La tumba de San Pedro

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle de San Pedro apóstol en un fresco paleocristiano de las catacumbas de Domitila, Roma (Italia).

Detalle de San Pedro apóstol en un fresco paleocristiano de las catacumbas de Domitila, Roma (Italia).

Según la tradición, Pedro abandonó Jerusalén para unirse al apóstol Pablo en la capital del imperio romano, o sea, en Roma, pero en el Nuevo Testamento no se menciona nunca que Pedro viajara a Roma y si lo hizo, ¿dónde están las pruebas de que San Pedro estuviese allí?

En el año 312 de nuestra era, cuando dos generales de provincia, Constantino y Majencio luchaban para convertirse en emperador, sus ejércitos se encontraron en el puente Milvio, justo en las afueras de Roma. La noche antes de la batalla, Constantino tuvo una visión: una cruz en llamas que ardía en el cielo con las dos primeras letras del nombre de Cristo en griego. Un día después, el ejército de Majencio fue derrotado y como tributo de su victoria, Constantino decidió construir una gran basílica justo en el lugar donde los cristianos creían que el apóstol Pedro estaba enterrado.

Pero esto no fue una tarea fácil puesto que la tumba estaba en la ladera de una colina: la colina Vaticana. San Pedro estaba enterrado en el cementerio que se extendía en el lado sur de la colina y por eso, para construir allí la basílica, Constantino tuvo que cortar literalmente la sima de la colina y trasladar varios miles de toneladas de tierra. Para realizar este trabajo, gastó una enorme cantidad de dinero y realizó un esfuerzo tremendo, que se habría ahorrado si no estaba totalmente seguro de que alguien como Pedro estaba enterrado allí.

Pero la fortaleza de esta tradición cristiana, que ha permanecido durante diecinueve siglos y que decía que Pedro estaba sepultado bajo la basílica, aunque era convincente, no era decisiva. En este blog hemos hablado muchas veces de las catacumbas romanas y es que, en efecto, toda la ciudad de Roma está construida sobre una base de roca volcánica blanda, fácil de excavar, por lo que debajo de las calles de la ciudad se excavaron cientos de catacumbas para construir cementerios subterráneos. Los estrechos túneles y los pasajes de esas catacumbas están repletos de elaborados mausoleos y criptas para los ricos y nichos para los pobres.

Vista del nicho perteneciente a San Pedro apóstol, bajo la colina vaticana, Roma (Italia).

Vista del nicho perteneciente a San Pedro apóstol, bajo la colina vaticana, Roma (Italia).

Las catacumbas suponían una forma muy económica y práctica para enterrar a la gente en un espacio muy reducido, porque si lo pensamos bien, los cementerios ocupan espacios grandes y se necesita mucho dinero para comprar esos terrenos y si, como así sucede en Roma, es posible descender en ellas varios niveles – algunas catacumbas tienen incluso cuatro niveles desde la superficie -, también es factible enterrar a un mayor número de personas que en un cementerio que discurre por la superficie. Pero también sabemos, que esos cementerios subterráneos fueron usados como refugio por los cristianos en tiempos de persecución, como lugares de culto de la nueva religión y como sepultura de los mártires. De muchísimos de estos cuerpos santos extraídos de las catacumbas, también hemos tratado – y seguiremos tratando – aquí.

Bajo el suelo de la iglesia de Santa Domitila, o sea, en sus catacumbas, los arqueólogos hicieron un descubrimiento importante: numerosos frescos del siglo I pintados sobre yeso húmedo. Creyeron que su valor era mucho más que decorativo, pues durante el siglo I, en Roma, había una tradición muy arraigada de hacer retratos post mortem. Muchos romanos querían tener retratos meticulosamente precisos de ellos mismos, para colocarlos en sus tumbas tras su muerte. En esa catacumba se encontró una imagen de Pedro que reproducimos en una de las fotos del artículo y, si nos fijamos en esta imagen de Pedro, lo que apreciamos básicamente es una cara cuadrada, pelo rubio, mandíbula grande y con una frondosa barba. Curiosamente, la misma imagen que encontraremos en todos los iconos de Pedro desde la fecha de este retrato hasta el día de hoy. En opinión de muchos historiadores, hagiógrafos e iconógrafos, esta es la representación real del aspecto de Pedro.

Vista de la inscripción encontrada en el nicho. La escritura sobrepuesta permite leerla: PETROS ENI, en griego, "Pedro está dentro". Necrópolis vaticana, Roma (Italia).

Vista de la inscripción encontrada en el nicho. La escritura sobrepuesta permite leerla: PETROS ENI, en griego, “Pedro está dentro”. Necrópolis vaticana, Roma (Italia).

Una tradición de casi dos mil años de antigüedad y una imagen del siglo I después de Cristo encontrada en las catacumbas de Domitila, afianzaban el hecho de que Pedro hubiera viajado a Roma, pero la prueba más fehaciente estaba por encontrarse, lo que ocurrió bajo la basílica de San Pedro del Vaticano en el siglo pasado. El 28 de junio del año 1939, el recién elegido Papa Pío XII, tuvo el coraje de abrir a la ciencia los subterráneos de la basílica, dando las órdenes oportunas para que se iniciasen los trabajos de excavación. Los trabajos, además de difíciles y delicados, suponían asimismo asumir una responsabilidad importante: los técnicos tenían que ser prudentes, tener un gran espíritu de observación y una capacitación muy específica. Los arqueólogos que excavaban en su subsuelo, hicieron un descubrimiento asombroso: desenterraron una calle subterránea repleta de magníficas tumbas del siglo I, que Constantino había enterrado bajo tierra para formar la base de su basílica; es lo que se ha venido en llamar la necrópolis vaticana.

Entonces, en uno de los lados, los arqueólogos descubrieron una pared y una tumba que estaba directamente bajo el altar de la basílica superior y que tenía todas las características de ser la tumba de Pedro. Descubrieron que la tumba había sido cubierta por los cristianos con monedas que los peregrinos habían depositado durante siglos, encontrándose cerca de mil trescientas monedas sobre dicha tumba y, además de esta tumba y otras circundantes, los arqueólogos encontraron huesos humanos, aunque pertenecían a más de un individuo.

Vista de los huesos del Santo, hallados en la necrópolis vaticana.

Vista de los huesos del Santo, hallados en la necrópolis vaticana.

En 1956, una segunda investigación levantó nuevas esperanzas de que ésta fuera realmente la tumba de Pedro. Encargaron a una epigrafista romana, catedrática de epigrafía griega de la Universidad de Roma, llamada Margherita Guarducci, para que intentara analizar y descifrar las inscripciones que los peregrinos cristianos habían dejado sobre la lápida de la tumba de Pedro. Esta científica, publicó en el año 1969 un magnífico libro titulado Pietro ritrovato en el que describe todo su trabajo de investigación. Aconsejo leerlo: está escrito en italiano y publicado por el editor Arnoldo Mondadori.

En cuanto comenzó el estudio de las mismas, se percató de que había un pequeño nicho (loculus) que se había excavado en el lado norte de una pared en la que aparecían varios graffiti y preguntó a los trabajadores del Vaticano qué había habido originariamente en ese nicho. Los trabajadores, que habían retirado sin el consentimiento de los arqueólogos unos huesos encontrados en ese nicho, respondieron que allí había habido un conjunto de restos óseos, a los que no le dieron importancia y que se hallaron durante una de las excavaciones, los cuales se habían guardado en una pequeña caja de madera con una tapa fijada por un par de clavos, que se encontraba junto con otras, en un almacén bajo la basílica.

Un estudio antropológico realizado por el profesor Venerando Correnti, titular de la cátedra de Antropología de la Universidad de Palermo, reveló que esos huesos, de color claro, casi blanco, databan del siglo I después de Cristo y que pertenecían a un solo individuo. Restos de tierra indicaban que, inicialmente, el difunto había sido enterrado en el suelo y no en una tumba y se trataba de los restos de un solo individuo de sexo masculino, de constitución robusta y de unos sesenta o setenta años, edad que encaja perfectamente con la edad de Pedro al sufrir el martirio en tiempos de Nerón. En la pequeña cajita de madera de 35 x 26 x 10 centímetros, había pequeños fragmentos del cráneo, de la mandíbula, un diente, fragmento de costillas y de vértebras, la mano izquierda casi entera y fragmentos de la pelvis y otros huesos.

Otro detalle de los huesos del Santo hallados en la necrópolis vaticana.

Otro detalle de los huesos del Santo hallados en la necrópolis vaticana.

Pero además, hubo otro descubrimiento que no dejó lugar a dudas acerca de a quién pertenecían esos huesos. Esos huesos habían estado envueltos con una tela de color púrpura y dorada y se habían colocado en ese pequeño nicho recubierto de mármol, lo que sin duda es un símbolo de gran respeto; y en el interior del nicho, sobre los huesos, había una inscripción que contenían dos palabras en griego: Πέτρ(ος) ενι, que significa “Pedro está dentro”.

Fueron encontrados otros vestigios de confirmaban que esos restos eran de San Pedro. Por poner solo un ejemplo de los muchos encontrados, diremos que junto al mausoleo de los Valerios, que era uno de los más grandes de toda la necrópolis vaticana y que fue construido entre los años 161-180, se encontraba otro epígrafe que, descifrado decía: “Pedro, ruega por los santos hombres cristianos que están sepultados junto a tu cuerpo”. Se trataba de una plegaria al apóstol para obtener su intercesión a favor de aquellos hombres piadosos que yacían en dicho mausoleo. Los graffiti y símbolos encontrados en ese mausoleo eran similares a los aparecidos en otras catacumbas romanas junto a los sepulcros de los mártires, como por ejemplo, en las catacumbas de Calixto junto a la llamada Cripta de los Papas o en las catacumbas de Priscila, junto a la cripta del mártir San Crescención.

Una vez finalizados los largos y laboriosos estudios de la profesora Guarducci y del profesor Correnti, solicitaron audiencia al Beato Papa Pablo VI que estaba preparando su viaje a Palestina. Cuenta la profesora que, al decirle al Papa cuáles eran sus conclusiones, “en los ojos del Papa se encendió una luz y, con voz conmocionada, manifestó su alegría y me preguntó si podría darse la noticia”. Ella le dijo que redactaría un minucioso informe acompañado de numerosas fotos y que cuando volviera de su viaje de Palestina, le permitiera examinar el cráneo de San Pedro que se encuentra en la Basílica Lateranense. Se analizó dicho cráneo y también el de San Pablo, realizándose los correspondientes exámenes antropométricos y químicos y una vez finalizados todos los estudios, se dio a conocer la noticia.

Otra vista de los restos del Santo hallados en la necrópolis vaticana.

Otra vista de los restos del Santo hallados en la necrópolis vaticana.

La mañana del 26 de junio de 1968, en la acostumbrada audiencia general de los miércoles, el Papa comunicó al mundo que los huesos de San Pedro habían sido encontrados. Este anuncio servía de conclusión al “Año de la Fe”, año en el cual, según una tradición muy antigua, se conmemoraba el décimo noveno centenario del martirio del apóstol, A la mañana del día siguiente, las reliquias fueron devueltas a su lugar de descanso original bajo el altar situado en el centro de la basílica de San Pedro en el Vaticano. Todos estos hechos sugieren que Pedro estuvo en Roma y que allí está sepultado.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

32 pensamientos en “La tumba de San Pedro

  1. Toño, leo este artículo en las vísperas de las Solemnidad de San Pedro y San Pablo, has tocado un tema de los que más me han apasionado desde que ando en estos menesteres hagiográficos. He leído en libros y revistas este caso que hoy traes al conocimiento de este blog. También conozco algunas antítesis. Sin embargo, creo como tú lo aseveras ahora, que esos restos son los de San Pedro. Quisiera por favor que me ayudaras sobre una duda: refieres el cráneo de San Pedro que se haya en el altar mayor de San Juan de Letrán. Precisamente algunos autores dicen que esa reliquia no está allí, que es solo el busto de plata. ¿Luego entonces si existe esa reliquia y por eso se llegó a estas conclusiones?
    Me ha emocionado mucho conocer estas fotos de sus reliquias.
    Gracias.

    • Las reliquias de los cráneos de los apóstoles Pedro y Pablo se veneran actualmente en la Basílica Lateranense dentro de dos preciosos relicarios. Estas reliquias insignes recordadas a finales del siglo VIII como situadas en la Basílica Ostiense, fueron trasladadas a San Juan de Letrán por el Papa Urbano V el día 13 de abril del 1369. Fue este papa quién ordenó realizar dos bustos de plata dorados al orfebre Juan Bartoli de Siena.
      Estos dos relicarios estaban adornados por piedras preciosas, que en parte fueron donadas por Carlos V el Sabio, quién para su compra puso treinta mil florines. Algunas gemas fueron robadas el 12 de abril de 1438.
      El 23 de julio del 1832, el cardenal Antonelli, comprobó la autenticidad de los restos y se vieron que los relicarios contenían fragmentos óseos de las mandíbulas, dientes y porciones de los dos cráneos. En esa ocasión fueron repuestos en unos nuevos bustos-relicarios, realizados por José Valadier y que costeó la duquesa Maria Manuela Pignatelli.

      • Pues me das unos datos que ilustran muy bien. Qué pena que haya libros de buen calibre y que no contienen datos coom los que tú proporcionas, y pues coo ya he dicho otras veces, Toño locuta….

        Leyendo lo que le dices a Jhonatan, en un libro que se llama el Varticano por dentro, refiere que la urna que citan, es donde se guardan los palios, este cofre estaría perpendicular hasta el primitivo sepulcro del apóstosl, conocido como el Trofeo, que es donde se volvieron a colocar los restos. Me puedes dar tu opinión por favor. Gracias

          • Te envio por e-mail una foto de hoy en la que se ven los palios junto a la urna de las reliquias del apóstol

  2. Verdaderamente espectacular, ya una vez habia visto un documental sobre la tumba de San Pedro en Discovery Channel y hablaban de lo mismo, la excavaciones durante el pontificado del Papa Pio XII, la famosa inscripcion del ”PETROS ENI” y de los huesos envueltos en mantos de oro y purpura, pero lo que verdaderamente me gusto del Articulo son las fotografias, jamas me imagine poder ver las fotos de los huesos de San Pedro, siempre pense que estos serian guardados celosamente por las autoridades Vaticanas. Pero me atreveria a colcarte una pregunta. cada año durante la Solemnidad de San Pedro y San Pablo se muestra a los palios arzobispales colocados frente a la tumba de San Pedro ( un pequeño nicho con un mosaico de Jesucristo y pinturas de los Sqantos Pedro y Pablo y un pequeño cofre cerrado) siempre pense que ahi se encontraban las reliquias del Santo, pero en otros sitios de internet, y bqastantes para aclarar, dicen que ahi no estan, si no en un lugar reservado y cerrado al publico en la Basilica, esto es cierto? y si es cierto, porque cada vez que se elige un Papa, en su misa de inicio de pontificado, este empieza incensando la tumba de San Pedro?.
    Muchas Felicitaciones por tan brillante Articulo.

    • Estos huesos que mostramos en este artículo son los que se conservan en el cofre de oro del que tu hablas y que está exactamente en el altar principal de la cripta, debajo del altar de la confesión de la Basílica. Es ahí donde se ponen los palios de los nuevos arzobispos y donde baja el Papa a rezar cuando es elegido.
      Esa cripta se puede visitar y, aunque de lejos, porque está protegido, ese altar de las reliquias se ve perfectamente; vamos, yo lo he visto personalmente en más de una ocasión.
      Arriba, en la basílica se conserva un pequeño relicario con un dedo.

  3. Pero hay algo que no me quedó claro: los cráneos que dicen ser de San Pedro y San Pablo que analizaron ¿son los auténticos?.

  4. Antonio

    Nos hablas del llamado “Príncipe de los Apóstoles” y en muchos artículos (aclaro que no es el tuyo) “el primer Papa” cosa que no comprendo ya que si el Papa es sucesor de Pedro y los Obispos (como lo es el papa) es sucesor de los apóstoles ¿Cómo Pedro siendo Apóstol es Papa (sucesor de los apóstoles)? Wow jejeje.

    San Pedro es patrono de mi parroquia de mi pueblo, un santo que como dicen año tras año los curas “Nadie lo Pela”.

    Nunca creí ver las reliquias de San Pedro. ¿Por qué no dejarán una reliquia en la Basílica para la veneración de los fieles Antonio?

    • En los primeros siglos, a los sucesores de Pedro, no se les llamaban Papas, sino obispos de Roma. Actualmente le llamamos Papa al obispo de Roma por el hecho de ser el sucesor de Pedro. En una contestación en otro artículo ya expuse todos los “títulos” que lleva consigo el obispo de Roma: Papa, Patriarca de Occidente, Vicario de Cristo, siervo de los siervos de Dios…

      Ya le he comentado a Humberto que en la basílica hay un pequeño relicario, pero es que el sepulcro en la cripta, como también he dicho, es visitable.

  5. Amigo, qué buen artículo el del día. Entre todas las suposiciones de los destinos finales de los apóstoles, la estancia del apóstol Pedro en Roma es la que tiene, junto con la del apóstol Juan en Éfeso, mayor solidez en cuanto a testimonios contemporáneos y algunos más lejanos en el tiempo. Clemente de Roma lo deja claro en su carta aunque explícitamente no menciona que su martirio ocurriera en la ciudad, quizá porque fue un hecho que todos conocían. Según tengo entendido, al esqueleto que corresponde a Pedro le falta parte de las piernas y los pies debido a que le fueron cortados para descolgarlo de la cruz ya muerto o para acelerar su muerte como solía hacerse. También, según los testimonios más antiguos -Clemente de Alejandría si no me equivoco-, se menciona una tumba primigenia a ras del suelo junto con la de Pablo que los cristianos primitivos venerarían en su paso a Roma, pero que se perdió para salvaguardar la integridad de los restos y sólo en ese momento se trasladaron al cementerio en la ladera de la colina vaticana sobre la que Constantino construiría la primera basílica. Y si estos huesos son los del apóstol, ¿entonces qué sucede con las presuntas reliquias veneradas en Letrán?

    Sobre el retrato del apóstol, aunque no soy un experto, el fenotipo revela que en la Galilea del tiempo de Jesús las poblaciones se mezclaron desde hace mucho tiempo con los griegos y sus rasgos físicos no serían los estereotípicamente asociados con los judíos, si bien pueden estar representando a un Pedro ya anciano y por ello el pelo claro. Sería muy revelador que se hiciera un retrato post mortem con la tecnología de reconstrucción de hoy en base al cráneo para darnos una idea más precisa y confirmar o desmentir la tradición iconográfica.

    • Yo, con respeto hacia todos los historiadores, hagiógrafos, especialistas, etc… dudo mucho que eso que hay en la catacumba de Domitila no sea un retrato de Pedro… sólo es una representación del Santo. ¿Cómo iban a retratarlo si para cuando hicieron esa pintura, estaría ya muerto? ¿Cómo iba a dejarse retratar un apóstol, nacido y criado judío, que estaba en contra de la representación de toda figura humana ?

      El arte, si lo representa con cabello y barba corta, es porque es el típico modelo para representar a un judío. Luego se establecerían unos cánones estrictos en torno a su representación que por eso se respetaron en todas partes, al igual que es canon general poner a Pablo calvo y de barba larga. Pero… ¿eso, un retrato? Lo dudo mucho.

      • Alejandro,
        En contestación a algún comentario anterior explico lo de las reliquias de los cráneos venerados en la Basílica Lateranense, que no nos olvidemos, es la catedral de Roma y es allí donde está la auténtica cátedra del Papa. Esa es su sede y no la Basílica Vaticana.

        Yo no hablo de retrato de Pedro, sino de imagen de Pedro en las catacumbas. Se que hay una diferencia entre un término y otro y si, creo recordar haber visto alguna representación de cómo sería el rostro del apóstol en base a esa imagen y a otras medidas antropométricas del cráneo.

  6. Otro excelente artículo que demuestra que la ciencia y la fe no están reñidas, como algunos pretenden, sino que la fe necesita de la ciencia, pues ésta corrobora o desmiente cuestiones importantísimas de culto y existencia histórica de sus figuras de veneración, en este caso, de San Pedro. Yo tenía mis dudas de que realmente el apóstol hubiese llegado tan lejos como para estar allí, en Roma, pero después de la lectura de este trabajo no me quedan dudas.

    He sabido por el comentario de un amigo que actualmente la teología bíblica cuestiona la presencia de San Pablo en Roma y su martirio allí. No sé si esto lo extenderán a San Pedro, pero sólo cabe preguntarme, si la arqueología ya lo ha demostrado, ¿qué le queda a la teología por decir? Nada.

    • Ambos como creyentes, tu como historiadora y yo como hombre de ciencia – sabes que trabajé unos años como investigador en un centro de investigaciones químicas – sabemos que ciencia, historia y fe no están en nada reñidas. Lo que hay es que tener una mente abierta al descubrimiento y no enroscarnos en patrañas como las que hicieron que se castigara a Galileo.
      La Iglesia parece que está ahora más abierta, pero queda aun mucho camino que andar y no todas las puertas se abren siempre. Hay mucho carca suelto aun por ahí.

      La arqueología ha demostrado que Pablo murió y está sepultado en Roma y ya hay un artículo sobre ese tema, que yo creo deberíamos publicar el año que viene en esta fecha.
      Cuando un arquitecto quiere hacer de abogado, lagarto, lagarto, ¿verdad? Pues lo mismo pasa cuando un teólogo se mete donde no lo llaman ni donde sabe.

    • Éste no es lugar para hablar de este tema, y mucho menos al tratarse de un asunto personal, pero ya que lo preguntas, te lo respondo y no hace falta volver a hacer referencia a ello.

      Un historiador es un profesional o experto de la Historia, que recopila datos del pasado, los estudia y los transmite. Ésta es la definición general, pero el concepto en sí, es diáfano y poco claro. Normalmente se llama historiadores a los expertos o eruditos que investigan sobre la Historia y hacen publicaciones de sus hallazgos.

      Yo, estrictamente, no soy eso. Soy Licenciada en Historia por la universidad y a diferencia de algunos compañeros, no he escogido el camino de la investigación, sino de la docencia. Por tanto, lo que soy -lo que seré, si esta maldita crisis se acaba y este dichoso país me lo permite- es profesora de Historia, no historiadora concretamente dicha. Aunque en el sentido de que investigo algunos datos del pasado, los recopilo y transmito, aunque sea a nivel no académico, sí realizo cierta labor de historiadora, aunque no sea estrictamente una historiadora.

      Decir también que investigadora sí que soy, aunque actualmente investigo sobre Didáctica de las Ciencias Sociales (Geografía e Historia), y no sobre Historia propiamente dicha. Por eso, más que historiadora, soy profesora, me preparo para la docencia e investigo sobre docencia. Pero a nivel de blog, Antonio me llama historiadora para simplificar todo este rollo, que espero hayas entendido.

      • Y para el caso metiendo la cuchara, yo también soy Historiador, aunque del mismo modo que Ana me intereso un poco más por la docencia también la investigación me interesa mucho en especial como ya saben en los canmpos de devociones populares.

        • Y como historiadores que opinan sobre lo descubierto en 1953 en el convento Franciscano de “Dominus Flevit”: ?

  7. me ha parecido un articulo maravilloso Antonio, nadie mejor que tu para hablar sobre este tema, una de las cosas que mas me impresiono y gusto es lo de los grafitis pidiendole a Pedro que ruegue por los demás que etsana hi sepultados, con esto se comprueba una vez más aquello que los protestantes niegan, que los primeros cristianos si pedian la intercesión de los Santos y aun más que rezaban por sus difuntos

    • Yo estoy completamente de acuerdo contigo: es cierto que ya los primeros cristianos sentían verdadera devoción por los mártires y que los consideraban como intercesores ante Dios. Este caso concreto del que hemos hablado en este artículo, lo demuestra. Los cristianos del siglo I querian ser sepultados junto a Pedro para que él, de alguna forma, los protegiera.

  8. Antonio es maravilloso que nos presentes un articulo como este en el día que se conmemora a los apóstoles Pedro y Pablo.
    Yo he tenido la dicha de visitar estos lugares que se encuentra debajo de la basílica Vaticana y son una maravilla ( recomiendo su visita ), durante la visita que dura unos 45 min aprox puedes ver las diferentes capillas funerarias, hasta por ultimo llegar a la de San Pedro que es donde se encontraron los huesos que aparecen en las fotografías.
    Según me comentaron hay un porcentaje muy alto sin excavar de esta nécropolis, y en mi opinión cuando se termine de excavar dará muchas sorpresas.
    Con respecto a las reliquias de San Pedro, tengo entendido que durante el pontificado del Beato Juan Pablo II en su despacho privado se encontraba un relicario con pequeñas porciones de estos huesos que se encontraron ¿ sabes Antonio si es cierto o existen algunas fotos de este relicario?. Si tienes la foto del relicario del dedo ¿ me podrías pasar por e-mail? Gracias!

    • Si, si; en la necrópolis vaticana hay mucha tela que cortar y ha de depararnos muchas sorpresas. No me cabe la menor duda. Entre otras cosas, creo que son más de treinta los santos papas de los primeros siglos cuyas reliquias están por allí.

      Lo que cuentas acerca del relicario de San Pedro que tenía Juan Pablo II, es la primera vez que me entero. No se absolutamente nada y, por supuesto, no tengo ninguna foto de él.

  9. Estimado Antonio, tengo entendido que el Papa Francisco ha sido el primer pontífice que descendió a la necrópolis que se halla bajo la cripta de la basílica vaticana para visitar la tumba de San Pedro. Me preguntó por qué ningún pontífice anterior tuvomotivación para hacerlo antes que él si se confirma que fue el primero. Gracias por el magnífico artículo.

    • A la cripta de la Basílica vaticana han bajado todos los Papas para rendirle culto al apóstol; lo que ya no tengo tan claro es si también han recorrido la llamada necrópolis vaticana, o sea, la “ciudad mortuoria romana” existente bajo la basílica.
      Creo que fue a partir de Pío XII cuando se puso verdadero interés en este tema, pero bajar a ella, lo que se dice bajar, es posible que Francisco haya sido el primer Papa en hacerlo. Y hay un dato que para mi tiene un significado tremendo y es el hecho de que el día de su entronización como Papa, previamente, bajó a la tumba del apóstol acompañado por las máximas jerarquías católicas de todos los ritos, signo tremendo de comunión entre todos los apóstoles y todas las Iglesias

  10. Excelente artículo, me enteré de la noticia pero no había tenido acceso a la información tan clara y precisa. ¡Gracias por compartir!

    • Gracias a ti, Montse. Ya hacía tiempo que “no te veíamos por estos lares”. Si tienes oportunidad, compra el libro al que hago mención en el artículo. Hallarás muchísima más información, minuciosamente detallada.

    • Desde los primeros siglos, la Eucaristía se celebraba sobre las tumbas de los mártires. Es lógico que bajo el altar de San Pedro se encuentre la tumba del apóstol mártir.

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