San Juan de Valaquia, neomártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo griego del Santo mártir.

Icono ortodoxo griego del Santo mártir.

San Juan de Valaquia es un mártir de la época medieval. Él era de Valaquia, o el “país rumano”, que es hoy el sur de Rumanía; y murió en Estambul el día 12 de mayo del año 1662, porque se negó a convertirse al Islam.

San Juan nació probablemente unos pocos años antes de mediados del siglo XV en un pueblo cerca del río Jiu, en la parte sureste de la actual Rumanía, durante el reinado del voivoda de Valaquia, Matei Basarab (1632-1654), el constructor más prolífico de iglesias en el conjunto de la historia rumana (cuarenta y seis obras nuevas y restauraciones de otras muchas). Después de su muerte, siguió su sobrino Constantino Şerban (1654-1658) y Mihnea III Radu (1658-1659). Este último tomó el poder con la ayuda de los turcos.

Valaquia fue un principado dependiente del Imperio Otomano durante unos doscientos años y muchos voivodas utilizaron, para obtener el trono, el ofrecimiento de grandes sumas de dinero al sultán. Mihnea probablemente accedió al trono por el mismo método, pero poco después, no quiso aceptar más los grandes impuestos al país por parte de los turcos. Así que hizo una alianza con el príncipe de Transilvania Jorge II Rakoczy y con el voivoda de Moldavia Constantino Serban (el ex gobernante de Valaquia) contra los otomanos. Poco después, en 1658, ordenó el asesinato de una escuadra de dos mil soldados turcos, atacó y destruyó algunos puertos y puentes en el Danubio. Su ataque fue coordinado con otras rebeliones similares en Moldavia y Transilvania.

En la primavera de 1659 los turcos invadieron Moldavia y Transilvania. Mihnea consiguió algunas pequeñas victorias contra los invasores, pero finalmente huyó a Transilvania, donde murió envenenado el 6 de abril. En su camino de vuelta, los turcos cruzaron Valaquia por el valle del Jiu y cogieron a una gran cantidad de prisioneros. Entre ellos estaba Juan, un chico de quince años, joven de “buen linaje” como señala su biógrafo, Juan Kariophiles, lo que significa que procedía de una familia noble.

Fresco ortodoxo griego del Santo en el monasterio Vatopedi, Monte Athos (Grecia).

Fresco ortodoxo griego del Santo en el monasterio Vatopedi, Monte Athos (Grecia).

De acuerdo con la ley otomana, todos los prisioneros fueron hechos esclavos del sultán, siendo rescatados por sus poseedores reales, por lo general soldados, mediante una importante suma de dinero. El militar que capturó a Juan se sentía atraído por su hermosura y trató de seducirlo. Después de alguna resistencia, el militar le indujo a aceptar las órdenes de su amo, pero Juan le respondió que su único maestro era Jesucristo. Luego trató de amarrar al joven a un árbol para violarlo, pero el chico se escapó, mató al soldado y trató de huir. Fue capturado y llevado a Constantinopla, donde los soldados lo presentaron al Gran Visir (una especie de primer ministro en el estado otomano), que decidió darlo a una viuda para que ella decidiera qué hacer con él.

La viuda decidió mantenerlo vivo gracias a su atractivo aspecto. Los siguientes dos años y medio que permaneció como esclavo en su casa, ella trató de seducirlo, pero él se resistió, aunque le prometía que ella lo tomaría como esposo y le daría un buen status social, si aceptaba convertirse al Islam. Él rechazó su oferta y la mujer decidió finalmente mandarlo a la cárcel y a juicio por el asesinato que había cometido cuando iba a ser violado amarrado a un árbol. En la prisión oraba sin cesar a Cristo, a fin de que lo fortaleciera para mantener su fe durante las torturas. Incluso en estas circunstancias, la viuda iba a diario a verlo con el fin de persuadirlo, pero él no aceptó renunciar a la fe de sus antepasados.

Finalmente fue sacado de la prisión y llevado a un lugar llamado Parmak-Kapi (“la puerta de los dedos”, o “el pilar”), cerca de Bezesteni, el gran bazar de los comerciantes, en el barrio de Gálata de Estambul. Allí fue ahorcado el 12 de mayo de 1662, teniendo menos de dieciocho años de edad. Es posible que su cuerpo fuese arrojado a las aguas del Bósforo, como era costumbre, o tal vez fue sepultado por los cristianos, pero esta información es desconocida.

Icono ortodoxo rumano del Santo con el atuendo propio de Valaquia.

Icono ortodoxo rumano del Santo con el atuendo propio de Valaquia.

Veneración
Su vida fue escrita por un erudito del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, llamado Juan Kariophiles e impresa en Venecia en el 1799 por el hagiógrafo Nicodemos el Agiorita, el mismo que compiló el libro teológico ortodoxo llamado “Filocalia”, traducido en el 1801 en Rumanía, junto con la vida de San Demetrio Basarabov. La vida del santo se introdujo en el Menologio griego en el año 1843, en el día de su muerte, el 12 de mayo. Lo mismo ocurrió tres años después, en 1846 en los menologios rumanos.

A pesar de ser rumano, San Juan permaneció como un “anónimo” entre los santos más importantes que eran celebrados el 12 de mayo: Epifanio de Salamina y Germán, Patriarca de Constantinopla. Sólo en el 1950, durante una reunión del Sínodo rumano se decidió la generalización de su culto, procediéndose a la composición de un servicio litúrgico propio y cinco años más tarde (1955) fue proclamado oficialmente entre los santos nacionales.

Troparion (himno) del Santo
“Hoy, la Iglesia de los rumanos piadosos celebr espiritualmente y grita con alegría: Venid, amantes de los mártires, para celebrar la conmemoración anual de las luchas del nuevo mártir Juan, que fue levantado entre nosotros por la voluntad de Dios y floreció maravillosamente en la ciudad imperial de Constantino, trayéndonos al Señor y dándonos la fructuosa bienvenida a través de su martirio. ¡Ahora él ora incesantemente en el cielo para salvar nuestras almas!”

Mitrut Popoiu

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

7 pensamientos en “San Juan de Valaquia, neomártir

  1. En el día de hoy, S.S. el Papa Francisco canonizará en la plaza de San Pedro de Roma a los beatos Antonio Primaldo y compañeros mártires de Otranto, a la Beata Laura Montoya Upegui y a la Beata Maria Guadalupe García Zavala.
    Que los nuevos santos, rueguen por nosotros.

    Muchas gracias, Mitrut, por este ejemplo que hoy nos traes a colación de un neomártir ortodoxo. Por su belleza, intentaron violarlo y él, ni corto ni perezoso, para evitarlo no duda en matar a quién lo va a hacer y escapa. Creo que ese acto fue en legítima defensa y que en nada tiene que empañar el ejemplo que nos da este mártir, que muere por su fe y por defender su integridad física.
    Una cosa es amar al prójimo, incluso a los enemigos y otra cosa muy diferente es no defenderse contra un atropello. Es verdad que el Maestro dijo que “cuando te peguen en una mejilla, pon la otra”, pero para mi, San Juan de Valaquia hizo lo correcto. Deberíamos aprender de él e intentar evitar tanto atropello sexual contra los menores.
    Que conste que no estoy proponiendo nada que vaya en contra del quinto mandamiento, pero la integridad física de una persona, y aun más si es un menor, es algo tan sagrado que un cristiano jamás podrá ser cómplice – por acción u omisión – de un acto salvaje contra ella.
    Desde este blog solicito que todo aquel que tenga conocimiento de alguna infamia como esta, como mínimo, acuda a las autoridades para que el menor sea protegido y que aun él mismo lo proteja, aunque tenga que arriesgarse. San Juan murió mártir pero por una causa justa: su fe y no consintió ser ultrajado aunque para ello tuviese que matar a su agresor. Yo estoy con él.

    • La acción del santo esta justificada totalmente por el sentido común. No cometió pecado por el homicidio. Con esta historia se puede recordar el martirio de San Pelagio de Córdoba que aunque sucedió en otras circunsancias, también bajo el yugo del Islam, tiene cierta semejanza. La valentía del santo en tales circunstancias, afrentas y humillaciones muestra una heroicidad real, desprovista e leyendas romanticas, que indica al menos la presencia de la gracia en la persona.

      Don Antonio, aún espero, si es que se va a redactar, el artículo sobre el neo mártir ruso contemporaneo Evgeny Rodinov.

      Compartiendo la alegría por la participación gozosa en ocasión de la canonización de la Madre Lupita, mexicana.

      Los santos son admirables y pero no siempre imitables.

      • Amigo Poncho,
        No me digas Don Antonio, que me hace más viejo de lo que soy.
        Sobre el mártir Eugenio Rodionov tengo intención de escribir un artículo pero hay un pequeño problema y es que toda la información que tengo está en ruso y hay que traducirla primero. Además, es incompleta y aun no está canonizado porque dentro de la Iglesia Rusa hay una corriente de opinión favorable e la canonización y otra en contra, porque dicen que fue un muerto en una guerra de ocupación y en esas guerras, esas cosas pasan. El culto que recibe es extraoficial por muchos iconos que veamos en la red.

        • Muy bien Antonio. Yo conocí de este ´mártir´debido a conocidos rusos favorables a su canonización los cuales hablan de milagros y de que sus iconos exhalan mirra.

          A grosso modo puedo decir que tanto en la Iglesia Católica como entre los ortodoxos hay controversias sobre las canonizaciones.

  2. Que los nuevos Santos que hoy han sido incorporados a la Iglesia Universal por el Papa Francisco, rueguen por nosotros.

    Impresionante la vida de este Santo que nos presentas hoy Mitrur, una vida muy complicada y llena de dificultades pero a la vez llena Fe.
    Este caso es poco común en los Santos que hasta hoy en este blog se han presentado y al principio no se comprende como uno que ha quitado una vida se le llama Santo, pero yo soy de la opinión de Antonio y fue en defensa de su vida lo que le llevo a actuar de esa manera.

  3. Thank you for appreciation. Killing in any condition is not good. But in any case that was not his last thing he did in his life. Christ have saved sinners like robbers, prostitutes, publicans. In any case we should not see the saints as perfect human beings, because nobody between us is perfect, but our incarnated Lord. St. Ioan the Wallachian is a saint for confessing his faith until the death. The other events in his life, not that they aren’t important, but in this case are secondary. The soldier saints had the same kind of life, if we think…

  4. Gracias, Mitrut. Yo, personalmente, hubiese estado más cómoda con la canonización de este chaval si hubiese visto indicios o referencias de su arrepentimiento por el asesinato de su agresor, y lo cierto es que no he visto cita alguna al respecto. Pero bueno, tu reflexión en el comentario de arriba es buena y me vale; además, no quiero juzgarlo porque a saber qué haría yo de verme en su terrible situación.

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