Las Iglesias Bizantinas y el Rito Bizantino (II)

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Concelebración de Patriarcas Ortodoxos con motivo del 1025 aniversario de la cristianización de la Rus’. Preside el patriarca de Jerusalén.

Concelebración de Patriarcas Ortodoxos con motivo del 1025 aniversario de la cristianización de la Rus’. Preside el patriarca de Jerusalén.

En el artículo anterior traté sobre los antiguos Patriarcados bizantinos y dije que en este, escribiría someramente sobre los Patriarcados más recientes y de las otras Iglesias bizantinas autocéfalas. Eso es lo que pretendo hacer en el artículo de hoy. Cuando termine esta parte descriptiva preliminar, nos detendremos en el dogma, la liturgia, el culto y los sacramentos, etc.

Patriarcado de Moscú
Los orígenes de la Iglesia Rusa se sitúan entre los siglos IX y X, cuando el Gran Ducado de Kiev tenía reconocida la primacía sobre los otros ducados eslavo-orientales de la época. La leyenda nos dice que el Gran Duque Vladimiro (San Vladimiro), queriendo dar una digna fe religiosa a su pueblo, envió mensajeros por todo el mundo para que le informasen de las religiones existentes en sus respectivos países. Se decidió por el cristianismo y así nació la Iglesia de la Rus’ (lo que hoy es Ucrania), que estuvo bajo la jurisdicción del Patriarcado de Constantinopla. La evolución de la sede primacial de Kiev estuvo al vaivén de los acontecimientos políticos, que finalmente la llevaron a lo que en su tiempo era Moscovia y así, en el 1299 el metropolita de Kiev abandonó su propia sede y en el 1325 se asentó en Moscú, asumiendo el título de “metropolita de Kiev y de toda la Rus’”. Sin embargo seguía sometido a la jurisdicción de Constantinopla. El metropolita de Kiev se acercó a Roma durante el Concilio de Florencia, pero aquella unión no cuajó y cuando Constantinopla cayó en manos de los turcos en el año 1453, Moscú interpretó como un castigo divino ese acercamiento a Roma. “Las dos Romas han caído, la tercera está en pie y una cuarta no existirá jamás”, escribía el monje Filoteo de Pskov al Gran Duque Basilio II.

Su Santidad Kiril I, patriarca de Moscú y de toda la Rus’.

Su Santidad Kiril I, patriarca de Moscú y de toda la Rus’.

Así nació la teoría de una “tercera Roma”, de la que se adueñó Moscú considerándose como la capital absoluta e indiscutible de la defensa de la ortodoxia. La Iglesia Rusa tomó conciencia de su superioridad sobre todas las demás Iglesias. Pero faltaba un título digno para el cabeza de aquella Iglesia y eso se dio cuando en el año 1589, el Patriarca Jeremías II de Constantinopla concedió al metropolita Job el título de Patriarca de toda Rusia. Su sucesor, el Patriarca Nicón intentó realizar una reforma litúrgica, a la cual se opuso gran parte de su propia Iglesia, provocándose el cisma de los llamados “Viejos Creyentes”, que dura hasta el día de hoy.

Pero en 1682, el zar Pedro el Grande quiso unir la institución eclesiástica a la civil y así, a la muerte del Patriarca Adriano, no permitió la elección de un nuevo sucesor, nombrando al obispo de Ryazan como “custodio del trono patriarcal”. La Iglesia conservó esta estructura hasta que el zar Nicolás II – antes de la Revolución bolchevique de 1917 – restableciera el Patriarcado eligiéndose como Patriarca al metropolita de Jaroslav y Rostov, San Ticón. Con la victoria del comunismo, la Iglesia se vio sometida a una cruel persecución, asesinándose a ciento veintiocho obispos, más de veinticinco mil sacerdotes y muchos miles de fieles. Incluso el Patriarca Ticón fue hecho prisionero en el año 1922, pero la Segunda Guerra Mundial hizo que el gobierno soviético sintiese la necesidad de agrupar a todo el pueblo tras de sí y cambió su conducta con respecto a la Iglesia, firmándose un concordato entre ambos.

Las relaciones de la Iglesia Ortodoxa Rusa con la Iglesia Católica nunca fueron fáciles, siendo la rusa la Iglesia ortodoxa más anticatólica, aunque desde la época del Concilio Vaticano II, las relaciones han mejorado. El actual Patriarca es Su Santidad Kiril I, patriarca de Moscú y de toda la Rus’. La web del patriarcado es ésta.

Patriarcado de Bulgaria
El cristianismo llegó a Bulgaria en tiempos del zar Boris (853-889), de manos de los Santos Cirilo y Metodio, que introdujeron la lengua eslava en la liturgia. Dado que Constantinopla no quiso conceder un patriarcado a Bulgaria, el zar lo solicitó al Papa Nicolás I, quien envió a sus tierras a dos obispos. El sucesor de Boris, Simeón el Grande (893-927) proclamó unilateralmente la autocefalía de la Iglesia Búlgara, al frente de la cual puso a un Patriarca con sede en Preslav. Diez años después, Constantinopla reconoció la nueva situación, pero cuando Bulgaria fue desvastada por Svjatoslav de Kiev, el patriarca Damiano se refugió en Serbia, fijando su sede en Ochrid. Tras varios avatares políticos que duraron varios siglos, Constantinopla consiguió que los turcos suprimieran la sede de Ochrid, por lo que se puso fin al primer intento búlgaro de conseguir un patriarcado propio. Hubo un segundo intento que también fracasó, pero para acceder definitivamente a esta demanda de la Iglesia Búlgara, fue necesario esperar a la época del renacimiento de la conciencia nacional de los países balcánicos a inicios del siglo XIX.

Su Santidad Neófitos, patriarca de Bulgaria.

Su Santidad Neófitos, patriarca de Bulgaria.

Hasta entonces, la Iglesia Búlgara era regida por arzobispos griegos enviados desde Constantinopla y esta situación no era del agrado ni del clero ni del pueblo búlgaro, por lo que en el día de Pascua del año 1860 dejaron de conmemorar al Patriarca de Constantinopla durante la celebración de la Divina Liturgia. En represalia, los griegos excomulgaron a tres obispos que se habían puesto al frente de esta reivindicación. Esto provocó la expulsión del territorio búlgaro de muchos arzobispos griegos y la obtención por parte del sultán Abdul Aziz, de un decreto firmado el 12 de marzo de 1870 por el que se reconocía la creación de un exarcado nacional búlgaro, regido por un sínodo de obispos. Constantinopla reaccionó excomulgando a la totalidad de la Iglesia Búlgara, una decisión que no fue compartida por el resto de las iglesias eslavas. Después de varias tentativas de reconciliación, la excomunión entre Sofia y Constantinopla se levantó en el año 1945. En el 1953, unilateralmente, el Sínodo de la Iglesia Búlgara decidió la erección de un Patriarcado propio, eligiendo como patriarca al obispo Cirilo. A esto siguió un nuevo período de ruptura con Constantinopla, hasta que esta reconoció como inevitable esta situación en el año 1961. El actual Patriarca búlgaro es Su Santidad Neófitos de Bulgaria, que tiene su sede en Sofia. La web del patriarcado es ésta.

Su Santidad Irinej, arzobispo de Péc, metropolita de Belgrado y Karlovci y Patriarca Serbio.

Su Santidad Irinej, arzobispo de Péc, metropolita de Belgrado y Karlovci y Patriarca Serbio.

Patriarcado de Serbia
El cristianismo llegó a Serbia desde Roma y desde Bizancio. En el año 1020 se menciona una sede episcopal en Ras, sufragánea de Ochrid, pero de la que no se conoce qué rito practicaba. En aquellos tiempos, el territorio serbio estaba desde el punto de vista político, a los vaivenes de Bisanzio y de Bulgaria, hasta que en el año 1186, el zar Esteban Nemanja decidió organizar un estado fuerte, del cual, su hijo y sucesor Esteban II, obtuvo la corona real de manos del Papa Honorio III en el año 1220. Su hermano Sabas, monje en el Monte Athos, fue el principal organizador de la nueva Iglesia nacional serbia. San Sabas obtuvo del Patriarca de Constantinopla, en el año 1219, el reconocimiento de la autocefalía de la Iglesia Serbia. Su sucesor, San Arsenio I, fijo la sede del arzobispado en Péc (en la actual Kosovo), donde aun permanece.

En tiempos de Esteban Dusan el Grande (1331-1355), el sínodo de los obispos serbios reunido en Skopje, proclamó la creación del Patriarcado de Serbia. Este Patriarcado fue suprimido en el año 1459 por el sultán Mahoma II, que lo puso bajo la jurisdicción del arzobispo de Ochrid, lo que no impidió que la Iglesia Serbia se desarrollara grandemente con la creación de numerosos monasterios. El jenízaro Mehmet Pascha Sokolovic, recuperó el cargo de gran visir y el 4 de noviembre de 1557 restableció el Patriarcado en Péc, proponiendo como patriarca a su hermano, el monje Macario. El Patriarcado estuvo vigente hasta que en el año 1766, fue suprimido por el sultán Mustafá III a instancias del propio Patriarca de Constantinopla.

En el 1830 Constantinopla reconoció la autonomía de la Iglesia Serbia, proclamándola autocéfala en el año 1879. Constituido el Estado Yugoslavo en el año 1918, Constantinopla concedió a la Iglesia Serbia la plena organización eclesiástica. Todos conocemos la descomposición del estado yugoslavo a la muerte del mariscal Tito, ocasión que aprovechó la Iglesia de Macedonia para declararse autónoma, aunque en comunión con el Patriarcado Serbio, comunión que al día de hoy está suspendida desde que el día 19 de julio del 1967, se enfrentó a la Iglesia madre al poner a su cabeza un obispo de Ochrid y Macedonia que no era del agrado del Patriarcado Serbio. La Iglesia de Macedonia, aunque se mantiene dentro de la ortodoxia, intenta suplir esta soledad con continuos contactos con Roma. El actual patriarca es Su Santidad Irinej, arzobispo de Péc, metropolita de Belgrado y Karlovci y Patriarca Serbio. Tiene su sede en Péc (Kosovo). La web del patriarcado es ésta.

Su Beatitud Daniel Ciobotea, patriarca de Rumania.

Su Beatitud Daniel Ciobotea, patriarca de Rumania.

Patriarcado de Rumania
Intentaré dar algunas pinceladas muy resumidas sobre este Patriarcado, a sabiendas de que nuestro compañero Mitrut puede ampliar esta información y, aun quizás, hacerme alguna corrección. Yo le rogaría que, aunque fuese en un artículo aparte, la ampliase pues yo, deliberadamente, la he resumido al máximo a fin de no alargar este artículo. Por ejemplo, no he querido tratar todo lo relacionado con la interesante historia de la importante Iglesia uniata rumana.

Los rumanos son un pueblo neolatino proveniente de la colonización de Dacia por parte de los romanos, cosa que se hizo en tiempos del emperador Trajano. En la Edad Media, la actual Rumania formaba parte del imperio búlgaro y eso explica los elementos eslavos de su liturgia y de su disciplina eclesiástica. Por tanto, los orígenes del cristianismo rumano son de la época del imperio romano y solo adoptaron el rito bizantino en tiempos de la dominación búlgara. Durante el reinado del príncipe Nicolás Alejandro de Valaquía, el Patriarca Calixto I de Constantinopla erigió una metrópolis para la administración religiosa de aquella región, con sede en Targoviste y posteriormente en Bucarest.

En el Concilio de Constanza, en el que, aunque sin éxito, se propusieron algunas cuestiones unionistas entre Roma y Constantinopla, estuvieron presentes algunos representantes de Alejandro el Bueno, príncipe de Moldavia. Incluso el metropolita Damiano de Moldavia estuvo presente en el Concilio de Florencia y firmó el acto de unión con Roma, pero la mitropolia de Valaquía no pudo estar presente en el Concilio, ya que la región había sido ocupada por los turcos. Aquella unión con Roma no fue aceptada y los moldavos solicitaron a Constantinopla un nuevo arzobispo.

Durante los siglos XVI y XVII, la zona de Valaquía estuvo a punto de caer en el luteranismo y en el calvinismo, pero en el seno de la Iglesia Rumana surgió una firme reacción en contra. Posteriormente, Moldavia pasó a formar parte del imperio otomano y la guía de su Iglesia fue asumida por el Patriarcado de Constantinopla. Cuando Rumania obtuvo la independencia en el año 1878, Constantinopla reconoció la autocefalía de aquella Iglesia y en el año 1925, Constantinopla concedió el título de Patriarca al cabeza visible de la Iglesia Rumana.

Durante la etapa comunista de Nicolae Ceausescu, la Iglesia Ortodoxa Rumana fue duramente perseguida, pero finalizado el régimen comunista y con la creación de algunas repúblicas independientes, el Patriarcado rumano intentó extender su jurisdicción a otros territorios que antiguamente habían pertenecido a Rumania, como por ejemplo, el norte de Bucovina (hoy Ucrania) o Besaravia (la actual República Moldava).

Cuando en el año 1924, el Patriarca Mirón Cristea decidió introducir el calendario gregoriano en sustitución del juliano, un monje moldavo llamado Glicerio se opuso firmemente a esta iniciativa y comenzó una campaña propagandística contra la Iglesia oficial. En 1936, este disidente (actualmente canonizado) ya tenía construida más de cuarenta iglesias, principalmente en Moldavia, interviniendo de manera represiva el gobierno de Ceaucescu, que las cerró casi en su totalidad al culto, aunque después de la Segunda Guerra Mundial, fue más permisivo con ella a fin de favorecer el secesionismo en el seno de la Iglesia rumana. El actual Patriarca rumano es Su Beatitud Daniel Ciobotea, que tiene su sede en Bucarest. La web oficial es ésta.

Su Santidad Ilia II, Katholikós-Patriarca de toda Georgia

Su Santidad Ilia II, Katholikós-Patriarca de toda Georgia

Patriarcado de Georgia
Como todos sabemos, Georgia es un país montañoso situado en el Cáucaso. Antiguamente estaba dividida en dos regiones, siendo la oriental la que formaba el reino independiente de Iberia, en el cual, según la tradición, se extendió el cristianismo gracias a la predicación de los apóstoles Andrés y Simón. Aunque algunos de sus primeros obispos estuvieron presentes en el Concilio de Nicea, como religión oficial del estado, el cristianismo no lo fue hasta los inicios del siglo IV, gracias principalmente, a la predicación de Santa Nino. Georgia occidental fue cristianizada en el siglo V.

Se sabe que, inicialmente, la liturgia se oficiaba en griego y a partir del siglo VI, en georgiano. El proceso de adaptación de la liturgia al rito bizantino fue lento, quedando completado a inicios del siglo IX. La Iglesia Georgiana, originariamente, dependía de la Iglesia Antioquena y solo cuando el rey Vakhtang Gurgusani consiguió fusionar en el año 467 las dos partes de Georgia, Antioquia reconoció la autocefalia de esta Iglesia nacional. Pocos años antes se había celebrado el Concilio de Calcedonia, que en un primer momento los georgianos rechazaron, aunque en el año 606 aceptaron el dogma calcedoniense. A partir del siglo VI, la vida monástica fue muy floreciente en esta Iglesia y los monasterios se transformaron en importantes centros de misión.

Durante el reinado de la reina Santa Tamara (1184-1212), Georgia experimentó un importante crecimiento cultural y religioso, pero en el siglo XIII fue desvastada por Gengis Khan y en el XV, por el persa Tamerlán. La restauración del reino se hizo en tiempos de Alejandro I (1412-1443), que nuevamente consiguió la independencia; pero a su muerte, el reino se repartió entre sus tres hijos y hasta finales del siglo XIX fue regentado por una triada. En el año 1801, el rey georgiano Khartli abdicó a favor del zar ruso Alejandro I y diez años más tarde, la Iglesia Georgiana se incorporó a la Iglesia Rusa. Georgia se convirtió en la práctica en una provincia rusa.

Desde ese momento, la Iglesia Georgiana fue regida por el Sínodo de la Iglesia Rusa a través de un exarca. Las treinta diócesis existentes fueron reducidas a cinco y en la liturgia, el ruso sustituyó al georgiano. Con el advenimiento del régimen comunista en el año 1918, la Iglesia Georgiana, aunque perseguida, pudo declararse nuevamente autocéfala, estableciéndose el propio Patriarcado. La Iglesia Ortodoxa Rusa no quiso aceptar esta separación, aunque no tuvo más remedio que reconocerla en el año 1943, dándole el título de “katholikós” al presidente del sínodo georgiano. Constantinopla por su parte, reconoció la autocefalia de Georgia y le concedió el título de Patriarcado el 4 de marzo del año 1990. El actual Patriarca es Su Santidad Ilia II, Katholikós-Patriarca de toda Georgia. Tiene su sede en Tbilisi. La web del Patriarcado Georgiano es ésta.

Como el artículo se ha hecho excesivamente largo, dejaremos para el próximo a las otras Iglesias bizantinas autocéfalas.

Antonio Barrero

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