San Sergio de Radonezh

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo ruso del Santo.

Icono ortodoxo ruso del Santo.

Epifanio el Sabio, discípulo suyo, fue el primer biógrafo de San Sergio de Radonezh y nos dice que nació en el pueblo de Varnitsa (cerca de Rostov), posiblemente el día 3 de mayo del año 1314, perteneciendo a la noble familia de Cirilo Boyar y de María, ambos también canonizados por la Iglesia Ortodoxa Rusa y que cuando fue bautizado, se le impuso el nombre de Bartolomé. Se han propuesto otras fechas para su nacimiento, pero esta parece ser la más fiable de todas. Ha habido tanta disparidad de opiniones sobre esta fecha que el escritor Valentín Rasputin escribió sobre “el año del nacimiento de Bartolomé, el niño perdido”.

Cuando tenía siete años de edad fue enviado a la escuela parroquial para que aprendiera a leer y a escribir. Allí estaban también sus hermanos Esteban y Pedro, pero Bartolomé iba a la zaga de ellos, por lo que fue reprendido por el profesor y por sus padres, reprensión que le causó mucho dolor. Un día, su padre lo envió al campo en busca de unos caballos y en un claro del bosque vio a un anciano sacerdote debajo de una encina orando. Cuando terminó su oración, el niño se acercó reverentemente y el anciano le preguntó: “¿Qué es lo que buscas y qué es lo que quieres, hijo mío?” Bartolomé se postró y pidió al anciano que rogase por él, pues era torpe. El anciano se sacó una cajita del bolsillo y tomó una partícula de pan consagrado y se lo dio a comer mientras le decía: “Esto se te da como un signo de la gracia de Dios para que al leer, comprendas las Escrituras; no te aflijas por tu aprendizaje porque a partir de ahora, el Señor hará que conozcas mejor que tus hermanos y compañeros, la lectura y la escritura”. El niño lo invitó a su casa y durante la comida, sus santos padres Cirilo y María explicaron al anciano las “señales” que habían acompañado al nacimiento de su hijo, interpretándolas el anciano como que el Señor haría que Bartolomé fuera un experto en Sagradas Escrituras y que sería grande ante Dios y ante los hombres: “Vuestro hijo será morada de la Santísima Trinidad y será seguido por muchos”.

En el año 1328, cuando el tenía unos quince años de edad, su vida sufrió un cambio brusco, pues su familia perdió todos sus bienes, por lo que todos tuvieron que abandonar el territorio de Rostov y buscar refugio en la ciudad de Radonezh, cercana a Moscú. Fue allí donde nació su deseo de dedicarse a la vida monástica, pero como Bartolomé era el único sostén de sus pobres y ancianos padres, ya que sus hermanos se habían casado y vivían aparte, éstos le solicitaron que lo hiciera una vez que hubieran muerto. Sus padres hicieron votos monásticos, algo muy popular en Rusia entre los ancianos, y al poco tiempo murieron. Bartolomé, que tendría entonces unos veinte años, les dio sepultura y entró en el monasterio de Hotkovo, que se encuentra a unos tres kilómetros de Radonezh y que en aquel tiempo era un monasterio mixto.

Inicios del monacato de San Sergio. Óleo de Ernest Lissner (1874-1941).

Inicios del monacato de San Sergio. Óleo de Ernest Lissner (1874-1941).

Su hermano Esteban enviudó e ingresó también en dicho monasterio, pero como la vida allí era muy estricta, persuadió a su hermano para irse a las orillas del río Konchury, donde en una colina construyeron una pequeña iglesia de madera dedicada a la Santísima Trinidad, que fue el inicio de una nueva fundación monástica. Esteban se marchó al monasterio de la Epifanía de Moscú, donde más tarde se convirtió en su abad. Bartolomé se quedó solo y con veintitrés años de edad, hizo sus votos ante el abad Mitrófanes tomando el nombre de Sergio, en memoria de los mártires Sergio y Baco, cuya festividad se celebraba ese día. Cerca de dos años vivió en soledad en aquel lugar, pero poco a poco comenzaron a reunirse en torno a él otras personas que querían imitar su forma de vida y vivir como monjes. Cuando eran unos doce, formaron una comunidad monástica, núcleo de un futuro monasterio que, en el año 1345 tomó el nombre de Monasterio de la Santísima Trinidad y que actualmente se llama “Troice-Sergievs kaja Lavra”. El primer egumeno fue Mitrófanes, pero cuando éste murió en el año 1354, fue elegido San Sergio, que era el fundador y que destacó por su humildad, por su dedicación al trabajo y por su prohibición a recibir limosnas; los monjes tendrían que vivir de su trabajo.

Poco a poco fue creciendo la fama de este monasterio, que estaba edificado en una zona desierta y que tuvo que soportar grandes dificultades, pero debido a esta fama se fue produciendo una cierta colonización de la zona y consecuentemente, algunos nobles agricultores y príncipes les hicieron donaciones, por lo que llegó a ser un monasterio suficientemente dotado en medio de un lugar que soportaba fuertes carencias. Los que se establecieron cercanos al monasterio formaron la futura ciudad de Sergiev, que es la actual Zagorsk, a setenta kilómetros de Moscú. Su hermano Esteban volvió con él, junto con su joven hijo Iván.

Vista del “Troice-Sergievs kaja Lavra”, monasterio de San Sergio de Radonezh.

Vista del “Troice-Sergievs kaja Lavra”, monasterio de San Sergio de Radonezh.

La fama de Sergio llegó hasta Constantinopla y el patriarca ecuménico Filoteo le envió una carta, elogiándolo por su vida virtuosa y aconsejándole copiara las normas estrictas del monasterio Kin. De acuerdo con este consejo y con la bendición del metropolitano Alexis (Alejo), San Sergio introdujo esas normas en su monasterio y las reglas litúrgicas del Patriarcado de Jerusalén, normas que posteriormente aceptaron otros muchos monasterios rusos. Como Sergio era un abad muy respetado, cuando murió el metropolita Alexis trataron de persuadirlo para que fuera su sucesor, pero él, resueltamente, se negó.

Después de la muerte de San Alejo, el monasterio se fue convirtiendo en una especie de “scriptorium”, donde se copiaban los textos litúrgicos y religiosos usados por ellos y por otros monasterios. La personalidad dulce y apacible de San Sergio ayudó a conciliar numerosas rencillas entre nobles y príncipes, instándoles a obedecer al Gran Príncipe de Moscú, como por ejemplo hizo con el príncipe de Rostov en 1356, con el de Nizhny Novgorod en 1365, con el príncipe Oleg de Ryazan y con otros, por lo que cuando se libró la famosa batalla de Kulikovo, casi todos los príncipes rusos reconocían la primacía de Dmitry Ivanovich Donskói (San Demetrio Donskói), el cual, antes de la batalla se presentó ante San Sergio para recibir su bendición, el cual le predijo su victoria.

El Santo bendice a Dmitry Ivanovich antes de la batalla.

El Santo bendice a Dmitry Ivanovich antes de la batalla.

En 1382, cuando el ejército de Toqtamish estaba en las afueras de Moscú, San Sergio se retiró durante un tiempo a Tver, bajo la protección del duque Miguel Alexandrovich. Hay autores que afirman que está retirada de San Sergio fue para evitar un conflicto con su hermano Esteban, pero este dato no está suficientemente claro. Allí fundó el monasterio de la Anunciación y de San Jorge, en Kliazma, poniendo como egumeno del mismo a uno de sus monjes. Asimismo fundó una decena de monasterios, poniendo siempre al frente de cada uno de ellos a uno de sus monjes del monasterio de la Santísima Trinidad. Debido a esta intensa actividad fundadora es considerado como el padre del monacato ruso.

Los ruegos de sus monjes hicieron que San Sergio retornara al monasterio de la Santísima Trinidad, ejercitando nuevamente las funciones de egumeno. Su biógrafo narra que en vida realizó numerosos milagros, teniendo fama de taumaturgo, que la gente venía desde diversas ciudades a fin de que los curase, lo que originó una verdadera veneración en vida, no sólo por parte de los simples fieles ortodoxos, sino también por parte de los poderes civiles y religiosos.

Sintiendo cercanos sus últimos días, fue llamando uno a uno a sus monjes para bendecirlos y para solicitarles que después de su muerte eligiesen como egumeno a uno de sus discípulos: San Nicón de Radonezh y en la víspera de su partida, los convocó a todos juntos pronunciando su última voluntad: “Cuidaos los unos a los otros. Primero está el amor a Dios y la pureza del alma, pero al mismo tiempo, el amor sincero a los hermanos”. Murió el 25 de septiembre del año 1392, con setenta y ocho años de edad y más de medio siglo de vida monástica. Su fiesta es celebrada el día de su muerte y hoy, 5 de julio, en el que se conmemora la invención de sus reliquias.

Treinta años después de su muerte, el 5 de julio del año 1422, fue desenterrado y se comprobó que su cuerpo estaba incorrupto, incluyendo el cabello. El 11 de abril de 1919, temiendo que las autoridades bolcheviques profanaran las reliquias del Santo, a altas horas de la madrugada y en presencia de una comisión especial, sus reliquias fueron descubiertas y por precaución le separaron la cabeza, que fue trasladada en secreto al monasterio Trubeckogo. Durante la revolución bolchevique, desde el año 1920 al 1946, las reliquias pasaron a un museo, pero el 20 de abril de ese mismo año, fueron devueltas a su monasterio, donde actualmente se encuentran al completo.

Vista de la urna abierta con el cuerpo del Santo. Monasterio de San Sergio, Rusia.

Vista de la urna abierta con el cuerpo del Santo. Monasterio de San Sergio, Rusia.

La veneración a San Sergio surgió mucho antes de que la Iglesia Ortodoxa Rusa, en tiempos del metropolita San Macario de Moscú en el siglo XVI, dictaminase las normas a seguir en toda canonización. Es cierto que no existe documentación alguna que nos indique con precisión cuando se generalizó su culto, pero ya en el año 1427 era venerado en su localidad natal y en su monasterio de la Santísima Trinidad; el metropolita San Jonás de Moscú lo veneraba en el año 1449 y el príncipe Dmitry Shemyaka, en el año 1450; muy posiblemente, su veneración se inició inmediatamente después de su muerte. Se considera que San Jonás de Moscú lo canonizó en el año 1452, junto con San Cirilo Belozervsky y San Alejo de Kiev.

Fueron insignes discípulos suyos San Nicón de Radonezh, San Abrahán de Galic, San Pablo Obnorsky, San Sergio Nuromsky, San Silvestre Obnorsky, San Teodoro II de Rostov, San Teraponte Belozervsky, San Atanasio Vysotsky, San Román Kirzhavsky, San Leoncio Stromvsky, San Xenofonte Tutamsky, San Teraponte Berovensky, San Sabas de Storozh, San Jacobo Zhelevnovorsky, San Gregorio Golutsvinsky, San Pacomio Nerekhta, San Nicetas de Kostroma y algún otro santo más, o sea, fue todo un maestro de santidad.

Vista del sepulcro completo del Santo. Monasterio de San Sergio, Rusia.

Vista del sepulcro completo del Santo. Monasterio de San Sergio, Rusia.

Como dije al principio del artículo, la primera biografía del santo fue escrita por Epifanio el Sabio en el año 1418 y a mediados del siglo XV, estos escritos fueron revisados por Pacomio Logofet. Con posterioridad, otros muchos autores han escrito sobre él, como por ejemplo: Hermán Tulupov, Simón Azar’in y San Demetrio de Rostov, en el siglo XVII; Platón Levshin metropolita de Moscú y Catalina II, en el siglo XVIII; San Filareto Drozdov en el siglo XIX y el Patriarca Alexis I, en el siglo XX.

Son miles los templos dedicados a San Sergio de Radonezh en toda Rusia y cientos, los dedicados en otros países ortodoxos, pero su gran centro de culto, el más famoso de toda la vida monástica rusa, es la “Troice-Sergievs kaja Lavra”.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– DUJCEV, I., “Bibliotheca sanctorum”, vol. XI, Città N. Editrice, Roma. 1990
– KOVALEVSKY, P., “Saint Serge et la spiritualité russe”, Paris, 1958
– ZERNOV, N., “Saint Sergius Builder of Russia”, Londres, 1937.

Sitio oficial “Troice-Sergievs kaja Lavra” (12/05/2013):
http://www.stsl.ru/#ad-image-0

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

12 pensamientos en “San Sergio de Radonezh

  1. Me ha llamado la atención tanto la imagen como la mención a la bendición del príncipe Ivanonich por parte del Santo antes de la batalla. Otros tiempos, otras mentalidades, pero en mi humilde opinión es que un Santo no debería bendecir a aquel cuya causa apoya o cree que va a ganar, sino bendecir a ambos contendientes y lo que es más, mediar para que se resuelva todo de forma pacífica, sin derramamiento de sangre. La prueba es que hubo Santos que así procedieron pese a ser los tiempos que eran. Pero el gesto de San Sergio, cuya santidad, por otra parte, no pongo en duda, definitivamente no me convence.

    • Estoy de acuerdo contigo en que más que bendecir a un contendiente en una batalla, hay que hacer todo lo posible por evitarla. Pero pongámonos en su tiempo y en el hecho de que en la batalla de Kulikovo, de lo que se trataba era de echar a los tártaros (mongoles), que invadían Rusia, quitaban y ponían príncipes en las ciudades que tomaban, exigían cuantiosos impuestos que quienes soportaban era el pueblo, atacaban a la Iglesia y a los creyentes ortodoxos y que pasaban a cuchillo a todo el personal que intentase oponerse a sus pretensiones.
      Demetrio fue en realidad el primer príncipe ruso que desafió a los mongoles, que les plantó cara y que quiso echarlos de sus tierras. Mamai, el general mongol, se dirigía directamente a Moscú para atacarla y San Demetrio Ivanovich Donskoy, lo que buscó era la bendición de San Sergio para que le ayudase a ganar a batalla y expulsar a los tártaros. Me pongo en su tiempo y en sus deseos de defender su religión y sus tierras y lo comprendo.

      • Sí, no te falta razón. Y, no es por vilipendiar a nadie, pero en esa época los mongoles no se caracterizaban por ser muy pacíficos y dados a parlamentar…

  2. Toño, este santo lo considero ecuménico en mi vida personal. Te platico que cuando empece a estudiar martirologios, vidas de santos, santorales y anexas, pues estaba en la linea de lo exclusivamente católico. Así pues cuando leí no recuerdo en que libro que San Sergio de Radonez y San Esteban de Perm, santos rusos que vivieron mucho tiempo después de consumado el cisma de 1054, no me cuadraba que los relacionaran en santorales católicos. Los autores referían que esto se debía a que había católicos de rito oriental que les tenían mucha devoción y por ello estaban incluidos en los santorales y libros litúrgicos, en atención a esta pequeña pero significativas minoría.
    Con el tiempo me di cuenta como se oficializó la entrada de estos santos en el martirologio romano si no me equivoco en su edición del año 2000. Y bueno, pues se acabaron las inquietudes, porque san Sergio, es un santo oficial de la Iglesia Católica. En este tenor me gustaría que en un futuro no muy lejano las iglesias ortodoxas pudieran agragar a sus santorales y meonlogios a San Francisco de Asís, un santo tan cristiano y tan universal.
    Gracias.

    • Es verdad que los católicos de rito bizantino veneran a San Sergio, que incluso aparece en el martirologio y en la Bibliotheca sanctorum (no en los dos libros especiales sobre los santos de las Iglesias Orientales) y que incluso el Papa Juan Pablo II se refirió a él más de una vez, llamándolo santo, pero de ahí a que en reciprocidad, las Iglesias Orientales no católicas reconozcan la santidad de San Francisco de Asís, va un trecho muy largo. Falta muchísimo camino para andar y ojala se ande deprisa.

    • Franciscus of Assisi is still not a saint – it is quite a rule not to accept any of them after 1054 (although it is difficult to sustain the schims in this year and not, for example, in 1204) – but saints like him, or Padre Pio, or Maximilian Colbe, etc. are profoundly admired in the East. The fact that they are not officially recognized doesn’t mean that they are not saints. In any case there is a strong campaign today to popularize old western saints, unknown before in the East, such as Martin of Tours, Boniface of Germany or Patrick. Who knows what the next generations will bring?

      • Es verdad lo que dices acerca de que solo Dios sabe qué ocurrirá en un futuro, pero que en Oriente haya aun algún recelo hacia San Martin de Tours (siglo IV), San Bonifacio de Fulda (siglos VII-VIII) o San Patricio de Irlanda (siglo V), que vivieron muchos siglos antes del Gran Cisma, de verdad que es algo que no comprendo.
        En Occidente no existen problemas con ningún santo anterior al 1054 (sea de Oriente o de Occidente) y además, se veneran a algunos santos orientales posteriores a esa fecha. Está claro que no todas las Iglesias son iguales de receptivas hacia la comprensión de las otras.

  3. A mi San Sergio siempre me ha parecido de los santos orientales más admirables además que fue de los primeros santos ortodoxos que conoci, su vida sin duda deja mucho que enseñar, un hombre de su tiempo y que nada lo de tuvo para realizar monasterios, su legado es magnifico y que bueno por lo mismo que hasta los catolicos se lo reconozcamos poniendolo en el martirologio, por otro lado su tumba me parece muy hermosa. Sobre lo que comentaban Humberto y Antonio, eh sabido por una conocida mía que su esposo es del Líbano, que en este país sucede algo parecido con San Charbel pero a la inversa, dicen que es tanta la fama de santidad de San Charbel que muchos fieles ortodoxos le veneran, ojala y algun día los santorales pudieran unirse más.

    • Es verdad lo que comentas, André. San Charbel Makhlouf es un santo muy venerado en el Líbano y no solo por los católicos, sino que también por muchos ortodoxos e incluso musulmanes.
      Cuando una persona destaca por su santidad, en un lugar y en un momento concreto, se convierte en foco de atracción para todas las comunidades del lugar. Algo parecido ocurre con el que pronto será San Juan XXIII, que fue un hombre dialogante con todos, que acogió especialmente a los judios cuando eran masacrados por los nazis y que en su etapa de nuncio en Estambul, supo granjearse también las simpatías de ortodoxos y musulmanes.

  4. El Espíritu Santo sopla donde quiere, en todas las Iglesias y en todos los hombres. Ya que se habla se tantos santos, y bien como dices Antonio San Sergio fue todo un maestro en santidad.

    ¿Se conoce su regla de vida la que se le pidió que escribiera?

    Y no de Santos ortodoxos solo conocía a los Padres Griegos, en este blog he conocido cada vez más santos ortodoxos, algunos muy interesantes.

  5. ¡Amo a los santos ortodoxos ya sean anteriores o posteriores al cisma! Son de una riqueza inenarrable! Soy católica, pero no me puedo encasillar. Amo y venero a los santos ortodoxos tanto griegos como rusos. Soy muy devota de San Charbel Maklouf, libanés. Doy gracias a Dios por tan bellos seres que nos ha regalado. También en la Iglesia Católica los hay y muchos. Gracias a Dios.

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