San Antonio de Iezeru (Vâlcea), ermitaño

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo rumano del Santo.

Icono ortodoxo rumano del Santo.

El venerable ermitaño Antonio de Iezeru-Vâlcea fue un famoso ermitaño de Oltenia (suroeste de Rumanía) y vivió a finales del siglo XVII, principios del XVIII, siendo contemporáneo de los voivodas Mateo Basarab (1632-1654) y San Constantino Brâncoveanu (1688-1714) de Valaquia.

Primeros años
San Antonio nació en 1628 en Iannina, en la comunidad aromana (hoy El Epiro, en Grecia). Desde su infancia se sintió atraído por el ascetismo y visitó diferentes monasterios y eremitorios. A la edad de 20 años marchó a Valaquia como mercader y se quedó en Râmnicu Vâlcea, donde se casó y tuvo un hijo llamado Miguel, que llegó a sacerdote. Según otra tradición él pudo haber sido rumano, nacido en una aldea de montaña en el condado de Vâlcea. En cualquier caso, su nombre de pila es desconocido. Poco después de cumplir 60 años decidió entrar en un monasterio. Con 64 años entró en el monasterio de Sărăcineşti y vivió en silencio, ayuno, humildad y oración.

Monje y ermitaño en Iezeru
Tras unos pocos años, visitando a diversos anacoretas en las montañas, Antonio decidió seguirlos y retirarse en completa oración. Primero pidió al obispo Hilarión que bendijera su retiro al monte Athos, pero el jerarca le aconsejó permanecer en Valaquia, así que marchó a Iezeru. En 1692 escaló el monte Iezeru, a un kilómetro de su eremitorio, y, después de buscar y rezar a Dios, encontró una pequeña cueva en la roca y se quedó allí. Después empezó a excavar una pequeña capilla en la pared calcárea de la cueva. Tras tres años la terminó, puso un iconostasio e invitó al obispo Hilarión de Râmnic, que consagró el santuario.

Antonio vivió en un duro ascetismo. Llevaba un cinturón de cadenas de hierro al igual que muchos ascetas sirios en los primeros siglos. A veces ayunaba por tres o más días; comía normalmente sólo después de la hora nona (sobre las tres o cuatro en punto de la tarde) y sólo pan y verduras. Acostumbraba a dormir dos o tres horas por la noche, pero no en una cama, sino simplemente apoyándose un poco como los ascetas de los primeros siglos. Su costumbre consistía en repetir “la oración de Cristo” y leer el Salterio; y se decía que siempre lloraba durante la oración. Antonio descendía a menudo de su cueva al eremitorio, especialmente durante las grandes fiestas, para oír la Divina Liturgia, tomar la comunión y aconsejar a los monjes y peregrinos. En 1714 (7444) se le recuerda en una inscripción en el eremitorio de Iezeru, que se había renovado por unos años con las contribuciones de los campesinos de la aldea de Cheia, pero también con la participación del obispo Hilarión y de San Antonio.

Vista de la cueva donde vivió el Santo en el monte Iezeru (Rumanía).

Vista de la cueva donde vivió el Santo en el monte Iezeru (Rumanía).

Antonio era conocido en las montañas de Transilvania. Uno de sus discípulos fue Nicolás Ierei, hijo de Nicolás de Teiuş (una ciudad en el centro de Transilvania) que se convirtió en hieromonje en Iezeru, y quien más tarde redactó la vida de su maestro. Según su descripción, Antonio era bajo y jorobado en su ancianidad, y tenía una barba gruesa, corta y blanca. Su rostro era alegre. Tenía el genio un poco vivo y perdonaba fácilmente a los demás. Su forma vestir era sencilla y limitada a lo imprescindible. San Antonio recibió el don de la profecía y podía curar diferentes enfermedades, tuvo muchos discípulos que lo visitaban los días de fiesta y que le daban todo lo que necesitaba.

Antonio vivió en su cueva durante 28 años de duro ascetismo y falleció el 23 de noviembre de 1719 en la hora nona, con 92 años de edad. Predijo su propia muerte cuarenta días antes y lo comunicó a su discípulo Nicolás Ierei, que le cuidó en sus últimos días y le dio la Sagrada Eucaristía. Los monjes lo enterraron cerca de la puerta de la capilla que había excavado en la roca, según su voluntad, donde permaneció aquel siglo. Durante mucho tiempo los monjes y creyentes de las aldeas cercanas acudieron con velas a su tumba y le honraron como a un Santo.

Veneración
Después del entierro, algunos de sus discípulos lo vieron en sueños, de pie en su iglesia y portando una brillante cruz en su pecho. También le dijo a su más querido discípulo que no estuviese triste, porque ahora él intercedía por ellos.

Vista de la capilla construida por el Santo en Iezeru (Rumanía).

Vista de la capilla construida por el Santo en Iezeru (Rumanía).

El cronista Ciríaco Râmniceanu, bisnieto de Antonio, acudió en 1812 a la cueva del Santo y encontró allí a otro ermitaño, el hieroskemamonje Esteban, que estaba viviendo allí hacía ya 50 años. Ciríaco quería buscar las reliquias del Santo, pero Esteban se lo impidió, diciéndole que otros habían querido hacer eso y que habían recibido terribles avisos para que no lo hicieran. Ciríaco renovó la capilla e hizo más investigaciones sobre la vida del Santo.

Posteriormente, San Calínico de Cernica (1787-1878), obispo de Râmnic (1850-1867) quiso excavar en busca de las reliquias, pero una roca se desprendió de la montaña y cayó sobre la tumba del Santo. Esto fue interpretado como una señal de que el Santo no quería ser molestado.

En 1945 el eremitorio se convirtió en un monasterio femenino y una de las monjas, tenida por loca por Cristo, descubrió por una revelación una parte de las reliquias bajo una roca, y fueron llevadas al altar de la iglesia de Iezeru y colocadas en un ataúd. Permanecieron allí hasta 1992, cuando el Santo Sínodo de la Iglesia Rumana lo proclamó Santo el 20 de junio.

Detalle del ataúd del Santo en la iglesia de Iezeru (Rumanía).

Detalle del ataúd del Santo en la iglesia de Iezeru (Rumanía).

Desde entonces las reliquias son veneradas en esa misma iglesia y se han documentado diversos milagros ocurridos junto al ataúd del Santo, pero también cerca de la roca donde estaba la tumba del Santo. Su día de celebración es el 23 de noviembre, el día de su muerte. Pequeñas reliquias suyas se pueden encontrar en el eremitorio de Darvari y en la iglesia de San Antonio el Grande de Bucarest.

Vídeo del interior de la cueva del Santo:

Vídeo profesional hecho por la televisión nacional:

Troparion (himno) del Santo
Portador del anhelo divino mediante la incesante oración, Santo padre Antonio el Nuevo, consejero de los monjes, socorro de los necesitados y hacedor de maravillas, habitante del Alto Paraíso, pero inseparable de los que viven en la tierra, ¡ruega a Dios misericordioso que nos dé paz y gran misericordia!

Mitrut Popoiu

Bibliografía:
– Ierom. Ioanichie Bălan, Cuviosul Antonie Sihastrul de la Iezeru-Vâlcea, en: ***(Patriarhia Bisericii Ortodoxe Române), Sfinţi români şi apărători ai Legii strămoşeşti, Editura Institutului Biblic, Bucureşti, 1987, pp. 496-499.
– Ioan Aldea, Călător cu Sfântul Antonie de la Iezer, en: Lumea credinţei no. 11 (112), November 2012
– Ion Longin Popescu, Sfântul Antonie de la Iezerul, un mare şi prea puţin cunoscut pustnic român, en: Formula As, no. 795, 2007

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

4 pensamientos en “San Antonio de Iezeru (Vâlcea), ermitaño

  1. Gracias de nuevo, mi querido amigo.
    Especialmente me llama la atención el cómo habiendo querido vivir como eremita durante toda su vida, solo finalmente, cuando tenía más de sesenta años de edad tuvo la determinación de hacerlo y de manera tan austera.
    Desde luego escogió un entorno maravilloso, precioso, donde seguro que se dedicó a la alabanza a Dios no solo en el interior de la cueva sino incluso fuera de ella. Yo creo que sentado, en medio de ese lugar tan precioso, el alma también se eleva hasta el Señor y uno se transporta al cielo. He visto los vídeos y de verdad que es para vivir allí al menos una temporada.
    Curiosas las peripecias referentes a su tumba y reliquias.

  2. Dear Antonio,
    i find curious another phenomenon, quite often in the lives of these kind of ascetic saints: A long period after their death there´s impossible to uncover the tomb or move the relics into a reliquary and sometime, in another time, it is suddenly possible. And this happens not only in the modern times with saints such Antonie here, but with others too. St. Dimitrie of Bucharest doesn´t want to move from Bucharest anymore. But moreover the classic Antony the Great, who wished specifically to be buried into an unknown place, in order not to be venerated: today as I know, his relics are venerated somewhere in Egypt. Is it the wish of God, to sanctify the people, has the saint changed his minds, or is it simply the wish of the new generations, who disobey the will of the saints? Hard to say…

  3. Mitrut:
    Al leer este artículo sobre San Antonio, me convenzo de la riqueza espiritual de tu patria, donde el tipo de santidad de retiro y recogimiento es muy repesentativa. Al conocer estos lugares donde vivió este santo, quedo convencido que son tan hermosos que elevan el espíritu a Dios, su creador. Me es interesante que siendo persona de la tercera edad haya decido vivir este tipo de vida. Muchos otros santos lo hicieron desde muy jovenes.
    Una pregunta: ¿qué es un hieroskemamonje?
    Saludos.

    • Hello
      In the orthodox tradition there are 2 phases: the lower is the so called small skema. This one means the normal state of the monk. The majority of them remain only to this state. The great skema is taken normally by those who want to retire in solitude. These monks are the so called skemamonks. Their programme is usually resumed only to prayer. They are hard to meet or to speak with. The word hiero attached to these names means that the monk is also a priest, he is ordained. Hieroskemamonk is then a monk who took the great skema and who is a priest too.

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