Santos Juanucio de Muscel y José de Văratec

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Icono ortodoxo rumano de San Juanucio el Nuevo de Muscel.

Icono ortodoxo rumano de San Juanucio el Nuevo de Muscel.

Venerable San Juanucio el Nuevo de Muscel
San Juanucio el Nuevo de Muscel era un ermitaño que habitó en una celda cavada en una cueva de la montaña de Fagaras, en el norte de Valaquia, en las primeras décadas del siglo XIV. Pertenecía canónicamente al Monasterio “Cetatuia” (la fortaleza) o “Negru Vodă” (“el Príncipe Negro”, llamado así por un príncipe legendario de Valaquia). El Santo vivió durante 30 años, prácticamente encerrado en la cueva que excavó en una pared escarpada de la montaña.

Algunas cosas sobre su vida
Las montañas de los Cárpatos estaban habitadas desde tiempos antiguos por muchos ermitaños, a menudo escondidos en cuevas inaccesibles. Probablemente algunos de ellos aún permanecen sin descubrir hasta el día de hoy. Esta cueva habitada por monjes se encuentra en una montaña no muy lejos de Câmpulung, la antigua capital de Valaquia, a orillas del río Cetatuia. Este valle se llama, desde hace cientos de años, “Valea Chiliilor”, “El Valle de las celdas”, debido al gran número de ermitaños que allí vivían.

San Juanucio era uno de ellos. Debido a la inaccesibilidad del lugar donde se retiró, un discípulo le llevaba una vez a la semana pan y agua, descendiendo hasta la entrada de la cueva, ayudado por una cuerda. De vez en cuando, el abad del monasterio Cetatuia le enviaba, de la misma manera, los santos sacramentos. Dicen que era un consejero del voivoda Miguel el Valiente de Valaquia (1593-1601), quien, después de la batalla de Călugăreni en el año 1595, se detuvo tres meses en la Fortaleza del Príncipe Negro. Con los años, Juanucio fue olvidado y su cueva se desconocía.

La veneración del Santo
En el año 1944, el abad Pimen Bărbieru e Isidoro de Cetatuia descubrieron accidentalmente las reliquias del Santo. Esto sucedió debido a su deseo de bajar con una cuerda a una de las cuevas en la montaña, con el fin de pasar los cuarenta días de la Cuaresma en ayuno y total soledad, imitando así una vieja costumbre ascética. Allí se encontraron los huesos de San Juanucio, colocados en el fondo de la cueva. Las reliquias estaban amarillentas, desprendiendo un olor agradable y estando cubiertas con una tela de araña. Sobre la tumba se encontraron talladas en piedra las palabras: “Juanucio skema-monje, 1638”. Las reliquias fueron trasladadas y luego enterradas en el cementerio del monasterio. En el año 1997, cuando el viejo cementerio se trasladó a un lado del patio de la abadía, se encontraron los restos del Santo en la misma posición, exhalando una fuerte fragancia a mirra. Se lavaron y ungieron con aceite bendecido, tras lo cual fueron enterrados en un ataúd, esperando la ulterior decisión del Santo Sínodo.

Vista de la cueva ddonde vivió San Juanucio el Nuevo de Muscel.

Vista de la cueva ddonde vivió San Juanucio el Nuevo de Muscel.

En los años noventa del siglo pasado, cuando los monjes construyeron el nuevo pórtico de la iglesia, el abad actual de la fortaleza monasterio, el archimandrita Modesto Ghinea, recibió la autorización del obispo Calinico de Argeş para pintar al Santo en la pared exterior, pero no se sabía cómo hacerlo, ya que nadie lo había visto después de su muerte, desde hacía unos 350 años. Una noche, uno de los monjes soñó con Juanucio. Su rostro y las características del Santo quedaron impresas en la memoria del monje. Así que el Santo fue pintado al fresco, después de la maravillosa actuación en el sueño del joven monje.

El Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa de Rumania aprobó en su reunión del 18 y 19 de junio del 2009 la canonización del Beato Juanucio el “Nuevo” de Muscel (Arges). Su fiesta se celebra el 26 de julio. Las reliquias de San Juanucio fueron trasladados desde Câmpulung, a la gran iglesia del monasterio Cetatuia, el 20 de enero de 2013.

El abad Modesto Ghinea da testimonio de que el Santo hace maravillas. Entre ellos, se acuerda de una maravillosa curación de un niño con leucemia, de algunos otros enfermos de cáncer, la “apertura” al habla de algunos niños y la paz en las casas de los que habían llegado casi al divorcio. El Santo es especialmente venerado por aquellos que no pueden tener hijos.

Vista del sepulcro abierto y de las reliquias cubiertas de San Juanucio. Iglesia del monasterio Cetatuia, Rumanía.

Vista del sepulcro abierto y de las reliquias cubiertas de San Juanucio. Iglesia del monasterio Cetatuia, Rumanía.

Troparion (Himno) de San Juanucio
Habitante de una ermita y con cuerpo de un ángel, te mostraste a ti mismo como taumaturgo, portador de Dios, padre nuestro Juanucio. Tú has logrado dones celestiales a través del ayuno, la vigilia y la oración; y curas a los enfermos y las almas de los que a ti acuden con fe. ¡Gloria a Aquel que te dio la fuerza, gloria a Aquel que te ha coronado, gloria a Aquel que a través de ti, realiza toda curación!

Venerable San José de Văratec
San José, el Ermitaño de Văratec vivió en la segunda mitad del siglo XVIII y principios del siglo XIX, practicando la oración de Jesús y siendo un famoso confesor y director espiritual tanto de laicos como de monjes; asimismo, fue un buen organizador de monasterios.

San José nació alrededor del año 1750 en el seno de una familia ortodoxa de “Valea Jidanului” (El Valle de los Judíos), un pueblo en el este de Transilvania. En ese tiempo había comenzado una revuelta de los rumanos ortodoxos, liderados por el monje Sofronio de Cioara, luchando contra la campaña de recatolización impuesta a la fuerza por el gobierno de Austria (1759-1761). Debido a la consiguiente persecución, muchas familias rumanas se refugiaron en Moldavia, incluyendo los padres de San José.

Icono ortodoxo rumano de San José de Văratec.

Icono ortodoxo rumano de San José de Văratec.

Desde su juventud, José fue discípulo del Santo abad Paisio Velichkovski, en el monasterio de Dragomirna. Cuando Austria ocupó el norte de Moldavia (1775) y San Paisio con su congregación se mudó a los monasterios de Secu y de Neamţ, pertenecientes a Moldavia, José fue con ellos y luego fue tonsurado monje y ordenado sacerdote (hieromonje). En 1779, José fue nombrado confesor de las monjas de las ermitas Pocrov (cerca de monasterio de Neamt), Gura Carpenului y Durau, pero él no se quedó allí por mucho tiempo. Con la bendición del abad Paisio, se retiró como ermitaño (hieroskemamonje) a las montañas de Neamt, junto con dos padres, Germán y Geroncio.

La ermita de San José y sus discípulos consistió en tres celdas de madera y tierra, colocadas en un claro junto a una pequeña capilla. José raramente iba a los monasterios, donde fue nombrado confesor. Su comida eran las bayas silvestres y las hortalizas que crecían alrededor de las celdas. El lugar donde están estas ermitas tiene varios nombres asociados a él, como “las celdas de José”, “arroyo”, “los árboles” y “el prado de José”.

Poco tiempo después, en el 1785, el abad Paisio y el metropolita Benjamín de Moldavia comisionaron a dos monjas, discípulas suyas, llamadas Olimpia y Nazaria, para que establecieran un convento junto a su ermita, que más tarde se llamaría Văratec. Con estas monjas, organizó la vida monástica, la regularización de los sagrados servicios, el trabajo en común y particularmente, alentó la alfabetización de las monjas. Él es recordado hoy como uno de los fundadores de la primera iglesia de madera del monasterio (1785), posteriormente sustituida por una de piedra (1808-1812), ambas dedicadas en la festividad de la Dormición de la Virgen. Parece que él mismo trabajó junto con los albañiles en la construcción de las iglesias. Llevaba piedra, cal, arena y agua, subiéndolos a los andamios, así como la recogida de dinero para pagar a los trabajadores. San José conocía muy bien las Escrituras y los escritos de los Padres de la Iglesia, copiando también algunos manuscritos que contienen textos de la Escritura, material teológico y oraciones.

San José trabajó unos treinta años como director espiritual de más de trescientas monjas. Muchos ermitaños de Sihla y de las cercanas montañas de Agapia, los monjes de los monasterios Sihla, Sihastria, Pocrov y Neamţ, e incluso los laicos se acercaban a él para pedirle consejo. Los discípulos más cercanos fueron los skema-monjes Geroncio y Germán, que solían rezar con él todos los días. Otro discípulo fue el monje Irinarco Rosetti († 1859), que fundó el monasterio Horaiţa, una obra maestra del arte religioso y que más tarde, fue a Tierra Santa, donde fundó la iglesia en el Monte Tabor.

Vista de la iglesia del monasterio de Varatec (Rumanía), donde se santificó San José de Varatec.

Vista de la iglesia del monasterio de Varatec (Rumanía), donde se santificó San José de Varatec.

San José llevó una dura vida monástica y practicaba la oración de Jesús, enseñando a orar a muchos abades y monjes. Se conserva desde sus tiempos un tipikon (regla) de la oración del corazón, que era seguida por él junto con sus discípulos. Dios lo dotó del don de milagros y exorcismos y también con el don de consolación a las personas, lo que hacía que fuese más apreciado por sus seguidores.

También fue un “clarividente”, lo que significa que sólo mirando a alguien, entendía las pasiones y los pensamientos de esa persona o que enfermedad padecía. San José predijo la llegada de una gran perturbación y disturbios que iba a destruir aldeas y monasterios, el monasterio Neamt permanecería vacío durante un tiempo, mientras que Agapia, Secu, Sihastria y Văratec serían quemados. Esta profecía se cumplió en el otoño de 1821, durante el levantamiento Hetaeria, dirigido por rumanos y griegos contra el gobierno otomano.

San José falleció el 28 de diciembre de 1828, siendo enterrado en el atrio de la iglesia de la Dormición, en el monasterio de Văratec. Por su santa vida y por la devoción popular de los fieles de Neamt, San José de Văratec fue canonizado en el encuentro sinodal del 5-7 de marzo del 2008. La proclamación oficial de la canonización tuvo lugar el 5 de junio de ese mismo año, durante la fiesta de la Ascensión, junto con otros santos de Neamţ. La festividad de San José no se celebra el día de su fallecimiento, sino el 16 de agosto.

Tumba de San José de Varatec. Iglesia de la Dormición de Varatec, Rumanía.

Tumba de San José de Varatec. Iglesia de la Dormición de Varatec, Rumanía.

Troparion (Himno) del Santo
Portador de Dios, Bienaventurado Padre José, discípulo de San Paisio de Neamt, fundador y confesor del monasterio Văratec, asesor de los monjes y de los creyentes piadosos, te hicieron digno de grandes dones de Dios Misericordioso. Por esto, nosotros te recordamos con profunda reverencia y lloramos contigo: ¡Padre Bendito, ruega a Cristo nuestro Dios para que salve nuestras almas!

Mitrut Popoiu

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7 pensamientos en “Santos Juanucio de Muscel y José de Văratec

  1. Muchas gracias, Dumitru, por este nuevo artículo.
    No comprendo como siendo tan inaccesible la cueva donde vivía y murió San Juanucio de Muscel, pudo ser el consejero del príncipe Miguel el Valiente. ¡¡¡Ni me imagino yo al santo subir a lo alto de la montaña, ni al voivoda bajar hasta la gruta!!!

    Otra cosa que me parece ya exagerada – y lo digo con todos los respetos – son las excesivas veces en que se narran que de los huesos de un santo se desprenden olores agradables o perfumes. Yo creo que los huesos de un difunto no huelen a nada y tengo la impresión de que en Oriente, ese tema está un tanto exagerado, ¿no?

    • dear Antonio,
      the story about Michael the Brave seems also to me quite incredible. I have just noted it, but anyway is quite strange. The real fact is that his life remains quite unknown. And the incense of the relics is always an important thing in the recognition of the saintness of the relics. That is maybe associated with the incense of paradise, a thema which is very much beloved in the Eastern Hymnography and especially by St. Ephrem the Syrian

      • Mitrut,
        Yo comprendo la explicación que das, pero si admitimos que la santidad se da tanto en Oriente como en Occidente, ¿cómo es posible que en Oriente abunden tantos casos y en Occidente, prácticamente, ninguno? ¿No será que a veces, en Oriente, se abusa de este tema?.
        Ejemplo: el del sacerdote ruso que decía que tenía un icono de Eugenio Rodionov y que destilaba mirra!!!

  2. MItrut:

    Cuánta riqueza espiritual nos has compartido hoy al hablar nuevamente de dos santos que renunciaron al mundo por el amor a Cristo. En estos tiempos de materialismo y hedonismo, sus vidas con sus enseñanzas tienen mucho que decirnos y tal vez hasta reprocharnos a nosotros, los hombres del tercer milenio, que hemos puesto nuestro corazón en personas y cosas que no son Dios.
    Me llama mucho la atención sobre estos santos su estatus de taumaturgos y también los fenómenos sobrenaturales con sus huesos. En tu opinión, ¿Por qué crees que estas circunstancias se dan con mayor frecuencia entre los santos ortodoxos que los santos católicos? ¿O es la óptica del hagiógrafo quien le da esta perspectiva?, al grado que pueda suceder lo que pasó con los santos católicos en el Medioevo, que la Leyenda Aurea les endilgó sin ton ni son todo tipo de milagros. No voy a poner en tela de juicio lo que refieres, porque pienso que el racionalismo del hombre occidental ha rebasado límites, y que todo se quiere explicar científicamente, queriendo, a veces, comprobar la fe a través de la ciencia. Percibo en Oriente que esto no se ha dado, y que hay más pureza e integridad en la fe. No creo que la ciencia y la fe estén reñidas, se que se complementan, pero podemos mirar los dos extremos: la credulidad y el escepticismo y creo que coincidirás conmigo que los extremo nuca son buenos.
    Recibe un cordial saludo.

  3. my dear,
    the miracles occur, in my opinion, everywhere the same, it is a matter of spiritual seeing to observe it. Of course, the East has conserved the sacrality a little bit more – which it may be changed in some generations, because the materialism grows here even faster than in the West. All the matters concerning miracle, signs, were seen after the “Enlightenment” as fantasies. Even today there are so. The concept of reality has changed – and the concept of truth too – so that everything and everyone unable to be proved is considered as non-existent. An event wich historically cannot be proved is a legend or a fantasy and not a real fact. It may be true. The problem is, how may we objectivize the reality. Can we? My opinion, we can not. In a world without sacred, mystery, and more even, without miracles, the human being will die. Not as species – it may survive so – but the human spirit will die and there will be only organic robots, but not men and women.
    The miracles happen until today and I am not meaning only these usual things like : “look, this one is cured of cancer or aids” or something like that. Even the most “shocking” things from the New Testament. Because miracles are not supernatural or unnatural, but the condition of God’s Reign to come, which is already with Christ in us. The miracles are the real Eschaton which already happens.
    Maybe I have started to go astray… The idea is that miracle needs faith. Where there is faith (not superstition), there is miracle. And not only as a show but because we need miracle.

  4. a short correction> there was no “campana de recatolizacion” because the romanians did not change their faith, in order to be orthodox. They were as they were, and the austrian campaign was simply a forced catholization. I have nothing against the Catholics and the Catholic Church, it is just something about freedom of faith.

  5. Gracias, Mitrut, por presentarnos estos dos nuevos casos de santos eremitas. Personalmente soy escéptica en torno al tema de los huesos que huelen a perfume; pero no porque tenga un especial interés en negar este fenómeno, sino por razones más bien de sentido común para mí: la primera, que puesto que muchos cuerpos son embalsamados o untados con perfumes o ungüentos para su entierro, es normal que con el paso del tiempo algún resto de aroma quede, como viene constatado en el antiguo Egipto y hasta en restos prehistóricos que fueron enterrados con profusión de flores y aromas. En segundo lugar, y esto es más importante, porque la santidad no queda determinada a lo que huela un cadáver, sino a lo que fue esa persona en vida, y seguro que en esto coincides conmigo.

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