Santa Catalina de Siena, doctora de la Iglesia (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Tabla renacentista de la Santa, obra de Giovanni di Pietro (siglo XVI).

Tabla renacentista de la Santa, obra de Giovanni di Pietro (siglo XVI).

La Europa de Catalina, como nuestro mundo de hoy, estuvo marcada por la violencia y por un futuro incierto: el Papado había huido a Avignon, desgarrando la Iglesia y dividiendo países, ciudades y Órdenes religiosas, incluida la dominica; las ciudades habían quedado diezmadas por la peste bubónica, conocida como la Peste Negra. Había un declive de la vitalidad en la Iglesia y una pérdida de identidad, así como una crisis en la vida religiosa. (Carta del Padre Fray Timothy Radcliffe, Maestro de la Orden de Predicadores de Santo Domingo de Guzmán (Dominicos).

Catalina se negó a resignarse ante este sufrimiento y esta división. Nuestro propio mundo está lacerado por la violencia: violencia étnica o tribal en África y en los Balcanes; amenaza de una guerra nuclear; violencia en nuestras ciudades y familias. Catalina nos invita a tener el coraje de ser pacificadores, aunque esto conlleve que nosotros mismos tengamos que sufrir persecución y rechazo.

La paz, para Catalina, significaba por encima de todo la paz en la Iglesia, la curación del Gran Cisma. Y al mismo tiempo percibimos su intenso amor por la Iglesia, que para ella no era “otra cosa que el mismo Cristo”, junto a su coraje y libertad. Amó tanto a la Iglesia que no dudó en denunciar los fallos de los clérigos y obispos en su búsqueda de riqueza y posición social, y les exigió que fueran el misterio de Cristo en el mundo, la servidora humilde de todos. Incluso se atrevió a decir a Dios lo que tenía que hacer, cuando rogó: “Te apremio, pues, puesto que tú sabes, puedes y quieres, que tengas misericordia del mundo y envíes el calor de la caridad con paz y unión a la Santa Iglesia. No quiero que tardes más”.

La Iglesia de nuestro tiempo sufre también divisiones, causadas por incomprensiones, intolerancia y una pérdida del “calor de la caridad y la paz”. Hoy el amor por la Iglesia se entiende a veces como un silencio falto de sentido crítico. ¡No se debe “agitar la barca”! Pero Catalina nunca pudo permanecer en silencio. Escribió a un importante prelado: “No os quedéis más en silencio. Gritad con cien mil lenguas. Veo que el mundo está perdido por callar. La esposa de Cristo está descolorida, ha perdido el color”. Que Santa Catalina nos enseñe su amor profundo al Cuerpo de Cristo, y su sabiduría y coraje para decir con verdad y abiertamente, palabras que unen en lugar de dividir, que iluminan en vez de oscurecer, y que curan en lugar de herir. (Carta del Padre Fray Timothy Radcliffe, Maestro de la Orden de Predicadores de Santo Domingo de Guzmán (Dominicos).

Sus escritos
Tanto su vida como predicación fueron momentos acompañados por sus hermanos dominicos y otros actores. Contó con la ayuda de dos frailes que la acompañaban y en parte le hacían de amanuenses. Tenemos por un lado “El Diálogo o Tratado de la Divina Providencia”, Fue en el “día de María”, como Catalina llamaba al sábado, que empezó a escribir su famoso “Diálogo”, un tratado inspirado sobre las virtudes cristianas que fue escrito durante cinco días de éxtasis religioso, del nueve al catorce de octubre de 1378; 26 Oraciones; y 381 cartas, grandes trabajos de la literatura toscana vernácula. Santa Catalina llamaba a esta obra simplemente como “el libro”, que era como una especie de coloquio entre el amor de Dios y ella, que planteaba además cuestiones de la cristiandad de su época y de la Iglesia. Sus 26 oraciones fueron escritas estando en éxtasis en lugares y circunstancias diversas.

Estigmatización de la Santa. Obra de Domenico Mecarino (siglo XVI).

Estigmatización de la Santa. Obra de Domenico Mecarino (siglo XVI).

Y por otra parte tenemos cientos de cartas dirigidas a pobres, a sacerdotes, Papas, nobles, religiosos, reyes. Casi todas sus cartas comienzan por: “En el nombre de Jesús Crucificado y de la dulce María”, después continúa: “Yo, Catalina, sierva y esclava de los servidores de Jesucristo, te escribo en su preciosa sangre con el deseo de…”

Teología vivida de la Santa
Tiene en mente una Eclesiología peculiar fuera de la imagen que se tenía en su tiempo. Se nutre de la Palabra de Dios por parte de los dominicos en Siena y sobre todo de la oración. Habla de un Dios que conoce desde el silencio, un Dios a partir de los acontecimiento sociales y eclesiales que la rodean y de la palabra y, contrastados con otros actores con quien va realizando este camino con ella. Llega a ser capaz de expresar su teología con imágenes como: el fuego, el puente, el río, el mar, el cántaro, que son elementos de los paisajes comunes; así ella hablaba de Dios con imágenes que la gente entendía. Habla de lo que vive y de la vivencia del diálogo con el Señor y lo que le rodea.

Vivió intensamente las intuiciones teológicas que recibía de fuentes externas y las convertía en parte de su experiencia iluminada por la fe, fruto de su oración y así disfrutaba y saboreaba las verdades divinas. No huyó de la realidad pero permaneció en un diálogo con aquel al que se ha unido espiritualmente, su Señor, una celda interior a la que vuelve internamente y que invita a cada uno de los que le siguen a entrar en esa celda interior; ese silencio interior, algo que no tiene sentido hoy en nuestra sociedad sumergida en el ruido, en la música, en los sonidos, si el hombre actual no está estimulado por algo externo piensa, y le da miedo pensar. El hombre necesita de una introspección y conocerse así mismo, llegar hasta su conciencia y encontrarse ahí con su Señor; la conciencia del hombre es el sagrario donde habita Dios contigo mismo.

Éxtasis de la Santa. Óleo de Agostino Carracci (ca. 1590). Galeria Borghese, Roma (Italia).

Éxtasis de la Santa. Óleo de Agostino Carracci (ca. 1590). Galeria Borghese, Roma (Italia).

Catalina fue una mujer de deseo y descubrió que el deseo era la base de nuestra relación con Dios (Diálogos, capítulo 3-12). El deseo es lo que mueve nuestra vida. Y la relación que llevó con el Señor es de sentirse hija, esposa y amada por su Señor. De ahí la pasión por servir a su Señor. ¿Dónde estás nuestras pasiones? ¿En qué las centralizamos? ¿A dónde tendemos? Nos conocemos y, ¿tenemos en claro el propio conocimiento de nosotros mismos? ¿El conocimiento de Dios?

Una mujer plena y fértil, fecundó la Iglesia y la sociedad a base de una relación con Dios, los marginados, su comunidad (aquellos que la seguían). Una mujer preocupada no sólo por las almas sino el hombre en sí, en su totalidad. Habla de un Dios misericordioso.

En el ámbito temporal político
Santa Catalina nos enseña, al hombre de hoy y para todos los tiempos y épocas, que el cristiano como miembro de un Estado puede y debe intervenir en la política con pleno derecho. Ya que sobre todo, los laicos intervenimos en los asuntos temporales. En la actuación política el cristiano nunca ha de olvidarse de que es cristiano y lo que conlleva serlo, es un ciudadano para el Estado pero a la vez es un miembro de la Iglesia y como tal debe defender sus derechos. Nuestro ser como cristianos no puede ser individualista y que nuestro principal deber es hacer presente a Cristo en el mundo.

Un modelo para la mujer de hoy
Santa Catalina es plenamente mujer, laica, dominica, contemplativa y a la vez activa. Dijo de ella el Padre Dominico de Abbrescia OP: “Ella encarna el ser dominico como ninguna otra mujer”. Como mujer, debemos de admiramos de su libertad y sentido de identidad al ejercer su vocación de mujer en la Iglesia. Mostró su valía femenina con su vida y su entrega. Amó con delicadeza a sus hermanos religiosos, pobres y necesitados, siempre exhortando con firmeza siendo totalmente de Dios y para los hombres. Atenta a los signos de su tiempo, vivió su misión como ciudadana, embajadora, pacificadora, hija digna de la Iglesia.

Vista del cráneo de la Santa, venerado en la iglesia de Santo Domingo, Siena (Italia).

Vista del cráneo de la Santa, venerado en la iglesia de Santo Domingo, Siena (Italia).

Como terciaria dominica, fue una apasionada por la verdad, una mujer de misericordia y de compasión, que vemos reflejado en su actuar como apóstol y como contemplativa. Con voz enérgica fue escuchada, pero también ignorada y aun así no dejaba de negociar; congregó en torno a su figura una escuela de discípulos. Abrió caminos llenos de obstáculos en su tiempo, problemáticas entre ciudades, reyes y el propio papa. Plenamente se realizó porque se dejó moldear por el Espíritu Santo y de ahí que su ser sea imitable para todos los cristianos, sobre todo un claro ejemplo para la mujer. Nos ofrece una respuesta libertadora de la identidad porque se conoció a sí misma. Se sumergió en los grandes problemas de su tiempo y fue una mujer capaz de hablar libremente y sobre todo de escuchar los problemas.

Doctora de la Iglesia
Nuestra Santa comparte este mismo título con Santa Teresa de Jesús, Santa Teresita del Niño Jesús y ahora con Santa Hildelgarda de Bingen. Lo que suma cuatro doctoras de la Iglesia.

“¿Qué diremos de la eminencia de Santa Catalina?”, se preguntaba el Beato Pablo VI, “lo que sorprende en la Santa es su ciencia infusa, es decir, la asimilación tan profunda y embriagadora de la verdad divina y de los misterios de la fe contenidos en los libros del Antiguo y Nuevo Testamento: una asimilación favorecida, sí, por dones particulares pero evidentemente prodigiosos, debido a un carisma de sabiduría del Espíritu Santo, un carisma místico”. Y recalca el Beato Pablo VI en su proclamación como Doctora de la Iglesia: “Catalina es la mística del Cuerpo Místico de Cristo, es decir, de la Iglesia”. “Mi naturaleza es fuego – decía Catalina – Fuego que arde por Cristo y por la Iglesia”. (Homilía pronunciada por el Beato Papa Pablo VI en la basílica de San Pedro, el domingo 4 de octubre de 1970, en el acto de la proclamación de Santa Catalina de Siena como doctora de la Iglesia Universal. Texto de L’Ossservatore Romano del 11 de octubre de 1970).

Vista del sepulcro de la Santa. Iglesia de Santa Maria sopra Minerva, Roma (Italia).

Vista del sepulcro de la Santa. Iglesia de Santa Maria sopra Minerva, Roma (Italia).

Catalina será el alma de toda la reforma dominicana, tanto de los frailes, como de las monjas y laicos. Sobre todo, a partir de su canonización en 1461, va a influir su vida y su doctrina en el estilo que asumirá la mujer dominica en todos los continentes y en todas las épocas. Muchos monasterios, congregaciones, asociaciones llevarán su nombre. Atrae su ser una gran contemplativa comprometida con su tiempo, su amor ardiente a la Iglesia y al Papa, su estilo joven y apasionado, su maternidad espiritual, su celo por la Orden y su relación modélica con los distintos miembros de la familia dominicana.

Emmanuel

Bibliografía:
– Louis de Wohl “Al Asalto del Cielo: historia de Santa Catalina de Siena, Doctora de la Iglesia”, 8va Edición, Colección Arcaduz, España.
– Fr Ángel Melcón o.p. “Santa Catalina de Siena: Agonía y Esperanza” Cuadernos dominicos. Ensayos 7, México 1983
– H. Aschehoug, “Santa Catalina de Siena”, Editorial Encuentro, Madrid, 2009
Santa Catalina de Siena, Virgen, Doctora de la Iglesia, Co patrona de Europa (1347-1380) En este enlace.
– Dominicas de Santa Catalina de Siena. Autor: Domicatalinas

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

15 pensamientos en “Santa Catalina de Siena, doctora de la Iglesia (II)

  1. Dijo Santa Catalina que “La esposa de Cristo está descolorida, ha perdido el color”. Eso lo palpó Catalina en su tiempo, pero ¿qué otra cosa no se palpa ahora? Los cristianos de base si que están comprometidos con los pobres, con los que están metidos en el mundo de las drogas, con los que son desahuciados de sus casas o despedidos de sus empleos; esos cristianos de base si que tienen el color propio de Cristo, no están descoloridos, no han perdido el color rojo del amor ni el blanco de la alegría al saberse útil a los demás. Pero la inmensa mayoría de los jerarcas, de los que tienen altas responsabilidades eclesiales ¿con que están comprometidos? ¿De qué color están teñidos? Están comprometidos con el poder, con el dinero, con consignas cada vez más alejadas de la realidad social.

    Cuando parte del pueblo está pasando hambre físicamente, cuando está sumido en la desesperanza, cuando no ve futuro alguno para sus hijos, cuando le desmontan la sanidad, la enseñanza, las ayudas sociales… ¿dónde están los jerarcas? Están obsesionados con la sexualidad y con la concepción, con los preservativos y con las bodas entre personas del mismo sexo, están obsesionados con problemas secundarios comparados con “el no tener pan para darles de cenar a los hijos”. ¿Han perdido el color o es que simplemente se han tapado las narices y los ojos – que no la boca – se han vestido del negro más oscuro y se han rociado con un hisopo lleno de azufre?

    ¿Qué haría Catalina en estos tiempos? Estaría combatiendo junto a las asociaciones anti desahucios, estaría en las manifestaciones defendiendo la sanidad y la enseñanza pública, estaría llevándoles una taza de caldo caliente a los sin techos, a los que duermen en la calle, cogería el látigo y correría a zurriagazos a cuantos políticos corruptos están desangrando al pueblo y a cuantos jerarcas son cómplices por acción u omisión. Porque esto es hacer política, esto es comprometerse con los pobres, esto es amar al prójimo, esto es querer llevar el mensaje de Cristo a la vida real. Todo lo demás, son cuentos de callejas y en estos cuentos de callejas, está la parte “más representativa y alta” de la Iglesia: esa si que está descolorida.

    Quiera el Espíritu de Dios, cuya venida muy pronto vamos a rememorar, sacudir nuestras conciencias y ayudarnos a remangarnos y a echarnos a la calle para ayudar a los hermanos a solucionar sus problemas. Seguro que al menos en espíritu, Santa Catalina estará con nosotros.

    Gracias nuevamente, Emmanuel.

    • Al contrario. Gracias a ti por esta reflexión. Espero que algún obispo que ande buscando algo sobre santa Catalina se encuentre con estas letras.

      Ya lo ha dicho el papa Francisco “no caigamos en una ONG, porque hacia haya de dirigía la Iglesia. La caridad cristiana es mucho más que lo que pueda hacer una ONG. La caridad es la enseñanza más grande de Cristo.

      Si renaciera alguien con el mismo espíritu de Santa Catalina ¿la dejaría trabajar la Iglesia? o le colocaría UN ALTO??????? Siempre ha sido una de mis cuestiones. Tengo años rogando al Señor para que los cristianos seamos algo así como Santa Catalina comprometidos con nuestro tiempo. Y muy bien dices Antonio en pequeñeces se centran los jerarcas y no atacan lo verdaderos problemas que enfrenta la Iglesia y la sociedad.

  2. Una vez más, una santa que rompe todos los moldes y esquemas. No es ni fue una mística pasiva ni alucinógena como dijo mi amiga Ana María -nunca mejor empleado el término- y me atrevo a decir que Catalina de Siena daría mucho de qué hablar en una época como la nuestra donde las injusticias por parte de los gobiernos y los políticos están a la orden del día y la iglesia, lejos de ser madre amorosa y defensora, es madrastra cruel y los obispos, lejos de ser pastores, son capataces y lobos con pieles no de oveja, sino de armiño, terciopelo y raso. Catalina de Siena es una indignada, una santa indignada y en protesta contra ese modelo impositivo y coaccionante de sociedad donde unos pocos viven a expensas de muchos y donde se justifica que la pobreza y las enfermedades son signos de castigos de Dios o de su amor. ¿Cómo es eso posible? ¡Que alguien me explique esa incoherencia! Contra ese dios falso y esa sociedad tiránica e iglesia corrupta y corrompida hoy es necesario que más mujeres y hombres se rebelen a ejemplo de Catalina de Siena y de Jesús mismo.

    El mundo, a consecuencia del silencio, no está perdido, está podrido. Esa fue la palabra original que la mística y militante usó en sus predicaciones y cartas. No era una mujer con pelos en la lengua. Y viniendo a colación lo que mencioné en el tema anterior, sobre la psicología de la santa, no has hecho mención sobre sus penitencias demasiado rigurosas y sabes bien que están documentadas. Tan severa fue consigo misma que su confesor se preocupó al ver que bebió una taza con pus de enfermos y no comía sino medio plato de hierbas y pasaba largos periodos de ayuno alimentada sólo con la hostia y el vino consagrados, vomitando cualquier otro alimento. Para cualquier especialista de la salud mental, Catalina hoy sería diagnosticada como anorexica nerviosa, y con ella más de una santa; pero no por razones de estética ni belleza, sino por ascetismo. Sobre sus visiones, era muy común la representación del infierno, el purgatorio y el cielo de acuerdo con las palabras e imágenes descritas en sermones más o menos elaborados; y estas siempre tienen relación con la experiencia de vida del vidente, sus alegrías y sus traumas, aunque a mi criterio Catalina fue relativamente sana y lo suficientemente cuerda para dirigirse al pueblo con valentía y amor. He platicado con amigos sobre el tema y estamos de acuerdo en que más de un santo ha tenido sus momentos erráticos y fuera de lo normal, pero siempre con los pies en el suelo.

    Lo único que me desagrada es esa exhibición necrolátrica de sus restos. Su cabeza momificada, lejos de inspirarme devoción, me inspira recelo. Esa no es Catalina.

    • Alejando yo tampoco soy partidario de haberle cortado la cabeza a la santa y de exhibir así sus reliquias.

      Lo que dices de la santa sobre los ayunos y forma de alimentarse son cuestiones que nunca he entendido de los santos y me extraña que hagan eso.

      Y sobre los obispos, no los critiques tan feo, que si santa catalina estuviese frente a ti no dudo que te llamaría la atención, preguntaría quizá que tan cristiano eres tu ¿Eso es importante no crees? Porque si conozco a mas de un obispo sumergido en los problemas de su Iglesia particular que muchas veces la misma conferencia episcopal los suele atacar demasiado. Así que también ellos sufren incomprensiones.

      • No hablo de los obispos realmente comprometidos, que yo sólo conozco dos, y ninguno ha sido de la ciudad donde vivo. Y conozco también sacerdotes, religiosas y pastores evangélicos igual de comprometidos. Y si la santa me reprochara, bien, recibido, pero que se prepare para la batalla dialéctica 😉

  3. Muy Hermoso este articulo sobre Santa Catalina, desde hace tiempo habia escuchado mencionarla, y de ella yo sabia mas bien poco pero ahora ya quede bien informado y no tengo mas que decir que Santa Catalina lleva con toda razon el titulo de ”Doctora de la Iglesia”. Muchas Gracias.

    • Alacron

      Y aún existen otras mujeres dignas de semejante título. Auténticas maestras para todos los tiempos y épocas. Conforme indago sobre la santa descubro más cosas que me llaman la atención.

  4. Que puedo decir de esta gran santa. Una rebelde para su tiempo, escritora de altos vuelos a pesar de su escasa educación, contemplativa y mística, pero ante todo mujer en toda la extencion de la palabra. Al igual que Teresa de Jesús se adelantó a su época al reivindicar a las mujeres ejerciendo el gran papel de pacificadora y reconciliadora. Opino que en esta época necesitamos mas Catalinas en la Santa Madre Iglesia, que no se amedrenten de nada, que sigan los impulsos del Espíritu y ante todo que siguiendo el Magisterio sepan hacer entrar los vientos de un cambio favorable. Excelente el artículo Emmanuel, me causó un sentimiento extraño ver la cabeza momificada y cercenada expuesta en el relicario, pero no es nada extraño el desmembramiento de santos, para muestra lo que le ocurrió al cuerpo de la Santa Madre Teresa de Jesús. Dios te bendiga!

    • Que Dios te bendiga tambien

      Da vértigo es una expresión que usamos para referirnos al (miedo) a pesar de que no es adecuada la expresión. Necesitamos ser como Santa Catalina ver los problemas y enfrentarlos, comencemos con los personales y los propios de nuestras comunidades. De lo pequeño a lo grande.

  5. Yo, después de las brillantes intervenciones de mis compañeros Antonio y Alejandro, tengo poco que decir: las suscribo punto por punto.

    Y también añadir, aunque quizá Emmanuel no esté de acuerdo, que preferiría ver a la Santa entera en Siena, no la cabeza en Siena y el cuerpo en Roma .

    • Ana María

      Prefiero que esté entera. Y sea donde sea en Roma, Siena o Colima jajajaja. No tengo idea de cómo esté el cuerpo no se si tengas ese dato. Solo he visto en imágenes su sepultura, un dedo en un relicario y su cabeza que como he dicho antes me da vértigo.

      Soy partidario en parte de pequeñas reliquias pero no de mutilar a los santos de esta forma y menos exhibiros así.

      • Yo prefiero que los Santos reposen en sus lugares de origen o de mayor trabajo, por tanto, Santa Catalina de Siena, en Siena. Y enterita, no como Santa Águeda de Catania, que está en Catania, pero parece que le hayan tirado una bomba encima. La pobre.

  6. Excelente esta segunda parte del articulo Emmanuel, que nos muestra el trabajo y el legado de Sta Catalina. Para mi su gran labor fue la reconciliación del cisma por el que atravesaba la Iglesia.
    Yo he tenido la dicha de visitar Siena en varias ocasiones y he visitado su casa, el convento y capilla donde hacía oración y sobre todo la Iglesia donde se venera esta reliquia de la cabeza, ni que decir tiene que ami también me impacto ver así esta reliquia, pero pienso que pertenece a la costumbre o moda de la época y que la gente devota de la Santa esta mas que acostumbrada a verla así.
    Un Hermano Dominico me comento que su cuerpo fue uno, sino el que más maltratado por la fiebre de las reliquias de toda Italia.

    • David

      Mas bien el cisma apenas surgiría, lo que logró la santa es que el Obispo de Roma regresaría a su diócesis, pero el cisma comenzó tras la muerte de la santa, acontecimiento que no vio.

      Que dicha tuya el haber estado en Siena. Espero algún día poder ir ahí 🙂

      • Merece la pena visitar Siena solo por ver su catedral. Si maravillosa es la catedral de Florencia por fuera, el interior de la catedral de Siena es lo más maravilloso del mundo. Realmente impresionante.
        Siena es una ciudad preciosa en muchos sentidos y tiene muchos monumentos a visitar, pero el interior de su catedral es el no va más. El entorno de la ciudad es también precioso.
        Por cierto, la Iglesia de Santo Domingo, donde está la reliquia de la cabeza de Santa Catalina, no es nada del otro mundo. Si no la ves, no te pierdes nada.

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