San Cayetano de Thiene, sacerdote fundador

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Óleo del Santo, obra de Giambattista Tiepolo. Museo Nacional de Belas Artes, Rio de Janeiro (Brasil).

Óleo del Santo, obra de Giambattista Tiepolo. Museo Nacional de Belas Artes, Rio de Janeiro (Brasil).

San Cayetano de Thiene es uno de los santos italianos más importantes del siglo XVI. Nació en Vicenza en el año 1480, siendo sus padres los nobles Gaspar y María Porto, quienes pusieron al niño el nombre de Cayetano en memoria de un tío suyo, canónico y profesor de la universidad de Padua, y que así se llamaba porque había nacido en Gaeta (hay que tener en cuenta que, en italiano, el nombre de Cayetano es Gaetano). Desde pequeño, en la finca que su familia tenía en Rampazzo, junto con su hermano, había construido una pequeña iglesia dedicada a Santa María Magdalena, iglesia que es actualmente la parroquia de la localidad. Estudió en Padua y se licenció en derecho en el año 1504, recibiendo ese mismo año la tonsura, ya que quería ser sacerdote.

En el año 1506 marchó a Roma, donde actuó como protonotario apostólico, redactando las cartas pontificias y, dos años más tarde, aun sin ser sacerdote, se hizo cargo de las parroquias de Malo y de Bressanvido en la diócesis de Vicenza. Durante este periodo de tiempo vivió junto al obispo de Cavaillón, que posteriormente sería cardenal de San Simón en Posterula, en el barrio Tor de Nona, llegando a ser uno de los miembros más activos del oratorio del Amor Divino en Roma, preocupándose de la atención del hospital de San Giacomo en Augusta. En cuanto a su vida espiritual, ésta se veía estimula mediante cartas que le escribía desde Brescia la monja sor Laura Mignani.

Se ordenó de sacerdote en el año 1516, celebrando su primera Misa en la basílica de Santa María la Mayor en Roma, donde en la noche de Navidad del año siguiente se le apareció la Virgen ofreciéndole al Niño Jesús. Dos años más tarde, marchó de nuevo a Vicenza y bajo la dirección del dominico Juan Bautista de Crema, se hizo miembro de algunas cofradías tanto en Vicenza como en Verona y en Venecia, donde fundó el hospital de los Incurables. En 1523 volvió de nuevo a Roma con la intención de crear una compañía de sacerdotes que, viviendo en comunidad y profesando los tres votos religiosos, se dedicaran al servicio de Dios ejerciendo el apostolado sacerdotal. Sus primeros compañeros fueron Juan Pedro Carafa, obispo de Chieti y que posteriormente sería el Papa Pablo IV, Bonifacio Colli y Pablo Consiglieri. Obtuvieron el Breve de la fundación del Papa Clemente VII el 23 de junio del 1524 y, previa la renuncia a los beneficios que pudieran corresponderles, los cuatro fundadores emitieron la profesión solemne el día 14 de septiembre, en la Basílica de San Pedro, a los pies de monseñor Bonciani, obispo de Caserta, que fue el delegado del Papa Clemente VII.

Escultura del Santo, obra de Pedro Alonso de los Ríos (1641-1702). Iglesia de San Millán y San Cayetano, Madrid (España).

Escultura del Santo, obra de Pedro Alonso de los Ríos (1641-1702). Iglesia de San Millán y San Cayetano, Madrid (España).

Así nacía la Congregación de los Clérigos Regulares, que son conocidos familiarmente como “teatinos”. Su primera residencia fue una casa en la vía Leonina, junto a San Niccolà dei Prefetti. Desde allí se trasladaron al monte Pincio. Su nueva casa muy pronto se convirtió en un centro de reforma eclesiástica y de fervorosa piedad cristiana.

En los trágicos días del saqueo de 1527 en Roma, San Cayetano fue torturado por mercenarios y hecho prisionero en la Torre del Reloj en el Vaticano. Puesto en libertad marchó a Venecia, donde se instalaron en la iglesia de San Clemente, después en Santa Eufemia, más tarde en San Gregorio y finalmente, en San Nicolás de Tolentino. El 14 de septiembre de ese mismo año, fue elegido superior general de la Congregación, cargo que desempeñó durante tres años. Siendo superior general, como tal, recibió la profesión del beato Juan Marinoni en el año 1530.

Bajo su dirección, los teatinos siguieron su obra apostólica en la región de Venecia, dedicándose a la asistencia social de los necesitados, algo que fue providencial durante las hambrunas y peste que asolaron la zona en los años 1528-1529. Junto con Juan Pedro Carafa, ayudó a San Jerónimo Emiliano en su actividad a favor de los niños abandonados. Al mismo tiempo, por encargo del Papa Clemente VII, sus religiosos se ocuparon de la reforma del Breviario y del Misal Romano. Esta actividad puso en contacto a San Cayetano con ilustres personajes de la época: el poeta Marco Antonio Flaminio, el senador Francisco Capello, el tipógrafo Paganino Paganini -el cual, mediante una carta escrita el 15 de febrero del 1530, lo invitaba de nuevo a Venecia para enseñarle a los teatinos las artes tipográficas-, con Pedro Lippomano, Jerónimo Aleandro, Buenaventura de Centis –que fue el promotor de la reforma franciscana de los Observantes– y, especialmente, con el obispo Giberti de Verona, que lo invitó a su ciudad a fin de que los teatinos abrieran una casa. Allí estuvo en 1531 y en 1541 viviendo siempre en la iglesia de Santa María de Nazareth.

En el verano del 1533, en compañía del beato Juan Marinoni, por orden del Papa Clemente VII, marchó a Nápoles. Se quedó en la iglesia de Santa María de la Misericordia y de allí pasó al año siguiente, al hospital de los Incurables y con posterioridad, a Santa María Stalletta. El virrey Pedro de Toledo se tomó interés con ellos y finalmente, en el 1538, se instalaron en la iglesia de San Pablo el Mayor (San Paolo Maggiore) donde actualmente continúan.

"La gloria de San Cayetano". Lienzo de la escuela austríaca, s. XVIII.

“La gloria de San Cayetano”. Lienzo de la escuela austríaca, s. XVIII.

Sus múltiples actividades, en este largo y último período de su vida en Nápoles, iban todas encaminadas a formar a la gente sencilla del pueblo, a fin de que fueran honestos y piadosos, frecuentaran los sacramentos. Fundó asimismo algunos conventos femeninos, como los de las dominicas y las franciscanas; se dedicó también a defender la fe contra las doctrinas de Juan Valdés, Bernardino Ochino y Pedro Vermigli, a asistir a los enfermos en los hospitales y socorrer a los necesitados, para lo cual, junto con el beato Juan Marinoni fundó un Monte de Piedad en el año 1539, que fue el origen del actual Banco de Nápoles. Con razón, el venerable Papa Pío XII lo definió como “el apóstol del Amor Divino e insigne campeón de la misericordia cristiana”.

Fue siempre un acérrimo defensor de la pobreza dentro de su Congregación, diciendo siempre que el mejor proveedor era la Divina Providencia y esto sabiendo de sobras que los napolitanos no eran tan generosos con los religiosos como lo eran los venecianos. Ante esto él decía: “Así es, pero el Dios de Venecia es el mismo Dios de Nápoles”. Asimismo, su espíritu de penitencia era también muy grande y dedicaba diariamente más de ocho horas a la oración. Participó en los capítulos generales de su Congregación tanto en Roma como en Venecia. En la primavera de 1547 fue a Roma para participar en el Capítulo General en el que se decidió la unificación de los Padres Somascos y los teatinos, siendo elegido prepósito de San Paolo Maggiore. El 7 de agosto, de ese mismo año, moría en Nápoles, cuando la ciudad se veía agitadas por unos sangrientos tumultos entre varias facciones.

A principios del siglo XVII se inició el proceso de beatificación. Fue beatificado por Urbano VIII, el 8 de octubre de 1629 y canonizado por Clemente X, el 12 de abril del 1671. Su cuerpo se venera en la iglesia napolitana de San Paolo Maggiore. Se le llama popularmente “el santo de la Providencia”.

Su espiritualidad es la misma que la de los santos fundadores de su época: amante de la pobreza, entrega a los necesitados, intenso amor a Dios y penitente acérrimo. Erasmo Danese de Gaeta, contemporáneo suyo y compañero de vida religiosa, lo describió físicamente: “Su estatura era mediocre, quizás algo más alto que bajo, pero muy común; su cara era redondeada, sus ojos muy bonitos y su boca, llena de suavidad”. La espiritualidad de su Congregación es la vida sacerdotal y apostólica: acción y contemplación, teniendo una especial devoción a la Inmaculada Concepción y dedicándose especialmente a la educación de los jóvenes y a las misiones.

Sepulcro del santo en la Basílica de San Paolo Maggiore de Nápoles, Italia.

Sepulcro del santo en la Basílica de San Paolo Maggiore de Nápoles, Italia.

San Cayetano tiene dedicadas muchas iglesias tanto en Italia, Francia y España, como en diferentes países latinoamericanos. En América están presentes en Colombia, México, Brasil, Argentina y Estados Unidos.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– VV.AA. “Bibliotheca sanctorum”, tomo V, Città N. Editrice, Roma, 1991.

Web de la Congregación (consultada 14/10/2013):
http://www.teatini.it/

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12 pensamientos en “San Cayetano de Thiene, sacerdote fundador

  1. Me encanto su vida, tan llena de tantos matices, definitivamente no era de aquellas personas de sentarse a ver el mundo.
    me gusto su sepulcro, su estatua yacente es hermosa y muy bien hecha. Como hacen falta mas de esas.

  2. San Cayetano es una santo de una gran vida y ejemplo, como se preocupo de todos los ámbitos y además fundo una congregación. Aquí en México tiene una bellísima iglesia barroca en Guanajuato, pero es en Argentina donde San Cayetano tiene una enorme devoción invocado como abogado para “conseguir trabajo” tanto es su culto en este país que el Papa Francisco el pasado 7 de agosto supe grabo un saludo y mensaje a los devotos de San Cayetano en Buenos Aires reunidos en su Santuario, es famosa por aquellas tierras esta jaculatoria: “Glorioso San Cayetano padre de la providencia, no permitas que en mi casa me falta la subsistencia”. Por otro lado Antonio en una ocasión leía que algunos adictos al vicio del juego invocan a San Cayetano para que los ayude a salir de este vicio y en otros casos eh escuchado que lo invocan para que les vaya bien en los juegos de azar diciendo “San Cayetano a que te apuesto y te gano”, ¿tienes idea a que se deberá esta extraña invocación al santo?.

    • Yo también he oido decir que San Cayetano es el santo de las apuestas, pero que hay que pedirle lo contrario de lo que uno quiere!!!
      La verdad es que no se de donde vendrá esa tradición porque él era profundamente pobre y amante de la pobreza hasta el extremo. No se si será porque fundó el Monte de Piedad de Nápoles, pero tu sabes al igual que yo, que un Monte de Piedad no es una casa de apuestas. Sinceramente, no lo se, pero decir, se dice.

  3. El nombre de Cayetano nos suena en España más a personajillos conocidos en el mundo de la salsa rosa que a otra cosa, pero es también un Santo muy venerado aquí. Creo que las madres le rezan por eso de que lleva el Niño Jesús en sus brazos como Santa Rosa de Lima, ¿se deberá al episodio de una aparición? Por otra parte, es curiosa la etimología del nombre -“oriundo de Gaeta”-, seguro que su tío tenía su nombre de pila pero al ser más conocido como el “Gaetano”, el Santo heredó directamente su apodo y no su nombre de pila. Esto es bastante típico en Italia, donde si repasamos los nombres de los grandes artistas, muchos aluden a un lugar de origen y se les conoce más por él que por su nombre de pila -“il Veronese”, “il Caravaggio”, “da Vinci”, etc…-.

    • Yo coincido contigo en que el nombre de Gaetano viene de Gaeta, un importante municipio de la provincia de Latina, en la región del Lazio. Posiblemente, el gentilicio de esa localidad sea ese, gaetano. Ya digo al principio del artículo que sus padres le pusieron ese nombre por un tío suyo que se llamaba igual y que procedía de Gaeta.

      Y es cierto que a San Cayetano se le representa muchas veces con el Niño Jesús en sus brazos. Se dice que cuando él pedía algo para los pobres, lo pedía por los méritos de la infancia de Jesús, o sea, que siempre tenía en sus labios a Jesús Niño. Muchas veces hemos oído decir “dame una limosna, por amor a Dios”, pues él lo diría, “por amor a la Infancia de Jesús” y por esos las madres le rezan por sus hijos, por el amor que San Cayetano tuvo a Jesús Niño.

  4. Su nombre me suena más por el del cardenal que por órdenes de León X entabló el primer “diálogo” con Martín Lutero, fuera de ello no había escuchado del santo y su congregación, y en la época que le tocó vivir, fue una de grandes cambios para Italia. Durante el saqueo de Roma se cometieron grandes infamias, si bien es cierto que el Papado fue en gran medida responsable de este trágico suceso y no pocos monarcas reconocidos católicos consideraron que era el justo castigo por sus pecados y escándalos, no justifico para nada los cometidos por las huestes de Carlos V. Que los habitantes del reino de Nápoles fuesen menos generosos en sus limosnas no es de sorprenderse, el reino tenía un exceso de curas y las vidas de muchos eran todo menos ejemplares; así le pasaría a San Alfonso María de Ligorio, y el reino se debatía entre la sumisión a la corona española, a la francesa y al Papado, por lo que cierto anticlericalismo empapaba el ambiente.

    Yo prefiero una congregación que combine la vida activa con la contemplativa, que salga de su claustro y se haga una con el pueblo de Dios, al cual pertenece por mucho que sus miembros estén “consagrados”. Manos que rezan y trabajan hacen más bien ya que la fe se debe demostrar con amor, en acciones concretas, y nada mejor que la educación que cimienta a la persona, con el ejemplo del educador.

    • Alejandro

      Ante todo la vocación particular a la que nos ha llamado el Señor es la que debemos seguir. Santa Catalina de Siena decía: “Las flores para Dios y los frutos para el hombre” refiriéndose a la oración y al apostolado. Pero en si, que ni el carisma propio de una orden o congregación religiosa limite nuestro ser Cristiano, porque hay cada religioso que no se sale de su carisma y viendo necesidades, no se atreven a afrontar dichos problemas, porque los problemas de Dios son los problemas del hombre; problemas que en su nombre debemos afrontar: Hambre, injusticia, desigualdad, pobreza…

      Pero en lo personal coincido contigo, me gustan las ordenes contemplativas-activas.

      Antonio, yo conocí a los Somascos hace unos años y jamás había oído hablar de San Cayetano como un santo en relación con San Jerónimo Emiliani, tengo entendido que san Jerónimo fue laico y laico se quedó, y que tras su muerte siguieron su carisma otros hombres y mujeres, al fundarse dicha congregación, consideraron a San Jerónimo Emiliani como el fundador, cuando a éste no le pasó por la cabeza dicha cosa. Y lo digo porque en la Iglesia Smasca no vi mas que a San Jerónimo Emiliani y no a San Cayetano. Digo, las Iglesias antiguas tienen por ejemplo los Franciscanos a Santo Domingo y los Dominicos a San Francisco.

      Ante todo importante labor el hecho de unificar las dos congregaciones, siento que nos llenamos de congregaciones con carismas similares, algo que debería ponerle un alto la Iglesia y unificar decenas de congregaciones que se quedan sin vocaciones, digo se alborota un religioso o una religiosa y ya le dan ganas de fundar.

    • San Jerónimo Emiliani fundó en el 1534 la Compañía de los Siervos de los Pobres y en base a ella, en el 1568 se fundó u organizó la Orden de los Clérigos Regulares de Somasca (Somascos), quienes consideran a San Jerónimo como su fundador.

      Como San Jerónimo murió en el 1537 su Instituto estuvo a punto de disolverse, cosa que no sucedió porque el obispo de Bergamo le dio la aprobación diocesana en 1538. El primer reconocimiento papal lo obtuvieron de Pablo III en el 1540, pero entre 1546 y 1555, al no resolverse ciertos problemas de orden jurídico, se unieron a los teatinos. Como digo, fue en 1568 cuando San Pío V les dio el rango de Orden a los Padres Somascos. Pero los Somascos no solo estuvieron unidos a los teatinos durante nueve años, sino que más tarde, también tuvieron que unirse a los sacerdotes de Santa Maria de los Pequeños en Tortona, a los sacerdotes del Buen Jesús de Ravenna e incluso a los sacerdotes de la Doctrina Cristiana de Avignon.

      Resumiendo, en tiempos de San Cayetano, los futuros Somascos estuvieron nueve años unidos a los teatinos. Además, ambos santos se conocieron personalmente en el 1527 y efectivamente, San Jerónimo no se ordenó de sacerdote.

  5. Toño:
    San Cayetano es un santo que tiene índices de popularidad, no tato como otros más conocidos, pero si despunta y se hace notar. A este santo lo conozco desde pequeño, tendría unos doce años cuando obtuve una estampita de él. No sabía ni quien era pero ya lo tenía. Mas adelante, al rededor de los catorce años, tuve mi primer libro de vida de santos y ahí supe quien era nuestro biografiado.
    Para mi, la Congregación de los Padre Teatinos, es una obra grande en su época, britada durante la contrarreforma. En esa época florecieron en Roma muchísimos santos que buscando la renovación de la Iglesia Católica, lo hicieron construyendo y no al contrario, como lo hicieron muchos reformistas que lograron una división muy dolorosa y cuyos efectos aún estamos lamentando. No quito la responsabilidad a nuestra Iglesia, pero si estoy seguro de lo que dice Jesús en el Evangelio: “El que no recoge conmigo, desparrama”.
    En la catedral de Guadalajara hay una imegen suya, ante la cual semanalmente pasan sus devotos entonándole una oración entre litánica y mantra, que le dice: “San Cayetano: caridad”.
    Me ha agradado sobre manera la ilustración de su sepulcro. Una más para la colección.
    Gracias.

  6. Cerca del Convento de la Merced de la ciudad de Valencia, al poco de la conquista, se construía una casa para los Hermanos de la Penitencia de Jesucristo pero, al ser suprimidos en el año 1274, se les dio a las monjas dominicas a instancias de Jaime I, sirviendo al principio para recoger a las mujeres públicas y por ello recibió el nombre de Convento de Las Magdalenas. Pero el gran Jaime Roig, literato valenciano del S.XV, atribuyó el origen de este monasterio al novelesco hecho de que una condesa extranjera de licenciosa vida, abandonó su casa y vino a convertirse en vendedora de pescado de la ciudad de Valencia. Su esposo al fin dio con ella y, teniendo conocimiento el Rey, ordenó que se la encerrase en la torre del mercado, que fuera emparedada y se le diera a comer pan por onzas. El marido ante tal castigo suplicó al Rey que junto a aquella torre le permitiese edificar una casa a Santa María Magdalena, abogada de los penitentes, para que en ella pudiera hacer penitencia su mujer . Parece que el Rey destinó a este fin la casa de los hermanos de la penitencia y, tanto la puerta de la iglesia como la de este convento, daban a la plaza del mercado. El convento de las monjas de Santa María Magdalena poseía un campanario de planta cuadrangular, alto y estrecho con dos campanas y, por remate, aspilleras. Cuando en el año 1840 se derribó este convento y sobre su terreno se construyó el mercado público y la pescadería, las pescadoras no quisieron entrar en él aquel año por considerarlo lugar sagrado y establecieron la pescadería frente a la Real Aduana, hoy Palacio de Justicia, y cerca de la Puerta del Mar. Y digo todo esto porque el Convento tuvo como patrono a San Cayetano y para él hubo una de las capillas de la iglesia. Tal llegó a ser su devoción y fama que multitud de lamparitas de plata ardían delante de su imagen para pedirle favores. También se le tuvo devoción en su cofradía de Requena. Adjunto su gozo:
    http://gogistesvalencians.blogspot.com.es/2011/10/gozos-al-glorioso-patriarca-san.html

    • Muchas gracias, Salvador, por ilustrarnos una vez más con historias sobre la ciudad de Valencia, rica como pocas en lugares de culto y en vivencias religiosas. Prueba de ello es la cantidad de cuerpos de santos que en esa preciosa ciudad conservais y venerais.

      La primera vez que estuve en esa ciudad fue en el año 1966 alojándome durante algunos días en un convento religioso. Todavía me acuerdo de aquellas paellas que hacían los frailes, jaja. Después he estado en alguna otra ocasión y también la he sobrevolado más de una vez viniendo de Barcelona a Sevilla.

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