Santos mártires de Vietnam

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Tapiz de la canonización de los 117 mártires de Vietnam.

Tapiz de la canonización de los 117 mártires de Vietnam.

Se estima que el número de cristianos vietnamitas que murieron por su fe oscila entre los 130.000 y los 300.000, aunque el papa San Juan Pablo II decidiera canonizar sólo a aquellos cuyos nombres son conocidos, otorgándoles un único día de fiesta a todos: el 24 de noviembre. Los mártires vietnamitas fueron martirizados en varios grupos, como el de los dominicos y jesuitas misioneros del siglo XVII; y los asesinados en las persecuciones contra los cristianos en el siglo XIX. Un ejemplo representativo es el de estos 117 mártires, que incluye a 96 vietnamitas, 11 dominicos españoles y 10 miembros franceses de la Sociedad de las Misiones Extranjeras de París, los cuales fueron beatificados en cuatro ocasiones: 64 fueron beatificados por el Papa León XIII el día 27 de mayo del año 1900; 8 lo fueron por San Pío X el 20 de mayo del año 1906; otros 20 fueron beatificados por el mismo Papa el día 2 de mayo de 1909 y, finalmente, 25 lo fueron por el Papa Pío XII, el día 29 de abril del año 1951. A estos 117 mártires vietnamitas canonizados el 19 de junio del 1988, hay que añadir a un joven mártir vietnamita, Andrés Phú Yên, que fue beatificado en el mes de marzo del año 2000 por el mismo Papa Juan Pablo II.

De estos mártires, dos murieron en el período de Chúa Trinh Doanh (1740-1767); dos en tiempos de Chúa Trinh Sâm (1767-1782); otros dos en tiempos del emperador Cánh Thint (1782-1802); cincuenta y ocho, en tiempos del emperador Minh Mang (1820-1840); tres, durante el reinado de Thiêu Tri (1840-1847) y cincuenta, en tiempos de Tu’ Dú’c (1847-1883).

Las torturas a las que fueron sometidos estos cristianos son consideradas como unas de las más cruentas de la historia del martirologio. Los verdugos cortaron los tendones que unían las articulaciones, rasgaron las carnes con tenazas al rojo vivo, utilizaron hachas con filo romo a fin de tener que asestar varios golpes antes de cortar los miembros e incluso utilizaron medicinas tradicionales para esclavizar las mentes de las víctimas. Los cristianos eran marcados en la cara con una especie de jeroglíficos por practicar una doctrina demoníaca y sus familias y aldeas eran destruidas.

Martirio de los Santos Pablo Mi, Pedro Duong y Pedro Truat (18 de diciembre de 1838).

Martirio de los Santos Pablo Mi, Pedro Duong y Pedro Truat (18 de diciembre de 1838).

Ésta es la lista completa de los santos mártires vietnamitas:
Andrés Dung-Lac An Tran
Andrés Thong Kim Nguyen
Andrés Trong Van Tram
Andrés Tuong
Antonio Dich Nguyen
Antonio Quynh Nam
Agustín Huy Viet Phan
Agustín Moi Van Nguyen
Agustín Schoeffer
Bernardo Due Van Vo
Domingo Hanh Van Nguyen
Domingo Henares
Domingo Nicolás Dat Dinh
Domingo Trach Doai
Domingo Uy Van Bui
Domingo Xuyen Van Nguyen
Domingo Kham Trong Pham
Domingo Tran Duy Ninh
Domingo Cam
Domingo Huyen
Domingo Toai
Domingo Mau

Domingo Nhi
Domingo Nguyen
Domingo Mao
Esteban Teodoro Cuenot
Esteban Vinh
Felipe Minh Van Phan
Francisco Chieu Van Do
Francisco Gil de Frederich
Francisco Isidoro Gagelin
Francisco Jaccard
Francisco Trung Von Tran
Francisco Javier Can Nguyen
Ignacio Delgado y Cebrián
Inés Le Thi Thanh
Jacinto Castañeda
Jacobo Nam
Jerónimo Hermosilla
Juan Bautista Con
Juan Carlos Cornay
Juan Dat
Juan Hoan Trinh Doan
Juan Luís Bonnard
Juan Thanh Van Dinh

Simulacros de algunos de los Santos mártires en Vietnam.

Simulacros de algunos de los Santos mártires en Vietnam.

José María Díaz Sanjurjo
José Canh Luang Hoang
José Fernández
José Hien Quang Do
José Khang Duy Nguyen
José Luu Van Nguyen
José Marchand
José Nghi Kim
José Thi Dang Le
José Uyen Dinh Nguyen
José Vien Dinh Dang
José Khang
José Tuc
José Tuan Van Tran
Lorenzo Ngon
Lorenzo Huong Van Nguyen
Lucas Loan Ba Vu
Lucas Thin Viet Pham
Manuel Trieu Van Nguyen
Martín Tho
Martín Tinh Duc Ta
Mateo Alonso Leziniana
Mateo Dac Phuong Nguyen
Mateo Gam Van Le
Melchor García Sampedro
Miguel Hy Ho-Dinh
Miguel My Huy Nguyen

Relicario con restos de los mártires en Vietnam.

Relicario con restos de los mártires en Vietnam.

Nicolás Thé Duc Bui
Pablo Hanh
Pablo Khoan Khan Pham
Pablo Loc Van Le
Pablo Tinh Bao Le
Pablo Tong Buong
Pablo Duong
Pedro Tuan
Pedro Dung Van Dinh
Pedro Da
Pedro Duong Van Troung
Pedro Francis Néron
Pedro Hieu Van Nguyen
Pedro Quy Cong Doan
Pedro Thi Van Truong Pham
Pedro Tuan Ba Nguyen
Pedro Tuy Le
Pedro Van Van Doan
Pedro Borie
Simón Hoa Dac Phan
Teófano Vénard
Tomás De Van Nguyen
Tomás Du Viet Dinh

Tomás Thien Tran
Tomás Toan
Tomás Khuong
Valentín Berriochoa
Vicente Liem Nguyen
Vicente Duong
Vicente Tuong
Vicente Yen Do

Como es imposible escribir sobre cada uno de ellos, aunque sea muy brevemente, vamos a decir al menos alguna cosa sobre cada uno de los once mártires dominicos españoles.

Santo Domingo Henares, obispo mártir
Era oriundo de Baena (Córdoba), donde nació el 19 de diciembre del 1765. El 30 de agosto de 1783 vistió el hábito dominico y sin concluir sus estudios, marchó a Filipinas el 9 de julio de 1786. Después de ocupar varios cargos dentro de la Orden, fue nombrado obispo de Fez el 9 de septiembre del año 1800. Tenía conocimientos de medicina y astronomía, por lo que era muy respetado por los mandarines, que a menudo, le consultaban, aunque esto no impidió que fuera perseguido por ser obispo católico y apresado de noche. Encerrado en una jaula, fue conducido a la capital donde fue interrogado y condenado a morir decapitado el día 25 de junio de 1838. Su cabeza fue arrojada a un río, donde fue rescatada por un pescador cristiano. De él se conservan varias cartas escritas a sus familiares y a otros religiosos y una oración compuesta para su sobrina.

Santo Domingo Henares, obispo dominico, mártir en Vietnam.

Santo Domingo Henares, obispo dominico, mártir en Vietnam.

San Clemente Ignacio Delgado, obispo mártir
Nació en Villafeliche (Zaragoza) el 23 de noviembre del 1761. Con diecinueve años entró en la Orden de Santo Domingo y con veinticinco años de edad llegaba a Manilas, desde donde partió hacia la Cochinchina. En aquellos tiempos, aunque no faltaban los sobresaltos, se gozaba de una relativa calma; fue nombrado vicario general y coadjutor con derecho a sucesión en el Vicariato Oriental, siendo consagrado como obispo el 20 de noviembre del 1795. Cuando el emperador Minh-Manh subió al trono, la situación cambió radicalmente y de tal manera que es conocido como el “Nerón vietnamita”. Fue apresado y encerrado en una jaula de madera junto con otros misioneros y condenado a morir decapitado, aunque antes de que se confirmara la sentencia por parte del emperador, murió en la cárcel el día 12 de julio del año 1838, consumido por la enfermedad y los tormentos. Una vez muerto, fue de todos modos decapitado y su cabeza arrojada a un río, siendo recuperada cuatro meses más tarde, intacta e incorrupta. De él se conservan algunas cartas oficiales y personales.

San José Fernández, sacerdote mártir
Nació en Ventosa de la Cuesta (Valladolid), el 3 de diciembre del 1775 y en febrero del año 1805 partía desde Macao hacia la Cochinchina, siendo tan largo y penoso el viaje que le ocasionó una grave enfermedad, que no impidió se dedicara activamente a su labor apostólica. Llevaba allí unos treinta años como misionero y dando clases de latín, cuando en el año 1838 estalló la persecución de Minh-Manh, lo que hizo que tuviera que dejar de impartir sus clases y esconderse de aldea en aldea, en una de las cuales se encontró con un anciano sacerdote vietnamita: San Pedro Tuan. Delatados por un mandarín, fueron hechos prisioneros, enjaulados y cargado con una pesada canga. La jaula era tan pequeña que le impedía cualquier movimiento, por lo que se le paralizó medio cuerpo. Hubiese muerto de hambre en la jaula si un cristiano no hubiera sobornado con dinero al carcelero, quien le llevaba algo de comida una vez al día, aunque se la tenía que poner él mismo en la boca debido a la parálisis de sus manos. Tullido como estaba dentro de la jaula, fue sacado a rastras y decapitado el día 24 de julio de 1838. Nueve días antes también fue decapitado San Pedro Tuan.

 Urna con los restos de San Melchor García Sampedro en la catedral de Oviedo, España.

Urna con los restos de San Melchor García Sampedro en la catedral de Oviedo, España.

San Mateo Alonso Liciniana, sacerdote mártir
Nació en Nava del Rey (Valladolid) el 26 de noviembre del 1702. Veintiocho años más tarde ya estaba en Manila, aunque al año siguiente marchaba hacia las misiones de Tonkin. Allí estuvo trabajando como misionero durante diez años y aunque gozaba de muy poca salud, no perdonaba ningún trabajo y lograba escaparse de las manos de quienes iban tras él persiguiéndolo. Pero fue delatado por un cristiano apóstata y a finales de noviembre del 1743, mientras celebraba la Santa Misa fue hecho prisionero, aunque tuvo tiempo de consumir las Sagradas Especies. Lo arrastraron por los cabellos, le clavaron una lanza en el costado y malherido, lo llevaron en una barcaza hasta Nam-dinh. Desde allí, cargado de cadenas, fue llevado a Hanoi, donde estuvo cuarenta días en el cepo, desde donde confortaba en la fe a los demás prisioneros. Fue condenado a degüello, aunque la pena le fue conmutada por prisión perpetua. En la cárcel se encontró con San Francisco Gil de Federich y a partir de entonces, corrieron la misma suerte. La conmutación de la pena fue revocada y ambos fueron atados a unas estacas y degollados mientras recitaban el Credo. Era el 22 de enero del año 1745. De él se conservan algunas cartas personales.

San Francisco Gil de Federich, sacerdote mártir
Nació en Tortosa (Tarragona) en diciembre del año 1702 y profesó en el convento de Santa Catalina de Barcelona con sólo dieciséis años de edad. Fue enviado a la Provincia de Nuestra Señora del Rosario en Filipinas y desde allí, solicitó voluntariamente que lo enviasen a Tonkin. Aprendió el nuevo idioma y se dedicó en cuerpo y alma a la predicación, atención a los enfermos, administración de los sacramentos y demás labores apostólicas, escondiéndose de aldea en aldea para no ser arrestado. Pero por culpa de un bonzo budista que lo delató, fue apresado el 3 de agosto de 1737. Llevado a la corte del emperador, fue encarcelado y encadenado en un patio descubierto, a la intemperie. Fue interrogado, maltratado y cargado con cadenas tan gruesas que le causaron una herida en un pie, tan profunda que no le permitía moverse. Su terrible estado movió a compasión a dos mujeres no cristianas que, con dinero, sobornaron al carcelero para poder llevarlo a casa y curarlo. Como se negaba a pisar la cruz, fue condenado a morir degollado, junto con su amigo y hermano San Mateo Alonso Liciniana. De él se conservan algunas cartas.

Procesión de las reliquias de San Jerónimo Hermosilla, en su localidad natal, el día 19 de septiembre de 1987.

Procesión de las reliquias de San Jerónimo Hermosilla, en su localidad natal, el día 19 de septiembre de 1987.

San Jacinto Castañeda, sacerdote mártir
De él ya hemos publicado un artículo más extenso el pasado día 5 de junio, artículo firmado por nuestro compañero Salvador.

San Jerónimo Hermosilla, obispo mártir
Fue el sostén principal de la Misión dominicana de Tonkin durante las dos crueles persecuciones contra los cristianos, bajo los reinados de los emperadores Minh-Manh y Tu’-Dú’c. Había nacido en Santo Domingo de la Calzada (La Rioja) el 30 de septiembre del año 1800 y aunque primero ingresó en el seminario de Valencia, finalmente entró en la Orden de Santo Domingo, profesando el 29 de octubre del 1823. Siendo subdiácono, se alistó para ir a Filipinas, donde fue ordenado de sacerdote. Era joven y robusto, incansable en el trabajo, por lo que siempre cargaba con las labores más pesadas de la Misión. Durante los treinta y dos años que duró su ministerio, viajaba sin cesar a pesar de las crueles persecuciones a las que eran sometidos los cristianos. Todos los misioneros iban cayendo, pero el emperador no conseguía su arresto a pesar de que tenía a varios miles de soldados detrás de él. Un día fue encontrado y fue tan grande el alboroto montado por los soldados, que ante el asombro del padre Hermosilla, ni lo vieron, por lo que se retiraron creyendo que el misionero había escapado. En agosto del 1840 fue nombrado Vicario Apostólico y obispo titular Miletopolitano, por lo que tuvo que realizar un penoso y largo viaje a pie que duró diez días, para poder ser consagrado como obispo el 25 de abril de 1841. A partir de ese día, cambió de nombre para poder ocultarse más fácilmente. Su nuevo nombre fue Liem y así es conocido por los propios vietnamitas. Minh-Manh murió en 1841 sin conseguir atraparlo, pero por culpa de un cristiano apóstata, fue capturado mientras viajaba en una barcaza. Lo llevaron a la aldea de Hai-duong y como no conseguían que pisara la cruz, fue encerrado en una jaula. Fue decapitado el 1 de noviembre de 1861 junto con San Valentín Berriochoa y San Pedro Almató. Se conservan algunas cartas dirigidas a familiares y religiosos.

Reliquias de San Valentín Berriochoa en su localidad natal, Elorrio, Vizcaya (España).

Reliquias de San Valentín Berriochoa en su localidad natal, Elorrio, Vizcaya (España).

San Valentín Berriochoa, obispo mártir
“Voy a hacerme Santo para que haya alguno en Vizcaya”, son palabras de San Valentín Berriochoa a un amigo, antes de partir hacia Filipinas. Había nacido en Elorrio (Vizcaya), el día 14 de febrero del 1827. Aunque estudió en el seminario de Logroño y allí se ordenó de sacerdote, viajó a Ocaña (Toledo) para solicitar ser admitido en la Orden de Predicadores, profesando en el año 1854. Marchó a Filipinas como misionero y allí se encontró con San Melchor García Sampedro, obispo asturiano, quién lo nombró coadjutor suyo, aunque luego tuvo que hacerse cargo de todo el Vicariato Central: “El señor Melchor García Sampedro me ha echado encima una pesada cruz. Si tengo la suerte de ir al cielo, allí le pediré cuentas de lo que ha hecho”. Como la persecución arreciaba, siguiendo el consejo de San Jerónimo Hermosilla, con dolor de su corazón, buscó refugio en el Vicariato Oriental, aunque allí fue detenido el 25 de octubre del 1861 y encerrado en una jaula. Junto con San Jerónimo Hermosilla y San Pedro Almató, recibió la palma del martirio el 1 de noviembre del mismo año, amarrado fuerte y dolorosamente a tres estacas, siendo decapitado. Destacó por su especial devoción a María, a quien llamaba “su Madrecita del alma”. Dijo que iba a Asia a hacerse Santo y lo consiguió. De él se conservan ciento setenta cartas personales y una pastoral a sus sacerdotes.

San Pedro Almató, sacerdote mártir
Nació en Sant Feliu Sasserra (Barcelona) el 1 de noviembre del 1830 y por consejo de San Antonio Maria Claret, entró en el convento de los dominicos de Ocaña, marchando a Manila antes de ser ordenado sacerdote. Aquel clima se sentó tan mal que pronto cayó gravemente enfermo, pero aun así fue compañero itinerante de San Valentín Berriochoa, llegando incluso a carecer de un lugar donde poder echarse a dormir sobre una piedra. Delatado por un traidor, fue arrestado en octubre del 1861 y conducido a la ciudad, cargado de cadenas y con la canga al cuello. En la entrada de la ciudad habían colocado una gran cruz en el suelo a fin de que la pisara, pero él se postró en tierra y la adoró, negándose a pasar por encima de ella. Sometido a un largo interrogatorio, fue encerrado en una jaula y allí permaneció hasta el día 1 de noviembre de 1861, fecha en la que fue martirizado con sólo treinta y un años de edad. Se conservan veintiocho cartas escritas a sus familiares.

Reliquia de San Pedro Almató en su localidad natal, Sant Feliu Sasserra, Barcelona (España).

Reliquia de San Pedro Almató en su localidad natal, Sant Feliu Sasserra, Barcelona (España).

San José María Díaz Sanjurjo, obispo mártir
Había nacido en Santa Eulalia de Suegos (Lugo) el 25 de octubre del 1818. Estudió en el seminario de Lugo y posteriormente, en la Universidad de Compostela, donde cursó seis años de teología y uno de derecho. Ingresó en el convento de Ocaña el día 23 de septiembre de 1842, se ordenó de sacerdote en Cádiz y seis meses más tarde, el 14 de septiembre de 1844 llegó a Filipinas. Con permiso de sus superiores, marchó a Vietnam y allí ejerció su ministerio apostólico, siendo nombrado obispo de Platea y coadjutor del Vicariato Apostólico en el mes de marzo de 1849, con solo treinta y un años de edad. Fue consagrado obispo por San Jerónimo Hermosilla, quien le advirtió que “en Vietnam, las dignidades sólo dan trabajo”. Fue hecho prisionero en marzo de 1856 y conducido maniatado ante el tribunal de Nam-dinh, donde lo cargaron de cadenas y le pusieron una pesada canga en el cuello. Estuvo un año en prisión y el 20 de julio de 1857, fue conducido a un lugar llamado “siete yugadas”, donde habían sido martirizados cientos de cristianos. Fue amarrado a una estaca y sujetándole fuertemente las manos a la espalda, fue decapitado. Su cadáver fue arrojado a un río, pero pudo recuperarse su cabeza. De él se conservan varias cartas escritas a sus familiares.

San Melchor García Sampedro, obispo mártir
Nació en Cortes (Asturias) el 26 de abril del año 1821; estudió en la Facultad de Teología de la Universidad de Oviedo e ingresó en el convento de Ocaña, siendo ordenado de sacerdote en junio de 1847. Un año más tarde, partió como misionero a Filipinas y desde allí, a Vietnam, donde llegó a finales de febrero del 1849. Fue nombrado obispo de Tricomia y coadjutor de San José María Díaz Sanjurjo, a quién sucedió en el gobierno del Vicariato Central. Fue apresado el 8 de julio del 1858, tres años después de ser consagrado obispo.

Instrumentos de martirio.

Instrumentos de martirio.

Como su martirio fue el más cruento de todos ellos, me detendré un poco en relatarlo, según lo cuenta el padre Khang, dominico y mártir vietnamita que, camuflado, presenció el martirio. Lo mantuvieron incomunicado durante veinte días en la prisión de Nam-dinh, junto con dos ayudantes vietnamitas que también morirían como mártires. La noche del 26 de julio de 1858, el Gran Mandarín lo mandó llamar para explicarle el género de muerte que le tenía preparado y el día 28, al amanecer sacaron a los tres mártires y los llevaron al lugar del suplicio. A los dos vietnamitas los ataron a dos estacas mientras el obispo los animaba a perseverar en la fe; a la voz del mandarín, ambos jóvenes fueron degollados. Al obispo lo obligaron a tenderse boca arriba sobre una esterilla puesta en el suelo, clavaron dos estacas frente a las manos, pero tan separadas que éstas no podían llegar a las estacas, por lo que las amarraron con cordeles y tiraron salvajemente de ellas. Luego clavaron dos estacas por debajo de los brazos, haciéndolas juntar por arriba a fin de oprimir el pecho del obispo. Otras dos estacas fueron puestas cerca de los pies haciendo la misma operación que habían hecho con las manos.

A continuación, cinco verdugos colocados a ambos lados, con hachas sin corte a fin de que el tormento fuese más prolongado, descargaron doce golpes sobre cada pierna hasta que se las cortaron. Hicieron lo mismo con los brazos, dando seis golpes en cada uno de ellos. Durante el suplicio, San Melchor no dejaba de pronunciar el Nombre de Jesús. Posteriormente, con quince hachazos le cortaron la cabeza, le abrieron el vientre y con un gancho le sacaron el hígado que se comieron, pues según sus creencias, así el valor del mártir pasaba a ellos. Envolvieron todos los trozos del cuerpo en la esterilla y lo sepultaron en un hoyo cubriéndolo de tierra. La cabeza fue destrozada a golpes y tirada a un río. Como he dicho antes, era el 28 de julio de 1858.

Cada uno de estos santos se merece un artículo, como hizo nuestro compañero Salvador escribiendo sobre San Jacinto Castañeda, pero yo he preferido hacerlo así, aunque posiblemente, en otra ocasión escribiremos sobre los demás mártires de esta Causa.

Antonio Barrero

Bibliografía
– VV.AA., “Testigos de la fe en Oriente”, Misión Dominicana de Nuestra Señora del Rosario, Hong Kong, 1987.

Enlaces consultados (11/06/2013):
http://conggiao.info/photos/2109/0/0/cac-thanh-tu-dao-viet-nam-2411.aspx
http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=26409
http://en.wikipedia.org/wiki/Vietnamese_Martyrs

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

21 pensamientos en “Santos mártires de Vietnam

  1. Gracias por este excelente elenco y resumen de los cristianos martirizados en Vietnam, Antonio. Tú sabes que, cuando se preste la ocasión, yo me ofrezco voluntariamente a hablar de la única mujer canonizada de este grupo, Santa Inés Le Thi Than, aunque bien poco es lo que se sabe de ella.

    Me ha encantado la inmensa belleza del sepulcro de San Valentín de Berrio-Ochoa, parece un templo oriental y si no llegas a poner que está aquí, en España, lo hubiese ubicado en Vietnam. Será cosa de ver. De este Santo he difundido muchas estampas en mis trajines de coleccionista.

    Y bueno, qué decir del martirio de San Melchor García Sampedro… un salvajismo con precedentes, pero no por ello menos salvaje. Has hecho bien en esbozar las vidas de estos misioneros que dieron sus vidas allí. A ver si, además de hablar de Santa Inés, también nos vamos animando a hablar de algún lugareño.

    • Este tipo de artículos les vienen muy bien a nuestros amigos españoles y mexicanos que se creen que en los últimos tiempos, solo ha habido mártires en sus respectivos países. Desde el siglo XVI, en Asia, los cristianos sufrieron terroríficas persecuciones y no hay nada más que recordar las de Japón, China, Corea, Vietnam y alguna que otra. Las persecuciones en España y México, se quedan en pañales con respecto a las otras.

      Me parece muy bien que escribas sobre Santa Inés y, por otro lado, se podría hacer un artículo sobre los santos locales vietnamitas, al menos sobre los relacionados con los dominicos, porque de ellos hay más información.

      • Pues Antonio yo no me creo lo que tu crees que nosotros creemos jajajaja

        En México han existido mas persecuciones y no nomas la del siglo XX, en España ustedes nos han hablado de mártires en el tiempo de la estancia de los musulmanes antes de ser expulsados por los reyes católicos, así es de que hay más mártires.

        Sangrientos estos martirios en Asia, en Vietnam, China y otros lados, pero no olivemos a Uganda y Nigeria en estos últimos meses la cosa está que deja a uno con la garganta cerrada. Si al Señor le fue mal, al discípulo de va a ir de la chingada y bien no lo advirtió el Señor, así que no nos asustemos.

        Me sorprende ver que muchos de los martirizados lleven el mismo nombre, generalmente de las órdenes que Evangelizaron aquellos lugares.

        • Coincido con Emmanuel, no nos consideres novatos o desinformados. En México hubo mártires durante la Reforma de 1857, y antes, durante la conquista, están varios misioneros españoles y alguno que otro europeo, así coo los Beatos Cristobal, Antonio y Juan y los Beatos Mártires de Cajonos.
          Y estamos al tanto de otros muchos en Europa, como los polacos los de la cortina de hierro.
          Como penitencia te dejamos que escribas la Vida, Obras y Prodigios del Santísimo y Veneradísmo Rey Miguel. Jajajajaa.

          • Yo no os considero novatos ni mucho menos, pero está clarísimo que vosotros (y nosotros) le damos mucho más valor a nuestros mártires que a los extraños y prueba de ello es que, cuando sale un artículo de los vuestros o nuestros, nos volcamos en los comentarios y cuando se escribe de otros…..

          • Bueno Antonio eso de que se escribe más sobre los martires locales o más cercanos a notros y que nos volcamos en comentarios creo yo que se debe a la falta de información, es muy complicado conseguir información sobre mártires orientales en nuestro idioma en México para informarnos más al respecto, yo de este grupo conozco por que en internet alguna vez vi una estampa a uno que otro pero nadamás en los santorales o libros hagiograficos que se publican en México no se hace más que una breve mención de ellos y ya por lo que pues no podemos ni hacer artículos al respecto tan extensos ni comentar tanto, a mi personalmente me gusta mucho leer de mártires orientales son de mis preferidos por haberse atrevido a ir a evangelizar a una tierra tan ajena a occidente en muchos aspectos. Y pues bueno Antonio si aqui en México con trabajo y se conocen a los mártires del siglo XX de la Cristiada, pues mucho menos a los mártires Vietnamitas o Japoneses.

          • Martires durante la Epoca de la Reforma de 1857, no creo mas que he escuchado el caso de un sacerdote asesinado por los juaristas pero martires, estaría yo en contra, no murieron por la fe, murieron por conservar los privilevios de la Iglesia, o a ver que causas estan abiertas?

  2. Que terribles matanzas de tantos martires por la evangelizacion. Que podrian decir de estos Santos y de miles otros a los que promueven el sincretismo religioso hoy en dia??? Isabel

  3. Isabel, muchas gracias por tu cmentario.
    Yo creo que los católicos tenemos que tener buenas relaciones con todas las religiones y eso no quiere decir que intentemos conciliar nuestro dogma con sus doctrinas. Otra cosa es el ecumenismo con el resto de nuestros hermanos cristianos: aquí si que debemos tender a conseguir la unidad plena entre todos los que creemos en Cristo.

  4. Toño:
    Pues como que traes prisa, yo esperaba este artículo para el 24 de noviembre, día de su celebración litúrgica.
    Yo conocí a estos santos un día después de su canonización, lo leí en el periódico y decía que era la canonización más numerosa de la historia, luego de la de los mártires de Corea y que luego sería superada por la de los de China y últimamente por los de Otranto.
    Comencé a investigar y a conocer a estos santos orientales, porque como sabes, San Felipe de Jesús murió con un grupo de mártires del Japón, y luego de él, otros dos beatos mexicanos (Bartolomé Laurel y Bartolomé Gutiérrez) con otros dos que vivieron en México (Luis Flores Y Pedro de Zúñiga) integran un grupo de 205 mártires beatificados por Pío IX. Así me metí de lleno a estudiar los martirios de esos cristianos y me convencí de que los japoneses superaron en crueldad y refinamientos a los perseguidores del imperio romano.
    En este tenor, vino luego Corea y Vietnam, cuyos procesos de tortura son dignos de la PGR, KGB o la CIA, sin ignorar a las técnicas franquistas. Procesos realmente inhumanos e innombrables.
    De estos santos vietnamitas, recuerdo haber leído bastante, sobre todo lo respecto a los dominicos, que como bien dices, guardan una buena información. Un detalle importante para mi es que muchos de estos santos españoles, vivieron también en México, cuando tenían que venir a este lugar para irse a Filipinas, embarcándose en el puerto de San Blas, en Nayarit. Leí, si mal no recuerdo, un episodio que me conmovió mucho sobre San Jerónimo Hermosillo cuando fue ordenado obispo: a media noche, en secreto, llevando una mitra de papel y un junco como báculo.
    Opino que gracias a la sangre de estos mártires la fe católica ha germinado en estos lugares ofreciendo frutos esperanzadores: luego de Filipinas, Corea es el país de Asia con más número de católicos.
    Recuerdo también que Santa Teresita tenía un afecto especial por el entonces siervo de Dios y hoy San Juan Teófanes Venard, de quien llegó a recibir alguna reliquia. Cabe señalar que ella deseaba irse a vivir a un Carmelo en Saigón, pocos años después de que hubo paz en ese país y por lo cual es considerada Patrona de las Misiones. Tengo una foto de las reliquias de los mártires del Instituto de las Misiones Extranjeras de París, entre las cuales creo que está el mártir antes referido.

    Ahora paso a hacerte algunas preguntas: El sepulcro de San Valentín Barriochoa tiene una imagen yacente del santo, ¿son sus reliquias recubiertas o solo una imagen? Lo digo porque más arriba hay algo como un sagrario o será un cofre con sus reliquias?
    De San Jerónimo Hermosilla, la foto con la procesión de las reliquias, en uno alcanzo a distinguir un cráneo, ¿qué hay en el otro relicario?
    La foto con el gran relicario muestra a un lado de la base un relicario con un cráneo, ¿de quién se trata?
    La foto de los simulacros de los mártires ya la conocía, y otras semejantes, pero como la página que vi estaba en vietnamita, quede en ayunas. ¿Son restos cubiertos de cera o simples representaciones, dónde se hallan?
    Sabía de los restos de San Melchor García en la Catedral de Oviedo, gracias por ponerla.
    De San Pedro Almato el relicario parece contener un hueso ¿existen más reliquias?
    La foto de instrumentos de martirio no refiere a algún santo en particular. ¿Son ilustrativas o están relacionadas con alguien?
    Por último y para no ponerte a parir chayotes, se que en la Catedral de Notre Dama en París, en una capilla, fueron puestos a la veneración los restos, al parecer completos, de un santo mártir vietnamita. ¿Sabes de esto y de quien se trata?
    En fin, felicitaciones por este excelente trabajo.

    • Humerto

      ¿Quienes son estos beatos mexicanos de los que hablas? si tienes información sobre ellos me gustaría que me la hicieras llegar, Antonio te puede facilitar mi correo.

      Por cierto Antonio puedo ver que en las narraciones se les pide a los mártires pisar la Cruz a diferencia de renegar a tu fe, sacrifica por el emperador o por los ídolos. Y qué par de mujeres no cristianas que sienten compasión por aquellos que ven sufriendo quizá por lo que sufrían o aún más por ver de que tenían por crimen su fe. Creo que estas mujeres se arriesgaron mucho.

    • Humberto, puedo responder al menos a una de esas preguntas. Los simulacros yacentes de los mártires vietnamitas son sólo eso, imágenes yacentes, estatuas. No son sus cuerpos recubiertos de cera ni contienen reliquias.

      • Amigo Humberto,
        Ayer estaba fastidiado y al hacerme todas estas preguntas me pusiste en un aprieto porque mientras que las fotos de las tumbas y relicarios de todos los santos coreanos las tengo en un mismo álbum, las de los mártires vietnamitas (que tengo de más de cincuenta de ellos) están desperdigadas por varios álbumes; aun así, aunque sea resumidamente, intento responderte a lo que me preguntas.

        1.- Las reliquias de San Valentín Berriochoa están dentro del cofre de la parte superior del altar. Si pinchas en la foto, la verás muy ampliada y el cofre se ve con más detalle. Lo de abajo es simplemente una figura yacente que pudiera tener algún pequeño hueso, pero que no te lo puedo confirmar. De este altar, cofre y figura tengo varias fotos con bastante resolución, que te envío por e-mail.

        2.- Efectivamente, en un relicario está el cráneo de San Jerónimo Hermosilla y en el otro, parte de sus huesos. Tengo dos fotos grandes de estos relicarios pero no están digitalizadas.

        3.- Me dices que en la foto con el gran relicario se muestra a un lado de la base un relicario con un cráneo. Es el cráneo de San Teófano Venard. De estos dos relicarios, te envío por e-mail fotos independientes con mucha más resolución.

        4.- Los simulacros no son restos de mártires, son solo eso, simulacros y están en la llamada Casa de Pascua de la archidiócesis de Bui Chu. En esa archidiócesis se encuentran los restos de varios de ellos, naturales de esa archidiócesis, pero no son esos simulacros. Te envío fotos de los simulacros

        5.- Que yo sepa, no existen más reliquias de San Pedro Almató.

        6.- Los instrumentos de martirio se usaron con algunos de los santos, pero no sabría responderte con cuales, aunque esa información aparece en Flickr.

        7.- En París (y no en la catedral de Notre Dame, sino en la Casa Generalicia de las Misiones Extranjeras), están los restos completos de varios santos, entre ellos: Antonio Quynh Nam, Pablo Tuong Buong, Simón Hoa Dac Phan, Tomás Thien Tran y algunos más. Estas fotos no las tengo digitalizadas; habría que escanearlas.
        Aunque tarde, respondo, ¿eh?

        • Emmanuel,
          Pisar voluntariamente la cruz y renegar de la fe, es lo mismo, ¿no? Los verdugos los forzaban a hacerlo poniendo una cruz en el suelo en las entradas de las puertas, pero ellos se negaban y se las ingeniaban para no pisarla.
          ¿Quienes eran esas mujeres? No lo se, pero seguro que están con ellos en el Paraiso.

  5. Antonio me he quedado sorprendido con tu articulo de hoy.
    Son muchos los mártires vietnamitas que dieron su vida soportando esos atroces martirios perteneciendo y defendiendo a la Iglesia Católica, ciertamente su testimonio mereció la pena porque si mal no tengo entendido sirvió para reforzar la Fe del resto de Vietnamitas convertidos.
    De esta lista de Obispos mártires solo conocía a San Valentín de Berriochoa ( que como Ana María lo conocí por las estampas que difundimos, y también por ser antepasado de un miembro de la familia Real Española, de cuyo nombre no quiero acordarme) , de los demás poco conocía y la verdad es que tengo curiosidad por conocerlos mas a fondo en futuros artículos como es el caso de San Jerónimo Hermosilla y San Domingo Henares.

  6. Muchas gracias Antonio por este buenisimo artículo sobre los mártires Vietnamitas de los cuales solo conozco y eso unicamente por estampa a San Andrés Dung Lac del que ojalá proximamente hablen para enterarnos bien quien fue. Parece ser que los vietnamitas en esa época eran muy crueles con los mártires es impresionante ver a que grado puede llegar el desprecio por la vida y aun más impresionante el valor de estos mártires al enfrentarse, creo que de lo más horrible es de que se comían el hígado digo no es único en su tipo pues varias culturas han hecho eso pero aun así no deja de sorprender ese tipo de canibalismo, muchas gracias.

    • Si, la verdad es que los martirios fueron muy cruentos, pero te habrás dado cuenta que hubo ciertos períodos de relativa calma y que fue bajo los emperadores Minh Mang y Tu’ Dú’c, cuando la incipiente iglesia vietnamita fue más perseguida.
      El régimen vietnamita era muy parecido al chino y el imperio estaba regido por varias dinastías que se sucedían unas a otras y aunque había ciertos señores locales, más o menos tolerantes en su territorio, el emperador era dueño absoluto y al mismo tiempo, legislador y juez; los mandarines eran solo funcionarios del gobierno.

      Existía una cierta guerra civil entre dos dinastías rivales, una más tolerante que la otra y estos dos emperadores, pertenecientes a una misma dinastía más cruel, llevaron una sistemática persecución contra los cristianos, especialmente en la región Nam-Dinh. En esto colaboraron algunos gobernadores locales, entre ellos, el tristemente famoso Trinh-Quanh-Khanh.

      Se les perseguía principalmente porque se les veía influenciado por los extranjeros (franceses y españoles), porque algunos budistas veían que su influencia podía decaer y, a veces, como he dicho, porque algunos mandarines y jefezuelos locales eran realmente unos criminales. Lo mismo flagelaban a los cristianos en posición vertical que horizontal, les colocaban cepos en los hombros y en los pies, los exponían a la intemperie hasta que morían, los quemaban, decapitaban…., haciéndoles pasar tremendas torturas como las que he explicado especialmente en el caso de San Melchor Garcia Sanpedro.
      Cayeron los dominicos y sus catequistas, los sacerdotes de las Misiones Extranjeras de Paris y sus ayudantes,…, en fin, todos aquellos que veían que podían influir en el pueblo llano convirtiéndolos a la nueva fe.

  7. Dear Antonio,
    is it possible that, indirectly, these martyrs are the victims of the western collonialism too? I mean, the agressivity of the powers beyond seas against the natives might have been produced a reaction against them. In this sense, the most terrible terrorist group today in Nigeria is called “BokoHaram”, which means, “Death to the West” and not to Christianity. With other words, the extremists there associate the Western culture with the Christianity. This phenomenon I have observed here in Frankfurt, too. An year ago I used to work in a car factory, Continental, together with many muslim students from Africa, Middle East and Pakistan. All of them desconsidered the christianity as immoral, because they did not see any distinction between the religion and the western culture. Probably the Oriens make not so much distinction between religion and culture, at least in the islamic countries. So, this misunderstanding has indirectly lead to so many martyrs in Syria and Egypt, also in Iraq and Nigeria and sometimes in India in Pakistan against the christians.
    The most diabolic situation is, in my opinion, that the western powers and media are against the autoritaristic regimes in Egypt and Syria and don´t say a word about the “rebels” (a sympathetic word for “terrorists”) who kill Christians and destroy churches with weapons offered by the European countries…

    • Eso que dices es cierto. Cuando los europeos hemos ido a paises del Tercer Mundo, siempre lo hemos hecho en plan de colonizadores y explotadores de sus riquezas. Los misioneros occidentales, los acompañaran o no, eran también vistos como colonizadores, que si bien no pretendían poseer sus territorios, si al menos, quitarles su fe ancestral. Esto nos hace comprender en parte, aunque no justificar, la persecución contra los misioneros y los nuevos cristianos nativos. Y, como también bien dices, eso pasó antaño y sigue ocurriendo ahora en algunos paises africanos y asiáticos. El cristianismo se asocia a Occidente y Occidente es el explotador del Tercer Mundo.

      De todos modos, no en todos los lugares en conflicto ocurre exactamente lo mismo; mientras que en Siria ha habído casi siempre una buena coexistencia entre cristianos y musulmanes, en Egipto, esta coexistencia, siempre ha estado salpicada de ataques y, máxime ahora, cuando el Patriarca Copto se hace la foto con el régimen golpista. Creo que eso ha sido un grave error del que la Iglesia Copta debería pedir perdón.

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