Los Siete Varones Apostólicos

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Imagen de San Indalecio venerada en Pechina, Almería (España).

Imagen de San Indalecio venerada en Pechina, Almería (España).

Con este nombre nos referimos a siete varones, discípulos del apóstol Santiago Zebedeo, que según la tradición evangelizaron en el siglo I la región Bética de la Hispania romana. Lo más probable es que fueran personas reales, pero sus historias están llenas de leyendas. Estamos hablando de los santos Cecilio, Hesiquio, Segundo, Eufrasio, Indalecio, Tesifonte y Torcuato. Según una antigua tradición que se basa en diversos documentos aparecidos a partir del siglo VIII, se hice que eran unos cristianos que habían sido discípulos de Santiago y que en Roma fueron bautizados por los apóstoles Pedro y Pablo, quienes también les impusieron las manos. El documento más antiguo sería una “passio” escrita en ese mismo siglo VIII y que se conserva en el Pasionario del monasterio de San Pedro de Cardeña, que actualmente está en el British Museum.

A mediados del siglo I vinieron a la Bética a predicar la nueva doctrina, llegando hasta la ciudad de Acci (la actual Guadix en Granada). Aunque se quedaron en los alrededores de la ciudad, sus habitantes, que estaban celebrando una fiesta en honor a Júpiter, los recibieron con hostilidad, hasta el punto de que tuvieron que huir. Y pasó algo parecido a la travesía del Mar Rojo: los Siete, al huir, pasando por un puente atravesaron un río y cuando los accitanos fueron a atravesarlo, el puente se hundió y éstos se ahogaron (!!!). Ante tal prodigio, una matrona llamada Luparia los recibió amablemente y construyó una iglesia para que ellos realizasen sus cultos. Posteriormente se separaron para evangelizar cada uno una zona concreta de lo que actualmente es la región andaluza, siendo los primeros pastores de cada lugar y derramando su sangre en defensa de la fe que predicaban. Cecilio marchó a Illiberis, Indalecio a Urci, Eufrasio a Illiturgi, Torcuato a Acci, Segundo a Abula, Esiquio a Carteia y Tesifonte a Bergi.

Parece que todos (o casi todos) murieron como mártires y que en sus sepulcros se produjeron ciertos prodigios. Un prodigio especial se verificaba todos los años, en el día de su conmemoración – 1 de mayo – cuando un olivo que estaba plantado cerca de la iglesia de Acci, aparecía de repente cubierto de flores y de frutos, después de haber estado solo cubierto de hojas verdes hasta el día anterior al milagro. Todos los historiadores modernos están de acuerdo en considerar como legendaria gran parte de estas narraciones, pero también hay que decir que no son pocos los que defienden la historicidad del hecho principal: que fueron siete varones enviados por los apóstoles para evangelizar Hispania y que fundaron en la Bética las primeras sedes episcopales.

Brazo-relicario de San Torcuato venerado en la catedral de Guadix (España).

Brazo-relicario de San Torcuato venerado en la catedral de Guadix (España).

Argumentos a favor de esta hipótesis serían el hecho de que el término “Varones Apostólicos” aparece en algunos calendarios mozárabes, algunos de ellos de los siglos V-VI. También la referencia que hace de ellos el Martirologio de Lyón redactado en el año 806 y el testimonio de algunos libros litúrgicos hispanos, como oracionales, sacramentarios, oficios, etc., aunque también hay que decir que en el único calendario romano-visigótico – el calendario de Carmona – estos santos no aparecen. Tampoco aparecen en el Oracional de Verona del siglo VII, aunque si los encontramos en este mismo Oracional ampliado en el monasterio de Silos en el siglo IX. Es asimismo significativo que en toda la literatura histórica y patrística anterior a la invasión musulmana iniciada en el año 711, no se dice nada de estos siete primeros misioneros. Pero si que es cierto que las leyendas sobre estos Siete Santos Varones aparecen en la época mozárabe, principalmente en las zonas que aun no habían sido ocupadas por los musulmanes.

También habría que decir que el número de estos Siete Varones “es verosímil que se inspirase” en aquellos de los que habla San Gregorio de Tours, diciendo que eran obispos consagrados enviados a evangelizar las Galias en tiempos del emperador Decio, o sea, en el siglo III, aunque sin embargo, a algunos de esos siete, como por ejemplo a San Trófimo, se les atribuye al siglo I. De esta misma manera, podríamos decir que el milagro del olivo del que hemos hablado antes pudiera ser una adaptación a aquel arbusto del que se dice que se cubría de flores el día de Santa Eulalia y que, como lo cuenta el propio San Gregorio, estaba plantado delante de la basílica de la Santa en la ciudad de Mérida. Estas coincidencias son, al menos, curiosas.

Algún autor anónimo pudo servirse de algunos elementos históricos, como por ejemplo, el nombre de algunos obispos y de sus respectivas sedes, tomándolos al menos en parte, de algunos antiguos elencos de obispos de Toledo, Sevilla y Elvira, nombres que aparecen en dichas relaciones pero sin que se les atribuya una fecha exacta. Este autor anónimo pudo ser poco escrupuloso, atribuyéndole a estos nombres su pertenencia a los tiempos apostólicos. Aun así, con todas estas reservas, creo que debemos decir algunas cosas de cada uno de ellos.

Cráneo de San Torcuato venerado en el monasterio de Celanova, España.

Cráneo de San Torcuato venerado en el monasterio de Celanova, España.

San Torcuato de Acci
Es el santo que encabeza la relación de los Siete Varones Apostólicos, atribuyéndosele la fundación de la sede de Acci (la actual ciudad granadina de Guadix), donde murió. En los calendarios hispanos “Vigilano” y “Emilianense”, que son del siglo X, se le conmemora el día 1 de mayo, junto con el resto de compañeros, pero sin indicar si murió como mártir o como confesor. Sin embargo la ciudad de Guadix, de la cual es patrono, lo conmemora el 14 de junio.

Según una antigua tradición, San Rosendo de Celanova, en el siglo X, se llevó sus reliquias a la iglesia que construyó en su honor junto al río Limia, donde estuvo sepultado algún tiempo, hasta que iniciada la invasión musulmana, sus reliquias fueron llevadas al monasterio de Celanova a fin de protegerlas de la profanación. En el año 1592 se abrió su sepulcro y parte de las reliquias se enviaron a la ciudad de Guadix, a Compostela, a Orense y al monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Desde Guadix, alguna pequeña reliquia fue enviada con posterioridad, en el año 1627, a la abadía granadina del Sacromonte, donde están las reliquias de San Cecilio.

Las reliquias que permanecen en Celanova fueron definitivamente puestas en la capilla principal del monasterio, junto al cuerpo de San Rosendo, a los cuales se les dedicó la iglesia monástica. Permanece en los calendarios de las iglesias compostelana y orensana, donde se le conmemora como mártir el día 21 de mayo.

Veneración de la reliquia de San Cecilio en la abadía del Sacromonte, Granada (España).

Veneración de la reliquia de San Cecilio en la abadía del Sacromonte, Granada (España).

San Cecilio de Illiberis
Prácticamente, a ciencia cierta, nada se sabe de él. En las “Glosas Emilianenses” (o Código Emilianense conservado en el monasterio de San Lorenzo de el Escorial) se habla de un Cecilio como primer obispo de Granada pero que habría vivido a finales del siglo III, algo que puede coincidir con el hecho de que a principios del IV, allí en Illiberis se celebró uno de los primeros concilios de Hispania. Pero esto no cuadra con la época en la que según la tradición aquí estuvieron estos siete varones, ya que según la misma, San Cecilio habría sido el primer obispo de la entonces Illiberis (Elvira), situada a unos nueve kilómetros de la actual ciudad de Granada, quien murió quemado en tiempos de Nerón. El Código Emilianense fue escrito en el siglo X y todos los libros que hablan más concretamente de San Cecilio, a excepción de dos que son del siglo IX, los demás son de los siglos X-XI. Todos ellos están basados en una tradición aparecida a mediados del siglo VII, como ya he dicho anteriormente, o sea, bastante tardía.

Desde el siglo XVI, sus restos se sitúan en la actual abadía granadina del Sacromonte, junto con los célebres “Libros de plomo”, que narran estas leyendas. Entre los escombros de una torre antigua, los trabajadores descubrieron una caja de plomo, con un paño que contenía un hueso y un pergamino que describía de manera fantasiosa la vida de San Cecilio; pocos años después, en la misma zona del Sacromonte, se encontraron otras reliquias y estos libros de plomo, escritos en árabe y en latín. Después de algunos años de feroces controversias sobre el origen y el estilo de la escritura de estos libros, se llegó a la conclusión de que se trataba de un intento de sincretismo islámico-cristiano.

En ellos se dice que Cecilio era hermano de Tesifonte y que ambos habían nacido en Arabia y que fue el mismísimo Jesús quien les ordenó hacerse discípulos de Santiago y venir a evangelizar la Hispania romana. Que juntos con Santiago volvieron a Palestina y que cuando el apóstol fue martirizado, ellos ayudaron a llevar su cuerpo a tierras gallegas. Fue entonces, cuando vueltos a Roma, fueron consagrados por San Pedro, volviendo de nuevo a Palestina donde recibieron las bendiciones de la Santísima Virgen. Posteriormente quedó ciego y cuando volvía a Hispania, hizo escala en Atenas, donde fue curado por San Dionisio el Areopagita y al llegar a Illiberis, fue martirizado en el año segundo del reinado de Nerón, siendo quemado en un horno.

Altar de San Eufrasio en la catedral de Jaén, España.

Altar de San Eufrasio en la catedral de Jaén, España.

Como puede comprobarse, la historia no puede ser más rocambolesca, aunque bien es verdad que pudo ser el primero o uno de los primeros obispos de Granada. Hay que reconocer que durante la dominación musulmana, en esta región andaluza se eliminaron o alteraron muchos restos cristianos, pero una vez expulsados en el 1492, ¿se habría pretendido vincular la diócesis de Granada a los primeros tiempos del cristianismo? Es lo más probable, porque el único Cecilio que aparece en su elenco episcopal es del siglo III y no del I. Es el patrono de la archidiócesis de Granada y allí se celebra su fiesta el día 1 de febrero, pero el Martirologio Romano conmemora a los siete juntos, el día 15 de mayo.

San Eufrasio de Illiturgi
Es considerado como el fundador de la antigua diócesis de Illiturgis (la actual Andújar, en la provincia de Jaén), donde murió martirizado. En tiempos de la dominación musulmana, a fin de ponerlas a salvo, sus reliquias fueron llevadas a Galicia, al valle del río Mao, en la provincia de Lugo. En el año 1576, el rey Felipe II consiguió que parte de ellas fueran llevadas al monasterio de El Escorial y a Andújar.

Poco se sabe de él, aún menos de lo que se sabe de San Cecilio, siendo considerado también uno de los Siete Varones Apostólicos. De él habla San Eulogio (siglo IX), afirmando que el rey Sisebuto (612-621) le había dedicado una basílica en lo que es la actual Andújar, pero es verdad que San Eulogio no menciona la fecha en la que San Eufrasio habría vivido. Las fuentes son las mismas que en el caso anterior, todas ellas de entre los siglos VIII al XI, cuando la iglesia andaluza estaba bajo la dominación musulmana. Con anterioridad no aparece en ninguna fuente histórica o litúrgica, difundiéndose esta leyenda especialmente en las crónicas de Pseudo-Dextre, que ofrece muchos datos de santos andaluces, pero falsificando algunos de ellos con la intención de hacer remontar los orígenes de la iglesia hispana a los de la iglesia romana.

Su festividad se celebra el 15 de mayo, aunque el pseudo-Dextre hace memoria suya el 14 de enero, identificándolo en lo referente a su festividad, con el Eufrasio obispo africano conmemorado en los martirologios Romano, Jeronimiano y de Usuardo. En Ajaccio (Córcega), se venera como patrono a un santo de este mismo nombre, que según el hagiógrafo Lancioni, es este mismo obispo de Illiturgi.

Imagen de San Hesiquio venerada en la iglesia de Cazorla (España).

Imagen de San Hesiquio venerada en la iglesia de Cazorla (España).

San Hesiquio de Carteia (o Carcesa)
Es el santo patrono de Cazorla, población jiennense que celebra su fiesta el 15 de mayo, ya que según la tradición fue el primer obispo de aquella ciudad, donde murió lapidado en un lugar llamado “La Pedriza”. De él se sabe más o menos, lo que de los otros. Los arqueólogos sitúan a Carteia (o Carcesa) cerca de la actual población jiennense de Carchel (cerca de Cazorla), pero la tradición dice que fue obispo de Cazorla.

Existe una leyenda que dice que sobrevivió a la lapidación y que con posterioridad, pudo asistir al concilio de Illiberis (Elvira) celebrado en el año 58. Posteriormente, murió quemado junto con San Cecilio. Tamayo de Salazar introdujo su conmemoración el 1 de marzo, fecha dada por buena por los bolandistas Henskens y Papebroeck, los cuales se explayan explicando el culto tributado al santo en Cazorla.

San Indalecio de Ursi
Es el santo patrono de la ciudad de Almería, que celebra su fiesta el día 15 de mayo. Nada especial se sabe de él, salvo lo general que se dice de los Siete, pero la tradición añade que evangelizó la ciudad de Ursi (la actual Pechina en la provincia de Almería), de la que fue su primer obispo. Desde Ursi evangelizó las zonas cercanas, llegando incluso hasta la actual Comunidad Valenciana y posteriormente, a lo que hoy es Aragón y Castilla. Volvió a Urci y allí fue martirizado arrojándolo al mar. Los cristianos pudieron recoger su cuerpo.

En el año 1084, en contra de la voluntad de los cristianos almerienses, el rey Sancho Ramírez de Aragón hizo trasladar sus reliquias al monasterio de San Juan de la Peña. Un monje llamado Ebretmo nos cuenta que “queriendo el abad de San Juan de la Peña, enriquecer con reliquias su monasterio y sabiendo que las de San Indalecio estaban cerca de Almería en territorio dominado por los musulmanes, envió a dos monjes con unos caballeros del rey Sancho Ramírez, que combatieron contra el rey de Almería. Cuando llegaron a la zona donde según la tradición estaba sepultado el santo, rogaron a Dios para que les señalara exactamente el lugar y un ángel se apareció en sueños al monje Evancio, revelándole el lugar del sepulcro”. Después de excavar, encontraron las reliquias con una inscripción que decía: “Hic requiescit Indaletius, primus Pontifex Urcitanae civitatis, ordinatus a Sanctis Apostolis Romae”.

Sepulcro de San Segundo en la catedral de Ávila, España.

Sepulcro de San Segundo en la catedral de Ávila, España.

San Segundo de Abula
Aunque es el santo patrono de Ávila y allí se encuentra su sepulcro, según la tradición evangelizó la ciudad de Abula (la actual Abla almeriense) y en ella murió martirizado. Está claro que ha habido una confusión entre Ávila y Abula debido a la similitud del nombre y a que en el año 1519 se encontró en Ávila un sepulcro con la inscripción “Sanctus Secundus”. Es muy probable que el sepulcro correspondiera a otra persona, pero desde entonces se empezó a creer que San Segundo había llegado hasta tierras abulenses para predicar el evangelio. Desde que fueron encontradas sus presuntas reliquias es el patrono de la ciudad, trasladándose éstas a la catedral. Su fiesta se celebra el día 2 de mayo.

San Tesifonte de Berji (o Bergium)
La ciudad romana de Bergi (o Bergium) está situada en la actual localidad almeriense de Berja, que lo tiene como santo patrono, diciendo la tradición que fue el primer obispo de aquella ciudad y que allí murió mártir. Desde la primera mitad del siglo VIII, se conmemora en los días 27 de abril y 3 de mayo, fecha en la que figura en el Martirologio Romano. A partir del siglo XVI, la ciudad de Granada celebra su fiesta el 1 de abril, sobre la base de los célebres libros de plomo, donde aparece también su nombre.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– GARCÍA RODRÍGUEZ, C., “El culto de los santos en la España romana”, Madrid, 1966
– GARCÍA VILLADA, Z., “Historia eclesiàstica de España I”, Madrid, 1927.
– JIMÉNEZ PEDRAJAS, R., “El santoral hispánico del Martirologio de Usuardo”, Roma, 1969.
– SUÁREz, P., “Historia del obispado de Guadix y Baza”, Madrid, 1947.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctorum” tomos IV y XII, Città N. Editrice, Roma, 1990
– VIVES, J., “Oracional visigótico”, Barcelona, 1946.

Enlaces consultados (27/10/2013):
– http://benazorin.wordpress.com/2011/03/18/indalecio-varon-apostolico/
– http://ca.wikipedia.org/wiki/Set_Varons_Apost%C3%B2lics

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11 pensamientos en “Los Siete Varones Apostólicos

  1. Desconocía el tema de los Varones Apostólicos; sólo conocía a San Cecilio de cuando estuve en Granada y vi un espectacular altar dedicado a él en la catedral. Me sorprendió no haberlo oído mencionar antes, ya que los mártires hispanos me son bastante familiares (aunque éste, estrictamente hablando, no era hispano). Luego, el tema de la falsificación de los plomos del Sacromonte ha sido muy difundido con el best-seller de Ildefonso Falcones “La mano de Fátima”. Pensaba que todo ese rollo de los moriscos falsificando plomos para tratar de justificar un sincretismo entre cristianismo a Islam era una rayada mental de su autor -de las cuales no faltan en sus libros, aunque tiene habilidad para hacerlas creíbles-; sin embargo, parece que al menos eso sí es auténtico.

    Sobre todo lo demás, ¿qué decirte? ¿Discípulos de Santiago que vinieron a evangelizar en el s.I y de los cuales no tenemos nada hasta el s.VIII? Si creo que ni Pablo ni Santiago vinieron a evangelizar aquí, ¿cómo voy a creer que vinieran estos siete señores? Esto no es un cuento chino, son siete cuentos chinos cosidos en uno solo, jajajaja. Por supuesto, no niego que estos Santos existan, pero antes me creo que son obispos locales -mártires o no- que lo que dicen que son. ¡Qué manía española de intentar buscar antecedentes de evangelización en los tiempos apostólicos!

    • Ana Maria,
      No se pone en duda la existencia histórica de los siete y de que misionaron en estas tierras andaluzas donde dieron testimonios de su fe. Lo que es dudoso es toda la parafernalia que hay detrás de ellos: discípulos de Santiago, ordenados por San Pedro y San Pablo, etc., pero de su existencia, en serio, no se duda.

  2. Toño:
    Hace ya tiempo que conocía a estos santos, cuya historia nos has presentado hoy. Estoy al tanto de las peripecias que han tratado de darles un rostro, aunque pienso que más bien lo desdibujan. Me da gusto que la información que yo tengo al respecto de las fechas de sus celebraciones concuerden con lo que tú expones ahora. Fue todo un show la investigación pero al confrontar lo que tienes con lo que tengo, me da gusto de que haya coincidencias de resultados. Tal vez el método sea distinto, pero el resultado es lo bueno. A parte de que al investigar sobre este tema, conocí algo de historia y geografía de la Madre Patria.
    Sobre la discusión sobre su origen apostólico y su datación a las primeras épocas de la Iglesia, no puedo agregar nada a lo que has dicho y que también ha comentado Ana María. Independientemente de si fueron discípulos de Santo Santiago o de que si este estuvo en España o no, creo que su trabajo episcopal dejó huella en el pueblo cristiano, que los ha recordado como maestros de la fe. En este caso, creo que como dice San Pablo, engendraron a sus fieles a para Cristo y por eso, su paternidad es recordada con justicia por los fieles de estas tierras.
    Me ha gustado mucho la precisión con que hablas sobre sus reliquias y las fotos que las documentan. No dejo de sentir cierta pena de cómo han sido usadas como botín, pero en fin, esas eran las costumbres de la época.
    Ojalá y alguna vez puedas hablarnos de San Laureano de Hispalis, en Sevilla, y de otro caso para desentrañar: San Eugenio I y II de Toledo.
    Gracias.

    • Si, Humberto, fueron obispos muy antiguos, muy posiblemente del siglo I aunque no fueran discípulos de Santiago, que fueron los primeros en evangelizar estas tierras andaluzas (la región bética). Como bien sabes, Andalucía está al sur de España.
      Yo soy de los que piensan que fue más posible que a Hispania viviera San Pablo a que viniera Santiago Zebedeo, pero bueno, esa duda siempre quedará ahí.

      De San Laureano de Sevilla y de algunos otros santos hispalenses antiguos trataremos en algún artículo el año que viene, si Dios quiere y de los Eugenios de Toledo ¿qué quieres que te diga? ¡¡¡Ay Eugenios!!! También escribiremos aunque sabes que esto es más engorroso, jaja.

  3. Amigo Toño, muy poco había oído de los supuestos discípulos del Apóstol Santiago de Zebedeo, aunque como muchos, pongo en duda que fuera tan lejos a predicar, si bien en Hispania ya había comunidades judías muy bien establecidas, la misión de los apóstoles se centró -por no decir “se estancó” en los primeros años- entre los judíos, hasta la llegada providencial de Pablo. No sé, la historia de la consagración de uno de estos discípulos en Roma me da mucho giro romanocéntrico, después de todo ambas diócesis disputaron por un tiempo hasta que la de Compostela aceptó someterse a Roma a cambio de que su obispo pudiese usar palio, y sus historias son muy rocambolescas como dices. ¿Necesitaron ser consagrados por Pedro y Pablo siendo Santiago apóstol como aquellos y con la misma antigüedad y mucha más que el segundo? No, algunos detalles no cuadran. Yo sí creo que Pablo pudo estar en Hispania en algún momento, quizás desterrado por órdenes de Nerón, según da a entender la carta de Clemente de Roma.

    • Como acabo de decirle a Humberto, yo también creo más probable la venida de San Pablo a Hispania que la de Santiago y es más probable también que fueran siete judios, discípulos de Pablo, que sería quién les impusiera las manos. De todos modos, fueron los primeros evangelizadores de estas tierras hispanas. Eso es seguro, aparte de las historias rocambolescas que he tenido que describir a fin de ser riguroso en este trabajo.

  4. En varias ocasiones había escuchado el nombre Indalecio y siempre tuve la duda de donde venía y ahora veo que es por este Santo, nunca antes había escuchado de estos santos varones a excepción de San Segundo de quien cuando fui a Ávila estuve buscando alguna estampa pero nada de nada sólo encontré de Santa Teresa y una que otra de San Juan de la Cruz y creo que es entendible la fama de Santa Teresa es mucho mayor que la de san Segundo, sus historias son bastante increíbles e lo que a los apóstoles se refiere y más esas travesías que hicieron hasta a ver a la Virgen pero bueno así son esas leyendas.

    • Hombre, André, si vas a Ávila y buscas estampas religiosas ¿qué vas a encontrar que no sea de Santa Teresa de Jesús? Esta es la santa abulense por excelencia y desde luego la que allí recibe más culto independientemente de que allí no esté sepultada.
      No se si visitaste la catedral, que es preciosa. Si lo hicistes, allí si que verías el sepulcro de San Segundo que desde luego, a mi entender, no es el Varón apostólico del que hoy estamos tratando. Y estoy de acuerdo contigo en que rocambolesca (difícilmente creible) si que es toda la leyenda que lo acompaña.

  5. Muchas gracias Antonio. De todos los varones apostólicos del único que tenía noticias era de San Torcuato ya que es curiosa y accidentalmente el patrón de la vecina localidad de Sedaví pues la devoción la tiene la Virgen del Rosario. Digo curioso porque es el único ejemplo de esta advocación en toda la Comunidad Valenciana y que su patronazgo se debe sólo al hecho de haber sodo impuesto por Antonio Barradas como noveno señor del lugar. Tiene altar propio en la capilla de la Comunión del templo parroquial y una reliquia. Adjunto sus gozos http://gogistesvalencians.blogspot.com.es/2013/01/gozos-san-torcuato-obispo-y-martir.html

    • Salvador,
      Gracias por el gozo, porque leyéndolo he podido acceder a una foto del relicario del santo venerado en esa localidad valenciana.

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