Santos Ilia Iorest, Simeón Esteban, Sabas Brancovici y José de Maramures, obispos de Transilvania

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo rumano de San Ilia Iorest, obispo de Transilvania (Rumanía).

Icono ortodoxo rumano de San Ilia Iorest, obispo de Transilvania (Rumanía).

Los cuatro jerarcas de Transilvania celebrados el 24 de abril, Ilia Iorest, Simeón Esteban, Sabas Brancovici y José de Maramures, fueron obispos de una población oprimida. La fe ortodoxa y los rumanos en Transilvania no tenían derechos en el país, dominado desde la Edad Media por los nobles húngaros, que compartían los derechos con las minorías germánicas. La llamada “tolerancia transilvana” en la Edad Media sólo es verdad en parte. Si bien es cierto que los derechos políticos de los húngaros, siculis y sajones eran bien respetados, los rumanos no tenían derechos políticos ni posibilidad de enviar representantes al parlamento local, así como carecían de sede diocesana propia. Es más, su religión era sólo mutuamente tolerada, pero no tenían derechos como las otras cuatro religiones oficiales (religiae receptae). En esta situación, los príncipes y los nobles intentaron convertir a la fuerza, o prometiendo algunos derechos, a la población rumana. Los obispos celebrados el 24 de abril, intentaron mantener una mínima tolerancia, pidiendo apoyo político en Moldavia, Valaquia o Rusia, y a veces recurriendo a soluciones comprometedoras.

San Ilia Iorest (1640-1643)
San Ilia Iorest residió, como metropolita de Transilvania, en Alba Iulia, capital del país en aquellos tiempos. No hay demasiados documentos que nos hablen de él, pero son suficientes para retratarlo. Una carta de los obispos moldavos, del 2 de junio de 1645, dirigida al zar ruso Mikail Feodorovich, afirma que “este jerarca llamado Iorest nació en el país húngaro (Transilvania), pero fue instruido desde la infancia en nuestro país, Moldavia, en el monasterio de Putna, y fue tonsurado monje en el mismo monasterio y, tras un tiempo, fue ordenado sacerdote”. Su ordenación pudo haber sido de manos del metropolita Anastasio Crimca de Suceava (ca. 1607-1629), o por el obispo retirado Efrén de Radauti, que vivió en Moldovita, justo sobre la colina de Putna, o por el siguiente obispo de Radauti. La última página de un salterio eslavo de Putna recoge su inusual nombre, “hieromonje Iorest, vlet (en el año) 7133 (1625), 8 de noviembre”. Esta noticia hizo suponer a los historiadores que nació en torno a 1600.

Una década después, en 1637, el sacerdote Manuel de Suceava estaba terminando una copia en eslavo del Sinaxario Bizantino de Simeón Metafrastes (siglo X) empezado por la escuela de copistas de Anastasio Crimca y continuado con el “hieromonje Iorest, egumeno”. Este manuscrito, conservado hoy en día en San Petersburgo, afirma que Iorest fue abad de Putna, uno de los monasterios más grandes de Moldavia, en 1637.

Vista del sepulcro de San Ilia Iorest, obispo de Transilvania, en Putna (Rumanía).

Vista del sepulcro de San Ilia Iorest, obispo de Transilvania, en Putna (Rumanía).

El 3 de septiembre de 1640 murió Genadio III, metropolita de Transilvania, y justo al día siguiente, Esteban Katona Geleji, superintendente de la confesión calvinista, recomendó al príncipe Jorge Rakockzy I algunas condiciones a la hora de elegir sucesor. Entre los tres candidatos había un valaquio, el abad del monasterio de Govora en Valaquia; un lugareño, deán de los sacerdotes en Hateg; y Iorest, recomendado por Basilio Lupu, voivoda de Moldavia. Rakoczy aceptó a éste en octubre de 1640 y fue tradicionalmente ordenado en la catedral de Targoviste, capital de Valaquia, siendo sufragáneo del metropolita de Valaquia. En Transilvania, mandó reimprimir el “Evangelio con enseñanzas” de 1581 e hizo muchas visitas canónicas, pero en febrero de 1643 fue relevado de su puesto, porque no aceptó la calvinización ni la difusión del catecismo calvinista editado en 1642, y también por las deterioradas relaciones entre Rakoczy y BasIlia Lupu. La carta de los obispos moldavos al zar ruso atestigua que fue encarcelado en dos ocasiones con algunos otros sacerdotes porque se negó a convertirse al calvinismo. De acuerdo con el documento medieval Approbatae Constitutiones, la opresión religiosa estaba prohibida, pero a pesar de ello el obispo fue acusado de haber cometido actos inmorales. Fue injustamente juzgado -el 10 de octubre de 1643- y después fue liberado teniendo 24 garantes a su favor que prometieron pagar una tasa de 1000 talers. En noviembre de 1643, huyó a Moldavia.

En junio de 1645 Iorest marchó a Rusia para recolectar dinero y otros tipos de ayuda para los clérigos y para sus garantes, junto con Germán, monje de Putna; y su sobrino, Jurca. El 25 de agosto estuvo en Moscú y obtuvo una audiencia con el zar y algo de ayuda para financiarse, pero nada más. Permaneció algunos meses allí y regresó a Moldavia, donde se mantuvo como simple monje en Putna, hasta 1656, cuando fue obispo de Husi durante un tiempo; pero poco después, en 1657, regresó a su monasterio por razones desconocidas y permaneció allí hasta su muerte. Un Menologio de enero dice que “el obispo Iorest murió en 7186 (1678), el 12 de marzo”, siendo enterrado en el exterior de la gran iglesia de Putna, en el lado oriental.

Ilustración de San Simeón Esteban, obispo ortodoxo de Transilvania (Rumanía).

Ilustración de San Simeón Esteban, obispo ortodoxo de Transilvania (Rumanía).

San Simeón Esteban de Transilvania (1643-1656)
El sucesor de Iorest en Alba Iulia fue Simeón Esteban, un antiguo estudiante de la escuela del monasterio ortodoxo de Alba Iulia y posteriormente hieromonje en el mismo convento. Firma con el título de “Arzobispo y Metropolita del trono de Balgrad (Alba Iulia), Vad, Maramures y toda Transilvania”. La calvinización continuó, incluso más fuerte, durante su labor pastoral. Desde su elección se le dio tan sólo la jurisdicción de 3 de los 20 decanatos. Puede parecer extraño, pero la jurisdicción canónica y pastoral del resto de los rumanos estaba encomendada a Geleji Katona Istvan, superintendente calvinista. Incluso desde su entronización, Simeón fue forzado a firmar 15 obligaciones, que supuestamente se le habían dado antes a Iorest. Entre otras cosas, estaba obligado a predicar exclusivamente en rumano (cuando la tradición era predicar en eslavo). A través de esta aparentemente positiva obligación, la calvinización fue fácilmente extendida. También, la instrucción teológica debía hacerse de acuerdo al catecismo calvinista; los Santos Sacramentos se redujeron al pan y el vino como símbolo del Cuerpo y Sangre de Cristo, y el culto de los iconos y de la Cruz debían desaparecer. En cualquier caso, la diferencia entre la teoría y la práctica fue considerable, pues aunque él firmó las condiciones, no cumplió con ellas.

Durante el episcopado de Simeón Esteban fueron impresos por primera vez en rumano el Nuevo Testamento (1648) y los Salmos (1651), los libros bíblicos más usados. El prefacio del texto está firmado por el metropolita y dedicado al príncipe Rakoczy. En este texto elogia al príncipe por la cantidad de dinero que él donó para la educación de algunos estudiantes, pero también le advierte que debería cuidar a la gente que estaba bajo su jurisdicción, dándoles comida y bebida espiritual. Es más, él escribe que Dios no hizo al pueblo para los reyes, sino los reyes para el pueblo, para que los juzgue y proteja.

Portada del Nuevo Testamento impreso por San Simeón Esteban.

Portada del Nuevo Testamento impreso por San Simeón Esteban.

Es también el supuesto autor de las “Palabras para los lectores” incluida en los dos libros. En los márgenes de las páginas fue impreso un Lexicon explicando las palabras extrañas, los regionalismos y neologismos. Estos trabajos son muy importantes porque iniciaron el proceso de unificación de la lengua rumana, que no estaba aún estandarizada. El metropolita definió la circulación de las palabras de este modo: “Sabemos muy bien que las palabras deberían ser como el dinero, porque es bueno que el dinero circule en todos los países. Lo mismo ocurre con las palabras, son buenas, porque son entendidas por todos”.

Conocía las limitaciones de su trabajo, por lo que hizo notar las dificultades de traducción y trató de usar las mejores palabras, para ser entendido por todos. Es el motivo por el que reprodujo en su prefacio una fórmula de humildad aparecida anteriormente en otros libros ortodoxos como Pravila (“La Ley”) de Govora (1640): “Considera, lector de este libro, que no fue escrito por los ángeles del cielo, sino por una mano pecadora, hecha de barro”. Doscientos años después, Andrés Saguna, otro metropolita de Transilvania, manifestó la importancia de la primera traducción de la Biblia, que influenció el futuro de la lengua entera.

Las traducciones de los libros bíblicos no estaban destinadas sólo a los ortodoxos de Transilvania sino también a los demás, luego contribuyeron a la edificación cultural y espiritual de los rumanos. Simeón Esteban pudo haber muerto en el año 1656, cuando se tiene noticia de su sucesor. Se desconoce dónde fue enterrado.

Icono ortodoxo rumano de San Sabas Brancovici, obispo de Transilvania.

Icono ortodoxo rumano de San Sabas Brancovici, obispo de Transilvania.

San Sabas Brancovici (1656-1683)
La vida de Sabas Brancovici es bien conocida, descrita en una crónica serbia por su hermano, Jorge. Era de ascendencia serbia, de Korenic, en Hercegovina. A finales del siglo XVI su familia huyó a Arad por la expansión otomana. Sabas nació y fue bautizado como Simeón en 1620, aprendiendo en Hungría, Serbia y Bulgaria. Posteriormente marchó al monasterio de Comana, al sur de Bucarest, donde su tío Longino era abad y obispo. Posteriormente regresó a casa debido a la muerte de su padre, se casó y tuvo hijos, aunque todos murieron jóvenes. Simeón fue ordenado sacerdote por el metropolita Esteban de Valaquia, y mientras regresaba a casa supo que su esposa había muerto. Permaneció como sacerdote y deán en Ineu -cerca de Arad- durante algunos años, siendo también el líder de los rumanos frente a la expansión turca.

En el verano de 1656, Simeón Esteban murió y el concilio ortodoxo de Alba Iulia lo eligió como metropolita. Consecuentemente, fue tonsurado como monje en Valaquia, recibiendo el nombre de Sabas en la fiesta de la Santa Cruz (14 de septiembre). El 16 de septiembre fue consagrado obispo y regresó a Transilvania. Tuvo los mismos problemas que sus predecesores, incluso más. Transilvania estaba gobernada en ese momento por dos facciones, una pro-otomana y otra pro-austríaca. Los cambios en el trono ocurridos en 1657-1662 hicieron posible el reconocimiento oficial de Sabas por el príncipe pro-otomano Miguel Appaffy, el 23 de abril de 1662.

Como Ilia Iorest, Sabas empezó en 1668 un largo viaje a Moscú, para solicitar apoyo político y financiero para los rumanos de Transilvania. En una audiencia con el zar Alexei Mikhailovitch Romanov, él presentó una memoria sobre las duras condiciones de los rumanos, serbios y búlgaros bajo el dominio turco. Tras una segunda audiencia, el 2 de agosto de 1668, recibió ayuda financiera y la promesa de que el zar ayudaría a su diócesis en los siete años siguientes. En Navidad estaba de vuelta en Alba Iulia.

El viaje a Rusia le causó problemas, pues el príncipe pro-otomano creyó que Sabas también había pedido ayuda política. Así que impuso al jerarca algunas restricciones. El metropolita, desde febrero de 1669, se vio subordinado al obispo calvinista y no pudo ordenar sacerdotes, juzgar, hacer visitas canónicas y convocar el sínodo sin el permiso del superintendente Pedro Kovasznai.

Grabado de Jorge Brancovici, hermano de San Sabas Brancovici.

Grabado de Jorge Brancovici, hermano de San Sabas Brancovici.

En 1670 Sabas marchó a Valaquia y obtuvo del voivoda Antonio de Popesti una asignación anual de 6000 aspers (antiguas monedas de plata bizantinas, llamadas akçe en el período otomano). De vuelta a Transilvania, Sabas estuvo presente en la consagración del monasterio de Moisei, al norte; y de la iglesia de Vladeni, al sur.

En 1675, Sabas convocó un sínodo en Alba Iulia y se decidió rumanizar el servicio litúrgico, que se mantenía hasta el momento en viejo eslavo. También se decidió celebrar las ceremonias fuera de los templos en caso de necesidad. Otras decisiones que se tomaron fueron: disposiciones de los sacerdotes para la catequesis de niños, normas disciplinarias especialmente en contra de las supersticiones en el culto de los muertos, muy extendidas entre los rumanos. Finalmente, hubo normas acerca del aprendizaje de las oraciones básicas y de la Santa Comunión al menos durante los cuatro ayunos anuales.

Estas medidas condujeron a una especial relación con el príncipe Apaffy, que garantizó algunas instalaciones administrativas. En cualquier caso, esta favorable situación finalizó en 1680, cuando el nuevo superintendente calvinista, Miguel Tofoi, descubrió un complot contra el príncipe en el cual estaba implicado Jorge Brancovici, el hermano del metropolita. El príncipe convocó un jurado en Sibiu, compuesto por 101 sacerdotes y laicos que acusaron al metropolita de inmoralidad y de descuidar el monasterio y la imprenta de Alba Iulia. En parte era cierto, pues se dice que pudo haber escondido la imprenta, porque en ella se imprimían libros calvinistas y quiso evitar la difusión de libros de otra confesión entre los fieles ortodoxos. Fue destituido de acuerdo a los cánones 81 y 82 de la Iglesia Calvinista y el canon 75 de la ley rumana; y sus propiedades, incluidos libros e imprenta, fueron confiscados.

El metropolita y su hermano fueron encarcelados en el castillo del príncipe en Blaj. Posteriormente su hermano fue enviado a Valaquia para redimir a ambos con una fianza de 3000 talers. Sabas fue apaleado regularmente en el descampado del castillo los viernes -según el cronista Cserei Mihaly- y una vez fue golpeado tan brutalmente con látigos que la carne se le desprendía a trozos del cuerpo -según el cronista Andrés Gunesch-. Jorge pidió ayuda a Serban Cantacuzino, príncipe de Valaquia, y Apaffy consintió la liberación del metropolita. A inicios de 1683 el emperador Leopoldo de Austria le concedió el título de barón, pero murió poco después de su liberación, debido a las duras condiciones que afrontó en prisión, en abril del mismo año. Su lugar de sepultura es también desconocido.

Icono ortodoxo rumano de San José de Maramures, obispo  de Transilvania.

Icono ortodoxo rumano de San José de Maramures, obispo de Transilvania.

San José, obispo de Maramureş (1690-1711)
La Transilvania norteña, también conocida como Maramures (o Marmaroshchina en ruteno) tuvo sus propios obispos en Munkach (Mukacevo, en Ucrania). En 1646 parte de los sacerdotes y fieles aceptaron las condiciones de la Unión de Brest (1656), convirtiéndose en greco-católicos. Pero una parte de ellos quisieron mantener su confesión ortodoxa, y eligieron un nuevo obispo sólo para creyentes ortodoxos, en la persona del sacerdote viudo Iosif Stoica, noble de Criciova -que actualmente es parte de Ucrania-. Fue tonsurado como monje y posteriormente ordenado obispo por Dositeo, el metropolita exiliado de Moldavia, en Jolkiew, Polonia. La residencia del obispo José es desconocida. Firmó en 1692 en un Antimension como “José, por la gracia de Dios obispo ortodoxo de Maramures, exarca stauropegial de Constantinopla e Iocum, teniente del metropolitanato de Transilvania en Balgrad (Alba Iulia).” El historiador húngaro Nicolae Bethlen, canciller de Transilvania en ese período, hace notar que Iosif Stoica escribió una carta oponiéndose a la unión con la Iglesia Romana, basándose en argumentos de las Sagradas Escrituras y los escritos de los Padres de la Iglesia. Bethlen hace constar también su sorpresa al ver que un rumano rural era capaz de redactar “una carta de tal fuerza teológica”.

Su relativamente pacífica pastoral se convulsionó en 1701, cuando fue llamado a Viena y se le propuso renunciar a la ortodoxia a cambio de algunos beneficios materiales, pero él lo rechazó. En 1705 el vizconde de Maramures, Francisco Darvay, quiso obligar a José a firmar un programa de 20 párrafos en contra de la fe ortodoxa. Él se negó, por lo que fue arrestado y encarcelado en Chust. Sus sacerdotes protestaron en vano. Durante su detención, en 1707 se había elegido un nuevo obispo en la persona de Iov (Job) Tarca, que fue también perseguido, pero huyó a Moldavia, de modo que fue sentenciado a la muerte en el exilio. Después de ser liberado en 1711, Iosif Stoica continuó ejerciendo sus funciones episcopales sin que las autoridades lo supiesen. Intentó recuperar su obispado de forma oficial, pero murió en aquel mismo año. Se supone que está enterrado en la vieja iglesia situada en la Colina de las Cruces del pueblo de Manastirea (“el monasterio”); en la comuna de Giuleti cerca de Baia Mare, hoy capital del condado. José permaneció en la memoria de los creyentes ortodoxos de Maramures, como protector de la fe frente a las autoridades.

Iglesia de los Santos Arcángeles en el monasterio Giulesti, Rumanía; donde se cree que está la tumba de San José de Maramures.

Iglesia de los Santos Arcángeles en el monasterio Giulesti, Rumanía; donde se cree que está la tumba de San José de Maramures.

La veneración de los jerarcas transilvanos
Ilia Iorest y Sabas Brancovici fueron propuestos para la canonización en 1950 por Nicolae Balan, metropolita de Transilvania en esa época. Su propuesta se basaba en los datos sobre su vida pura y su dedicación a la preservación de la fe contra el sistema opresivo. El Sínodo rumano aprobó la canonización el 25 de febrero de 1950 y decidió que ambos se celebraran el 24 de abril, día de la muerte de San Ilia Iorest, como santos confesores. La solemne canonización tuvo lugar en la catedral ortodoxa de Alba Iulia, el 21 de octubre de 1955, y seguidamente su servicio fue introducido en los libros litúrgicos. Las otras dos canonizaciones son recientes: la de San José fue decidida por el Sínodo rumano el 20 de junio de 1992, y la de Simeón Esteban el 21 de julio de 2011 por las mismas razones: la pureza de sus vidas y su estabilidad en la fe. Se les celebra desde entonces el 24 de abril, también, junto a los otros dos metropolitas.

Troparion (himno) de los Santos Jerarcas Iorest y Sabas:
“Confesores de la ortodoxia y buenos jerarcas de la Iglesia de Cristo, maestros del pueblo, benditos jerarcas, portadores de la victoria, Iorest y Sabas, vosotros que fuisteis honrados con la corona de vida, ¡rogad a Dios que salve nuestras almas!”

Troparion (himno) del Santo Jerarca José:
“Gran siervo de Dios, Santo Padre Jerarca José, te honramos con canciones y recordamos tu nombre. Por confesar tu fe en Maramures y defender la ortodoxia, tú protegiste a tu rebaño. Por ello, ¡ruega a Cristo Dios que salve nuestras almas!”

Troparion (himno) de San Simeón Esteban
“Amando el hermoso Paraíso de las Escrituras, Santo Simeón Esteban, tú has expuesto el Nuevo Testamento en la lengua rumana. Tu celo y amor por tus ovejas fue grande, y los problemas que sufriste de manos de los enemigos de la ortodoxia, también. ¡Ruega a Cristo, nuestro Dios, que nos conceda la unidad en la fe y su gran misericordia!”

Mitrut Popoiu

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

7 pensamientos en “Santos Ilia Iorest, Simeón Esteban, Sabas Brancovici y José de Maramures, obispos de Transilvania

  1. Casi más que de hagiografía, yo diría que éste es un artículo de Historia, y como historiadora te doy las gracias porque aunque los occidentales estudiamos las guerras de religión y los conflictos entre católicos y protestantes, conocemos mal el equivalente en Oriente, es decir, los conflictos entre protestantes y ortodoxos. Gracias por esta aportación tan valiosa para mí, y sólo me queda alabar la constancia y fidelidad a su confesión de estos jerarcas, que no sé si valen su canonización, pero desde luego, sí cierto reconocimiento y admiración.

  2. Gracias nuevamente, Dumitru, por este nuevo artículo sobre el santoral romano.
    Ana Maria hace mención más arriba de los conflictos entre protestantes y ortodoxos en tierras ortodoxas, pero ¿y donde dejamos los conflictos entre católicos y ortodoxos? ¿A cuantos ortodoxos se les quiso imponer por la fuerza el catolicismo? ¿Como respondieron algunos de ellos a estas imposiciones? Este es un tema complicadísimo de tratar porque hubo de todo: luchas, asesinatos, adjuraciones, conversiones sinceras….. y que conste que todo en ambos sentidos. De hecho, ambas Iglesias tienen a santos y beatos martirizados por miembros de la otra.
    Ese tema lo conocerá Dumitru mejor que nosotros, pero sería tan largo de explicar que posiblemente daría para una serie de artículos.

      • Dear Antonio,
        this is a sensible debate, but there are some romanian saints – some of them even martyrized – because they protested about the catholicization in the 18th century.
        on 21 October there are the Sts. Visarion and Sofronie, martyr monks, St. Oprea, martyr layman, St. Ioan from Gales and Moise Macinic, priests (i am not sure if these two died as martyrs). Also on November 12 there are Martyrs or confessors Atanasie Todoran from Bichigiu, Vasile from Mocod, Grigorie from Zagra and Vasile from Telciu, all of them laymen.
        All these protested agains the greek-catholic campaign in Transylvana during Maria Theresa and Joseph II, emperors of Austria. It may be said that in this time there was forbidden to the romanians to have their own orthodox bishops… But there is a lot to say about this topic. Such as about the greek catholic martyrs during the communism etc etc
        If you will not feel any offence about these martyrs which are not so comfortable for the Catholics, I may write articles about them

        • Dear Mitrut,
          As you well know, in this blog is possible to write about any theme provided it is done in an objective and that it is precisely what you always do.
          But remember that there are also Catholics martyred for the Orthodox, precisely because they are “Uniate”. For example: The Blessed Martyrs of Pratulim.

    • Sí, es verdad Antonio, se me ha olvidado mencionar los conflictos entre católicos y ortodoxos, pero ha sido un descuido no intencionado.
      Mitrut, yo estaré encantada de que nos hables de esos mártires que mencionas y para nada será una ofensa, al contrario. Será bueno conocer estos temas a fondo.

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