San Virila, abad

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San Virila y el ruiseñor, óleo conservado en Leyre, Navarra (España).

San Virila y el ruiseñor, óleo conservado en Leyre, Navarra (España).

Para comenzar a hablar de San Virila hay que sumergirse en la historia del reino de Navarra y en las leyendas que en torno al santo abad han surgido. Antes que nada invito a los lectores a conocer más la historia del magnífico monasterio de San Salvador de Leyre, que independientemente de la leyenda de San Virila presenta un interés desde el punto de vista artístico, religioso cultural e histórico. Personalmente me ha parecido uno de los mejores ejemplos de arquitectura monástica navarra. Es un monasterio decisivo en la formación de Navarra que a través de los siglos pasó de ser benedictino a cisterciense, saqueado, semidestruido y en el siglo XX, restaurado y vuelto a habitar por benedictinos.

San Virila, también conocido como Viril o Virilo, fue un monje benedictino nacido en Tiermas en el año 870, que llegó a ser abad del célebre monasterio de San Salvador de Leyre. Sobre éste santo hay documentación sobre su existencia y participación en la vida eclesial de Navarra; textos del 928 le mencionan. Murió longevo, con fama de santo y su culto está presente en la región y en especial en los martirologios del Císter. Lo que ha hecho famoso a este abad es la curiosa leyenda que en torno a su vida ha surgido.

Se dice que en el 950, cuando el abad Virila contaba con 80 años de edad, salió del monasterio en una caminata por la Sierra de Errando a una fuente cercana absorto en la meditación de los misterios de Dios y buscando respuesta al misterio de la eternidad, sin comprender cómo se podría estar tan contento sin experimentar aburrimiento, ya que la presencia de esto último implica imperfección y por tanto incompatibilidad con el ideal de felicidad y plenitud en el cielo. Estando meditando en esta idea apareció de pronto un ruiseñor cantando y revoloteando en la espesura del bosque, lo que dio un encanto a la belleza del lugar. Abstraído por esta belleza el abad cayó en un profundo sueño a la orilla de la fuente.

Cuando despertó, se dio cuenta de que el paisaje a su alrededor había cambiado y decidió retornar inmediatamente al monasterio para continuar sus deberes aunque le fue difícil encontrar el camino de regreso. Al llegar descubrió un monasterio diferente y a los monjes con hábito blanco y no el tradicional negro; la comunidad que él había dejado antes de marchar también era irreconocible. Nadie conocía al abad por lo que se genera una expectación dentro del monasterio hasta que descubren que hacía trescientos años había existido un abad llamado Virila que había desaparecido en el bosque cuando fue a hacer un paseo.

Antigua imagen policromada de San Virila venerada en el Monasterio de Leyre.

Antigua imagen policromada de San Virila venerada en el Monasterio de Leyre.

La tradición cuenta que escuchó la voz de Dios: Virila, tú has estado trescientos años oyendo el canto de un ruiseñor y te ha parecido un instante. Los goces de la eternidad son mucho más perfectos. Entonces apareció el ruiseñor llevando en su pico el anillo abacial que fue a colocar en el dedo de Virila el cual volvió a ocupar el cargo hasta que Dios le llamó a comprobar finalmente la gloria de la eternidad. El cambio de color del hábito se debió a que la comunidad se había convertido en cisterciense.

Las reliquias del santo aun descansan en Leyre después de las revoluciones de los siglos XIX y XX. La fuente legendaria de esta historia aún puede verse en las cercanías del monasterio y es conocida como Fuente San Virila.

La leyenda opaca la grandeza de un santo cuya memoria es antiquísima entre los monjes. Aun así, esta historia didáctica en la que incluyen al Santo Abad puede ser motivo de reflexión sobre las grandezas de Dios y la eternidad. El culto al santo data de los días de Sancho el Mayor, en el reino de Navarra, en los inicios del año 1000.

Poncho

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4 pensamientos en “San Virila, abad

  1. Poncho, es encantadora esta leyenda, casi parece un cuento de hadas de los Hermanos Grimm. Me parece que pea más este especto legendario del santo sobre su vida y su santidad. Desgraciadamente son muchísimos los cristianos que creen a pie juntillas que este tipo de hechos son reales, que mira que dormir por 300 años ni en criogenia jeje. Lo que si me queda duda y sería interesante comentar es el significado y etimología de su nombre y el por que aparece en la imagen policromada sin el famoso ruiseñor. Felicidades, tu artículo me sacó una sonrisa y se me hizo encantador e interesante para conocer el folclor de Navarra. 🙂

  2. La leyenda es por demás una narración didáctica muy elocuente y encantadora. Poco sabemos del santo en hechos reales y concretos que como tu dices son opacados por tan curiosa historia. El tener sus reliquias completas y documentos históricos contemporáneos al santo son base para que su culto continué.
    Desconozco la etimología del nombre pero en o que respecta a la talla policromada es obvio que se atiene a la realidad y no a la leyenda.

  3. Poncho, gracias por escribir sobre este Santo de España, desgraciadamente es muy poco conocido, aunque gracias al gran numero de visitas y de devotos que tiene el monasterio de Leyre, la gente lo puede conocer.
    La leyenda de su vida y obra es muy bonita, como bien dices aun hoy se puede ver la fuente a la que el pueblo de Navarra le tiene mucha devoción por su agua milagrosa.
    Aprovecho para invitar a todos a visitar el monasterio de Leyre, y la Comunidad Foral de Navarra una tierra con una cultura y encanto singular.

  4. Vaya pues nunca había conocido a este santo y supongo que su nombre debe provenir de la palabra virilidad, posiblemente y pues su leyenda batsante entretenida me hace referencia sin duda a la de los Siete Santos Durmientes de los que se cuenta una leyenda casi igual y lógicamente mucho más antigua y conocida que la de San Virila, muchas gracias Poncho.

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