San Felipe Neri, Apóstol de Roma (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Boceto del Santo celebrando Misa. Obra de Paolo de Mattheis (s. XVII).

Boceto del Santo celebrando Misa. Obra de Paolo de Mattheis (s. XVII).

Siempre estaba en plena disponibilidad para cuantos lo buscaran, en cualquier tiempo y momento: «Siempre estaba del mismo modo, tenía el mismo rostro, sin inmutarse jamás». Y esto, notaba el padre Manni, era signo del gran espíritu y de la gran disposición de ánimo. Vivía una pobreza ejemplar, comía poco -era casi vegetariano, verduras y huevo comía con un poco de vino rebajado con agua-, su espíritu de pobreza lo llevó a “vivir de las limosnas”, era amante de la pobreza y con ésta buscará formar el espíritu de los hijos, como de una virtud básica para el hombre de Dios. Se sabe, por ejemplo, que tras la muerte de su padre, lo poco que heredó, Felipe renunciaría a esos bienes en un acto notarial el 8 de marzo de 1560. Tras una enfermedad en 1562 y una posterior recaída, redactaría su primer testamento en 1562 nombrando de heredero a su discípulo más amado del Oratorio, Constanzo Tassone.

En 1564 fundarían un oratorio en la nación florentina, tierra en la que nunca trabajaría Felipe y en la que pronto sería aceptada y crecería numerosamente el Oratorio. San Carlos Borromeo, en cambio, pedía un oratorio en Milán en 1567; pero a Roma le parecía “un terreno estéril” en el que tenía que trabajar más Felipe, por lo cual el cardenal Borrromeo tuvo que esperar. Recordando el severo pontificado de San Pío V, el propio Felipe y los oratorianos, así como el dominico Paulino Bernardino y el franciscano Jerónimo Finucci, tomaron la defensa de los pobres gitanos recluidos en las galeras, pero sin perjudicarse.

La actividad parroquial, ¿podía convenientemente ejercerse junto a la del Oratorio? Deberán acontecer hechos fastidiosos, de tal manera que Felipe no tardó en darse a la búsqueda de un nuevo ambiente, para poder desarrollar libremente su actividad. La justa aspiración fue bien comprendida por el Papa, que le concedió (por su elección o por deseo de los miembros, se sabe poco) la iglesia parroquial de Santa María in Vallicella, dedicada a la Natividad de María. A la «súplica» del Padre Felipe, le siguió la bula de Gregorio XIII, “Copiosus in misericordia” del 15 de julio de 1575, con la cual venía concedido al «querido hijo Felipe Neri, sacerdote florentino y prepósito de algunos sacerdotes y clérigos», cuanto se había pedido. Es decir: tener a su disposición aquella iglesia parroquial para ejercer, además de los necesarios ministerios parroquiales, «diversas obras de piedad», esto es, la tradicional actividad del Oratorio. Todo esto, en plena libertad, sin tener que someterse a institución alguna, como a San Jerónimo o a San Juan de los Florentinos. Además, la bula erigía canónicamente «una Congregación de sacerdotes y clérigos seculares para lo que se llama Oratorio». (Pbro. Antonio Cistellini, San Felipe Neri: Breve historia de una gran vida)

Vista de una reliquia ex-ossibus del Santo, concedida al autor del artículo por el Superior General de la Congregación.

Vista de una reliquia ex-ossibus del Santo, concedida al autor del artículo por el Superior General de la Congregación.

La institución “Oratorio” surgió como una convivencia comunitaria; Felipe negará haber querido fundar el instituto, aunque el título de fundador de la Congregación le será atribuido en vida. De cualquier modo, por la bula “Copiosus”, aquel solitario y modesto grupo presbiteral, dependiente del Padre, se erigió canónicamente en Congregación. Declararán expresamente en las Constituciones, aprobadas por Paulo V en 1612, que tal convivencia presbiterial (más tarde se agregarán hermanos legos), «instituida por divina inspiración, por el Santo Padre Felipe», estuviese cimentada por el sólo vínculo de la caridad, fuera de todo vínculo por voto, juramento o promesa y así debiese perseverar siempre en la Iglesia Santa «de vestiduras variadas» (Sal. 44,’0).

Cada oratorio está vinculado con el oratorio de Roma de manera amorosa, las casas no eran dependientes o prolifera de la de Roma. Cuando nacen otras casas a imitación de la romana, aunque estén autorizadas a denominarse «Oratorio», cada una permanece independiente y autónoma. En el seno de la Congregación, siempre constituida por un número limitado de hombres (según Newman no debe superar la docena), todos los miembros son «iguales».

Entretanto, la Congregación asumía sus normas particulares y desarrollando nuevas obras y funciones. La redacción de ellas la hacen los padres Talpa y Bordini, quienes entre 1582 y 1583, mostraron el primer texto en el cual intentaban codificar las normas comunitarias, practicadas en el curso de los últimos diez años. El Padre las revisó e hizo algunas anotaciones marginales, lo cual pudo significar una tácita aprobación, pero no parece que tuviesen un consenso unánime de la comunidad. Talpa hizo un nuevo texto más resumido, la Summa, que no tuvo buena suerte. Se vivía, como se manifestara años después: “pofus moribus quam legibus adscriti”, más conforme a las costumbres prevalecientes que a las reglas escritas.

Los dos pontífices con quienes tuvo mejor relación fueron: Gregorio XIII, quien apreció mucho a Felipe y con él, están los documentos de la erección de la congregación, la concesión de la Vallicella y las copiosas erogaciones de sumas para la nueva iglesia. Sixto V (1585-1590), quien encomendó a Felipe la Abadía de San Juan en Venere y fue agradecido con Baronio por la dedicatoria del primer tomo de los “Annales”. También Gregorio XIV (Sfrondati), quien durante su breve pontificado (1590-1591) mostrará al Padre gran devoción, intentando muchas veces imponerle el birrete cardenalicio.

Capilla-sepulcro del Santo en la Chiesa Nuova, Roma (Italia).

Capilla-sepulcro del Santo en la Chiesa Nuova, Roma (Italia).

Es con Clemente VIII con quien tiene una más íntima cercanía, ya que dicho pontífice había vivido de joven en Vallicella. Con la elección del papa Clemente, según los historiadores, pareció directamente que el mismo Felipe hubiese salido al solio pontificio. La confianza que le concedía a Felipe era debido a una cierta afinidad de temperamento sereno y alegre. Su alegre familiaridad consentía al humilde sacerdote acercarse al Papa, también en la recámara, donde yacía sufriendo de gota. Se acostaba riendo pues al sólo tocarlo le hacía desaparecer los dolores.

En 1593, con setenta años, renunció Felipe al cargo de Prepósito General y en las elecciones fue elegido el padre César Baronio como nuevo Prepósito. Ya sin el cargo, Felipe se ocuparía en la oración y atendiendo a los penitentes. Roma ya era otra diferente a cómo la vio cuando de joven llegó de Florencia a la Ciudad Eterna. Felipe y los oratorianos le devolvieron un rostro cristiano a Roma.

“La devoción es conveniente para toda clase de vocaciones y profesiones”, «La santidad, decía Felipe tocándose la frente, está en tres dedos», esto es, en mortificar la «razón» (el amor propio, el propio sentir). La práctica fundamental de la humildad está expresada en el movimiento programado de diversas atribuciones: «No despreciar a nadie, despreciar al mundo; despreciarse a sí mismo; no despreciar el ser despreciado». Consecuencia: un gran espíritu de obediencia («enamórense de la obediencia santa y que ésta vaya delante de toda otra cosa») y de olvido de sí. «Denme diez personas verdaderamente despegadas y con éstas me animo a convertir el mundo», decía. “Con la renuncia y la abnegación se acrecienta el amor y el servicio a Dios”. (Pbro. Antonio Cistellini, San Felipe Neri: Breve historia de una gran vida).

Tomando el punto De laude 45, de Jacopone da Todi, Felipe indica cinco grados para servir a Dios: el primero es el «estado temeroso»; el segundo es de «menesteroso», enfermo; el tercero es «amoroso», de amigo; el cuarto es «paternal», de hijo; el quinto es «esponsal», nupcial. La espiritualidad filipense, esencialmente, es cristocéntrica: «Quien quiere otra cosa que no sea Cristo, no sabe lo que quiere; quien pide otra cosa que no sea Cristo, no sabe lo que pide; quien no obra por Cristo, no sabe lo que hace». Cristo está en el vértice de todo: «no anteponer nada al amor de Cristo» según la máxima benedictina; “concentrémonos tanto en su amor divino, insistía Felipe, y entremos tanto dentro de la llaga del costado, en la fuente viva de la sabiduría del Dios humanado, que nos neguemos a nosotros mismos y no encontrar mas el camino para salir».

Capilla-sepulcro del Santo en la Chiesa Nuova, Roma (Italia). El óleo que preside el altar es obra de Guido Reni.

Capilla-sepulcro del Santo en la Chiesa Nuova, Roma (Italia).

Ya anciano, en una carta del 7 de abril de 1595 a Florentino Vittorio, se encomendaba a sus plegarias «de lo que tengo tanta mayor necesidad en cuanto que, acercándome a la muerte, no conozco haber hecho algún bien». Tras sentir su muerte, destruye sus cartas y escritos, según los propios oratorianos; los escritos no han de haber sido muchos, pero quizá sí tenía una gran correspondencia. El 22 de mayo de 1595 sufría una hemorragia y el Cardenal Borromeo le administró el Viático. Se recuperaba brevemente y volvía a decaer. El jueves 25 de mayo, fiesta del Corpus Christi, recibió a penitentes y a los cardenales Cusani y Borromeo. Celebraría al medio día su última Misa y por la tarde escuchó confesiones. Por la noche hizo que le leyeran la vida de San Bernardino de Siena. Se fue a descansar y envuelto en hemorragias y sentado en su cama lo encontraría en la noche el padre Gallonio. Llamaron al médico y fueron los padres del oratorio, todo era inútil. El padre Baronio, prepósito, recitó la recomendación del alma y pidió al Padre la última bendición. Felipe, siempre sentado en la cama, sonriendo a los suyos, abrió los ojos, los tuvo fijos hacia lo alto, los puso sobre cada uno y los cerró para siempre. Eran cerca de las tres de la mañana del nuevo día, 26 de mayo.

El Papa y los miembros del Colegio cardenalicio, innumerables eclesiásticos y religiosos (los novicios de la Minerva acudieron juntos, «de dos en dos, llorando todos»), junto con un gentío del pueblo, de todas las clases; fue un obsequio unánime, hacia aquel que quedará para siempre con el título de «Apóstol de Roma». El bendito cuerpo fue primero colocado en la sepultura común de los padres, pero al día siguiente, tras la insistencia de los cardenales de’Medici y Borromeo, se coloca provisionalmente en un lugar separado en vista de la veneración de tanto hombre, por parte de la Iglesia. Reabierto el féretro, el cardenal de’Medici puso en el dedo de los restos su anillo episcopal, adornado con un precioso zafiro. Tres meses después de su muerte fue abierta su Causa de Canonización y el Padre Antonio Gallonio compuso la biografía del padre Felipe. El 11 de abril de 1615, se concedió celebrar el oficio y la Misa en honor del Padre, lo cual equivalía a la beatificación (no en uso todavía). Varias causas hicieron retardar la canonización, que llega por fin a cumplirse con Gregorio XV, el 12 de marzo de 1622, junto con la de los Santos Ignacio de Loyola, Francisco Javier, Teresa de Jesús e Isidro Labrador.

San Felipe Neri nos muestra la importancia de la “alegría” de ser cristianos. El cristiano por naturaleza es alegre, es servicial y atento a los signos y necesidades de cada tiempo. Fue un hombre que no pensó en ser sacerdote y que, siendo sacerdote, aconsejó a muchos y guió a muchos en dirección espiritual. No fue ajeno a errores, recodemos que tuvo conflictos con San Camilo de Lelis, a quien dejó de hablar por no obedecerle y que finalmente se reconciliaron cuando el Papa aprobó la Orden fundada por San Camilo, viendo San Felipe en él la obra de Dios. O cuando uno de sus miembros, Camilo Severino, fue encarcelado por herejía y saliendo de prisión, Felipe no quiso recibirlo de nuevo en el Oratorio. El cristiano se cae y se levanta cuantas veces sea necesario, es mejor equivocarse que nunca actuar. Como laico fue inalcanzable y como sacerdote lo fue de igual manera, siempre pensando en los demás.

Vista del cuerpo incorrupto del Santo, recubierto con máscara de plata, en su sepulcro de la Chiesa Nuova, Roma (Italia).

Vista del cuerpo incorrupto del Santo, recubierto con máscara de plata, en su sepulcro de la Chiesa Nuova, Roma (Italia).

Próximamente la Congregación del Oratorio celebrará un centenario más del nacimiento de San Felipe Neri; y no dudamos de un gran jubileo para la Congregación del Oratorio, a quienes les recuerdo en este artículo la vida y obra de quien no quería llamarse fundador de un instituto llamado Oratorio, pero que fue ejemplo digno a seguir por muchos. Dejó su huella en Roma, de ahí que será llamado “el Apóstol de Roma”; y dejó su huella en la Iglesia misma que en su tiempo daba mucho de qué hablar.

Emmanuel

Enlace consultado (04/04/13):
http://www.oratorio.org.mx/spanish/biblioteca/documentos/Cistellini

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

15 pensamientos en “San Felipe Neri, Apóstol de Roma (II)

  1. Fantastico, lo de su conflicto con San Camilo Lelis no lo sabia.
    Solo una cosa, porque en una foto aparecen sus reliquias protejidas con una reja y en otras fotos aparece sin ellas?.

    • Sobre la reja que protege el relicario del santo estan estas respuestas:
      Al estar debajo de un altar tradicionalista o tridentino las reliquias se observan dentro de un grueso vidrio y luces, pero por seguridad, fuera de misas especiales o ceremonias festivas, la reja metalica protege las reliquias.
      Se puede decir mucho más de san Felipe Nerí, no solo sus milagros sino las experiencias e historias sobre su pastoral en Roma, sus métodos de catequesis, las personas que le rodearon e incluso la vasta iconografía en base a la vera efigie.
      Felicidades por compartir la semblanza de uno de los santos más conocidos en la Iglesia Romana.

      • Con todo, hay que hacer notar que la última foto, más que haber sido tomada con la rejilla retirada, parece que la hayan tomado introduciendo el objetivo de la cámara por la rejilla, ya que se aprecia un trozo de la misma en la esquina inferior izquierda de la foto.

  2. Muchas gracias, Emmanuel, por estos dos artículos sobre un santo tan importante como San Felipe Neri y que ya echábamos en falta en este blog. El artículo está muy bien documentado e incides sobre los aspectos y carismas más importantes de su vida.
    Y, con tu permiso, contesto a Jhonatan la pregunta que hace: es muy fácil de explicar, ya que será una rejilla de quita y pon. Normalmente está puesta para proteger la urna y se quitará en determinadas ocasiones.

    • Estoy ausente pero no de corazón. Como estoy en la última etapa de mi carrera ya sabrás como nos tienen. Espero pronto poder leer con calma los artículos que por lo menos reviso el título cada día de los artículos.

      San Felipe Neri como has de saber es muy especial para mi, desde que lo conocí gusté de su vida y obra.

  3. Gracias de nuevo Emmanuel. No sólo el rastro de Felipe Neri se limita al comentario hecho en la primera parte de tu trabajo sino que además es el patrón de localidades como Piles, localidad a la cual el rector Josep Cuello llevó una reliquia en el S.XVIII. Además es también el patrón de La Llosa y de Les Useres y sele veneró en el oratorio parvo del antiguo Hospital General de Valencia. Adjunto los gozos mencionados:
    http://gogistesvalencians.blogspot.com.es/2011/11/gozos-al-glorioso-san-felipe-neri.html del oratorio parvo del Hospital General
    http://gogistesvalencians.blogspot.com.es/2012/06/gozos-san-felipe-neri-patron-de-piles.html patrón de Piles
    http://gogistesvalencians.blogspot.com.es/2012/06/gozos-al-glorioso-san-felipe-neri.html patrón de La Llosa.

  4. Me da gusto qu7e hayas expuesto la biografía de un santo tan alegre. San Felipe tiene una trascendencia en la iglesia católica muy importante. Es educador, es pastor, es fundador. Su vida se derramó en bien de muchas almas y destacan su sencillez, su gran caridad, su alegría y en el mismo tenor, su fino sentido del amor.
    Su vida se desarrolla en un tiempo verdaderamente difícil para la Iglesia Católica, sin embargo, supo hacer lo que le correspondía. Bendito sea Dios que nos ha dado a San Felipe Neri.

    • Humberto

      A mi me pasó algo raro con San Felipe. Nunca me llamó la atención saber quien era. Solo veía la típica imagen de él. Un anciano sacerdote con su ornamento rojo. Hasta que vi una pequeña biografía y el título de Apóstol de Roma fue cuando comencé a saber de él.

  5. Fantástica 2º parte Emmanuel, no conocía algunos aspectos de su vida como que fue amigo personal de Papas y Cardenales, también me llama mucho la atención su humildad y sencillez, y sobre todo su sabiduría al saber cual era su sitio y rechazar el titulo cardenalicio.
    Me han gustado mucho también ver las reliquias de su cuerpo ya que no lo había visto antes, y de paso también decir que es muy bonita la reliquia que imagino Emmanuel que sera tuya.

    • Fíjate que no David.

      El oratorio ha decretado una ley rigurosa para obtener reliquias tanto de San Felipe como de otros Santos y beatos de dicha congregación. Pero con el favor de Dios espero tener en los próximos meses una.

      Y me agrada que toques este punto. Personalmente he tocado ese tema con el Padre Mario que es el superior del oratorio el cual me dice que le llegan decenas de cartas solicitándole reliquias.

  6. exelente articulo de uno de mis santos favoritos me parece que en
    Puebla hay una reliquia de primer grado de el y en la misma ciudad fu el primer Oratorio fundado en America, dicen las cronicas que fue todo un acotecimiento esta fundacion y que el clero regular y secular participo de esta celebracion llevando en andas las imagenes de los santos de su tiempo como san Carlos Borromeo llevado por el Cabildo de la Catedral, San Ignacio de Loyola por los jesuitas y Sta Teresa enviada por sus hijas las carmelitas calzadas!
    Saludos

    • Tacho no tenía idea de eso.

      No tenía idea de que en Puebla se construyó el primer oratorio gracias por este dato.

      Me imagino que recién estaba canonizado San Felipe Neri

  7. Muchas gracias por estos dos artículo muy interesantes de unos de los santos que siempre eh admirado mucho, solo que siento que te falto hablar más del anecdotario del santo, casi senti los articulos como una historia del Oratorio más que una vida de San Felipe, pero esto no le quita que sea un articulo bastante informativo e interesante y pues ojala pronto pongas por aqui más artículo así de importantes, muchas gracias.

    • Andre

      La información que me compartió la Congregación del Oratorio se limitó a señalarme semejante información que te hubiese gustado leer. Pero la finalidad que le di es promover su figura en este años de la Fe como un gran sacerdote ejemplo para los de hoy

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