Santos Crisanto y Daría, esposos mártires

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"Gloria de los Santos Crisanto y Daría", lienzo de S. Tatulli (1792).

“Gloria de los Santos Crisanto y Daría”, lienzo de S. Tatulli (1792).

Los Santos mártires Crisanto y Daría son una de las parejas cristianas más conocidas de la Antigüedad, cuyas reliquias, por cierto, han sido objeto de un reciente y exhaustivo estudio por parte de investigadores de National Geographic. Aun sabiendo que este tema podría dar lugar a extenderme bastante y generar un buen debate, prefiero en este artículo presentar a los Santos, narrar lo que sabemos de ellos, y dejar a nuestro particular especialista en reliquias, Antonio Barrero, elaborar más adelante un artículo que se centre en los pormenores de este estudio y otros relacionados con las reliquias de estos mártires de la Antigüedad.

Una virgen vestal y un cristiano converso
Aunque ambos mártires son romanos, curiosamente el nombre de Daría es de origen persa y significa “la que posee riquezas”. Según la tradición, recogida en la Leyenda Áurea, fue una virgen vestal [1], esto es, una sacerdotisa de la diosa romana Vesta, que, como su equivalente griego Hestia, era protectora del fuego y del hogar. El caso de las Vestales romanas es ciertamente fascinante y por ello me detendré un mínimo para ilustrarlo: se trata del único sacerdocio colegiado femenino de la antigua Roma y el único donde sus integrantes estaban obligadas a mantener la virginidad, so pena de muerte. Ser vestal constituía un gran honor, ya que recibían el respeto y boato de toda Roma. Su poder influyente era equiparable al del propio emperador: la Virgo Vestalis Maxima -la suprema sacerdotisa- podía salvar a un reo de muerte de su inminente destino simplemente señalándolo. Eran minuciosamente escogidas entre las niñas de siete años de las familias más nobles. Debían prestar servicio durante treinta años, tras lo cual abandonaban el culto y podían casarse, si así lo deseaban.

Su misión era mantener perpetuamente encendida una gran llama en el templo de la diosa, símbolo del poder inextinguible del Estado, excepto cuando se apagaba ritualmente con la llegada del nuevo año, el 1 de marzo. Si la vestal encargada de vigilar la llama en un momento determinado se descuidaba y ésta se apagaba, recibía un duro castigo físico, probablemente azotes. Si una vestal perdía la virginidad que estaba obligada a guardar durante el culto a la diosa, la condena era terrible: la sacerdotisa era enterrada viva en el Campus Sceleris, y su amante ejecutado en el Foro. Con todo, esta cruel sentencia se ejecutó muy pocas veces, una de ellas en tiempos de Domiciano… y, si tomamos el relato del martirio de Santa Daría como un suceso real, histórico, también en su caso.

Detalle de Santa Daría en el cortejo de vírgenes de San Apolinar de Rávena, Italia. Mosaico paleocristiano.

Detalle de Santa Daría en el cortejo de vírgenes de San Apolinar de Rávena, Italia. Mosaico paleocristiano.

La historia de esta mártir empieza con el que sería su esposo y compañero de martirio, un joven llamado Crisanto. Corrían los tiempos del emperador Numeriano (283-284), y él había nacido en Alejandría. Su padre, Polemio, varón muy apreciado por el césar, se trasladó a Roma con su hijo, donde se hizo senador. Crisanto era muy inclinado a la lectura y estudiante de filosofía, pero solía quejarse al no encontrar en los antiguos filósofos la calma espiritual que necesitaba. Llegaron a sus manos ciertos textos cristianos, y no entendiendo nada de aquello, pidió al presbítero Carpóforo que lo instruyera. Una vez lo comprendió, quiso hacerse cristiano, y se bautizó.

A partir de ese momento, no asistió a los juegos públicos ni a las ceremonias religiosas de Roma, frecuentando tan sólo las asambleas cristianas, y dio lugar a que la gente murmurara de él. Polemio quiso aclarar este punto y habló con su hijo, que, al confesarle que era cristiano, lo disgustó tanto que lo hizo encerrar en sus aposentos y le negó el alimento, esperando que el hambre lo hiciera cambiar de parecer. Como el orgullo del joven pudo más que su sufrimiento, hizo entrar en su habitación a numerosas prostitutas, todas tan bellas y tan adornadas, que Polemio no dudó que sus provocativos bailes acabarían seduciendo a su hijo. Pero Crisanto, que vio en seguida la estratagema de su padre, ignoró a las mujeres.

Entonces Polemio, viendo que el vicio no podía seducir a su hijo, pensó que sí lo haría la virtud; por ello acudió al templo de Vesta y solicitó ver a todas las vestales, y escogió a la que le pareció más hermosa, una mujer muy bella y muy culta llamada Daría. La vistió con bellas ropas y la convenció para que influyera en su hijo para que volviese al culto de los dioses romanos. Daría entró, pues, en el aposento donde languidecía Crisanto. Éste, al verla, se enamoró de ella, pero tratando de esquivar la nueva estratagema de su padre, le reprochó que, siendo una virgen, se hubiese acicalado de esa manera. Ella se ruborizó y dijo que había sido idea de su padre y que venía a convencerle para que renunciase al cristianismo.

Se sostuvo un debate dialéctico entre ambos, Crisanto exponiendo las perversiones y vicios de los dioses romanos, Daría rebatiéndolo conque los dioses representaban a las fuerzas de la naturaleza y poniéndose de ejemplo a sí misma, servidora del fuego de Vesta. Finalmente, Crisanto le reveló que existía un solo Dios que dominaba a todas esas fuerzas naturales y era Creador de las mismas, por lo que Daría, interesada, se sentó a los pies del joven y estuvo escuchando sus pláticas, y la instruyó en la doctrina del cristianismo. Al cabo de un rato, la joven le confesó que deseaba hacerse cristiana. Y a su vez, él la pidió en matrimonio [2].

Crisanto y Daría, ejemplo de matrimonio cristiano. Estampa devocional alemana.

Crisanto y Daría, ejemplo de matrimonio cristiano. Estampa devocional alemana.

Polemio quedó muy satisfecho y aprobó plenamente la boda de Crisanto y Daría, creyendo que la sacerdotisa había logrado convencerlo. Crisanto, por su parte, hizo bautizar a su esposa, y a partir de entonces, aprovechando la libertad y buena reputación de que gozaban, los dos esposos se dedicaron a atender las necesidades corporales y espirituales de los cristianos de Roma, siempre a escondidas de Polemio. Cuando el senador falleció, la casa de la pareja pasó a ser una residencia de acogida para cristianos sin hogar; convirtiendo también a muchos paganos a la fe cristiana.

Mas pronto fueron denunciados ante el prefecto Celerino, quien puso su caso en manos de un tribuno llamado Claudio. Éste mandó llamarlos y llevó a Crisanto ante una estatua de Júpiter para que sacrificase ante ella, pero Crisanto se burló de la imagen y le escupió. Claudio mandó entonces que lo desnudaran en la misma puerta del templo y, ante la mirada de Daría, lo azotaron tan inhumanamente, que se le descubrían las entrañas. Luego lo encerraron en una apestosa letrina dentro de la cárcel, y allí lo dejaron. Daría estuvo en vela toda la noche, dándole las manos a través de los barrotes de la celda. Al día siguiente lo azotaron de nuevo, esta vez con varas de hierro, y a punto estuvieron de acabar con él. Claudio, conmovido por su valor y por la templanza de Daría, que resistía el suplicio de su marido con la frente alta, mandó liberarlos [3]. El mismo tribuno se convirtió al cristianismo y con él, su esposa Hilaria y sus dos hijos, Jasón y Mauro; así como muchos amigos y parientes y los setenta soldados encargados de vigilar a Crisanto (!!).

Semejante conversión masiva causó tal escándalo que el emperador Numeriano, furioso, intervino y mandó arrojar a Claudio al Tíber con una piedra en el cuello, y decapitar a sus dos hijos, Jasón y Mauro, junto con los setenta soldados, en la vía Salaria. Su esposa Hilaria fue asesinada mientras oraba en las tumbas de sus hijos; aunque hay versiones que dicen que su muerte fue por causas naturales. Crisanto y Daría fueron detenidos de nuevo. Él regresó a la cárcel, y ella fue enviada desnuda a un burdel para que la violaran. Se dice que entonces pasó por la calle del burdel un león que se había escapado de las jaulas cuando era llevado al anfiteatro, y viendo la puerta abierta, entró en el lupanar, provocando el pánico entre prostitutas y clientes. Milagrosamente, fue el león a echarse cerca del cuarto donde Daría había sido destinada. Nadie se atrevió a acercarse. Después de mucho cavilar, decidieron desalojar el burdel y prenderle fuego, para acabar con el león. Cuando las llamas hicieron presa del prostíbulo, el felino, inquieto, se levantó y salió rápidamente, azuzado por el humo. Tras él salió Daría, ilesa. Todos, admirados, decidieron que este sorprendente suceso era un prodigio. Los cristianos creyeron que era un milagro de Dios, y los paganos decidieron que la sacerdotisa había hechizado al león para que la sacara de allí.

Crisanto torturado con antorchas, Daría salvada de un agresor por el león. Lienzo de Gregorio Vásquez de Arce. Bogotá, Colombia.

Crisanto torturado con antorchas, Daría salvada de un agresor por el león. Lienzo de Gregorio Vásquez de Arce. Bogotá, Colombia.

De nuevo Crisanto sufrió el suplicio. Le quemaron los costados con hachas encendidas, y finalmente el césar dictó sentencia de muerte para los esposos. Fueron llevados al Campus Sceleris, “campo del sacrificio”, en latín, y allí los enterraron vivos, metiéndolos dentro de una cámara subterránea y abovedada, que en un principio iba destinada a las vestales que habían incumplido su voto de virginidad. Allí, en la oscuridad, la pareja sucumbió al hambre y a la asfixia [4]. Ésta sería la versión más histórica de acuerdo a cómo se castigaba a las Vestales, aunque la passio afirma que fueron tirados dentro de una fosa en la vía Salaria, sin más, y cubiertos con una capa de tierra y piedras.

En honor a tan horrenda muerte, sus discípulos se reunían en una caverna cercana al arenal para orar. Al saberlo unos paganos, obstruyeron la entrada y allí los dejaron morir de hambre, como les había sucedido a Crisanto y Daría. Entre ellos se citan en el Martirologio a Diodoro, presbítero, y Mariano, diácono.

Culto y conmemoración
Los santos mártires romanos Crisanto y Daría son conmemorados en días diversos en los antiguos martirologios, por lo que no se sabe a ciencia cierta cuál es su “dies natalis”, es decir, la fecha del martirio. El Martirologio Jeronimiano los recuerda el 12 de agosto, el 29 de noviembre y el 19 y 20 de diciembre. Los calendarios mozárabes los conmemoran el 12 de agosto; el Sinaxario Constantinopolitano y el calendario marmóreo de Nápoles, el 19 de marzo y el 25 de octubre. En esta última fecha los conmemora el Martirologio Romano.

Esta variedad y multiplicidad de conmemoraciones, junto con el hecho de que los dos Santos están representados en los mosaicos de San Apolinar de Rávena, indican que su culto fue muy difundido en toda la Iglesia. Pero, sin embargo, todas las noticias en torno a ellos provienen de esta passio legendaria que acabo de resumir, de la cual, ya en el siglo VI, existían copias tanto en latín como en griego, como nos lo hace notar San Gregorio de Tours.

Los esposos son sepultados vivos. Iluminación del Menologio de Basilio II, s.X. Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Los esposos son sepultados vivos. Iluminación del Menologio de Basilio II, s.X. Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Sepulcro y reliquias
Por los testimonios de los itinerarios del siglo VII, sabemos que los dos mártires estaban sepultados en una pequeña iglesia del cementerio de Trasone en la vía Salaria Nuova. San Gregorio de Tours añade que en esta iglesia existía un epigrama del papa San Dámaso en honor de estos dos Santos. En realidad, los versos damasianos estaban dedicados a un grupo de mártires anónimos, mientras que el dedicado a estos dos Santos, lo conocemos gracias a unos manuscritos que fueron puestos en aquel lugar en el siglo VI, después de la devastación efectuada por los godos. Sin embargo, hay constancia de que en la fiesta de estos dos mártires acudían a sus sepulcros multitud de fieles y que el papa Pelagio II, en el año 590, dio algunas reliquias a un diácono de las Galias.

También la historia de las reliquias de estos dos Santos es un tanto legendaria y contradictoria. La tradición nos habla de tres traslaciones ya efectuadas en la Antigüedad: una por obra del papa Pablo I (757-767), que desde la vía Salaria las trasladó a la iglesia romana de San Silvestre. Otra dice que Pascual I (817-824) las habría trasladado desde la vía Salaria a la iglesia romana de Santa Práxedes; y finalmente, hay otra que dice que Esteban V (885-891) las habría llevado a la basílica lateranense. Desde esta última iglesia, después del año 884, habrían sido llevadas al monasterio de Münstereiffel (Alemania) y en 947, transferidas a Reggio Emilia, ciudad que tiene a estos dos Santos como patronos. Este último traslado habría sido obra del obispo Abelardo, que las habría obtenido de Berengario, al cual le fueron concedidas por el papa Juan X en el año 915. Existe otra tradición local en Oria (Brindisi), que dice que el papa Esteban V se las había regalado al obispo Teodosio de aquella ciudad, en el año 886. Otras ciudades como Salzburgo, Viena y Nápoles dicen tener también reliquias de estos Santos.

Un grupo de visitantes contempla los esqueletos recuperados y reconstruidos de los Santos. Catedral de Reggio Emilia, Italia.

Un grupo de visitantes contempla los esqueletos recuperados y reconstruidos de los Santos. Catedral de Reggio Emilia, Italia.

Y es aquí donde entra en juego la investigación difundida por National Geographic en 2011, que analizó los esqueletos de los Santos conservados en Reggio Emilia. Estos restos, compuestos por 150 huesos, fueron hallados en la cripta de la catedral de Reggio Emilia, al norte de Italia. Las pruebas realizadas para datar a estos huesos los han ubicado entre los años 80 y 304 d.C; lo cual, pese a abarcar la mayoría de persecuciones cristianas -excluyen tan sólo las de Nerón y Julián el Apóstata-, también abarca, por supuesto, el período que la passio indica para el martirio de los Santos: el reinado de Numeriano.

“Toda la evidencia que hemos reunido sobre estas reliquias nos muestran que serían los restos de Crisanto y Daría”, señaló el líder de la investigación de la Universidad de Génova, Ezio Fulcheri. “Ésta ha sido una oportunidad que se da muy poco, para estudiar huesos y otras reliquias que se relacionan directamente a una historia cuando ya han pasado casi 2000 años. Lo completo de los esqueletos también es extraño en mártires de ese tiempo, lo que implica que fueron protegidas y veneradas totalmente desde el principio”.

La investigación ha sido reproducida en un documental del canal National Geographic titulado “Explorer: Mystery of the Murdered Saints”, cuyo productor afirmó: “Esta es la primera vez que podemos probar la autenticidad de lo que se cree son reliquias de un santo. Para nosotros ha sido un privilegio hacer parte de esto”. Sin embargo, añadió, “también es posible que estos huesos no sean reales” debido a que en la Edad Media se generó un mercado negro de reliquias. A tal efecto, el obispo auxiliar de Reggio Emilia, Mons. Lorenzo Ghizzoni asume este riesgo y comenta que en caso de darse el caso de que los restos sean falsos, “serán destruidos porque eso sería ciertamente escandaloso para los fieles”.

Vista del relicario de los Santos en el monasterio de Bad Münstereiffel, Alemania.

Vista del relicario de los Santos en el monasterio de Bad Münstereiffel, Alemania.

Iconografía
En la iconografía, Crisanto suele aparecer como un joven romano, a veces imberbe, otras barbado, y a veces representado como soldado, aunque no lo era. Daría aparece representada como una doncella junto al león que la protegió de los violadores en el prostíbulo. Más a menudo, los esposos aparecen siendo enterrados vivos juntos o como alegoría de matrimonio casto.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, “Bibliotheca Sanctorum: Enciclopedia dei Santi”, Ed. Cità Nuova, Roma.

Enlace consultado (06/09/2013):
http://www.aciprensa.com


[1] En realidad, la Leyenda Áurea especifica que era sacerdotisa de la diosa Minerva, sin embargo la descripción del martirio de Daría coincide con el castigo de una vestal que hubiese perdido la virginidad. La mayoría de versiones se contentan en decir, simplemente, que Daría era una sacerdotisa pagana.
[2] La passio da a entender que Crisanto no se enamoró realmente de Daría y que su matrimonio fue un acuerdo para fingir una relación de pareja y así dedicarse más cómodamente al apostolado, por tanto, se trataría de un “matrimonio blanco”, en el que ambos mantuvieron la virginidad.
[3] Aunque he ofrecido una visión más “realista”, la passio original apunta a “prodigios” realizados en presencia del tribuno por parte de Crisanto, como el derrumbe “milagroso” de la estatua de Júpiter, o la ineficacia de las torturas (las varas se rompían al tocarlo, los verdugos se quedaban paralizados, etc…)
[4] Sin embargo, a pesar de la ubicación del martirio que da la passio, en una placa marmórea ubicada en la Cárcel Mamertina de Roma (el Tullianum) constan los esposos Crisanto y Daría como mártires que finalizaron allí su martirio. Sin embargo, la Basílica de los Doce Apóstoles de Roma tiene en su cripta también el presunto foso donde fueron sepultados en vida los dos Santos (!!). Esté donde esté el auténtico lugar del martirio, la muerte en el baratrum, hoyo oscuro y asfixiante sin salida, luz ni ventilación, es históricamente más fidedigna que el morir siendo cubiertos con piedras y tierra en un arenal.

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18 pensamientos en “Santos Crisanto y Daría, esposos mártires

  1. Ana, muy interesante tu artículo de hoy. A estos Santos los conocía desde muy pequeño gracias al misal de mi mamá donde en tres o cuatro lineas relataban quienes eran y como habían muerto. Los libros que he leído con referencia de sus biografías no abundan en los detalles de la passio, que es la primera vez que la leo. Si mal no recuerdo en la novela de Fabiola del Cardenal Wiseman hay un pie de página que se les dedica.
    He leído que en la capilla de sepulcro que era intacto, en otra ocasión, pasados muchos años, un grupo de fieles también fueron sepultados vivos allí mientras se disponían a celebrar la misa. Con el tiempo, esta capilla se convirtió en otro relicario, que guardaba kilos y kilo de arena, los restos de estos mártires y el sepulcro de nuestros santos. Se refiere que quienes visitaban este santuario podrían verlo desde arriba, desde donde se podían vislumbrar el par de vinajeras para la misa.
    Con el pontificado de Juan Pablo II se ha dado una apertura a las causas de matrimonios, para señalar que los casados también pueden ser santos. Creo que desde sus orígenes del cristianismo hay esposos santos. Este en concreto, galardonado con la palma de martirio. Tengo una opinión que te quiero compartir, San Enrique y Santa Cunegunda de Alemania, se dice que hicieron pacto de virginidad, por eso no tuvieron hijos. Por ahí he leido que unos de los dos era estéril y esta es la razón por la cual no pudieron procrear hijos.
    En este tenor y viendo como la virginidad se ensalzaba, sometiendo el matrimonio a un pecado necesario, ¿no será posible que estos dos santos hayan vivido realmente una vida conyugal? Los los dos jóvenes, supongo que guapos y refieres que enamorados… las actas a veces también pueden retocar estos valores con motivos moralizantes de transfondo, verdad?
    De las reliquias he estado al tanto del trabajo de Natgeo y me parece que es tarea de nuestro Padre Antonio el deber moral de darnos un tema al respecto.
    Claro está, si acepta.
    Saludos.

    • Estimado Humberto, gracias por tu comentario. Intentaré comentar tus puntos uno por uno. De hecho, lo de los cristianos atrapados en el sepulcro de los Santos lo he dicho al final del artículo. Incluso he dado el nombre de dos de esos mártires, y lo que eran.

      Por supuesto que desde los orígenes del cristianismo hay esposos santos. Entre los mártires, de hecho, lo más frecuente no son los sacerdotes, ni las vírgenes, ni los monjes o diáconos: son los laicos, y la inmensa mayoría de ellos, parte de una familia. Estamos muy acostumbrados a la típica virgen de Cristo que es masacrada, pero eso es una cortina de humo que muchas veces nos arrojan las legendarias passio; ahora toma en cuenta las auténticas actas de los auténticos mártires, y verás: ya si bien miras los mártires escilitanos, ya si bien los de Cartago (Perpetua y Felicidad estaban casadas y eran madres), si bien los de Lyon, pocos hay que no sean laicos o familiares entre sí. Los sacerdotes estaban casados también en aquella época.

      Lo de Santa Cunegunda y San Enrique, es más sencillo: no hubo ningún pacto de virginidad (imposible en un matrimonio real, cuyo único sentido es engendrar hijos para que continúen la sucesión del trono) ni ninguno de los dos era estéril: lo que pasaba es que Enrique era impotente y no podía realizar el acto sexual. Fin del misterio.

      Volviendo a los Santos Crisanto y Daría, lo cierto es que concuerdo contigo en que las actas -por lo demás, muy retocadas y llenas de situaciones absurdas y fantásticas, como has podido ver- han añadido valores moralizantes de trasfondo que ni siquiera pertenecen a la mentalidad de la época. Un matrimonio no consumado es un matrimonio inválido, tanto en la cultura pagana como en la cristiana. ¿Cómo iban a recibir el sacramento y luego, dejarlo sin consumar, creando una farsa espiritual y jurídica? Eso de los “matrimonios blancos” me parecen delirios mentales de algún monje o redactor personalmente obsesionado con la castidad (quizá hasta haya influencias maniqueas). Hay una obsesión por controlar la vida sexual de los Santos que dura hasta hoy y que a mí, personalmente, me provoca carcajadas: sin ir más lejos, ayer mismo, cuando estaba colocando el enlace a la película de Santa Bárbara en el artículo del domingo pasado (pues por fin la he hallado con subtítulos en castellano y así nadie podrá escaquearse de verla, jajaja) me encontré con el típico individuo que se rasgaba las vestiduras porque la película mostraba un romance de la mártir con un soldado romano en el que ambos se correspondían. Pues ahí estaba la personita chillando, indignada, porque “Santa Bárbara fue una virgen de Cristo, sólo amó a Cristo y nunca a un hombre mortal”. Bueno, con perdón, pero, ¿quién narices tiene aquí la autoridad para dar eso por sentado? ¿Quién sabe lo suficiente, no de Santa Bárbara, sino de la mayoría de Santas y Santos -mártires y no mártires- de la Antigüedad, como para especular sobre la presencia o ausencia de sus relaciones amorosas, vida sexual, o estado del himen? Yo es que me meo de ver estas actitudes. Ridículo, totalmente ridículo. No sabemos nada de nada, y cuando sabemos algo, es tan poco… de las que sabemos cosas con certeza absoluta (Perpetua, Felicidad, Crispina…) resulta que eran madres de familia. Lo que no significa que no hubiese vírgenes. Pero, ¿quién sabe con certeza nada para sentar cátedra?

      En conclusión: sí, creo que sí se han retocado las actas para dar una apariencia artificial a algo que sería mucho más natural: un matrimonio de esposos cristianos, a los cuales no les conocemos hijos, que murieron mártires por Cristo. Todo lo demás, son especulaciones absurdas, en las cuales yo también he participado al delirar sobre vestales y hoyos de enterramiento en vida; pero sin pretender sentar cátedra sobre esto.

  2. Muy completo e informativo el articulo, es sorprendente la cantidad de conversiones que lograron estos Santos con su ejemplo, y tambien es sorprendente el estado de conservación de sus restos, entre sorprendente y sospechoso….

    • Bueno, la passio tiene más de sospechosa que el estado de conservación de sus restos, por lo que la cantidad de conversiones que lograron es exagerada y no la des por buena… simplemente porque el relato hay que cogerlo con pinzas.

      En cambio, National Geographic destaca por trabajar con seriedad generalmente y no sé cuáles serán las conclusiones definitivas sobre el estudio de esos esqueletos -eso se lo dejo a Antonio-, pero bien podrían ser auténticos.

  3. Gracias, Ana María, por presentarnos la vida de estos santos que conocí gracias a la investigación llevada a cabo por la National Geographic y que transmitieron en una semana santa. Sólo no me cuadraba que una vestal, con voto de castidad juramentado, aceptara seducir a un hombre con el pleno riesgo de exponerse a ser enterrada viva; si bien cuadra el argumento que su seducción sería intelectual, de desadoctrinamiento, aunque si como ordenaban las leyes, una vestal debía ser muy bonita, Crisanto debió caer ante sus encantos -indirectamente mencionados en su reproche-. De hecho, abandonar el sacerdocio vestal antes de tiempo, como hizo -o hicieron que- la esposa del infame Heliogábalo, también era una ofensa castigable con la muerte. Según los análisis llevados a cabo en los restos, la tierra no corresponde a la Vía Salaria y por lo tanto el sitio exacto del martirio se perdió, como bien dices. También revelaron que los restos son de individuos jóvenes. Aunque es cierto que a las vírgenes las violaban antes de someterlas a la tortura o muerte, una vestal atrapada in fragantti ya no tenía nada qué perder -sin afán de sonar machista- y además eran nobles, ¿se les enviaba a un burdel de todos modos?

    Si los restos venerados y conservados casi íntegramente corresponden a esta pareja, enhorabuena. De lo contrario, estoy de acuerdo con la opinión del obispo, su destrucción para evitar engaños y escándalos que hieran la fe de los fieles.

    Con su ejemplo, nos recuerdan que la santidad no está peleada con la vida comprometida en comunión con una persona, con tu pareja. La pureza del corazón no es igual a pureza de sexo o estado consagrado formalmente. Elevar un estado por encima del otro no es humano. Ni para todos está hecha la castidad aunque sí el respeto propio y mutuo y el amor es de todos y para todos.

    • Dices cosas muy interesante, Alejandro, gracias. Sí, en un primer lugar, ¿cómo iba a ser posible que una vestal, que tiene su virginidad comprometida con el culto a la diosa, fuera enviada a seducir a un hombre? Es algo impensable, a menos que ella ya hubiese cumplido con el tiempo de sacerdocio y que, a pesar de sus 37 años (muchos para la época) siguiese siendo joven y hermosa. Algunas vestales se casaban al dejar el sacerdocio, es más, lo lógico es que fueran solicitadas -¡qué prestigio tener una esposa ex-vestal, que durante años fue modelo de virtud en el cuidado del fuego de Roma!-; pero entonces, ¿a santo de qué enterrar viva a Daría y a su esposo, si ella ya habría cumplido con su sacerdocio y por tanto, su virginidad ya no pertenecía a la diosa? ¿Había terminado o no su sacerdocio? Algo me hace pensar que sí, porque en ningún caso se hubiese autorizado el matrimonio de ser así, pero bueno, no lo sabemos y esto no son más que especulaciones que me permito por el simple placer de la conversación. Dices muy acertadamente que la seducción de Daría fue más intelectual que física: la passio da a entender que física, pero luego el debate es puramente intelectual. Daría, como sacerdotisa pagana, tendría un conocimiento más elevado de la religión que era mucho más que inclinarse ante estatuas mudas y sordas, como le gustaba decir a los cristianos. El panteón pagano era encarnación de las fuerzas naturales, ni más ni menos.

      Me ha gustado que me indiques que la tierra del sepulcro no correspondía a la Via Salaria, porque no he tenido el placer de ver ese reportaje, al no encontrarlo en Internet. Eso explica el por qué en tantos sitios (Tullianum, Basilica SS. Apóstoles…) se afirma que fue el lugar del martirio, sin saberse con certeza. Y de nuevo me dices; pero, si era una mujer casada, ¿a santo de qué mandarla al burdel para violarla? Pues en principio no habría motivo alguno para hacerlo -la violación ritual era un requisito de mal gusto para cumplir con la lex, no el mero placer morboso de un grupo de soldados aburridos- así que es probable que sea otro añadido del alucinado redactor de la passio.

      Decirte que no estoy nada de acuerdo con la opinión del obispo y tuya sobre que hay que destruir esos restos si no son los de los cristianos Crisanto y Daría. ¿¿Destruirlos?? Por el amor de Dios, ¡que son restos humanos! ¿Cómo vamos a destruirlos? ¡Si hasta las osamentas de Neanderthales y animales extinguidos son tratadas con respeto y cuidado! Lo que hay que hacer, en caso de que sean falsas, es darles una digna sepultura y apartarlas del culto, pero, ¿¿destruirlas?? Hay que admitir que el obispo no estuvo nada fino con esa observación, y espero que tú rectifiques. Los restos humanos merecen respeto por el alma y la vida que un día los animó.

      Por último, decir que sí, totalmente de acuerdo que la santidad no está peleada con la vida matrimonial. De hecho le decía a Humberto que lo habitual, en esa época y en todas, es eso y no la virginidad. Nos hemos enviciado demasiado, durante siglos, a considerar el cuerpo y los impulsos de éste como pecado. A tal efecto deberíamos aprender de otras culturas o religiones que no le tienen tanto “asco” a estas cosas. Al fin y al cabo, el mandato divino es “amaos los unos a los otros” y “creced y multiplicaos”, ¿por qué iba a ser el amor de esposo y esposa; de madre por hijo, menos digno que el amor de hermano por hermana o de amigo por amigo? En fin, que algunos todavía no han madurado y siguen pensando como estos redactores de passio y los rollos que pillaban ellos solos…

  4. Muchas gracias, Ana Maria, por este estupendo artículo sobre los santos mártires Crisanto y Daría. Creo que has dejado meridianamente claras las hipótesis más verosímiles sobre sus vidas y martirio.
    Me tiras el guante para que hable de las reliquias cuando ya tú das muchos detalles tanto al principio como al final del artículo, aunque yo añado o confirmo que la historia de las reliquias de estos dos santos, son legendarias y, como poco, contradictorias.

    La tradición nos habla de tres traslaciones ya efectuadas en la antigüedad: una por obra del papa Pablo I (757.767), que desde la vía Salaria las trasladó a la iglesia romana de San Silvestre. Otra dice que Pascual I (817-824) las habría trasladado desde la vía Salaria a la iglesia romana de Santa Práxedes y hay otra que dice que Esteban V (885-891) las habría llevado a la basílica lateranense.

    Pero aun hay más, porque otra tradición afirma que el Papa Esteban VI (896-897) las trasladó a la Basílica romana de los XII Santos Apóstoles y actualmente se dice que están en un pozo debajo del altar de la confesión desde el día 22 de abril de 1879. F. Posterla, en su obra “Roma Sacra y Profana”, publicada en el año 1707, afirma que las reliquias se exponían en el altar mayor todos los días 1 de mayo. Bueno, pues en los siglos XVIII y XIX y “aun hoy”, se dice que están en Roma.

    Pero volviendo a lo anterior, desde la Basílica Lateranense, después del año 884, habrían sido llevadas al monasterio de Münstereiffel (Alemania) y en el 947, transferidas a Regio Emilia, ciudad que tiene a estos dos santos como patronos. Este último traslado habría sido obra del obispo Abelardo, que las habría obtenido de Berengario, al cual le fueron concedidas por el papa Juan X en el año 915.
    Si en el siglo XIX y aun hoy se afirma que están en Roma, ¿cómo fueron llevadas en el siglo IX a Alemania y desde allí, en el siglo X a Regio Emilia?

    Para liarla más, recordar que existe otra tradición local en Oria (Brindisi), que dice que el papa Esteban V se las había regalado al obispo Teodosio de aquella ciudad, en el año 886. Y ciudades como Salzburgo, Viena y Nápoles dicen tener también reliquias de estos santos y yo aseguro que tengo fotos de relicarios de ellos en otros lugares de Europa.

    Si se afirma que estuvieron y están en tantos sitios y por donde fueron pasando fueron dejando parte de ellas, ¿cómo hay dos esqueletos completos en Regio Emilia? Y ya no digamos si aceptamos lo que decía Sansaini en 1933 acerca de que los dos cráneos estaban en la Basílica de San Paolo fuori le Mure. ¿Estáis de acuerdo conmigo en que algo no cuadra, en que todo esto es un lío? ¿Comprendéis por qué monseñor Lorenzo Guizzoni dice que si se demuestran que no son auténticas se quitarán de la circulación? ¿Y cómo se va a demostrar?, porque yo creo que es imposible demostrar lo indemostrable. Yo lo dejo aquí y que cada uno saque sus conclusiones.

    • Hombre, lo que el monseñor dice es que las van a “destruir”. Eso no me suena igual que a “quitarlas de la circulación”. Por supuesto, desde luego que lo segundo es aceptable y lógico, pero, ¿lo primero? Yo creo que destruirlas es inadmisible aun cuando fuera el esqueleto del que limpiaba las catacumbas y de su mujer.

      Por otra parte, con “echarte el guante” me refería a que nos dedicaras más adelante un informe de cómo ha ido la investigación de National Geographic y lo que ha incluido. No sé si procederá o estarás interesado. Lo poco que he leído del tema sonaba muy triunfalista y concluyente -es un vicio que tiene el periodismo de divulgación- pero si hacemos un repaso a las presuntas traslaciones de las reliquias, que amablemente has recapitulado en tu comentario, la conclusión es que no tenemos ni idea de dónde pueden estar las auténticas reliquias de los Santos. ¿Salieron de Roma? Lo más probable es que no. ¿Pudieron pasar algunas a Alemania, otras a Reggio Emilia? Sí. Pero el caso es que los dos esqueletos de Reggio Emilia están casi completos. ¿No deberían estarlo en Roma? La polémica está servida, de momento.

      • Yo pienso que ese monseñor no se refería al decir “destruirlas” al hacer lo que en realidad significa la palabra destruir. Querría decir lo que yo he llamado “quitarlas de circulación”, que puede significar guardarlas en un lugar digno aunque no reciban culto, sepultarlas o cosas por el estilo. Porque, para mi, no son los restos de estos dos santos, pero ¿pueden serlos de otros mártires? Todo es posible.

        Y “echar el guante” es una expresión coloquial. Es verdad que no conozco muy a fondo los análisis hechos a esos restos, pero ya de por si, solo la publicidad que le da el National Geographic a mi me pone “las orejas de puntas”, escamado. Los estudios de las reliquias de San Lucas, de San Nicolás de Bari y algún otro, realizados con absoluta garantía científica y cuyas historias de traslados no eran tan rocambolesca como estas, merecieron que se les dedicaran Forums de presentación e incluso Congresos “ad hoc”, pero no esta publicidad al estilo de como lo ha hecho esta Institución, que hace maravillosos documentales sobre naturaleza, pero que de reliquias…… ¿Que puede decir en conclusión, que son de un varón y una hembra, datarlas en el tiempo, incluso deducir sus edades y si murieron de manera violenta o no? Eso si, pero nada más. Se deducen que son de Crisanto y Daría porque allí se afirma que están, pero es que en Roma también se afirman que están y si se hiciera lo mismo con estos restos, ¿sacarían conclusiones similares?. ¿Y completos los esqueletos cuando tantos huesos quedaron por el camino? ¿Y dos cabezas para cada uno de ellos? En fin, que quieres que te diga.
        Si me hiciese con documentación más precisa entraría al trapo en otro artículo, pero es que de por si, en este tema soy muy excéptico y lo siento por los habitantes de Reggio Emilia.

        • Tienes razón. Generalmente, en National Geographic solían ser buenos también en Historia, pero desde que he pasé por la universidad, sólo las revistas puramente científicas y los Congresos me parecen buenos. Más contando la revista de Historia que está editando National Geographic… pura lectura de retrete, con perdón. De tanto que desean hacerlo divulgativo, caen fácilmente en la generalización, en la inexactitud, en el uso de fuentes secundarias, en la acumulación de datos irrelevantes y divagaciones sin fundamento; y acaban transformando una verdad en una mentira.

          Yo pensaba que habrían hecho un estudio serio sobre estas reliquias; pero pensándolo bien, como mucho podrán determinar edad, sexo y causa de muerte. Eso englobaría a muchos mártires más que Crisanto y Daría. Por otra parte, el título en sí del reportaje nunca ha dejado de hacerme torcer la boca: “El Misterio de los Santos asesinados”. ¿Se supone que ése es un título serio para un reportaje científico?

          En fin, que todavía hace falta que veamos los resultados, pero te doy la razón en todo lo que dices. Para que fuese una investigación rigurosa, habría que contrastar esos huesos con los de Roma en primer lugar, Alemania después y cualquier sitio que reclame tenerlos, todos ellos entre sí, y sacar conclusiones. Sólo eso tendrá rigor científico. Todo lo demás… pues es dar palos de ciego.

          • Sin afán de defender a Nat Geo, que quizás cayó en manos de ejecutivos de publicidad muy inescrupulosos, la realidad es que los santos en cuestión sí fueron asesinados, y es imposible determinar si esos restos son de Crisanto y Daría ya que no contamos con ADN de árbol genealógico de ninguno. Y con el tráfico de reliquias en la Edad Media, pues valga a saber de quién son los huesos desparramados aquí y allá. Y ya muy personal, se ha exagerado la importancia de las reliquias en el culto cristiano -Si Lutero levantara la cabeza-.

            Sobre la eliminación de las reliquias si resultaran falsas, puedo templarla, Ana María, por el entierro en absoluto anonomato; pero ¿Crees que Dios necesita esos huesos para resucitarlos en el último día? Si así fuera, pobres de los que murieron quemados o ahorrados al mar, o que simplemente decidieron ser incinerados y sus cadáveres se perdieron para siempre. “Sembramos un cuerpo de muerte y animal y resucita incorruptible, para la gloria y espiritual.” (1Cor.15: 42-44)

          • ¿Asesinados? ¿De qué manera? Ojo, que una ejecución por parte de las autoridades romanas no es un asesinato. Jurídicamente no. Es una ejecución. Así que ojo con la terminología. A los Santos Crisanto y Daría no los asesinaron, los ejecutaron. Así que el título del reportaje sigue siendo un pelín simplón.

            Por otra parte, por supuesto que Dios no necesita huesos para resucitar a nadie, pero, ¿eso significa que tenemos que tirar a nuestros muertos por el retrete? Un poco de sentido común. Los ritos funerarios son una expresión de nuestra cultura y respeto por los que dejaron esta vida. No vayamos a ser tan prosaicos porque a nadie le gustaría que sus restos se tiraran de cualquier manera. Pues lo mismo con estos dos cuerpos, sean de quien sean.

  5. Yo creo que tener un matrimonio como Crisanto y Daría donde no solo compartes tu fe sino que creces en ella, que te lleva a “trabajar” y “luchar” por otro mundo también fuera de tu casa,que no te limita sino que nos hace mejores personas y cristianos… es un ideal que muchos tenemos cuando nos casamos y luego hay que “currar” día a día. Me cuesta mucho leer sobre el sufrimiento de los mártires, prefiero recordarlos en su vida y obras y pensar qué me dicen en mi vida de hoy.

    • Lo cierto es que ignoramos cómo fue el matrimonio de Crisanto y Daría, pero es agradable pensar que fuese como lo describes, Marian. Por otra parte, comprendo tu sentimiento de tristeza por la muerte de los mártires, yo estoy tan acostumbrada a ello y la inmensa mayoría de las veces es la única certeza que tenemos sobre sus vidas, que ni me lo planteo desde hace mucho. Es decir: que en el caso de los mártires, el martirio es lo único que conocemos casi siempre. Para guiarse por vidas, mejor recurrir a los no mártires, a los que recordamos por otras cosas.

  6. Gracias Ana Maria, me ha parecido un articulo muy interesante el de este Santo matrimonio. No entro en el debate de las reliquias porque no sabría que opinar.

  7. Ana te agradezco mucho esta lectura tan interesante, desconocía a estos dos santos y su leyenda me pareció por demás simpática sobre todo en el caso del león en el prostíbulo, pero pues bueno ya sabemos que solo son leyendas

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