San Juan de Rila, anacoreta

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono búlgaro del Santo del siglo XVIII.

Icono búlgaro del Santo del siglo XVIII.

Es el santo más popular de Bulgaria. Su vida transcurrió entre los siglos IX y X, en el período de máximo esplendor del primer imperio búlgaro y eso se nota porque, desde muy antiguo, existen tres “vitas” muy buenas escritas en eslavo. La más antigua, fue compuesta a finales del siglo X, pocos años después de la muerte del Santo. La segunda es obra de Giorgios Skylitzes, quien la escribió entre los años 1173-1180 y la tercera, pertenece al patriarca San Eutimio de Tarnovo, uno de los personajes más importantes del segundo imperio búlgaro, quién la escribió en el año 1393. En los oficios litúrgicos de San Juan de Rila hay indicios de una cuarta “vita”, que hoy se da por perdida. Muchas otras biografías han sido escritas sobre este popular Santo desde el siglo XIV hasta nuestros días.

San Juan nació en Skrinò, un pueblecito pequeño situado al suroeste de Sofia. En ninguna de las fuentes se indica el año preciso de su nacimiento, aunque se cree que fue entre los años 876-880, en tiempos de Boris, que fue el primer soberano cristiano de Bulgaria, y que gobernó entre los años 852-888. Se dice que sus padres eran búlgaros, quizás para disipar eventuales dudas acerca de cómo pudo salir una persona tan santa de un pueblo que tan recientemente se había convertido al cristianismo. Su familia era una familia de campesinos, como todas las de su pueblo; y desde pequeño Juan tuvo que trabajar en las labores del campo, haciendo sobre todo de pastor, algo habitual entre los pequeños campesinos. Ya, desde entonces, se distinguía por una profunda piedad y por ser excesivamente bueno – algo impropio en los chiquillos, que son traviesos de por sí – y esto es así porque, poco después de la muerte de sus padres, sus vecinos se reían de él y lo insultaban porque veían esta religiosidad un poco exagerada.

Entonces, se dio cuenta de que aquello no estaba hecho para él y decidió abandonar sus actividades y abrazar la vida monástica. Vendió y repartió lo poco que tenía, pero quiso conservar un buey, posiblemente para aportarlo como dote al monasterio en el cual había decidido ingresar y que estaba cerca de su pueblo. Aún existen las ruinas de este monasterio, que estaba dedicado a San Demetrio.

Vista de la cueva donde vivió el Santo anacoreta.

Vista de la cueva donde vivió el Santo anacoreta.

En aquel tiempo, Juan debía tener unos veinte años de edad. Permaneció en el monasterio el tiempo que creyó necesario para familiarizarse debidamente con la vida monacal, pero él quería seguir el camino de otros monjes, que se alejaban del monasterio, se construían una cabaña, en la que permanecían durante meses haciendo penitencia, aunque corrían el riesgo de ser descubiertos por algunos bandidos, que los echaban de sus refugios e incluso los atacaban salvajemente. Así, durante algunos años lo vemos vagar de un lado para otro a lo largo del valle del río Estrimón, parándose en algunos monasterios de aquella zona en los que adquiría nuevos conocimientos sobre la espiritualidad monástica.

Finalmente se decidió por llevar una vida solitaria, eligiendo la montaña más majestuosa de la península balcánica: el monte Rila, a más de tres mil metros de altitud, cuyas pendientes erosionadas formaban terrazas y escalones, toda ella, acompañada de una serie de lagos glaciares escalonados en el macizo montañoso, que originaban, y originan, los ríos más importantes de Bulgaria. Actualmente, el monte está cubierto de amplios bosques bien cuidados, pero en aquella época debería presentar un aspecto mucho más selvático, más natural. Escaló la montaña y allí se quedó.

Su primer habitáculo fue el hueco de un árbol gigantesco, donde permaneció durante tres años y medio, aunque según la “vita” escrita por San Eutimio, fueron doce los años en los que allí permaneció. Allí perfeccionó su vida espiritual, realizando numerosas penitencias y permaneciendo largas horas en oración, comiendo lo que el bosque le daba, especialmente, garbanzos silvestres, que fueron el centro de curiosos episodios de la posterior vida del santo, el cual se los ofrecía a cuantos se acercaban por allí, bien de paso o a visitarle, dándole a esta legumbre un valor especial ya que en aquella época no se consumía en Bulgaria.

Vista del monasterio en la falda del monte Rila, Bulgaria.

Vista del monasterio en la falda del monte Rila, Bulgaria.

En este período de tiempo ocurrió un episodio con su sobrino Lucas, hijo de un hermano suyo que había abandonado la casa de su padre. El muchacho fue hasta donde estaba su tío sin que su padre lo supiera y se puso bajo su guía espiritual, demostrando claramente que esa era también su vocación. Su padre, el hermano de Juan, lo buscó, encontró e intentó furiosamente convencerlo para que lo siguiera y abandonara a su tío. Pero el muchacho no llegó a abandonar la montaña, pues fue mordido por una serpiente venenosa y murió en brazos de su tío. Su padre comprendió el significado sobrenatural de este evento e hizo las paces con su hermano Juan.

Después de vivir estas experiencias anacoréticas, se le ocurrió vivir otras como la de estilita. Se subió a una roca de más de cien metros de alta en cuyo vértice había un pequeño espacio donde solo podía estar o de pie o sentado y en ella permaneció algunos meses. Esa roca, actualmente no existe porque estaba en el lugar donde con posterioridad fue construido el monasterio de Rila, el cual está adosado a una empinada pared a más de mil metros sobre el nivel del mar, como puede observarse en una de las fotos del artículo. En este espacio de tiempo en el que vivió como estilita, se dice que sufrió las tentaciones más terribles, apareciéndosele el demonio que lo tentaba, lo golpeaba e incluso lo tiraba de la roca. El Santo no se daba por vencido y siempre salía victorioso porque duplicaba sus penitencias y oraciones. Esta parte de la biografía parece un poquito “exagerada y amañada”, porque no creo yo que pudiese caerse desde cien metros de alto y no matarse en la caída.

Entonces empezó a tener ciertos contactos con el mundo exterior, ya que fue descubierto por unos pastores que se habían perdido por aquellas montañas; aquello se convirtió en un ir y venir de gente que le llevaban a sus enfermos para que los curase y que buscaban su consuelo contándole sus problemas. De esta forma, Juan se convirtió en el amigo y en el maestro de todos cuantos lo visitaban. En este punto, todas sus biografías hablan de una visita que quiso hacerle el mismísimo zar, Pedro de Bulgaria, quién tuvo que desistir pues el lugar que había escogido el santo para vivir, era del todo inaccesible. Entonces el zar plantó su tienda en un lugar llano, lejos de donde estaba el santo y este, al enterarse, hizo un gran fuego para que, desde el lejos, el zar pudiese ver la columna de humo. Pedro de Bulgaria le hizo llegar una gran cantidad de monedas de oro solicitándole que rezase por él, pero San Juan se las devolvió, diciéndole que lo haría gratis y recomendándole que dedicase ese dinero a atender las necesidades de los pobres. Este episodio, que aparece relatado en las tres “vitas” de las que hablamos en un principio, parece que ocurrió entre los años 927-941.

Exterior de la iglesia del monasterio de Rila.

Exterior de la iglesia del monasterio de Rila.

Como su fama se extendía, comenzó a reunirse en torno a él un grupo más estable de gente que querían vivir como él, discípulos que se construyeron pequeñas chozas encima de las rocas y que posteriormente, construyeron una pequeña ermita que servía de oratorio. Comenzó a formarse una verdadera comunidad monástica al frente de la cual estaba el propio Juan. Como en Oriente, al frente de los monasterios siempre está un hieromonje (monje sacerdote), es de suponer que Juan sería ordenado de presbítero. Algunos biógrafos modernos se atreven a afirmarlo y de hecho, en los iconos, se le representa como hieromonje, con las insignias sacerdotales, especialmente el “epitrakhelion” (estola).

Pero aun así, el Santo sentía la nostalgia de la vida solitaria y decidió nuevamente dedicarse a ella de forma aun más rigurosa, o sea, vivir en reclusión voluntaria. Esto ocurrió en el año 941, fecha que aparece en un documento conocido como su “Testamento”, que es un escrito muy interesante, tanto por la espiritualidad que desprende, como por las recomendaciones prácticas que hace acerca del uso del dinero, de la huida de las cosas mundanas, de las ventajas de la vida cenobítica y de los peligros que ella conlleva. En ese documento se recogen también algunas noticias sobre la vida de aquella primitiva comunidad, cual era su organización, quién fue el sucesor de San Juan al frente de la comunidad, etc.

Hay quienes ponen en duda la autenticidad de este documento, ya que sólo existen copias del mismo pertenecientes al siglo XIX, fecha en la que se dio a conocer su existencia. Un poco tarde, sin duda. Así, historiadores búlgaros tan notables como Aleksandar Teodorov-Balan, Vasil Slavov Kiselkov e Ivan Snegarov, dudan muy seriamente de su autenticidad, mientras que por el contrario, Igor Gosev e Ivan Dujcev, argumentan lo contrario. Esta cuestión debería resolverse mediante una edición crítica de dicho texto, cosa que aún no se ha hecho.

Frescos que decoran todo el monasterio de Rila, Bulgaria.

Frescos que decoran todo el monasterio de Rila, Bulgaria.

Esta vida de reclusión voluntaria fue su última experiencia monástica, ya que murió con setenta años de edad, el día 18 de agosto del año 946. Fue sepultado en el mismo monte Rila y su tumba se convirtió en meta de peregrinaciones y lugar donde empezaron a realizarse numerosos milagros. Inmediatamente después de su muerte comenzó su veneración, pues a finales de ese mismo siglo X ya tenemos los primeros textos litúrgicos compuestos en su honor, signo de que ya había sido canonizado.

Más tarde, en tiempos del emperador bizantino Romano IV Diógenes (1068-1071), su cuerpo fue trasladado a Sredec (la actual Sofia). Allí fue puesto en la catedral aunque más tarde fue trasladado a la iglesia de San Lucas, pero en la segunda mitad del siglo XII, entre los años 1170-1186, el gran zupan dálmata Grudas, que era el gobernador del distrito de Trebinje en la actual Montenegro, lo trasladó a una iglesia junto a las murallas de la ciudad. Esto nos indica que su culto se difundió también fuera de Bulgaria; incluso los bizantinos no se sustrajeron a este culto y así, el gobernador bizantino de Sredec, Giorgios Skylitzes, al curarse milagrosamente, en reconocimiento al santo, escribió su “vita” en el 1180, hecho que mencionamos al inicio del artículo. En esta “vita” cuenta también la curación del emperador Manuel I Comneno (1143-1180), el cual padecía de un terrible reuma en un brazo.

Por aquellos años, durante un breve espacio de tiempo, las reliquias del santo estuvieron en Hungría, donde fue llevada durante una incursión que los húngaros hicieron a Sredec en el año 1183, en tiempos del rey Bela III. Es por esto, por lo que San Juan de Rila es muy venerado también en Hungría y en otros países no eslavos, vecinos de Bulgaria. Pero en Hungría ocurrió un curioso evento: el arzobispo católico de Esztergom se opuso a su culto con la excusa de que Juan de Rila no aparecía en los menologios que él conocía; esto hemos de interpretarlo como un caso más de intransigencia y hostilidad hacia un “santo ortodoxo” posterior a la época del patriarca Focio de Constantinopla. ¡Así nos ha ido con nuestros hermanos ortodoxos! Pero fue castigado, porque quedó repentinamente mudo y no recuperó el habla hasta que se acercó a venerar las reliquias del Santo. Cuatro años más tarde, las reliquias fueron devueltas a Sredec, ya que fue una de las cláusulas del armisticio firmado entre los húngaros y los bizantinos.

Antigua tumba del santo en el monasterio de Rila.

Antigua tumba del santo en el monasterio de Rila.

Pero aquel mismo año, el emperador Isaac Ángel se vio forzado a conseguir la paz debido a una insurrección de los búlgaros que se inició en Tarnovo en el año 1185, y que fue el inicio del segundo imperio búlgaro, que muy pronto se extendió también a la región de Sredec. La capital, Tarnovo, era una ciudad relativamente nueva y sin historia y tenía necesidad de algún recuerdo glorioso del pasado, por lo que el zar Asen I ordenó que las reliquias del santo fueran trasladadas a la nueva capital; allí fueron puestas en una iglesia construido a tal propósito en la llamada roca Trapezica. Allí estaba cuando el patriarca San Eutimio escribió su “vita”, cosa que también mencionamos en un principio. Posteriormente vinieron los siglos de la dominación turca y durante un cierto período de tiempo, el recuerdo de las reliquias desapareció, hasta que a mediados del siglo XV, los monjes del monasterio de Rila se pusieron manos a la obra para recuperar las reliquias del Santo. En este empeño, recibieron la ayuda de la viuda del sultán Murad II, que era hija de un príncipe serbio. El traslado a Rila se realizó en el año 1469.

Desde su monasterio de Rila, la influencia religiosa de San Juan se extendió por toda Bulgaria, llegando a ser considerado este monasterio como el símbolo de la nación búlgara durante los siglos de la dominación otomana, guardando las reliquias y utilizando el eslavo en la liturgia, como queda atestiguado en innumerables documentos.

Este monasterio fue destruido varias veces por los incendios, pero siempre renació de sus cenizas. La última vez ocurrió en el año 1835, cuando se construyó el actual monasterio. Desde el año 1961, el monasterio se ha convertido en una casa de reposo y su iglesia, en un verdadero museo. Sus frescos son mundialmente famosos.

Actual urna del Santo en el monasterio de Rila, Bulgaria.

Actual urna del Santo en el monasterio de Rila, Bulgaria.

San Juan de Rila es conmemorado en varias ocasiones en el calendario litúrgico de los eslavos de rito bizantino, ya sean ortodoxos, ya sean católicos, pero especialmente se le conmemora el 18 de agosto, día de su muerte y hoy, día del traslado de sus reliquias. Pero como estamos hablando del calendario juliano, en el nuestro – el gregoriano – correspondería a los días 31 de agosto y 1 de noviembre respectivamente. O sea, San Juan de Rila es venerado como Santo tanto por los católicos como por los ortodoxos.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– ELDAROV, G., “Bibliotheca sanctorum”, tomo VI, Città N. Editrice, Roma, 1988.
– IVANOV, J., “Sv. Ivan Rilski i negovijat monastir”, Sofia, 1917.

Enlace consultado (01/09/2013):
http://bg.wikipedia.org

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

20 pensamientos en “San Juan de Rila, anacoreta

  1. Hoy será beatificado en Budapest (Hungría), el siervo de Dios Esteban Sándor, presidiendo la ceremonia el cardenal Amato.

    • Gracias Antonio por esta información, estaba buscando el nombre de este Beato y no lo encontraba.
      El Cardenal Amato como vemos no es un cardenal de escritorio, sino de aeropuerto porque cada semana esta en un país distinto representando a Su Santidad.

      • Es la tarea que le corresponde como prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Espero que en su homilia de hoy haya estado más acertado que en su homilia del domingo pasado en Tarragona…

  2. Muchas gracias por este excelente artículo de San Juan de Rila. Me queda una duda, dices que su fiesta se celebra el 31 de agosto y el 1 de noviembre. Pero en todas las páginas webs que hablan de él (incluso en idioma búlgaro) dice que su fiesta es el 18 de octubre, tal día como hoy.

    • Está muy claro, Fernando:
      El 18 de agosto (calendario gregoriano) corresponde al 31 de agosto (calendario juliano) y el 19 de octubre (calendario gregoriano) corresponde al 1 de noviembre (calendario juliano). Ten en cuenta que entre un calendario y otro hay un desfase de trece días.

      En un artículo publicado en este blog sobre cómo se calcula la celebración del día de Pascua, explico claramente las diferencias entre un calendario y otro, que son algo más complejas de lo que aqui te explico “grosso modo”.

  3. Muchas gracias Antonio. Mi ignorancia queda una vez más patente cuando el santo más aclamado de Bulgaria para mí es un perfecto desconocido. Como en otros casos de santos anacoretas que han decidido abandonar la vida mundana y populosa y recluirse en el silencio estilita acaban siendo objeto de regueros de peregrinos que acuden a su soledad para recibir favores del aislado. Y es que ni el monte puede uno orar tranquilo ¡¡¡¡ jeje…

    • Este no es solo el santo más popular de Bulgaria, sino que lo es en muchos paises ortodoxos que le dan más culto que nosotros y fíjate que es un santo del Primer Milenio, cuando la Iglesia aun no había sufrido el Gran Cisma. Es un santo venerado tanto por católicos como por ortodoxos.
      Yo he tenido la dicha de visitar el monasterio de Rila y es algo que no se puede describir, no solo por la belleza del entorno montañoso, sino por la propia belleza del monasterio y de sus famosísimos frescos y por la espiritualidad que en el se respira, aun siendo un lugar muy visitado.

      • hello,
        there is to say that the Greeks, Romanians and Bulgarians follow the gregorian calendar. Only in what concern the Easter Feasts, they follow the old (julian) calendar. That is why the date of today coincide with the date of the translation of his relics (at least in Bulgaria, where he is celebrated)

  4. Cuando leí el título pensé que sería de nuestro colega Mitruit, pero ya conforme avancé la lectura me di cuenta de que el estilo de escritura y comunicación es diferente, más ameno y familiar. Entonces supe que eras tú, amigo. Sobre santos orientales soy un completo ignorante.

    Es posible que de niño fuera tan devoto y noble, quizás, sería un caso extraordinario que es como suele suceder con personas que se dedicarán a Dios, aunque las excepciones en lo opuesto cambian la idea y la variable. En Oriente se ha conservado mejor la tradición del eremita, casi es el siguiente paso en la formación de un monje o monja, como la prueba de fuego de la cual salen fortalecidos espiritualmente, o derrotados. Cuando mencionaste que San Juan tuvo un episodio violento con el diablo, me acordé de San Francisco de Asís quien tuvo una experiencia similar en el Alvernia donde casi se mata tras dar un mal paso al filo del abismo, así como la leyenda de las Florecillas donde un fraile sobrevive a una caída desde una montaña gracias a la mediación del santo. La tentación es una montaña muy alta desde nuestra perspectiva, si caemos, sin duda es mortal. No hace falta decir que es una metáfora.

    Los frescos del monasterio me parecieron sumamente hermosos y me alegra que existan documentos fiables para reconstruir su vida, y más en la Edad Media con sus avatares políticos e históricos, y los tirones y jalones entre los imperios y sus respectivas iglesias.

    • Amigo Alejandro,
      Habrás comprobado en más de una ocasión que no solo nuestro amigo Mitrut escribe sobre los santos ortodoxos. Aunque San Juan de Rila no es propiamente ortodoxo, sino de todos y normalmente yo escribo sobre santos y beatos católicos, verás que, aparte de los del Primer Milenio que son comunes, yo llevo escrito más de una veintena de artículos sobre santos ortodoxos y te aseguro que saldrán más, por ejemplo, el último día de este mes, que por su nombre, te llamará mucho la atención.

      En lo referente a “las apariciones demoníacas”, yo las cuento porque tengo que hacerlo, pero mucho mucho, no creo en ellas. Yo pienso que lo más seguro es que sean imaginaciones nuestras, sobre todo si estamos débiles porque ayunamos en exceso o hacemos penitencias también en exceso. Barriga llena alaba a Dios y barriga flaca ve visiones, ¿no crees?

      Y como le he comentado a Salvador, el monasterio de Rila es para visitarlo y no para contarlo. Si vienes por Europa alguna vez, mételo en tu agenda de viaje.

  5. Siempre me han llamado mucho la atención las vidas de los santos anacoretas y ermitaños, pienso en privaciones, en las dolorosas penitencias y en las horas de soledad que durante años padecían, y la verdad es que no se como podrían soportarlo. Pero por otra parte veo, y un claro ejemplo de ello es San Juan de Rila, que son personas llenas de Dios, sabias, que se conforman con poco y dan todo lo que tienen a cambio de nada, en particular los sabios consejos a las muchas personas que se acercan.
    Veo en San Juan de Rila a un Santo clave en la historia de este país, ya que como nos dices fue decisivo el traslado de sus reliquias para lograr acuerdos importantes y la Paz en algunas regiones.
    Gracias una vez mas Antonio, por presentarnos a Santos que ambas Iglesias veneramos.
    Yo me apunto el Monasterio de Rila, para un futuro viaje a Bulgaria 🙂

    • Ya en otras ocasiones, David, hemos debatido si es más necesaria la vida de oración o si lo es más la vida activa, Ese debate siempre existirá y aunque personalmente podamos tender a una posición o a otra, la realidad es que las dos son necesarias. Los anacoretas cumplen un papel importante en la Iglesia, porque no solo a nivel personal sino que también a nivel colectivo necesitamos orar, la Iglesia y el mundo necesita que continuamente se esté pidiendo la intercesión divina. Y que conste que a mi, personalmente, me va como anillo al dedo, el dicho de “a Dios rogando y con el mazo dando”. La vida activa, el compromiso con los hermanos es fundamental, pero también lo es la vida de oración y los contemplativos cumplen y bien esa misión.
      El mes que viene dedicaremos tres artículos a un santo ortodoxo muy importante: San Gregorio Palamas y en el tercer artículo, en que el estudiaremos su espiritualidad, veremos como él confecciona toda una teología en defensa de la vida eremítica llevada hasta sus últimos extremos. Pero djemos eso para el mes que viene.

  6. Dear Antonio,
    thank you for this article. I must say that St. John of Rila is almost unknown in Romania, even if we have “adopted” another Bulgarian saints, such St. Demetrius from Bucharest and St. Parasceve from Iasi, both of them celebrated in October by millions of pilgrims.
    Saint John had an interesting life and he practically experimented the most important forms of asceticism> anachoresis, stylite, secluded… His way of life is an example of seeing that the monasticism is completely freedom.
    As by myself, i know the monastery of Rila from the photos posted on http://www.orthphoto.net and yes, the pictures are marvellous and have a special style…

    • Todas las opciones tienen que ser libres, mi querido amigo, y se que tu compartes esta tesis conmigo. La vida en soledad es una opción libre, como también lo es vivir apartado en comunidad a la manera cenobítica o vivir simplemente dentro del mundo, sin recluirse bajo las paredes de ningún monasterio o convento. San Juan escogió libremente esa forma de vida y con ella, se santificó y ayudó a otros muchos a santificarse no solo con la oración, sino con la entrega a los demás. Lo dice claramente el episodio en el que no acepta el dinero del zar, pero le dice que no se lo quede él y que se lo entregue a los más necesitados.

  7. Gracias, Antonio, por hablarnos de este célebre Santo anacoreta búlgaro, al que por supuesto yo no conocía más que de oídas. Tuve ocasión de conocer y admirar los maravillosos frescos de Rila a través de la web OrthPhoto que tan bien conocemos tú y yo, y ya entonces me parecieron dignísimos de ser Patrimonio de la Humanidad, si no lo son ya. Desde luego, me encantaría poder admirarlos in situ al menos una vez en la vida.

    • Y Putna también, Ana Maria. Son dos lugares, entre otros muchos, para extasiarse quienes sean amantes del arte y/o de la espiritualidad ortodoxa, aunque muchos de esos lugares están ya contaminados por el turismo.
      Yo creo que San Juan de Rila es un santo tan importante en el anacoretismo oriental de la Edad Media, que por eso he querido explayarme contanto su vida. Es un artículo que me apetecía hacer, de veras.

  8. Pues con todo respeto este estilo de vida me mataría yo no nací para semejante vida. Me llama la atención sus traslados de reliquias de un lado a otro, ha de ser uno de los santos a los que se les ha movido en muchas ocasiones sus reliquias.

    Con la cuestión de el dato curioso del obispo católico en vez de quedar mudo le hubieran des tapado la cabeza con las ideas que se cargaba.

    • Sus reliquias eran consideradas como un trofeo. Quienes las tenían podían presumir de poder, de que sus interesen tenían una importancia histórica. Ten en cuenta que es un santo que marcó un hito en Bulgaria en aquellos momentos en los cuales, desde el punto de vista político, nada estaba fuertemente asentado. Y, por supuesto, no es ni mucho menos el santo que “más paseos” haya dado.

      El obispo católico del que hemos hablado, además de fanático debía ser un poco borrico, porque aunque es verdad que desde los tiempos del Patriarca San Focio de Constantinopla, las relaciones con Roma tenían sus más y sus menos, el cisma no se consumó hasta casi dos siglos después de morir San Juan de Rila, luego era un santo venerado en toda la cristiandad y no solo un santo ortodoxo.

  9. Toño:

    Conocía a este santo de oídas, con este artículo me doy cuenta de que es el santo nacional de Bulgaria y además un eslabón ecuménico entre católicos y ortodoxos. A mi siempre me ha admirado la vida de silencio y de retiro de este tipo de carisma, aunque coincido contigo, la vida apostólica y contemplativa son necesarias. Y vaya que muchos contemplativos, como en este caso, le han entrado al baile apostólico.
    No redundo más, pues ya se ha comentado lo suficiente. Solo que me queda una duda: en la contestación anterior refieres al Patriarca San Focio. ¿No es más bien San Ignacio? ¿O Focio es un Santo ortodoxo también?
    Saludos

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