Santos mártires vietnamitas (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santos mártires dominicos vietnamitas.

Santos mártires dominicos vietnamitas.

Cuando el pasado 26 de agosto escribíamos sobre los santos mártires de Vietnam, describiendo brevemente las biografías de los españoles martirizados en aquellas tierras, alguien comentaba el por qué no dábamos algunos datos sobre algunos de los mártires locales y eso es lo que pretendo hoy, pero haciéndolo con los que estuvieron relacionados con la Orden de Santo Domingo, pues es de los que poseo mayor información. Aun así, son tantos que, aunque escribamos brevemente sobre cada uno de ellos, tendremos que hacer al menos tres artículos. Estos son:

San Francisco Chieu Van Do, seglar
Fue martirizado con Santo Domingo Henares por no querer pisar la cruz: “Por negarse a obedecer las leyes del Reino, se le aplique la ley de degüello”, a lo que él contestó: “Aunque el gran mandarín arranque de mi cuerpo las entrañas, no haré semejante cosa”.
Era natural de Trung-le y desde muy joven estuvo al servicio del padre Henares, trabajando como catequista. Cuando los dos fueron hechos prisioneros, fue cargado con la canga y con cadenas y llevado a la capital. Cuando él vio la cruz en el suelo para que la pisara, se abalanzó hacia ella, la cogió, la levantó y la abrazó a pesar de los golpes que le estaban propinando. Fue amarrado de pies y manos a tres estacas clavadas en el suelo y en esa postura, azotado cruelmente. Le dieron la posibilidad de salvarse si pisaba la cruz y como nuevamente se negó, lo sentaron en una mesa cubierta de puntas afiladas, penetrándole los clavos en las carnes. Finalmente, fue decapitado mientras decía: “En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu”. Era el 25 de junio del año 1838.

San Vicente Yen Do, sacerdote dominico
Nació en Tra-lu en el año 1764. Con cuarenta años de edad, fue ordenado sacerdote por el santo obispo Ignacio Delgado, dedicándose a las labores pastorales. Muy pronto fue delatado, apresado y, cargado con la canga, encerrado durante un mes en una cárcel.
Fue rescatado por unos cristianos y para dedicarse mejor a su labor como sacerdote, solicitó el ingreso en la Orden de Santo Domingo, vistiendo el hábito el 22 de julio del 1807. Fue nuevamente apresado el 8 de junio de 1838 y como el jefe de los mandarines lo vio como un hombre de bien, le propuso que se hiciera pasar por médico y no por sacerdote. El se negó diciendo: “Mi oficio es ofrecer sacrificios a Dios y predicar la fe en Jesucristo, por lo que moriré gustoso, no aceptando la gracia que se me ofrece a costa de una mentira”.
Ante esto fue condenado a ser decapitado aunque ya tenía setenta y cuatro años. Marchó erguido hacia el lugar del suplicio y se ejecutó la sentencia. Era el 30 de junio del año 1838.

Reliquia de San Vicente Yen Do, sacerdote dominico mártir.

Reliquia de San Vicente Yen Do, sacerdote dominico mártir.

San José Uyen Dinh Nguyen, terciario dominico
Nació en Ninh-cuong, en la provincia de Nam-dinh. Con doce años ingresó en la llamada “Casa de Dios” y profesó como terciario dominico. Cuando el obispo Henares fue apresado, teniendo sesenta y tres años de edad, le encomendaron el cuidado de los cristianos de Tien-chu a pesar de no haber sido ordenado sacerdote, desempeñando su responsabilidad de tal manera que se ganó el cariño de sus fieles.
Como llevaba al cuello el escapulario, fue apresado y obligado a pisar la cruz, a lo que este anciano catequista, negándose a pisarla, respondió: “Aunque sea degollado, se que resucitaré”. Fue terriblemente azotado y después de muchas idas y venidas a los tribunales, fue condenado a morir decapitado, pero su cuerpo estaba tan debilitado por las torturas, que falleció el 4 de julio del año 1838.

San Pedro Tuan Ba Nguyen, sacerdote secular
El anciano sacerdote Pedro Tuan, que había nacido en el año 1766 entre los arrozales de Ngoc-duong, se encontró con el santo sacerdote dominico español José Fernández, en uno de los refugios donde este tuvo que esconderse cuando arreció la persecución del emperador Minh-Manh. Ya nunca se separaron. Fueron apresados y a San Pedro lo cargaron con una pesada canga mientras que a San José Fernández lo encerraron en una jaula. Llevados varias veces ante el tribunal, se negaron a pisar la cruz, por lo que fueron condenados a muerte. Con Pedro Tuan siguieron una estrategia de falsa compasión: “Como el padre es ya anciano y muy débil y no podrá sufrir trabajos y miserias, pase pues por encima de la cruz y será perdonado”, a lo que él replicó: “Es verdad, soy viejo y débil, pero la fuerza de Dios me ayudará para que pueda sufrir todos los tormentos y la misma muerte. No paso por encima de la cruz y solo espero la hora de poder ofrecer mi cabeza y mi sangre por mi Señor Jesucristo”. Fue condenado a morir decapitado, pero antes de que esta sentencia fuera ejecutada, murió el 15 de julio del año 1838.

Estampa de San Vicente Yen Do, sacerdote dominico mártir.

Estampa de San Vicente Yen Do, sacerdote dominico mártir.

San Bernardo Due Van Vo, sacerdote secular
Era hijo de padres cristianos y había nacido en Quan-anh. Desde muy niño fue puesto bajo la dirección de San Ignacio Delgado, quién lo ordenó de sacerdote. Toda su vida se dedicó al ministerio sacerdotal y a vivir muy mortificadamente, hasta el punto de no dormir nunca en una cama. Cuando su obispo le preguntó un día, en plan de broma, si quería ser apresado por su fe, el anciano sacerdote le respondió: “El día que vuestra excelencia fuere preso, permitid que este hijo os acompañe” y, efectivamente, ambos fueron apresados. Lo recluyeron en un lugar que se inundaba con la lluvia y aunque quisieron trasladarlo a otro lugar más seco, no lo aceptó. A pesar de su avanzada edad y debilidad, siempre lo mantuvieron cargado con la canga e incluso con un cepo, pero comprobada su firme voluntad a no querer pisar la cruz, fue decapitado el día 1 de agosto del año 1838.

Santo Domingo Hanh Van Nguyen, sacerdote dominico
Fue compañero de martirio de San Bernardo Due. Había nacido en Nang-a en el seno de una familia piadosa que lo puso bajo la dirección de San Jerónimo Hermosilla. Ingresó en la Orden de Santo Domingo el 22 de agosto de 1826 y desde entonces se dedicó por completo a su labor apostólica.
Cuando arreció la persecución, se ocultó durante un tiempo, pero fue delatado y hecho prisionero. Hicieron numerosos intentos de que pisara la cruz, pero todos fueron vanos: “Eso yo no lo consiento de ninguna de las maneras; lo único que yo deseo es morir por mi Señor, siguiendo las huellas de mis dos maestros” (se refería a San Ignacio Delgado y San Jerónimo Hermosilla). Azotado y arrojado a la cárcel cargado con la canga, sujetaron sus pies con cadenas y ordenaron no darle de comer. Como también se negó a pisar una imagen de la Virgen y la besó, recibió cien azotes y finalmente fue decapitado el día 1 de agosto de 1838.

San José Nien, sacerdote secular
Nació en Tien-chu en el año 1787 y cuando murieron sus padres, se dedicó a estudiar teología bajo la dirección de un misionero europeo, ordenándose de sacerdote cuando tenía treinta y cinco años de edad. Ejerció su ministerio durante dieciséis años, pero fue delatado por dos familiares. Cuando fueron al lugar donde se encontraba atormentaron a un joven para que descubriera el escondite, pero los gemidos del joven fueron oídos por el sacerdote, quien se presentó diciendo: “Aquí está el sacerdote al que andáis buscando”. Fue hecho prisionero, cargado con cadenas y con una pesada canga al cuello lo presentaron ante las autoridades y como se negara a renegar de su fe, fue decapitado el 21 de agosto de 1838.

Imagen de San Pedro Tuan Ba Nguyen, sacerdote secular.

Imagen de San Pedro Tuan Ba Nguyen, sacerdote secular.

San José Canh Luang Hoang, terciario dominico
Era natural de Hang-ban, donde nació el año 1763. Siendo joven ingresó en la “Casa de Dios” y compaginaba su profesión de médico con la de catequista, pertenecía ala Cofradía del Rosario y era terciario dominico. Fue hecho prisionero cuando tenía setenta y cinco años de edad y, cargado con una pesada canga, fue encerrado en la misma prisión donde estaba San Pedro Tu. Como se negó en repetidas ocasiones a pisar la cruz, fue azotado salvajemente y preguntado acerca de cómo mostraba tanta constancia y fervor con su religión, cuando otros delataban a los misioneros, él respondió: “También nosotros, antiguamente, tuvimos un Judas que traicionó a mi Señor para que fuese apresado”. “¿Quieres morir como tu Señor?”, le preguntaron, a lo que él contestó: “Yo os ruego que pronunciéis mi sentencia para que pueda morir con mi sacerdote, el Padre Tu y, de esta suerte, recibiré mi mayor alegría”. Fue ejecutado el día 5 de septiembre del año 1838.

San Pedro Tu, sacerdote dominico
Nació en Ninh-cuong en el año 1796 y desde su infancia se caracterizó por su humildad y trato afable con todos. Fue ordenado sacerdote cuando tenía treinta años de edad y poco tiempo después, ingresó en la Orden de Santo Domingo, profesando el 4 de enero del año 1827. Estuvo al cuidado de varias parroquias y aun en tiempos de persecución, jamás se quitaba el hábito dominicano. Fue traicionado por unos amigos y delante del tribunal confesó: “Soy sacerdote y de ninguna manera pisaré este adorable signo de Redención. Si he de morir, estoy dispuesto a sufrir la muerte”. Durante tres meses estuvo sometido a interrogatorios y tormentos. En uno de esos interrogatorios le preguntaron por qué estaba prohibida la poligamia entre los cristianos, a lo que él respondió defendiendo el sacramento del matrimonio. No se quitó el hábito ni cuando iba camino del suplicio y como todos querían verle el rostro, le pidieron que se quitase la capucha, a lo que él accedió. Fue decapitado el día 5 de septiembre del año 1838, sufriendo martirio con él otros terciarios dominicos que también han sido canonizados.

Santo Domingo Tuoc, sacerdote dominico
Es uno de los santos vietnamitas que figura como “hijo del Convento de Santo Domingo de Manilas”. Nació en Trung-lao en el año 1775, pero no se sabe ni el día de su nacimiento ni cuando fue ordenado sacerdote. Estando ya ordenado ingresó en la Orden de Santo Domingo, profesando el 18 de abril del año 1812 en el convento filipino de Manilas. Cuando le preguntaban como actuaría en caso de ser perseguido, decía: “Mientras pueda huir, huiré, pero cuando esto ya no sea posible, que se haga la voluntad de Dios”. Fue apresado y cuando los cristianos se enteraron, intentaron liberarlo, por lo que fue golpeado con una espada en la cabeza, haciéndole caer a tierra y falleciendo una hora más tarde. En su agonía, daba gracias a Dios por otorgarle la dicha de morir por su fe. Era el 2 de abril de 1893 y tenía sesenta y cuatro años de edad.

Reliquias de un santo mártir vietnamita.

Reliquias de un santo mártir vietnamita.

San Agustín Huy Viet Phan, seglar
Natural de Ha-linh, aunque era hijo de padres cristianos, durante varios años militó en el ejército del emperador Minh-Manh, destacando por llevar una vida libertina. Cuando el emperador ordenó realizar un censo de los soldados cristianos, muchos renegaron, pero Agustín Huy, junto con Nicolás The y Domingo Dat, se mantuvieron fieles. Les colocaron las cangas, cogiendo los verdugos los extremos de las mismas y, levantándolas en alto, las paseaban por encima de la cruz, pero ellos, encogían las piernas, aunque se las hacían bajar a golpes. Les preguntaron por qué no obedecían y ellos respondieron: “Obedeceremos todo lo que el mandarín ordene, menos en lo referente a la fe que profesamos”. Pero el mandarín recurrió al chantaje de amenazar a sus familiares, por lo que ellos pisaron la cruz aunque pronto reconocieron su pecado, confesaron lo que habían hecho y, arrepentidos, se presentaron ante el tribunal profesando de nuevo su fe. Ante esta decisión, fueron condenados a ser segados con una hoz por medio del cuerpo y luego arrojados al mar. Era el 13 de junio del año 1839.

San Nicolás Thé Duc Bui, seglar
Fue uno de los casi quinientos soldados cristianos existentes en la provincia de Nam-dinh. Casi todos fueron claudicando, pero Nicolás fue uno de los quince que no lo hizo. Estos quince fueron castigados a llevar una pesada canga las veinticuatro horas del día y a veces, se les aplicaba el cepo. Le ataron un crucifijo bajo las plantas de los pies y le hicieron caminar. Fueron sometidos a muchos tormentos, por lo que el grupo de quince quedó reducido a nueve, después a cinco y finalmente a tres. Uno de los tres era Nicolás, que había nacido en Kieu-trung y era compañero de aventuras de Agustín Huy, aunque también lo fue en el arrepentimiento y en el martirio. Cuando los tres eran llevados ante el tribunal, normalmente, él hablaba en nombre de los tres, mientras los otros dos rezaban el rosario. Sufrió martirio el mismo día y de la misma manera que su compañero Agustín.

Procesión de católicos vietnamitas en Florida.

Procesión de católicos vietnamitas en Florida.

Santo Domingo Dat Dinh, seglar
Nació en Phu-nhai en el seno de una familia cristiana y como tantos otros se alistó en el ejército del emperador. Como sus dos compañeros Agustín y Nicolás, cayó y lloró su pecado. Un día, cuando los otros dos se presentaron ante el tribunal para mostrar su arrepentimiento y confesar su fe, Domingo no pudo acompañarlos por estar de servicio, pero les dijo: “Vosotros dos vais y yo me quedo, pero me uno a vosotros y a vuestro parecer y cuando presentéis el memorial, ponéis también allí mi nombre y lo que sufráis vosotros, también yo lo sufriré”. Esperó tranquilo el desenlace, se despidió de su esposa y de su hija y rezando el rosario, se presentó ante el tribunal siendo condenado a morir estrangulado. Murió más tarde que sus otros dos compañeros; era el 18 de julio de 1839.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– VV.AA., “Testigos de la fe en Oriente”, Misión Dominicana de Nuestra Señora del Rosario, Hong Kong, 1987.

Enlaces consultados (01/09/2013):
http://conggiao.info/photos/2109/0/0/cac-thanh-tu-dao-viet-nam-2411.aspx
http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=26409
http://en.wikipedia.org/wiki/Vietnamese_Martyrs

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

12 pensamientos en “Santos mártires vietnamitas (I)

  1. Gracias, Antonio, por esta primera parte sobre los mártires vietnamitas de la Orden de Santo Domingo. Queda pendiente, por mi parte, dedicarle un artículo a Santa Inés Le Thi Than (si es que da para ello), la única mujer canonizada entre todos los mártires de Vietnam.

    Me llama la atención el empeño que tenían las autoridades en que se pisara la cruz o una imagen de la Virgen; y luego, los terribles suplicios que formaban parte de la cultura oriental, nada que envidiar a algunos espantosos métodos romanos y persas.

    Por cierto, la canga, es una especie de yugo o cepo muy pesado que se coloca alrededor del cuello y que aprisiona también las manos. Tiene semejanzas ligeras con el yugo que se coloca al ganado que sirve para arar los campos (sobre todo bueyes y caballos), sólo que éste es un instrumento de tortura. No he podido encontrar fotos del mismo.

    • La verdad es que yo, por mucho que he buscado, tampoco he sido capaz de encontrar una foto de la canga, pero con la descripción que tu has dado, creo que todos nos hacemos una idea de lo que era.

      Hoy han sido beatificados en Tarragona 522 mártires de los años treinta del siglo pasado en España. Ha presidido la ceremonia el cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

  2. Antonio

    Gracias por escribir sobre los mártires de Vietman. Algunas veces en el calendario podemos ver el nombre de uno o dos santos con una expresión que dice “Y compañeros mártires” de los cuales muchas veces ni sabemos sus nombres. Pero esos hombres no son anónimos para el Señor.

    La mayoría de los hombres que describes estuvieron asociados a una orden que estimo mucho. Parece ser que ni compasión tuvieron de aquellos que eran de avanzada edad.

    Antonio ¿Conoces la situación actual de la Iglesia en Vietman?

    La última imagen que presentas en tu artículo me llama la atención las vestimentas que llevan quienes están en la procesión. ¿Es ropa típica vietnamita? o en su defecto ¡Sabes si son ornamentos sacerdotales

    • Yo creo que la Iglesia Católica cuenta actualmente con absoluta libertad en Vietnam. Si no estoy equivocado hay tres provincias eclesiásticas y 26 diócesis.

      El ropaje que llevan las personas que van en la procesión son trajes tradicionales vietnamitas. El único que lleva ornamentos litúrgicos es el sacerdote que tiene puesta la capa pluvial roja.

  3. Siempre me he preguntado algo.

    Con respecto a la Evangelización de América, tambien hubo muchos misioneros que murieron a causa de su fe por los habitantes nativos de estas tierras.

    ¿Por qué estos no han sido canonizados? ¿Tienes alguna idea Antonio?

    • Porque no se habrán promovido sus Causas ni por sus Órdenes y Congregaciones ni por las diócesis correspondientes. Así de simple.

      • San Roque González y sus compañeros jesuitas que fueron martirizados en la evangelizacion de los nativos americanos, luego tenemos a San Isaac Jogues y compañeros que fueron asesinados por los iroqueses, de ahí algunos siervos de Dios

  4. Muchas gracias Antonio, hoy precisamente en el día que la Iglesia de nuestro país celebra la multitudinaria beatificación de los mártires del siglo XX , nos presentas la vida y martirio de estos mártires vietnamitas. A pesar de dejar sus creencias y abrazar la religión católica no vacilaron cuando se les tentó a despreciarla.
    Yo personalmente veo semejanzas entre los Santos mártires vietnamitas y los Beatos españoles, en sus últimos momentos de vida los verdugos les deban la oportunidad de salvarse de una muerte segura, si estos pisaban la cruz, renegaban a su Fe, dejaban el habito y se unían al frente etc etc y estos aun sabiendo las torturas que se les venían encima perseveraron en la Fe y siguieron a Jesús con la Cruz. Dando un comprometido y valiente testimonio a las nuevas generaciones ( tanto las Vietnamitas como las Españolas)
    iSantos mártires Vietnamitas, Beatos mártires del siglo XX rogad por los cristianos perseguidos de todo el mundo!

    • Pues yo no veo esas similitudes. Es verdad que tanto unos como otros dieron su vida por su fe, pero los contextos históricos eran muy distintos. Aqui era una lucha entre hermanos y hubo muertes inocentes por ambos bandos. A unos se les beatifica (y bien hecho está), pero a los otros se les tiene en el olvido y eso es una gran injusticia.

  5. Muchas gracias por esta nueva serie Antonio que leeré atentamente pues me interesa mucho conocer más sobre estos Santos Vietnamitas sobre los que era realmente muy poco lo que sabía. Sobre lo que se repite mucho en los martirio que es el que pisen la Cruz o una imagen de la Virgen fíjate que algo curioso es que en la mayoría de mártires de oriente se repite esto, pero también curiosamente hace algunos años vi una entrevista que se le hizo al padre Javier Escalada S.J. que en paz descanse y que fue de los más importantes estudiosos del caso guadalupano, y comentaba que cuando la bomba atómica fue enviada a Nagasaki el vivía en la casa de los Jesuitas de precisamente Nagasaki, la cual se salvó y que antes esta catástrofe tan terrible ellos no sabían cuantos de sus fieles habían logrado sobrevivir y que retomaron esa idea, pues pusieron una imagen de la Virgen de Guadalupe o un Cristo en el suelo y así el que no lo pisaba sabían que era católico y de esta forma pudieron reunir a muchos de sus fieles con sus familiares y saber cuantos habían sobrevivido.

    • Sinceramente, curiosa es esa manera de distinguir quién es quién. Pero yo creo que eso pasaría en cualquier lugar del mundo si tratamos con personas que son conscientes y consecuentes con su fe. Lo que pasa es que en sociedades donde el cristianismo es minoría, quizás esos cristianos tengan más conciencia de lo que son, ¿no crees?.
      Gracias, André.

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