Santos Juanucio de Muscel y José de Văratec

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Icono ortodoxo rumano de San Juanucio el Nuevo de Muscel.

Icono ortodoxo rumano de San Juanucio el Nuevo de Muscel.

Venerable San Juanucio el Nuevo de Muscel
San Juanucio el Nuevo de Muscel era un ermitaño que habitó en una celda cavada en una cueva de la montaña de Fagaras, en el norte de Valaquia, en las primeras décadas del siglo XIV. Pertenecía canónicamente al Monasterio “Cetatuia” (la fortaleza) o “Negru Vodă” (“el Príncipe Negro”, llamado así por un príncipe legendario de Valaquia). El Santo vivió durante 30 años, prácticamente encerrado en la cueva que excavó en una pared escarpada de la montaña.

Algunas cosas sobre su vida
Las montañas de los Cárpatos estaban habitadas desde tiempos antiguos por muchos ermitaños, a menudo escondidos en cuevas inaccesibles. Probablemente algunos de ellos aún permanecen sin descubrir hasta el día de hoy. Esta cueva habitada por monjes se encuentra en una montaña no muy lejos de Câmpulung, la antigua capital de Valaquia, a orillas del río Cetatuia. Este valle se llama, desde hace cientos de años, “Valea Chiliilor”, “El Valle de las celdas”, debido al gran número de ermitaños que allí vivían.

San Juanucio era uno de ellos. Debido a la inaccesibilidad del lugar donde se retiró, un discípulo le llevaba una vez a la semana pan y agua, descendiendo hasta la entrada de la cueva, ayudado por una cuerda. De vez en cuando, el abad del monasterio Cetatuia le enviaba, de la misma manera, los santos sacramentos. Dicen que era un consejero del voivoda Miguel el Valiente de Valaquia (1593-1601), quien, después de la batalla de Călugăreni en el año 1595, se detuvo tres meses en la Fortaleza del Príncipe Negro. Con los años, Juanucio fue olvidado y su cueva se desconocía.

La veneración del Santo
En el año 1944, el abad Pimen Bărbieru e Isidoro de Cetatuia descubrieron accidentalmente las reliquias del Santo. Esto sucedió debido a su deseo de bajar con una cuerda a una de las cuevas en la montaña, con el fin de pasar los cuarenta días de la Cuaresma en ayuno y total soledad, imitando así una vieja costumbre ascética. Allí se encontraron los huesos de San Juanucio, colocados en el fondo de la cueva. Las reliquias estaban amarillentas, desprendiendo un olor agradable y estando cubiertas con una tela de araña. Sobre la tumba se encontraron talladas en piedra las palabras: “Juanucio skema-monje, 1638”. Las reliquias fueron trasladadas y luego enterradas en el cementerio del monasterio. En el año 1997, cuando el viejo cementerio se trasladó a un lado del patio de la abadía, se encontraron los restos del Santo en la misma posición, exhalando una fuerte fragancia a mirra. Se lavaron y ungieron con aceite bendecido, tras lo cual fueron enterrados en un ataúd, esperando la ulterior decisión del Santo Sínodo.

Vista de la cueva ddonde vivió San Juanucio el Nuevo de Muscel.

Vista de la cueva ddonde vivió San Juanucio el Nuevo de Muscel.

En los años noventa del siglo pasado, cuando los monjes construyeron el nuevo pórtico de la iglesia, el abad actual de la fortaleza monasterio, el archimandrita Modesto Ghinea, recibió la autorización del obispo Calinico de Argeş para pintar al Santo en la pared exterior, pero no se sabía cómo hacerlo, ya que nadie lo había visto después de su muerte, desde hacía unos 350 años. Una noche, uno de los monjes soñó con Juanucio. Su rostro y las características del Santo quedaron impresas en la memoria del monje. Así que el Santo fue pintado al fresco, después de la maravillosa actuación en el sueño del joven monje.

El Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa de Rumania aprobó en su reunión del 18 y 19 de junio del 2009 la canonización del Beato Juanucio el “Nuevo” de Muscel (Arges). Su fiesta se celebra el 26 de julio. Las reliquias de San Juanucio fueron trasladados desde Câmpulung, a la gran iglesia del monasterio Cetatuia, el 20 de enero de 2013.

El abad Modesto Ghinea da testimonio de que el Santo hace maravillas. Entre ellos, se acuerda de una maravillosa curación de un niño con leucemia, de algunos otros enfermos de cáncer, la “apertura” al habla de algunos niños y la paz en las casas de los que habían llegado casi al divorcio. El Santo es especialmente venerado por aquellos que no pueden tener hijos.

Vista del sepulcro abierto y de las reliquias cubiertas de San Juanucio. Iglesia del monasterio Cetatuia, Rumanía.

Vista del sepulcro abierto y de las reliquias cubiertas de San Juanucio. Iglesia del monasterio Cetatuia, Rumanía.

Troparion (Himno) de San Juanucio
Habitante de una ermita y con cuerpo de un ángel, te mostraste a ti mismo como taumaturgo, portador de Dios, padre nuestro Juanucio. Tú has logrado dones celestiales a través del ayuno, la vigilia y la oración; y curas a los enfermos y las almas de los que a ti acuden con fe. ¡Gloria a Aquel que te dio la fuerza, gloria a Aquel que te ha coronado, gloria a Aquel que a través de ti, realiza toda curación!

Venerable San José de Văratec
San José, el Ermitaño de Văratec vivió en la segunda mitad del siglo XVIII y principios del siglo XIX, practicando la oración de Jesús y siendo un famoso confesor y director espiritual tanto de laicos como de monjes; asimismo, fue un buen organizador de monasterios.

San José nació alrededor del año 1750 en el seno de una familia ortodoxa de “Valea Jidanului” (El Valle de los Judíos), un pueblo en el este de Transilvania. En ese tiempo había comenzado una revuelta de los rumanos ortodoxos, liderados por el monje Sofronio de Cioara, luchando contra la campaña de recatolización impuesta a la fuerza por el gobierno de Austria (1759-1761). Debido a la consiguiente persecución, muchas familias rumanas se refugiaron en Moldavia, incluyendo los padres de San José.

Icono ortodoxo rumano de San José de Văratec.

Icono ortodoxo rumano de San José de Văratec.

Desde su juventud, José fue discípulo del Santo abad Paisio Velichkovski, en el monasterio de Dragomirna. Cuando Austria ocupó el norte de Moldavia (1775) y San Paisio con su congregación se mudó a los monasterios de Secu y de Neamţ, pertenecientes a Moldavia, José fue con ellos y luego fue tonsurado monje y ordenado sacerdote (hieromonje). En 1779, José fue nombrado confesor de las monjas de las ermitas Pocrov (cerca de monasterio de Neamt), Gura Carpenului y Durau, pero él no se quedó allí por mucho tiempo. Con la bendición del abad Paisio, se retiró como ermitaño (hieroskemamonje) a las montañas de Neamt, junto con dos padres, Germán y Geroncio.

La ermita de San José y sus discípulos consistió en tres celdas de madera y tierra, colocadas en un claro junto a una pequeña capilla. José raramente iba a los monasterios, donde fue nombrado confesor. Su comida eran las bayas silvestres y las hortalizas que crecían alrededor de las celdas. El lugar donde están estas ermitas tiene varios nombres asociados a él, como “las celdas de José”, “arroyo”, “los árboles” y “el prado de José”.

Poco tiempo después, en el 1785, el abad Paisio y el metropolita Benjamín de Moldavia comisionaron a dos monjas, discípulas suyas, llamadas Olimpia y Nazaria, para que establecieran un convento junto a su ermita, que más tarde se llamaría Văratec. Con estas monjas, organizó la vida monástica, la regularización de los sagrados servicios, el trabajo en común y particularmente, alentó la alfabetización de las monjas. Él es recordado hoy como uno de los fundadores de la primera iglesia de madera del monasterio (1785), posteriormente sustituida por una de piedra (1808-1812), ambas dedicadas en la festividad de la Dormición de la Virgen. Parece que él mismo trabajó junto con los albañiles en la construcción de las iglesias. Llevaba piedra, cal, arena y agua, subiéndolos a los andamios, así como la recogida de dinero para pagar a los trabajadores. San José conocía muy bien las Escrituras y los escritos de los Padres de la Iglesia, copiando también algunos manuscritos que contienen textos de la Escritura, material teológico y oraciones.

San José trabajó unos treinta años como director espiritual de más de trescientas monjas. Muchos ermitaños de Sihla y de las cercanas montañas de Agapia, los monjes de los monasterios Sihla, Sihastria, Pocrov y Neamţ, e incluso los laicos se acercaban a él para pedirle consejo. Los discípulos más cercanos fueron los skema-monjes Geroncio y Germán, que solían rezar con él todos los días. Otro discípulo fue el monje Irinarco Rosetti († 1859), que fundó el monasterio Horaiţa, una obra maestra del arte religioso y que más tarde, fue a Tierra Santa, donde fundó la iglesia en el Monte Tabor.

Vista de la iglesia del monasterio de Varatec (Rumanía), donde se santificó San José de Varatec.

Vista de la iglesia del monasterio de Varatec (Rumanía), donde se santificó San José de Varatec.

San José llevó una dura vida monástica y practicaba la oración de Jesús, enseñando a orar a muchos abades y monjes. Se conserva desde sus tiempos un tipikon (regla) de la oración del corazón, que era seguida por él junto con sus discípulos. Dios lo dotó del don de milagros y exorcismos y también con el don de consolación a las personas, lo que hacía que fuese más apreciado por sus seguidores.

También fue un “clarividente”, lo que significa que sólo mirando a alguien, entendía las pasiones y los pensamientos de esa persona o que enfermedad padecía. San José predijo la llegada de una gran perturbación y disturbios que iba a destruir aldeas y monasterios, el monasterio Neamt permanecería vacío durante un tiempo, mientras que Agapia, Secu, Sihastria y Văratec serían quemados. Esta profecía se cumplió en el otoño de 1821, durante el levantamiento Hetaeria, dirigido por rumanos y griegos contra el gobierno otomano.

San José falleció el 28 de diciembre de 1828, siendo enterrado en el atrio de la iglesia de la Dormición, en el monasterio de Văratec. Por su santa vida y por la devoción popular de los fieles de Neamt, San José de Văratec fue canonizado en el encuentro sinodal del 5-7 de marzo del 2008. La proclamación oficial de la canonización tuvo lugar el 5 de junio de ese mismo año, durante la fiesta de la Ascensión, junto con otros santos de Neamţ. La festividad de San José no se celebra el día de su fallecimiento, sino el 16 de agosto.

Tumba de San José de Varatec. Iglesia de la Dormición de Varatec, Rumanía.

Tumba de San José de Varatec. Iglesia de la Dormición de Varatec, Rumanía.

Troparion (Himno) del Santo
Portador de Dios, Bienaventurado Padre José, discípulo de San Paisio de Neamt, fundador y confesor del monasterio Văratec, asesor de los monjes y de los creyentes piadosos, te hicieron digno de grandes dones de Dios Misericordioso. Por esto, nosotros te recordamos con profunda reverencia y lloramos contigo: ¡Padre Bendito, ruega a Cristo nuestro Dios para que salve nuestras almas!

Mitrut Popoiu

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La tumba de Santiago el Mayor

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Vista de la tumba de Santiago Zebedeo, apóstol. Catedral de Santiago de Compostela, España.

Vista de la tumba de Santiago Zebedeo, apóstol. Catedral de Santiago de Compostela, España.

Hoy celebramos la festividad de Santiago Zebedeo, patrono de España, sobre el que ya escribimos el día 25 de julio del año 2011. En aquella ocasión hablamos someramente de su tumba, principalmente en los comentarios que se hicieron al artículo, pero como creo que este tema es interesante, vuelvo a plantearlo más extensamente y luego, que cada uno saque sus propias conclusiones.

Dice la tradición que Santiago estuvo predicando el evangelio en la Hispania romana y que posteriormente volvió a Jerusalén. Allí fue degollado por Herodes Agripa en el año 44 (esto último es cierto), pero que, sigue diciendo la tradición, sus discípulos Teodoro y Atanasio recogieron el cuerpo del apóstol y lo trajeron a las costas galaicas, donde lo sepultaron en unos terrenos pertenecientes a la reina Lupa. Con posterioridad, fueron sepultados allí también esos dos discípulos, pero sin embargo la pista se perdió durante ocho siglos. A principios del siglo IX, un eremita llamado Pelayo vio unas luces que señalaban un lugar en el bosque; la noticia llegó a oídos del obispo Teodomiro de Iria Flavia, el cual se lo comunicó al rey de Asturias, levantándose en aquel lugar una iglesia en honor del apóstol, porque “el cielo dio señales” de que allí estaban las reliquias del apóstol y sus dos discípulos. Hasta aquí, grosso modo, es lo que dice la tradición.

Pero, ¿estuvo el apóstol en Hispania? Eso no se sabe, pero supongamos que sí. Recordemos lo que escribió San Jerónimo en un comentario que hizo al libro del profeta Isaías: “Los que bajaron al mar y lo navegaron cruzando su inmensidad, son aquellos apóstoles que estando remendando sus redes a la orilla del lago de Genesaret, fueron llamados por Jesús y enviados al mar inmenso, haciéndoles de pescadores de peces, pescadores de hombres; los que comenzando desde Jerusalén predicaron el Evangelio hasta el Ilírico e Hispania, aprisionando con su doctrina en breve tiempo a la misma Roma”. (Com. a lsaías 42,10)

Martirio de Santiago, óleo de Francisco de Zurbarán (1639). Museo Nacional del Prado, Madrid (España).

Martirio de Santiago, óleo de Francisco de Zurbarán (1639). Museo Nacional del Prado, Madrid (España).

Lo normal es que navegara en barco hasta las costas de Tarragona o las de Cartagena y que desde allí, llegando al río Ebro y subiendo por él, arribara a Zaragoza – donde se dice que se le apareció la Virgen – y subiendo hacia el norte y bordeando las costas del Cantábrico, finalmente llegaría a Galicia. Durante su camino, predicaría el Evangelio y después marcharía de nuevo a Judea, siempre acompañado de sus dos discípulos. Allí Herodes lo mata y los discípulos traen su cadáver a las tierras donde estuvo evangelizando. Todo esto es suposición, excepto lo del martirio. Pero es que además hay cosas muy raras en esta “historia”: ¡La barca era de piedra!¡Sólo tuvieron siete días de navegación! ¿Embalsamaron el cuerpo para que no se descompusiera? Por cierto, en el libro de los Hechos de los Apóstoles se habla de un tal Simón el curtidor que vivía en Joppe (la actual Jaffa) junto al mar Mediterráneo (Hechos 10, 6) y quién sabe si el tal Simón ayudó a deshidratar el cadáver, si el puerto de salida fue el de esa ciudad.

Llegan a las costas gallegas de Hispania y entran en contacto con la legendaria reina Lupa, que ocupaba parte de las tierras de lo que hoy es la provincia de La Coruña; y que permitió enterrar al apóstol en un panteón de su propiedad. La figura de la reina Lupa tiene tintes de legendaria, pero es cierto que existe toda una genealogía que mantiene demostrar que descendía de Roma y que fue una persona real. Este panteón pagano era un edificio de dos plantas, que tenía su entrada por la planta superior; el cuerpo del apóstol sería enterrado en la cámara occidental del piso inferior del mencionado panteón. Junto a la tumba, los discípulos hicieron un altar, cristianizando así el edificio. Allí, posteriormente fueron sepultados sus discípulos como lo atestiguaría una piedra erosionada encontrada en el lugar, en la que en caracteres griegos y semíticos aparece el nombre de Atanasio. Hay que decir que esa piedra existe y que tiene la misma grafía que otra encontrada en el cementerio cristiano del Huerto de los Olivos, y que está datado en la segunda mitad del siglo I. Estos sepulcros serían remodelados y protegidos en el siglo II, elevando el suelo de la planta baja y poniendo sobre la tumba un gran mosaico con una flor de loto, flor que simboliza la resurrección. Todo fue cubierto con tierra, dejando que con el tiempo, al crecer la vegetación, la tumba quedara protegida, aunque la zona quedó habitada.

Pasaron los siglos y en el VIII, la zona estaba despoblada debido a la invasión musulmana y la vegetación había cubierto y ocultado la tumba del apóstol. Se había perdido la pista, o al menos eso parecía, aunque podría pensarse que el secreto se transmitiera de obispo a obispo, por temor a que los musulmanes profanasen los sepulcros de los tres santos; temor que en parte se cumplió con Almanzor cuando destruyó la basílica de Santiago, tan sólo respetando el sepulcro del apóstol. Si ésa fue la forma de mantener el secreto, no hay que temer que esta información se perdiera, ya que de todas las sedes episcopales cuyos territorios fueron ocupados por los musulmanes, la de Iria Flavia fue la única que no perdió en ningún momento la sucesión apostólica.

Diseño virtual de lo que pudo haber sido la cámara sepulcral de Santiago y sus dos discípulos en la primitiva iglesia.

Diseño virtual de lo que pudo haber sido la cámara sepulcral de Santiago y sus dos discípulos en la primitiva iglesia.

Pero dice la tradición, o leyenda, como se quiera, que una noche del año 813, el ermitaño Pelayo, de San Fiz de Solobio, vio una luz en el bosque y una estrella que indicaba un lugar concreto mientras se oían cánticos celestiales. Como dije más arriba, el ermitaño avisó al obispo Teodomiro, el cual encontró las tumbas y se lo comunicó al beato rey Alfonso II el Casto. Fue él quién ordenó construir la iglesia. La verdad es que este rey tenía problemas y aquello le vino muy bien para fortalecer la fe de los cristianos, reagruparlos bajo un solo estandarte y combatir a los musulmanes. ¿Podríamos pensar que entre el rey y el obispo urdieran un plan, se inventaron este hallazgo para conseguir ese objetivo? Pues es probable, porque cada vez son más los historiadores que afirman que quien está enterrado en Compostela es el obispo Prisciliano y algunos de sus discípulos. ¿Santiago o Prisciliano?

Pero todo esto es más complejo aún, porque el obispo Teodomiro, como otros obispos, tenía problemas con el de Toledo (que quería la primacía de la Iglesia en la península ibérica) y el rey necesitaba esa “mítica” figura que agrupara a todos en torno a ella. El obispo podría conocer el lugar de la tumba del apóstol y lo necesitaba para plantarle cara a Toledo, pero al mismo tiempo tenía miedo de que el rey quisiera llevarse las reliquias a Oviedo. Cada uno tenía sus miedos, pero se necesitaban mutuamente. Se ponen en contacto y se ayudan: el rey, a cambio de saber dónde estaban las reliquias, allí las dejaría, pero a cambio usaría la figura del apóstol como símbolo de la cristiandad hispana. El obispo Teodomiro quedaba reforzado ante el resto del episcopado hispano y lo mismo le ocurriría al rey Alfonso ante los demás reyes que en aquellos momentos estaban en la península. Pero también es probable que no se inventaran la tumba y que la dieran a conocer para conseguir sus propósitos y lo consiguieron, porque Compostela se convirtió en meta de peregrinación para toda la cristiandad y Santiago fue el emblema frente al Islam en España. Recordemos: “Santiago matamoros”.

Escultura del Santo a caballo como "Matamoros"; instrumento iconográfico del cristianismo frente al Islam en la Península Ibérica. Carrión de los Condes, Palencia (España).

Escultura del Santo a caballo como “Matamoros”; instrumento iconográfico del cristianismo frente al Islam en la Península Ibérica. Carrión de los Condes, Palencia (España).

Con el tiempo, aquella pequeña iglesia construida por Teodomiro y Alfonso II pasó a ser una grandiosa catedral. El mismo obispo quiso ser enterrado allí y de hecho, su tumba se encuentra en la catedral compostelana. A finales del siglo IX, Alfonso III ordenó construir una nueva iglesia que fue consagrada por el obispo Sisenando en el año 899. Pero poco duraría, porque un siglo más tarde, Almanzor la destruyó, aunque como he dicho antes, respetando la tumba del apóstol. San Pedro de Mezonzo la mandó reconstruir y es en el año 1075, cuando el obispo Diego de Peláez empezó la construcción de la catedral románica, que recibió nuevo impulso en tiempos del obispo Diego Gelmírez, quien toca personalmente la tumba del apóstol en el año 1106, derribando la parte superior y encajando el antiguo altar en uno mayor cubriéndolo todo con un baldaquino de piedra. El acceso a la tumba quedó obstruido, pero se construyó una “confesión” para que los fieles pudieran acercarse a orar. Es entonces cuando empiezan las peregrinaciones a Compostela, convirtiéndose la ciudad en el tercer centro de peregrinación cristiana, después de Jerusalén y de Roma.

La catedral se ha reformado y ampliado más veces a lo largo de la historia, pero en el año 1589 ocurrió un suceso que influyó notablemente en la consideración posterior de las reliquias. Los anglicanos ingleses se enfrentaron militarmente a los católicos españoles en las costas gallegas y ante el temor de que atacaran Compostela y destruyeran las reliquias, se escondieron en secreto los restos de Santiago y sus dos discípulos. Cuando a finales del siglo XVII remodelaron la capilla mayor rebajándose la altura del presbiterio, descubrieron que los sepulcros estaban vacíos, pero el secreto se mantuvo diciéndose una verdad a medias: el sepulcro estaba debajo del altar.

A mediados del siglo XIX, el cardenal Miguel Payá Rico decidió revitalizar el Camino de Santiago y aplicar la arqueología para descubrir la verdad que había en torno al sepulcro. De esto se encargaron los canónigos Labín Cabello y López Ferreiro. La tradición decía que el sepulcro estaba debajo del altar mayor y allí buscaron. Después de muchos trabajos infructuosos, llegaron al sepulcro y lo encontraron vacío. La decepción cundió no sólo en el ánimo del prelado, sino en el de todos, pues se venía abajo todo aquello en lo que hasta entonces se había creído: la catedral compostelana albergada el sepulcro del apóstol. Todo había sido un fraude mantenido a lo largo de los siglos. Pasados los primeros momentos de desánimo, centraron la atención en la “confesión” que el obispo Gelmírez había instalado detrás del altar mayor para que los peregrinos pudieran rezar allí; y en ese sitio excavaron, encontrándose restos humanos. ¿Serían las reliquias del “hijo del trueno” y de sus discípulos?

Detalle del altar mayor de la catedral de Santiago de Compostela (España). En el centro, busto del Apóstol objeto del tradicional "abrazo".

Detalle del altar mayor de la catedral de Santiago de Compostela (España). En el centro, busto del Apóstol objeto del tradicional “abrazo”.

Los huesos estaban mezclados y deteriorados, por lo que fueron entregados a tres catedráticos de la Universidad de Compostela para que los analizasen. Éstos (los doctores Antonio Casares, Francisco Freire Barreiro y Timoteo Sánchez Freire), estudiaron los restos y dieron su dictamen: había huesos de tres individuos. De uno, había ochenta y un huesos, del segundo, ochenta y cinco y del tercero, noventa. “Primer grupo, caracterizado por fragmentos de huesos bien desarrollados, color claro de avellana, bastante pesados y frágiles, y borrada casi completamente la parte interna de las suturas de la bóveda craneana, y en muchos puntos la externa. Segundo grupo, formado de fragmentos correspondientes a huesos de regular desarrollo, color de argamasa con manchas verdosas muy pesadas y frágiles que las anteriores, y osificadas las suturas craneales en muchos puntos de la parte interna y en algunos de la externa. Y tercer grupo, constituido por fragmentos de huesos de escaso tamaño, color oscuro de avellana, y ligeros y muy frágiles, y completamente osificadas las suturas de la parte interna del cráneo, y adelgazados los huesos de que éste se compone”.

Y continuaron diciendo: “1º. Los huesos reconocidos pertenecen a tres esqueletos incompletos de otros tantos individuos, de desarrollo y edad diferentes: de los cuales los de los primeros grupos cruzaban el tránsito del segundo al último tercio de duración media y fisiológica de la vida, mientras que el tercero parece que estaba en ése.
2º. No es posible fijar con exactitud la antigüedad de los restos reconocidos; pero teniendo en cuenta su estado de integridad y composición, tan parecida a la de los del esqueleto céltico citado, puede asegurarse que cuenta siglos de existencia.
3º. En cuanto a la antigüedad se refiere, no parece temeraria la creencia de que dichos huesos hayan pertenecido a los cuerpos del santo apóstol y de sus dos discípulos”
.

Parecía que el hallazgo encajaba con la tradición, pues Santiago era adulto cuando fue martirizado, Atanasio debía tener su misma edad y Teodoro murió de viejo. Como dieron por seguros los hallazgos, enviaron toda la información a Roma y, aunque al principio Roma mostró algunas reticencias, envió a Compostela a un monseñor que al pasar por Pistoia (Italia) – donde se veneraba una pequeña reliquia del cráneo del apóstol que el obispo Otón había solicitado al obispo Gelmírez – se la llevó a Compostela para compararla con los restos allí encontrados. Agustín Caprara, que así se llamaba el monseñor enviado por Roma, examinó los restos y comprobó que en uno de los esqueletos faltaba ese hueso y que el hueso que él traía de Pistoia encajaba perfectamente. Esto demostraba que el hueso que se conservaba en Italia procedía de Compostela, por lo que podía deducirse que eran los del apóstol y sus dos discípulos.

Ante esto, el Papa León XIII promulgó la Constitución Apostólica “Deus Omnipotens” el día 1 de noviembre del 1884, aprobando y reconociendo la autenticidad de las reliquias. Se reconstruyó la cripta aprovechando los cimientos y lo que quedaba de la cámara sepulcral, se levantó un altar y en él, el 27 de junio de 1886 se puso la actual urna de plata dentro de la cual, en arcas más pequeñas de madera, están las reliquias de los tres santos.

Vista de la urna de plata que contiene, según la tradición, el cuerpo del Apóstol y sus dos discípulos. Catedral de Santiago de Compostela (España).

Vista de la urna de plata que contiene, según la tradición, el cuerpo del Apóstol y sus dos discípulos. Catedral de Santiago de Compostela (España).

Hasta aquí, muy resumidamente, lo que se sabe por la tradición y por la historia. Pero, ¿ésas reliquias son del apóstol o son del obispo gnóstico Prisciliano de Ávila, que fue decapitado en el año 435 junto con seis discípulos por instigación de Evodio, prefecto del emperador en Tréveris? A principios del siglo XX se estableció esta hipótesis, que fue ganando adeptos, en detrimento de quienes defendían que las reliquias eran del apóstol. Parece que la balanza se inclina a que los restos son de Santiago y sus discípulos Atanasio y Teodoro, porque los restos encontrados pertenecían a tres varones, mientras que Prisciliano fue sepultado con sus seis discípulos, uno de los cuales era mujer. Si se encontraron los restos de tres, no pueden ser los restos de siete.

Y hay algo más: en un lugar llamado “Os Martores”, corrupción de “Os Mártires”, a treinta kilómetros al sur de Compostela, en el municipio de Valgas (Pontevedra), hay una ermita dedicada a San Mamedes y en ella se han encontrado unos sepulcros antropomórficos del siglo IV. ¿Pudieran estar enterrados allí Prisciliano y sus discípulos? Los discípulos de Prisciliano los llamaban así y la realidad es que ese topónimo no se repite en toda Galicia. La polémica no terminará nunca y no sólo sobre el sepulcro y reliquias, sino sobre todo, si el apóstol estuvo predicando el Evangelio en la Hispania romana.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– GARCÍA COSTOYA, C., “El misterio del apóstol Santiago”. Santa Perpètua de Mogada, Barcelona, Plaza y Janés, 2004.
– TORROBA, F. y DE QUIROS, B., “El Camino de Santiago: Retablo Estelar del Apóstol”. Oviedo, Grupo Editorial Asturiano, 1993.

Enlace consultado (14/05/2013):
– Arzobispado de Compostela.

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Beato Víctor III, papa

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El papa Beato Víctor III en un antiguo grabado. Abajo aparece la S. de Santo debido al culto antiquisimo que entre los benedictinos se le ha tenido y que fue confirmado por León XIII.

El papa Beato Víctor III en un antiguo grabado. Abajo aparece la S. de Santo debido al culto antiquisimo que entre los benedictinos se le ha tenido y que fue confirmado por León XIII.

Uno de los papados más cortos en la Edad Media ha sido el del Beato Víctor III, cuya semblanza aquí trataremos de exponer, junto con los pormenores de su fama de santidad, virtudes y acciones en el gobierno de Montecasino como abad, y luego como papa reformador, a pesar del poco tiempo en que ocupó la sede romana.

Su nombre era Daufar de Fausi, nació hacia el 1026, hijo del príncipe Landolfo V, de la familia de los duques de Benevento. Como era hijo único, sus padres cifraron esperanzas en un matrimonio prometedor que continuaría su descendencia, pero el joven se sentía atraído a la soledad del claustro. Hacia el 1047, teniendo apenas 21 años, muere su padre en una batalla y Daufar se ve en la obligación de ocupar su lugar. Aprovecha esta oportunidad para desligarse de los bienes materiales y vivir como ermitaño. Poco después, su familia le encuentra y le desgarran el tosco hábito que llevaba, obligándolo a regresar a su hogar. Es mantenido bajo estrecha vigilancia y, al cabo de un año de encierro, se escapa de su casa para refugiarse en el monasterio benedictino de La Cava, donde pide ser admitido. Ante la perseverancia del joven, la familia acepta su vocación con la condición de ingresar al Monasterio de Santa Sofía en Benevento, donde recibe el nombre religioso de Desiderio.

Buscando la perfección y la unión con Dios, el joven monje estuvo en diversos monasterios para luego probar la vida de ermitaño en los Abruzos. En el 1054 el Papa San León IX le mandó llamar a Roma donde continúo al servicio del papado hasta Víctor II. Terminó por fin uniéndose a los monjes de Montecasino tras una peregrinación a la cuna del monaquismo benedictino.

El Papa Esteban IX, anterior abad de Montecasino y quien aún retenía tal título, convocó a la elección de un nuevo abad del monasterio. Desiderio fue el elegido, ocupando así la sede de una de las más importantes e influyentes abadías. El papa le llama de nuevo a Roma en el 1057 con el fin de que el abad fuese su legado pontificio en Constantinopla. Tal misión no pudo concretarse debido a la muerte del pontífice. De regreso a Roma, apoyó la elección del Papa Nicolás II, el cual, antes de permitirle regresar a Montecasino, le otorgó el cardenalato.

Como abad de Montecasino, por más de 30 años, se destacó por la promoción del mismo y la aplicación de la Regla. Durante su gobierno el monasterio alcanza el clímax a nivel material con la reconstrucción de la Iglesia abacial, y reflejándose este esplendor con la ampliación de los edificios y el embellecimiento de los mismos, combinando los elementos arquitectónicos y artísticos de Lombardía y Bizancio.

El Abad Desiderio de Montecasino, Papa Víctor III, recibe la bendición de San Benito. Codex Vaticanus Latinus, siglo XI.

El Abad Desiderio de Montecasino, Papa Víctor III, recibe la bendición de San Benito. Codex Vaticanus Latinus, siglo XI.

Las reliquias de San Benito fueron redescubiertas durante la reconstrucción del monasterio. La producción literaria en el “scriptorium” monástico hizo famosa a la abadía por la calidad y cantidad de libros allí producidos, algunos de los cuales aún sobreviven. A nivel espiritual sometió a la observancia regular a todo el monasterio que llegó a los doscientos miembros. Un antiguo amigo del abad, el más notable de los médicos de Salerno, Constantino Africano, atraído por los ideales monásticos, ingresa en Montecasino como lo hicieron otros a la sombra del santo abad.

Son los tiempos de la reforma monástica y eclesial suscitada por la Abadía benedictina de Cluny contra los abusos que se cometían en el seno de la Iglesia, en especial la simonía, la intromisión de los reyes en la política interna de la Iglesia y el relajamiento de las costumbres entre el clero y los fieles. Los papas alentadores de esta reforma son monjes de eminente santidad y comprometidos con la reforma de la Iglesia, a pesar de la podredumbre que carcome institucionalmente a la cristiandad por el alejamiento de los ideales evangélicos, que lamentablemente también tiene como cómplices a clérigos y a pontífices.

El abad de Cluny, Hildebrando, es elegido Papa con el nombre de Gregorio VII y continúa una serie de reformas eclesiásticas que le costaran el destierro y adversidades con quienes no desean la reforma espiritual. Conocedor de las virtudes del abad de Montecasino, no duda en convertirle en un aliado para la reforma de la Iglesia.

Gregorio VII muere desterrado, pero su obra no muere con él. El abad Desiderio, sabedor de que su nombre se encuentra entre los “papables”, permanece en Montecassino, pero el 24 de mayo de 1086 es aclamado por decisión unánime como nuevo sucesor de San Pedro, recibiendo el nombramiento en la iglesia de Santa Lucía con el nombre de Víctor III, en honor de Víctor II. Días más tarde regresa a su monasterio debido a dificultades en la ciudad de Roma.

Ante la huida del papa electo, surge un antipapa aprovechando la situación, Clemente III. La presión de la Iglesia, del mismo pueblo y de la nobleza cristiana (en especial de la condesa Matilde de Toscana) hacen que el papa regrese a Roma, pero debido a que la ciudad estaba ocupada, por aliados del antipapa Clemente III, se vio obligado a regresar al monasterio tras ser entronizado como Obispo de Roma.

El abad Desiderio de Montecasino ofrece el modelo del monasterio, detalle de un fresco de Sant´Angelo in Formis, Capua, siglo XI.

El abad Desiderio de Montecasino ofrece el modelo del monasterio, detalle de un fresco de Sant’Angelo in Formis, Capua, siglo XI.

En agosto de 1087 preside un sínodo en Benevento. Tal asamblea excomulga al antipapa Clemente III y, continuando con la política de Gregorio VII, se prohíbe la ley de las investiduras. Como un antecedente a las cruzadas se promovió en este sínodo una acción bélica contra las hordas musulmanas del norte de África. El papa, agotado, cae enfermo durante el sínodo y se retira a Montecasino. Murió el 16 de septiembre de 1087 en la sala del Capítulo, dando las últimas recomendaciones a los monjes y encomendando la Sede de San Pedro al cardenal obispo de Ostia. Su Papado efectivo duró cuatro meses, durante los cuales edificó con su palabra y ejemplo. Inmediatamente después de su muerte se le reconocieron sus virtudes heroicas y se ratificó popularmente su fama de santidad; el culto público no tardó en aparecer ya que hay indicios 60 años después de su muerte.

En Montecasino se le llamó desde antiguo “San Víctor” y como tal era honrado de manera local. En 1727 el Papa Benedicto XIII otorga el permiso a Montecasino para celebrar su fiesta litúrgica. En 1887, con ocasión del 800 aniversario de la muerte del papa, León XIII sanciona el culto antiquísimo y beatifica a su predecesor, que entre los benedictinos ya era honrado como santo, se reconoce por fin oficialmente a este Papa “de transición” que continuó la obra de reforma eclesial de San Gregorio VII y que seguiría otro monje de Cluny, el Beato Urbano II.

El cuerpo del Papa Víctor III fue inhumado en Montecasino, donde se le tributaba culto local. En 1515 las reliquias son llevadas a la Basílica de Montecasino, al altar de la capilla de San Bertario. En 1890, tras el reconocimiento del culto, una nueva remoción de los restos tiene lugar y el cuerpo es entronizado en la Capilla de San Víctor, como se le llama al Beato. Durante la II Guerra Mundial el cuerpo del Papa es llevado a la Basilica de San Pablo Extramuros en Roma y devuelto a Montecasino en 1963. Tal remoción fue providencial, ya que debido al bombardeo de la abadía, la capilla original fue totalmente destruida.

Altar en la capilla de San Víctor, donde se encuentran los restos mortales del Papa.

Altar en la capilla de San Víctor, donde se encuentran los restos mortales del Papa.

La iconografía del Beato, aunque escasa, es importante, sobre todo porque algunas de las imágenes son contemporáneas a su gobierno como abad de Montecassino. Se le representa como abad recibiendo la Regla de San Benito u ofreciendo el monasterio restaurado.

Poncho

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Basílica de San Lorenzo extramuros

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Vista de la fachada de la Basílica de San Lorenzo Fuori le Mura, Roma (Italia).

Vista de la fachada de la Basílica de San Lorenzo Fuori le Mura, Roma (Italia).

Basílica de San Lorenzo Fuori le Mura
Piazzale del Verano, 3
Roma

La actual basílica de San Lorenzo está compuesta por dos iglesias primitivas, que fueron reunidas bajo el pontificado de Honorio III (1216-1227). La más antigua de estas dos iglesias es la que fue transformada en lo que es el coro actual. Ésta había sido erigida por el emperador Constantino sobre el cementerio cristiano donde San Lorenzo había sido sepultado; tenía el nivel mucho más bajo que el actual, tanto, que debido a la humedad de la colina sobre la que estaba, hubo de construirse unos matroneos o segundo orden de galerías, particularidad arquitectónica que tiene en común con la iglesia de Santa Inés, donde se hizo lo mismo por los mismos motivos.

La orientación de la basílica constantiniana era opuesta a la actual; la puerta se abría en el actual ábside y, naturalmente, el ábside estaba orientado hacia el sur. En el año 580, el Papa Pelagio II hizo restaurar y enriquecer la iglesia, pero sin cambiar la forma primitiva. La segunda basílica era también antiquísima, ya que había sido erigida por el Papa Sixto III (432-40). Ésta tenía una orientación opuesta a la basílica constantiniana, por lo que los dos ábsides se tocaban externamente.

En el año 1216, el Papa Honorio III destruyó los dos ábsides y reunió los dos edificios en una única basílica que, conformando un solo cuerpo, conservó algunas particularidades de la orientación primitiva. Así, por ejemplo, los mosaicos del siglo VI que adornaban el arco de la iglesia de Pelagio II, están ahora en el interior de la misma y hay que pasar por detrás del cimborrio para verlos.

Vista del interior de la Basílica, nave central.

Vista del interior de la Basílica, nave central.

Después de esta reedificación, la basílica ha sido restaurada más veces: en tiempos del Papa Nicolás V (Parentucelli, 1447-55), quien hizo que los trabajos fueran dirigidos por Rossellino; en el 1647, los canónigos regulares lateranenses transformaron la decoración interna y, finalmente, en el año 1864, el Papa Pío IX (Mastai-Ferretti), la redujo al estado actual, quitando los altares y los adornos añadidos en el siglo XVII. Antiguamente la iglesia estaba unida a la puerta Tiburtina a través de un grandioso pórtico, del que quedaban algunas trazas que se mantuvieron hasta el pontificado de Urbano VIII (1632, Barberini).

La fachada está adornada por mosaicos ejecutados en los talleres del Vaticano en el 1864 y que representan a los fundadores y a los conservadores de la iglesia: Constantino, Pelagio II, Sixto III, Adriano I, Honorio III y Pío IX. A continuación hay un porche de seis columnas que sostiene el arquitrabe en mosaico. Dentro del pórtico, en las paredes: frescos pintados en los primeros años del siglo XIII, siendo el último explendor de la influencia bizantina. Estos frescos representan escenas de la vida de San Lorenzo y hechos importantes acaecidos en la basílica.

Entre estos últimos: Honorio III que bendice a Pedro de Courtenay, conde de Auxerre, consagrado emperador de Constantinopla junto con su esposa Jole en el año 1217 (estos frescos fueron casi integramente repintados en la restauración del año 1864); un gran sarcófago cristiano del siglo VII, con genios, pavos reales y racimos de uvas; dos sepulcros en forma de tabernáculo y dos leones a los lados de la puerta, obras del siglo XIII.

Vista del altar mayor de la Basílica.

Vista del altar mayor de la Basílica.

El interior es de tres naves sostenidas por veintidós columnas de diversas formas. No es cierto que estas columnas provengan del pórtico de Octavia, como afirman algunos basándose en la lagartija y en la rana talladas en el capitel de la octava columna de la derecha. Los nombres griegos de estos dos animales (batrachos y sauros), son los de los dos arquitectos que hicieron el pórtico y los que han originado este error. El pavimento de la nave central es del siglo XIII; en el centro hay dos caballeros con armadura, en compañía de sus familias y que fueron tal vez los dos caballeros que, a sus expensas, hicieron rehacer el suelo.

En las paredes, por encima de las columnas, está “Las historias de las vidas de San Lorenzo y San Esteban. Estos frescos fueron pintados por Fracassini, a excepción de los dos que representan “El martirio y la sepultura de San Esteban”, que son de César Mariani y el del “Martirio de San Lorenzo”, que es de Guillermo De Sanctis. En el fondo hay dos ambones adornados con mármoles coloreados y una columnata, obra comatesca del siglo XIII, probablemente contemporánea a la reunificación efectuada por Honorio III.

A la derecha está el sepulcro del cardenal Guillermo Fieschi, que fue sobrino de Inocencio IV y que murió en el año 1256. Este sepulcro está formado por un sarcófago romano en el que está representada una escena nupcial y que está recubierto por un baldaquino sostenido por columnas. Bajo el baldaquino hay un fresco que presenta al Salvador sentado en un trono, asistido por San Esteban y San Sixto a la derecha y por San Lorenzo y San Hipólito, a la izquierda y una capilla pequeña con un cuadro de Savonazzi sobre el altar. En la pared de la izquierda, hay un San Francisco de autor anónimo del siglo XIX y el sepulcro de José Bondini, muerto en la guerra contra los turcos en el año 1669.

Vista del sepulcro -tras la rejilla- de los Santos Lorenzo, Esteban y Justino. Basílica de San Lorenzo Extramuros, Roma (Italia).

Vista del sepulcro -tras la rejilla- de los Santos Lorenzo, Esteban y Justino. Basílica de San Lorenzo Extramuros, Roma (Italia).

En la cripta de la confesión se encuentran las reliquias de San Lorenzo junto con las de San Esteban y San Justino. Los restos de San Lorenzo fueron encontrados durante las obras realizadas por el Papa Pelagio II, el mismo Papa, bajo cuyo pontificado fueron traídas desde Constantinopla hasta Roma algunas reliquias insignes de San Esteban y puestas en esta misma basílica. San Justino era un sacerdote romano que sufrió martirio en el año 258, en tiempos del emperador Claudio. En esta misma basílica existen reliquias de San Hipólito, mártir en tiempos del emperador Valeriano; de los santos papas Zósimo, Sixto III e Hilario, sepultados en el lugar ocupado actualmente por la sepultura de Inocencio IX y de los santos mártires romanos Alejandro e Ireneo.

Felice Stasio

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Contestando a algunas preguntas breves (VII)

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El sacrificio de Isaac, óleo de Rembrandt van Rijn (1635). Museo del Hermitage, San Petersburgo (Rusia).

El sacrificio de Isaac, óleo de Rembrandt van Rijn (1635). Museo del Hermitage, San Petersburgo (Rusia).

Pregunta: Hola a todos los que llegue esta pregunta, me parece interesante lo referente a los santos. Estoy estudiando la historia de Abraham para exponer el tema, ni siquiera había oído que Abraham era un Santo. Bueno mi pregunta es por qué algunos personajes de la Biblia cambian de nombre tengo entendido que se los cambia Dios, cuales son las circunstancias o la constante y que tienen en común estos personajes. ¿Si Abraham fue el primero? ¿Y cual es el significado del cambio de nombre? De antemano muchas gracias y BENDICIONES.

Respuesta: El primer lugar te recomendaría que leyeras este artículo publicado en el blog. ¿Por qué Dios hizo que algunos personajes del Antiguo Testamento cambiasen de nombre? Simplemente para adaptarlos mejor a los designios que tenía previstos para ellos. Ésa sería una respuesta muy simple, pero muy correcta; en cada caso habría que investigar mucho más, pero ésa es una tarea nada sencilla para expertos biblistas. Por lo que yo sé, es verdad que Abrahán sería el primero.

Con posterioridad, ya en el cristianismo y sobre todo en el monacato, quienes accedían a él empezaron a cambiar sus nombres al hacer la profesión religiosa y lo hacían, principalmente, para encomendar su nueva vida a algún santo de su devoción. No es que sea una obligación, pero sí es muy normal en algunas Órdenes y congregaciones, en Oriente y en Occidente. Asimismo, al confirmarse una persona, si quiere, puede cambiarse el nombre que le pusieron en el bautismo.

Pregunta: Me pareció muy interesante la oración de Sara La Kali pero he tratado de indagar sobre el significado de esta palabra que parece una invocación y lo que he conseguido es una población de Moldavia lo cual no me parece acertado. Conoces tu la procedencia y significado de Opacha u Opcha? Gracias.

Respuesta: Opacha es una expresión que utilizan los gitanos, principalmente los portugueses, pero que es romaní. Su significado es equivalente en castellano a ¡Viva!¡Viva! o ¡Salve!¡Salve!

Ritual gitano en honor a Santa Sara Kali.

Ritual gitano en honor a Santa Sara Kali.

Pregunta: Estoy interesado en conocer la vida de San Emilio, que se celebra el 28 de mayo. Mi parroquia tiene este titular y celebramos su fiesta el 28 de mayo, pero no tengo dato alguno sobre su vida, martirio, etc. Gracias.

Respuesta: Los Santos Emilio, Félix, Príamo y Feliciano, conmemorados el día 28 de mayo, son unos mártires muy venerados en Cerdeña. El Martirologio Jeronimiano los conmemora ese día junto con otros mártires antiguos.

Príamo y Félix (o Feliciano) son auténticos mártires romanos festejados el 9 de junio, pero de Emilio no se sabe absolutamente nada. La señalización de Cerdeña como lugar del martirio es considerada un error, si bien es verdad que en esta isla, en el año 1620 fueron encontradas las reliquias de Príamo, Luciano (corrupción de Feliciano) y Emiliano (una variante de Emilio), aunque hay que decir que los sardos son muy famosos por darle nombres a los santos aparecidos en un inmenso osario situado en los subterráneos de algunas de sus iglesias.

Lo siento, pero de este Emilio no se sabe absolutamente nada: ni quién era, ni cuando, ni cómo ni donde murió.

Urna-relicario de San Antonio de Egipto, abad, en Arlés (Francia).

Urna-relicario de San Antonio de Egipto, abad, en Arlés (Francia).

Pregunta: ¿Me podríais informar acerca de las reliquias de San Antonio abad? Es el patrono de mi pueblo y tenemos una pequeñita en nuestra parroquia.

Respuesta: En primer lugar te aconsejaría que leyeras el artículo que sobre este santo publicamos el día 17 de enero del 2011, porque ya en ese artículo doy algunos datos sobre este tema; pero si quieres, te los amplío algo más.

San Antonio encargó a sus discípulos que lo enterraran en el desierto y no en Alejandría. En el año 561, sus reliquias fueron descubiertas ¡de manera milagrosa! y llevadas a la sede alejandrina y después de la conquista de Egipto por los árabes en el año 635, fueron trasladadas a Constantinopla.

En el año 980, en tiempos del emperador Basilio, sus reliquias fueron regaladas al conde francés Jocelín, quién las llevó a la iglesia de Motte Saint Didier, cercana a Vienne. Según nos cuenta Butler en “Vies des saints”, en el año 1089 hubo una epidemia en Francia producida por “un mosquito” y, como morían muchísimas personas, se realizaron procesiones y rogativas a fin de que Dios los librase de esa plaga. Uno de los santos a los que más se encomendaban era a San Antonio de Egipto, cuyas reliquias estaban en aquella región y como se produjeron algunos milagros, comenzó a desarrollarse el culto a las reliquias del santo. A aquella epidemia la llamaron “el Fuego Sagrado”, pero la medicina moderna la denomina ahora “el Fuego de San Antonio” y no es más que una infección micótica causada por el cornezuelo del centeno.

Las reliquias de San Antonio fueron llevadas desde Vienne a Arlés el día 9 de enero del año 1491 y se conservan en una urna en la iglesia de San Julián. El cráneo y un hueso de una pierna están en la iglesia de San Trófimo de Arlés. Pero reliquias de San Antonio están desperdigadas por medio mundo; yo te puedo asegurar que tengo fotos de más de cien urnas y relicarios con presuntas reliquias suyas. ¡A saber de quiénes serán! Sin embargo, la Iglesia Ortodoxa Copta venera sus reliquias y su tumba en el monasterio de su nombre en Egipto. ¿Cuáles serán las auténticas, si es que algunas lo son?

Maitines del Sábado Santo, celebrados por la jerarquía ortodoxa en la catedral de Cristo Salvador, Moscú (Rusia).

Maitines del Sábado Santo, celebrados por la jerarquía ortodoxa en la catedral de Cristo Salvador, Moscú (Rusia).

Pregunta: De acuerdo a los cánones de la Iglesia Ortodoxa bizantina, ¿cómo se estructura el oficio divino de las horas, Maitines y Vísperas y qué libros debo usar?

Respuesta: No existe un canon como, por ejemplo, en la Iglesia latina, pero si una práctica que procede de la regla de los dos Tipikon de Constantinopla y Palestina. Según la tradición, el día comienza después de la puesta del sol y lo hace con las Vísperas, que se cantan a las 18 horas.

Aproximadamente, a las 21 horas se canta la Paveczernitsa o “Alter Dinner”. A medianoche, se canta el Servicio de Medianoche (Maitines en Occidente). Alrededor de las 6 horas, se canta la Utrenia o servicio de la mañana (Laudes en Occidente).

Inmediatamente después se canta la Primera hora (Prima en Occidente). Alrededor de las 9 horas, se hace el Servicio de la Hora Tercia e inmediatamente después se celebra la Divina Liturgia. Alrededor del mediodía se canta el Servicio de la Hora Sexta. Aproximadamente a las 16 horas, o inmediatamente antes de las Vísperas, se canta el Servicio de la Hora Novena (Nona).

Aunque ésta es la regla, a veces existen excepciones, como por ejemplo, celebrar la Divina Liturgia después de la medianoche; y los tres servicios de la mañana, cantarlos de manera correlativa. Durante la Gran Cuaresma, a veces, el servicio de la mañana se celebra la noche anterior.

En cuanto a qué libros litúrgicos se han de tener, pues depende del idioma en el que se desee rezar el servicio de las horas, porque cada Iglesia tiene los suyos propios: griego, ruso, serbio, etc.

Celebración de los dominicos en Valencia (España), presidida por el arzobispo Carlos Osoro.

Celebración de los dominicos en Valencia (España), presidida por el arzobispo Carlos Osoro.

Pregunta: ¿Me podría decir dónde están sepultados los beatos dominicos que le menciono aparte y cómo está estructurada la Orden en España? Muchas gracias desde Pamplona, España.

Respuesta:
– Beato Teófilo Montes  (sus reliquias se conservan en Madrid)
– Beato Félix Alonso Muñiz, (está sepultado en una fosa común en Paracuellos del Jarama (Madrid) y por lo tanto no hay reliquias)
– Beato Juan Crespo Calleja (sus reliquias se conservan en Madrid)
– Beato Pedro Luís Luís (su cuerpo fue arrojado al mar y no se recuperó).
– Beato José Delgado Pérez, (está sepultado en una fosa común en Paracuellos del Jarama (Madrid) y por lo tanto no hay reliquias).
– Beato Santiago Franco Mayo (está sepultado en Cangas de Nancea (Asturias).

Los dominicos están bastante extendidos por España, aunque menos que los franciscanos. Se dedican básicamente a la enseñanza y a preparar a misioneros para las misiones en América y Asia.
En España tienen cuatro provincias eclesiásticas:
– Provincia de Andalucía: tienen quince casas y de ellas dependen también las misiones de Cuba, México, Venezuela y República del Congo.
– Provincia de Aragón: tienen trece casas y de ellas dependen también las misiones de Uruguay, Argentina, Paraguay, Guatemala y Panamá.
– Provincia de España: tienen treinta y dos casas y de ellas dependen también las misiones de Estados Unidos, República Dominicana y Puerto Rico.
– Provincia de Nuestra Señora del Rosario: tienen seis casas y de ellas dependen también las misiones de Filipinas, Hong Kong, Taiwán y Japón.
En total son algo más de mil trescientos religiosos.

Antonio Barrero

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