San Rodrigo Aguilar Alemán

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Estampa contemporánea del Santo basada en un retrato suyo.

Estampa contemporánea del Santo basada en un retrato suyo.

Nacimiento e infancia
Nuestro santo nació en Sayula, Jalisco, el día 13 de marzo de 1875, hijo de José Buenaventura Aguilar y Petra Alemán. Recibió el Bautismo el día 15 del mismo mes en la parroquia del lugar, siendo sus padrinos sus abuelos maternos, Eutimio Aguilar y Guadalupe Carrión, conforme a la usanza de entonces de dar como ahijado el primer hijo a los papás de la esposa como muestra de gratitud. En las aguas lustrales recibió el nombre de Rodrigo, según la costumbre de poner el nombre al bautizado del santo que se celebra el día de su nacimiento. San Rodrigo fue otro santo presbítero y mártir, que murió dando testimonio de su fe durante la dominación árabe en España. [1]

El padre de nuestro santo era un humilde comerciante nacido en Tapalpa, y su madre, originaria también de Sayula, de familia pobre. Ninguno de los dos sabían leer y escribir. Pero no por ello fueron menos honestos, sencillos y trabajadores. Don Buenaventura Aguilar tuvo esa capacidad de pensar, reflexionar, decidir y amar como lo hacen las gentes de nuestro pueblo. Rodrigo fue el primero de una familia compuesta de doce hermanos. Recibió la confirmación el día 3 de abril de 1877 por ministerio del Señor Obispo Don Ignacio Montes de Oca. Su familia tuvo una formación cristiana sólida, con costumbres sanas y de maneras muy bien educadas.

Si bien Sayula fue su lugar de nacimiento e infancia, tuvo una segunda Patria, Zapotlán el Grande, la que tiene como Patrono a San José de Zapotlán. Ya de adolescente tendrá una especial devoción al Santo Patriarca, en cuyas fiestas participaba y que recordará en una poesía escrita ya siendo sacerdote. Desde chico supo colaborar con sus padres en la responsabilidad de sostener a sus once hermanos. Hacia 1884 es casi seguro que su familia se haya mudado a esta ciudad, estudiando en este lugar la educación primaria. A la edad de 15 años, 10 meses y 15 días tuvo su vocación madura para ingresar al Seminario, lo que sucedió el 1 de febrero de 1891, ya adelantado el curso, porque sus padres no podían habilitarle la ropa correspondiente. La pobreza de su familia retrasó el ingreso a esta casa de estudios, pero no fue obstáculo para crecer en virtudes. Lo que sus padres iniciaron en su hijo, pronto se manifestó en el seminario: responsabilidad, obediencia, constancia, amistad, respeto a los mayores, aprovechamiento. Bajo la guía del P. Ignacio Chávez, con su ejemplo y asesoría, se forjó como sacerdote. Este Padre era el Rector del Seminario Auxiliar de esta lugar, que en esos entonces, pertenecía a la Arquidiócesis de Guadalajara.

Fotografía del Santo ordenado de sacerdote. En primera fila y a la izquierda, el arzobispo de Guadalajara José de Jesús Ortiz.

Fotografía del Santo ordenado de sacerdote. En primera fila y a la izquierda, el arzobispo de Guadalajara José de Jesús Ortiz.

El Seminario
Según lo recuerda el P. Abraham Andrade Portillo, compañero de ordenación de San Rodrigo, fue un seminarista ejemplar, cumplido y piadoso, estudiante aprovechado, hombre lleno de oración y frecuente en la recepción de la confesión (lo hacia cada semana), se cultivó en literatura, sus escritos en prosa y poesía se publicaban en los periódicos de Ciudad Guzmán, donde adquirió notable dominio. Obtenía las mejores calificaciones, las de las “tres eses” (sobresaliente). Al concluir los estudios eclesiásticos, nadie imaginaba que aquel muchachito impedido a ingresar por falta de ropa, fuera a conseguir tanto aprovechamiento. Tuvo tiempo para dedicarle un espacio a la oración al deporte y al cultivo de amistades, entre los cuales destaca un compañero: Antonio Ochoa Mendoza, a quien llegó a tratar como verdadero hermano.

Sacerdote
Recibió el subdiaconado el 2 de septiembre de 1900 en el Santuario de San José de Gracia de Guadalajara, por ministerio del Arzobispo Metropolitano Don Jacinto López. El 18 del mismo mes y año, el mismo prelado le confirió el diaconado en la capilla del Palacio Arzobispal, donde ahora se encuentra el Ayuntamiento de Guadalajara. La Ordenación Sacerdotal la recibió en el Santuario de Guadalupe a las 6 de la mañana el día 4 de enero de 1903 por ministerio del Arzobispo de Guadalajara, Don José de Jesús Ortiz; con él fueron ordenados otros once presbíteros. Esta fecha marcó una etapa de su vida: su sacerdocio, y nunca la olvidó, recordándola con gran satisfacción durante los años de su ministerio.

Ministerio
Desde la fecha de su ordenación hasta el día de su martirio, su ministerio sacerdotal duró 24 años, 9 meses y 24 días. Su desempeño va a tener como testigos ocho lugares:
1.- La Yesca, Nayarit, como vicario de la Vicaría de San Pedro de Analco. (1 de Abril de 1903 – 29 de enero de 1906).
2.- Lagos de Moreno, Jalisco, donde tendrá, como párroco a Don Ignacio Chávez, su Rector en el Seminario, trabajando por ello en un buen equipo. Aquí también compartió su ministerio con San Justino Orona Madrigal, quien también sufriría el martirio durante la persecución religiosa y con quien comparte el honor de los altares con el grupo de los Santos Mártires mexicanos. (6 de febrero de 1910 – marzo de 1910).
3.- Parroquia de Atotonilco el Alto, Jalisco, como capellán de la Hacienda de las Margaritas. (Marzo de 1910 – noviembre de 1912).
4.- Parroquia de San Miguel en Cocula, Jalisco, Capellán de la Hacienda de La Sauceda. (22 de noviembre de 1912 – 13 de enero de 1918).
5.- Parroquia de Sayula, Jalisco, su tierra natal. (Febrero de 1918 a junio de 1921).
6.- Parroquia de Zapotiltic, Jalisco, aquí tiene su primer nombramiento como párroco. (27 de junio de 1921 – 20 de marzo de 1929).
7.- Parroquia de La Unión de Tula, Jalisco. (20 de marzo de 1925 – 28 de octubre de 1927).
8.- Ejutla, Jalisco, lugar de su martirio. (28 de octubre de 1927)

Letrero a la entrada de la parroquia de La Unión de Tula (México) que el Santo deseaba poner.

Letrero a la entrada de la parroquia de La Unión de Tula (México) que el Santo deseaba poner.

En todos estos lugares, como vicario o capellán, tuvo el cuidado de visitar a pie o a caballo todas las rancherías y comunidades bajo su jurisdicción. Cuando era subalterno, se caracterizó por su obediencia con los superiores y por ser acomedido en su labor ministerial. Su primer destino, en La Yesca, era un lugar alejado, en plena sierra. Ahí catequizó y bautizó a muchos indígenas huicholes y siendo un lugar de prueba, pues nadie duraba en ese lugar, superó el año, pues duró tres años, al cabo de los cuales pidió su cambio al resentir su salud.

En los lugares a donde iba duraba hasta dos semanas, aprovechaba el tiempo administrando la confesión y celebrando misa, asistiendo a los pobres, catequizando, promoviendo escuelas y conviviendo con sus feligreses, que lo recuerdan ameno en sus pláticas. Le gustaba celebrar exteriormente las fiestas religiosas con banda de música y fuegos artificiales. En la Unión de Tula, en octubre, celebraba con mucho esplendor y fervor las fiestas patronales de Nuestra Señora del Rosario. Hombre de mucha oración, siempre atento con las necesidades del prójimo, materiales y espirituales; tenía dotes musicales muy afinadas: en la Sauceda había una banda de música, que además de la música típica mexicana, tocaba piezas de autores clásicos como Mozart, Wagner y Beethoven. Asistía a sus ensayos y en ocasiones los orientaba, dado que tenía un conocimiento de teoría y práctica musical. Siendo párroco de la Unión de Tula, tuvo el cuidado de catequizar convenientemente a quienes se iban a casar.

Atendió las Conferencias de San Vicente de Paúl, Asociación de San José, la Santa Infancia, la Propagación de la Fe, la Tercera Orden de San Francisco, y las Hijas de María, Conferencia de Madres Cristianas, Apostolado de la Oración, Grupo de Catequistas. En todos los lugares en que estuvo era propagador del Sagrado Corazón de Jesús y muy amantísimo devoto de Nuestra Señora de Guadalupe, a quien celebraba especialmente los días 12 de cada mes. Dedicó tiempo y esfuerzo para dedicarse al confesionario. Los niños eran sus predilectos en el catecismo, donde se explayaba, regalándoles dulces, y los exhortaba a respetar a los mayores. Convivía fraternalmente con sus fieles, con quienes tenía mayor confianza, los visitaba con el pretexto de “vengo a descansar” y nunca más de una hora.

Monumento en la plaza de Ejutla (México) en el lugar donde fue ahorcado el Santo.

Monumento en la plaza de Ejutla (México) en el lugar donde fue ahorcado el Santo.

Teniendo 20 años de ordenado recibió su primera encomienda como Párroco expedida por el Arzobispo de Guadalajara, Don Francisco Orozco y Jiménez, debido con toda seguridad a su aplicación y dedicación al ministerio de la salvación de las almas. Obediente con su prelado diocesano, tenía la idea que “de todo con el obispo, nada sin el obispo”. Tuvo el detalle de enviar un escrito de solidaridad en nombre de la parroquia de Zapotiltic al Arzobispo Orozco, en una ocasión que éste tuvo un desencuentro con las autoridades civiles y antirreligiosas.

En la Unión de Tula, su último destino, promovió con dedicación el culto al Santísimo Sacramento, fomentó también en sintonía con ello, la Adoración Nocturna, y por celo pastoral, debido a que había solo dos sacerdotes, pidió autorización para poder binar primero uno y luego ambos, debido a la necesidad de celebrar misas tanto en la cabecera parroquial como en las rancherías [2]. Y como buen administrador y sin sentirse autosuficiente, luego de algunos meses en que estuvo solo al frente de esta parroquia, consideró conveniente, por el bien de las almas, que se le asignara otro ministro que le ayudara en estos quehaceres. Muy piadoso al celebrar la santa misa, era elocuente en sus predicaciones y si era necesario, regañaba a alguna muchacha por no vestir con decoro en la casa de Dios. Un detalle interesante para este blog es que se sabía la vida del Santo de cada día.

Escritor
San Rodrigo, como ya se mencionó antes, tuvo la cualidad de ser escritor. Es autor de varias y muy hermosas poesías, que tanto alcanzan la sublimidad celestial como llegan al detalle jocoso. Tiene un escrito inédito sobre su experiencia de un viaje a Tierra Santa, elaborado en dos tomos. En ellos describe minuciosamente lugares, fechas, datos interesantes, y sobre todo sus emociones al visitar los santos lugares. Se conservan de él 91 cartas. Al final de este artículo está transcrita una poesía que si no es la mejor, sí es emblemática.

Su peregrinación a Tierra Santa
Probablemente este sea el único de los Santos Mártires Mexicanos que tuvo la oportunidad de salir del país. En 1924, luego de unos ejercicios espirituales dirigidos por el Arzobispo Francisco Orozco y Jiménez, le nació el deseo de cumplir una ilusión largamente acariciada: conocer Tierra Santa. Aprovechando una peregrinación nacional a Roma y Jerusalén en noviembre de ese año y con el permiso y bendición de su prelado, pudo emprender el añorado viaje que duró de noviembre de 1924 a fines de febrero de 1925. En los escritos referentes a estos lugares, encontrará quien pueda leerlo, una descripción religiosa que brilla en todos estos lugares. Tuvo la oportunidad de celebrar la santa misa en la Basílica del Calvario.

Fotografía del Santo.

Fotografía del Santo.

Un punto interesante en estos escritos, digno de mencionar, es su sentido de gratitud para con España, la Madre en la fe. Encontramos muestras de afecto al recorrer lugares y ciudades de esta nación, a la cual quería que todos tuvieran muestras de respeto. Esto viene a colación ya que por largo tiempo y alentada por muchas personas con diversas y adversas intenciones, se propagó la leyenda negra sobre España. Actualmente hay sectores en México y aún en America Latina que siguen sintiendo y expresando resquemores respeto a la conquista y atribuyendo a España todos los males que aquejan a las sociedades latinoamericanas. Ésta es una voz que se levanta a favor de otras tantas cosas buenas que nos vinieron de este país.

Durante la persecución
En 1925, en noviembre, el agente del Ministerio Público, Lic. Salvador Zuno tenía la consigna del Gobernador de Jalisco, José Guadalupe Zuno, de clausurar un colegio de niñas en La Unión de Tula, con el pretexto de que lo atendían monjas y era un convento. Con prudencia, el párroco retiró de la capilla del lugar el Santísimo Sacramento, muebles y otros enseres y pidió a las religiosas que no usaran sus hábitos y vistieran como seglares. El mencionado funcionario se entrevistó con San Rodrigo y se avino a tratar un asunto particular que trataba sobre su novia, con la cual quería casarse inmediatamente, para quedar bien con la suegra. El santo le indicó que se debía sujetar a las normas y tiempos establecidos para cumplir con sentido cristiano el enlace religioso. Por respuesta le contestó que no era católico y no tenía porque sujetarse a lo que se le indicaba. Que si no lo apoyaba, se robaría a la joven, que total, casado sólo por lo civil, mejor; pues la dejaría cuando se le antojara. Y le pedía que hiciera el trámite para quedar bien con la suegra y vivir en paz con la mujer, entonces el párroco le dijo, “yo no puedo prestarme a esas farsas ni autorizar un concubinato”. Esto provocó la ira del agente, la clausura del colegio, la expulsión de la comunidad religiosa y, la inquina sobre el futuro mártir. De todo esto dio cuenta al Arzobispado, quien le pidió prudencia, a la vez que reconocía su actitud valerosa.

En plena persecución religiosa, en el mes de octubre de 1926, su feligresía acudía en masa al templo parroquial desde las rancherías y haciendas, con velas encendidas, para ensalzar y glorificar a Cristo Rey. Al comenzar el año de 1927, en el mes de enero, tuvo que abandonar Unión de Tula y esconderse en Ejutla, donde siguió escondido y ejerciendo su ministerio sacerdotal, animando a los fieles a sostener su fe. San Rodrigo vivía en un convento de religiosas Adoratrices. Celebraba la misa con mucha devoción, predicaba a los fieles que podían asistir a sus eucaristías y practicaba ejercicios espirituales para las monjas. Asiduo en la visita al Santísimo Sacramento, en el rezo de su breviario y en el rezo del santo Rosario. Tenía el cuidado de anotar en una libreta los nombres de las personas que bautizaba o casaba para luego, cuando pasara la persecución y se volvieran a abrir los templos, se hicieran los registros oportunos en los libros parroquiales.

Monumento y mango en que fue ahorcado el Santo. Ejutla, México.

Monumento y mango en que fue ahorcado el Santo. Ejutla, México.

Martirio
En el colegio de San Ignacio, anexo al convento, tenía San Rodrigo su morada, que compartía con otros sacerdotes. Luego por seguridad, pasaron al área del noviciado, viviendo en un salón donde disfrutaba la soledad y el silencio. Allí escribía y con frecuencia oraba delante de Jesús Eucaristía. Allí expresaba su deseo de ser mártir, a varias religiosas les decía: “¡Qué hermoso sería que el Señor nos concediera a todos los que vivimos en esta casa ser mártires, pero, no lo merezco, lo primero que haré al volver a mi parroquia, es poner un letrero muy grande en letras doradas que diga “Viva Cristo Rey”.

Su anhelo se cumplió el 27 de octubre de 1927, cuando el pueblo fue allanado por el Coronel Juan B. Izaguirre, quien como se refiere de Daciano en Hispania, iba tras los católicos para escarmentarlos. De hecho, él es el responsable del martirio de San Sabás Reyes Salazar. Ese día los habitantes del pueblo huyeron para refugiarse en las cuevas, barrancas y en el campo; en el convento, tres de los sacerdotes que vivían ahí, alcanzaron a escapar, sólo se quedó San Rodrigo Aguilar Alemán, quien se entretuvo en su cuarto guardando unos documentos referentes a un examen de latín que se había aplicado al seminarista José Garibay R. y donde había participado como sinodal. Fueron 10 minutos que le costaron la vida. Un ayudante trató de protegerlo, pero le dijo: “Se me llegó mi hora, usted váyase”.

Los soldados lo trataron groseramente, lo injuriaron y aprehendieron con el mencionado seminarista y algunas religiosas. Al ser conducido a un lugar diferente que los otros prisioneros, se despidió de las religiosas diciéndoles: “Nos vemos en el cielo”. Lo encerraron en la casa de la Tercera Orden, luego, como a las cinco de la tarde, lo llevaron al inmueble del Seminario. Testigos presenciales relatan el gozo que manifestaba el Santo ante la cercanía de su encuentro con Dios. Allí pudo recibir con amabilidad, tranquilidad y atención a unas religiosas, a quienes les pidió de comer unos taquitos de frijoles, no obstante estar en medio de una turba maldiciente y soez que lo injuriaba. A causa de Donato Arechiga, Jefe de los Agraristas, que odiaba al Señor Cura porque no lo quiso casar porque ya estaba casado, y quien intervino ante el Coronel Izaguirre, se determinó que no se le dejara en libertad y que fuera ajusticiado.

Vista del sepulcro del Santo en la parroquia de Ejutla, México.

Vista del sepulcro del Santo en la Unión de Tula, México.

Fue conducido a la plaza de Ejutla como a la una de la madrugada, amarraron una soga en las ramas de un mango que estaba en el lugar e hicieron una lazada. San Rodrigo tomó en sus manos la cuerda, la bendijo y perdonó a sus verdugos. Luego le regaló un rosario a uno de ellos y después le colocaron la soga al cuello, para poner a prueba su fortaleza, se le dijo que si contestaba a la pregunta de “¿Quien vive?” y él respondía “¡Viva el supremo Gobierno!”, se le perdonaría la pena de muerte. Fue tirada la soga con fuerza y quedó suspendido en el aire. Se le bajó y se le hizo la pregunta, a lo que él respondió, “¡Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!”. Así tres ocasiones, contestando la última vez arrastrando la lengua. Fue suspendido entonces y su alma voló al cielo. Muchas personas refieren haber visto, desde los montes donde se escondían, en dirección del lugar del martirio, una luz muy brillante, como una estrella, en la misma hora que expiró.

Su cuerpo amaneció colgado en la plaza y allí estuvo hasta el mediodía. Estaba con camiseta, casi desnudo, sólo con calcetines y con un sombrero de paja puesto de lado como burla. No tenía heridas, pero había sangrado por la boca y la nariz. Por la tarde, como a las cinco, fue descolgado y puesto en una tabla para llevarlo al cementerio, amarrado por la misma soga para que no se cayera. Fue conducido al cementerio municipal y enterrado superficialmente, sin caja, colocando sobre su cadáver la tabla donde fue trasladado. Sobre la tumba se colocaron algunas piedras. Esta obra de caridad la hicieron Juan Ponce, Jesús y Silvano García. El pueblo estaba casi vacío y fue saqueado por la tropa. Cinco años después sus restos fueron exhumados y llevados a la parroquia de La Unión de Tula, donde actualmente se veneran en el crucero del lado derecho.

Culto
Fue beatificado por el Papa San Juan Pablo II en compañía del grupo de Martires encabezados por San Cristóbal Magallanes, el 22 de noviembre de 1992. Por el mismo Papa fue canonizado el 21 de mayo de 2000, fecha en que se celebra su conmemoración litúrgica. La Diócesis de Guadalajara, para promover el culto, conocimiento y devoción a los Santos Mártires, promovió entre sus parroquias que se escogiera uno de ellos como patrono secundario. Muchas parroquias lo han hecho, y en el caso de nuestro Santo, la Parroquia de Nuestra Señora del Sagrario, en la Vicaria del Santuario de Guadalupe, lo ha escogido como tal, promoviéndose en este tempo su culto y devoción. Gracias a la labor del párroco Don Macario Torres (Q.E.P.D.) quien alentaba su culto en la radio y promovía peregrinaciones hasta su sepulcro, su nombre ha ganado cierta fama en Guadalajara.

Humberto

Vista del altar-sepulcro del Santo en la Unión de Tula, México.

Vista del altar-sepulcro del Santo en la Unión de Tula, México.

Initia sun dolor
Rompiendo más tejas que un gato dañero,
saltando más tapias que un triste ladrón;
volando más ramas que un mono cirquero
y haciendo cabriolas un veinte de enero
ya entrada la noche salí de La Unión.

Vestido de charro, con barba postiza,
caí en los corrales de un indio nahaul,
más fue compasivo. Por una camisa
partimos la cena; me dio longaniza,
un chile tostado y un sope con sal.

Me vienen siguiendo -le dije- soy franco;
los guachos de Calle me quieren colgar…
Y el indio de marras me sube a un tapanco
y allí de barriga tendido en un banco
quería entre cien ratas ponerme a roncar.

La noche fue horrible, famélicos perros
aullando de rabia ladraban por mi;
gruñeron los guarros; mugían los becerros,
chillaban los grillos; trajinan los perros;
cien gallos me lanzan su ki ki ri kí.

Brilló la mañana, largué aquel castillo,
trepé por las peñas de un alto peñón;
topé con los restos de un viejo armadillo,
que el indio destaza con uñas de pillo,
y frito en la concha me dio un chicharrón.

El indio agrarista que fue mi escudero
vendió mi escondite, traidor, desleal;
llevó a sus compinches, les dio mi dinero,
mis barbas de chivo, mi traje de cuero…
dejándome en cueros los hijos de un tal.

Pasaron las noches de angustia infinita,
los días de tormento con hambre y pavor;
los perros de Calles con rabia inaudita,
catearon mi casa buscando al Curita
saciando en mis deudos su saña y furor.

¿Cuál era mi crimen? –Vestir la sotana
portar la corona y tener pantalón:
había de usar flechas, plumas y macana;
vender la conciencia y el alma cristiana;
y en fin, prostituirme al gobierno ladrón.

Prefiero la muerte. Yo soy sacerdote,
prefiero el destierro. No soy ser tan vil.
¡Mejor las guaridas del tigre y coyote!
¡Mejor el martirio que ser Iscariote!
¡Mejor ermitaño que infame y servil!

Y así desde entonces habito en la breñas,
disputo a los tigres su cueva y ración;
mejor es ser libre trepando en las peñas,
que allá con los gritos andar de las greñas…
¡Malditos verdugos!… ¡Maldito el Nerón!

Pbro. Rodrigo Aguilar Alemán
Enero de 1927

Bibliografía:
– Conferencia del Episcopado Mexicano, Viva Cristo Rey, México D.F. 31 de Julio de 1991, PP 21-26, Editado por ella misma.
– MÉNDEZ GARCÍA J. Francisco Pbro. Beato Rodrigo Aguilar Alemán, sacerdote fiel hasta la muerte Autlán, Jalisco 1992. No refiere Editorial.


[1] San Rodrigo tenía la idea de que el verdadero día de nuestro nacimiento era el día de nuestro bautismo. Esa fecha siempre la recordó con singular cariño.
[2] Los sacerdotes sólo pueden celebrar una misa al día, por razones pastorales pueden celebrar dos y hasta tres veces, lo que se llama binación o trinación. Actualmente, aún en lugares donde hay grandes concentraciones de fieles y con abundancia de sacerdotes, celebran muchísimas veces más que esas.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

20 pensamientos en “San Rodrigo Aguilar Alemán

  1. Leí el esbozo de la vida del santo mártir de hoy en un par de folletos de edición por la canonización del año 2000, aunque no recuerdo que mencionaran que el santo tuviera dotes de poeta, sí recuerdo su gusto por la buena música, su sencillez y su forma de afrontar la muerte, que estuvo a salto de mata hasta que lo capturaron y se vio frente a la eternidad. Cada uno de ellos tiene su carisma y atractivo, y todos siguieron a Jesús hasta el final. Aunque la guerra cristera fuera en realidad un problema político que se volvió religioso, eso no cambia que murieron muchos inocentes de ambos bandos y se cometieron excesos por parte de integrantes de ambos bandos, no así hizo San Rodrigo que vivió la Voluntad de Dios como pastor de su rebaño hasta el final.

    Sin duda su poema es una reinvindicación de su fe y un desahogo de su alma y persona cansada de la persecución y dolido por la traición. Los mártires de Cristo se identificaron con él en todo.

    Sólo me basta decir que hoy es un día importante en mi vida. No tengo obligación alguna de decirlo pero quiero hacerlo. Decidí volver a la Iglesia católica y empezar el camino de reconciliación con ella. No renuncio a mi experiencia aunque sí pido perdón a todos los que escandalicé con mis declaraciones. Eso no me hace ciego a los problemas actuales de nuestra Iglesia y la urgencia de una transformación, no es un volver hacia atrás, sino recordar de quién venimos y hacia dónde y a quién vamos. Necesitamos ser más evangélicos y que nos quiten escamas de los ojos. La división jamás será buena ni deseable, la diversidad en la unión sí. Dios me ayude. Amén.

    • Entonces estás pasando por el mismo proceso espiritual que yo pasé, después de un tiempo de alejamiento, retorno y reconciliación, lo que no significa recular y volver mentalmente al estado anterior. Descubrirás que en ninguna Iglesia cristiana o religión en general puedes hallar la perfección, pero que en comprender que en todas hay cosas buenas y verdades que puedes aprender sin dejar de ser católico, está la auténtica paz espiritual. Yo la he hallado y te deseo lo mismo; que seas creyente sin ser borrego. Buena suerte y que Dios te bendiga.

    • Alejandro:
      Tal como lo hemos venido platicando últimamente de la individualidad del mártir en medio de una colectividad, al detenernos a mirar más detalladamente la figura de un santo, en este caso, San Rodrigo Aguilar, podremos descubrir una veta de ricos ejemplos que podemos aprovechar.
      A mi en lo particular, que conozco de referencia la situación de dificultad que presenta trabajar actualmente en la sierra huichola, me admira como este hombre hace 100 años trabajó 3 años en ese lugar cuando lo ordinario era que cambiaran cada año por lo difícil de la zona.
      Pues ya te has enterado de las dotes artísticas de nuestro biografiado. La música y la pluma, y sobre todo esta última, nos dejan rastros para meternos más de lleno en su psicología y en su vida. La poesía que agregué a este capítulo es artísticamente bella, muy sentida, dinámica y jocosa. Ese el carácter de un mártir, que siempre está alegre en medio de las dificultades y que como expresaba en esas líneas, terminó sellando su vida con su sangre.
      En cuanto a tu retorno a casa, esta comunidad eclesial te recibe con alegría por mi medio, recibe un fraterno abrazo. Que Jesucristo te ayude a ser ese testigo que tu quieres ser y que anhelas que todos seamos. A San Rodrigo Aguilar te encomiendo ahora, para que con su ayuda, puedas culminar lo que ahora recomienzas.

      • Pues me da mucho gusto leer eso Alejandro y me da mucho gusto que hayas tomado esa decisión tan importante porque debo admitir que yo eh sido uno de los que no estuvo nunca de acuerdo con algunas de tus declaraciones pero siempre por respeto preferí callar en la mayoría de las ocasiones. Rogare por ti para que Dios te ayude en esta nueva decisión que has tomado.

  2. Gracias, Humberto, por hablarnos de este presbítero mexicano que fue ahorcado por ser sacerdote. Me pregunto cómo es que tantos sacerdotes y laicos mexicanos están ya canonizados y cómo en España, habiendo muchas más víctimas y muchas de ellas habiendo sufrido martirios inmensamente más atroces en medio de espectaculares confesiones de fe, la inmensa mayoría de ellos siguen beatificados únicamente, o ni eso. Quizá tú o Antonio podáis darme una clave de esto.

    • Sin poner en duda en absoluto la santidad y el martirio de los santos mártires mexicanos, solo te diré que en este caso hubo un interés muy especial por parte del Papa Juan Pablo II para que la canonización se realizara rápido. ¿Qué intereses eran? Prefiero no entrar en ese tema.

    • Ana, la pregunta que tú me haces puede tener varias respuestas. Yo quiero y creo que la principal es la de que Dios ha querido glorificar a sus siervos. Nada sucede que no esté ligado a su voluntad. En este devenir de acontecimientos pueden juntase varias causas: el primero, el afán de quien promueve la causa. Si hay empeño puede haber mejor resultado. Otra causa, decisiva, el cariño de Juan Pablo II a México. Es conocida la circunstancia en donde este Pontífice aceleró la causa cuando el entonces arzobispo de Guadalajara, Cardenal Juan Sandoval, al pedirle al Papa que nos ayudara a tener santos locales, Juan Pablo II le mostró un altero de expedientes y le dijo que había que esperar el turno. El Señor Sandoval sacó de abajo o casi abajo el dossier de la causa y lo puso hasta arriba, haciendo sonreír al Papa cuando le dijo que así de podía apresurar. Si tras de esto hay otro tipo de razones e intereses, yo prefiero no creerlo. La celeridad no es un atributo determinado para alguna causa determinada. Tú bien conoces muchos ejmplos de ello.

    • Y pues bueno Ana a parte de lo que ya dijo don Humberto, creo que como dice siempre Antonio, “poderoso caballero es don dinero”, ya ves el caso del indio Gabriel mártir de mi estado el cual aun teniendo todo para ser beatificado por martirio como la Diócesis no quiere invertir en él, sigue sin moverse nada.

  3. Amigo Humberto,
    Muchísimas gracias por traernos hoy a colación la vida y martirio de San Rodrigo Aguilar. Si te soy sincero he de decirte que ya la conocía, aunque quizás no tam ampliamente como tu la reseñas.
    En el caso que relatas de la pantomima de matrimonio que le propusieron y a la que él se negó, yo estoy de acuerdo con el consejo que le dieron desde el arzobispado: valiente, si pero prudente, también. Hay que ser astuto como las serpientes y sencillos como las palomas.

    • Toño:
      San Rodrigo Aguilar es el segundo santo que he venerado en su sepulcro. Para mí fue una gran experiencia visitar su sepulcro y orar ante sus reliquias. También lo fue conocer al mango en que fue ahorcado. Un poco más de afecto le tengo pues mi abuela materna le oraba mucho en sus necesidades debido a la propaganda que hacía sobre él, el Padre Macario Torres en la radio.
      Al leer sobre su vida y hacer este artículo, me vino como de sorpresa la foto de la fachada de la Parroquia de La Unión de Tula con el letrero de Viva Cristo Rey. Cuando conocí este santuario, lo ubiqué por ser el grito de los cristeros. Ahora, al haber vuelto a leer su biografía y enterarme de su deseo de poner ese letrero si volvía con vida a su parroquia. No lo hizo, pero otros lo hicieron por él.

      • Una simple curiosidad: ¿el mango donde fue ahorcado San Rodrigo da frutos? ¿Si es así, la gente sencilla del pueblo le atribuye a este fruto algún poder curativo?

        • Cuando yo fui, era la temporada de mago y no recuerdo que estuvieran haciendo recolección. Creo recordar que había algunos frutos caídos en el suelo y podridos por la humedad, por lo cual pienso que no tiene mucho auge esta costumbre. Lo que si hice fue tomar unas hojas también caídas del árbol que junté por devoción pero que no recuerdo ahora donde las dejé.

  4. Muchas Gracias Humberto, tu articulo de hoy nos acerca a la vida de un santo sacerdote que supo cumplir con gran esmero y devoción la tarea que Dios le destino.
    Fue un pastor que olía a oveja ( como quiere el Papa Francisco), y que no se doblego a las exigencias y caprichos de los mas poderosos.
    Al leer su vida y en concreto su martirio, veo muchas similitudes con nuestros mártires que fueron beatificados el pasado Domingo 13 de Octubre, por ejemplo muchos de Ellos/as también murieron diciendo i Viva Cristo Rey !. Me alegro de que las personas devotas de San Rodrigo cumplieran su deseo y pusieran esta bonita frase a las puertas de la Parroquia.

    • David:
      Me da gusto que conozcas mejor a este santo por este medio. Cuandos haces referencia a que su muerte se parece mucho a la de los mártires que ha tenido España, creo que se debe a que en la Iglesia Universal no hay límites, todos somos una misma familia y como dice San Pablo en su doctrina del cuerpo místico, cuando un miembro padece o es glorificado, todos los demás miembros del cuerpo sufren y gozan con él.
      Lo mismo que sufrieron ustedes es lo mismo que sufrimos ahora y es lo mismo que están pasando los cristianos de Egipto.
      En cuanto a tu comentario del letrero, a mi también me ha dado gusto este detalle, cuando lo conocí lo identifiqué con el grito de los mártires, ahora que releí su biografía, las piezas cuadraron bien en el rompecabezas.
      San Rodrigo está sepultado en el lugar de su último ministerio. Allí fue pastor y allí han querido sus ovejas tener con toda justicia sus restos. Las generaciones de entonces y las de ahora se han unido para recordarlo porque dio la vida por su rebaño. Ignoro si fueron los contemporaneos o más posteriores quienes pusieron el letrero. Lo que si esta visto a todas luces, es que lo hicieron respetando y viviendo su espíritu.
      Saludos.

  5. Don Humberto muchas gracias por este artículo aunque conocía algo de este santo, sinceramente no tenía idea que fuera escritor, el caso de estos santos mexicanos siempre son buenos para todos los católicos y para los sacerdotes actuales. Me dio gusto saber que la arquidiócesis promueve el culto a los mártires y santos mexicanos creo que eso falta más en todas las demás diócesis pues en muchos lugares no se conoce a nuestros santos o si se les conoce es sólo por pequeñas menciones.

  6. André:
    Pues leyendo siempre se aprende algo nuevo. Gracias por darte al oportunidad de leer este artículo con el que te has enterado más sobre la vida de este santo mártir. Y me alegro contigo por la razón de tu alegría.
    Ya hemos comentado otras veces lo incipiente del culto de nuestros santos. Hay quienes les parece que no se les da el cariño que merecen, otros piensan que se les glorifica de más y no sobran quines afirman que no debieron ser canonizados.
    Todo esto les da cierta fama. Sin embargo, el cariño y devoción de la gente sencilla del Pueblo de Dios es quien da lustre a estos personajes. Nuestra Arquidiócesis ha hecho lo que está a su mano para promover su culto y no dudo que hará lo que se tenga que hacer en un momento dado.
    Ignoro si otras diocesis ligadas a ellos hagan algo semejante, pero creo como tu has opinado, que el resto del pais está rezagado al respecto. Allí es donde nuestros pastores podrían hacer algo al respecto. Pero para no entrar en retóricas bizantinas, ceo que tiempo al tiempo.
    Saludos.

  7. Humber:
    Aunque ya conocía algo de este santo y su gran habilidad de poeta y su viaje a Tierra Santa…. me alegra saber que era promotor de la Adoración Nocturna en su parroquia ya sabes que yo pertenezco a dicha archicofradía y solo sabia que Pedro de Jesús Maldonado y tres de los mártires laicos compañeros de Anacleto eran adoradores nocturnos, con placer veo la información que me das y para proponerlo a la veneración de nuestras secciones adoradoras.
    Saludos

  8. Tacho:
    San Rodrigo era un enamorado de Jesucristo Eucaristía. Y por ello hizo lo posible que sus feligreses amaran más a Jesús Sacramentado. A mi modo de ver la Adoración Nocturna es una de las asociaciones religiosos de laicos más importantes, nuestro santo tuvo el cuidado y el tino de fomentar su organización.
    Cuando ves a un sacerdote enamorado de la Eucaristía, te das cuenta de que su ministerio es fecundo, efectivo y muy solicitado. Quiero creer que así pasó con nuestro santo.
    Saludos.

  9. Pues después de san Miguel fe la Mora es San Rodrigo al que conozco y venero. Pero los motivos de la canonización del grupo de estos 24 santos fue por cuestiones políticas puesto que ya no estaba tan presente en la memoria de los fieles su recuerdo. Fue jugada buena puesto que el estado mexicano era anticlerical. Y con respecto a los santos, muchos de ellos sus restos estaban en cajas de cartón arrumbadas.

    • Emmnuel:

      Gracias por darte la oportunidad de leer este artículo, me da gusto que entre tus santos tutelares tengas a San Rodrigo, un santo que hizo su labor con empeño y que todo lo ordinario de su vida lo hizo extraordinariamente bien.
      Las razones políticas que arguyes no las conozco, estoy al tanto de muchas hipótesis, pero hasta el momento doy como válidas por ser públicas las que he comentado anteriormente.
      Sintonizo todavía contigo de que muchos de nuestros santos no tienen el lustre que debieran, ya he dicho alguna vez que poco a poco tendrán la fama que quisiéramos, Roma no se hizo en un día. Sin embargo, difiero de tu opinión de que sus restos estuvieran arrinconados en cajas de cartón. Que estuvieran en una tumba ovidada es distinto, pero en caja de cartón, tendrías que darme tu versión.
      Refieres que el pueblo casi los había olvidado y dejas entrever que su canonización es más bien asunto clerical. No voy a hablar de todos porque no tengo los argumentos y las pruebas, sin embargo, te diré que por ejemplo, en el pueblo siempre estuvo el recuerdo de David Galván, Toribio Romo, Mateo Correa, y en este caso, el mismo San Rodrigo. Sino, quien hubiera puesto el letrero de Viva Cristo Rey en el pórtico de su parroquia? Que actualmente unos tienen más fama que otros, no te lo niego, que la indiferencia y falta de promoción lo tengan muchos de nuestros pastores, no te contradigo. Pero yo te invito a que desde tu papel de laico hagas lo que esté en tus manos para que esto crezca para bien de todos.
      Recibe un cordial saludo

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