Santo Tomás Moro, mártir

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Retrato del Santo, obra de Hans Holbein el Joven (1527). Frick Collection, Nueva York (Estados Unidos).

Retrato del Santo, obra de Hans Holbein el Joven (1527). Frick Collection, Nueva York (Estados Unidos).

Santo Tomás Moro nació el 7 de febrero del año 1477, siendo hijo del juez Sir John. Fue admitido como paje en la residencia del arzobispo de Canterbury, el cardenal Thomas Morton. Durante dos años frecuentó la universidad de Oxford y probablemente allí inició sus estudios de griego en los años académicos de 1492 a 1494. Comenzó sus estudios de derecho en Londres, alrededor del año 1494 y en febrero de 1496 comenzó a frecuentar el Instituto Lincoln, que era uno de los cuatro institutos destinado al estudio de las leyes en Inglaterra. Su carrera fue una de las más brillantes y llegó a la cima de la fama con el nombramiento de Canciller de Inglaterra, después de la caída del cardenal Wolsey, en el año 1529.

El primer encuentro de Tomás con Erasmo de Rotterdam tuvo lugar probablemente en 1499, durante la primera visita de Erasmo a Inglaterra; la amistad entre ellos se hizo muy profunda y continua, aunque por desgracia, durante algunos años, no tuvieron ocasión de reencontrarse. En el año 1501 ingresó en la Tercera Orden de San Francisco, viviendo como laico en un convento cartujo hasta el año 1504. Durante este período de tiempo, Tomás dio algunas conferencias sobre la obra de San Agustín “De Civitate Dei” en la iglesia de San Lorenzo Jewry, donde estaba como rector su amigo Grocyn. A pesar de que estas conferencias fueron escuchadas por un numeroso público, no ha trascendido nada de ellas, a excepción de una referencia que hace Vives en una edición de esta obra de San Agustín, en el año 1530. A final de este período, Tomás entró activamente en la vida pública, aunque sin embargo, hasta su muerte, continuó con sus prácticas devocionales y con sus penitencias.

Como abogado, progresó rápidamente llegando a conseguir el alto cargo de miembro del Consejo Real. Los hechos que más sobresalen en esta excepcional carrera fueron: miembro del Parlamento de Londres en el 1504 (lo fue también en el 1523), vicesheriff de Londres de 1510 a 1519, docente y magistrado en el Instituto Lincoln, enviado especial del rey de Inglaterra a Flandes en el año 1515, misión, en el curso de la cual comenzó la redacción de su famoso libro “Utopía”. En el 1521 fue nombrado caballero y vicetesorero del rey y dos años más tarde, orador de la Cámara de los Comunes y Canciller del ducado de Lancaster. En 1525, superintendente de Cambridge y desde 1529 hasta 1532, Canciller de Inglaterra.

Detalle de "Tomás Moro defendiendo la libertad de la Cámara de los Comunes" ante el cardenal Wolsey. Óleo de Vivian Forbes, (1927), St Stephen’s Hall, Parlamento Inglés, Londres (Inglaterra).

Detalle de “Tomás Moro defendiendo la libertad de la Cámara de los Comunes” ante el cardenal Wolsey. Óleo de Vivian Forbes, (1927), St Stephen’s Hall, Parlamento Inglés, Londres (Inglaterra).

La vida pública de Tomás Moro fue una vida muy intensa y muy rica en obligaciones importantes en el terreno legal. Como abogado, probablemente era el más docto de toda su generación, extendiéndose su trabajo desde el derecho de propiedad a la representación de grandes compañías londinenses, incluso hasta el derecho marítimo. Como juez, presidió varios tribunales con gran habilidad e indiscutible integridad. Fue todo un experto administrador, negociador y consejero real, un defensor del humanismo y un amigo de la universidad. Fue traductor, historiador y poeta y tuvo una gran influencia en el desarrollo de la lengua inglesa. En 1505 contrajo matrimonio con Jane Colt, con la que tuvo cuatro hijos: Margaret, Elizabeth, Cecily y John; su esposa murió en el año 1511. Contrajo segundas nupcias con Alice Middleton, que era viuda y mayor que él.

Pero toda esta actividad humana y profesional era compatible con una vida privada muy religiosa. Acostumbraba a levantarse a las dos de la madrugada para rezar y estudiar hasta las siete de la mañana. Después, antes de cualquier otra actividad, siempre iba a misa. Nada, ni siquiera la convocatoria del rey, le hizo interrumpir esta costumbre. Todos los días, por la mañana y por la tarde, rezaba sus oraciones a las que siempre añadía los siete salmos penitenciales y las letanías. Con frecuencia, añadía al rezo de estos salmos, el gradual y el salmo 118. Tenía su propia colección de oraciones privadas, unas en latín y otras en inglés e hizo, para uso propio, como un pequeño salterio, con algunos salmos seleccionados según para qué ocasión.

Otra de sus devociones era el peregrinar a los lugares sacros cercanos a Londres, caminando siempre a pie y cada vez que iniciaba una nueva actividad o tenía que vérselas ante asuntos difíciles sacaba fuerzas de la Sagrada Comunión. En su casa de Chelsea, durante la última década de su vida, construyó una capilla donde dedicaba la mayor parte de los viernes a la meditación sobre la Pasión de Cristo, acompañando esta meditación con oraciones y penitencias corporales. Todos los años, el Viernes Santo, se reunía con toda su familia en su capilla y entre todos, leían el texto de la Pasión. También diariamente, durante la comida, una de sus hijas leía textos de las Sagradas Escrituras o de los comentarios de Nicolás de Lyra, teólogo franciscano y uno de los exegetas más influyentes de los siglos XIV-XV.

"Tomás Moro, su padre, sus criados y sus descendientes", óleo copia de Hans Holbein el Joven. National Gallery de Londres, Reino Unido.

“Tomás Moro, su padre, sus criados y sus descendientes”, óleo copia de Hans Holbein el Joven. National Gallery de Londres, Reino Unido.

En la parroquia de Chelsea, incluso cuando era Canciller, Tomás cantaba frecuentemente en el coro parroquial, servía al sacerdote en la misa y participaba en las procesiones parroquiales. Sobresalía por sus obras de caridad, interesándose especialmente por los pobres, los enfermos y los ancianos y como abogado, atendía gratuitamente a quienes no podían pagarle, especialmente a las viudas y a los huérfanos.

En un decreto de la Congregación de Ritos fechado el 29 de diciembre del 1886, en el que se confirma el culto de Santo Tomás Moro y San Juan Fisher, se dice de él que “era excelente en los estudios sagrados y valiente defensor de la verdad”. De sus conocimientos y estudios, dan testimonios sus cartas escritas desde el 1515, en las que defendía el humanismo y versaba sobre teología y Sagradas Escrituras. Son notables sus cartas a Martin Dorp donde le explicaba la necesidad del estudio de las humanidades bajo la influencia de la teología y las Escrituras. En su “Responsio ad Lutherum”, escrito en 1523, se opone a las tesis de Martín Lutero, mientras que entre 1528 al 1533 se dedicó a escribir copiosamente y de forma polémica contra Tendal, Christofer St. German y otros.

Se ha dicho que su obra, “Utopía”, escrita durante el V Concilio Lateranense, es en parte, una invitación a la superación del cristianismo; sin embargo hay algunas expresiones mucho más directas de su superación en la cultura religiosa, de las que hay en sus escritos más polémicos. En un tratado incompleto sobre “Las cuatro últimas cosas” (iniciado en el 1522 y publicado de manera incompleta en el año 1557), Santo Tomás Moro se ocupa de la muerte, del juicio final, del paraíso y del infierno en el ámbito de la corte real, poniendo a menudo en evidencia los contrastes inevitables que en ella se daban. Doce años más tarde, cuando estaba prisionero en la Torre de Londres, compuso su eficaz y elocuente “Diálogo del consuelo contra las tribulaciones”, que es uno de los diálogos mejores escritos en inglés y una de las obras maestras de la larga tradición clásico-patrístico-medieval de los llamados “libros de consolación”. También en la prisión, además de numerosas oraciones y meditaciones, escribió el “Tratado sobre la Pasión”, en el que, aunque bajo la influencia de Gerson, desarrolló su propio estilo y su propio pensamiento.

"Sir Thomas More y su hija", óleo de John Rogers Herbert (1844). Tate Gallery, Londres (Reino Unido).

“Sir Thomas More y su hija”, óleo de John Rogers Herbert (1844). Tate Gallery, Londres (Reino Unido).

El último legado de la santidad y de la inmensa cultura de Santo Tomás Moro, se encuentra en su libro de oraciones que también escribió en la prisión. Se trata de dos volúmenes: el “Libro de las Horas”, en latín y un “Salterio” litúrgico, escrito también en latín, cuyos originales se encuentran en la Universidad de Yale. Al margen de las diecinueve páginas del “Libro de las Horas” escribe en inglés algunas oraciones, que son conocidas como “Una devota meditación”, título que le dio un sobrino suyo que hizo que se publicara en el año 1557. En sus líneas resalta la intensa espiritualidad de Santo Tomás. En el “Salterio” litúrgico se puede penetrar mejor en la profundidad de sus ideas y de su espíritu durante su período de prisionero en la Torre de Londres, porque como escriben los editores de la universidad de Yale en la introducción de su publicación, “en sus márgenes Moro escribió más de ciento cincuenta anotaciones, algunas de las cuales se refieren escrupulosamente a los versos de los salmos con los cuales él se encontraba muy identificado en aquellos momentos”. Las anotaciones reflejan sus aflicciones personales y los temores que él sentía mientras leía el “Salterio” el cual le servía como consuelo espiritual. Por otra parte, muchas de ellas están en estrecha relación con su “Diálogo del consuelo contra las tribulaciones”, que es su mejor obra en lengua inglesa y que, como todos estos demás testimonios, fueron escritos mientras era prisionero.

Los motivos por los cuales Santo Tomás Moro se negaba a reconocer bajo juramento la supremacía del rey sobre la Iglesia en Inglaterra, son extraordinariamente complejos, pero fueron puestos en evidencia el día 1 de julio del 1535 en el proceso abierto contra él en base a cuatro supuestos: negativa maliciosa a reconocer al rey como Suprema Cabeza de la Iglesia de Inglaterra, conspiración con Juan Fisher declarado y condenado por traición, decir que la Ley era una espada de doble filo – coincidiendo en esta expresión con las respuestas que había dado Fisher – y haber declarado que el Parlamento no debía ser obedecido si declaraba al rey como Suprema Cabeza de la Iglesia.

La hija del Santo sale a su encuentro después de emitida su sentencia de muerte. Óleo de William Frederick Yeames (1827).

La hija del Santo sale a su encuentro después de emitida su sentencia de muerte. Óleo de William Frederick Yeames (1827).

Durante todo el juicio, su defensa fue el silencio. Solo después de haber sido declarado culpable, él liberó su conciencia hablando en contra de la ley que había establecido el rey. Acusado de arrogancia y de querer ser considerado más sabio y más serio que los obispos y nobles del reino, Tomás respondió que “por un solo obispo de los vuestros, yo tengo a mi lado más de cien santos; y por cada Concilio o Parlamento de los vuestros, yo tengo todos los Concilios realizados durante los últimos mil años; y por este reino, yo tengo a Francia y todos los otros reinos cristianos”. En su alegato final, terminó diciendo: “No puedo decir más, mis lores, sino solo que al igual que el bienaventurado apóstol Pablo, como leemos en los Hechos de los Apóstoles, estuvo presente y consintió en la muerte de Esteban y guardó las ropas de los que le apedrearon hasta la muerte, y aun así, los dos son santos ahora en el cielo y allí permanecerán amigos para siempre, así también confío de verdad y por eso voy a rezar de todo corazón, para que aunque vuestras señorías han sido ahora aquí en la tierra los jueces de mi condena, podamos luego en el cielo, alegrarnos todos juntos de nuestra eterna salvación”. Como podemos comprobar estas palabras están extraordinariamente llenas de un gran amor hacia sus perseguidores y hacia quienes le habían condenado a muerte.

Se le condenó como reo de alta traición a la pena de muerte con los crueles procedimientos reservados para los reos comunes: “será arrastrado en una valla a través de la ciudad de Londres hasta Tyburn, y allí será colgado hasta estar medio muerto y, tras ello, estando todavía vivo, será troceado y se le extraerán las entrañas del cuerpo, que se hervirán frente a sus ojos, se le cortarán las partes privadas y la cabeza y el cuerpo se dividirá en cuatro partes, y la cabeza y el cuerpo se colocarán en los lugares que el rey disponga”. Este terrible martirio al que fue condenado, le fue permutado por el rey con la decapitación en la colina de la Torre de Londres.

Margaret Roper, hija del Santo, recuperando la cabeza de su padre.

Margaret Roper, hija del Santo, recuperando la cabeza de su padre.

Es famoso el sentido del humor que tenía Santo Tomás, que no le falló incluso cuando subió al patíbulo, ya que bromeando le dijo a todos los presentes que rogasen por él y que dieran testimonio de que era ejecutado en la fe y por la fe de la Iglesia Católica. También exhortó a los presentes para que rogasen por el rey, diciéndoles que moría como siervo fiel al rey, pero que sobre todo, como siervo fiel a Dios. Después, se inclinó y rezó el salmo “Miserere”, bromeó con el verdugo para tranquilizarlo, se vendó los ojos y puso su cabeza sobre el cepo o taburete. Así murió el día 6 de julio del año 1535.

La cabeza de Tomás fue expuesta durante un mes, clavada en un palo en el Puente de Londres y cuando iba a ser tirada al río Támesis, Margaret Roper, que era su hija predilecta, pagó al hombre encargado de hacerlo para que se la diera. Ahora yace en la cripta familiar de los Roper en la iglesia de San Dunstano en Canterbury. No se sabe en qué lugar concreto de Londres está el cuerpo del santo, aunque en esa ciudad existe un “presunto” sepulcro en el que se le venera como si allí estuviese. En el Colegio de Stonyhurst se guardan algunas reliquias suyas: sus cilicios, su sombrero (capelo), una copa, su sello, su cruz y algunos otros objetos. Durante el bombardeo de Londres en la Segunda Guerra Mundial, la antigua iglesia de Chelsea fue casi totalmente destruida a excepción de la capilla dedicada en su memoria. Hoy es una iglesia anglicana.

La noticia de la ejecución de Tomás Moro sorprendió a toda Europa, afirmando el cardenal Pole en su “Pro Ecclesiae Unitatis Defensione” que si esto lo oyen algunos extranjeros, seguro que dicen de Tomás que era un “Homo omnium Anglorum optimus”. El Papa Paulo III alabó a Tomás diciendo de él que era “un excelente estudioso de las cosas santas y un intrépido defensor de la verdad”. Se dice que el emperador Carlos V dijo que hubiese preferido perder su mejor ciudad en una batalla antes que perder tan excelente consejero.

Vista de la celda donde el Santo estuvo prisionero. Torre de Londres, Reino Unido.

Vista de la celda donde el Santo estuvo prisionero. Torre de Londres, Reino Unido.

El mismo año de su muerte se publicó en Paris un libro muy ilustrado cuyo título era: “Expositio fidelis de Morte Thomas Mori et quorundam aliorum insignium Virorum in Anglia”, reeditándose al año siguiente (1536) en Amberes dando aun más detalles sobre la muerte del mártir. Este documento casi de inmediato fue traducido al alemán, francés y castellano.

En el año 1572, el Papa Gregorio XIII concedió al Colegio Inglés de Roma el privilegio de dar veneración pública a Tomás. Durante la Contrarreforma, todos los católicos y especialmente, los disidentes ingleses y los institutos ingleses en el continente, lo pusieron como modelo a imitar. Es muy probable que, en ese período, la mayor parte de las obras dramáticas escritas y representadas sobre Santo Tomás, estén relacionadas con el Colegio Inglés de Roma o con los colegios de Douai y de Reims. Asimismo, en Lovaina y en Basilea se editaron todas sus obras.

Desde los siglos XVI al XX fueron muchas las representaciones, los poemas y las novelas que se escribieron sobre él, siendo el más famoso, el drama escrito por Robert Bolt. Durante la segunda mitad del siglo XVII y todo el siglo XVIII se le tributó culto en todo el continente europeo y durante el siglo XIX se notó un considerable interés hacia sus escritos y sus estudios. Todas estas circunstancias contribuyeron a la beatificación, acaecida en el año 1886 y a la canonización en el año 1935. Su fiesta fue introducida en el calendario de la Iglesia Universal, promulgado el 14 de febrero del 1969 por el Beato Papa Pablo VI, asignándosele el 22 de junio, junto con San Juan Fisher.

Vista del presunto sepulcro del Santo en Canterbury (Reino Unido).

Vista del presunto sepulcro del Santo en Canterbury (Reino Unido).

Quién esté interesado en profundizar en el proceso de Santo Tomás Moro, encontrará información más que suficiente en esta web.

Antonio Barrero

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24 pensamientos en “Santo Tomás Moro, mártir

  1. Amigo Toño, ¡qué grata sorpresa! Un artículo sobre uno de los santos más conocidos popularmente y uno de los personajes más emblemáticos de la historia de la Inglaterra de los Tudor. El nombre de Enrique VIII siempre estará ligado al de su amigo y consejero, al que al final dejó morir para cumplir con sus ambiciones terrenales y ambición de poder, cosa que sin duda Moro sabía al ver los antecedentes del desdichado Cardenal Wolsey que desde su encumbrada posición cayó muy bajo, si bien moralmente Moro estaba en paz consigo mismo y sus ambiciones, por decirlo así, las usó en beneficio de los más necesitados y de la causa que creyó correcta: la defensa de la indisolubilidad del matrimonio y el primado del Papa en toda la iglesia y de la fe contra las “herejías”. Lo mencionaste someramente, pero junto con el rey Tudor elaboró la Defensa de los siete sacramentos que le dio el título de Defensor Fidei. No es en afán de contradecirte, pero en la última parte de su juicio descargó su impotencia sobre sus acusadores, al decir que jamás habría declarado algo tan grave (la validez del matrimonio de Enrique VIII con Ana Bolena y la sujeción de la iglesia de Inglaterra a aquél sobre el Papa “en lo que la ley de Cristo lo permite”) ante hombres tan ruines; después de todo Moro sufrió un juicio plagado de falsas acusaciones y muchas privaciones en su encarcelamiento. Y sobre su defensa de la religión verdadera, tal vez actuó con excesivo rigor contra los luteranos y demás herejes (si una casa está infectada por la plaga, debe quemarse para evitar su diseminación, dijo a su hija), y es posible que sintiera remordimientos durante su prisión, aunque este punto aún no está del todo aclarado por los historiadores. Y qué te digo, admiro ese coraje y humor al momento de ser llevado al cadalso, lo que no quita que fue un momento horrible.

    Recuerdo con nitidez la película Un hombre para todas las estaciones y la polémica serie The Tudors, que fueron respectivamente mi primero y mi reciente acercamiento a su persona, si bien, no por sadismo, la serie me atrajo más por la crudeza de las escenas de ejecución y las de Moro y el obispo John Fisher -de quien podrías hablarnos en otro momento- me agradaron.

    El cuerpo es probable que esté enterrado bajo la capilla de San Pedro Ad Vincula de la Torre de Londres, ya que es el sitio donde se sepultaba a los ejecutados de la nobleza.

    ¡Muchas gracias por este invaluable aporte!

    • Amigo Alejandro,
      Yo no he querido incidir más en el tema de las diferencias de criterio del santo con el rey sobre la indisolubilidad de su matrimonio y sobre el Primado del Papa, porque son los temas más conocidos, por los que más se le conoce. Por eso, en este artículo se incide más en la persona, a nivel humano, profesional, espiritual y menos en las discrepancias que lo llevaron a defender con su sangre lo que él creía que era justo. Yo creo que su talla humana queda muy bien descrita con la frase de Carlos V cuando dijo que hubiera preferido perder su mejor ciudad en una batalla antes que perder tan excelente consejero.

      Yo entiendo su comportamiento ante quienes lo juzgaron, porque él era plenamente consciente de que era un juicio injusto, que los jueces no eran imparciales y que hubo multitud de irregularidades en el mismo. No nos olvidemos de que él mismo, además de ser en este caso la víctima (o el reo, como se le quiera llamar) era también abogado y había actuado también como juez.

      ¿Fue muy riguroso contra los protestantes luteranos? Ponte en su pellejo, en sus circunstancias y en sus convicciones y quizás así “pueda entenderse”. De todos modos es de sobras conocida la frase de que cuando en un cesto de manzanas sanas se pone una podrida, si no se hace nada, al final todas se pudren.

      Te aseguro que, si Dios quiere, escribiremos sobre San Juan Fisher.

  2. Toño, me da gusto la publicación de la biografía de este santo, en primer lugar porque si no hubiera sido mártir, su sola obra es suficiente para hacerlo santo. En segundo lugar porque es un santo seglar, que nos muestra como ser santos sin necesidad de clericalisar la santidad.
    Hombre de profunda fe, con un gran amor a su familia, un buen padre y un notable cristiano que supo ser político sin corromper la fe. En esta Ciudad de Guadaljara, tiene una parroquia dedicada.
    Qué puedo decir que no hayas escrito más. Solamente tres cosas: la Liturgia de las Horas se propone una carta suya y una frase que siempre me ha llamado la atención es esta que dice: “Todas las cosas difíciles que nos pasan, por muy malas que nos parezcan, es lo mejor a los ojos de Dios”. Otra, la anécdota de que antes de morir, con el buen humos que refieres, dijo al verdugo: A mi barba no le hagas daño, ella no ha cometido delito de alta traición. Y finalmente, coincido con Alejandro, hasta donde yo sé, en la cripta de la Capilla de San Pedro Advíncula en la Torre de Londres, es muy probable que allí esté sepultado, en compañía de San Juan Fisher y ortos mártires como la Baeata Margarita Plantagenet de Pole, incluso de la Reina Ana Bolena y muchísimos personajes de estas épocas que fueron ajusticiados en este tristemente célebre lugar. Creo que por los años veintes del S. XX se levanto el pavimento de esta capilla y se descubrieron cientos de cuerpos, llegándose a identificar por detalles específicos el esqueleto de Ana Bolena.

    • Amigo Humberto,
      Esta frase de que “todas las cosas difíciles que nos pasan, por muy malas que nos parezcan, es lo mejor a los ojos de Dios”, solo puede decirla una persona que tenga una fe plena, incondicional en la Divina Providencia y que esté completamente entregado a ella, porque no dejarás de estar de acuerdo conmigo en que es una frase difícil de asimilar e incluso de justificar ante quienes creen y no creen.

      Con respecto al tema de dónde está su cuerpo, solo puedo decirte lo que digo en el artículo: no se sabe y todas las hipótesis, hasta ahora, son especulativas. Ojala un día pudiera encontrarse

  3. Me quedo la curiosidad de en donde se podra encontrar el cuerpo del Santo, tambien se habla de su cabeza, mas no se sabe donde podra estar o si esta puesta para veneracion publica??.
    y si el cuerpo del martir y ejemplo de Santidad para todos los hombre de ley en el mundo, no esta en Canterbury, este posiblemente sera uno altar mas dedicado al Santo.

    • La cabeza si se sabe donde está; ya lo digo en el artículo, pero del cuerpo no se sabe nada. La foto de su “sepulcro” que aparece en el artículo, es realmente un cenotafio, que como bien sabes, es un monumento funerario dedicado a una persona pero que no contiene sus restos.

  4. Sin duda Santo Tomás Moro fue de los pensadores más importantes de su época, su obra tuvo una repercusión enorme, en especial en el Nuevo Mundo donde los frailes querian realizar su “Utopía” en los pueblos de indios, yo conozco a Samto Tomás Moro de hace bastante y en la licenciatura de historia estudie algo de él, aunque su santidad es muy desconocida, la mayoría de mis profesores y compañeros se sorprendían cuando me referia a él como Santo Tomás Moro, pues decían que nunca habían escuchado que fuera santo. Mucho podemos aprender de él en especial nosotros que somos seglares, como llevar una vida en el mundo peor sin apartarse de Dios, creo yo que muchos políticos actuales podrían verle como un modelo, si tuvieramos más funcionarios como Tomás Moro seguro las naciones serian muy diferentes, y esto mismo me lleva a una duda Antonio, eh escuchado que Santo Tomás es patrón de los políticos, ¿es esto cierto? y de ser así ¿fue declarado como tal cuando lo canonizaron?.

    • André,
      Yo creo que Santo Tomás Moro es uno de los mejores ejemplos de santidad seglar y, dejando aparte la religión, es un gran ejemplo de integridad humana.
      Creyente o no, fue un hombre íntegro, un político y un jurista íntegro y es por eso por lo que el beato Papa Juan Pablo II, el día 31 de octubre del año 2000, mediante un “Motu proprio”, lo proclamó patrono de los políticos y de los gobernantes cristianos, a petición del entonces presidente de Italia, que se había encargado de recoger las firmas de miles de políticos de todo el mundo.
      Dándote esta fecha, ya te respondo que no fue declarado como patrono de los políticos en el acto de su canonización.

  5. Gracias Antonio por este completo y documentado articulo del Gran Santo Tomás Moro.
    Me han quedado claros muchos aspectos de sus vida que no tenia claro como su obra estando prisionero, su extensa familia y su condena y martirio.
    Sin duda Sto Tomás Moro fue un hombre clave en la Inglaterra y en la Europa del siglo xv , creo que de no haber tenido una muerte tan prematura y arrebatada se hubiera esperado de el grandes y ricas obras para la cristiandad.
    Un duda ¿ la Orden Franciscana lo considera santo de esta orden?.

      • Gracias Antonio, precisamente por eso me lo preguntaba, me lío un poquito con las ramas de la orden Franciscana.

  6. Como ya se ha dicho mucho aquí de las cualidades humanas y espirituales de Thomas More, yo no insistiré para no repetirme. Baste decir que todavía tengo pendiente leer su “Utopía” aunque conozco algunos pasajes; sin duda fue un gran humanista y lo cierto es que, aunque le veo un lado “oscuro” -su quema de protestantes, el uso de cilicios y la intransigencia en algunos puntos de la doctrina católica- todo eso no hace más que remarcarlo como hijo de su tiempo y humano falible, a la vez que excelente profesional y sabio.

    Yo quería, en cambio, llamar la atención sobre su hija, Margaret Roper. Era digna hija de su digno padre y me gustaría alabar su valor, coherencia y gran fe. Estuvo junto a su padre en la medida en que le fue posible cuando todos lo habían abandonado y lo apoyó y confortó hasta el final. Mucho de lo que fue la hija se lo debió al padre y buena parte del valor del padre, especialmente al final de su vida, se lo debió a su hija. Fue una mujer valiente y de fe, insisto, y además tengamos en cuenta que padeció persecución y cárcel por defender el honor de su padre y la fe católica. Si la hubiesen matado, sin duda la recordaríamos como mártir.

    Arriesgó notablemente su vida, de hecho, al sobornar el encargado para que le hiciese llegar la cabeza de su padre, que conservó a su lado junto a su muerte. Esto nos dice mucho del carácter de Margaret. Incluso dejó escrito en su testamento que, al morir ella, debían enterrarla con la cabeza de su padre en su regazo. No sé si esto se cumplió al final, pero lo que sabemos es que dicha cabeza, como bien has dicho, está en la cripta familiar de los Roper, así que sí es probable que la enterraran con ella.

    En fin, dicen que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer… aunque yo preferiría decir “al lado”… pues en este caso, en lugar de madre o esposa, sin duda fue hija. Brindo a la memoria de Margaret Roper, así como a la de su magnífico padre. Y en cuestiones de tormentos o política de los Tudor ya no entro porque sería repetirme con otras cosas que ya he dicho anteriormente.

    • Ana Maria,
      Suscribo todo lo que has dicho sobre Margaret, la hija de Santo Tomás Moro y al igual que tu, pienso que al lado de todo gran hombre hay una gran mujer y viceversa.
      No es santa ni creo que tenga abierto ningún tipo de proceso de beatificación, pero solo por su labor de apoyo a su padre y por su entereza y valentía, bien merece que escribas sobre ella, aunque este sea un blog de hagiografía.
      Me encantaría que lo hicieras.

      • Teniendo en cuenta que es muy conocida no sólo por ser hija de Thomas More, sino por que era escritora y traductora, una mujer culta, formada y alabada ya por sus coétaneos y más tarde por otros autores ingleses; no estaría de más. Aunque debería leer algunas biografías para hacer un buen trabajo. Lo pensaré.

        • Ana María si mal no recuerdo Margaret a la edad de 9 o 12 años ya hablaba latín, griego y otras dos lenguas mas.

          Si de ella se sabe mucho, ¿Qué me puedes decir de sus demás hijos?

          Digo estando en el seminario mi maestro de filosofía dijo que todos se perdieron en el tiempo que nunca escuchó hablar de ninguno de ellos. Y eso de qué este maestro se la da de culto, me consta que sabe muchísimo pero es de los que les hace daño el aire y les encanta que les soplen.

  7. Muchas gracias Antonio por este magnífico artículo. Santo Tomás Moro ha sido el santo más repetido durante las clases de religión de mi bachillerato pues siempre era puesto como ejemplo dela defensa de los postulados romanos frente a corrientes reformistas. Además, aún íse hizo más familiar cuando debíamos comentar en Historia del Arte el magnfico retrato del santo realizado por Hans Holbein el Joven y que era puesto como ejemplo de verdadero retrato psicológico.

    • Hans Holbein era un gran artista y sus retratos son toda una joya. Aunque como todo artista a sueldo de un mecenas, debía esforzarse en favorecer a los retratados, era también hábil para dar un retrato más o menos fidedigno. Por eso no entiendo que, teniendo una perfecta descripción visual acerca del aspecto físico del rey Enrique VIII, cogieran para la serie de “Los Tudor” a ese actorcillo guaperas de medio pelo que se parece al rey como yo me parezco a Madonna. Anda que…

  8. Salvador, pues yo, de chico, no tuve esa suerte porque por problemas económicos familiares no pude hacer el bachillerato y tuve que trabajar. Pero, como nunca dejé de estudiar por mi cuenta y de leer, con treinta y tantos años accedí directamente a la Universidad y en cinco años, ya era geólogo.
    Sobre Santo Tomás leí mucho pero por mi cuenta y ya, cuando me metí en este asunto de la hagiografía, pues tuve aun más ocasión. De todos modos, yo soy de los que se enteró que era santo, cuando yo era “mayorcito”.
    Esta es otra de mis batallitas de abuelo del grupo, jajaja.

  9. He de felicitar a Antonio por la muy buena exposicion de la vida de Tomas Moro pero en estos tiempos que nos ha tocado vivir me tomo la libertad de hacer de abogado del diablo y preguntarme para mi mismo si a pesar de los cargos que tenia transmitia al pie de la letra las enseñanas del evangelio. Lamentablemente en estos tiempos es muy corriente tildar de santos a personas que han cometido muchas barbaridades, permitirlas o incluso mirar para otro lado.
    Reconozco que en aquellos tiempos no era de interes general ni ahora tampoco la comunion del poder eclesial con los cristianos y el pueblo, sin olvidar que Jesus se dirigia y convivia normalmente con el pueblo llano.
    Pero como muy positivo de Tomas Moro seria que nuestro politicos actuales dieran incluso su vida por sus votantes.
    Gracias Antonio por haceme disfrutar con tus publicaciones en esta nuestra pagina

    • J. F

      Metiendo mi cuchara, pides mucho. “El estado lo concibo como formalmente ético y en la práctica maquiavélico” siempre estarán en primer plano los intereses propios de políticos, partidos…, mientas no se jodan al pueblo ya es ganancia.

      En México han salido en los últimos días enormes cantidades de dinero desviado en tan solo 3 o 4 estados, ahora resulta que se amparan y otro se nos enferma del corazón mmmmmmmm y cómo no se va a enfermar el “perro desgraciado” (y que me perdonen la expresión pero da más que coraje saber esto) si ni saben como justificar semejantes sumas de dinero que afectaron sobre todo el sector salud en México que si de por si dejaba de que hablar y, ¿quienes sufren? la prole.

      ¿Alguna vez se han preguntado si vale la pena llorar por la muerte de un gran político? y no me refiero al teatro y llanto desconsolador tras la muerte de alguien casi reciente al norte de un país llamado Corea del Sur.

      De Tomás Moro se comenta el hecho de que se le quemó su casa yendo de inmediato un sirviente de éste a comunicárselo, al preguntar el Santo si su familia y empleados estaban bien sin ningún daño, siguió con su trabajo, cosa que creyó el sirviente que no había entendido la situación a lo que replicó Tomás diciendo que si, que buscara una casa para meter a su familia. Vemos la actitud de Tomás respecto a lo material y a lo primordial que era el bienestar de su familia y trabajadores.

      Antonio

      Excelente artículo.

      • Llorente,
        Que Tomás Moro era una persona intachable lo prueban los muchísimos testimonios que hay sobre su conducta.
        Cuando intentaron encausarlo por primera vez, lo acusaron de soborno. Lo acusaron de aceptar una copa de oro entregada como recompensa por una de las partes en un juicio, siendo él juez, por haber fallado a su favor. Santo Tomás Moro no lo negó y dijo que efectivamente le habían llevado la copa, mucho después del juicio y como regalo de Año Nuevo.
        Pero a quienes de inmediato lo acusaron de soborno por haber aceptado la copa, les pidió que le dejaran contar totalmente la historia: por cortesía y ante la insistencia de la mujer, había recibido la copa, inmediatamente después había ordenado a su criado que la llenara con vino, lo bebió a la salud de la señora y ésta brindó también por él, tras lo cual le dijo que con la misma libertad con que su marido le había regalado la copa ahora él libremente se la daba a ella para que se la devolviera a su marido como regalo de Año Nuevo. La mujer, resignada, la recibió. La historia fue confirmada por la mujer y otros testigos que así lo declararon. Así demostró que la acusación era completamente falsa.
        ¿Podrían algunos políticos actuales defenderse de la misma manera? Me estoy acordando, por ejemplo, del regalo de algunos trajes a un dirigente político valenciano. Hay diferencia, ¿verdad?

  10. Tarde pero me incorporo Tono 😛 Que puedo decir de este gran santo? pues mucho de lo que pienso ya lo han comentado los compañeros y visitantes. Solo añado como comentario que desconocía grandes aspectos de la vida política de este hermano santo. Muchas veces en sus biografías se centran en lo que ya han apuntado de su martirio y de su heroísmo al acpetar la muerte antes que traicionar a su conciencia, pero se olvidan del influjo que ejerció en los siglos no solo en las letras inglesas sino en la espiritualidad católica (en Utopía se inspiró Tata Vasco, otro santo abogado, para su misión pastoral). Se me vienen a la mente las palabras de la Santa Madre Teresa de Jesús: “¿Cuando nos convenceremos que el reino de este mundo está armado de palillos de romero seco y que sus autoridades son postizas?”, en relación a la forma cristiana en que este abogado, en una profesión que desde siempre tienta al poder, a la corrupción, al robo, etc. nunca se dejó seducir por el poder que ejerció, sino que logró conjugarlo con una hondísima espiritualidad y una vida familiar sana. Ojalá que los políticos de ahora aprendan de Santo Tomás que, como dice el Papa Francisco, “el poder es el servicio” y que Dios está por encima del poder temporal que, al fin y al cabo se acaba pronto. En verdad me caló el martitio de este santo, muchas gracias por ampliar la poca información que tenía yo de el.

    • “¿Cuando nos convenceremos que el reino de este mundo está armado de palillos de romero seco y que sus autoridades son postizas?”. ¡Casi nada, el trasfondo de estas palabras de Santa Teresa!
      Pero todos nos tenemos que aplicar el cuento, ¿eh?. Es verdad que quienes más deberían tenerlo “in mente” son aquellos que
      gobiernan y dirigen los pueblos, que se presentan para que los elijan como servidores y luego cumplen o no cumplen, pero en la medida en que todos podemos contribuir a mejorar las condiciones de vidas de nuestros hermanos en este mundo, el dicho nos lo tenemos que aplicar todos. Asumir este pensamiento no es tarea fácil, porque siempre estamos liados con los menesteres y preocupaciones diarias, pero si de vez en cuando nos parásemos un ratito, hiciéramos un alto en el camino y pensáramos qué fugaz es la gloria de este mundo, seguro que nuestro comportamiento no sería el mismo.
      Quieran Santo Tomás Moro y SantaTeresa que esta idea se nos venga de vez en cuando a la cabeza y actuemos consecuentemente.

  11. Buenas tardes, excelente que nos dieras a conocer a este Santo, que además de humanista era un gran escritor (tengo un ejemplar de UTOPÍA),aunque a la figura de Thomas More, se le enegrece un poco con algunas acusaciones de algunos autores como miembro activo contra la Reforma Prtotestante, incluso alguien menciona que el pensaba que los protestantes debían ser aniquilados (dejame ver el autor), de que a parte de quema de “libros prohibidos” también le pesan algunas ejecuciones de protestantes

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