Santa Teodora, monja eremita de Sihla

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo rumano de la Santa.

Icono ortodoxo rumano de la Santa.

Santa Teodora de Sihla, también conocida en Ucrania como “Teodora de los Cárpatos”, fue una monja eremita que vivió en los Cárpatos de Moldavia, cerca de la actual ermita de Sihla (subordinada al monasterio de Neamt), en la segunda mitad del siglo XVII y principios del XVIII. Nació alrededor del año 1650 en Vânători, una aldea en el condado de Neamt, siendo la hija de Ştefan Joldea, un noble que tenía el cargo de “Armaş” (comisario administrativo) de la fortaleza de Neamţ, uno de los puntos estratégicos más importantes de Moldavia. El nombre de la madre ha permanecido desconocido. Se sabe que tenía una hermana mayor, llamada Maghiţa (o Marghioliţa, el correspondiente rumano de Margarita), que murió en su juventud.

Allí se dice que San Juan de Rasca, abad de un pequeño monasterio dedicado a San Nicolás y más tarde obispo de Huşi (desde 1667) y Roman (desde 1674) fue quien bautizó a la joven Teodora y fue su confesor hasta su matrimonio, siendo el que influiría en su futura vida monástica.

Como joven, conocida en la región por su patrimonio, aunque vivía de manera ascética, Teodora no pudo elegir el camino del monasterio, porque ella seguía siendo hija única de sus padres. Es por eso que ella aceptó casarse con un cristiano devoto de Ismail, un puerto en el Danubio (hoy en Ucrania). Después de su matrimonio se fue a su casa en el pueblo de su marido. Pronto sus dos padres murieron y, como no podían tener hijos, decidió junto con su marido dejar la vida en común y marchar a un monasterio. Su marido eligió el monasterio de Poiana Mărului, siendo tonsurado bajo el nombre de Eleuterio y ordenado como sacerdote, y ella se fue a Vărzăreşti, no muy lejos del monasterio de su marido, en las montañas de Buzău, en la llamada curva “de los Cárpatos”, región conocida por sus ermitaños. Desde ese momento, la ermita de Vărzăreşti fue el hogar de cerca de treinta monjas, bajo la dirección de la skema-monja Paisia​​.

Los tiempos en los que Teodora eligió la vida monástica eran los mismos que cuando los turcos sitiaron Viena (1683). Los voivodas de Valaquia y Moldavia, como vasallos del Imperio Otomano, se vieron obligados a no dejar a los tártaros – los pueblos que vivían en los campos situados en el norte del Mar Negro – que pasaran por sus tierras. Como siempre, los tártaros destruyeron aldeas y pueblos en su camino. Las monjas de Vărzăreşti se fueron a las montañas en la frontera entre Valaquia y Moldavia y vivieron escondidas durante un tiempo en las cuevas allí existentes.

Icono ortodoxo rumano de la Santa, ya anciana y con el hábito desgarrado tras años de penitencias y vida en un entorno agreste.

Icono ortodoxo rumano de la Santa, ya anciana y con el hábito desgarrado tras años de penitencias y vida en un entorno agreste.

Después de morir la egumena Paisia, Teodora optó por regresar a su país de origen, en las montañas de Neamţ. Después de venerar el taumaturgo icono de la Madre de Dios en el monasterio de Neamţ, le dijeron que buscara el asesoramiento del egumeno de la nueva y recien creada ermita “Sihastria Secului” cerca de monasterio Secu, donde estaba el hieroskemamonje Varsanufie, quien a su vez le aconsejó que aprendiese de un ermitaño llamado Pavel (Pablo) de Sihastria. Este eremita se convirtió en su confesor y le dio la cueva de Sihla, visitándola de vez en cuando, con el fin de aconsejarla espiritualmente y administrarle los Santos Sacramentos.

Santa Teodora permaneció en la cueva durante un largo período de tiempo, totalmente aislada de su padre espiritual, Pavel, que falleció. Ella continuó con su riguroso ascetismo, practicando la oración y el ayuno. Según una tradición local, ofreció su cueva como cobijo a algunas monjas refugiadas después de la invasión turca de Moldavia, y junto con estas, ofreció también sus consejos espirituales a otros visitantes. La misma tradición dice que ella vivió en su cueva unos veinte años.

Poco antes de su muerte, el abad del cercano monasterio Sihastria, observó cómo unas aves tomaban las migas de pan del refectorio y marchaban a las montañas, a Sihla. Envió a dos monjes en esa dirección, y uno de ellos encontró a Santa Teodora, de noche, orando y rodeada de una luz como si fuera un fuego. La monja lo llamó por su nombre y le dijo que estaba orando desde hacía cuarenta días para que Dios enviara a un confesor, para escuchar su última confesión y darle la Sagrada Comunión. Los dos monjes fueron con el hieromonje Antonio y el hierodiácono Lorenzo a fin de que Teodora consiguiese su deseo. Después de confesar y tomar los Santos Sacramentos, Teodora murió y los monjes la enterraron en la misma cueva en la que había vivido en sus últimos años.

Esto sucedió alrededor de los años treinta del siglo XVIII. El ex marido de Santa Teodora, Eleuterio, se enteró de que ella había estado viviendo en Sihla, y decidió ir allí. Encontró su cueva poco después de su muerte y entierro. No regresó a su monasterio, sino que hizo una pequeña celda para él, debajo de los acantilados de Sihla y vivió allí durante unos diez años antes de su bendito reposo. Fue enterrado en el cementerio de los ermitaños y la Sketa de San Juan Bautista fue construida sobre su tumba.

Vista del acceso a la cueva donde vivió la Santa, en Sihla (Rumanía).

Vista del acceso a la cueva donde vivió la Santa, en Sihla (Rumanía).

Veneración
La cueva de Santa Teodora se convirtió en un lugar de peregrinación. Sus reliquias permanecieron alli, siendo la joya más valiosa de la ermita de Sihla, construida en aquella época. El voivoda Mihail Sturza de Moldavia (1834-1849) renovó la ermita de Sihla, pero en esa ocasión se cogieron las santas reliquias de la monja y se pusieron en una iglesia construida por él en Miclăuşeni, cerca de Iasi, la ciudad capital de Moldavia. La iglesia se convirtió en poco tiempo en un lugar de peregrinación para los cristianos del país.

En el año 1856, la familia Sturza convocada con el abad del Monasterio Pecherska envió las reliquias de Santa Teodora a la conocida abadía de Kiev, a cambio de algunas prendas sacerdotales. El féretro con el cuerpo de la Santa se encuentra hoy en día en las catacumbas del monasterio de Ucrania, donde es conocida como Santa Teodora de los Cárpatos (“Sveti Teodora Karpatina”). El Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rumana, decidió el 20 de junio de 1992, proclamarla santa de la Iglesia. Su festividad se celebra el día 7 de agosto.

Pequeños trozos de sus reliquias se encuentran en el eremitorio de Sihla y en el monasterio de Mihai Vodă en Bucarest. En el año 2005 los monjes del monasterio Sihastria consagraron una nueva y gran iglesia, llamada “catedral de San Teodora de Sihla”, con la intención de traer aquí las sagradas reliquias desde Kiev, en cuando sea posible. Otros templos que llevan su nombre son la Iglesia de Santa Teodora en Chisinau, República de Moldavia, o el monasterio ortodoxo rumano de Santa Teodora en Cleveland, Ohio (USA).

Iconos y ofrendas a la Santa en el interior de la cueva donde vivió. Sihla, Rumanía.

Iconos y ofrendas a la Santa en el interior de la cueva donde vivió. Sihla, Rumanía.

Troparion (himno) de la Santa
Dejaste las cosas terrenales y tomaste el duro yugo de la ermita en las cuevas de Sihla, convirtiéndote en la esposa de Cristo, oh feliz Teodora. Tu oración fue a los ángeles, el ayuno y las lágrimas quemaron a los demonios y superaste la debilidad de la naturaleza humana superando a muchos ermitaños de los Cárpatos. Mudaste a lo celestial y nos dejas como consuelo tu cueva y el ejemplo de tu vida. Santa Teodora, ¡ruega para que se salven nuestras almas!

Mitrut Popoiu

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5 pensamientos en “Santa Teodora, monja eremita de Sihla

  1. Querido Mitrut, mil gracias por hablarnos de esta santa eremita rumana. He de decir que la conocía ya de hace tiempo porque, cuando buscaba imágenes de las numerosas mártires que responden al nombre de Teodora, me encontraba también con ella y con el tiempo aprendí a distinguirla, pero no sabía nada de su vida, únicamente sabía que era monja por su hábito.

    Creo que es importante dar a conocer la vida de santas mujeres para que se vea que ciertas heroicidades, como el vivir recluida o sola en lo agreste dedicada únicamente a la contemplación, no son méritos exclusivos de los varones; como suele pasar en la cultura cristiana popular, que sabe nombrar a muchos hombres eremitas, pero que mujeres sabe nombrar más bien pocas.

    • Dear Ana Maria,
      studying the romanian saints I see also that there are only a few women. Yes, probabaly the romanian religiosity is too patriarchalistic. But the fact is that the most important saints for Romania are women. First, of course, Virgin Mary. more than a third of the churches are dedicated to her, there are a lot of prayer books to her… the devotion is great.
      The most important pilgrimage site is the cathedral in Iasi, at the relics of St. Paraschiva. Every year in october more than a million pilgrims go to her relics.
      St. Teodora has a great cathedral in the yard of Sihastria, one of the most important romanian monasteries, where Father Cleopa and Paisie, contemporary saints, lived.
      So, the women are “discrete” in this calendar. Not so many. But very important. I am sure that we have many many many women who are unknown saints and wait for the time when they will be known and venerated

  2. Mitrut, te felicito por este excelente artículo. Pensé que las monjas ermitañas, por llamarlas de alguna manera, eran de los primeros siglos del cristianismo y qué sorpresa me llevo.

    Cuando leí su biografía no pude evitar recordar a otra anacoreta que recibió los sacramentos también in extremis, Santa María de Egipto, si bien Santa Teodora no era prostituta sino mujer casada que junto con su esposo hicieron compromiso de dedicarse “a Dios” rompiendo el vínculo material del matrimonio, o el también llamado privilegio paulino. La prueba de amor final fue que el esposo, convertido en monje y sacerdote, se trasladó a vivir a la cueva de su esposa ya una vez fallecida.

    Su vida es digna para novelizarse. Como dijo Ana María, el eremitismo, la contemplación y la vida agreste no son privilegio de los varones, puesto que en Dios ya no hay hombres ni mujeres.

  3. Mitrut, me ha gustado tu artículo, lleno de espiritualidad como los temas que has puesto anteriormente. Al igual que ha dicho Alejandro, no he dejado de recordar a Santa María Egipciaca y Santa Tais o Tayde, que llevaron vida eremítica y que n oes un modo de santidad exclusivo de hombres.
    Quiero compartirte una reflexión. También en la Iglesia Católica ha habido santos casados que se han ido a la vida monástica, incluso la pareja. Recuerdo a Santa Brígida, San Nicolás de Flue, el Beato Tecelin, padre de san Bernardo de Clairvaux, San Elzeario de Sabrán y su esposa la Beata Delfina. Casados estuvieron san Luis IX de Francia y su primo san Fernando III de Castilla, San Esteban I de Hungría con la Beata Gisela, hermana de San Enrique Emperador y esposo de Santa Cunegunda, de quein se presume virginidad acordada, pero lo más seguro es que no tuvieron hijos por problemas de fecundidad. Santa Isabel de Hungría tuvo un romántico matrimonio con del Landgrave Luis de Turingia. Casadas fueron Santa Isabel Reina de Portugal, Santa Eduwiges de Silesia y Santa Eduwiges de Cravovia. Santas como Santa Nona, madre de san Gregorio de Nacianzo, Santa Silvia, madre de san Gregorio Magno, Santa Mónica de Tagaste, madre de San Agustín de Hipona. En algunos casos terminaron su vida en un monsterio. Caso aparte merece Santa Rita de Casia, las Beata Ana María Taigi e Isabel Canori.
    Pero a que voy con tanta letanía podrás preguntarme? Pues que afortunadamente se está redescubriendo la teología del matrimonio. Este sacramento santifica tanto o más que la vida religiosa, es tan digno como el Orden Sacerdotal y de unos años para acá se está tratando de estudiar mas concienzudamente su función en la iglesia, para darle el lugar que merece y evitar abusos o negligencias que culminan en tantas separaciones y divorcios, que es un verdadero lastre. En este tenor se han promovido causas de matrimonios cuya santidad sea actual, sirva como ejemplo y de un buen testimonio. no se si conozcas los casos de los beatos Luis y María Cuatrocchi y definitivamente un caso muy singular y verdaderamente acertado, los Beatos Luis Martín y Celia Guerín, padres de Santa Teresita.
    Si en su momento el retito y la vida monástica era el boom, hoy hay que rescatar el matrimonio, sus valores, su misión generadora de vida, su perfil de satisfacción emocional, espiritual y sexual (hay quien cree que aún dentro del matrimonio el acto conyugal es pecaminoso)
    En fin, que esta santa que fue casada (mártir también jajaja) y consagrada, interceda para que la vida monástica fructifique y que también haya matrimonios santos que den lugar a familias santas.

    Saludos Mitrut

    • 🙂 in marriage and chastity, in joy or renouncement, we are God’s children. He has a path for everyone of us :D. St. Teodora is an example of heremitism. The mothers are living also an heroic life, although not so often described as a life of a saint…

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