San Maximiliano María Kolbe, sacerdote franciscano conventual mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Santo, en hábito de franciscano menor conventual, a su regreso de Japón en 1937.

Fotografía del Santo, en hábito de franciscano menor conventual, a su regreso de Japón en 1936.

San Maximiliano María Kolbe fue el primer mártir del nazismo en ser canonizado. Lo hizo el papaSan Juan Pablo II, el día 10 de octubre de 1982, cuarenta y un años después de su glorioso martirio.

Había nacido en Zdunska-Wola (Polonia) el día 7 de enero del año 1894, llamándose sus padres Julio Kolve, que era terciario franciscano; y María Dabrowska, quien de joven pensó hacerse religiosa, cosa que no pudo hacer, pues en su juventud los rusos habían cerrado los conventos polacos. Era el segundo de cinco hermanos y al ser bautizado le impusieron el nombre de Raimundo. Con sólo diez años de edad tuvo una aparición de la Virgen, que se le presentó con dos coronas, una blanca y una roja, invitándole a seguirla; el niño le respondió que lo haría y que aceptaba las dos coronas, las cuales eran el presagio de su vida santa y de su martirio. Su propia madre lo contó pocos meses después de la muerte de su hijo: “Yo lo sabía de antemano que moriría mártir por algo que le ocurrió en su infancia. No recuerdo si sucedió antes o después de su primera confesión. De niño hacía sus travesuras, pero un día, después de una regañina, lo encontré que había cambiado radicalmente. Nosotros teníamos un pequeño altar escondido entre dos roperos; él se retiraba allí a menudo para rezar llorando. Como lo veía tan recogido y tan serio, me preocupé pensando que estaba enfermo y le pregunté. Entonces él me dijo: Mamá, un día rezando se me apareció la Virgen y me dio dos coronas, una blanca que significaría mi pureza y otra roja, que significaba que moriría como un mártir. Yo le dije que las aceptaba y entonces la Virgen me miró con dulzura y desapareció”.

En Pascua de 1907, Raimundo conoció a los franciscanos conventuales que predicaban una misión en Pabianice y así, con trece años de edad, en el mes de octubre ingresó en el convento polaco de Luov de la Orden de los Frailes Menores Conventuales, realizando allí sus primeros estudios. Inició el noviciado el 4 de septiembre de 1910 y emitió sus votos simples el 11 de septiembre de 1911. Un año después de realizar la profesión religiosa, fue enviado al Colegio Seráfico Internacional de Roma, para que realizase sus estudios de filosofía en la Pontificia Universidad Gregoriana, y los estudios teológicos en la Pontificia Facultad de San Buenaventura. El 28 de abril del 1918 se ordenó de sacerdote, celebrando su primera Misa al día siguiente en la iglesia de Sant’Andrea delle Fratte, en el altar de la Virgen del Milagro, cuyo recuerdo tanto influyó después cuando fundó en octubre del 1917 la asociación mariana, conocida por el caballeresco nombre de la “Milicia de María Inmaculada”, junto con un grupo de seis compañeros y la ayuda del rector del colegio, el padre Esteban Ignudi. Toda su vida permaneció ligada y comprometida en la difusión y crecimiento de este movimiento mariano, que primeramente fue bendecido por el Papa Benedicto XV y finalmente reconocido por el Papa Pío XI el día 24 de abril del 1927.

Fotografía del Santo de joven, en su tiempo de novicio.

Fotografía del Santo de joven, en su tiempo de novicio.

En el año 1919, con sólo veinticinco años de edad, volvió a Polonia, y aunque su salud era débil, se dedicó intensamente a dar a conocer su programa mariano, el cual se estaba extendiendo por todo el mundo y que tenía como finalidad en primer lugar la santificación personal, la conversión de los pecadores y la unidad de la Iglesia. Él había escogido ese nombre para su asociación, con la intención de adherirse al histórico movimiento franciscano en defensa de la Inmaculada Concepción de María y para que en el futuro, se dedicase “a la vida y al apostolado de la verdad por la cual tan victoriosamente había combatido su Orden Franciscana”.

Con esa misma finalidad e incluso utilizando activamente para ello la prensa escrita, creó la fundación de las “Ciudades de la Inmaculada”. Se trataba de centros urbanos, ocupados sólo por hermanos cuya actividad era propagar la devoción a María, incluso mediante los medios de comunicación, que eran autosuficientes y que actuaban como si se tratase de una ciudad cualquiera. A él se debe la fundación de la primera de estas ciudades en Polonia (Niepokalanów) en el año 1929, ciudad que en el año 1938 contaba con cerca de ochocientos religiosos y con más de cien aspirantes. Allí María lo era todo, era el corazón, el ideal, la fuerza; por Ella se trabajaba y se vivía, se sufría y hasta se moría.

Dos años más tarde y siguiendo la llamada del Papa, marchó a Japón, donde en Nagasaki fundó otra “ciudad de la Inmaculada” (Mugenzai-No-Sono), formada por numerosos japoneses. Deseaba fundar otras muchas ciudades de la Inmaculada por todo el mundo, al estilo de la primera polaca y algunas las tenía ya previstas. En el año 1930 tenía en proyecto ir a la India y a Beirut para hacer otras tantas fundaciones, teniendo además la intención de publicar su boletín “El caballero de la Inmaculada”, en turco, árabe, persa y hebreo. “Quiero que en todos los países del mundo haya una ciudad de la Inmaculada y para ello fundaré en los cuatro puntos cardinales de la Tierra un “Caballero de la Inmaculada”, del que editaré millones de ejemplares”.

Vuelto del Japón, en el año 1936, tomó el mando de la ciudad de la Inmaculada de Polonia, trabajando sobre todo, en la consolidación interior de esta nueva institución. La de Polonia había sido su primera fundación, pero en aquellos momentos, los acontecimientos bélicos de la Segunda Guerra Mundial le obligaron, lamentablemente, a abandonar sus proyectos.

El Santo, fotografiado junto a algunos lugareños durante su visita a Japón.

El Santo, fotografiado junto a algunos lugareños durante su visita a Japón.

Caída Polonia en manos de los alemanes, el Padre Kolbe fue deportado el 19 de septiembre del año 1939 al campo de concentración de Amlitz, en la frontera germano-polaca. El 8 de diciembre del mismo año fue puesto en libertad y pudo volver a su “Niepokalanów”, pero el 17 de febrero de 1941 sufrió una segunda deportación, mientras estaba escribiendo un tratado teológico-ascético sobre la Inmaculada, obra que quedó incompleta. En un primer momento lo deportaron a la prisión de Pawiak, en Varsovia y desde allí, el 28 de mayo de ese mismo año, pasó al tristemente famoso campo de concentración de Auschwitz. Allí lo sometieron a crueles vejaciones que él soportaba con una paciencia heroica y siempre con una sonrisa en sus labios. A un compañero de prisión al que un día quiso ayudar mientras transportaba una carga enorme, le dijo: “No te preocupes si me golpean por ayudarte, porque a mí me ayuda la Inmaculada y si es preciso, deja que yo solo lleve esta carga”. También decía con frecuencia: “Por Jesucristo estoy dispuesto a sufrir lo que sea. La Inmaculada está conmigo y Ella me ayuda”.

La fuga de un detenido polaco del bloque número 14, que era donde se encontraba el Padre Kolbe, provocó la condena a muerte de dieciséis deportados, que era la amenaza a la que se veían sometidos a fin de disuadir a los prisioneros para que no se dieran a la fuga. Escogieron a las víctimas, pero el Padre Kolbe no estaba entre ellas. Al escuchar los lamentos de uno de los condenados, el sargento polaco Francisco Gajowniczek, padre de familia, salió de la fila y se presentó ante el comandante del campo ofreciéndose a sustituir a aquel pobre infeliz. Después de un momento de vacilación y de reflexión, el comandante asintió y así, el Padre Kolbe, pasó con los demás condenados al “subterráneo de la muerte”, no solo para morir él, sino que también para ayudar a morir a los demás. En aquel bunker rezaban y cantaban mientras los dejaban morir de hambre y finalmente, para acelerarles la muerte y dejar el sitio vacante para meter a otros condenados, le inyectaron ácido muriático (ácido clorhídrico concentrado). El Padre Kolbe recibió al verdugo con una sonrisa y expiró diciendo: “Ave María”. Era el día 14 de agosto, vigilia de la Asunción de Nuestra Señora, del año 1941. Todo esto fue atestiguado posteriormente por el doctor Zubicki.

Fotografía del Santo en su hábito de franciscano conventual.

Fotografía del Santo en su hábito de franciscano conventual.

El sargento Gajowniczek, que estaba empleado como intérprete en el campo de concentración, cuando quedó en libertad, dijo que el Padre Kolbe, después de recibir la inyección letal “parecía que estaba vivo, con el rostro radiante de una forma insólita, con los ojos abiertos y fijos como si estuvieran concentrados en un punto lejano, como si todo su cuerpo estuviera en éxtasis”. Al día siguiente, su cadáver fue incinerado en un horno crematorio.
La fama de Padre Kolbe se extendió rápidamente por todo el mundo, suscitando la admiración de todos. Inmediatamente se le conoció como “el santo de la Segunda Guerra Mundial”. También se le llamó “el prisionero santo”, “el santo de los campos de concentración”, “una estrella de grandeza” y muchos apelativos más. Pronto se puso en marcha su Causa de beatificación, que fue iniciada por un decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, de fecha 16 de marzo de 1960. El 25 de marzo de 1963 se hizo la presentación oficial del proceso apostólico en la Curia de Nagasaki, pero anteriormente ya se había hecho lo mismo en las curias de Varsovia, Cracovia, Padua y Trento.

Como dije al inicio del artículo, fue canonizado por San Juan Pablo II el día 10 de octubre de 1982, cuarenta y un años después de su muerte. Ya con anterioridad, el Beato Papa Pablo VI, al beatificarlo el 17 de octubre de 1971, lo había dispensado del canon 2101 del suprimido Código de Derecho Canónico, que no permitía discutir sobre las virtudes heroicas de un Siervo de Dios, si no hubieran transcurrido al menos cincuenta años desde el final del proceso apostólico. Juan Pablo II, al que le habían llegado numerosas solicitudes de obispos polacos y alemanes para que canonizase rápidamente al Padre Kolbe, tuvo que dispensarlo a su vez del canon 2138 del mencionado Código, que hacía necesaria la verificación de nuevos milagros atribuidos a la intercesión del beato antes de ser canonizado. “La razón de este proceder extraordinario de ambos papas con respecto al Padre Kolbe, estaba en la voluntad de la Iglesia de presentar urgentemente a los hombres de nuestro tiempo, un ejemplo de vida consumada en la fidelidad a Dios y a los hombres; un ejemplo de santidad madura, paradójicamente en medio de la realidad más tétrica del siglo XX; un gesto heroico de amor florecido en un campo de exterminio y de odio”. (Sikorski, J. sj. “Padre Maximiliano Kolbe, il martire di Auschwitz”, La Civiltà Católica, 1982.).

San Maximiliano María Kolbe no fue sólo un misionero mariano, sino también un escritor y un promotor de una espiritualidad mariana, que él vivía intensamente y que quedaba reflejada en sus escritos y en toda su actividad humana. Los numerosos escritos del Padre Kolbe ya habían sido aprobados oficialmente por la Sagrada Congregación de Ritos el día 12 de mayo de 1955 y comprenden un “Tratado sobre la Inmaculada” (incompleto), el opúsculo “Elevaciones marianas” y numerosas cartas, conferencias y otros escritos.

Vista de la celda que ocupó el Santo en el campo de concentración de Auschwitz (Polonia).

Vista de la celda que ocupó el Santo en el campo de concentración de Auschwitz (Polonia).

Su doctrina espiritual era fundamentalmente franciscana, pero impregnada de un carácter mariano, propio de la espiritualidad que él mismo profesaba. En la “Milicia mariana” encontró su santificación de forma completa y heroica. Su vida ascética y mística fue fundamentalmente el culto entusiasta que tributaba a María. Se trata realmente de una forma de espiritualidad mariana que, en parte, tiene el mismo enfoque que la “esclavitud del amor” de San Luís Maria Grignion de Montfort, pero con unas peculiaridades muy propias suyas como por ejemplo, el concepto que tenía de la consagración a María, que él la entendía de una forma más radical, por lo que no se sentía como un esclavo, sino que todo su ser pertenecía a María, su vida y su alma eran propiedad de María y esa vivencia íntima, la hacía palpable en su apostolado, en sus “milicias”, pues consideraba que la devoción a María tenía que tener un sentido propio de militante activo. Él oraba diciendo: “Que yo sea verdaderamente y sin limitaciones ni condicionantes, eternamente tuyo y Tú, eternamente Mía” y “No temamos por amar demasiado a la Inmaculada, pues jamás podremos igualarnos al amor que le tuvo Cristo y en imitar a Jesús consiste nuestra santificación”. Actualmente, las “Milicias de María Inmaculada” tienen más de cuatro millones de personas adscritas y varias “Ciudades de la Inmaculada”.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– BLASUCCI, A., “Bibliotheca sanctorum”, vol. VII, Città N. Editrice, Roma, 1988.
– CHIMINELLI, P., “Milicia Mariana. Padre Maximiliano Maria Kolbe, de los franciscanos menores conventuales, el renovador del antiguo caballero mariano”, Padova, 1943.
– ORTIZ, L.M., “El hombre de Niepokalanów o el Padre Maximiliano Kolve”, Granollers, 1957.
– SIKORSKI, J. sj. “Padre Maximiliano Kolbe, il martire di Auschwitz”, La Civiltà Católica, 1982.

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28 pensamientos en “San Maximiliano María Kolbe, sacerdote franciscano conventual mártir

  1. Toño:

    Has puesto hoy la biografía de un santo digno de ser conocido por todos los cristianos y de ser venerado también. Su exhaustivo apostolado, su gran devoción a la Virgen Inmaculada, su vida en el convento, su obra editorial, eso dio como consecuencia que al final de su vida Dios le recompensara con las dos coronas que le ofreció Nuestra Señora.
    He de platicarte que la vida de este santo fue de las primeras que leí en mi adolescencia y que han dejado huella en mi vida. Le tengo un cariño muy especial.
    Me gustaría que platicaras sobre como fue que el Beato Juan Pablo II, decidió incluirlo entre el número de los mártires cuando todo el proceso y muchas personas que reconocían su santidad, no querían darle el título de mártir, sino de confesor, es algo que a mi siempre me ha gustado, pero me gustaría escucharlo de ti, para bien de nuestros lectores.
    Muchas gracia por exponernos esta vida tan actual y tan ejemplar.

    • Humberto, yo tambien escuche acerca de las diferencias que hubo en Roma durante su proceso de Canonización, algunos decian que era un Martir porque la forma tan heroica conque enfrento su muerte por Amor Cristo y el testimonio de Vida Cristiana que habia dado, y otros decian que no podia ser catalogado como tal pues no habia muerto defendiendo la Fe en Jesucristo como San Lorenzo o defendiendo la doctrina y Virtudes que la Iglesia enseña como Santa Maria Goretti.
      Tal y como nos lo dice el Articulo del Blog del 25 de Septiembre de 2012 sobre la clasificación de los martires, San Maximiliano esta incluido en la categoria de “Per Testimonium Caritatis Fortis”.
      Aqui te dejo el Link por si lo quieres ver: http://www.preguntasantoral.es/2012/09/clasificando-a-los-martires/

    • “Un nuevo mandamiento os doy: que os améis los unos a los otros como yo os he amado” (Juan, 13, 34).
      “Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres, pero la mayor de todas ellas es la caridad” (Primera Epístola Corintios, 13, 13). Está más claro que el agua: si la caridad está por encima de la fe y por la fe se puede ser mártir, ¿cómo no se va a poder ser mártir por la caridad?

      Nosotros estamos muy acostumbrados a disquisiciones, incluso a discutir si los ángeles son machos o hembras y estas discusiones estúpidas también se dan en las altas esferas de la Iglesia. Juan Pablo II lo tuvo claro: era mártir de la caridad, mártir al fin y al cabo.

      Recientemente hemos tenido otro caso un tanto “discutible” para esos que discuten hasta el sexo de los ángeles: si el beato Pino Puglisi era mártir o no porque fue asesinado por la mafia siciliana a la que continuamente denunciaba. No murió expresamente por la fe, sino porque su condición de sacerdote le implicaba denunciar a la mafia. Y también ha sido considerado mártir.

      Además, Jhonatan, lo explica mejor que yo.

  2. Me ha gustado muchisimo, escuche por primera vez de San Maximiliano hace 3 años y quede encantado con la vida de este hombre tan Santo. Dar la vida por un total desconocido y que probablemente nunca volveras a ver…. eso es tener a Cristo muy presente en el Corazón.
    Junto con Santa Edith Stein, son dos de los Grandes Martires que hubo en nuestra Iglesia en el siglo XX en los que hubo tantos martires Sacerdotes, religiosos y laicos.
    Que desde el cielo nos bendigan!!!

    • Jhonatan,
      Yo no creo que haya grandes mártires y pequeños mártires, ya que todos han tenido la misma generosidad al dar su vida por Cristo. Lo que si creo es que los hay más conocidos y menos conocidos. Es verdad que Santa Edith Stein y San Maximiliano son los más conocidos de la época del nazismo y además, son los dos únicos canonizados, pero de esa etapa de la historia del siglo pasado hay muchos otros mártires beatificados por la Iglesia Católica y algunos, canonizados por las Iglesias Ortodoxas.

  3. Parece que hoy tuve una premonición al respecto, amigo Toño.

    Supe de este santo por un librito-historieta y lo leí tantas veces que al final lo devoré, figurativamente, y me quedé con ganas de saber más, impactándome sin duda que diera un paso al frente para ofrecerse por el soldado polaco que, ya anciano y años después, estuvo presente cuando lo declararon beato y santo; cumpliendo sin duda el mandamiento que nos dejó el Señor Jesús la noche de la última cena: Ámense los unos a los otros como yo los he amado… Nadie tiene un mayor amor que éste: que uno dé su vida por sus amigos. Si bien el Padre Kolbe ya estaba enfermo de una tuberculosis muy avanzada y sin duda los nazis lo habrían asesinado cuando ya no le quedaran fuerzas para levantarse y “trabajar”. Este gesto supremo me sorprende mucho más que la visión de la Virgen, mucho más vale la acción que las visiones.

    Hay una película biográfica que no he visto completa, salvo las escenas finales que son cercanas al horror de los campos de concentración, salvo que los prisioneros debieron estar desnudos por completo y se comieron la pintura y pedazos de pared y desesperados se bebieron la orina del balde para apagar la sed. No sé, sin duda el cadáver de San Maximiliano debió estar tan sucio y demacrado como los de sus compañeros de ejecución, por eso que dicen que estaba “blanco” y con gesto vivo -esto quizás sí fue cierto, ya sabía su destino y lo enfrentó con valor y fe-. Impresionante, aunque un horror, el martirio es una gracia para pocos.

    Me queda la duda si ayudó a proteger judíos en sus ciudades de María. Y como menciona Humberto, hubo polémica al respecto de declararlo mártir no por odio a la fe, sino por un acto de “caridad” -Amor- cristiana. Para mí, el Amor vale más que la fe.

    Gracias, Toño.

    Sólo nos falta un artículo biográfico de Santa Edith Stein.

    • Alejandro, yo ya me he ofrecido a hacer ese artículo biográfico de Edith Stein, pero de momento todavía va a tardar. Cuando podía hacerlo, me faltaba documentación y estaba en trámite de comprarme una buena biografía sobre ella para que no todo fuese “pelar” enlaces de Internet, que en el caso de esta Santa, son muy pobres y dejan bastante que desear.

      Pero ahora que ya he obtenido esa biografía, la he leído de cabo a rabo y he tomado notas preparatorias al margen para mi artículo, estoy liada con mi tesina de Didácticas y me es imposible abordarlo ahora mismo. Quedará para más adelante, cuando pueda hacerlo, como muy tarde, para la festividad de la Santa el año que viene. Espero no decepcionaros, pues se trata de una vida rica y compleja y es muy difícil abordarla con dignidad.

      Entretanto, te recuerdo que ya se ha publicado un artículo en este blog que sondea las causas de su martirio y presenta su carta al Papa: http://www.preguntasantoral.es/2011/08/martirio-edith-stein/

    • Alejandro, si que ayudó a los judíos.
      En Niepokalanow él y los frailes que lo acompañaban atendieron a miles de necesitados, entre los cuales había más de un millar de judíos que los nazis habían marcado con una cruz amarilla en el pecho. Aquella ciudad de Maria había sido atacada, destruida, desvalijada por los nazis. Habían ultrajado a sus habitantes, destrozado y quemado los objetos de culto y lo que para él quizás fue peor, se llevaron buena parte de su maquinaria tipográfica y el resto la destrozaron. Sufrieron abusos, desprecios, hambre, suciedad y piojos, pero aun así, se dedicaban a atender a los necesitados, entre ellos a los judíos. Estaba haciéndose merecedor de la corona del martirio. Estoy de acuerdo contigo: el amor vale más que la fe.

      Y yo si que me creo lo de la visión de las dos coronas. Fíjate que no lo cuenta él, sino su madre, después de la muerte de su hijo.

      • Aclarado el punto, sólo me (nos) queda esperar… sentarme a esperar, no importa. Si está en tus manos, Ana María, seguramente el artículo será excelente.

        Gracias, Toño, era mi duda. ¿Marcados con la cruz amarilla? Habrás querido decir estrella, señal de infamia al fin y al cabo.

  4. Gracias, Antonio, por presentarnos a este mártir destacado del siglo XX. Yo lo conocí hace muchos, muchos años, explorando mi libro de religión cuando estaba en la ESO, y leí la anécdota del momento en que se ofrece a morir en lugar del desdichado que fue inicialmente escogido como víctima. Me conmovió muchísimo y desde entonces no he podido olvidarlo; aunque no sabía mucho más de él, y hoy gracias a ti sí lo he sabido.

    Al igual que se ha dicho de Santa María Goretti que, si no hubiese muerto mártir, igualmente habría sido declarado Santa por su vida virtuosa; lo mismo creo que el padre Kolbe, de no haber muerto mártir, habría sido canonizado como confesor. Pero de ahí a dudar que su sacrificio sea martirio se va un trecho, y me parece que no hubo lugar. Celebro que se reconociese su sacrificio como martirio, porque lo es, y lamento que en otros casos no se haya dado este reconocimiento a otros Santos cuya muerte violenta sí es martirio y no se les ha querido reconocer, como es el caso de Santa Agostina Livia Pietrantoni, de la que un día quisiera hablaros.

    Recordar igualmente a los compañeros que no sólo el padre Kolbe y la filósofa Edith Stein son mártires destacados y admirables del siglo XX, hay muchos más, que dieron un ejemplo impresionante en los campos de concentración. Yo espero hablaros de alguna de ellas pronto, los varones, los dejo a cargo de los compañeros. Pero gracias a Dios, hay más, muchos más.

    • Amén a todo lo que dices.
      El último caso: el pasado 15 de junio – hace solo dos meses – fue beatificado en Carpi (Italia), el periodista italiano Eduardo Focherini, martirizado también por los nazis en un campo de concentración.
      Hay muchísimos casos y, si Dios quiere, seguiremos escribiendo sobre ellos.

  5. Muchas gracias Antonio por profundizarnos tanto en la vida y espiritualidad de San Maximiliano Kolbe, hace algun tiempo que había leido algunas breves biografías suyas pero que realmente dejaban algo que desear, aunque siempre me impresiono su martirio y como se ofrece él a sustituir a un padre de familia que además es lo que más destacan en sus biografías, también conocía su creación del Caballero de la Inmaculada, nombre que además usan muchos para referirse al mismo santo. lo que si no sbaía era de su estancia en Japón por ejemplo, supongo que al haber sido incinerado no se conservan reliquias de primer grado de San Maximiliano, pero ¿existen reliquias de segundo grado?

    • André,
      Reliquias de primera clase no existen porque el cadáver fue incinerado en un horno crematorio junto con otros muchos, pero lo que si existen son reliquias de segunda clase, o sea, muchos objetos personales suyos.
      Yo he llegado a ver estampas con trozos del hábito (que no se si serán auténticas), pero como no las colecciono, no me preocupé de conseguir ninguna.

      • Oye Toño, yo he leido que existen reliquias de sus cabellos, ¿Cómo se obtuvieron y si son auténticos? eso es otro cantar. Tengo entendido que están en su celda de Auschwitz.

        • Humberto,
          ¿Tu crees que en los tiempos durísimos que él vivió en Niepokalanow y después en el campo de concentración, tuvo tiempo y “ocurrencia” como para cortarse los cabellos y guardarlos para que otros lo usaran posteriormente como reliquias?
          Eso lo hicieron unos que yo me se, que como pensaban que a toda costa canonizarían a su fundador cuando muriese, una vez que fue al odontólogo, guardaron la muela que le extrajeron y hoy la tienen puesta en un relicario. No hace falta que te diga a quién me refiero porque seguro que lo tienes in mente. Pero, ¿San Maximiliano Kolbe?

          • Perdona que replique, pero la referencia si mal no recuerdo, cuenta que esos cabellos se los cortaron en Japón. Entiendotus razones,y las apoyo, perosi de los papas hanguardado cabellos al cortárselos, ¿no cabría la posibilidad de que dada su vida ejemplar, al haberse hecho unamanita de gato,alguien haya guardado esos cabellos? No creas que estoy terco,pero me gusta agotar posibilidades. Saludos.

          • No, si por terco no te tengo y, además, se que hay gente para todo, como guardar la sangre extraida en un policlínico por si en el futuro hay que usarla como reliquia, pero en fin, si eso fue así, yo lo desconozco. Pero tampoco me fiaría mucho.

          • Jajajajajajaja, me has alegrado el d{iacontuocurrencia, eres tremeeendoooo!

          • Antonio, creo saber a quien te refieres y si estoy en lo cierto, no es exactamente así lo de la muela.
            Detrás de esta reliquia o reliquias ( porque de piezas dentales existen dos) según tengo entendido hay una historia que tiene mas de casualidad que de propósito.

  6. Gracias a tu magnifico articulo Antonio, he conocido detalles de la vida de este gran Santo que enriquecen aún mas si cabe su magna figura.
    No conocía su fundación de las milicias de María, y mucho menos que tuviese tantos fieles devotos en todo el mundo, tampoco su inmensa devoción por la Virgen María Inmaculada y su incansable celo apostólico por esta advocación, sin duda fue la que lo sostendría en sus horas amargas previas al martirio.
    También me he quedado muy sorprendido al conocer su parte mística, ¿ sabes si tuvo mas experiencias como esta o la de su infancia fue la única?.
    iSan Maximiliano María Kolbe ruega por nosotros y por los cristianos perseguidos de Siria y Egipto!.

    • Si, que San Maximiliano interceda para que en esos paises y en otros, no caigan tantos inocentes como están cayendo y roguemos especialmente por nuestros hermanos los coptos, que, sin comerlo ni beberlo, están pagando las consecuencias de las luchas políticas que actualmente están destrozando Egipto. También por el sacerdote jesuita secuestrado en Raqqa.

      San Maximiliano era un enamorado de Maria y como tenía tan claro que a Maria nadie la había querido tanto como su Hijo, quiso también amarla tanto para parecerse a Él. Si tuvo otras experiencias místicas, no lo se, pero en esos temas, tu sabes que yo soy más bien excéptico. Dice el refrán que “barriga llena alaba a Dios” y cuando la barriga está vacía, es fácil tener visiones, jaja.

      • Pues a mi parecer si que llego a amar a su madre del cielo como lo hizo Cristo, de otra manera no se puede entender su incondicional devoción.
        Jajaja ya lo creo que con la barriga vacía la situación era mas propensa a las visiones, que les pregunte a la mitad de los monjes y monjas del siglo XVI, que a la mitad se les consideraba ” visionarios”.

  7. Muchas gracias Antonio. Sin duda, Kolbe fue uno de los grandes personajes removedor de conciencias durante el nazismo y propagador de una postura activa y no sólo de oración o contemplativa a la hora de denunciar las macabras acciones nazis. Más recientemente inspiró la llamda “locura del amor” que propiciaba que grupos de voluntarios se colocaran eventualmente en lugar de los secuestrados por las guerrillas colombianas para asumir parte del cautiverio de los que se encontraban en esa situación.

    • Gracias, Salvador.
      Desconocía la existencia de ese grupo de voluntarios, que siguiendo el ejemplo de San Maximiliano, se cambiaban por personas secuestradas por las guerrillas colombianas.

  8. Estuve en la capilla de las reliquias en la basilica de Padua y vi las de la laringe y lengua incorrupta con la inscripcion correspondiente de “reliquia de San Antonio” y a su izquierda un caliz y otros objetos que tenian la inscripcion de “reliquias de San Maximiliano Kolbe”. Alguien me puede aclarar acerca de su procedencia y presencia alli? Fue transitoria? Pase por alli en 2009

    • Sinceramente, no lo se.
      Yo también he estado en esa basílica y de hecho tengo publicadas en internet algunas fotos del sepulcro del santo y del sepulcro del beato Lucas Belludi, pero no recuerdo haber visto esas reliquias de San Maximiliano Maria Kolbe. No se cómo habrán llegado hasta allí ni cuando.

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