Santa Catalina de Siena, doctora de la Iglesia (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

La Santa en oración. Tabla gótica de Giovanni di Matteo (siglo XV).

La Santa en oración. Tabla gótica de Giovanni di Matteo (siglo XV).

Para mí, hablar de Santa Catalina de Siena es hablar de una Santa de la cual tenemos mucha necesidad actualmente; vivimos en un mundo en el cual existen conflictos, incertidumbre, en el que no podemos conocer el futuro que se nos aproxima, no sabemos si esperar glorias, amenazas o simplemente promesas que no se cumplen; y en estas circunstancias resulta, pues, reconfortante oír la voz de esta mujer, una voz de temple, de valor: la fe de Catalina.

Santa Catalina puede iluminar con claridad admirable nuestra marcha audaz y esperanzada hacia un futuro mejor. Si bien el hombre se ha enfrentado a diversos y diferentes conflictos a lo largo de su propia historia, éste nunca ha estado solo, porque Dios omnipotente siempre ha enviado a su Iglesia grandes hombres y mujeres, quienes han dado una gran luz no sólo a la propia Iglesia sino a la humanidad misma.

Santa Catalina nació en Siena -junto con su hermana melliza Juana, que moriría a corta edad-, el 25 de marzo de 1347, que era Domingo de Ramos y coincidía además con la fiesta de la Anunciación. Sus padres eran Jacobo Benincasa y Lapa Picacenti; el oficio del padre era el de tintóreo de pieles y la familia era numerosa, ya que Catalina sería la penúltima de veinticinco hijos de este matrimonio.

De su niñez y vida la conocemos por los mismos frailes dominicos, sobre todo por el Beato fray Raimundo de Capua, que escribió la biografía de la Santa, y para ello iría a ver a la señora Lapa, mujer de ochenta años de edad tras la muerte de la Santa, para conocer su infancia y niñez y contamos además datos de quienes tuvo por confesores y directores espirituales. Fue una niña trabajadora, piadosa y de oración. Se sabe que a los doce años la querían dar por matrimonio, mas sin embargo hasta el cabello se cortó como señal de que “cortaba con el mundo”. Buscó algo más que el hecho de que se le asignare un “¡Buen marido!” porque la mujer en su tiempo solo aspiraba a que se le impusiera un hombre por marido. Tuvo un especial afecto y devoción a la Santísima Virgen María y a Santo Domingo.

Su primer confidente sería su primo Fr. Tomás de la Fuente; este fraile vivió con Catalina en su casa antes de ser fraile dominico, pero ya con la idea de entrar a la Orden de los Predicadores, y se cree que de ahí le viene la idea a Catalina de ingresar en dicha orden. Posteriormente, en sus misiones de paz y reconciliación, sería Fr. Bartolomé Dominici y finalmente, desde 1374 hasta su muerte, sería su director espiritual y confesor el Beato Raimundo de Capua, según la propia Santa lo escribe: “lo tuve como padre amadísimo de mi alma” y le fue “dado por la dulce Madre María”. Tuvo una formación dominica desde muy niña, ya que frecuentaba un convento dominico. Amaba tanto el hábito de la Orden que pensó en disfrazarse de hombre para ingresar, cosa que contó tiempo después a su confesor, porque deseaba trabajar por la “conversión del prójimo”.

La Santa se corta el cabello como símbolo de su renuncia al mundo. Detalle de la pintura de Alessandro Fraschi (1893-96), Casa-Santuario de la Santa en Siena, Italia.

La Santa se corta el cabello como símbolo de su renuncia al mundo. Detalle de la pintura de Alessandro Fraschi (1893-96), Casa-Santuario de la Santa en Siena, Italia.

Una vez vio en sueños a todos los santos fundadores, invitándola a entrar en sus órdenes, pero ella identificó a Santo Domingo, que le mostraba el hábito de las Hermanas de Penitencia diciéndole: “Hija queridísima ten ánimo y no temas ningún obstáculo. Ten seguro que un día vestirás este hábito que tanto deseas”. La emoción y la alegría la despertaron.

En muchas ocasiones trató de ingresar con las Hermanas de Penitencia de la Orden Tercera de Santo Domingo, que tuvieron su origen en una cofradía de seglares que el Santo había fundado, dándole el nombre de Milicia de Jesucristo; pero no la aceptaron por ser demasiado joven y además sólo aceptaban mujeres viudas de cierta edad. Su madre fue y suplicó en varias ocasiones, hasta que analizaron su vocación y fue aceptada a la edad de diecinueve años.

En este tiempo había herejes en el sur de Francia y el norte de Italia, muchos bienes eclesiásticos habían pasado a manos de seglares, que los administraban y disponían de ellos como si los hubiesen heredado legítimamente de sus padres. Para su Primera Orden de Monjas Contemplativas y la Segunda Orden de Hermanos Predicadores había elegido Santo Domingo una vida de extrema pobreza. Pero la pobreza de las catedrales, iglesias parroquiales, abadías y conventos constituían, después del pillaje, un obstáculo para la labor de los obispos y de los sacerdotes, así como para la labor caritativa y actividad misionera de los antiguos conventos. Una de las tareas de la Milicia era tratar de recuperar para la Iglesia lo que legalmente le pertenecía. Si bien como he mencionado la Milicia la conformaba viudas de avanzada edad, también había hombres y mujeres casados que vivían de una forma semi-conventual. Tanto hombres como mujeres se comprometían a no interferir jamás en aquello en que se habían comprometido; pues recordemos la legislación de la Iglesia sobre el matrimonio, que no se podía hacer votos sin consentimiento de su pareja.

A partir de entonces su vida fue más recogida y su oración más asidua. Se propuso guardar el más riguroso silencio, y no hablar sino para confesar sus pecados. Continuamente estaba en su cuarto y sólo salía de él para ir a la Iglesia. Velaba mientras dormían los dominicos, sus hermanos; y cuando oía el segundo toque de maitines de madrugada, no antes, decía a su celestial Esposo: “Hasta ahora, Señor, mis hermanos han descansado y yo he velado por ellos cantando tus alabanzas, para que los libres del mal. Ahora se levantan ellos para alabarte: ampáralos y déjame a mí descansar un poco”.

La Santa, recibiendo la comunión de manos de Cristo. Tabla gótica de Giovanni di Paolo di Grazia.

La Santa, recibiendo la comunión de manos de Cristo. Tabla gótica de Giovanni di Paolo di Grazia.

Catalina tenía el anhelo de salvar al prójimo, así que dedicarse sólo a la contemplación y penitencia le seguían dejando esa inquietud, hasta que un día oyó en una visión: “Ahora, esposa mía, trabaja con valor; ejecuta sin miedo los trabajos que mi providencia te confiará”. Así su contemplación pasaba a ser también una acción apostólica. Con sus propias palabras Catalina dirá: “Las flores para Dios, los frutos para el prójimo”. Porque “sólo de las flores no se vive, sino de los frutos”. “A Dios, pues, la alabanza y el honor; la fatiga al prójimo”.

Cuando comenzó a salir, lo hizo hacia todos los caminos: llegó a palacios, calabozos, hospitales y a todos auxiliaba, se ocupaba del bien de la persona misma, de su cuerpo y de su alma. Intrépida y humilde montaba en su borriquillo, porque era de “complexión débil y además extenuada por las penitencias”. Educada por los mismos dominicos y llevando por doquier su vocación, definió al dominico, como escribiría más tarde al Beato Raimundo de Capua, como que ha de ser “hijo verdadero y pregonero de la palabra encarnada, no tanto con la voz sino con la propia vida, aprendiendo siempre del Maestro de la verdad. De este modo dará fruto y será conducto por el que Dios hará llegar la gracia al corazón de los oyentes. Nunca podremos alcanzar y comprender la vida santa, la sed del hombre de Dios y de la salvación de las almas, si no nos aplicamos a la escuela del Verbo”. Escribió a sus confesores en varias ocasiones, donde les comunicaba cómo deseaba verlos en su vocación, como le llega a escribir a Fr. Bartolomé: “Deseo ver en ti la fuerza y abundancia y plenitud del Espíritu Santo, como los Apóstoles en Pentecostés, a fin de que puedas crecer y fructificar, en ti y en el prójimo la palabra dulce de Dios…”

Dios le regaló delicadísimas gracias místicas con mucha frecuencia. Muchas veces el Señor vino a visitarla a su celda y la instruía interiormente. Aprendió milagrosamente a leer. El Señor le enseñó a diferenciar las verdaderas apariciones de las falsas. A veces caminaba Jesús a su lado cuando rezaba el breviario, otras experimentaba que Jesús la abrazaba y estrechaba junto a su corazón, otras el Señor le daba a beber de su costado… Todas las mañanas salía de su celda y caminaba la distancia que la separaba de San Domenico para ir a Misa con sus hermanas Mantellatas. Con su piedad y recogimiento resultaba casi indiscreta. Al comulgar, estallaba en sollozos. El padre Tommasso le había prohibido estas lágrimas en la iglesia, pero Catalina se había acusado humildemente de no poderlas contener. Muchas veces entraba en éxtasis al recibir la Hostia. Un día de carnaval, Catalina no dejaba de implorar: “Concédeme Señor la plenitud de la fe”. Su oración fue escuchada y el Señor se apareció diciéndole “He resuelto desposarme contigo en la fe y celebrar solemnemente nuestras bodas”. Y mientras el Señor pronunciaba estas palabras, he aquí que aparecen la Virgen, San Juan Evangelista, San Pablo y el profeta David; y María coloca la mano de Catalina en la de su hijo. Jesús sacó entonces un anillo de oro que colocó en el dedo de su esposa: “Yo tu Creador y tu Salvador -dijo- me desposo contigo y te doy mi fe, que no vacilará jamás…” En adelante Catalina llevó siempre su anillo nupcial y sólo era visible para ella. Su vida solitaria se prolongó hasta los diecinueve años. El Señor la invita a salir de su celda y compartir la vida con su familia.

Desposorios místicos de la Santa. Tabla gótica de Giovanni di Paolo di Grazia (siglo XV).

Desposorios místicos de la Santa. Tabla gótica de Giovanni di Paolo di Grazia (siglo XV).

Europa en el siglo XIV era una Europa de fe, era toda una Cristiandad, un ideal en común, pecaba la sociedad, pero tenía en su mente la conciencia del pecado. El orden religioso y político estaban íntimamente unidos. Con la Bula “Unam Sanctam” los pontífices anteriores a Bonifacio VIII hablaban de dos órdenes: “El espiritual y el temporal”, el primero en manos del papa; el temporal, en manos de los reyes, pero los reyes no pueden servirse de ella más que en atención a la Iglesia, según la voluntad del Papa.

Felipe IV el Hermoso hizo prisionero al papa Bonifacio VIII y es cuando se debilita y quebranta el Papado. Su sucesor, Clemente V, de origen francés y presionado por el rey de Francia abandona Roma y se instala en Avignon, exilio que durará más de sesenta años (1309-1376). Santa Catalina no fue la primera voz que pedía el retorno del Papa a Roma; pero no le hacen caso, ya que la mayoría de los cardenales eran franceses y por tanto los siguientes pontífices también lo serían.

Esta crisis del pontificado repercutió en toda la cristiandad y la disciplina del clero se relajó. El lujo y los placeres mundanos invadieron al clero y pocos obispos residían en sus diócesis. La corte del papa era lujosa, refinada, repleta de cardenales aseglarados, de jurisconsultos y de letrados que administran la Iglesia con eficacia, pero que no daban ejemplo de piedad y de vida cristiana. El poeta Petrarca denunció con fuertes palabras esa Corte diciendo: “Infierno de los vivos, letrina de los vicios, la más hedionda de las ciudades”. Santa Brígida de Suecia, desde Roma, clamó contra “ese lupanar en que se ha convertido la Iglesia”, pero nadie le hacía caso. Comenzó una lucha de reinos contra reinos, señoríos contra señoríos, crisis económica, pestes… Los turcos pusieron un pie en Europa y el inglés Wiclef predicó en Inglaterra una doctrina herética. A esto le tocó vivir y enfrentar a Santa Catalina.

Si bien Catalina dejó en parte las prisiones, hospitales y demás obras hacia los necesitados, comenzó en ella el Señor una gran labor de enfrentarse a los problemas y “poderosos de su tiempo”. Santa Catalina jugó un papel importante en la pacificación de ciudades y con el papado. A un gobernante florentino le dijo: “Yo estoy aquí para hacer la Voluntad de Dios, no para mezclarme de vuestras disputas políticas”. Vemos su destacada participación política, pero nunca obró en defensa de unos determinados intereses políticos, sino a favor de los supremos intereses de la Iglesia de Cristo, es decir, de su misión salvadora estrictamente sobrenatural. Negoció la paz entre Florencia y el Papa buscando conseguir la paz y no los intereses del Papa ni de los florentinos. Catalina llegó a reprender a sus conciudadanos diciendo: “Qué vergüenza para nosotros conciudadanos, exclamar, creer o imaginar que nos ocupamos de política”, añadiendo: “Que nadie tenga la facultad de pretender imponer reglas al Espíritu Santo y a sus servidores”.

La Santa ante el Papa en Aviñón. Tabla gótica de Giovanni di Paolo (ca.1460-63). Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid (España).

La Santa ante el Papa en Aviñón. Tabla gótica de Giovanni di Paolo (ca.1460-63). Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid (España).

Gregorio XI había hecho un voto secreto de regresar a Roma, pero no se decidía al notar la resistencia de su corte. Aprovechando la presencia de Catalina en Avignon, le consultó el caso. “Cumpla lo que le ha prometido a Dios”, fue la respuesta de Catalina. La Santa recibió del Señor la certeza de que el papa debía regresar a Roma y aquél fue el momento en que se lo pudo comunicar. El papa, sorprendido de que supiese por revelación lo que él no había confiado a nadie, decidió cumplir con su traslado a Roma. Catalina le escribió en varias ocasiones animándole a apresurar su retorno a Roma. El Papa salió de Avignon el 14 de septiembre de 1376.

Escribía al Papa Gregorio XI: “No más guerras, padre mío, no más guerras”. Porque en la guerra, “como pensáis que tenéis necesidad de los príncipes y de los grandes, os creéis obligados a darles pastores según sus ideas”. “No me parece en absoluto -añade- que Dios quiera que nos apeguemos al poder temporal de manera que ocasionemos al pérdida de las almas… el tesoro de la Iglesia es la Sangre de Cristo vertida por el rescate de los hombres, no por los asuntos temporales…”

Catalina se enfrentó desde el ámbito familiar, eclesial, intereses políticos, nobleza… incomprensión por parte de la misma Orden a la cual pertenecía, lo que hace suponer que no era muchas veces recibida, digamos “en alfombra roja”, pero aun así permaneció fiel a la Iglesia, unida a ella reflejando la imagen de Cristo, anunciando su salvación. Aunque los historiadores no tienen con precisión el dato de que haya sido llamada por un capítulo de la misma orden, se cree que si llegó a ser convocada para que explicara su forma de predicar, sus palabras y su comportamiento.

En 1378 ocurrió el gran Cisma de Occidente en la Iglesia. Al morir Gregorio XI, fue elegido el papa Urbano VI. Más tarde muchos cardenales declararon la elección nula y eligieron un nuevo papa, Clemente VII. Con él, se fueron a Avignon.

Muerte de la Santa. Tabla de Girolamo di Benvenuto (siglo XVI).

Muerte de la Santa. Tabla de Girolamo di Benvenuto (siglo XVI).

Santa Catalina sufrió muchísimo por Jesús y su Iglesia. Escribió a los cardenales y príncipes de varios países, implorándoles que reconocieran al papa Urbano y así acabar con el cisma. También escribió al mismo papa Urbano, exhortándole a dominar su difícil temperamento, que había sido en parte causa de la división. El papa la escuchó y le pidió ir a Roma para ayudarle a persuadir a los cismáticos. Pero de camino a Roma un ataque de apoplejía la dejó semiparalítica y después de ocho días de sufrimientos, murió en Roma hacia el mediodía, en su casita romana de la vía del Papa (hoy de Santa Clara), el 29 de abril del año 1380. Tenía treinta y tres años de edad.

Sus últimas palabras fueron “Tú me llamas, Señor, vengo a ti no por mis méritos sino por tu misericordia… Sangre, sangre, sangre…”. Sangre es un vocablo que refiere el P. García Villoslada que salpica de rojo todas las páginas de los escritos de la Santa; para saludar, para despedirse, para expresar las ideas más hondas de la vida espiritual y mística, ella se vale continuamente de la voz sangre; sangre que en su pluma significa amor de Cristo, caridad, perdón, dulzura infinita, luz divina, vestido nupcial, los sacramentos, el mismo Cristo; y en aquella época, en que tanto disputaban los teólogos sobre la sangre de Cristo y los fieles se enfervorizaban con la devota invocación ¡Sangre de Cristo, embriágame!, y los artistas pintaban al Redentor con las llagas abiertas y goteantes; y el cuerpo místico sangraba por tantas heridas espirituales y materiales, la palabra sangre, tan repetida por Catalina, se convierte en el mejor símbolo de aquel siglo verdaderamente atormentado y sangriento.

El pueblo romano acudió al templo de Santa Maria sopra Minerva; el pueblo quería alguna reliquia de aquella que consideraba santa. Fue venerado su cuerpo desde el día de su muerte. Fue sepultada en el cementerio de la Minerva y en 1383, su discípulo Fr. Raimundo de Capua hizo depositar sus restos en un sepulcro marmóreo dentro de la Iglesia. En 1430 San Antonino, que era el Prior de la Minerva, para honrarla especialmente la depositó en la capilla del Rosario y finalmente en 1855, el Beato Papa Pio IX hizo trasladar el sarcófago al altar mayor donde hoy se venera.

Vista de diversos relicarios de la Santa conservados en Siena, Italia.

Vista de diversos relicarios de la Santa conservados en Siena, Italia.

Pío II la declaró santa en 1461 en la solemnidad de la fiesta de San Pedro y San Pablo. Inicialmente su fiesta se le conmemoraba el mismo día de su muerte, el 29 de abril. En 1628 Urbano VIII la movió al día siguiente, para no superponer la fiesta con la de San Pedro de Verona, hasta que en 1969 volvió a su fecha primitiva. En 1939, el venerable Papa Pío XII la declaró patrona principal de Italia, junto a San Francisco de Asís. En 1970 el Beato Pablo VI le otorgó el título de Doctora de la Iglesia, siendo la segunda mujer en obtener tal distinción (después de Santa Teresa de Jesús y antes de Santa Teresita del Niño Jesús). En 1999, bajo el pontificado del papa San Juan Pablo II, se convirtió en una de las Santas Patronas de Europa.

Emmanuel

Bibliografía
– Louis de Wohl, “Al Asalto del Cielo: Historia de Santa Catalina de Siena, Doctora de la Iglesia”, 8va Edición, Colección Arcaduz, España.
– Fr Ángel Melcón o.p. “Santa Catalina de Siena: Agonía y Esperanza”. Cuadernos dominicos. Ensayos 7, México 1983
– H. Aschehoug, “Santa Catalina de Siena”, Editorial Encuentro, Madrid, 2009
Santa Catalina de Siena, Virgen, Doctora de la Iglesia, Co patrona de Europa (1347-1380) En este enlace.
Dominicas de Santa Catalina de Siena, Autor: Domicatalinas

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26 pensamientos en “Santa Catalina de Siena, doctora de la Iglesia (I)

  1. Como si se tratara de una premonición, por fin un artículo sobre una santa que me resulta muy fascinante y, lo confieso, desconcertante. Está muy lejos de esa caricatura que vi en un librillo para niños, una chica asustadiza y santurrona. Todo lo contrario. Sin duda alguna Dios le dio su gracia para hacer lo que hizo y para mucho más. Hoy leí también que Catalina se metió en política, sí, pero no partidista ni interesada,salvo en la salvación del individuo y en la purificación de la sociedad de su tiempo. Concuerdo con que la primera etapa del gran cisma de Occidente no puede entenderse sin la participación de la santa en evitarlo, aunque tal parece que poco podría hacer ya que los papas y los reyes estaban desde los tiempos de Francisco y Domingo peleando por conseguir el dominium mundi, por ver cuál de los poderes habría de prevalecer y quién portaría las dos espadas. Gregorio VII primero, Inocencio III a continuación y Bonifacio VIII el punto más álgido y la caída más estrepitosa. Y emperadores, Federico El Hermoso, el rey Juan sin Tierra de Inglaterra y Felipe IV de Francia. Todos persiguiendo sus intereses y dejando de lado lo verdaderamente importante. No creo, sin embargo, que Europa se mostrara más unida que nunca, y menos en aquél momento de la historia. Y cosa más, ¿herética la doctrina de John Wyclif? A ojos de los jerarcas más mundanizados e interesados en mantener al pueblo dependiente e ignorante en lo espiritual, sin duda. Pero en lo justo, en lo absoluto. Wyclif predicó contra la riqueza y el lujo de los jerarcas religiosos y contra abusos eclesiásticos y más contra la infalible autoridad que estos alegaban -y alegan- tener, si bien cometió un error al considerar dos iglesias y dejar de lado a los que viven en las sombras por aquellos que se creen salvados ya. Volviendo al punto, me asombra que Catalina, para su época, rompiera con el molde de mujer sumisa y encerrada en su casa, no, esa vida no era para ella. El hábito, la vida semicontemplativa y su trabajo con los más necesitados le dieron libertad auténtica, esa libertad que sólo Jesús da por gracia. A ejemplo de Hildegard de Bingen, no se mordió la lengua para decir la verdad y con toda humildad -no blandura- hizo que el Papa Gregorio XI regresara a Roma, si bien antes de morir quiso huir otra vez. En fin, para el siguiente artículo comentaré más sobre la psicología de la santa.

    ¡Felicidades por tan precioso artículo!

    • En este momento de la Historia, no sólo Europa no estaba unida, sino que es anacrónico hablar de Europa: ésta es creación de la era contemporánea. Si acaso, hablar de la universitas christiana sería más acertada. En todo lo demás coincido plenamente contigo.

      • Alejandro

        En el artículo de mañana toco un aspecto de la santa “la política” y bien dices, que “no fue partidista” ni por los propios ni por los de la iglesia. En esa época la Iglesia como siempre ha sido su prioridad predicar el Evangelio pero esta prioridad no siempre estaba en primer plano para la Iglesia, sino intereses terrenales. Vemos en la historia que don Boni VIII no fue un pan de Dios que digamos.

        La santa nos muestra la participación del laico en la política, imagínate a ella como embajadora.

        • En la teoría suena bonito, pero en la práctica, todos sabemos, el Evangelio ha sido la incomodidad de la iglesia, que vive segura tras sus rituales y misterio cifrado en latín, como un muro para dejar fuera a los demás. Y no hablo sólo de la época de Catalina, lo digo por hoy.

          Y no sólo Bonifacio VIII, pronto llegarían peores lacras como Alejandro VI y León X que fueron más emperadores que pastores de la iglesia.

          Por eso insisto, Catalina no nació para ser una mujer ordinaria. Sin duda todo estuvo orquestado por Dios para hacerle un destino diferente. Aunque Ana María ponga el grito en el cielo, insisto en mi argumento: junto con Hildegard de Bingen e Inés de Bohemia, aunque pocos casos, Catalina se adelantó a las primeras feministas del siglo XX.

          • No voy a poner el grito en el cielo, pero se ve que te gustan los anacronismos, Alejandro: no existen feministas hasta la Revolución Francesa en adelante. Lo que hay antes son mujeres sabias, adelantadas a su tiempo, defensoras de la dignidad de la mujer aunque dentro del sistema patriarcal, librepensadoras y todo lo que se quiera, pero no “feministas” tal cual lo entendemos. La feminista es insumisa por naturaleza, al hombre y al sistema patriarcal, defensora de la liberación sexual de la mujer y del control del varón en todos sus aspectos corporales y espirituales, y esto no corresponde a Santa Catalina, que fue adelantada a su tiempo, pero no tanto como para llamarla feminista; ni Hildegard von Bingen, ni Inés de Bohemia, ya que si no se sometieron en el plano corporal, sí lo hicieron en el espiritual. No inventemos la Historia, que es la que es.

  2. Conocí a esta mujer fascinante a través de un librillo para niños, editado por Apostolado Mariano, que no le hacía justicia en absoluto: como bien dice Alejandro, que creo se refiere al mismo librito, a través de ilustraciones edulcoradas nos mostraba el particular cuento de hadas de una niñita aprincesada, haciendo hincapié en visiones místicas mal descritas, censurando detalles importantísimos y omitiendo muchas otras cosas. En resumen: engañando de mala manera a los críos, cuando había tanto que decir sobre ella.

    Como ya se ha dicho: una mujer adelantada a su tiempo, valiente y comprometida con la sociedad de su época, nada de la monjita alucinógena encerrada en su mundo que a veces nos han vendido, sino terciaria activa dedicada a los demás y preocupada por la política y la Iglesia de su tiempo en aras de la paz: pacifista siglos antes del primer pacifismo.

    En verdad, es un crimen reducir a esta gran mujer a sus visiones místicas y estigmas, cuando hay tanto que aprender sobre ella y mil cosas más importantes que contar a los niños. Con razón Doctora de la Iglesia y patrona de Europa. Una mujer irrepetible.

    • Asi es Ana María

      Por eso traté de no hablar sobre estigmas, desposorios místicos como otras santas y demás cosas por el estilo. Traté hablar de una santa con los pies en la tierra, de una mujer que penetró todos los problemas sociales de su tiempo: pobreza, ignorancia, enfermos, problemas entre los “poderosos”, problemas en la orden a la que pertenecía, problemas de la Iglesia. De ahí su propia expresión “Las flores para Dios, los frutos para el hombre”.

    • Ana Maria yo no se que tipos de libritos infantiles realizarias tu para los niños,miedo me daria!!
      Que son niños,y como tales les han de mostrar las vidas de los santos amenas y “educoradillas”.

      • Que sean niños no significa que les tengas que contar mentiras, tergiversar las cosas y en general, tomarlos por tontos. Los niños son niños, pero no tontos. Existen muchas maneras de contarles cosas sin irles con patrañas ni caer en lo inapropiado, cosa que, por cierto, ese librito sí hacía, al describir escenas con el demonio e intentos de suicidio que SÍ sobran en un libro que pretendes que es para niños.

          • Abel, por favor, déjate el sarcasmo en casa que estoy hablando completamente en serio. Como profesora, sé que cualquier material es adaptable para niños, incluso la Summa Theologica si nos diese la gana; pero definitivamente el librito de Apostolado Mariano es una mala adaptación y no hace justicia a la Santa. Si a ti te gustó, estupendo, pero déjame discrepar de ello. Gracias.

  3. También para mi, Santa Catalina de Siena ha sido una de las mujeres más importantes en la historia de la Iglesia. Me ratifico en lo dicho por mis compañeros que han comentado antes que yo, pero quiero “buscarle los cinco pies al gato”, y así veo una cierta incongruencia en ella, quizás fruto de su juventud.

    Al igual que otras muchas, tuvo la tentación de disfrazarse de hombre para poder ingresar así en un convento dominico, pues quería trabajar por la conversión del prójimo. ¿Qué significa eso para mí? Que no es la típica niña pía que desde pequeñita tiene pleno conocimiento de lo que es y de lo que quiere.
    Ella cree saber lo que quiere, pero tiene sus dudas y sus miedos; conforme crece en edad, se irá convirtiendo en una mística pero se verá empujada a salir a la calle y dar la cara, demostrando cómo siendo mujer y ejerciendo como tal, supo poner a raya a los hombres importantes de su tiempo.

    A lo largo de su vida va curtiendo su personalidad y así su figura terrena y espiritual se irá agrandando llegando a ser lo que fue – mujer trascendente en su tiempo -, pero quizás aun más importante, ejemplo a imitar ahora y no solo por las mujeres, sino también por los hombres que quieren ser útiles, no solo a la Iglesia, sino a la sociedad en general.

    Gracias, Emmanuel, por este artículo y por el que vendrá mañana.

    • Así es Antonio

      Me da gusto que les sea agradable hablar de Santa Catalina, una santa que conocí mejor en la Orden de los Predicadores. Fíjate Antonio que si mal no recuerdo en su tiempo muchos dominicos creyeron que la Santa fundaría una “Nueva Orden” más sin embargo la santa replicó diciendo: que la OP era la orden ideal, creo argumentando a santa que lo esencial en la Iglesia era “Predicar el Evangelio” y que la orden tenía en su esencia una parte contemplativa y por otro lado activa a diferencia de las ordenes ya aprobadas en ese tiempo.

  4. Hace años leí una muy buena biografía de Santa Catalina de Siena, desde entonces le soy admirador. Esta mujer tiene un amplio espectro de virtudes como el has de luz se descompone en colores al pasar por el cristal. Su espiritualidad, su conciencia de bautizada, su rol de profeta, su ternura para con sus seguidores, (le decían mamma), su habilidad diplomática, son tantas cosas que la hacen única y con un merecido grado de Doctora de la Iglesia por sus enseñazas. Esta figura femenina puede cuestionar a tantas voces que dicen que a la mujer no se le da espacio en la Iglesia. Vaya, pues las mujeres siendo Iglesia, hacen andar a la Iglesia. Catalina sobresaliò en su tiempo y tuvo el valor y la sencillez para no dejarse encandilar por el reflector. Su dedicaciòn por unir al cuerpo de la Iglesia dolorosamente dividido y su valentía por enfrentar y corregir al mismo Papa no le dio tiempo para pensar en un protagonismo egoísta. Ella es una mujer admirable, que cuestiona a hombres y mujeres, que actúa mucho y dice menos. Son personalidades como la de ella, la de Teresa de Ávila, la de Brígida, las que dan luz de fe y calor de caridad en la Iglesia. Ojalá todos los hombres tuviéramos la gallardía y el arrojo de estas mujeres y que k¡las mujeres puedan reflejarse en su santa femineidad.
    Muchas felicidades al autor por recordanor hoy a una dama que no solo fue determinante en la historia de la Iglesia, sino a mi parecer, de la civilización humana.

  5. Ana María

    Hablas del feminismo. De mujeres sabias antes de la Revolución francesa, hablas de patriarcados, pero también existen matriarcados y en México en algunas culturas lo son, ¿qué me puedes decir de la madre soltera? que en parte es padre tambien y no solo madre. Ahí es un matriarcado moderno, que tiene que llevar las riendas de un hogar.

    No soy partidario del feminismo, pero si del reclamo de la mujer antes atrocidades realizadas por el hombre. La Iglesia ni se diga que la ha puesto en muchas ocasiones en el abismo. María es mujer y madre de Cristo, a las mujeres se les comunicó lo más importante en nuestra fe “Cristo Resucitó” aunque los hombres no les creyeron.

    Necesitamos una participación de la mano entre el hombre y la mujer, juntos forman un todo. Ni solo el hombre ni sola la mujer, sin extremos, necesitamos cosntruir una mejor sociedad, una Iglesia viva. Santa Catalina rompió estos esquemas al ir por ejemplo con el papa a exigirle que regresase a Roma y ¿qué podemos decir del Beato Raimundo de Capua? tenía “vértigo”el pobre (miedo y lo que le sigue). Pero una mujer se enfrentó a esa problemática. A catalina la veo como una madre preocupada por sus hijos.

    Anexo una hermosa carta de la Santa para los novicios de la Orden.

    “ENCONTRARÁN ESTA FUENTE DE AMOR EN EL COSTADO DE CRISTO CRUCIFICADO”

    “Queridísimos hijos míos en Cristo, dulce Jesús. Yo, Catalina, servidora y esclava de los siervos de Jesucristo, los recibo en su preciosa sangre, deseando verlos como hijos obedientes hasta la muerte, aprendiendo del Cordero inmaculado que fue obediente al Padre incluso hasta la ignominiosa muerte de cruz.
    Piensen que Él es el camino y norma que ustedes, como todas las criaturas, deben seguir. Quiero que lo pongan como modelo a imitar ante los ojos de su espíritu. ¡Miren hasta qué extremo llegó la obediencia del Verbo! No esquivó la fatiga que debió soportar por el gran peso con que el Padre lo cargó., sino que corre con grandísimo deseo. Esto lo manifestó en la cena del jueves santo cuando dijo: “He deseado enormemente comer esta comida pascual con ustedes antes de padecer”
    (Lc. 22,14). Es decir, quería celebrar la pascua, cumplir por tanto la voluntad del Padre y obedecerle, y porque veía ya casi cumplido su tiempo –pues ya veía su final cuando debía ofrecer por nosotros su cuerpo al Padre- goza y exulta con ello y con alegría dice: “He deseado enormemente”.
    Esta es la pascua a la que se refería: darse a sí mismo en alimento y por obediencia al Padre hacer el sacrificio de su propio cuerpo. Había ya frecuentemente celebrado otras pascuas comiendo con sus discípulos, pero nunca ésta de ahora. ¡Oh inestimable, dulcísimo, ardientísimo amor! Pues no piensas en tus penas ni en tu ignominiosa muerte. Ve el Verbo que el Padre lo ha enviado y le ha dado por esposa a la humanidad: ve que por obediencia le mandó que nos dé su sangre para que mediante ella se cumpla su voluntad con nosotros y para que así seamos santificados por la eficacia de su sangre.
    Por esto les ruego, dulces hijos míos en Cristo, dulce Jesús, que nunca tengan miedo, sino que pongan su confianza en la sangre de Cristo crucificado. Nunca se separen de Él ni por tentaciones ni por ilusiones; no se separen de Él tampoco por temor a no poder perseverar por miedo, a sufrimientos que no pueden imaginar que les sobrevendrán por la obediencia en nuestra Orden; por nada de lo que pueda suceder deben temer.
    Así. Pues. Quiero que nunca tengan temor, aparten de ustedes todo temor servil y digan como decía el dulce y enamorado Pablo: “Aguanta hoy alma mía. En Cristo crucificado lo podré todo, ya que por el deseo y por el amor está en mi quien me conforta” (Flp. 4,13) ¡Tengan amor! ¡Amen, amen!
    Los que viven en el mundo navegan por este mar ayudados solamente de la fuerza de sus propios brazos, pero los que viven en una santa religión navegan ayudados por los brazos de los otros, es decir, los de su Orden.
    ¡Tengan confianza! Encontrarán esta fuente de amor en el costado de Cristo crucificado y quiero que allí busquen sitio para ustedes y allí dispongan su morada. Pónganse, por tanto, en pie llenos de ardiente deseo, caminen y entren y quédense en esa dulce morada. No existe demonio ni criatura alguna que les pueda arrebatar la gracia, ni que les pueda impedir alcanzar su meta: el ver y gustar de Dios. No les digo más. Permanezcan en el santo y dulce amor de Dios. Ámense, ámense unos a otros.”

    • Creo que éste no es lugar para extenderse sobre el feminismo, pero que sepas que no es incompatible con lo que manifiestas. De hecho, creo que el feminismo está muy mal entendido y muchos que dicen no seguirlo comparten plenamente sus principios. Será pánico al concepto, vaya.

      • Ana María recuerdo que en el seminario un maestro nos decía respecto a Karl Marx que “es muy peligroso ser marxista sin haber leído el marxismo, como ser marxista habiéndolo estudiado.” No se como lo veas tu. A veces pieso lo mismo del feminismo. Y cosnte que ya dije que no tengo nada en contra de la mujer, al contrario que se supere y que no se deje joder por nadie. Pero es un blog donde podemos expresar ideas sin ofender a nadie si mal no recuerdo eso siempre me lo ha remarcado Antonio.

        Y se presta como bien dices, de aquellas mujeres sabías antes de la Revolución francesa. Y si es un blog podemos decir “Cristiano” Has llegado a hablar de mártires protestantes, se habla de santos ortodoxos no catóicos. ¿Por qué no hablar simplemente de Cristianos sin la necesidad de que tengan algún proceso hacia los altares? como Irena Sendler, Origenes y otros.

        Me es grato siempre leer tus artículos, tus comentarios 🙂

        • Yo creo que todos tienen derecho a seguir unas ideas, pero habiéndolas comprendido y asumiendo sus consecuencias, y siempre que no sean perversas ni persigan el mal. Concuerdo en que es absurdo declararse marxista sin haber estudiado el marxismo, pero habiéndolo estudiado, no veo peligro puesto que se está siendo coherente. Lo mismo con el feminismo que con cualquier otra idea: debes conocerla, dominarla, interiorizarla, pero no ser un mero seguidor fanático sino comprender sus pros y contras y aceptar las consecuencias de los mismos. Si todos quienes dicen seguir las ideologías tuvieran esto presente, el mundo sería muy distinto.

          A mí también es grato que me plantees estos debates, pero prefiero no extenderme para no desviar el objeto del artículo, eso es todo. 🙂

          • Como que ultimamente el blog se esta llenando de muchas discusiones de genero jajaja, y pues Emmanuel yo creo que sería dificil eso de hablar de simplemente cristianos porque el blog se llama “preguntasantoral” no biografias de cristianos ilustres, a mi parecer ya hasta bastante se ha hecho con hablar de otros personajes fuera del “santoral”, aunque por si no recuerdad de Origenes ya se hablo en un articulo.

  6. Gracias Emmanuel por tan perfecto articulo,esperare con ansias mañana la segunda parte.
    Nada puedo decir que no hayan dicho ya mis compañeros dado que he sido de los ultimos en comentar,salvo que Santa Catalina tuvo que esperar desde el cielo para ver la vuelta del Papa a Roma.

    • La pobre murió con la pena de un nuevo cisma en la Iglesia que confundió a la cristiandad de Europa jajaja a ver si Ana María no se enoja por llamar así a Europa.

      Yon creo quelos cristianos Abel deberíamos de tener muy presente a esta mujer. Y mucho más la jerarquía por quien tanto luchó para bien de la Iglesia.

      Me alegro que te guste el artículo. Saludos.

  7. Emmanuel gracias por escribir sobre esta gran Santa adelanta a su tiempo, personalmente creo como muchos de ustedes que fue una mujer clave para la Iglesia de su tiempo y para la unidad que tanta falta hacía, por causa de estos Papas que eran de todo menos Papas.
    Ella busco y pidio incansablemente por un Papa que ejerciera como tal y que se dedicara a velar por su rebaño, como prueba de su amor y fidelidad al Papa predicaba : EL PAPA PARA NOSOTROS DEBE SER EL DULCE CRISTO EN LA TIERRA. ( cosa que no era precisamente en esa época)

    • ¿Y lo serán actualmente Davidad? A veces creo que se presta mucho la figura del papa para otros aspectos no cristianos, en lo personal pienzo en un pontífice que se dio a conocer mucho por los medios de comunicación, en eso no veo nada malo, al contrario hay que usar todos los medios de comunicación, pero sin llegar a una especie de proselitismo no precisamente del cristianismo o del evanegelio sino de la propia figura papa.

      Esperemos como dice Santa Catalina “Un Papa Dulce” que sea ejemplo para todos los cristianos. Recemos por el Papa Francisco en quien veo mucha esperanza.

  8. Santa Catalina siempre ha sido sin duda una mujer admirable pero que desgraciadamente sus grandes aportes muchas veces se ven opacados por las leyendas que de ellas se cuentan, milagros, visiones estigmas que es que esten de más sino al contrario pero sin duda más importante son aun los aportes teologicos que hizo esta mujer y su forma de adelantarse a su época. gracias.

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