Santa Juana de Arco, Doncella de Orléans

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Iluminación de la Santa (1450-1500). Centre Historique d'Archives Nationales, París (Francia).

Iluminación de la Santa (1450-1500). Centre Historique d’Archives Nationales, París (Francia).

Es difícil condensar en un solo artículo la reseña de una figura como Juana de Arco (Jehanne d’Arc), Doncella de Orleans, heroína de la Guerra de los Cien Años, virgen y mártir. La mayoría de los manuales generales de Historia Medieval apenas le dedican unas breves líneas o incluso ninguna, porque la mayoría de los medievalistas coinciden en afirmar que su papel no fue tan trascendental a nivel del conflicto histórico. Sin embargo, por sí misma resultó ser una persona extraordinaria, aunque quizá no en el sentido en que muchos la interpretan. Habiendo sido en extremo idealizada por la historiografía nacionalista del siglo XIX, impregnada de un denso chauvinismo, es difícil vislumbrar a la mujer detrás de la heroína, pero vamos a intentar hacerlo para “aterrizar” un poco desde las nubes en que muchos siguen viendo a esta joven sorprendente.

Una campesina de Lorena
Juana nació en Domrémy [1], villa de Lorena (Meuse), hoy en día francesa pero en aquellos tiempos independiente, el día 6 de enero de 1412, siendo una de los cinco hijos de unos simples campesinos, llamados Jacques Tarc (apellido que se transformaría en D’Arc, con el tiempo) e Ysabeau Romée. Creció como una muchacha campesina más, ayudando a la economía familiar tejiendo y sacando a pastar el rebaño de sus padres, como cualquier otra joven de campo. Era, como es propio de la clase campesina, analfabeta, nunca supo leer ni escribir; pero era hábil con las tareas domésticas y propias de mujer y además, se sentía orgullosa de ello: “Yo no sé ni A ni B, pero en lo que toca a las labores de aguja, no creo que haya mujer en Rouen que me pueda enseñar algo”, declararía después.

Tota vita prodigium visa est, “toda su vida parecía una maravilla”, dice el texto de la Bula de beatificación. Pero, en mi humilde opinión, nada parecía augurar su posterior grandeza, ya que en su infancia no se distinguió de las otras niñas de su edad y condición; salvo por una gran piedad, un verdadero amor a los pobres y una alegre voluntariedad. Como se verá después en sus manifestaciones y declaraciones, estaba muy influida por la espiritualidad franciscana, pues a la zona acudían muchos frailes y predicadores mendicantes con los que solía confesarse, asimismo, manifestaba una gran devoción al Nombre de Jesús, cuyo nombre gritó mientras moría. Sin embargo, su formación catequística era limitada: todo lo que sabía era el Pater Noster, el Ave Maria y el Credo, todo aprendido de su madre, y nada más. Era asidua a la comunión, el ayuno y la confesión especialmente, tan a menudo como podía. Esto le fue más que suficiente, como veremos.

Aparición de San Miguel Arcángel y las Santas Catalina de Alejandría y Margarita de Antioquía a Juana de Arco. Conjunto escultórico conmemorativo en Domrémy-la-Pucelle (Francia).

Aparición de San Miguel Arcángel y las Santas Catalina de Alejandría y Margarita de Antioquía a Juana de Arco. Conjunto escultórico conmemorativo en Domrémy-la-Pucelle (Francia).

La Guerra de los Cien Años
En aquella época, Francia atravesaba un largo conflicto bélico que ha pasado a los manuales de Historia como la Guerra de los Cien Años. Después de los éxitos militares de los ingleses, la alianza entre el rey Enrique V de Lancaster y el duque de Borgoña y el estado de decadencia en el que se encontraba la corte francesa – el rey Carlos VI estaba loco y la reina Isabel de Baviera llevaba una conducta pésima y sólo se preocupaba de asegurar la fortuna personal de su familia, lo cual era público y notorio-, con el Tratado de Troyes, firmado el 20 de mayo de 1420, se dispuso poner a disposición del rey de Inglaterra la corona del rey de Francia, mediante el matrimonio con Catalina de Francia, hija de Carlos VI, en detrimento del Delfín, legítimo heredero, futuro Carlos VII. Éste se había refugiado al sur del Loira, por lo que se burlaban de él llamándolo el “rey de Bourges”. Todas las regiones al norte de este río estaban realmente en manos de los anglo-borgoñones, a excepción de cuatro plazas fuertes: Mont-Saint-Michel, Tournai, Vaucouleurs y Orléans.El asedio de Orleáns se cerraría el 12 de octubre del 1428 por parte de los ingleses: todo el territorio abandonado durante quince años a las expoliaciones de la soldadesca, había llegado al colmo de la miseria, de los desórdenes y de la confusión: “era un barco sin timonel”, como fue descrito por un poeta de la época. Enrique V y posteriormente, Carlos VI murieron uno tras otro en el año 1422. Juan, duque de Bedford, hermano del rey de Inglaterra se había instalado en París y ejercía como regente en nombre de su sobrino, el pequeño Enrique VI. Contaba con el apoyo del duque de Borgoña, Felipe el Bueno, así como con el de la gran burguesía y el del ambiente universitario parisino, lo que contribuyó a justificar las pretensiones inglesas con la teoría de la “doble monarquía”: Francia e Inglaterra bajo la guía de la corona inglesa.

“Va, fille de Dieu, va!”
Es entonces cuando Juana de Arco entra en la historia. En las primeras semanas del año 1429, movida por una resolución interior y una fe admirable en sí misma, ella fue capaz de convencer al capitán de Vaucouleurs, Roberto de Baudricourt, para que le pusiera una escolta para presentarse ante el Delfín, que estaba en Chinon. Lo hizo valiéndose de argumentos convincentes de índole espiritual -ella tenía un mensaje divino que entregar al Delfín-, de lo contrario, hubiese sido muy difícil que un capitán militar prestase oídos a una joven campesina. Llegó a esta ciudad después de cabalgar durante once días, probablemente el 23 de febrero, aunque algunos hablan del 6 de marzo. La tarde del día 25 de febrero fue recibida por el Delfín, al cual le relató que, con sólo trece años de edad, oyó las “voces” de San Miguel, Santa Catalina de Alejandría y Santa Margarita de Antioquía [2], quienes le revelaron “de parte del Rey del Cielo” que ella tendría la misión de liberar el reino de Francia, que estaba bajo el poder de Inglaterra; y de hacer que su rey fuera consagrado como tal, interpelándola de esta manera: “Va, fille de Dieu, je te sera aide, va!” (“Ve, hija de Dios, yo te ayudaré, ve”).

Juana de Arco reconoce al Delfín, quien se había camuflado entre los cortesanos para probar que era enviada de Dios. Pintura historicista del siglo XIX.

Juana de Arco reconoce al Delfín, quien se había camuflado entre los cortesanos para probar que era enviada de Dios. Pintura historicista del siglo XIX.

Naturalmente, el Delfín no podía aceptar sin más aquella versión, por lo que, posteriormente, la hizo “examinar” en Poitiers por unos prelados y doctores que habían permanecido fieles a su causa. Este examen duró tres semanas y, desgraciadamente, desconocemos el texto de su dictamen, excepto que las conclusiones eran favorables a Juana, tal y como se transcribieron posteriormente en el proceso de rehabilitación. Una parte de dicho examen, sin embargo, consistió en comprobar la virginidad de Juana, de la cual ella siempre se sintió muy orgullosa. Era propio de la idiosincrasia del momento el creer que, si ella había mentido al declararse virgen, o si no lo era sin más, seguramente sería una impostora, blasfema y rea de muerte. Pero no sólo se comprobó que su virginidad estaba intacta, sino que además respondió correcta y hábilmente a todas las cuestiones que se le plantearon, dando primera muestra de su gran inteligencia y talento para la lid dialéctica, algo del todo extraordinario en una campesina. Este proceso, la lid dialéctica y un segundo examen de su virginidad, se daría posteriormente en su juicio y condena.

La Pucelle
Juana era libre de actuar y, con su sola presencia, hizo factible las relaciones entre el rey y la corte, que hasta el momento prácticamente habían sido inexistentes. Se organizó un ejército con el que Juana, el día 29 de abril, penetró en Orleáns y después de dos batallas victoriosas, levantó el asedio el 8 de mayo. Esto le mereció el título de Pucelle d’Orléans (la Doncella de Orléans), mote honorífico a su gran victoria. Desde allí, avanzó directamente hasta Reims, en pleno centro anglo-borgoñón, consiguiendo Juana una victoria espléndida en Patay el 18 de junio. El Delfín fue consagrado rey el 17 de julio, en la catedral de Reims, al igual que lo habían sido todos sus predecesores, siendo ungido con el óleo santo de San Remigio, quien desde los tiempos de Clodoveo había servido para ungir a todos los reyes francos. Esta consagración, objetivo de Juana, lo hizo aparecer ante todos como el legítimo rey, por lo que logró unir en torno a él aun a los más reticentes.

Coronación del rey Carlos VII en Reims. Óleo historicista de Jules Eugène Lenepveu (1889). Panteón de París, Francia.

Coronación del rey Carlos VII en Reims. Óleo historicista de Jules Eugène Lenepveu (1889). Panteón de París, Francia.

Desafortunadamente, Carlos VII, mal aconsejado, intentó seguir su propia política y obstaculizó la acción de Juana, quien, después de un revés sufrido en París, donde fue herida por un flechazo en el hombro; y también después de algunas acciones militares insignificantes, se vio obligada a claudicar, no reemprendiendo la lucha salvo por propia iniciativa, como cuando en la primavera del 1430 fue a socorrer a Compiègne, que estaba asediada por los borgoñones. Y es allí, durante una salida, cuando fue hecha prisionera la tarde del 23 de mayo, por parte de un borgoñón del séquito de Juan de Luxemburgo. Éste la tuvo prisionera en las fortalezas de Beaulieu-les-Fontaines, posteriormente en Beaurevoir, decidiendo venderla a los ingleses en Arrás, por la cantidad de diez mil escudos, en el mes de diciembre del año 1430. Carlos VII no hizo mención de interesarse por su rescate: a todas luces, y conseguida ya la coronación y algunas victorias, la presencia de la Doncella empezaba a resultarle incómoda y, de repente, la idea de deberle su corona a una campesina vestida con armadura ya no resultaba tan tolerable.

Juana ya había intentado escapar de su anterior prisión, saltando por la ventana, pero lo único que consiguió fue romperse una pierna y ser reprendida por sus voces -en concreto por la de Santa Catalina-, que le vaticinaron su martirio. Enferma y convaleciente, fue encerrada en el castillo de Rouen, donde quedó a merced de sus enemigos, quienes no sólo pretendían acabar con una rival a la que se la temía “más que a un ejército”, sino, fundamentalmente, desacreditar al rey que le debía a ella su corona. Para ello, los ingleses, secundados activamente por los universitarios de París, decidieron someterla a un proceso por herejía, proceso que sería dirigido por Pierre Cauchon, ex rector de la Universidad, que había sido nombrado obispo de Beauvais, después de firmarse el Tratado de Troyes, en el cual éste había intervenido a favor de los ingleses.

El proceso de Juana de Arco
A Juana de Arco se la conoce mucho mejor leyendo su proceso que atendiendo a sus victorias militares. Fue un proceso político camuflado como proceso eclesiástico, complejísimo, lleno de irregularidades y de injusticias, que se desarrolló en tres fases: proceso de instrucción del 9 de enero al 26 de marzo de 1431, en el que los interrogatorios comenzaron el 21 de febrero; proceso ordinario que terminó con una sesión pública en el cementerio de Saint-Ouen, en el curso de la cual, Juana fue obligada a un simulacro de abjuración el 24 de mayo y, finalmente, el proceso como recaída “relapsa” realizado el día 28 de mayo, con el argumento de que Juana había llevado puesta ropa de hombre. El obispo Cauchon, no habiendo podido probar la acusación de herejía durante los más estrictos interrogatorios a los que Juana fue sometida, llegó a acusarla de que llevando Juana esa vestimenta, se había hecho insumisa a la Iglesia, ya que utilizaba esa vestimenta como símbolo claro y patente de insumisión (para la idiosincrasia de la época era inconcebible que una mujer llevase ropas de hombre, cosa que en realidad ella hacía para llevar su misión más cómodamente y resguardar su virginidad, no provocando deseo). Esta tercera parte del proceso terminó el miércoles 30 de mayo con el suplicio al que fue sometida Juana: fue quemada viva en la plaza del Mercado Viejo, ante una gran multitud, como ejemplo y escarmiento ante los demás.

Juana de Arco, enferma, es interrogada en su celda por el cardenal de Winchester. Óleo de Paul Delaroche (1824), Museo de Bellas Artes de Rouen, Francia.

Juana de Arco, enferma, es interrogada en su celda por el cardenal de Winchester. Óleo de Paul Delaroche (1824), Museo de Bellas Artes de Rouen, Francia.

Un componente de vejación fue añadido a esta ya de por sí terrible muerte: se esperó a que sus ropas se quemaran para apagar las llamas y mostrar a la multitud su cuerpo desnudo, de modo que no quedara duda, para nadie, de que se trataba de una mujer que había osado vestirse de hombre. Luego fue quemada hasta las cenizas, que fueron arrojadas al Sena y se perdieron. Ya hemos hablado en otros artículos sobre la patente falsedad de algunas pretendidas reliquias de esta Santa. No se conserva más que su temblorosa firma, ejecutada en su proceso de abjuración, siendo conducida su mano por un escribano ya que, recordemos, ella no sabía escribir.

Es una lástima que, debido a las restricciones de espacio en este artículo, yo no pueda entrar en los pormenores de los interrogatorios, para lo cual recomiendo la bibliografía citada al pie del artículo. Sólo remarcar que Juana, como antes ante la corte del Delfín, dejó estupefactos a los jueces por su gran memoria y capacidad de respuesta y argumentación, algo impensable en una campesina analfabeta. Le repetían constantemente las mismas preguntas y la enredaban con argumentaciones complejas con la intención de cansarla, confundirla y hacer que se contradijese, pero ella tenía una gran habilidad para tomar nota mental de lo que ya le había sido preguntado y no consentía este juego, por lo que apenas percibía que querían enredarla, enseguida respondía: “Passez outre (pasad a otra cuestión)”, “Pero si ya he respondido a eso antes… leed lo ya escrito…” “Ya os respondí ayer. Me estáis presionando demasiado”.

Su templanza y fortaleza ante el angustioso proceso inquisitorial dejaba perplejos a sus jueces. Incluso mostró un inmenso valor cuando, ante su resistencia a revelar ciertos detalles de sus voces y visiones que ella consideraba exclusivamente destinadas al rey y a nadie más, se la amenazó con la tortura y se le enseñaron los instrumentos a los que podían someterla; a la vista de la rueda de cuchillas, ella exclamó: “No diré nada que no deba decir, ni aunque me arranquéis todos los miembros del cuerpo; y aun cuando lo hiciese, diría después que fue la tortura quien habló, no yo”. Debido a las discrepancias entre los jueces acerca de si sería apropiado torturarla, se sometió el asunto a votación y finalmente prevaleció la opinión que se oponía a la tortura, por lo que Juana no llegó a sufrir más tormento que el de la muerte en la hoguera.

Juana de Arco, condenada a muerte y transportada en carro a su pira en Rouen.

Juana de Arco, condenada a muerte y transportada en carro a su pira en Rouen.

Pero aún más, las palabras de Juana que nos son reveladas en los dos procesos, atestiguan su profunda sencillez y humildad, así como destacan su espiritualidad abandonada enteramente a la acción de Dios: “Si no fuera por la gracia de Dios, yo no sabría nada” “Yo no he hecho nada que no me haya sido ordenado por Dios o por sus ángeles” “Place a Dios realizar estas cosas a través de una simple niña”. Éstas son algunas de sus palabras y en esta acción divina ella pone una fe inquebrantable, siendo su lema favorito: “No tendré dudas”. Y con muy pocas palabras, deja en claro la división entre la acción divina y la acción temporal, respondiendo que si Dios había querido librar al pueblo de Francia, no necesitaba de gente armada: “En el nombre de Dios las armas combaten, pero sólo Dios dará la victoria”. Este tipo de argumentos ella también los esgrimía contra las acusaciones de adorar o haber hecho adorar objetos inanimados como su espada o su estandarte, que en más de una ocasión ella habría besado o dado a besar a algunos de sus seguidores. Esta acción, que se pretendió malinterpretar para acusarla de idolatría, la desmintió asegurando que la veneración no era dada a los objetos, sino a Dios. Con todo, afirmó respecto a su estandarte, una bandera con los nombres JESUS-MARIE bordados en ella: “Él cargó el peso, él llevó el honor”, para no vanagloriarse personalmente de sus triunfos, sino depositarlos en Jesús y en María. Preguntada de nuevo sobre el tema: “¿Vuestra esperanza de victoria está fundamentada sobre vuestro estandarte y sobre vuestra espada?”, ella respondió tajantemente: “Está fundada en Nuestro Señor y en nadie más”.

Esta claridad de ideas de que ella hacía gala y que enmudecían a quienes la conocían, marcó una impronta propia a todas sus respuestas, así como a su propia personalidad, que brillaba en unos tiempos marcados por una confusión total. Ella, serena y tranquila, frustró todas las insidias que le tendieron: “¿Dios odia a los ingleses?” A lo que ella respondió: “Del odio o del amor que Dios tiene a los ingleses, yo no sé nada; lo que yo sé es que serán expulsados de Francia”. Preguntada acerca de si las mártires Catalina y Margarita odiaban a los ingleses, su respuesta fue: “Ellas aman lo que Nuestro Señor ama, y odian lo que Dios odia”. Preguntada acerca de si marchó a Francia para combatir en busca de gloria y honor personal, su respuesta también fue tajante: “Preferiría haber sido torturada antes que dirigirme a Francia sin el permiso de Dios”.

Juana de Arco, quemada en la hoguera. Detalle de una vidriera del siglo XIX en la iglesia de Nôtre Dame des Vertus, Aubervilliers (Francia).

Juana de Arco, quemada en la hoguera. Detalle de una vidriera del siglo XIX en la iglesia de Nôtre Dame des Vertus, Aubervilliers (Francia).

Y sobre todo la sublime respuesta a la pregunta: “¿Os sentís en estado de gracia?” Pregunta peligrosa, porque de afirmarse en estado de gracia de forma rotunda, podía ser acusada de blasfema. Pero nuevamente ella responde con gran habilidad y simultánea sinceridad: “Si no estuviera en ella, ruego a Dios que me ponga en ella y en ella me conserve, porque yo sería la mujer más dolorida del mundo, si supiese que no estoy en la gracia de Dios”.

Virgen y mártir
Un aspecto muy particular a comentar es la visión, generalmente producida por las concepciones belicistas medievales, pero también por la historiografía nacionalista del siglo XIX, es ver a Juana de Arco como una especie de virgen guerrera, como una mujer-caballero hábil en el manejo de la espada, en la dirección de un ejército y en el combate a caballo. Nada más lejos de la realidad: Juana fue, como mucho, una humilde campesina a la que se le puso una armadura, ella fue la mente, no la mano. No sabía ni de estrategias de combate ni de manejo de armas, cosa que dejó a sus asesores y acompañantes. Su vida transcurrió en continua oración: aun en el momento del combate, ella portaba el estandarte en sus manos “para evitar que alguien muriese al llevarlo; además, yo no he matado nunca a nadie”. Su espada jamás se tiñó de sangre, y ya hemos visto que negaba un odio personal, o divino, hacia los ingleses. Sus motivaciones nada tenían que ver con el belicismo o el deseo de gloria personal. Todo lo hizo siguiendo los dictámenes de sus voces, de las que siempre se negó a hablar y apenas describió, contradiciéndose en ocasiones ya que, realmente, no quería hablar de ello por temor a cometer perjurio.

Muchas veces la vieron apartarse a un lugar solitario para sumirse en oración. Durante su juicio, ella declara, hablando de esa voz sobrenatural a la que llama “para que me asesore. No hay día alguno en el que no me asesore”. Estas confidencias nos hacen pensar que siempre tenía un coloquio familiar con alguien muy cercano, al que tenía siempre presente y por eso declara a uno de los que la estaban interrogando: “Yo no siento miedo de estar equivocada, sino de decir cosas que desagraden a mis voces, y sé siempre lo que debo responder”. Su último deseo fue recibir el Cuerpo de Cristo, que se le negó constantemente hasta caer en amenazas los sacerdotes que se compadecían de ella y le traían la Comunión, ser oída en confesión; y tener durante su suplicio una cruz delante de sus ojos. Sus últimas palabras fueron un grito hacia su único amor: “¡Jesús, Jesús, Jesús!”, repitiendo este nombre más de seis veces y gritándolo con todas sus fuerzas.

"Firma" de la Santa en su proceso de abjuración, en su versión original: JEHANNE (Juana).

“Firma” de la Santa en su proceso de abjuración, en su versión original: JEHANNE (Juana).

El sello definitivo de esta vida consagrada en medio del mundo fue el voto de virginidad que ella realizó cuando tuvo sus primeras revelaciones. Ella se hacía llamar Jehanne la Pucelle “Juana, la Doncella” (doncella no sólo en cuanto a virgen, sino también en cuanto a mujer joven) y con este nombre la llamaban quienes la conocían. Fue una virginidad heroicamente conservada en medio de los ejércitos de la época -era admirada y deseada por algunos de sus oficiales, que sin embargo jamás la tocaron-, en continuos desórdenes e incluso en la prisión, donde estuvo expuesta a los ultrajes por parte de los carceleros ingleses. Durante su proceso, ella quiso ser custodiada por mujeres en la prisión del arzobispado, en vez de serlo por hombres, en la prisión del castillo; pero esto no le fue concedido más que cuando aceptó despojarse temporalmente de sus ropas masculinas, que volvió a adoptar en cuanto sintió que estaba traicionando a sus voces. Hay una contradicción en este aspecto; puesto que, aunque generalmente se asume que Juana murió virgen, sufrió intentos de violación en la cárcel y llegó a quejarse amargamente de que un milord inglés la había forzado. En cambio, cuando supo que iba a ser quemada viva, sí se vino abajo por vez primera y rompió a llorar, lamentándose de que “mi cuerpo limpio y entero, que jamás fue corrompido, sea hoy consumido y convertido en cenizas. Prefiero ser decapitada siete veces antes que ser quemada”. En cualquier caso, este tema de la virginidad es, a mi entender, secundario, comparado con el sacrificio de su vida en defensa de sus ideas y su espiritualidad; pero no cabe que para ella era algo crucial, de primer orden.[4]

De hereje relapsa a heroína y Santa
Por más que algunos historiadores la vean como una “niña” cuya participación en el conflicto fue irrelevante, lo cierto es que el impulso que ella había dado a la reconquista del reino fue irreversible y, en vano, los ingleses intentaron recuperar su prestigio, haciendo consagrar como rey de Francia, en la catedral de Notre Dame de París, al pequeño rey Enrique VI, el día 16 de diciembre de 1431. Cuando después del Tratado de Arrás, que ponía fin a la alianza anglo-borgoñona (1435) y la liberación de París (1436), Carlos VII hizo su entrada en la reconquistada ciudad de Rouen (1449), una de sus primeras preocupaciones fue ordenar una investigación para aclarar las circunstancias exactas del proceso y de la muerte de Juana (¡a la que él, sin embargo, no había tratado de rescatar!). Este hecho fue el preludio de una investigación eclesiástica, que iba a ser llevada a cabo por el gran inquisidor francés Juan Bréhal y por el legado pontificio Guillermo de Estouteville, entre el 2 y el 8 de mayo del año 1452 y que tendría que realizarse sobre la base de los documentos y demás disposiciones encontradas, que fueron asimismo sometidas a consulta a los teólogos y a los canonistas.

Francia está poblada, tanto en sus plazas como en sus templos, de imágenes de Juana de Arco, todas reproduciendo el arquetipo de heroína de guerra y salvadora de Francia.

Francia está poblada, tanto en sus plazas como en sus templos, de imágenes de Juana de Arco, todas reproduciendo el arquetipo de heroína de guerra y salvadora de Francia. Ésta, en concreto, se encuentra en Jargeau.

Con un rescripto fechado el 11 de junio del 1455, el Papa Calixto III, ordenó la apertura del proceso de rehabilitación, que comenzó el 7 de noviembre del mismo año y que fue presidido por los obispos Juan Juvenal de Ursins de Reims, Guillermo Chartier de París y Ricardo de Longueil de Coutances. Después de la comparecencia e interrogatorio de ciento quince testigos de Domremy, Rouen, París y Orleáns, decidieron el 7 de julio de 1456, en la gran sala del arzobispado de Rouen, la solemne rehabilitación de Juana. Su madre, Ysabeau Romée, moriría dos años más tarde, el 28 de noviembre del 1458, viendo rehabilitada a su hija.

Los dos procesos, de los cuales tenemos de cada uno de ellos, tres manuscritos autentificados por notarios (que se encuentran en la Biblioteca de la Asamblea Nacional de París), a causa de su status legal, son muy diversos en cuanto a documentos de orden hagiográfico en general y representan una fuente de primer orden para el estudio, no sólo de los sucesos, sino incluso de la propia personalidad de Juana y del carácter de su espiritualidad. No debería sorprendernos que, aunque no fueran publicados ni traducidos hasta finales del siglo XIX, Juana haya participado en mayor o menos medida en el desprecio hacia su tiempo (“tiempos góticos”, tiempos de barbarie), desprecio característico del período clásico renacentista hacia el medievo. Pero sin embargo, pese al espontáneo fervor popular que ella suscitaba, especialmente en Orleáns, donde desde el año 1429 hasta el día de hoy, es conmemorada el día 8 de mayo, junto con la festividad de la liberación de la ciudad, Juana no fue elevada a los altares hasta el siglo XX. Fue declarada venerable en el 1904, beatificada el 18 de abril de 1909 y finalmente canonizada el 9 de mayo del año 1920. Su fiesta se celebra mañana, 30 de mayo.

Está inscrita en el Martirologio Romano en este día, 30 de mayo y el 13 de mayo de 1944, el Papa Pío XII la proclamó patrona secundaria de Francia, donde el día de su fiesta es fiesta nacional. El conjunto de todos estos textos e incluso la Misa compuesta en su honor, están influenciados por el prestigio de sus proezas guerreras; en ella se ha visto a la Santa de la Patria. La Bula de beatificación, promulgada en los tiempos en los que el anticlericalismo reinaba en Francia, dice que en el momento en el que “se invoca a la patria para atacar a la religión, el ejemplo de Juana puede dar a su país la fortaleza de la fe”. Está fuera de toda duda que la actividad de Santa Juana de Arco ha tenido un significado histórico que ha superado incluso la restitución del reino a su legítimo rey, que era en realidad el fin inmediato de su misión. Pero desde mi visión personal, esto tiene mucho que ver con la deformación nacionalista a la que se ha sometido a la Santa, que recordemos, no era francesa, sino lorenesa, y que además no consideraba a Francia su patria, sino un país extranjero al que fue enviada por una misión. Así lo manifestó al Delfín en Chinon: “Por amor de Dios yo he dejado mi patria y he venido a este país de Francia […]”. La instrumentalización a que ha sido sometida Juana, una campesina profundamente espiritual convertida en una especie de guerrera nacionalista, ha empañado la figura de una joven tan piadosa como fascinante. En palabras del prestigioso medievalista Georges Duby, “raros fueron los que pensaron en Francia que Juana era una bruja – lo que no era de ninguna de las maneras […] numerosas declaraciones aportaban lo necesario para convertirla en una beata – lo que tampoco era. Pero finalmente así ocurrió gracias a las manifestaciones fervorosas, a los recuerdos abiertos o camuflados y a la iconografía malsana”. En cualquier caso una figura extraordinaria, que superó las barreras que su época imponía a su sexo, a su condición y a su espiritualidad.

Hasta día de hoy, Juana de Arco sigue siendo una figura referente con un simbolismo heroico muy particular. Cartel americano de la II Guerra Mundial.

Hasta día de hoy, Juana de Arco sigue siendo una figura referente con un simbolismo heroico muy particular. Cartel americano de la II Guerra Mundial.

La Universidad de París, que se arrogaba un verdadero derecho de control sobre los asuntos pontificios y cuyos miembros, en el concilio de Basilea, fueron los más activos en el apoyo al último antipapa de la historia, Félix V, se vio desacreditada por su participación en el proceso contra Juana. Asimismo, la separación de los dos reinos de Francia e Inglaterra, preservó a Francia del cisma provocado por Enrique VIII en el siglo siguiente y que fue el origen de la Iglesia Anglicana.

La espiritualidad de Santa Juana se revela también admirablemente adaptada a nuestros tiempos, cuando sobre todo, después del siglo XVI, se vio nítidamente separada la vida profana de la vida mística. Ella encarnó la vida contemplativa en medio del mundo y aun en medio de las ocupaciones más profanas. Es, como dijo J. Daniélou, “la santa del tiempo, aquella que ha tenido vocación a la santidad en medio de un tumulto humano”.

Por desgracia no puedo extenderme más, ya que el artículo está resultando ya demasiado largo. Muchas cosas se pueden comentar todavía sobre esta Santa, que pueden llevar a un interesante debate ya que yo, irremediablemente, me quedo corta. Pero ante todo, destacar unas ideas fundamentales: en primer lugar, que no fue la princesa guerrera ni la heroína nacionalista que muchos han pretendido crear a lo largo de los siglos XIX-XX, ni un marimacho interesado en dar espadazos; sino una humilde campesina que, guiada por su luz interior, vistió una armadura y elevó un estandarte para tratar de cumplir una misión a la que se creía destinada. Una muchacha de apenas 18 años que, no sabiendo leer ni escribir, replicaba y debatía con sus jueces como un docto filósofo. Una cristiana de profunda fe y espiritualidad que guardó su virginidad con celo y afrontó la muerte más espantosa en defensa de sus ideas, y que, si bien quizá ella sola no llegó a cambiar el curso de la Historia, constituye una de las más sorprendentes y fascinantes mujeres de la Edad Media.

Meldelen

Bibliografía:
– DUBY, Georges y Andrée, “Los procesos de Juana de Arco”, Universidad de Granada, Divulgativa Collectanea Limitanea, Granada 2005.
– VVVAA, Bibliotheca Sanctorum: Enciclopedia dei Santi, Ed. Città Nuova, Roma.

Otros recursos recomendados:
Filmografía:
“La Passion de Jeanne d’Arc” (1928). Dirigida por Carl Theodor Dreyer.
“The Messenger: The Story of Joan of Arc” (1999). Dirigida por Luc Besson.

Música:
– Richard Einhorn, “Voices of Light” (1994). Vocales: Anonymous 4. Instrumental: Netherlands Radio Philarmonic Orchestra.


[1] Hoy en día llamada Domrémy-la-Pucelle, precisamente, en honor de la Santa.
[2] Esta fecha no es completamente segura, de hecho, Juana afirmó tener 19 años ante el tribunal, aunque es probable que no tuviese ni los 18. De todos modos, dicha fecha es la más aceptada.
[3] De la identidad de estos tres Santos, a los que Juana afirmó ver y oír, no cabe la menor duda. Interpelada por el tribunal sobre si veía al ángel mencionado, ella respondió: “Lo vi con mis propios ojos tan claramente como os veo ahora”, y respecto a las Santas: “Ya os he dicho muchas veces que son las Santas Catalina y Margarita, creedme si así lo deseáis […]”
[4] La conservación de la virginidad y el estar en gracia de Dios eran para ella tan cruciales, que, por citar un ejemplo, cuando el maestro Jean d’Estivet, uno de sus jueces, se prodigaba en insultarla, llamándola “puta”, “desvergonzada” y “excomulgada”, su malestar era tal que le subía la fiebre y caía enferma.

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23 pensamientos en “Santa Juana de Arco, Doncella de Orléans

  1. Ana María

    Me alegra saber que eres tu la autora de dicho artículo. De Santa Juana de Arco recuerdo haber leído de ella como a los 12 años. “Santa Francesa”, “guerrera”, y demás atributos que se le impusieron y que bien aclaras en el artículo.

    Tenía idea de que era la Iglesia de Inglaterra estando en Francia la que había procesado a Juana de Arco y no en sí la Iglesia Francesa. ¿Qué me puedes decir respecto a a esto?

    Juana de Arco era una joven con mucha “personalidad” no tenía idea de las respuestas que nos presentas ante el tribunal, se muestra la sabiduría de la santa, pero tambien la astucia, recordando las recomendaciones del Señor ““Los envío como ovejas en medio de lobos. Por tanto, sean astutos o sabios como serpientes y sencillos o inocentes como palomas”. Mateo 10:16

    Ana María, alguna vez leí que fue la propia madre de Juana la que pidió que se revisara el proceso por el cual se condenó a su hija. ¿Esto es verdad? y no que fuera la iniciativa del propio Carlos VII en mandar revisar semejante proceso. Y si es en sí iniciativas de Carlos VII ¿Sabes a qué se debió esto? es decir, para limpiarse las manos, presión de equis grupos, o bien, en su defecto ¿Darse importancia y realce viendo que Juana había sido apreciada por muchos franceses?

    Tengo entendido que el proceso de canonización de Juana de Arco ha sido el más largo y que también ha sido muy complicado. Lo único que me resta decir es fue una joven sencilla, inteligente y de oración, me hace recordar una frase de Santa Faustina Kowalska “Solo el amor nos hace ser valientes”, eso fue Juana.

    🙂

    • Gracias, Emmanuel. El tribunal que enjuició a Juana de Arco y la condenó a la hoguera era un tribunal pro-inglés, pagado por los ingleses y favorable a los ingleses, pero como se puede deducir sólo mirando los cargos y los nombres de los componentes del tribunal, se ve que eran franceses y pertenecientes a la Iglesia de Francia, no a la de Inglaterra.

      Fue la familia de Juana, encabezada por la madre, sí, pero la familia en general, la que solicitó su rehabilitación. Claro que sólo porque un puñado de campesinos lo pidiera no bastaba para la Iglesia, así que fue necesario que el rey lo refrendara, por supuesto.

      La actitud del rey en todo este panorama es la típica en los gobernantes y nobles; más en una época donde se suponía que los reyes eran “por la gracia de Dios” y por destino divino, deberle la corona a una campesina era bastante infame, aunque fuese una campesina con aureola de santidad. Seguramente inició la rehabilitación para lavarse las manos y ganarse de nuevo el amor de un pueblo -entiéndase más en el sentido de familias nobles que de pueblo llano- que seguía queriendo a Juana como adalid y que no podía ver en ella a una bruja. Sí, fue un hipócrita, pero no hizo nada que no hicieran los reyes de todos los tiempos: asegurarse apoyos y alianzas y reforzar su poder.

      Por último, para la canonización de Juana publiqué el año pasado un artículo donde entro en más detalles sobre el proceso.

  2. Juana, Grandiosa Juana!!! Grande entre las Santas de Francia, por tu pequeñez, querida doncella fue que tu alma hermana, Santa Teresa de Lisieux, te escogio como su modelo de vida, ella supo ver en ti mas que los estadistas, politicos, historiadores y miembros del clero. te vio como lo que eras, la pobre y humilde pastorcilla de Domremy revestida con armadura y armada no con espada sino con una gran fe que podria dejar en verguenza a muches religiosos de nuestros tiempos.
    Ruega por Nosotros, Santa Juana, Ruega junto a Teresa por tu amada francia, tu patria en adopcion, para que la fe nunca se pierda y tu nombre, Doncella, nunca se pierda de los corazones de los hijos de Dios!!!

    Me emocione al leer el articulo en verdad, estas palabras aunque pobres son muy sinceras, de Santa Juana empeze a investigar con mas dedicacion despues que vi una foto de Santa Teresita disfrazada de Juana, ambas grandes guerreras, una en el campo de Batalla y otra en el corazon del Carmelo.

    Solo una pregunta, porque si Santa Juana es Virgen y Martir, en su iconografia nunca se le representa con la palma del martirio o con el lirio? siempre la he visto, en su mayoria, vestida de armadura y con su estandarte. Y si como todos sabemos de ella no existen reliquias de primer grado, porque no utilizar su firma como reliquia, obviamente de segundo grado, es una idea mas eso queda como una idea mas entre muchas sobre la Santa de Lorena. tambien no se si sabibras donde queda su Santuario principal, debe estar en francia pero cual es el mas visitado?.
    Sin nada mas que decir, te felicito por tan Hermoso Articulo y esperemos que mas adelante nos puedaa seguir hablando sobre esta Santa. Saludos.

    • Gracias, Jhonatan. La iconografía de la palma y el lirio es más propia de las mártires de la Antigüedad y la temprana Edad Media; en general, si la Santa en cuestión dispone de atributos más propios y personales que ésos, se sustituye por los suyos. Pudiendo vestirla de armadura y portando el estandarte y a caballo, la palma y el lirio no eran necesarios porque todos sabían, nada más verla, a qué Santa se estaba representando. Es difícil confundirla así, mientras que la palma y el lirio son demasiado genéricos. Sólo cuando se la ha representado muy masculinizada se la puede confundir con San Jorge o con un San Miguel sin alas, que también los hay.

      Insisto en que Juana de Arco no era francesa ni fue una gran guerrera. Lo suyo fue el liderazgo espiritual, no el combate. Si Santa Teresa de Lisieux se disfrazó de ella en su juventud, fue por una simpática fantasía juvenil que nos da a veces a algunos por admiración a una figura; es como si yo un día me vistiera de Santa Águeda o como las niñas de mi pueblo que a veces se visten de Santa Bárbara para representar su martirio. La admiración de la Santa de Lisieux se basa en esos clichés patrióticos y nacionalistas que no me parece riguroso aplicárselos a Juana de Arco, pero no cabe duda que su devoción y cariño eran sinceros.

      No conozco ningún Santuario principal de Juana de Arco, porque no habiendo reliquias, no se ha formado un centro de culto en torno a ellas. Son importantes los lugares donde pasó en su vida terrena, y allí sí que hay una importante memoria en las iglesias locales: Domrémy-la-Pucelle, Vaucouleurs, Reims, Rouen… pero prácticamente hay una imagen de esta Santa en todas las iglesias de Francia y en muchísimas plazas principales. Es muy, muy venerada allí por los creyentes, o simplemente admirada por los no creyentes.

      Por último, si quieres mi opinión personal, ni siquiera la firma es relevante porque la trazó más el escribano que ella: la auténtica reliquia de Juana de Arco son sus respuestas y actitudes que nos han legado en sus procesos. Lo mejor es hacerse con la obra de Duby y disfrutar en primera persona de sus brillantes intervenciones en el tribunal. Es lo mejor que nos queda de ella; todo lo demás, es accesorio.

  3. ¡Con tan grata sorpresa me encontré regresando del trabajo! ¡Un artículo sobre Juana de Arco! Hacía tanto tiempo que deseaba leer algo sobre ella, una de las figuras más interesantes de la historia de Francia, aunque me sorprende saber que no lo era. ¡Y pensar que más de un necio insiste en decir que Juana jamás existió! O el más loco, que sobrevivió al proceso y otra fue quemada en su lugar y vivió en el anonimato hasta su muerte… me parece inverosímil y muy rebuscado. Ella despierta vivos debates y pasiones aún hoy en día y no son pocas las películas que se han realizado sobre su vida y hazañas, desde las más edulcoradas, las más sobrias y hasta las más realistas. He visto tres, la película de 1928 “La pasión de Juana de Arco”, de profundo dramatismo y sobriedad; la película de Luc Besson interpretada por Milla Jovovich en 1999, “The messenger: The true story of Joan of Arc” que si bien no es la más fiel a la vida de la Doncella de Orleáns, nos presenta una Juana valiente, piadosa -casi fanática- pero que retrata muy bien su espiritualidad ortodoxa con la frecuencia a la confesión y la comunión y poseedora de un fuerte temperamento cuando los grandes estrategas se negaban a hacerle caso a sus inspiraciones. Sé que no debo basarme en una película, pero en cuanto a escenas del proceso y la muerte, esta película pudo acercarnos a lo terrible de sus últimos días y sin duda en mi retina quedó grabada su confesión final donde admite que todo lo elaboró en su mente para justificar su sed de venganza -por la muerte de su hermana, ficticia- ante su conciencia, la absolución y su muerte en la hoguera -como fue, cruda, horrible-, y por último la versión contemporánea interpretada por Leelee Sobieski, algo más edulcorada y con enfoque investigativo y reseña.

    Yo sé que por extensión no lo agregaste, pero el padre de Juana atestiguó haber tenido un sueño premonitorio donde vio a su hija montar a caballo yéndose con dos soldados sin despedirse ni mirar hacia atrás y eso le hizo temer que su hija se iría como el resto de las mujeres en el ejército, como prostituta, y entonces se dedicó a vigilarla muy de cerca, pero le falló pues se escapó, convenció a su tío y pues ya sabemos el resto de la historia. Hay algunos historiadores que argumentan que Juana pudo haber sido en realidad violada en la cárcel y por esta causa tan traumática increpó al obispo Cauchon que por su culpa sufría y esto no habría pasado si la hubiese encerrado en una cárcel de la iglesia.

    Algo que me sorprende es su capacidad para seguir conversaciones muy elaboradas y cultas, por decirlo así. Era una campesina analfabeta, sí, pero no ignorante y su inteligencia debió ser levemente por arriba del promedio. Pudo perfeccionarse durante su estancia en la corte, después de todo la suegra -creo- del rey la favorecía, al menos hasta que Carlos VII estuvo bien sentado en el trono, que por cierto su acción fue más que ingrata, pero después de todo era un político y deberle su corona a una campesina, como bien mencionaste, sería vergonzoso de admitir. Y sin duda, Dios debió darle una gracia extraordinaria para hablar y expresarse con congruencia e hiladamente, lo que desbarata los diagnósticos modernos de esquizofrenia y personalidad disociada con que la etiquetan psiquiatras y forenses. Sin pena alguna digo que en ella se cumplió lo dicho por Jesús: Mi Espíritu les dirá qué decir cuando estén ante jueces y reyes para dar testimonio de mí, no tengan miedo…

    Felicidades por alegrarme la tarde con un artículo sobre una santa que inspira pasiones y despierta vivos debates.

    Sólo corrige la categoría de Martyrium Ahogamiento por la Hoguera.

    • Alejandro, el pingback “Martyrium: ahogamiento” aparece porque la Santa está mencionada en ese artículo. Los pingbacks son enlaces retroactivos a artículos donde se menciona el tema del artículo presente en cuestión, aunque no suelen aparecer todos los enlaces realizados, sino una selección al azar de los mismos. Por supuesto, también existe un enlace con “Martyrium: hogueras y hornos”. Están interconectados todos los artículos donde se menciona a Santa Juana de Arco de una forma u otra.

    • Pues me acabas de dejar de piedra, Alejandro… ¿que hay gente que niega su existencia? Pocos Santos medievales existen que estén mejor documentados históricamente que Juana de Arco. La conocieron cientos de personas en su época, desde el rey y toda su corte y el tribunal que la trataron, los nobles que capitaneaban su ejército y colaboraron con ella, hasta los soldados que la vieron pasar a su lado con su estandarte y los campesinos que salían a aplaudirla y recibirla en sus visitas a las plazas conquistadas… incluso sus confesores, sus carceleros y cómo no, sus propios familiares. Las actas de su proceso, las preguntas y sus respuestas, se han conservado perfectamente y no hay ningún historiador serio -entre ellos el gran medievalista Georges Duby- que ponga en duda su existencia histórica. Me cuesta pensar que haya una Santa del medievo que fuera más conocida y atestiguada que ella en su momento. Con perdón, pero quien cuestiona la existencia de Juana es que no se ha molestado ni en documentarse lo más mínimo.

      En cuanto a las películas, es cierto que son ficciones adaptadas según la visión de un director y que por eso, hay que cogerlas con pinzas, pero asumido esto admito que la mejor película que se ha hecho de ella es la muda de Dreyer, en 1928. Personalmente, mi favorita es la protagonizada por Milla Jovovich porque nos muestra una visión más crítica y transgresora y a una Juana mucho más humana, por mucho que algunos se haya indignado contra esta película por destrozar esos clichés. La de la chiquilla rubia, Sobieski, no la he visto, no me interesan las ñoñerías.

      No me ha interesado incluir la presunta visión del padre por extensión y porque, sinceramente, yo la pongo en duda. Quien tenía visiones era la hija, no el padre. En el proceso de rehabilitación empezaron a decirse muchas tonterías con el intento de santificarla: que si resucitaba niños sólo tocándolos, que si su espada había pertenecido a Carlos Martel, a Carlomagno, o al mismísimo San Miguel en persona angelical, que si visiones del padre, o de la madre, que si sus oficiales la veían desnuda en el campamento pero como era tan bella y tan pura no sentían deseos hacia ella… yo, la verdad, de ese tipo de tonterías, paso, con todo respeto a quien le gusten las ñoñerías.

      Sobre la violación en la cárcel, parece que sí ocurrió porque ella se quejó amargamente de eso; probablemente ocurrió en el momento en que le quitaron las ropas de mujer y le tiraron las de hombre, obligándola a vestirse con ellas; pero luego ella defendió su virginidad hasta la muerte. A lo mejor lo que quería decir es que, no habiéndola entregado de buen grado, no consideraba que la hubiese perdido, lo cual me parece respetable. Pero de lo que se quejó explícitamente a Cauchon no fue de la violación en sí sino de que los ingleses la habían obligado a vestirse de nuevo de hombre, no dejándole en la celda otras ropas que ponerse. A lo mejor, otra más cabezota y más valiente que ella -¡que ya es decir!- se hubiese quedado desnuda, pero ella, ya lo sabemos, era muy recatada.

      Por último, decir que a mí también el diagnóstico de esquizofrenia y alucinamiento que le dan algunos contemporáneos no me convence. Es cierto que tenía arrebatos violentos y que incurrió en muchas contradicciones cuando pretendía describir sus voces o el aspecto de quienes las emitían, pero nada que no le hubiese pasado a cualquier mortal sometido a ese régimen de opresión y terror. Como bien dices, su sorprendente memoria, su coherencia argumental y la habilidad con que conocía la religiosidad de su época y sabía replicar y confundir a su tribunal, descarta que estuviese enferma o chiflada. Otra cosa es que sus voces fuesen reales, pero eso, sólo ella lo sabe.

      Gracias por tu amable comentario 🙂

      • Sólo como datos curiosos para animar al hipotético lector a investigar, Juana de Arco es famosa en la cultura pop y cómic. Existe al menos dos series animadas japonesas donde su personaje, más o menos interpretado a criterio del director o el guionista, sigue su rol de guerrera que tiene contacto con las divinidades superiores y cumple con misiones para proteger a la humanidad, casi siempre retratada como una niña angelical o adolescente de apariencia normal que oculta una faceta mágica. También hay una historieta de un autor también nipón, Kouta Hirano, titulada Drifters, donde en un mundo distópico diversas figuras de la historia se encuentran con sus contrapartes también históricas, pero ahora los villanos son los antihéroes y los que fueron santos, héroes o víctimas inocentes ahora son los antagonistas que buscan venganza, y Juana de Arco es la guerrera cuyo poder es el elemento fuego, sí, irónicamente y está mucho más loca, traumatizada sin duda por su horrible muerte. No apta para mentes estrechas. Y qué decir que apareció en el famoso videojuego “Age of Empires: The Age of Kings” en la historia de la Guerra de los cien años. Datos para divertirnos un rato 🙂

        • Juana de Arco es famosa en todas partes, también en el mundo del rock y del metal, donde tiene dedicada más de una canción y aparece en más de un videoclip. Pero son homenajes sinceros y bien intencionados, lo que no parece desprenderse de algunos anime, hentai o pornografía pura y dura, directamente. Una cosa es hacer un tributo a un personaje histórico y otra, desfigurarlo. La película de Luc Besson es trangresora pero hasta ahí se puede tolerar, luego, pasarse de eso ya es irse por los cerros de Úbeda. Es un personaje histórico además de una Santa, y hay que respetarla. No encuentro utilidad en divagaciones que no ayudan a conocer a la auténtica Juana de Arco. Para eso, mejor crear un personaje de ficción.

  4. Ante todo, Ana Maria, agradecerte este artículo tan maravilloso, escrito sobre una santa de la cual ya existen innumerables libros y relatos. Tu, en este artículo que aunque parezca algo largo, no deja de ser muy breve, has dejado muy claro cómo fue su vida, cuales eran sus sentimientos y sus objetivos y cómo, aun metida en cuestiones terrenales, su mirada estaba puesta continuamente en lo que significa el más allá.

    Nuestros compañeros latinoamericanos, por la diferencia horaria, han tenido la suerte de poder comentar y hacer preguntas antes que nosotros y nos “han pisado” parte del terreno. No importa, porque entre todos los comentarios que estoy seguro van a hacerse a este artículo, y tus explicaciones posteriores, se va a enriquecer mucho más el debate.

    Yo solo quiero recordar dos cosas: la primera es que no es el primer artículo escrito sobre ella porque ya lo hiciste antes sobre su proceso de canonización y aconsejo leerlo nuevamente.

    Y en segundo lugar: nos ha extrañado “la calidad” de sus respuestas en el juicio al que fue sometida y nos ha sorprendido porque estamos acostumbrados a leer relatos fantasiosos y no relatos reales como este. Yo creo que todos los santos mártires, cuando fueron sometidos a juicios, usaron de la misma cordura y de los mismos argumentos porque habremos de acordarnos de aquello de “cuando os lleven a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué os defenderéis, o qué diréis, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel mismo momento lo que conviene decir” (Lucas, 12, 11-12).

    • Claro, yo también lo creo. Seguro que las respuestas de los mártires de la Antigüedad también fueron admirables, pero no se conservan salvo casos muy concretos y en lugar de ello, han proliferado “passio” legendarias donde todos, poco más o menos, repiten los mismos clichés precocinados y sin mucha originalidad. En ese sentido, disponer de las respuestas y reacciones de Juana es un lujo mayor incluso que el de disponer de algunas actas auténticas en la Antigüedad, que ya es decir.

      De todos modos, comparando una época con otra, hay que decir que los romanos no eran tan “rebuscados” ni “mala conciencia” como los tribunales medievales, que buscaban enredar y marear la perdiz, a ver a quién me cargaré. Los interrogatorios de la Antigüedad eran muy sencillos, y se basaban básicamente en esto: sacrifica a los dioses y déjate de tonterías. Sacrifica a la salud del emperador, o te vas al tormento y a la muerte. Fin de la historia. Y claro, a preguntas sencillas, respuestas sencillas, por eso no encontramos cosas exageradamente brillantes en las actas de los mártires de Lyon, de Cartago o los escilitanos. Eran otros tiempos.

      Las preguntas del tribunal medieval: rebuscadas, preparadas, masticadas, digeridas y escupidas a mala conciencia para lograr la caída y el aturdimiento del contrario. De ahí que, quizá, la inteligencia y convicción de Juana sean incluso más admirables; por la dificultad añadida del método de interrogatorio y porque te estabas enfrentando a un tribunal de tu misma fe, ¡lo que no es poco! Sin restarle mérito a los mártires antiguos que, no olvidemos, afrontaron también los tormentos.

  5. Muchas gracias Ana María. Coincido con el resto de los compañeros en que has “bordado” este artículo. Personajes que han podido ser utilizados políticamente para la exaltación del orgullo patrio ni una sóla han dejado de serlo. En este caso, nos encontramos, como tan bien has descrito, con una humilde campesina que creyó tener una misión que iba a cambiar el curso de la historia. De las consecuencias terribles que tuvo para ella has dado buena cuenta. Su memoria será eterna.

    • Gracias, Salvador. Lo mejor de todo es que aunque tuvo sus momentos de desánimo y frustración como cualquier otro mortal, al final murió consecuente con sus ideas y asumiendo las consecuencias de sus acciones y dichos.

  6. En la liturgia, asi como en el proceso de canonización, no se le tiene a Santa Juana de Arco como mártir. En sentido analógico se le puede considerar mártir, pero no extrictamente. De esta santa se pueden decir muchas cosas, el proceso de canonización es lo bastante completo.

    • Poncho, ya desde el momento de su ejecución, después y durante el proceso de rehabilitación, todos calificaban su muerte en la hoguera de “martirio”, incluidos testigos oculares, como queda registrado. Su santidad y martirio fueron espontáneamente reconocidos mientras aún se estaban arrojando sus cenizas al Sena. Así que, mártir, lo que se dice mártir, es; pues murió defendiendo su fe y su virginidad. Otra cosa es que en la liturgia y en el calendario no quieran ponerlo explicítamente porque resulte molesto admitir públicamente que quien la mandó al martirio es la mismísima Iglesia que venera a los mártires. Recordemos que era un Papado incómodo, presionado por una Francia chauvinista, la que acabó cediendo a la canonización de Juana después de haber sido denegada varias veces. Por algo sería.

  7. Mi enhorabuena Ana María por tan gran articulo, sin duda alguna estamos estamos ante la Santa de entre todos los sat@s de la Edad Media, su figura marco en el reino de Francia un antes y un después.
    No tenia ni idea de lo que nos as contando acerca de las reliquias, que no quedara nada en absoluto de sus restos es sobrecogedor y dice mucho de la maldad de sus verdugos que no querían dejar ni rastro de Ella.
    Si no me equivoco es patrona de Francia, ¿ comparte patronazgo con algún otro santo o santa?, ¿ es patrona de algún oficio como el de militar?, son dudas que siempre he tenido, ya que no esta muy claro, según la fuente que se consulte.
    Gracias Ana María

    • En realidad, David, a todos los que eran quemados en la hoguera se les hacía desaparecer para evitar su memoria. Recuerda que fue quemada como hereje lapsa y relapsa; luego a sus cenizas se les dio el mismo tratamiento que a todos los quemados. Esto también ha ocurrido con muchos mártires japoneses, entre ellos Santa Magdalena de Nagasaki, si recuerdas.

      Santa Juana de Arco es, en efecto, patrona de Francia junto con San Luis rey y Santa Teresa de Lisieux; también de algunas asociaciones de mujeres católicas y boyscouts que gustan de emplear un vocabulario pseudobélico para definirse a sí mismos (“brigadas”, “milicias”, “ejército”, “legión”)… aunque personalmente me parece detestable y tampoco lo veo como la mejor manera de honrar la memoria de Juana, porque nuevamente se inspiran en clichés e idearios patrióticos y bélicos.

  8. Ana María, has presentado la biografía de Santa Juana de Arco cual se debe, libre de polvo y paja, con nitidez, objetividad y con datos verdaderos, sin sentimentalismos. Pienso que de esta manera la vida y el mensaje de un santo luce con mejor esplendor y es más fácil de entender e imitar.
    A esta santa la conozco desde hace mucho, tal como tu la has descrito. Su figura siempre me ha fascinado. Es difícil de creer, pero en nuestros días hay muchas personas que ignoran que es una santa canonizada.
    Quiero proponerte estos puntos:
    1.- Yo también coincido en que no es justo que no se le de oficialmente el reconocimiento de mártir, alguna vez leí que su muerte no encajaba en los tipos de martirios, sobre todo en el de morir por causa de la fe.
    2.- Refieres en un comentario que Santa Teresita se disfrazó de ella en una fantasía juvenil, discrepo de tu opinión, pues es una representación teatral en el Carmelo de Lisieux, algó como un auto sacramental (la influencia del patriotismo no te la niego) muy común en la vida del carmelo. ( de hecho Celina su hermana tambiénn ya religiosa, se disfrazó de Santa Margarita) hay varias fotos al respecto y vale la pena deleitarse la pupila viendo a una santa interpretando a otra. Esta foto fue usada por una secta en vida de Santa Teresita para fines contrarios a la Iglesia. La historia es larga y da para mucho, solo te diré que cuando Santa Teresita se dio cuenta de como había sido manipulada esa foto, tiró una carta a la basura (sin comentario alguno, con ese don femenino que hace entender todo por si solo) que había escrito a la supuesta convertida al catolicismo y que era el origen de un culebrón periodístico de la época.
    3.- Has dicho bien en cuanto que su figura exalta el patriotismo y eso no es correcto. Sin embargo, a veces el pueblo liso y llano se lleva por sentimientos válidos. En México, durante la guerra de la Cristiada, las muchachas católicas formaron las Brigadas de Santa Juana de Arco, con fines se sostener y alentar el movimiento. En La Barca, Jalisco, en la Parroquia de ese lugar, hay una imagen muy bonita por cierto de esta santa. Yo supongo que viene de esa época.
    3.- No sé que tanto conozcas de patronazgos. Tras el (la) Patrón (a) principal de un lugar, vienes los patronos secundarios. Siempre he tenido la duda de quien la Patrona Principal de Francia si Santa Teresita o Santa Juana, aunque refieres a San Luis IX, lo cual me complica la dida, pudiendo ser éste el principal y ambas secundarias.
    4.- Has hecho referencia a la misa de Santa Juana. ¿Podrías conseguirme por favor los textos completos en español? Y del oficio de lectura en la Liturgias de las horas, ¿También?
    Siempre es grato leer tus artículos y conocer cosas nuevas.
    Saludos desde Guadalajara, en estas primeras Vísperas de Corpus Christi.

    • Gracias por tu amable comentario, Humberto. En primer lugar remarcar, como bien dices, que Santa Juana de Arco es mártir independientemente de cómo la llame la liturgia o el calendario; y que el hecho de que en estos textos se ahorren el epíteto de mártir es la incomodidad de admitir que quien la martirizó fue la propia Iglesia. Su muerte tiene todo el aspecto de un martirio posible; y no sólo eso, sino que además es cien mil veces más martirio que el de todas esas chicas que murieron en un intento de violación y se las venera como mártires. Sin pretender negárselo a ellas, creo que todavía es más ridículo negárselo a Juana. Más claro, imposible.

      En segundo lugar, admitir que ignoraba que el disfraz de la Santa de Lisieux tenía lugar en un auto sacramental. Pensaba que había sido un ejercicio de juventud, antes de su ingreso en religión. Visto esto, me disculpo y lo comprendo mejor; aunque para el caso lo que quería decir se mantiene, tiene mucho que ver con patriotismo el que se escogiera precisamente a esta Santa y no otra en un convento de monjas francesas.

      Con perdón de los mexicanos, personalmente no veo qué tendrá que ver Juana de Arco con las mujeres de la Cristiada, salvo esa interpretación pseudobélica de la Santa. Pero es que la misma relación -ninguna- veo entre ella y las girl-scouts y otras asociaciones que la cogen como patrona. Todo viene de la misma distorsión mental que se tiene de ella.

      Yo creo que el patrón principal de Francia es San Luis, y que después vienen Santa Juana de Arco y Santa Teresa de Lisieux, pero no me hagas mucho caso. No lo conozco al detalle; al igual que el tema de la misa de Santa Juana, que he mencionado por conocer el dato, pero no dispongo de ella ni de los textos litúrgicos ni del oficio de lecturas. Mejor pregúntaselo a Antonio que es más ducho en cuestiones de liturgia.

      • Bueno es que Humberto solo dice que la brigada de Santa Juana fue con el fin de “sostener y alentar” el movimiento muy suavemente, pero es que esa Brigada llevaba el nombre de la Santa una por lo famosa que fue en esas épocas y la otra porque estas mujeres se encargaban de curar a los heridos de la guerra, llevaban las municiones y se camuflaban para llevar mensajes secretos, algunas de ellas fueron prisioneras cuando las decubrian aunqe por ser mujeres lograban salir luego.

        • Sí bueno, tenían derecho a escoger la patrona que quisiesen, pero sigo sin entender por qué Juana de Arco, ya que ella, ni curaba heridos de guerra, ni llevaba municiones ni camuflaba mensajes secretos. Se me ocurren otras Santas que antes responderían a este patronazgo, pero claro, imagino que “mujer en medio de la guerra” basta como justificación para escogerla.

  9. Ana este ha sido un artículo estupendo sobre una santa tan polemica, hasta el día de hoy se sigue debatiendo sobre sus acciones y sobre sus visiones, sin duda es una de las santas más famosas del mundo, ha habido infinidad de peliculas, series televisivas, comics, etc que han usado su historia o su personaje, algo curioso es que hace algunos años vi un reportaje de gente que creen en las vidas pasadas y en E.U. creca de un 34% de mujeres que creen en las vidas pasadas dicen haber sido Juana de Arco anteriormente, y algunas hasta dicen que recuerdan la hoguera y el olor a chamuscado!!! . Juana es una santa que ha despertado un gran interés en muchas épocas y en muchos sectores valgase encionar también que algunos sectores del esoterismo mexicano la invocan “como defensora contra la magia negra”. Desgraciadamente como bien mencionas la historia no pasa de mencionarla en los libros con unas simples líneas no se profundiza por pensarse que su papel no fue muy relevante, a pesar de esto es innegable la trascendencia que ha tenido su personaje aun en muchos ignorando que es santa, al grado su trascedencia que seguro aun recordaras aquel chiste en el que te etiquete en facebook sobre Juana donde por morir por heroina ya la tachaban de otra cosa jeje, muchas gracias Ana.

    • Bueno, pero es que chiflados siempre habrá, a mí me da mucha risa esa gente que se cree la reencarnación de alguien -qué casualidad, nadie es la reencarnación de un honrado campesino o de una insignificante mujer que vendía quesos en el mercado, no, todos los que se reencarnan vienen de alguien “grande”-; y que se acuerden de la hoguera y el olor a chamuscado, ¡bueno, de eso yo también me acuerdo! Basta con hacerse una buena barbacoa. ¿A que de la sensación de que te salte la piel en ampollas y se te derrita la grasa del cuerpo no se acuerda nadie? 🙂

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