Siervo de Dios Vasco de Quiroga (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Óleo-retrato barroco del Siervo de Dios en su atuendo episcopal.

Óleo-retrato barroco del Siervo de Dios en su atuendo episcopal.

Siervo de Dios Vasco de Quiroga, primer obispo, padre y evangelizador del pueblo michoacano
Parte de la herencia cultural del pueblo de Michoacán se debe al pasado indígena del mismo. La cultura Púrhépecha, establecida en la cuenca del lago de Pátzcuaro, la cañada de los 11 pueblos y la meseta tarasca es patente en sus fiestas y tradiciones, como la Animecha Kejsïtakua (Noche de Ánimas o Día de Muertos), el Año nuevo purhépecha o las fiestas patronales que combinan elementos indígenas con los rituales de la sagrada liturgia romana. Dignas de admiración son también otras muestras de folklore indígena como sus artesanías típicas y los pueblos dedicados a diversos oficios; así en Capula todo el pueblo se dedica a la alfarería y en Santa Clara del Cobre los herreros y orfebres trabajan el metal martillado a fuego creando todo tipo de objetos.

La cultura y oficios del pueblo michoacano deben mucho de su configuración actual al gran Vasco de Quiroga, en cuyo honor se han nombrado pueblos, plazas, edificios y universidades. Es gracias a Tata Vasco, que nuestro pueblo es cristiano y nuestra Arquidiócesis, una de las más antiguas de México, hunde sus raíces en el humanismo cristiano del renacimiento y en la obra “Utopía” de Santo Tomás Moro, en quien Quiroga se inspiró para evangelizar Michoacán.

Por no hacer demasiado extensivo este artículo lo he dividido en dos partes. Discúlpenme de antemano si me explayo demasiado, pero merece la pena relatar los diversos pasajes de la vida de este Siervo de Dios, tan santo como controvertido, el abogado y funcionario que se hizo obispo (como San Alfonso de Ligorio o San Gregorio Magno) y tan importante para los michoacanos que hasta la fecha se le conoce en la historia mexicana como Tata, término que para los indígenas indica el máximo grado de respeto hacia una persona (tata equivale a Padre o a Santo pues así le llaman a Dios, Tata Dios).

Primeros pasos
Vasco Vázquez de Quiroga y Alonso de la Cárcel (su nombre completo), nació en Madrigal de las Altas Torres (Ávila) hacia 1470, Hijo de Vasco Vázquez de Quiroga y María Alonso de la Carcel. Estuvo emparentado con el Cardenal Gaspar de Quiroga y Vela, Arzobispo de Toledo y Primado de España. Durante su niñez (que transcurrió con toda normalidad y se diría que en el anonimato) vivió en dicha villa hasta la edad en que empezó sus estudios de Jurisprudencia, momento en que se trasladó a Salamanca. Se habla de Quiroga como un destacado jurisconsulto, siempre sobresaliente, tanto así que dominaba perfectamente el latín, adelantando en mucho a otros compañeros de estudio, tanto seglares como eclesiásticos. Hacia 1515 termina sus estudios de Licenciatura en Canon (Derecho Canónico y Derecho Civil) en dicha universidad.

Vista del lago de Pátzcuaro con la isla de Janitzio al centro, lugar de la noche de muertos.

Vista del lago de Pátzcuaro con la isla de Janitzio al centro, lugar de la noche de muertos.

En 1513, siendo aún estudiante, fue nombrado visitador de la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid, y posteriormente juez de residencia en Orán (base española en África) y representó a la Corona en los tratados de paz con el sultán de Tremecén (1526). Sus méritos fueron notorios, llamando la atención de los obispos de Badajoz y Granada, quienes le recomendaron a la reina Doña Juana “La loca” para que fuese nombrado oidor de la Real Audiencia de México. Se habla ya de él como un “varón virtuoso y diligente en su oficio, (que) asistía siempre a Misa Mayor y a rezar sus devociones que eran hartas” y de él se expresan sus contemporáneos que “sin ser eclesiástico tenía tal devoción que movía a imitársele y a tenerlo en grande estima” según documentos cotejados por Paul L. Callens.

La Carrera civil de Don Vasco, de las Bases españolas de Orán a la Real Audiencia
Para poder entender las circunstancias en que Quiroga llegó a la entonces Nueva España hay que ahondar un poco en la situación que vivía España y sus colonias en esos momentos. Con el descubrimiento de América, la Corona de Castilla y Aragón (con los Reyes Católicos a la cabeza) buscaba no solo expandir su imperio, sino también la fe que con tanto ahínco defendieron tanto Isabel como Fernando. Esta expansión llevada a cabo por franciscanos, agustinos y los neófitos jesuitas, aunado al acontecimiento Guadalupano, logró la conversión de miles de indígenas al cristianismo. Sin embargo muchos de estos conversos no eran aceptados por los peninsulares que los veían como seres inferiores y los reducían a labores infrahumanas, en algunos casos a la esclavitud. Fueron incontables los abusos a indígenas por parte de los conquistadores. Tristemente famoso fue Nuño Beltrán de Guzmán por crímenes contra los indios y jugaría un papel importante en la carrera civil de Don Vasco como relataré más adelante.

Nos detuvimos en que Quiroga fue llamado de los asuntos legales y litigios de Orán a los altos cargos de la Real Audiencia. La Real Audiencia fue el más alto tribunal judicial de apelación en las Indias, pues contó con jurisdicción civil y criminal y una amplia competencia extendida incluso al ámbito eclesiástico. Esto último debido a una de las facultades que el Real Patronato otorgó a la corona. La creación de las Audiencias indianas, tuvo como principal objetivo reafirmar la supremacía de la justicia del rey por sobre la de los gobernadores. Sobre la Audiencia sólo estaba el Consejo de Indias, al que únicamente se podía recurrir en los casos de mayor categoría. Al mismo tiempo, este tribunal real asesoró a la autoridad política del territorio asignado a su jurisdicción y se constituyó en un organismo consultivo de vital importancia para los virreyes y gobernadores.

Danza de los "Viejitos", representativa del estado de Michoacán, México.

Danza de los “Viejitos”, representativa del estado de Michoacán, México.

Las Audiencias americanas estaban organizadas, al modo del Consejo de Indias, como autoridades colegiadas. Se componían de letrados profesionales que, en principio, fueron cuatro oidores y un fiscal presididos por el virrey o gobernador de la zona. Con el transcurso del tiempo el número de estos funcionarios aumentó en los territorios más extensos. Cada año, rotativamente, un oidor debía realizar viajes de inspección y judiciales por las provincias que formaban parte de la jurisdicción de la Audiencia.

La primera Audiencia indiana fue establecida en Santo Domingo en 1511. A partir de 1527 y hasta 1563, la fundación de nuevas Audiencias en México, Panamá, Guatemala, Lima, Guadalajara, Santa Fe, Charcas, Quito y Chile, marcó el proceso de la colonización y del poder monárquico en América. Su rango aumentó al hacérselas depositarias del sello real, tal como acontecía en las cancillerías peninsulares.

Así, con este nombramiento, Quiroga desembarcó en Veracruz en septiembre de 1530 procedente de Sevilla, llegó a la Ciudad de México en enero de 1531 y dos años mas tarde fue enviado al Reino de Michoacán. Es en este papel de Oidor que Vasco nota los abusos de poder de los conquistadores: Frente a la labor evangelizadora y civilizadora de los misioneros, los maltratos, vejaciones, matanzas y barbaridades que cometían muchos gobernadores, hacían que el mensaje de amor que transmitían los frailes fuera una contradicción para los indios que constantemente se rebelaban y amotinaban por los maltratos y anti testimonios de los “invasores”.

Además de sus dotes humanistas, aprendidos en su alma mater y en autores como Erasmo de Rotterdam, Santo Tomás de Aquino y en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola y en las repúblicas ideales de Platón y Aristóteles influyó mucho en su vida y obra, no solo su fe y su devoción, sino también la lectura del libro “Utopía” escrito por el Lord Canciller (y después mártir) Santo Tomás Moro en Inglaterra, en donde se narra la construcción de una sociedad ideal a la luz de la razón, la fe, la igualdad y una buena instrucción tanto en la religión como en diversos oficios, lo cual queda manifestado en su obra principal.

Lienzo contemporáneo del Siervo de Dios. Museo de Arte Contemporáneo. Morelia (México).

Lienzo contemporáneo del Siervo de Dios. Museo de Arte Contemporáneo. Morelia (México).

El abogado fundador de pueblos
Hasta aquí en su cargo de la Audiencia, Quiroga se destacó como un insigne defensor de la causa de los indios a quienes procuraba defender de abusos de los españoles por considerarlos “catecúmenos con dotes buenas para el servicio de N.S. el Rey y de Dios Nuestro Señor”.

Como ya se dijo, fue célebre la sentencia, tradicionalmente atribuida al Licenciado Quiroga, contra el sadismo del conquistador Nuño de Guzmán. Este hombre, considerado conquistador de Michoacán y Nueva Galicia (actualmente los Estados de Jalisco, Colima y Nayarit) se distinguió por sus tácticas de hacinamiento contra pueblos enteros y por no distinguir entre hombres, mujeres o niños para cometer barbaries. El principal motivo de su condena fue el modo inhumano con que consumó la conquista de Michoacán, pues los purhépechas, que entre los bélicos aztecas tenían fama de aguerridos y sanguinarios, al tener conocimiento de la derrota azteca y las matanzas ordenadas por Hernán Cortés, se sometieron pacíficamente a los españoles con su Rey a la cabeza. El “rey” o calzontzi de los michoacanos, Tangáxoan Tzíntzicha I, lo recibió en paz, le hizo regalos de muchos tejidos de oro y plata, le dio guerreros y provisiones, pero Nuño de Guzmán respondió a su hospitalidad haciéndole torturar y ejecutar.

Es célebre en la historia mexicana la sentencia de Quiroga y Diego Pérez de la Torre contra Guzmán: fue mandado encadenado a España en un galeón y encarcelado en el Castillo de Torrejón de Velasco donde murió preso en 1544. El paso de este conquistador había dado al traste con la obra evangelizadora que apenas habían iniciado, hacia 1525, unos cuantos misioneros franciscanos y agustinos; de tal manera que, ya para entonces, los purépecha habían huido a los montes y, se encontraban en franca rebeldía.

Hacia principios de 1531 se instala Quiroga en Tzintzúntzan, entonces capital del imperio purépecha, y desde ahí inicia la gestión burocrática del Reino. Durante toda su estancia notó que los recién bautizados aumentaban en número y los misioneros no se daban abasto en atenderlos, por lo cual en muchas ocasiones los indígenas volvían a sus prácticas paganas y se desaprovechaban sus cualidades artesanales. Así, tras conocer y palpar de cerca la triste realidad de los indígenas, sometidos a la esclavitud y, explotados en muchos casos por la codicia de algunos conquistadores españoles, don Vasco se ofreció personalmente para remediar tan penosa situación; y a costa de su propio salario y esfuerzo, fundó hacia 1532, el primer hospital-pueblo de Santa Fe de los Altos, en las afueras de la ciudad de México; y en 1533, el segundo hospital-pueblo de Santa Fe de la Laguna, a orillas del lago de Pátzcuaro.

Capilla de Santa Fe de la Laguna (s.XVI). Único resto del antiguo hospital.

Capilla de Santa Fe de la Laguna (s.XVI). Único resto del antiguo hospital.

Los Hospitales-Pueblo de Don Vasco
Para entender con exactitud el concepto de los llamados hospitales-pueblo de Santa Fe, habría que tomar en cuenta que en Europa, durante la Edad Media, el término hospital se entendía en un sentido mucho más amplio, como una institución de carácter caritativo (u obra pía), que servía para dar mantenimiento y educación a los pobres y desamparados; para atender a los ancianos y enfermos; y como lugar de refugio para los peregrinos. De ahí, pues, que don Vasco haya llamado a las poblaciones indígenas que él congregó, como hospitales-pueblo; incluso, cabe decir que en algunos testimonios de la época, y en otros trabajos recientes, también suele llamarse a estas mismas congregaciones como «repúblicas de Santa Fe» por ser la virtud de la fe la principal para Quiroga.

Organizados bajo una serie de Reglas y Ordenanzas, que para su gobierno dejó instituidas el propio Don Vasco, inspiradas en su formación humanista, los hospitales-pueblo de Santa Fe fueron en sus inicios congregaciones indígenas compuestas por varias familias (nucleares y extensas), provenientes de un mismo linaje por línea paterna. En términos generales, se ha considerado que la familia nuclear indígena estaba compuesta por seis miembros (padre, madre y cuatro hijos de promedio); sin embargo, cuando una familia rebasaba cierto número de miembros, debería formarse otra nueva. Cada familia nuclear estaba sujeta a la autoridad del padre, al cual todos los miembros de la misma debían obedecer.

El pueblo, en su conjunto, era gobernado por un cuerpo electo entre todos los padres de familia, conformado por un indio principal y tres o cuatro regidores. El indio principal debería ser buen cristiano y hombre de vida ejemplar, que procurara atraer el amor, el honor y respeto de todos, sin permitir que fuera menospreciado, y duraba en el cargo tres años. Los regidores eran escogidos anualmente, aunque este oficio se daba por turno a todos los hombres casados. En dicho cuerpo de gobierno, había además otros dos padres de familia, llamados Jurados, que eran indios escogidos por el principal y los regidores turnándose de manera continua a los electos para este cargo, con el objeto de que no fueran siempre los mismos. Las reuniones de gobierno se efectuaban cada tercer día en casa del indio principal; en ellas se discutían todos los asuntos comunes al pueblo-hospital, sometidos a votación final. A la par del Consejo de Gobierno formado por los propios indios, había otra autoridad que era el llamado cura-rector; o sea, el fraile o clérigo secular encargado de la administración religiosa en el pueblo-hospital. A éste se le debía comunicar prácticamente todo lo que pasara en el pueblo-hospital para preservar así la mutua convivencia y la caridad entre todos los habitantes del pueblo-hospital.

Plaza "Vasco de Quiroga" en Pátzcuaro, la segunda más grande de América. Michoacán, México.

Plaza “Vasco de Quiroga” en Pátzcuaro, la segunda más grande de América. Michoacán, México.

En lo económico y laboral, los hospitales-pueblo de Santa Fe estaban organizados de manera que todos los indios trabajaran seis horas diarias, para beneficio del propio pueblo-hospital (lo cual fue una innovación en su época); considerando además el trabajo como un medio de aprendizaje y convivencia social, por lo que debería efectuarse de buena gana y sin queja alguna. Básicamente había dos tipos de trabajo: el artesanal y las labores propias del campo. Los trabajos artesanales eran principalmente, para los hombres, en tanto que a las mujeres se les instruía sobre todo en el tejido de la lana, el lino, la seda y el algodón. Los artesanos entrenados en estos oficios debían reparar continuamente los edificios comunes del pueblo-hospital, o hacer los utensilios necesarios para toda la comunidad, durante las seis horas diarias de labor común.

Sin embargo, la agricultura era la principal ocupación y en ella trabajaban prácticamente todos los habitantes del pueblo-hospital. Todas estas medidas establecidas por Don Vasco fructificaron en la creación de varios Hospitales según sus palabras para frenar los abusos de los encomenderos pues “tienen odio a los religiosos” y la organización de indígenas persiste actualmente en la etnia purépecha y cada pueblo desempeña algún oficio en común, enseñado (o perfeccionado) por Don Vasco para sustento de cada comunidad.

Aunque algo largo, este artículo nos permite comprender el por qué Don Vasco de Quiroga es tan apreciado por nuestra gente y también el por que, por sus méritos y favores a los desposeídos, atrajo la atención del Rey y del Papa para ser nombrado obispo, lo cual relataré en la siguiente parte.

Daniel

Bibliografía
– CALLENS, Paul L.Biografía de Tata Vasco, un gran reformador del siglo XVI.
– CASTAÑEDA DELGADO, Paulino (1974). Don Vasco de Quiroga y su “Información en Derecho”. José Porrúa Turanzas, S.A. Librería-Editorial.
– MARTÍN HERNÁNDEZ, Francisco (2004). Don Vasco de Quiroga, protector de los indios. Universidad Pontificia de Salamanca. Servicio de Publicaciones.
– ROBLES DIOSDADO, Juan (2003). Vasco de Quiroga, laico misionero: México s. XVI. Editorial Santos.
– VELAYOS ZURDO, Oscar (1992). Vasco de Quiroga: olvido y glorificación. Institución Gran Duque de Alba.
Vidas ejemplares. Vasco de Quiroga, el abogado que se hizo Obispo. Ed. Trillas, 1964.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

10 pensamientos en “Siervo de Dios Vasco de Quiroga (I)

  1. De este santo hay mucho que decir aparte de sus admirables obras evangelizadoras y sociales. Faltó recalcar su espiritualidad, muy honda y sólida que era admirable tanto para peninsulares, indígenas y los primeros mestizos. Este aspecto es el fundamento de aquello por lo cual se le honra como un verdadero hombre de Dios. Tuve la gracia de ver la urna que custodia su cuerpo en una de las visitas a la señorial Morelia. Su legado e impronta aún perdura en la región. Es una lástima que el estado se llame Michoacán de Ocampo (Un conocido traidor del Siglo XIX que por poco vende la soberanía nacional a los Estados Unidos con el tratado Mc Lane – Ocampo…) en lugar de este verdadero bienechor del pueblo.
    Sobre la cuestion de la mezcla de elementos autoctonos en la Divina Liturgia en México se llega a lo ridiculo y a lo irreverente. La mayoría de estas mezclas no tienen ni 40 años de haberse implantado. Anteriormente el folclore y las contribuciones indigenas a la piedad y a la fe tenian sus espacios amplios de desarrollo, muy bien definidos de modo que podian expresar el sentido de amor a Dios y devoción con elementos propios de la cultura como la danza, el color, el sonido, los aromas, etc. Al ser en muchos casos arbitrariamente implantados los elementos del folclore popular en la liturgia se terminó por perder el sentido de unos y el fin del otro.

    • Bueno Poncho, gracias por leer este post, de su espiritualidad hablo un poco más en la siguiente parte. Coincido en el apellido de este estado que demos gracias a Dios que no es Michoacán de Cárdenas por que del apellido de un liberal traidor a un comunista que acostumbró a la gente a recibir tortas y billetes de 100 pesos prefiero al traidor :D.
      En lo personal considero que la inculturación no tiene nada de malo en lo abasoluto, claro, sabiéndo adaptar fe y magisterio de la Iglesia a la cultura local pues se puede prestar a abusos y desvíos que creo que a eso te refieres. La inculturación en si ayuda a los misioneros a implantar la fe, después de todo ¿No debemos a la inculturación de la fe nuestras posadas, día de muertos, procesiones de corpus, fiestas patronales y otras tradiciones y manifestaciones de piedad popular?. De hecho de eso trata la nueva evangelización tan impulsada por los últimos Papas desde Juan Pablo II. Si el mismo Benedicto XVI tan celoso y respetuoso del decoro en la liturgia la recomienda un párroco, cualquiera, religioso o secular puede aprovechar los signos externos de los pueblos y sacar de ellos un gran provecho para adoctrinar a su grey, siempre y cuando guarde las rúbricas de la sagrada liturgia y no caiga en el folclore lo cual si es desvirtuante de la riqueza y belleza de la liturgia del rito latino. Un día que vengas a Michoacán pasa por algún pueblito de la ribera del lago y verás en la misa del domingo como el evangelio se lee en castellano y purépecha y como se presentan las ofrendas al párroco con danzas y cantando pirékuas o como al llegar el obispo se le corona con sombreros de pan (si, pan como símbolo de la ofrenda del trabajo) o se le ofrecen guajolotes o pescados. Es algo hermoso pero si hay que cuidar que esos signos externos nos lleven a la fuente que es Cristo en la Eucaristía. Y en serio amigo cuando gustes venir, aquí tienes tu casa, si es en día de muertos mejor 🙂

  2. Estimado Daniel; gracias por este artículo dedicado a este ilustre español poco conocido y recordado aquí en su patria natal; pero como veo, muy querido en México. Lo conocía de oídas por mis estudios sobre la Historia Moderna de América y porque mi ya fallecido suegro tiene en su biblioteca un ejemplar de “La Utopía en América” de su autoría; pero tengo pendiente leerlo, al igual que la misma “Utopía” de Tomás Moro.

    Una indicación: citas a la reina Juana como “Doña Juana la Loca”. No la cites así en un texto científico. Eso de “la Loca” se lo endilgaron los historiadores románticos del siglo XIX y, sinceramente, no es profesional, porque aunque es su epíteto más famoso y hasta sus propios contemporáneos la tildaron de loca; es más correcto llamarla Juana de Castilla o Juana I, ya que fue reina propietaria de este reino así como de Navarra, Aragón, Mallorca, Sicilia, Cerdeña, Valencia, Nápoles y condesa de Barcelona. Claro que fue reina nominal más que otra cosa, por las conspiraciones de las que fue víctima. Además, lo de “loca” es un detalle que no está nada claro y que aún suscita debates entre los historiadores. Por lo que, mejor que “Juana la Loca”, llámala “Juana de Castilla”.

    • Poncho, coincido contigo en que MIchoacán debiera ser de Quiriga. Este Obispo está a la altura en este continenete de Santo Toribio de Mogrovejo. Lamentablemente la historia la escribieron otros y las pautas las marcaron otros, para beneficio de sus intereses. Me queda una inquietud, dices que viste la urna que contiene sus restois en Morelia. Yo tengo entendido que han sido trasladados a la Basílica de Nuestra Señora de la Salud, sede primitiva y original de su episcopado. ¿Es correcto esto? Saludos.

        • De hecho los restos primero estuvieron en el templo de la Compañía de Jesús en Pátzcuaro y luego en un mausoleo, nunca han salido de la ciudad. La urna actualmente está bajo el camarín de la Virgen, propiamente en una estancia con el fin de sacarlas en el aniversario de su muerte para hacerles una misa de requiem y varias guardias de honor a lo largo del día por diversas autoridades y el pueblo. El mausoleo solo un monumento, aunque fue construído para guardar en su momento los restos. Solo se utiliza actualmente como sala de exposición sobre su vida aunque mucha gente acude ahí a rezar.

    • Gracias por la aclaración Anita. Bueno me atreví a citarla con su mote (que de hecho si es muy despectivo) pues en casi todas las fuentes bibliográficas así la nombran, de hecho en la historia que nos enseñan desde primaria hasta bachillerato y universidad siempre se le menciona de esa manera, incluso en una placa conmemorativa del decreto firmado por ella para fundar mi ciudad y que está en nuestra Plaza Mayor (creeme hasta ahora no había pensado en ello) y si, te recomiendo ampliamente la lectura de la Utopía, puede sonar fantasioso el contenido del libro pero es entretenido y transmite mucho la idea de igualdad y respeto.

      • No me cabe duda que así la has visto citada porque así aparece la mayoría de veces, doy fe yo misma de ello; por lo que no necesitas justificarte. Pero eso no quita que sea poco profesional llamarla así. Es una lástima que haya calado tanto la historiografía romanticoide decimonónica y no tanto un buen estudio de las fuentes. Así nos va.

  3. Daniel, de por sí, hablar de MIchoacán es referirte miles de ideas: sus culturas indígenas, sus artes culinarias, sus artesanías mágicas. Don Vasco de Quiroga es realmente el Padre espiritual de este estado y con razón le dan el título de Tata (qque tambièn han logrado imponerselo a Lázaro Cárdenas).Todo su esfuerzo misionero, que no incluye solamente el adoctrinamiento sino el haber desarrollado conocimientos, oficios y técnicas, todo ello amalgamado con armonía logró las bases del MIchoacán actual. Su papel como padre y defensor de los indígenas es suficiente como para que ocupe un lugar de honor en la historia de la humanidad. Quiera Dios y pronto pueda verse como un ejmplo a seguir en los altares. Qué bueno que has recordado a uno de los padres que trajeron la luz de Cristo a México.

    • Gracias Humberto. Bueno la imposición del título Tata a Cárdenas se debe más que nada a motivos serviles y lisonjeros (muchos contemporáneos suyos lo describen como un ignorante con poder y buen séquito) y que además gracias a su perfil comunista Michoacán le debe su atrazo en muchas cosas, pero ese no es el punto, Dios me perdone… Lo que es más admirable de Don Vasco fue su sensibilidad a los cambios sociales, a la injusticia y a los abusos del poder, cosa que muchos políticos (Ocampo incluído) debieran de tener en cuenta. Por algo se le nombró para obispo siendo laico, algo impensable actualmente pero que nos habla de su gran talla humana. 🙂

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