San Ezequiel Moreno Díaz, obispo agustino en Colombia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Santo en su hábito de fraile agustino.

Fotografía del Santo en su hábito de fraile agustino.

Nació en Alfaro, un pueblo agrícola de La Rioja española a orillas del río Ebro, el día 9 de abril del año 1848, siendo el tercero de los seis hijos del matrimonio compuesto por un modesto sastre llamado Félix Moreno y su esposa, Josefina Díaz. Era un niño inteligente, muy tranquilo y constante en sus primeros estudios, asistiendo con regularidad a la escuela. Como todo niño, era juguetón, divirtiéndose especialmente con la pelota, pero cuando llegaban las fiestas del pueblo, no participaba en ellas para darle compañía a un amigo que estaba gravemente enfermo. Era aficionado también a cantar acompañado de una guitarra. Se cuenta una anécdota de su juventud: un día le preguntaron qué quería ser de mayor y él contestó rápidamente: “Quiero ser fraile”. Como le respondieron que eso no sería posible porque era muy pequeño, él replicó: “Pues me pondré un sombrero grande y así pareceré mayor y más alto”.

Recién muerto su padre y siguiendo el ejemplo de su hermano mayor Eustaquio, con dieciséis años de edad entró en el convento de los agustinos recoletos de Monteagudo, en Navarra, el día 21 de septiembre del año 1864, tomando en el noviciado el nombre de Ezequiel de la Virgen del Rosario. Emitió su profesión religiosa el 22 de septiembre de 1865 y, cuatro años más tarde, fue enviado a Filipinas, donde completó sus estudios eclesiásticos, siendo ordenado de sacerdote el día 3 de junio del año 1871, con veintitrés años de edad. Tras unos meses ejerciendo su ministerio junto con su hermano, fue enviado con una expedición para evangelizar a los habitantes de la isla de Paragua. Allí trabajó infatigablemente, pero debido a su fragilidad física y a las malas condiciones de salubridad, fue afectado por la malaria, lo que le obligó a volver a Manila.

En junio del año 1876 fue enviado como párroco a Lespiñase (Filipinas) y en el capítulo intermedio del 1880 fue nombrado predicador conventual de Manilas. Poco tiempo después pasó a dirigir una gran finca que tenía la Orden en Imus, distinguiéndose por su competencia técnica, por la justicia con la que trataba a quienes dependían de él y por su caridad hacia los pobres y los abandonados.

Fotografía del Santo en su atuendo episcopal.

Fotografía del Santo en su atuendo episcopal.

Estando en Filipinas, fue enviado nuevamente a España en el año 1885 como prior del convento-noviciado de Monteagudo, donde permaneció por espacio de tres años, imprimiendo la espiritualidad agustiniana a los jóvenes novicios que allí se estaban formando e inculcándoles la práctica de la vida comunitaria. A los frailes y estudiantes les inculcaba el vivir con lo imprescindible, repartiendo diariamente más de quinientas raciones de comida entre los pobres de aquella comarca. Se le criticó como exagerado en sus prácticas; pues para alimentar a los pobres, mantenía una rígida disciplina alimenticia entre los frailes.

En el mes de agosto del año 1888 fue enviado como misionero a Colombia, llegando a Bogotá en los primeros días del año siguiente. Allí vivió austeramente durante cinco años, en calidad de provincial de la Orden, con una actividad frenética, dedicándose principalmente a la predicación y a la atención a los enfermos. Visitaba con frecuencia el departamento de Casanare, una zona casi inexplorada en aquellos tiempos y en la que sus habitantes apenas tenían asistencia religiosa. Con tres compañeros, recorría sus tierras, visitando y atendiendo a los enfermos, administrando los sacramentos y contagiando a los demás su dedicación a los más débiles. Es por eso por lo que, durante este período de provincialato en Colombia, recibió un Breve del Papa León XIII que lo nombraba obispo titular de Pinara y primer vicario apostólico de Casanare. Fue consagrado obispo en la catedral de Santa Fe, el día 1 de mayo de 1894, tomando como programa de trabajo: “Dios y Colombia”.

Decía que allí, en su diócesis, permanecería hasta su muerte: “¡Quién me diera el inmenso honor de poder decir al exhalar mi último suspiro en una mala choza o en la arena de una playa o a la sombra de un árbol: ya no me quedan infieles en Casanare!”. Y en efecto, su palacio episcopal era una choza, recorría las tierras de su vicariato desafiando las inclemencias del tiempo, las lluvias torrenciales, sorteando como podía los caudalosos ríos y ejerciendo al mismo tiempo de obispo y de simple misionero, “porque una sola alma vale más que toda mi vida”.

Estampa devocional de Santo, elaborada a partir de una fotografía coloreada.

Estampa devocional de Santo, elaborada a partir de una fotografía coloreada.

En el mes de febrero del 1896 fue nombrado obispo de Pasto y allí, durante diez años, estuvo al servicio de sus feligreses, viviendo sencillamente, comiendo muy poco, durmiendo en un colchón de paja y desarrollando con ardor su programa “Dios y Colombia”, especialmente en su lucha contra el liberalismo. Por la claridad y contundencia de sus pastorales, era considerado un obispo molesto, lo que le granjeó numerosos enemigos que se burlaban de él, algunos de ellos de manera muy despiadada. Él, aunque lo atacaban con saña en sus periódicos, siempre los trató de manera caritativa y comprensiva: “Me ponen de vuelta y media y dedican números enteros a atacarme e insultarme, pero ¡bendito sea Dios!, no claudicaré ante los insultos”. Aunque sus fieles y su clero lo apoyaban incondicionalmente, en alguna ocasión fue atacado por más de un obispo que presionaba a Roma para que lo amonestase.

Todo este trabajo lo compaginaba con una intensa vida de oración; de ella emanaba su fuerza, ya que físicamente carecía de ella. Estaba íntimamente unido a Cristo: “Quiero sufrir en tu compañía, ayudado por tu divina gracia. Te amo con todo mi corazón y para imitarte, abrazo con el más tierno afecto los dolores, la enfermedad, la pobreza y las humillaciones, a las que uno como si formaran parte de tu cruz”.

El duro trabajo apostólico le afectó gravemente a su salud. En el verano del año 1905 le salió una llaga en el paladar, por la que sangraba abundantemente y que no cicatrizaba. Él, sin embargo, no abandonaba el trabajo, pero en el otoño le diagnosticaron que tenía un cáncer en la garganta y que había que operarlo: “Me pongo en manos de Dios y que se haga su santa voluntad”. Fue enviado de nuevo a España y en Madrid lo operaron de urgencia; la operación fue muy dolorosa, por lo que de vez en cuando, con apenas un hilo de voz, exclamaba: “Dios mío, dame valor para poder sufrir por ti”. A finales de marzo fue operado de nuevo, pero inútilmente, por lo que decide “me voy a morir a los pies de mi Madre, la Virgen del Camino”. Lo llevaron a Monteagudo y entre terribles dolores, pero sin perder su dulzura, ni su calma, murió en la mañana del día 19 de agosto del año 1906, con cincuenta y ocho años de edad.

Vista del sepulcro del Santo (izqda.) en el convento de Monteagudo (España).

Vista del sepulcro del Santo (izqda.) en el convento de Monteagudo (España).

Su Causa de beatificación fue introducida ante la Sagrada Congregación de Ritos el 25 de enero del 1925; y la validez de los procesos apostólicos sobre los dos milagros, el año 1966, por parte del Beato Pablo VI. Este mismo Papa lo beatificó el día 1 de noviembre del 1975 y fue canonizado por el papa San Juan Pablo II el día 11 de octubre del año 1992, V Centenario del descubrimiento de América. Su fiesta se celebra en el día de hoy (19 de agosto) y es el santo patrono de los enfermos de cáncer.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– FABO, F., “Olor de santidad. Datos para la historia del P. Ezequiel Moreno”, Madrid, 1915
– GUERINI, R., “Bibliotheca sanctorum”, Vol. IX, Città N. Editrice, Roma, 1989
– MARTÍNEZ CUESTA, A., “San Ezequiel Moreno, fraile, obispo y misionero”, Librería Pasapágina, Madrid, 1992

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25 pensamientos en “San Ezequiel Moreno Díaz, obispo agustino en Colombia

  1. Amigo Toño, de forma automática me sentí muy atraído -por el Espíritu Santo, sin duda- a leer la vida del santo de quien hoy nos hablas y eso que tú sabes cómo soy de crítico con la jerarquía, jejeje. ¿Qué fue? Su sencillez, su compasión -no lástima, hay una terrible confusión y se atreven a hacer de estas palabras sinónimos cuando en realidad son antónimos-, o su humanidad. Los santos que tienen los pies en el suelo aunque el corazón elevado me atraen más, no detallas que el obispo hiciera “milagros” en vida -aunque milagrosa fue su permanencia en su diócesis pese a la oposición férrea de los políticos “liberales” de su época -coincidente con todo el proceso de liberalización que vivía América Latina con la separación del Estado y la Iglesia, supresión de órdenes y congregaciones, expropiación de templos y conventos, eliminación de fueros eclesiásticos, etc.- y su actitud-carisma evangélico de verdadero pastor de almas de su diócesis que provocaron los celos y remordieron las conciencias de sus compañeros de oficio que deseaban no cambiar las cosas; destacaron -es insuficiente la palabra- por encima de hechos portentosos. Y su vida de oración, en la actividad, sin encerrarse en sí mismo. Sin duda vivió el hecho de ser auténtico en el Evangelio y por ello fue atacado injustamente, y salió fortalecido porque su obra era obra de Dios. Qué horrible debió ser morir de cáncer en su época, como lo es aún en la nuestra aunque hoy disponemos de analgésicos muy poderosos que anulan el dolor… sin palabras.

    Otro hombre de misiones también tuvo que superar su corta estatura para demostrarse a sí mismo y a los demás que Dios lo llamó a cumplir su voluntad: Fray Junípero Sierra.

    ¡Cuánta necesidad hay de ministros como él en todas las iglesias! ¡Más pastores, más hermanos, menos señores y ningún jerarca! Es un llamado de atención a esos que se sienten príncipes de la iglesia. Siendo justos, también los laicos estamos llamados a seguir el ejemplo de este santo, que no es otro que el de Jesús, un laico.

    • ¿Qué quieres que te diga, mi querido amigo? Otro gallo cantaría si, al menos la mitad del episcopado, se pareciese un poquito a San Ezequiel en cuanto a su manera de proceder. Este era un verdadero pastor, mientras que muchos de los actuales se consideran príncipes privilegiados.

      Cuando aparece un pastor al estilo de San Ezequiel, como por ejemplo, Pedro Casaldáliga, obispo español en el Brasil, que aunque recibió el apoyo de Pablo VI en momentos en los que su vida corrió peligro – recuerdas que asesinaron a su vicario confundiéndolo con él -, prácticamente estuvo abandonado a su suerte y desatendido por el Vaticano, que atacó furibundamente la teología de la liberación y que incluso lo obligó a dimitir en cuanto cumplió la edad de jubilación.
      Aquí tenemos a más de un carcamal reaccionario que, a pesar de haber cumplido esa edad con creces, lo tienes dirigiendo diócesis importantes. Es la doble vara de medir que en infinidad de ocasiones se utiliza desde las altas instancias vaticanistas.

      Dios nos envíe muchos Ezequieles y Pedros y seguro que la Iglesia de Cristo endereza su camino.

  2. Recuerdo haber recibido y enviado alguna estampa de este Santo, concretamente ésa coloreada en la que aparece con barba, me suena mucho. Como bien dijiste cuando se habló de San Peregrino Laziosi, este Santo que hoy nos das a conocer merece más el ser invocado contra el cáncer, ya que de cáncer murió, más que San Peregrino que lo que tenía era una llaga en la pierna. Está claro que al final, uno invoca al Santo que quiere para lo que quiere y que no pasa nada, pero si de fundamentos se trata… pues aquí hay más fundamento.

    • Yo no quiero ni pensar en los sufrimientos de San Ezequiel cuando tuvo el cáncer en estado avanzado. Hoy tenemos una medicina que, si bien no siempre lo cura, al menos hace soportable los últimos momentos del paciente.
      No hay que irse a principios del siglo XX. Yo recuerdo el caso del padre de un amigo, que en los años sesenta, murió rabiando y gritando de dolor y no había medios para evitarle esos sufrimientos.
      Quiera San Ezequiel asistir a los enfermos de cáncer, ayudándoles en su curación y, si esto no fuese posible, ayudándoles y confortándoles en sus últimos momentos, aunque siempre exigiendo a la Sanidad que se haga digna la muerte de cualquier persona humana.

      • Y aún teniendo las medicinas que tenemos, conozco el caso de un familiar próximo moribundo por cáncer que, convencido de que el sufrimiento era una virtud cristiana, no indicó adecuadamente el dolor que sentía para que se le diera una dosis insuficiente de calmante del dolor, de modo que estamos convencidos de que murió de fallo cardíaco a causa del dolor que sufría. Y es que algunos se creen que sufrir por sufrir es cristiano. No: es indigno. ¿Para qué, entonces, investigamos fármacos que permitan morir con dignidad?

        • Pero eso jamás podrá evitarse. Yo creo que Dios no nos pide ese sufrimiento, que una sola gota de la Sangre de Cristo nos ha redimido suficientemente, pero en fin, también Dios nos ha dado el libre albedrío y cada cual entiende su unión con Dios a su manera.
          A mi, sinceramente, el dolor me aterra, diré siempre que me lo eliminen o alivien, pero siempre quiero estar en las manos de Dios. Y no estoy dando a entender que Dios quiera que suframos. Es nuestro Padre, o “papaito”, como le decía el mismo Jesús y un padre, siempre quiere el bien de su hijo.

          • Mi estimado amigo.

            Pero qué pastor fue este hombre de Dios.

            Y si del cáncer hablamos lo puedo decir en carne viva, que aunque no sufrí de cáncer si en cuanto a mi madre, el verla sufrir esa terrible enfermedad desde que tenía 9 años hasta que murió cuando yo tenía 25 años, es decir 16 años de cáncer. Y aunque hablan de poderosos fármacos no siempre funcionan, mi madre metabolizaba demasiado rápido los medicamentos, se le llegó a dar morfina cada hora y media en las últimas semanas de su vida y cada medicamento y droga que ni para qué anotarlas. Sus últimos 8 meses fueron terribles y no dudo de que goce de la presencia del Señor.

            Así que el cáncer es cáncer sea en el siglo que fuese y aunque tenemos fármacos con experiencia de mi madre y de muchos mas que ya no están con nosotros no nos sirven de mucho pero eso sí, son un gran apoyo. Dios bendiga a los médicos y se acuerde de quienes sufren esta y otras enfermedades.

          • Por desgracia, eso que cuentas es cierto: el cáncer siempre es cáncer, pero no se puede negar que en este tema se está investigando y avanzando mucho. Hoy en día, cuando se sabe que una persona no tiene solución y se le quieren evitar todo tipo de sufrimiento, se puede acudir a la sedación, no mantenerla viva artificialmente y esperar a que Dios quiera llevarla consigo. Se que esto es muy duro tanto para ella como para su familia, pero en determinados casos, otra cosa no se puede hacer.
            Siento de verdad de lo de tu madre – ya te lo hice saber en su día – y tienes la alegría de que seguro que está gozando de la presencia de Dios.

          • Depende del cáncer, Emmanuel, depende del cáncer. Hay cánceres más virulentos que otros. Lamento que tu madre sufriese tanto, me consta que existen medicamentos lo suficientemente fuertes para que eso no ocurra y si hace falta, son administrados con mayor frecuencia. Otra cosa es que no sean comercializados en tu país. Me consta que en Estados Unidos, muchos no lo son y, paradójicamente, algunos médicos llegan a recetar cannabis (!!!!) cuando existen cosas cien mil veces mejores.

  3. Gracias Antonio por esta biografía hace tiempo que conozco a San Ezequiel precisamente por una pequeña estampa suya que de Colombia me trajeron, pero era poco lo que sabía sobre su vida, que era Obispo de Pasto, Colombia, agustino y nada más, me parece un hombre incansable y que muchos Obispos actuales deberían seguir su ejemplo, una duda ¿tienes idea si en Colombia tienen reliquiaas suyas?

    • André,
      El cuerpo de San Ezequiel Moreno está incorrupto e íntegro en el convento agustino de Monteagudo, en España.
      De existir algo en Colombia pudiera ser algún utensilio usado por él, pero desde el momento en el que se fue de Colombia hasta que se comenzó a abrir la Causa de beatificación, transcurrieron tantos años que lo más lógico y probable es que allí no haya nada. Esto parece lo más lógico, aunque utensilios usados por él, quizás si.
      Antonio

  4. Amigo Antonio, leyendo la vida y obra de este Santo Obispo, me viene a la mente Santo Tomas de Villanueva y el Beato Anselmo Polanco,los que fueran también Obispos de esta Orden Agustina, y es que ambos a pesar de estar dentro de la jerarquía nunca que se les subió a la cabeza y fueron pastores con olor a oveja, precisamente lo que hoy en día tanto hace falta para nueva evangelización.
    Destaco de El su incansable esfuerzo de llevar el pan y el evangelio a los mas necesitados del país de Colombia, aun no siendo su tierra natal podemos decir que se desvivió por ella, ( supongo que si existirán reliquias suyas en allí).
    San Ezequiel Moreno, ruega por todos los enfermos de cáncer, en especial por los niños del Hospital de Albacete!

    • Hablas de tres importantes santos obispos agustinos, pero para mi, cada uno tiene su estilo y desde luego, en algo se diferenció San Ezequiel: jamás estuvo relacionado con la política, ni siquiera de refilón. Fue unicamente un pastor de esos que como tu bien dices parafraseando al Papa Francisco, “huele a ovejas”.
      Y como le digo a André, más arriba, su cuerpo está íntegro en Monteagudo, donde él quiso morir y descansar.

  5. Toño, conocía a San Ezequiel desde que era beato y estuve al tanto de su canonización. Su vida religiosa y ed pastor, no me hace sino recordar coo Dios elige pastores para su pueblo según su corazón.
    Labor realmente apostólica, titánica, sobre humana, capaz de haber sido hecha por un santo.
    A este santo lo he deado a conocer como intercesor a las personas que padecen cáncer, que él padeció y que a mi me impresionó coom lo operaron una vez sin anestesia.
    Lo único que lamento es que esté sepultado en España, creo que debió de ser regresado a su tierra de adopción. Por cierto, coo que tengo la idea de haber visto una imagen yacente suya. Su cuerpo ha sido puesto a la mirada pública o será una imagen o estoy soñando?
    Gracias.

    • Está sepultado en España porque él quiso morir en Navarra, a los pies de su Virgen del Camino y es lógico que sea allí donde esté sepultado. Pero como tu bien sabes, lo de menos es su cuerpo y lo de más, es su espíritu y testimonio y este está tanto en Colombia como en España.
      Su cuerpo no se ve y cuando lo exhumaron y descubrieron que estaba incorrupto, dudo que se hicieran fotos y luego se publicaran. Esa foto a la que haces referencia y que circula por internet, para mi, no es la foto de su cuerpo.

  6. Otro Santo que junto a San Pedro Claver llena de Orgullo a estas tierras Colombianas, Ambos misioneros incasanbles que sembraron en nuestras tierras con gran fuerza la Cruz de Jesucristo. Todo lo que trabajaron por nuestro pueblo nunca sera olvidado.
    Ojala tambien pudieran hablarnos algun dia de Santa Maria Bernarda Butler.

    • La verdad es que si, Jhonatam. Tanto San Pedro Claver como San Ezequiel Moreno fueron dos puntales importantes enviados por la Iglesia de España a la Iglesia de Colombia y los dos, en sus momentos, se esforzaron hasta la extenuación para llevar el mensaje evangélico a tu tierra. Ambos, son motivos de orgullo tanto para vosotros como para nosotros.
      Si Dios quiere, escribiremos algún día sobre Santa Maria Bernarda.

  7. Y como siempre, el episcopado siempre anda en busca de a quien atacar, uno no se puede salir de sus parámetros e ideas porque todo lo ve mal. Lo bueno que nuestro santo le entro por un oido y le salió por otro.

    De estos pastores espero que se fije el papa Francisco para cuando nombre a un nuevo obispo en alguna diócesis del mundo.

    Nos quedan por hacer tres cosas: Llorar por estos pastores, por qué no el hecho de corregirlos y pedir por ellos.

    • Emmanuel,
      Ten en cuenta que el Papa Francisco confirma la elección de los que le propone la Congregación de los Obispos y, seguro que aun hoy en día, “mas de un gato se cuela”. Hasta que el Papa no cambie la estructura de la Curia y ponga al frente de todas las Congregaciones a personas de su total confianza, esto puede seguir pasando y yo estoy convencido de que aun pasa.

      Y tu dices que por los pastores se pueden hacer tres cosas; pues yo añado una cuarta: en determinados casos, presionar para que desde Roma los envíen a paseo.

  8. The mission all over the world and the great suffering of the last years remembers me about St. Nektarios of Egina, who is very popular today and venerated as healer or at least comforter to the ones suffering of cancer. Saint Ezequiel, pray for the ones in suffering!

    • Una cierta similitud hubo entre ambos: buenos pastores seguidores del Maestro, ambos incomprendidos por compañeros jerarcas, ambos entregados a la evangelización y a los más desfavorecidos y los dos, a su vez, atacados por el cáncer.
      Santos Nectario y Ezequiel consolad a cuantos enfermos padecen esta terrible enfermedad.

    • La verdad, Andrey, es que no se cómo se puede opinar sobre una reliquia que ni se ve ni se describe.
      Yo solo te digo que el cuerpo del santo está íntegro, incorrupto.

    • Eso parece una reliquia de tercera clase, o sea, un trocito de tela que ha tocado el cuerpo o el ataud o el sepulcro del santo, pero que ni siquiera pertenece a una ropa suya. Si fuese así, sería una reliquia de segunda clase, pero tiene toda la pinta de ser de tercera.

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