Santa Salsa, virgen y mártir de Tipasa

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vista de la imagen yacente de la Santa (s.XIX) que era sacada en procesión en los años 50 en Tipasa (Argelia).

Vista de la imagen yacente de la Santa (s.XIX) que era sacada en procesión en los años 50 en Tipasa (Argelia).

La mártir de la que voy a hablar hoy quizá sea una de las más desconocidas de todo el santoral, quizá la que menos culto reciba, quizá la más olvidada. Varios factores se pueden tener en cuenta para el casi absoluto olvido que ha sufrido esta Santa: la escasez de datos sobre su vida, la desaparición de sus reliquias, la itinerancia y casi extinción de su culto, la inmensa dificultad a la hora de encontrar fuentes que nos hablen de ella, o representaciones artísticas que la honren, o que la ciudad escenario de su vida y martirio -Tipasa, hoy parte de Argelia- sea territorio mayoritariamente musulmán y un yacimiento arqueológico de gran valor en el que, por desgracia, la memoria a la mártir, más allá de la simple toponimia, brilla por su ausencia.

A todo esto se debe sumar el ataque furibundo de más de un erudito, como es la despreciativa reseña que el historiador del arte Louis Réau -a quien ya cité en mi último artículo dedicado a Santa Filomena, mártir histórica a la que también hizo blanco de sus ataques- le dedica en su volumen III de Iconografía de los Santos, que citaremos más adelante. Con todo, y tal como ocurre con Santa Filomena, se está tachando de inexistente a una Santa que, pese a ser una gran desconocida, probablemente sea tan histórica como otras mártires africanas veneradas en este contexto provincial: Crispina, Perpetua, Felicidad y compañeros, los mártires escilitanos, etc.

Pasión de Santa Salsa
Según una passio compuesta a finales del siglo IV, en Tipasa de Mauritania (norte de África, es decir, la actual Argelia), los paganos de esta ciudad organizaban unas solemnes celebraciones en honor de la serpiente Pitón [1], cuyo templo estaba situado en un promontorio frente al mar. Con ocasión de esta fiesta, los padres de Salsa, que eran paganos, quisieron que su hija de catorce años los acompañara a la manifestación religiosa, obligándola también a que participase en el culto a la serpiente y en el banquete posterior. La niña asistió, ansiosa y temblorosa, pero al ser secretamente cristiana, y contemplando el júbilo de la multitud, los adornos de laurel y mirto en casas y templo, las danzas desenfrenadas, la orgía de vino y sexo, los animales sacrificados quemándose en los altares, sentía horror y repugnancia y les amonestaba severamente diciendo: “¡Ah, infelices padres míos, infelices ciudadanos, el demonio os pierde! ¿Qué hacéis? ¿Dónde vais? ¿En qué pensáis? ¡A qué abismo os conduce esta tortuosa serpiente! ¿No veis bajo qué yugo se doblan vuestras cabezas? Esta bestia que vosotros adoráis, desdichados, no es más que un molde fundido. (…) Sólo hay un Dios al que debemos adorar y rendir culto en sus altares, el que ha creado el cielo y colocado los cimientos de la tierra (…) Debemos, os digo, amar a este Dios que no tuvo principio ni tendrá fin. Lo que vosotros adoráis, no son dioses, porque a poco que los observéis, no son capaces de defenderse a sí mismos. (…) Dejadme enfrentarme a vuestra serpiente, y si resulta ser más fuerte que yo, adoradla como dios, pero si me impongo sobre ella, admitid que no es una divinidad, abandonad los caminos del error, convertíos y rendid al verdadero Dios vuestro culto y adoraciones”. Ellos no le hicieron ningún caso, le dijeron que sus palabras eran inútiles y estúpidas, pero Salsa ya estaba pensando en cómo destruir el ídolo.

Vista de un lararium -altar doméstico romano- conservado en Pompeya. La serpiente Pitón aparece como emblema de protectora del hogar junto a los Lares, los dioses domésticos.

Vista de un lararium -altar doméstico romano- conservado en Pompeya. La serpiente Pitón aparece como emblema de protectora del hogar junto a los Lares, los dioses domésticos.

Mientras sus padres y todo el pueblo dormían la siesta después de las celebraciones, la muchacha entró en el sacellum (templo) dedicado a Pitón, e invocó a Dios diciendo: “Señor, he aquí el momento de dar a mi brazo la fuerza con que armaste a la santa Judith [2]. Ven en mi ayuda, Padre Todopoderoso y eterno, que quisiste que tu único Hijo Jesucristo naciera de una virgen, sufriera, muriera y ascendiera para sentarse a tu derecha. Te invoco para que el Espíritu Santo, que procede de ti, venga en ayuda de mi juventud como tú ayudaste a tu siervo Daniel [3], cuando mató a la serpiente de Babilonia, para que yo también pueda destruir esta serpiente de bronce. Creo que llegaré a ser mártir si la puedo mostrar decapitada a sus adoradores”. Entonces, Salsa cortó la cabeza dorada de la serpiente -que estaba hecha de bronce y aún engalanada con coronas y guirnaldas- y la tiró rodando por la colina del templo, hasta caer al mar. Cuando los paganos se despertaron, encontraron la estatua decapitada y pudieron constatar el sacrilegio. Presas del dolor, se golpeaban la cabeza y el pecho, lamentando no haber puesto una guardia que vigilara la imagen, pero también reflexionaban y pensaban que habían estado adorando a la nada, ya que la estatua no había sido capaz de defenderse del sacrilegio. Pero Salsa, no contenta con lo ya hecho, apenas pudo acceder de nuevo al templo y aprovechando que la turba buscaba al autor del sacrilegio, tomó el resto de la estatua, y pese a su debilidad, la empujó hasta el borde del precipicio y la mandó rodando cuesta abajo, hasta el mar, como había hecho con la cabeza.

Naturalmente, los devotos de Pitón, al ver esto, montaron en cólera y se arrojaron sobre la niña, le ataron los pies y las manos entrecruzados para que no se pudiese defender, la golpearon brutalmente con palos y barras, y la lapidaron. Finalmente, para asegurarse, la remataron con una espada y, tomando su cuerpo, lo tiraron al mar también, para privarla de toda sepultura.

Detalle del rostro de la imagen yacente que representa a la Santa, sacada en procesión en Tipasa, años 50.

Detalle del rostro de la imagen yacente que representa a la Santa, sacada en procesión en Tipasa, años 50.

Tres días más tarde, una nave comandada por un galo llamado Saturnino pasó sobre el cadáver flotante, y de pronto, se desató una violenta tormenta. En sueños, a Saturnino le fue revelado que no podría avanzar hasta que rescatara el cuerpo de la bendita mártir. Al principio, el marinero se creyó víctima de una alucinación, pero como el sueño se repitiera por tres veces, cedió. Se arrojó al mar, halló el cadáver de Salsa, amoratado y destrozado por los golpes; y, tomándolo por la cintura, lo subió a bordo. Al instante, la tormenta amainó, y los marineros, agradecidos, depositaron el cuerpo en la cabina y dieron gracias a Dios por haberlos elegido a ellos para recuperar las reliquias de una mártir. Luego se lo llevaron a los cristianos de Tipasa, que lo depositaron en un lugar cercano al puerto, donde más tarde, en su honor, se levantó una basílica. El mismo templo de la serpiente sobre el promontorio fue posteriormente destruido y sustituido por un edificio cristiano.

Otros milagros se cuentan, atribuidos a la Santa. Cuando los árabes invadieron y devastaron la provincia, y sitiaron Tipasa, no pudieron tomar la ciudad. (En otros contextos, se habla de la revuelta de Firmus, lo que parece más creíble). Entonces, a uno de los invasores -según versiones, o el comandante, o el mismo rey- se le ocurrió disfrazarse, entrar a la ciudad e ir a postrarse a la tumba de la Santa, para pedirle que les ayudara a tomar la ciudad, es decir, que se pasara a su bando (!!!). Le encendió velas, pero éstas se apagaban, le ofreció pan y vino, pero éstos se caían del altar. Por más veces que lo intentó, la Santa no parecía querer atenderle, por lo que montó en cólera y, blasfemando contra ella, empezó a dar golpes con su lanza y patadas contra el sepulcro. Dios no quiso dejar sin castigo aquella blasfemia y cuando montó de nuevo en su caballo para marcharse, aún en el templo, lo derribó de su montura y lo estrelló contra el suelo. Aún pudo regresar con las tropas, sin entender qué había sucedido, y lucharon una noche y un día más, pero finalmente hubieron de abandonar Tipasa sin poder tomarla. Todos atribuyeron esto a la intercesión de la mártir.

Vista de las ruinas de la Basílica dedicada a Santa Salsa en Tipasa, Argelia.

Vista de las ruinas de la Basílica dedicada a Santa Salsa en Tipasa, Argelia.

Interpretaciones y realidad histórica
Esta narración contiene varias incongruencias, como por ejemplo el que una muchacha pudiera partirle la cabeza a una estatua de bronce y echarla ella sola al mar, sin que los paganos lo notasen, aunque algunos elementos topográficos (geográficos) se han demostrado que son verdaderos e históricos.

Eso no deja en muy buen lugar a Louis Réau, a quien mencionábamos al inicio del artículo, y que no vacila en afirmar, hablando de la Santa: “Esta historia novelesca es sólo una invención hagiográfica que reposa en un despropósito iconográfico. La leyenda se debe al hallazgo de un sarcófago en el siglo IV, cuya inscripción se descifró erróneamente, y que en verdad alude a una matrona pagana de sesenta y tres años”.

Es cierto que, en las ruinas de la Basílica dedicada a Santa Salsa en Tipasa, se halló una inscripción dedicada a Fabia Salsa, que, como se deduce de la inscripción, era una mujer fallecida con 63 años de edad. Sin embargo, varios indicios apuntan a que la conclusión de Réau es más que apresurada, y que permiten afirmar, en cambio, que Fabia Salsa y Santa Salsa son dos personas distintas, no la misma.

En efecto, el santuario de Santa Salsa estaba edificado sobre un cementerio pagano y entre las diversas inscripciones, destacaba un cipo -monumento funerario en forma de columna- dedicado a la tal Fabia Salsa. La orientación de la tumba ha permitido probar que el cementerio es anterior al Santuario, y las monedas de Constantino halladas, han datado en esta época el nacimiento del culto a la mártir, que es realmente antiguo. En la tumba de Fabia Salsa no hay ninguna mención al cristianismo, lo que la descarta como cristiana, y sí habla de la herencia dejada a sus descendientes, lo que confirma su estatus de matrona:
D(e)d(icatum) m(emoriae). Fabiae Salse mairi sanct(ae) et ra-
rissimae et incomparabili, quae vixit ann(is) LXII, m{ensibus) II,
d(iebus) XXVII, hioris) VIIII, ob merita ejus titulum f(ilii) et
f{iliae) et n(epotes) aeducatrici sueq(ue) constabilitos (conatabi-
litricï) rei fecer(unt).

Detalle de la transcripción a capital romana de la inscripción romana. Las iniciales DDMM ("Dies Manibus"), referencia a los dioses Manes -dioses romanos de los muertos- prueba que Fabia Salsa era pagana.

Detalle de la transcripción a capital romana de la inscripción romana. Las iniciales DDMM (“Dies Manibus”), referencia a los dioses Manes -dioses romanos de los muertos- prueba que Fabia Salsa era pagana.

No cabe duda de que esta mujer sería pariente de la mártir Santa Salsa, una antepasada, con toda probabilidad, quizá todavía viva en tiempos del martirio de la muchacha, que está datado también en tiempos de Constantino. Probablemente por ello, su tumba fue respetada y estuvo a la vista de todos desde el siglo VI. ¿Cómo iban a descifrar mal una inscripción en latín quienes eran parlantes de lengua latina? ¿Cómo confundir a una anciana matrona, que no tenía un sepulcro cristiano, con una joven mártir veneradísima en la ciudad?

Por lo que es poco probable afirmar que esta inscripción, presuntamente mal leída, diera lugar al culto de una falsa mártir, como Réau pretende. Que esta mártir haya existido lo confirma el Martirologio Jeronimiano, aunque hace una indicación genérica (“in Africa”). Algunas inscripciones encontradas, que sin embargo no mencionan a la mártir, sí indican que se trata de Tipasa, en la antigua Mauritania romana. Las excavaciones arqueológicas realizadas en el lugar han sacado a la luz, tanto en la zona del puerto como en el promontorio, restos de edificaciones cristianas. También se sabe que el culto a la serpiente Pitón era efectivamente celebrado en el África septentrional.

Sin embargo, adjunto una inscripción que sí hace referencia explícita a la mártir, que viene reproducida en el ábside de la iglesia local de Tipasa:
Munera quae cernis, quo sancta altaria fulgent,
his sumptusq. llaborq. inest cura[que Pot]enti,
creditum [sibi qui gau]det perficere munus.
martyr] hic est Salsa dulcior nectare semper,
quae meruit caelo semper habitare beata,
reciprocum sancto [stu]dens [mu]nus inpertire Potenti,
in]teritumq. eius celorum regno pro[babi]t.

Ilustración de la inscripción dedicada a la mártir Santa Salsa, hallada en su Basílica de Tipasa, Argelia.

Ilustración de la inscripción dedicada a la mártir Santa Salsa, hallada en su Basílica de Tipasa, Argelia.

Desbrozando la passio de las incongruencias que contiene, se puede dar por cierto que Salsa había demostrado públicamente su aversión al culto idolátrico y que por esto, en un motín popular, fue asesinada y echada al mar. El episodio, como decíamos, ocurriría en tiempos de Constantino o de uno de sus inmediatos sucesores, pues episodios de fanatismo anticristiano no faltaron, incluso después del edicto que daba libertad al cristianismo.

El culto a la Santa se difundió por Hispania durante el período de la dominación de los vándalos en el norte de África, cuando los cristianos huyeron a la Península Ibérica a fin de evitar la persecución. Los habitantes de Tipasa se llevaron las reliquias de su mártir y continuaron venerándola en el exilio. Actualmente se desconoce la ubicación de las mismas; aunque consta que en los años 50 todavía se celebraban peregrinaciones portando la imagen yacente de la mártir, de factura decimonónica, como consta en el vídeo y las fotos que adjunto.

El Martirologio Jeronimiano la conmemora el 20 de mayo y el 16 de octubre; aunque Réau sitúa su culto el 10 de octubre. La passio menciona el 2 de mayo. La fecha de mayo parece la más probable, ya que sabemos que la fiesta de la serpiente se celebraba en la primavera.

Conclusiones:
Pese a todos los obstáculos que se interponen en la abierta conmemoración y devoción a la mártir -recordemos, el problema epigráfico, la desaparición de las reliquias, lo inverosímil de algunos detalles de la passio, la ausencia de un culto preeminente y continuado, así como de representaciones artísticas- se puede afirmar que Santa Salsa de Tipasa es una mártir real, histórica, de la que se puede afirmar tan sólo que fue una joven muchacha cristiana que fue linchada durante las fiestas a Pitón, en tiempos de Constantino, por una reacción popular anticristiana contra quien había manifestado una abierta oposición al culto de la serpiente. Esto lo prueba que la passio fue redactada coetáneamente a su martirio -siglo IV-, su mención en el Martirologio Jeronimiano y, sobretodo, los restos arqueológicos intitulados a su patrocinio y que el culto empezara inmediatamente después de su muerte.

Procesión en honor a la Santa – Tipasa, 8 de junio de 1950

Meldelen

Bibliografía:
– GÓMEZ PALLARÈS, J. Carmina latina epigraphica musiva et depicta buecheleriana, en HABIS 1990, pp. 173-203.
– GSELL, Stéphane, Note sur les fouilles récentes de Tipasa (Algérie), en Comptes-rendus des séances de l’Académie des Inscriptions et Belles-Lettres, 36e année, nº4, 1892, pp. 242-250.
– LECLERCQ, H. Les Martyrs: recueil de pièces authentiques depuis les origines du christianisme jusq’à Xxº siècle en 15 volumes. 1903-1924.
– RÉAU, Louis, Iconografía de los Santos, Vol. 3 De la P a la Z y Repertorios, dentro de Iconografía del Arte Cristiano, Ed. Serbal, Barcelona 1998.
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi). Ed. Cità Nuova, Roma.

Enlace consultado (01/07/2013):
http://www.maintenantunehistoire.fr/martyre-de-sainte-salsa/


[1] En la mitología griega, Pitón era una enorme serpiente (drakon) hija de la titánide Gea, que encarnaba la madre Tierra. Se decía que había nacido del barro formado en la tierra tras el gran diluvio. Vivía en una gruta de Delfos, cerca del monte Parnaso (Grecia), donde custodiaba el Oráculo. El dios Apolo la mató, reclamando para sí el oráculo, siendo entonces conocido como Apolo Pitio, el vencedor de Pitón, y estableciendo en su honor los Juegos Pitios. También la profetisa de Delfos era llamada Pitia en su honor. El hecho de que el culto a la serpiente pasara a la religión griega y romana hace pensar que concebían a este animal como benigno, símbolo de fertilidad y protección doméstica, de ahí que esté presente en muchos altares dedicados a los Lares, dioses romanos del hogar.
[2] Judith, “la judía”, heroína que da nombre a uno de los libros de la Biblia, donde narra cómo ella, una viuda hebrea, sedujo y decapitó con sus propias manos a Holofernes, general del ejército asirio, librando así al pueblo de Israel de su amenaza.
[3] Daniel: profeta hebreo, también da nombre a uno de los libros de la Biblia, del cual es protagonista.

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21 pensamientos en “Santa Salsa, virgen y mártir de Tipasa

  1. Casi da pena saber como se ha olvidado el culto a esta Santa Martir, tal vez la Diocesis de Tipasa deberia iniciar una restauracion de su culto liturgico, aunque tengo la curiosidad, no sabes si la imagen yacente aun existe?.

    • Jhonatam,
      Meto la cuchara con el permiso de Ana Maria. Actualmente no existe la diócesis de Tipasa. Lo que existe es una “Sede titular” (simbólica), llamada Tipasa de Mauritania.
      Al fallecido cardenal africano Bernardin Gantin, se le dió ese título honorífico cuando fue consagrado obispo y nombrado auxiliar de la diócesis de Cotonou, en Benín.

      • este territorio esta sediento de Cristo, lastima que no se pueda hablar con la Santa Sede para remediar esto.

    • Así es, como bien dice Antonio, no existe la diócesis de Tipasa. Como digo en el artículo, es territorio mayoritariamente musulmán y la comunidad cristiana, si existe, será muy minoritaria. La foto que se ve de la parroquia local casi da pena, porque se ve que se ha reconvertido en una especie de biblioteca, lo que me hace pensar que allí ya ni siquiera se celebra culto: http://www.flickr.com/photos/cuba_photos/3778774821/

      En cuanto a la imagen yacente, yo imagino que todavía existirá porque en los años 50 se ve que existía y desde entonces no han habido conflictos bélicos en la zona que pudiesen comportar su destrucción; pero hay que hacer notar que la escena del vídeo corresponde a una procesión-peregrinaje (ojalá supiera de qué parroquia o comunidad), así que los que la llevaron allí, seguramente se la trajeron de vuelta con ellos, de donde quiera que procediesen, y no se ha quedado allí. Esto sólo es una hipótesis, pudiese ser que aún esté allí y yo esté equivocada.

      De todos modos, hay que hacer notar que la imagen yacente no tiene ningún valor artístico. Es un molde, una copia en serie de las muchas que se hicieron en el siglo XIX para representar a una mártir in somno pacis. Han sido fundamentalmente usadas en todas partes como Santa Filomena, aunque cuando la compras, puedes ponerle el nombre que quieras, y a ésta le pusieron Salsa porque su función era representar a Santa Salsa. Pongo el ejemplo de Santa Filomena en Mysore (India) para que se vea que es el mismo tipo de imagen, sólo con variaciones y repintes muy exiguos: http://www.flickr.com/photos/7505770@N02/435243026/

      En resumen, que todas las ruinas del yacimiento arqueológico de Tipasa -por cierto, declarado desde el año 1982 Patrimonio de la Humanidad- tienen cien mil veces más valor que esa imagen yacente; la única, por otra parte, que he logrado encontrar hasta la fecha que represente a la mártir.

  2. Ana Maria,
    Muchísimas gracias por este buenísimo artículo sobre Santa Salsa de Tipasa, que estoy seguro que te ha dado bastante trabajo para escribirlo. Dejas las cosas meridianamente claras, detallando con minuciosidad lo que pone la “passio”, que aunque contaminada con leyendas, al ser contemporánea de la santa, le da muchísimos visos de verosimilitud y además confirmas su veneración con los restos arqueológicos existentes de su Basílica e incluso con el culto – escaso, si – que hasta hace poco ha recibido.
    Lo que no conocía es que en algún momento de la historia, su culto se había difundido por Hispania, ni tampoco se cuando ni como se perdieron sus reliquias.
    Es una santa histórica, sin dudas, se sabe muy poco de ella como bien has dicho, pero nos has ilustrado suficientemente sobre su existencia real. Muchísimas gracias.

    • Desde luego, yo no sabía nada del culto a la Santa en España, y no creo que haya la menor referencia por ahí. Las reliquias, desde luego, están desaparecidas, pero, ¿dónde y cuándo se perdieron? Ni idea.

      Yo no sabría nada de esta Santa si no la hubiese oído mencionar a Réau en su volumen sobre iconografía cristiana -por cierto, sólo la menciona para “ponerla de vuelta y media”, porque la Santa no tiene iconografía ni él menciona ningún atributo específico- y gracias al enlace del martirio en francés y los datos de la BS. Parece que las únicas fuentes que la mencionaban, aparte de éstas, eran francesas por eso de que Argelia fue colonia de Francia hasta los años 60 o por ahí. Pero fuera de todo esto, el culto de la Santa se ha perdido. No sé si en algún lado todavía la rememorarán, le harán menciones o fiestas, o al menos alguna misa. Es una pena, porque, quitando leyendas de serpientes rotas y cuerpos flotantes en el mar, parece ser una mártir histórica a la que se ha olvidado completamente, mientras que se veneran otros Santos que son inventados, desdoblamientos, u otros casos que mejor no mencionar.
      En fin, Santa Salsa, ruega por nosotros.

  3. Es una verdadera lástima que una santa histórica haya pasado a un ingrato olvido. También es una lástima que, como en caso de muchísimos mártires de la época, no contemos sino con leyendas que desfiguraron una realidad sencilla pero terrible aunque auténtica e invaluable por sí misma. Aunque yo soy de los que creo que los santos no quieren culto para sí mismos sino la honra y la alabanza a Dios Uno y Trino.

    Creo que si no mal recuerdo, aunque tú me puedes dar más luz al respecto, los cristianos que provocaran a los paganos destruyendo imágenes y obstruyendo sus cultos, se les negaba el reconocimiento público como mártires y se prohibía su culto porque provocó su propia muerte. Y el caso de esta mártir adolescente no es diferente a los casos de vírgenes que rompieron vasijas para no celebrar a Adonis, pero no recuerdo sus nombres.

    Vi la fotografía de la capilla a ella dedicada, y reconozco que me gusta que la convirtieran en biblioteca para darle un uso. Así se ha hecho en Holanda si no mal recuerdo con templos antiguos que ya no reciben feligreses por escasez de los mismos.

    • Bueno, en este caso, Alejandro, leyenda hay más bien poca. El pasaje del cuerpo flotante y del sueño, tururú. El que una chiquilla de 14 años pudiese cargarse ella sola el ídolo, tururú también. Pero que a Salsa la mataran en un motín anticristiano con motivo de las fiestas de Pitón en tiempos de Constantino es bastante factible, la verdad; por lo que hay que desbrozar el grano de la paja.

      En cuanto a eso que dices de que a los mártires que provocaban a los paganos o rompían ídolos no se les reconocía o veneraba como mártires, tururú también, con perdón, amigo. Nuestro santoral está lleno de mártires en cuyas passio se mencionan asaltos a templos, destrucción de ofrendas y de ídolos, provocaciones… todos los mártires mozárabes, sin ir más lejos, eran unos provocadores, ya que las autoridades musulmanas no los perseguían abiertamente, pero una blasfemia dicha a Mahoma no podían dejarla pasar. Si tuviera que citar a todos los Santos y Santas mártires en los que se menciona que derribaron un ídolo o una ofrenda, o se metieron en algún “fregao” con los paganos sin que se les llamara, nunca acabo. A ver: Martina, Gliceria, Antonino de Apamea, Alejandro de Bérgamo, Susana de Roma, Eulalia, Bartolomé, Justa y Rufina -éstas son las de las vasijas y Adonis, que tú dices, pero ni rompieron vasijas, ni era a Adonis a quienes no querían dar culto… te recomiendo que vuelvas a leer el artículo dedicado a ellas-, Emiliano de Durostorum, al que vimos ayer, nuestra Salsa de hoy… vamos a dejarlo aquí, porque si hablo de algunos que, más que mártires, eran unos camorristas, mal iremos. Incluso estaba bien vista esta actitud que, hoy en día, censuraríamos considerablemente.

      Yo hubiese preferido ver la capilla todavía con culto y la imagen de la Santa presidiéndola, pero si definitivamente ya no hay culto allí, mejor una biblioteca que, yo que sé, un bar. Es obvio que en las hornacinas donde hay ahora plantas debieron haber imágenes de Santos.

      Por último, recordarte que el culto a los Santos no excluye en ningún caso el culto a Dios Uno y Trino. Ellos son intercesores, los Santos, digo, pero la oración en última instancia, a quien va es a Dios. Y quien no lo haga así, lo hace mal, pero que nadie se piense que por rezarle a la Virgen o a los Santos, se está dejando de rezar a Dios. Para nada. En una cosa estoy de acuerdo: Santa Salsa no querrá que se le rece a ella por rezarle sólo a ella, pero tomar una oración y presentarla ante Dios con los méritos de su martirio, eso lo hace ella con mucho gusto y el resto de los Santos y mártires que hay también, que para eso están.

      • ¿No? No decían a los cristianos sus líderes que provocar el martirio era contrario a la enseñanza apostólica que aconsejaba prudencia y, en el mayor de los casos, huir a otra ciudad. En el error de provocar el martirio cayeron los llamados herejes donatistas y los montanistas, que eran segregados en las propias cárceles cuando cristianos ortodoxos eran encarcelados. No estoy diciendo que los santos que mencionas fuesen o simpatizaran con esas ideas, sólo que los jerarcas solían ser más prudentes y cautelosos, pero llegando la hora no dudaban y exhortaban a permanecer firmes en la fe.

        A lo que iba es como escribió Eusebio de Cesarea sobre el culto a los mártires que testimonió la iglesia de Esmirna: Amamos a los mártires, pero no adoramos sino a Jesucristo, que es congruente con la actitud que asumieron cuando el cadáver de Policarpo fue incinerado y sus cenizas dispersadas en el río.

        • Por supuesto que los jerarcas y entendidos eran más moderados y sensatos, que no aconsejaban la provocación ni el fanatismo. Yo no niego el buen juicio de los entendidos. Pero tú has dicho que a los mártires que provocaban su propia muerte, se les negaba culto y veneración, y yo te digo: no, que de ellos, está lleno el santoral. Una cosa y otra son verdad. Se recomendaba no hacer el cafre, pero el mártir que padecía por la fe, era venerado sin mirar de dónde venía el martirio; y además de forma espontánea y triunfal. Una cosa es lo que la jerarquía recomendaba, y otra cosa, lo que pasaba entre el pueblo.

          E insisto: la Iglesia Católica cumplió, cumple y seguirá cumpliendo con lo que Eusebio de Cesarea, al que citas, dice. Nosotros no adoramos a los Santos ni a la Virgen, los amamos y los veneramos. La adoración es sólo tributada a Dios. Quien no lo haga así, lo hace mal, pero desde luego el catolicismo bien observado no lo alienta, antes bien, lo condena. Y por mi parte siempre corrijo al hermano que pillo adorando a un Santo o hablar de adorar a un Santo o a la Virgen, muy pocos, por cierto.

  4. Ana María

    ¿Pero quiénes tenemos la culpa del olvido del culto a ciertos mártires y santos? Nosotros mismos que nos dejamos llevar por modas de santos.

    San Martin de Porres fue uno casi en la inmediata canonización que hace 50 años realizó nuestro amado Juan XXIII. Y San Martín por ejemplo no falta en algún templo en latinoamérica.

    Tenemos además a San Judas y a San Charvel y a otros más que en momentos entra un bun en su culto, y muchas veces de estos cultos son erróneos llenos de simbolismos no cristianos.

    A santa Salsa le fue en feria por defender su fe. Su culto prácticamente muerto se debe al olvido de los mismos cristianos y a todo lo que mencionas en el artículo. No me imagino lo difícil que ha sido para ti el elaborar dicho artículo.

    Creo que como cristianos y hombres que estamos en un determinado lugar, debemos de luchar por conservar nuestras tradiciones, nuestro pasado y procurar que sigan existiendo en un futuro inculcándoles amor a las futuras generaciones para que valoren y rescaten la identidad de cada pueblo, entre ellos van sus santos y mártires, música, lengua…

    Enhorabuena 😀

    • Tienes mucha razón en lo que dices, Emmanuel. Incluso en algo tan espiritual como es el culto a los Santos; nos dejamos llevar por modas y costumbres, nos arrimamos al sol que más calienta, hacemos caso al más famoso, o al más milagroso, o al que nos han dicho que le hagamos caso. Y la mayoría por motivos puramente egoístas, esperando que ese Santo te saque las castañas del fuego, como ya denuncié en mi último artículo de Santa Filomena. Y si hacemos eso, ¿qué nos diferencia de los paganos que, en el ocaso del Imperio, sólo seguían venerando a sus dioses por egoísmo y por “si acaso”, pero que en el fondo de su corazón ya no creían en ellos? Nada.

      A Santa Salsa la olvidaron porque, a diferencia de otras mártires africanas cuyo culto sí se exportó a la Europa cristiana, con el de ella no ocurrió lo mismo. Murió ella y al poco, moría también su recuerdo. Si no fuera porque Tipasa fue una importante ciudad romana y nos ha dejado maravillosas ruinas, entre ellas la Basílica dedicada a la mártir, ni siquiera se la mencionaría. ¡Existe sólo su mención por las ruinas de una Basílica! Me ha sido muy difícil encontrar datos e imágenes para este artículo, pero al fin, ha sido posible. Espero que esto sólo sea un granito de arena para que vuelva a ser conocida, al menos entre los hispanohablantes, y quién sabe, también venerarla. Sería una pena no hacerlo, pues se trata de una mártir real.

      • Pues en parte creo a mi ver que es uno de los fines que le veo a este blog, artículos serios y a la vez se dan a conocer santos y ritos de todos los rincones de la tierra.

        Así que por aquí ya comenzaste tu a recordar a una santa prácticamente olvidada.

        Quien quite y recibas algún favor especial Ana.

        Bien te lo mereces 😀

        • Muchas gracias, Emmanuel, de verdad, pero en última instancia lo que he hecho no es más que una breve síntesis de las fuentes consultadas a pie de artículo. De no ser por ellas yo no habría llegado al conocimiento de la Santa. Ojalá que dentro de unos años no resulte ya tan raro oír o leer sobre ella… 🙂

  5. Ana María, hoy has librado del olvido, pena que es más tremenda que la muerte y el infierno, a esta Santa, cuya historicidad demuestras con seguridad y firmeza. Opino que todo el oropel de la historia es un formato de común denominador para la biografía de muchos mártires y que hoy en nuestros días, se tenga el interés y la preocupación por que se den datos precisos y fidedignos. Tal vez no tendremos datos seguros sobre esta santa mártir, pero encuadrando su figura en un análisis forense, tendremos datos seguros como el que fue una joven que murió con firmeza por ser fiel a su fe, la que proclamó de tal manera que incomodó a quienes estorbaba su vida. Esto es lo que pienso que deberíamor imitar de nuestros santos.
    Por otro lado, y con todo el respeto para esta santa, no pude disimular una sonris cuando me enteré de su nombre, yo no la conocía absolutamente ni de lejos. Me acordé de la preparación liquida con que se bañan los tacos aquí en México u otras comidas hecha a base de jitomate y también del baile que se llama salsa. Si este nombre estuviera vigente, sin dura sería chistoso que un padre le dijera a su hija: hija, baila a tu tocaya, jajaja. En fin, me dio gusto que por tu medio , hoy conocí a esta santa.

    • Gracias, Humberto. Me preguntaba cuándo me saldría alguien con el chistecito del nombre. Huelga decir que Salsa es un nombre latino que nada tiene que ver con aderezos alimenticios ni estilos de baile. Es de perogrullo recordarlo, pero por si acaso.

  6. Vaya pues esa Santa si que tiene un nombre muy sabroso por asi decirlo jejeje, es una tristeza que su culto se haya perdido siendo una santa histórica, ojalá y algún artista se animara a hacer estampas de ella, y pues bueno creo que igual no estaria mal encomendarle algún milagro a Santa Salsa que con lo desconocida que es seguro esta más desocupada para interceder que los otros santos, y pues bueno que bien que estes poniendo tu granito Ana para dar a conocer más a esta Santa tan olvidada.

    • Ahora mismo, no conozco otra imagen de la Santa que la que he puesto en el artículo. Se podría fácilmente imprimir estampas de estas dos fotos, no descarto hacerlo en el futuro, aunque cualquiera podría hacerlo también. Gracias, André.

  7. Hermana me quito el sombrero, esto es total reconstrucción “arqueológica” de una santa, y digo arqueológica porque literal son pedazos muy pequeños los que has unido con tanta coherencia. Como historiadora has dado voz a quien ya no la tenía. ¡Felicidades!

    Lástima que se conserve bien poco de su basílica en Tipasa, parece ser un sitio muy hermoso.

    • Gracias hermana 😀 Al principio estaba consternada con lo poco que encontraba sobre esta Santa y ante todo, con la opinión escéptica del señor Réau 🙂 pero finalmente de un poquito por aquí y un poquito por allá se ha podido sacar algo. Todavía no me resigno a no encontrar nada de arte dedicado a esta Santa, tarde o temprano algo tendrá que aparecer, hasta ese momento… pues unas maravillosas ruinas romanas, epígrafes incompletos y un molde del siglo XIX es todo lo que tenemos, que si bien lo miras, no es tan poco.

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