San Gregorio Palamas, arzobispo de Tesalónica: su obra

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo griego del Santo.

Icono ortodoxo griego del Santo.

En el primer artículo que le hemos dedicado a San Gregorio Palamas, hablamos sobre su vida y hoy vamos a hacerlo sobre su obra. San Gregorio fue un gran escritor, escribió muchas obras y casi todas se conservan. Él no se consideraba un buen escritor, llegando incluso a decir que había abandonado el buen estilo literario: “Porque no podía encontrar un estilo adecuado, preferí llegar a la altura de las nociones, lo que constituye la principal belleza de cualquier discurso” (En defensa de los santos exicastas, 3, 1, 2). Dice que escribe por necesidad, cuando lo requerían las circunstancias. Su obra contiene muchas características de la predicación bizantina, es impetuosa, sin un esquema predeterminado y lleno de repeticiones, pero al mismo tiempo, está desprovisto de adornos y su pluma discurre de manera natural. Hace continuas citaciones de las Sagradas Escrituras y de los cantos litúrgicos, pero también contiene multitud de expresiones populares y numerosos refranes o proverbios. A menudo es controvertido y al mismo tiempo, sugestivo; y esto es así, porque la mayor parte de sus escritos van dirigidos a sus adversarios. Enumerémoslos.

Tratados sobre el Espíritu Santo
Barlaam Calabro, que representaba al Patriarcado de Constantinopla en sus discusiones unionistas con los legados del Papa, defendía la posición griega utilizando una extraña argumentación. Sostenía que las posiciones doctrinales de los occidentales en lo concerniente a la procedencia del Espíritu Santo no tenían validez, en cuanto no se basaban en la razón humana, ya que el conocimiento preciso de Dios es de por sí imposible. Sin embargo, esta postura también ponía en tela de juicio el dogma ortodoxo.

Por este motivo, San Gregorio Palamas escribió “Discursos apodícticos sobre el Espíritu Santo”, en los que sostiene que en lo relacionado con Dios es posible tener una demostración, pero que ésta no se corresponde con las demostraciones formuladas por los hombres, ya que se basa en la tradición, en la fe y en la iluminación. Él, entonces, demuestra en base a la teología tradicional, el dogma de la procedencia del Espíritu del Padre y su emanación a través del (o incluso del) Hijo. Estos dos discursos son del año 1335, aunque los revisó veinte años más tarde cuando llegó a Constantinopla el obispo Pablo, legado papal.

En este tiempo, escribió también un breve tratado titulado “Refutaciones a las tesis de Juan Vekkos”. Juan Vekkos era un patriarca de Constantinopla cercano a las tesis de Roma, que había presentado una antología de textos de los Santos Padres para demostrar que el dogma latino del “Filioque” no iba en contra de las enseñanzas patrísticas.

Catedral de San Gregorio Palamas en Tesalónica, Grecia.

Catedral de San Gregorio Palamas en Tesalónica, Grecia.

Letras a los cabecillas de los anti-exicastas
Estas cartas pertenecen a los primeros momentos de la lucha contra los exicastas y son:
“Epístola I a Acindino”, escrita en el año 1335. En esta carta, San Gregorio Palamas reprende los argumentos sobre la procedencia del Espíritu Santo, contestando a Barlaam y tienen el mismo sentido de los discursos apodícticos de los que antes hemos hablado.
“Epístola II a Acindino”, en la que responde a una carta de éste, el cual le pedía una mayor moderación en sus reacciones, y el le contestaba que por encima de las simpatías personales estaba la verdad.
“Epístola I a Barlaam”, fechada en el 1337. Es una especie de tratado en respuesta a una carta de Barlaam, concerniente al argumento gnoseológico (teoría del conocimiento). En esta carta, intenta refutar el método dialéctico de Barlaam y demostrar la validez del método demostrativo en el ámbito de la teología y lo hace recurriendo a la autoridad de la Biblia y de los Santos Padres. En esta carta no se entrevé ninguna intención polémica contra Barlaam, del cual reconoce su sabiduría y su preparación filosófica.
“Epístola II a Barlaam”, también de 1337 y que complementa la carta anterior. Afrontando las tesis de Barlaam, según la cual Dios es anterior a las nociones universales y a los axiomas, por lo cual no puede estar sometido a las demostraciones apodícticas, San Gregorio le responde diciendo que son las cosas perecederas las que no pueden presentarse con demostraciones apodícticas, mientras que Dios, que es eterno, puede ser también apodícticamente demostrado, aunque no como resultado de la mente humana.
“Epístola III a Acindino”, escrita en 1341 es una polémica respecto a la cuestión exicasta y en ella trata de distinguir entre la “οuσία” de Dios (la esencia divina) y sus energías. La primera es increada y no comprensible, mientras que las segundas, siendo increadas, son comprensibles, asequibles, inteligibles.

Urna de San Gregorio Palamas en Tesalónica, Grecia.

Urna de San Gregorio Palamas en Tesalónica, Grecia.

Tratados en defensa de los santos exicastas
Es una obra muy amplia, formada por tres tríadas de libros. Barlaam había redactado tres libros, en los que exponía sus teorías acerca del conocimiento y de la iluminación, con una clara impronta anti-exicasta. Palamas respondió en el año 1338, refutando estas tesis en tres libros. En el primero de ellos le daba un valor relativo a la filosofía pagana y habla de dos tipos de conocimientos: el divino y el humano. En el segundo explica la manera con la que el “nous” (facultad de reconocimiento inmediato) puede quedarse en el cuerpo que, en base a presupuestos antropológicos, Palamas considera digno de santificación. En el tercer libro trata de la iluminación divina y de la deificación.

Al año siguiente tuvo conocimiento de un libro escrito por Barlaam y Palamas respondió escribiendo otros tres libros, pero elaborándolos con mayor cuidado. Finalmente, Barlaam compuso su obra “Contra los masalianos”, en la que acusaba a los exicastas en general y a Palamas en particular de participar de las opiniones de los masalianos. Esta acusación fue refutada por San Gregorio Palamas mediante la redacción de otros tres libros, que fueron escritos a inicios de 1341. En ellos, sostenía la posibilidad, por parte del hombre, de participar de Dios a través de la “οuσία”, que no era comprensible y de sus energías, que sí lo eran y de las que el hombre podía participar.

Textos confesionales
El primero de ellos es el “Tomos agiorítico”, redactado en 1340, que fue firmado por todas las personalidades más eminentes del Monte Athos. En este libro trata de la iluminación y de las energías del Espíritu Santo, las cuales amplifican la mente humana. Le sigue la “Confesión de fe”, escrita en 1344 cuando estaba en la cárcel y que fue apoyada por el Sínodo de 1351. La “Refutación del Tomos de Juan Caleca”, rechazando la carta en la que el patriarca comunicaba la condena a Palamas. Ese mismo año escribió “Contestación a una carta de Ignacio de Antioquía”, en la que rebate una carta de condena de las teorías palamitas por parte de Ignacio de Antioquía y, finalmente “Contestación a la carta del patriarca Caleca”, en la que rebate una colección de himnos patrísticos que el patriarca había hecho circular en el año 1346.

Icono ortodoxo griego del Santo rodeado de santos monjes y monjas.

Icono ortodoxo griego del Santo rodeado de santos monjes y monjas.

Cartas concernientes a la polémica exicasta
Cubre casi exclusivamente el período de tiempo comprendido entre la persecución y la prisión de Palamas. Las relacionaré aunque sin entrar en el contenido de cada una, porque si no, el artículo sería interminable: a Arsenio Estudita, a Juan Gabras, a Pablo Assan, a Atanasio obispo de Cizico, al filósofo Damiano, al monje Dionisio, a Daniel metropolita de Enos, al monofilace Simeón, al monje Besarión, a Filoteo egumeno del monasterio de Las Lauras, a los monjes ancianos del Monte Athos, al hermano Macario (dos) y a la reina madre Ana Paleologina. En todas ellas, con unos u otros argumentos defiende a los exicastas y rebate los argumentos de quienes se manifestaban contra ellos.

Tratados concernientes a la polémica exicasta
Estos tratados fueron escritos durante el curso de la segunda fase de la lucha exicasta:
“Unión y distinción”. En esta obra, basándose en San Dionisio Areopagita, explica que en Dios existen distinciones que se relacionan con la diversidad de las hipostasis, pero que al mismo tiempo conciernen a sus habituales energías. Esta obra, difícilmente inteligible para los no letrados, fue escrita en el año 1342.
“Las energías divinas y la participación en ellas”. Desarrolla la teoría según la cual no solo la “οuσία” divina puede ser llamada divinidad, sino también sus energías, sin que ello signifique diteísmo (admisión de dos dioses). Fue escrita en el año 1342.
“Sobre la divina y deificante participación”, en la que desarrolla el tema tratado anteriormente. También la escribió en 1342, una vez acabada la obra anterior.
“Diálogo entre un ortodoxo y un barlaamita”, que se debe entender como seguidor de las teorías de Gregorio Acindino, que San Gregorio presenta como concordantes con las tesis de Barlaam. Las tesis de Acindino tuvieron en Constantinopla mayor seguimiento que las tesis barlaamitas. En esta obra, el término “divinidad” esta atribuido no solo a la divina “οuσία” de Dios, sino también a sus divinas energías.
“Discurso de Teófanes a Teótimo”. Este libro se presenta como escrito por Teófanes, que es un personaje imaginario, el cual, mediante textos patrísticos defiende la verdad de las posiciones de San Gregorio Palamas en lo concerniente a la participación de Dios.
“Barlaam y Acindino son los que dividen a Dios”: Si la participación en Dios no es posible, entonces de lo que se ha participado es necesariamente de un segundo Dios. Consecuentemente, nos encontramos frente a una división de Dios.
“Explicación de las teorías de Barlaam y de Acindino”: Rebate las objeciones de Acindino, fundadas sobre alteraciones de algunos textos del propio Gregorio. Esta obra la escribió en el año 1348, bajo el patriarcado de Isidoro.
“Respuesta relativa a un dicho de San Cirilo”. En esta obra interpreta un texto de San Cirilo de Alejandría concerniente a la identidad de vida del Padre y del Hijo.

Relicario del Santo venerado en el monasterio de la Panagia de Dobra, Veria (Grecia).

Relicario del Santo venerado en el monasterio de la Panagia de Dobra, Veria (Grecia).

Trabajos contra Acindino
Sos seis tratados cuya redacción se inició en el año 1343, cuando le informaron que Acindino había hecho circular algunas obras, en las cuales atacaba sus enseñanzas y a los exicastas. Los tres primeros se refieren a la problemática concerniente a la divina “οuσία” y a las energías de Dios. El expone esta cuestión desde el punto de vista teológico, ya que Acindino, en sus escritos, partía de esta para pasar posteriormente a todo lo concerniente a la iluminación divina y a la deificación. San Gregorio sostiene que Acindino se comporta de esta forma para diferenciarse de Barlaam, el cual creaba polémica partiendo de un procedimiento inverso. La verdad es que Acindino comienza esta polémica teológica por el simple hecho de que en este punto no coincidía, difería de Palamas.

Los otros tres tratados se preocupan de la iluminación divina. El último, trata particularmente de la deificación. Hay que especificar que la reelaboración de sus tesis está desarrollada sin una conexión estricta y que con frecuencia trata cuestiones personales. Esta tríada de libros las terminó en el año 1344.

Tratados contra Nicéforos Gregoras
Después de la desaparición de Juan Caleca y de Gregorio Acindino – que posiblemente murieron durante la epidemia de peste de 1348 – fue el famoso filósofo y naturalista Nicéforos Gregoras quien lideró la lucha anti exicasta. Aunque había sido condenado por el sínodo de 1351 y recluido en su casa, fue liberado por Juan Paleólogo tres años más tarde. La discusión entre ambos tuvo lugar en el verano del año 1355 y fue seguida por una intensa actividad literaria por ambas partes. Nicéforos escribe en forma de unos “diálogos” entre dos personas imaginarias y San Gregorio le responde con una obra titulada “Sobre la pseudografía e impiedad de Gregoras”, refiriéndose sobre todo a las discusiones sobre la naturaleza de las energías divinas. Mientras ellos escribían, Juan Cantacuceno que había dejado el trono e ingresado en un monasterio tomando el nombre de Josafat; llamó a Gregoras que se presentó acompañado por un discípulo llamado Protágoras. El discípulo le expuso las discusiones entre su maestro y San Gregorio. Palamas respondió con las “Refutaciones de las blasfemias de Gregoras en lo concerniente a la luz divina de la Transfiguración de Nuestro Señor. En esta obra demuestra que la luz de la Transfiguración de Nuestro Señor no es creada, sino que es eterna, aunque no es la “οuσία” propia de Dios. Entre estos tratados contra Gregoras se incluye también un ensayo corto sobre un pasaje de San Basilio, que había sido utilizado en el sínodo del 1351.

Fresco ortodoxo griego del Santo.

Fresco ortodoxo griego del Santo.

Obras escritas en la prisión
Mientras estuvo prisionero de los turcos, San Gregorio aprovechó la oportunidad para discutir con teólogos musulmanes, exponiendo estas experiencias en una serie de cartas, que se titulan “Cartas a su Iglesia”. Son tres cartas enviadas a personas amigas y que él mismo Gregorio las recopiló posteriormente en una sola. Existe también otra “Carta a un desconocido”, que es una reelaboración de este epistolario anterior. A esta misma serie pertenece la “Exposición de la discusión de Palamas con los Chiones”. El soberano turco Orchan había organizado una conversación entre Palamas y un grupo de doctores musulmanes llamados Chiones; de esta carta se deduce que la conversación se mantuvo en griego, luego los chiones parece que eran griegos cristianos, los cuales trataban de establecer un cierto sincretismo religioso en el que poder sobrevivir bajo el régimen otomano. La conversación tuvo lugar en el palacio de Orchan, que estaba situado entre Prussa y Nicea.

Obras sistemáticas
La única obra incluida en esta categoría es “Ciento cincuenta capítulos”. Se trata de una obra sintética, producto de una gran madurez teológica. El título completo es “Ciento cincuenta capítulos físicos y teológicos, éticos, prácticos y purificativos de la impiedad barlaamita” y se refiere a la amplitud de estas problemáticas pero expuestas de manera muy breve. Los capítulos en cuestión contienen la expresión positiva de esos puntos de la enseñanza palamita, que constituyeron los motivos de polémica con sus adversarios. Esta obra resume fielmente lo expuesto en otras muchas de sus obras. Aparte de sus posiciones teológicas, éticas y espirituales, no podemos olvidarnos del carácter ascético. La terminó de escribir en el año 1349.

Obras ascéticas y espirituales
Son muchos los escritos de San Gregorio Palamas que tienen un contenido ascético, como era de esperar de un escritor tan fecundo y que, además, fue capaz de dar un nuevo impulso a la vida ascética. Es evidente que sobre todo le interesaba la estructura teológica del ascetismo. Estas obras son seis ensayos de una extensión desigual y en cualquier caso, bastante breves, que presentan una exposición madura acerca de los ideales ascéticos:
“Tres capítulos sobre la oración y la pureza del corazón”, que es un breve tratado escrito en el año 1334.
“La vida del beato Pedro el atonita” redactada en el año 1334 en base a una “Vita” más antigua. A las notas biográficas de esta antigua “Vita” él añade nuevos elementos presentando al beato como modelo de virtud eremítica y ascética.
“A la monja Xenia, ensayo sobre las pasiones y la virtud”. Escrito en el año 1342, tiene forma de carta enviado a esta monja, que había asumido el encargo de educar a las hijas de los emperadores Andrónico III y Ana, exponiéndole de manera muy original los elementos de la actividad ascética tradicional, justificándolo haciendo referencia a los frutos obtenidos de la visión y de la contemplación de la luz.

Fresco ortodoxo griego del Santo.

Fresco ortodoxo griego del Santo.

“Tratado dirigido a los filósofos Juan y Teodoro”, escrito en el mismo año. Mientras que Xenia había adquirido un cierto grado de virtuosidad, Teodoro era sin embargo, un hombre orgulloso de su propia sabiduría y no muy interesado en la actividad ascética. Parece que Teodoro había sido discípulo de Palamas y que había tenido la intención de hacerse asceta, pero cambió de parecer y optó por enseñar filosofía. Del escrito se deduce que Teodoro estaba casado o que, al menos, tenía esa intención. San Gregorio le dice que la gracia divina le invita a una vida más virtuosa y que él debe razonar de manera más recta, replanteándose qué va a hacer.
“A Pablo Assan”, escrita en el año 1348. Este Pablo es el destinatario de una carta en la que le habla de la vida monástica, a quién Palamas parece que no conoce y al que escribe en nombre de un monje.
“Decálogo de la legislación de Cristo”, escrito en torno al 1355. Se trata de un resumen de las enseñanzas éticas del cristianismo, presentado a modo de diálogo, basado en el Decálogo de Moisés y en el que no presenta ningún intento de adaptar los mandamientos cristianos a la ley mosaica. Al contrario, presenta una nueva ley en sustitución de la antigua, conservando solo aquello que él considera que está en armonía con las concepciones del cristianismo. Un elemento esencial de este ensayo es el discurso de Cristo en la montaña (Sermón de las Bienaventuranzas), del cual él saca material más que suficiente para afianzar los principios morales de la doctrina cristiana.

Homilías
San Gregorio comenzó a predicar en el año 1334 cuando se encontraba en el monasterio atonita Megisti Laura (monasterio de la Gran Laura, en el Monte Athos). Se conservan sesenta y tres homilías que representa una de las colecciones más importantes de la Iglesia Ortodoxa. Como norma general utiliza el evangelio del día y no se limita a analizarlo e interpretarlo, sino que a través de símbolos desarrolla con argumentos los aspectos morales de la vida religiosa, tratando sobre todo, de elevar el nivel de aquellos oyentes que son más humildes y sencillos.

Para que su discurso sea más incisivo, no insiste en los aspectos dogmáticos, evitando exponer su doctrina de la “οuσία” y de las energías de Dios, aunque si habla de la visión de Dios y de la luz divina. Se puede decir que a través de sus homilías, San Gregorio realiza una operación análoga a la que realizaba cuando defendía a los santos exicastas. Mientras que cuando trataba de los santos, se estaba dirigiendo a los monjes y a los teólogos, en sus homilías, se dirige a todo el pueblo de Dios.

Por último, decir que se conservan cuatro “oraciones” que escribió en momentos muy particulares de su vida: cuando fue convocado ante los emperadores para anunciarle su elección como arzobispo, al tomar posesión de su sede, durante las incursiones otomanas y durante un período de sequía sufrida en el año 1355.

Urna de San Gregorio Palamas en Tesalónica, Grecia.

Urna de San Gregorio Palamas en Tesalónica, Grecia.

En el artículo de mañana, trataremos de sus enseñanzas teológicas.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– MARTZELOS, G., “San Gregorio Palamas y la nueva teología occidental” (Actas de la conferencia teológica en honor del santo), Tesalónica, 1986.
– PANAGHIOTIS, Christou, “Bibliotheca sanctorum orientalium”, Tomo II, Città N. Editrice, Roma, 1999
– VV.AA. “Edición de las Obras completas: Gregorio Palamas, Syngrammata”, vol. I-VI, Tesalónica, 1962.

Enlaces consultados (14/09/2013):
http://www.imth.gr/ (Web de la Mitropolia de Thessaloniki)
http://en.wikipedia.org/wiki/Gregory_Palamas

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

15 pensamientos en “San Gregorio Palamas, arzobispo de Tesalónica: su obra

  1. ¿Qué puedo decir? Un escritor prolífico y activo, que tuvo una vida de lo más agitada y que no menoscabó en nada su talento para aportar su parte a causas que creía justas. Ojalá que algún día yo pueda decir lo mismo, pero entre los estudios y la crisis… mi vocación de escritora va a tener que esperar.

    ¿Podrías resumirme brevemente qué es un exicasta? Lo veo mencionar a menudo en los dos artículos publicados sobre este Santo, pero no me acaba de quedar claro.

    • Digamos que un exicasta es un monje ortodoxo místico, que se dedica en exclusiva a la contemplación divina. Tiene cierto parecido a la meditación mística de las religiones orientales como el hinduismo o budismo. El monje llega incluso a adoptar unas posturas corporales en las que hace caso omiso a los sentidos a fin de conseguir una total quietud interior. Ignoran todo lo que pueda percibir por los cinco sentidos y se sumen en un estado místico. A veces se dedican a repetir como una cantinela una oración tan sencilla como por ejemplo: “Jesús, Hijo de Dios, ten piedad de mi”; digamos que sería algo parecido a un mantra.

      Hubo un célebre exicasta – San Teófano el Recluso, que llegó a escribir sobre qué posturas y técnicas de respiración debían adoptarse a fin de ganarse “el Espíritu de Dios mediante la contemplación”, llegando en algunos casos hasta el extremo de contener la respiración y poder hacerse daño físico.
      Vamos, para ti y para mi: peores que Santa Teresa.

      • ¿Contener la respiración para hacerse daño? No es posible, el mismo Dios nos creó con un mecanismo compensatorio de defensa que nos impide contener el aliento hasta hacernos daño. Quienes saben de medicina o anatomía lo explicarían mucho mejor. A menos que un factor externo nos fuerce a la asfixia, nosotros mismos no podemos causárnosla. En resumen: Teófano el Recluso 0, Dios 1. Jajaja.

        Gracias por la explicación. Se me antoja que un exicasta es como un lama o un gurú, por lo que veo. También me he acordado de los estilitas. En honor a Santa Teresa, diré que ella es bastante normalita comparada con éstos.

        • Ana Maria,
          Rectifico porque no me he explicado bien y puede entenderse lo contrario a lo que él escribió. Escribió sobre las posturas y técnicas de respiración que debían adoptase para conseguir el Espíritu de Dios mediante la contemplación, pero diciendo que no se llegara al extremo de contener la respiración para no hacerse daño en los pulmones, ya que había quienes contenían la respiración hasta casi la asfixia.

          • Pues sí que lo había entendido yo mal, mis disculpas al Santo recluso. Hoy en día vuelve a estar mucho de moda el yoga y otras técnicas de relajación, respiración y meditación; es curioso pensar que en nuestra propia cultura y religión también tenemos ejemplos de esto y lo desconocemos totalmente.

          • Jesús, Don Antonio, que mal traducidos están del griego los textos que ha leído. La clave de la Hesiquia está en el despojo de uno mismo para revestirnos de Dios. Las técnicas son secundarias y sólo se llega a la aplicación de ellas después de una prolongada y santa vida monástica y siempre bajo la guía del Padre Espiritual. La postura sirve para recoger los sentidos y apartar los loguismois que son como los pensamientos que nos distraen de la oración, como las moscas, vamos. La clave está en la iluminación del corazón por medio de las energías increadas de Dios, la Dínamis divina y su iluminación con la divina luz de la Transfiguaración del Tabor. Esto produce un dolor “espiritual” pues al contemplar el misterio de la redención el recuerdo de nuestros pecados nos abre las puertas del arrepentimiento. Recomiendo para poder hacerse una idea de lo que es la Hesiquía los cuatro volúmenes de la Filocalía de Lumen. Precisamente en el cuarto están los escritos de San Gregorio Palamás.

            Curiosa la referencia a Teresa de Jesús. El místico siempre es considerado un loco inútil por el que está separado de Cristo, más son sus oraciones las que sostienen el mundo ante Dios; en su soledad ruega por todos los hombres sin saber sus nombres, hasta por aquellos que sin conocerlo lo injurian y desprecian.

          • Padre Nicolás,
            Muchísimas gracias por su comentario aclaratorio acerca de lo que es la Hesiquia. Cuando se me preguntó qué era un monje exicasta no tuve que recurrir a ningún texto griego sino que expuse la idea que yo tenía de ellos, que en resumen es la de un santo monje contemplativo que mediante la contemplación alcanza la unión con Dios. No entré en lo que significa la Hesiquia porque además de mi escaso conocimiento en esa materia, de alguna forma esperaba que alguien que la conociera mejor nos la explicara y es lo que usted ha hecho y yo le agradezco de veras.
            La comparación con Santa Teresa era en el sentido de que si esta santa es una mística, los exicastas aun lo son más; si ella vivía la unión con Dios en grado supremo, podríamos decir que los exicastas la superarían. Yo, por supuesto, estoy plenamente convencido de la necesidad de la oración, tanto colectiva como individual y se que sin ella, a la Santa Iglesia le faltaría algo muy importante. Tengo plena conciencia de la necesidad de la oración.
            Gracias de nuevo, padre.

  2. Toño, no tengo palabras ante la inspiración de este santo hombre. Fue de todo: teólogo, apologista, polemista, filósofo, poeta… en fin. Me rindo. Admito que su trabajo es muy completo y también complejo, tendría que leerlo con muchas pausas y subrayar muchas líneas para hacer reflexiones y sacar ideas principales para darme una idea apenas somera, aunque me gustan los retos y no huiría de leerlo.

    Sobre la ousía de Dios prefiero no hablar, no sea que por error involuntario acabe diciendo que hay dos dioses o más.

    • Leer las obras completas de San Gregorio Palamas debe ser todo un sufrimiento por la densidad de su pensamiento. Yo supongo que los teólogos ortodoxos la estudiarán a fondo, pero para nosotros creo que vale por este pequeño relato. De todos modos, quién quiera profundizar más podrá acceder a ellas aunque mucho me temo que no estén traducidas al castellano.

  3. Los padres griegos tienen una producción literaria muy grande, no es raro que este santo tenga algo tan productivo, lo que es muy completo y que abarca muchas áreas.
    Este santo además de ser pastor, por lo que se deduce, es también maestro. No conozco mucho del estilo griego, pero lo poco que he leído de los santos padres, es muy formativo e intenso. Supongo yo que en este tenor son los escritos de nuestro santo.
    Saludos.

    • En el artículo de mañana quedará perfectamente reflejada, aunque en plan resumida, cual fue su aportación a la teología ortodoxa, que desde luego es muy plural en cuanto a cuestiones a tratar.

  4. Muchas gracias Antonio. No voy a ser nada original pues la densidad teológica del personaje que nos ocupa es tal que necesito un poco de aire. Me muevo muy mal entre tantas formulaciones teóricas y prefiero quedarme con el hecho de que huyó de las riquezas mundanas para refugiarse en un cierto misticismo. Aún así tanto detalle doctrinal supera en mucho a mis muchas limitaciones.

    • Tu no te puedes hacer una idea, mi querido amigo, de todo lo que he tenido que eliminar para no hacer excesivamente largos estos artículos.
      San Gregorio Palamas es un hombre tan prolífico en su obra, que yo creo que para estudiarlo medianamente bien, hay que hacer varios cursos de teología, cosa que también pasa con grandes santos teólogos católicos.

  5. Dear Antonio,
    nice series of articles! Indeed, St. Gregory Palamas is a great theologian. Maybe the greatest in the byzantine Middle Ages. His writings are quite difficult for a simple reader and his way to combine the unthinkable with the thinkable is brilliant. I have just discussed about 2 weeks ago with my students his Confession of Faith, which is a condensed Orthodox Theology, written as a parallel to the nicaeo-constantinopolitan Credo. It is a brilliant piece of work in which he reminds very ellegant about all the discussions concerning Hl. Spirit and those about energies and the divine nature. I have still not read his greates treatises, and it is a big shame for me… I hope I’ll do someday.
    Thanks for this incursion in the history of the Middle Ages Orthodoxy.
    And yes> hesycheia isn’t yoga at all. 1. Yoga means by no means relaxation, but in the contrary. Skr. “Yog”> lat. “Jugum” is the yoke of the oxcart, that means is not relaxation, but concentation. 2. Yoga is usually atheistic, only an inferior form of it is theistic: in any case Isvara, the “god” of the yogins, or better the “super-guru”, is not the final scope of the yogin, but the freedom. In Hesychasm Jesus Christ is the start, the way, the scope, everything.

    • No, yo no quiero equiparar ni mucho menos, el yoga (que es más una técnica de relajamiento oriental) con la hesiquia. Se que los exicastas lo que buscaban y buscan es la unión plena con Dios mediante la contemplación, la oración profunda, pero si es verdad que utilizaban algunas técnicas que les permitieran que el cuerpo no entorpeciera la oración, sino que la estimulara.

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