Jenaro 😉

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