San Gregorio Palamas, arzobispo de Tesalónica: su pensamiento teológico

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Icono ortodoxo griego del Santo.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Hablemos hoy de las enseñanzas teológicas de San Gregorio Palamas. Todas las tentativas de renovación de la terminología teológica que, después de San Máximo el Confesor, fueron realizadas durante la etapa bizantina fallaron, ya sea porque el elemento pneumatológico fue sobrevalorado en detrimento del resto de la teología, como por ejemplo pasó en el caso de San Simeón el Nuevo Teólogo o sea, porque las interpretaciones se basaban exclusivamente a través de razonamientos filosóficos. Uniendo la espiritualidad con la teología, San Gregorio Palamas logró renovar la terminología teológica y dar nuevas dimensiones al pensamiento teológico.

Filosofía, teología y visión de Dios
El carácter peculiar de su teología está definido desde un principio. El no comienza su discurso basándose en nociones filosóficas preconstituidas, sino en base a sus experiencias personales que trata de fundamentar teológicamente y es por este motivo por el que, contrariamente a lo que hizo Barlaam Calabro, él empieza a escribir cuando ya tenía una cierta edad. La manera de pensar de Barlaam, se enfrentaba a una manifestación unilateral del conocimiento y de la moral, ya que él extrajo tanto su conocimiento como su moral de las enseñanzas de la filosofía. Por el contrario, San Gregorio, rechaza esta posición sosteniendo que, si bien es verdad que en el ámbito de la filosofía existen diversas formas de ver las cosas, también es verdad que entre la filosofía y la teología hay una diversidad mucho más profunda. En realidad, se trata de dos sabidurías distintas. Una trata de satisfacer las exigencias de la vida social y la curiosidad noética (todo lo que tiene que ver con el pensamiento), mientras que la teología conduce a la salvación del alma.

Esta distinción él la basa en la existencia de dos tipos de dones de Dios: unos son dones naturales que son concedidos a todos los hombres, mientras que los otros son dones sobrenaturales y espirituales que se conceden a aquellos que son puros de corazón. Esta afirmación de San Gregorio en su obra “En defensa de los santos exicastas” se basa en la antigua convicción cristiana de los Santos Padres de la Capadocia. La filosofía nos introduce en el conocimiento de los entes del mundo sensible y pone las reglas de la convivencia civil, pero cuando sobrepasa tales límites, resulta un disparate. Llega a decir: “La utilidad de la vida en este mundo, es el fin último de la función práctica de la filosofía pagana, a través de la cual se cultiva la virtud, se forman las artes y se regulan las cuestiones relacionadas con la vida ciudadana. Toda acción que no tienda a este objetivo, puede considerarse justamente como si fuese vana. En cuanto a la filosofía racional, a través de la cual nosotros indagamos las razones de la naturaleza y del movimiento, así como las analogías, las formas y la cantidad de todo lo que se aparta de la materia, su fin último es la búsqueda de la verdad en el interior de estas mismas cosas. En tal caso, los que hablan de cualquier cosa que va más allá de la verdad tangible, si lo hacen intencionadamente, resulta maligno y pernicioso y si lo hacen sin intencionalidad, están desprovistos de una adecuada preparación filosófica y son unos insensatos, especialmente, cuando ignorando su ignorancia, presumen de tener una óptima preparación filosófica” (Trabajos contra Acindino, 6, 1).

Catedral de San Gregorio Palamas en Tesalónica, Grecia.

Catedral de San Gregorio Palamas en Tesalónica, Grecia.

“Hay que señalar también que la filosofía introduce sólo parcialmente a este conocimiento de los entes (cosas) y esto porque la “parte pasiva del alma”, rebelándose a Dios, destruye las imágenes que existen dentro de si misma, delimitando sus cualidades visuales. Por lo tanto, la filosofía permite solo la formulación de discrepancias y de discordias. Entretenerse con la filosofía es útil si prepara y agudiza “los ojos del alma”, porque es un don natural, pero no debe ocupar la mente del hombre hasta que no llegue a su vejez” (En defensa de los santos exicastas, 1, 1, 8). Pero aunque él distingue entre un conocimiento y otro, por otra parte, no admite una doble verdad ya que atribuye un objeto formal diverso a cada una de ellas: la filosofía estudia las cosas, mientras que la teología es el estudio de Dios. Si estas dos ciencias nos llevan a dos conclusiones distintas, esto no supone que haya una doble verdad, desde el momento en que los objetos formales de ambas, siguen siendo diferentes.

Para Palamas, la tarea de la teología es incomparablemente superior a la de la filosofía y el resto de las ciencias. ¿Es posible tener un conocimiento de Dios? Los adversarios de San Gregorio, basándose en las palabras del evangelio: “A Dios nadie lo ha visto jamás” (Juan, 1, 18), decían que esto no era posible. Pero la conclusión que ellos extraían de este texto, fue puesta en entredicho por Palamas desde el momento en que Cristo también dijo que “los limpios de corazón, verán a Dios” (Mateo, 5, 8). De hecho, Dios es invisible en tanto en cuanto no tiene cuerpo, pero incluso Barlaam no pudo negar del todo una especie de visión divina desde el momento en el que, según el mismo decía, el “nous” (facultad de reconocimiento inmediato) se encuentra en éxtasis con respecto a las cosas materiales o sea, Dios se ve a través de la actividad pura de la mente. Barlaam admitía la inefabilidad de Dios por el simple motivo de la debilidad del hombre cuando está atado a las cadenas materiales y admitía como único modo de su ignorancia, la separación del cuerpo y del alma; pero asimismo sostenía que el conocimiento era solamente simbólico. Por su parte, San Gregorio Palamas nunca sostuvo que Dios es asequible del todo, sino más bien atribuía esa inaccesibilidad a la cualidad del mismo Dios, que sin embargo se puede superar en cuanto el mismo Dios lo quiera o el hombre adquiera determinados presupuestos previos establecidos por Dios.

Urna de San Gregorio Palamas en Tesalónica, Grecia.

Urna de San Gregorio Palamas en Tesalónica, Grecia.

En cuanto al argumento concerniente al acercamiento del hombre a Dios, reconoce una cierta contradicción, desde el momento en que Dios es al mismo tiempo comprensible e incomprensible. Por una parte, algunos aspectos de Dios son desconocidos, mientras que otros, se conocen; unos pueden expresarse, mientras que otros, no. Este conocimiento (gnosis) se alcanza mediante la teología, la cual también es doble: catafática (estudia lo que Dios es) y apofática (estudia lo que Dios no es). Dios es así o Dios no es así.

Dos son los medios de la teología catafática: el primero es la razón, la cual, a través de la visión de los entes, llega a tener un cierto conocimiento desde el momento en que “nosotros poseamos (en nuestra mente) las imágenes de los logos demiúrgicos (el Verbo)” aunque estas imágenes resulten ofuscadas a causa de las transgresiones del hombre. El segundo medio de la teología catafática es la Sagrada Escritura y las enseñanzas de los Santos Padres, que estimulan el conocimiento de Dios.

San Dionisio el Areopagita había mostrado una cierta preferencia por la teología apofática, aconsejando al hombre renunciar a los sentidos y a las elucubraciones mentales para conocer a Dios, de tal manera que mediante el éxtasis pudiese llegar a la “zona de sombra”, gustando así la gloria de la contemplación. En el fondo, este camino hacia Dios conduce a un “hundimiento de la oscuridad”. Los presupuestos antropológicos de San Gregorio Palamas no le permitían un posible ajuste a este problema, así que él se inclina más por la teología catafática y la fe, la cual constituye también la demostración de las cosas divinas, constituyendo una hiperdemostración, ya que “la fe es superior a toda demostración y es una especie de admisión de un principio indemostrable” (Contra Acindino, 6, 1, 1). La fe es una potencia sobrenatural y espiritual que supera toda la capacidad noética del alma.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Él no niega la teología apofática, sino que más bien le da otro aspecto, la corrige: “La luz y la oscuridad divina son cosas distintas, incomparablemente superior a la teología apofática” (En defensa de los santos exicastas, 2, 3, 52). La teología catafática es un discurso sobre Dios, mientras que la teología apofática es el diálogo silencioso con Dios. Él recomienda superar ambos tipos de teologías a través de la visión de Dios, lo que significa, experimentar a Dios. Él dice que “uno puede pensar cómo puede ser una ciudad, pero que si no la visita no puede hacerse una idea precisa de ella. Se puede pensar continuamente en el oro, pero si no se tiene entre las manos no se puede considerar propietario del mismo. Se puede pensar en los tesoros celestiales, pero no se puede decir que se posean, a menos que se comparta las cosas divinas” (En defensa de los santos exicastas, 1, 3, 34). El hombre podrá hacer teología correctamente, en silencio y aunque sea ignorante, siempre que viva en la presencia de Dios. Y eso, él lo experimenta en si mismo, porque se une a Dios a través de su esplendor y de su gloria. Para él, la palabra de Dios es vida de Dios.

Dios
San Gregorio no considera la “οuσία” como elemento principal de Dios, en cuanto admite que anterior a la “οuσία” de Dios está su propia existencia. Dios no dice “Yo soy la οuσία”, sino “Yo soy el que soy” (Éxodo, 3, 14). Consecuentemente, no es Él el que se deriva de la “οuσία”, sino que la “οuσία” deriva de Él. La existencia de Dios presupone dos cosas: la “οuσία”, (que subsiste en sí mismo y por sí mismo es Padre) y sus energías. Esta marcada distinción entre ambas constituye la contribución básica de San Gregorio Palamas al pensamiento teológico ortodoxo.

Estas propiedades de Dios representan algo importante dentro de Dios. Ciertamente que no son la propia hipóstasis, pero subsisten solo en la personalidad de Dios. A través de estas distinciones es posible tener un conocimiento de Dios, porque mientras su “οuσία” permanece siempre incognoscible, las energías de Dios si son percibidas intelectualmente por el hombre si logran llegar a un cierto grado de perfección: las energías de Dios están a disposición del hombre y nos invitan a su participación.

El hombre
Conforme a las enseñanzas de los Padres orientales, San Gregorio Palamas hace hincapié en que el hombre es punto de encuentro y de unión de dos mundos diferentes. De ello se deduce que sus presupuestos antropológicos difieren de las premisas de Platón y de Barlaám, que tendían a separar los dos mundos. Según esta última hipótesis y en base a la concepción cristiana, el cuerpo del hombre no es malo, aunque constituye un acogedor habitáculo del “nous”, desde el momento en que, al mismo tiempo, el cuerpo es habitáculo de Dios, templo de Dios. De esta forma, el alma y el cuerpo constituyen una unidad perfecta e inseparable.

Detalle de un hueso del Santo en la urna de San Gregorio Palamas en Tesalónica, Grecia.

Detalle de un hueso del Santo en la urna de San Gregorio Palamas en Tesalónica, Grecia.

San Gregorio subraya el parentesco del hombre con Dios en mayor medida en que lo era considerado anteriormente por los Padres de la Iglesia. Este parentesco encuentra su raíz en el “logos” (la razón) que se encuentra inherente en toda criatura. El mundo, en general, ha sido creado de conformidad con un diseño eterno, diseño que comprende las razones, de por sí sustanciales, de los entes. En esto está la clave del misterio del hombre, como lo ponía de manifiesto San Máximo el Confesor. Desde el momento en que la voluntad de Dios es, en su totalidad, no creada, eterna, también el “logos” de los entes es increado. Adoptando en líneas generales estas ideas, San Gregorio Palamas identifica los “logos” de los entes con las eternas e increadas energías de Dios, las cuales no pueden identificarse con su “οuσία”, ni se puede considerar como hipóstasis propia, sino que deben su existencia a la personalidad de Dios, siendo ellos mismos enipóstates.

San Gregorio conecta la imagen del hombre con la Trinidad y dice que el hombre es imagen de Dios no de una manera abstracta, sino del Dios Trino y de cada una de sus Tres Divinas Personas. Esto resulta clarísimo en sus enseñanzas como gran exicasta, desde el momento en que para él, el hombre ha sido creado por medio de la energía (operaciones) de la Trinidad en su conjunto y bajo ciertos presupuestos, el hombre recibe la iluminación divina que procede de las Tres Divinas Personas. El “nous” (facultad de reconocimiento), el “logos” (razón) y el espíritu del hombre, constituyen una unidad indisoluble, equivalente a la unidad que existe en la Trinidad, o sea, del “Nous” (Padre), del “Logos” (Hijo) y del Espíritu. Así como en la divinidad, el “Nous” engendra al “Logos” y el Espíritu procede como amor del “Nous” a través del “Logos”, asímismo pasa en el hombre. En la medida en que el Espíritu Santo vivifica el mundo, así el espíritu humano vivifica el cuerpo. Con este significado, tan rico, tan simbólico y tan representativo, San Gregorio pretende enfatizar sobre el alto grado de parentesco existente entre el hombre y la Trinidad. Según esta doctrina, “los hombres tienen suficientes dones naturales para poder comprender todas las cosas, tienen los dones de la gracia natural que, obviamente, fueron alterados a causa de su caída (pecado). Pero los dones espirituales de la gracia deificante sólo les es concedido a los hombres que tienden a la perfección” (Contra Acindino, 5, 21).

Fresco ortodoxo griego del Santo.

Fresco ortodoxo griego del Santo.

Encarnación y renovación
El hombre caído ha sido elevado por el Verbo de Dios hecho hombre. El momento supremo de la humanidad fue la Encarnación del Hijo de Dios y los acontecimientos derivados de él, o sea, su Muerte Salvadora y su Resurrección. El Hijo de Dios fue parido por una mujer, para aceptar la naturaleza que se había corrompido por culpa de Eva y nació de una virgen para renovar al hombre. De esta manera fue plantada una nueva raíz, la raíz de Cristo, con la cual el hombre se conecta. Actualmente, la naturaleza humana de Cristo (Cristo hombre) está sentado en el trono de Dios Padre y desde allí, atrae a los hombres hacía sí. La conexión con esta nueva raíz se confirma con la voluntaria participación del hombre para renovarse, cosa que inició el día de su bautismo en el baño de la renovación y después, con la comunión del Cuerpo y de la Sangre de Cristo (Homilía 41).

La perfección espiritual
Todos los fieles pueden gozar de la vida espiritual en cualesquiera de las condiciones en que se encuentren, pero de manera especial, si buscan la perfección retirándose de este mundo para llevar una vida de extrema quietud, tanto exterior como interior. Esta quietud se obtiene con el recogimiento del “nous” en el interior del hombre y mediante su fuerza de voluntad. Un segundo factor importante que conduce a la perfección es la incesante oración, en la que debe participar la totalidad del hombre, en cuerpo y alma. En este caso, el hombre siente dentro de sí un especial calor interior, que se asemeja al fuego y al soplo del aire. Todos los que tienen esta experiencia son guiados por la increada y deificante gracia de Dios.

La participación en las energías de Dios, cuando es perfecta, conduce a la deificación. Con el fin de evitar malos entendidos acerca del significado de la deificación, San Gregorio Palamas enfatizaba diciendo que nosotros, los hombres “llegaríamos a ser completamente dioses, pero sin identificarnos según la “οuσία” con Dios”. En otras palabras, seríamos como dioses por obra de la gracia y no por nuestro propio ser. Así, por la vía de la participación en las increadas energías de Dios, también los hombres, en un cierto sentido, resultamos increados y llegamos a ser infinitos: A cualquiera que conozca a Dios por sus energías y lo honre, Dios le hace piadoso, mientras que a quién participe de sus energías y sean consecuentes con ellas, Dios lo transformará en dios por la gracia” (Apología 37).

Urna de San Gregorio Palamas en Tesalónica, Grecia.

Urna de San Gregorio Palamas en Tesalónica, Grecia.

La experiencia de la divinidad es realizable en esta vida a través de una inefable conexión del factor histórico con el metahistórico. Un punto fundamental de la participación en la experiencia de lo divino es la contemplación de la luz divina, que es una de las energías increadas de Dios y que es eterna. La luz que contemplaron los discípulos en el Monte Tabor, la luz que contemplan los exicastas puros de este mundo es la hipóstasis de los bienes del mundo futuro, que constituyen tres etapas de un evento único e idéntico, que reposa en una realidad ultratemporal, respecto a la cual, la experiencia presente tiene el carácter de un compromiso.

El Patriarca Calixto I y otros patriarcas ecuménicos montaron una vigorosa campaña para que las doctrinas de San Gregorio fueran aceptadas por el resto de los patriarcados ortodoxos así como por todas las sedes metropolitanas, aunque hay que decir que en un principio, en algunos de ellos hubo una cierta resistencia inicial, como por ejemplo hizo el metropolita de Kiev. También se opuso el patriarcado de Antioquía, pues veía esta doctrina como una innovación, aunque sin embargo, terminó aceptándola a finales de aquel mismo siglo XIV. A pesar de esta cierta oposición inicial, con el tiempo, la doctrina de San Gregorio ha sido aceptada por el conjunto de la Iglesia Ortodoxa. Muchos de sus escritos están recogidos en el Filokalia.

Espero haber dado a conocer mediante estos tres artículos, a este gran santo de la Ortodoxia, que también es venerado por algunas iglesias uniatas.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– MARTZELOS, G., “San Gregorio Palamas y la nueva teología occidental” (Actas de la conferencia teológica en honor del santo), Tesalónica, 1986.
– PANAGHIOTIS, Christou, “Bibliotheca sanctorum orientalium”, Tomo II, Città N. Editrice, Roma, 1999
– VV.AA. “Edición de las Obras completas: Gregorio Palamas, Syngrammata”, vol. I-VI, Tesalónica, 1962.

Enlaces consultados (14/09/2013):
http://www.imth.gr/ (Web de la Mitropolia de Thessaloniki)
http://en.wikipedia.org/wiki/Gregory_Palamas

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

4 pensamientos en “San Gregorio Palamas, arzobispo de Tesalónica: su pensamiento teológico

  1. La aportación teológica de este Santo parece muy profunda y fructífera; mi pregunta es, ¿los seminaristas, al estudiar Teología, o los teólogos católicos en general, se nutren también de las enseñanzas teológicas de santos ortodoxos como él? Porque si se limitan sólo a los católicos, están perdiéndose bastante teología, creo yo. Y bueno, al revés también. Creo que en cuestión de formación teológica, no deberían existir barreras confesionales -no deberían existir en ningún caso, pero bueno- ya que no se está asumiendo todo lo que hay que saber sobre teología. Si es que existen.

    • A excepción de la Teología derivada directamente de las Escrituras y de los Santos Padres de la antigüedad, no me consta que en los seminarios católicos se estudie la teología ortodoxa moderna ni viceversa.
      Posiblemente, en los seminarios de las Iglesias Uniatas si que se haga. Yo estoy seguro que las Iglesias Uniatas conocen la teología de San Gregorio Palamas.

  2. Dear Antonio,
    your article synthesizes very much the “neo-patristic” theology of the Orthodoxy, rediscovered much in the 20th century and especially not in the orthodox countries, but in the Russian Diaspora from France (Vladimir Lossky, Georges Florovsky, Florensky, Evdokimov, Meyendorff) and USA. Of course, there were many “neo-patristic” theologians in their homes too (Staniloae in Romania), Matsoukas, Mantzaridis (Greece), Tzankov (Bulgaria), Yannoulatos and John of Pergamon (Turkey, Constantinople Patriarchate). Now I understand how much the Palamite theology is lived in the Orthodoxy. It is great to see that.
    About the theology> In Romania at least we learn quite much about the Catholic and even Protestant theology, though quite in a polemical manner. Myself I believe that even the blamed scholastic theology is not to blame so much… At the beginning of the theological study a new pupil or student shall learn some basic concept, though in a very intellectualistic way. After that comes the core of the theology. Of course, the reverse way to theology is possible, that means starting from the lived theology and later going to more “abstract” concepts. In any case, we need concepts and forms, in order to express our theological thought. And Gregory Palamas offers concepts but also a living theology.
    Thanks for this triade of articles!

    • Mitrut,
      Tu, como teólogo que eres, sabes cual es el mejor camino para estudiar – y vivir – la teología y sabes los aciertos y las carencias que existen en las facultades teológicas para poder acceder a una teología distinta a la religión que en ella se practica.
      Posiblemente, en las facultades y seminarios ortodoxos se estudie algo la teología católica, pero, al menos que yo sepa, en los católicos no se accede a la teología ortodoxa y creo que eso es una carencia, porque estoy seguro que en muchas cosas, ambas se complementan aun a pesar de las diferencias que puedan existir en materia dogmática.

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