San Jacinto, metropolita de Valaquia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo rumano del Santo.

Icono ortodoxo rumano del Santo.

San Jacinto fue el primer metropolita de Valaquia, a partir de 1359. Organizó la Iglesia según el rito bizantino e introdujo la espiritualidad exicasta en el recién nacido país rumano.

Contexto político y religioso
La vida cristiana en las regiones del Danubio inferior es bastante desconocida durante el período entre las migraciones eslavas (s. VI) y la gran invasión mongola de 1241. Las razones de tan gran vacío histórico consiste en la perpetua turbulencia creada por las diferentes poblaciones migratorias. Sólo unas pocas menciones atestiguan la existencia y/o persistencia del cristianismo en esta región. Se supone que durante los dos gobiernos de zares búlgaros el viejo eslavo fue adoptado como lengua eclesiástica también al norte del Danubio. Más historiadores sugieren que la organización eclesiástica pudo haber basculado entre Constantinopla y Roma, según la situación política, teniendo esta hipótesis argumentos a favor y en contra.

Una carta del papa Gregorio IX del 14 de noviembre de 1247 dirigida al rey Bela IV de Hungría atestigua una diócesis latina de los cumanos, situada más allá de las fronteras húngaras, en el arco de los Cárpatos. El papa se quejaba sobre la situación allí, diciendo que la región estaba poblada por valaquios (“walati”) que tomaban sus santos sacramentos de algunos “pseudo-obispos” de ritos griegos. Es más, ellos habían persuadido a algunos húngaros y alemanes de la región a aceptar la autoridad eclesiástica de los obispos griegos. El mismo rey húngaro escribe, en un diploma entregado a los caballeros Hospitalarios en 1247, sobre la existencia de cuatro pequeños estados rumanos (o valaquios) en la región sur de los Cárpatos, bajo el gobierno de los voivodas Litovoi y Seneslau y de Knezes Farcaș y Juan. No menciona su membresía eclesiástica. La orientación final de los valaquios hacia la Iglesia de Constantinopla ocurre con la creación de los dos principados, Valaquia (1330) y Moldavia (1390), que intentaron afirmar su soberanía teniendo su propia organización eclesiástica, independiente de la húngara, que era, desde los inicios del segundo milenio, católica romana.

En torno a 1330 el rey húngaro Carlos Roberto de Anjou fue derrotado en la batalla de Posada por Basarab, que se convirtió en el primer gobernante independiente de Valaquia. Tanto Basarab como su hijo, Nicolás Alxandru (1352-1364) son llamados “infieles” y “cismáticos” en los documentos húngaros. La Curia papal consideró a ambos como fieles a la Iglesia Católica. El papa Clemente VI alababa al voivoda “Alexandro Bassarati” el 17 de octubre de 1345 por su fidelidad católica y por el hecho de que algunos de los “olachi romani” de Transilvania, Valaquia y Sirmio conocían el camino de la verdad al aceptar la fe católica. Unos pocos años después, en 1354, el voivoda se convirtió en vasallo del rey Luis I de Hungría y reconoció el derecho de la Iglesia Católica a establecer misiones en su país, lo que podría ser señal de que la población nativa tenía otra confesión. Pero el voivoda valaquio también mantuvo contactos con Consantinopla. En mayo de 1359, probablemente después de un conflicto con la corona húngara, Nicolás Alexandru dirige una carta al patriarca Calixto I y al emperador bizantino, pidiéndoles el reconocimiento de un metropolitanato en su corte.

Vista de la iglesia de San Jacinto en el monasterio Dervent, Valaquia (Rumanía).

Vista de la iglesia de San Jacinto en el monasterio Dervent, Valaquia (Rumanía).

El metropolita Jacinto (Yakinthos Kritopoulos) y la creación de la sede metropolita ortodoxa de Valaquia
El Patriarcado de Constantinopla ha mantenido todo este tiempo una sede metropolita en las regiones fronterizas entre el Danubio y el Mar Negro (hoy conocidas como Dobruja), en una ciudad llamada Vicina o Vitsina, la ubicación de la cual sigue siendo hoy desconocida, quizá Isaccea, cerca del delta del Danubio. El metropolita Jacinto es el último de una lista que comienza con Teodoro (atestiguado en 1285) y continúa hasta Cirilo (1347-1348).

El territorio de Dobruja estuvo hasta 1358 bajo la soberanía del Segundo Imperio Búlgaro, y después bajo el gobierno del noble local (“despot”, que en griego significa “señor”) Dobrotici o Dobrotitsa (la región lleva todavía hoy su nombre). El nuevo gobernante tuvo muchos contactos con el nuevo estado valaquio independiente. En este contexto, Jacinto de Vicino pudo haber misionado en la corte de los voivodas valaquios. Según la carta de Nicolás Basarab de 1359, Jacinto ya residía permanentemente, que no oficialmente, en Curtea de Argeş, la nueva capital valaquia. El voivoda pedía entonces al Patriarca de Constantinopla que reconociera el traslado del metropolitanato a su capital. Con tener un líder eclesiástico residente cerca de su corte, Nicolás Alexandru pretendía mostrar su total independencia de la corona húngara. Un concilio en Constantinopla presidido por el patriarca Calixto I y el emperador bizantino Juan V Paleólogo aprobó esta solicitud, de modo que el nuevo título de Jacinto y sucesores fue el de “metropolita de Oungrovlachia” (la Valaquia cercana a Hungría, ya que había otras Valaquias situadas en el Epiro y en Macedonia).

El metropolita Jacinto permaneció en Curtea de Arges desde ese momento hasta su muerte (1380). Su misión consistió en organizar la vida eclesiástica en el nuevo país. Hasta entonces los sacerdotes locales podrían haber sido ordenados parcialmente por los obispos búlgaros del otro lado del Danubio -aunque esta práctica no desapareció del todo en los siglos siguientes- y parcialmente por misioneros griegos, como los mencionados en 1247. Bajo la pastoral de Jacinto, el movimiento exicasta originado en el monte Athos y teológicamente definido por San Gregorio Palamas de Tesalónica (1297-1359) mostró su influencia en Valaquia. Entre los misioneros atonitas que acudieron a la llamada de San Jacinto estaba San Nicodemo (Nikodimos) de Tismana (un artículo del cual va a publicarse el próximo 26 de diciembre), el tío del tercer voivoda valaquio, Vladislav Vlaicu (1364-1377). Nicodemo fundó, con la ayuda de Jacinto y Vladislav, dos monasterios en la frontera oeste con Hungría (Vodiţa, 1369 y Tismana, 1377) y comenzó una intensa misión no sólo en Valaquia sino también en Transilvania del sur.

Iglesia de San Nicolás en Curtea de Arges (Rumanía), donde se cree que está el sepulcro del Santo.

Iglesia de San Nicolás en Curtea de Arges (Rumanía), donde se cree que está el sepulcro del Santo.

El metropolita Jacinto recibió ayuda de monjes atonitas en su misión, y a su vez envió monjes locales (conocidos como “vlachs”) al monasterio Koutlomousion en Athos. Regresando posteriormente, fundaron en los años siguientes otros monasterios en Valaquia y Argeş, Câmpulung, Cozia, Snagov, Târgovişte, Bolintin, Tânganu y Cotmeana. Al crear nuevos centros monásticos, Jacinto acentuó la herencia bizantina en Valaquia y desde ese momento la confesión de la población sureña de los Cárpatos se esclareció.

Jacinto pudo haber sido ya anciano cuando fue a Valaquia. La enfermedad le impidió participar en el Sínodo Patriarcal que tuvo lugar en 1370. Debido a que los otomanos entraron en Europa y conquistaron Adrianópolis en 1361, en los siguientes años Constantinopla quedó más o menos como una ciudad aislada. Siendo acusado por un desconocido de desobediencia a la Iglesia de Constantinopla, envió una carta al Patriarcado, justificando que “una gran debilidad se ha abatido sobre mí y sufro muchísimo (…) estoy sufriendo y siendo insultado en mi ancianidad, siendo acusado de sacrílego y desdeñoso con la Iglesia de Dios”. En la misma carta pide al Patriarcado “no pasar por alto mi avanzada edad y la gravedad de mi enfermedad, para que las oraciones de su santidad sean mi escudo para siempre”. En respuesta a esta carta, el patriarca envió a un comisario en la persona de Daniel Kritopoulos (quizá un pariente suyo, dado que llevaba el mismo apellido que él) que posteriormente fue consagrado como metropolita de “la otra mitad de Valaquia”, siendo ésta la diócesis de Severin, en la frontera oeste con Serbia y Hungría. Un segundo metropolita de Valaquia confirma la intensa misión iniciada por Jacinto y continuada por sus sucesores.

El metropolita Jacinto murió en Curtea de Argeş en 1372. Fue enterrado cerca de los muros de la vieja catedral de San Nicolás y fue sucedido en su sede por Haritón, el jefe archimandrita de todos los monasterios del monte Athos, y posteriormente por Daniel Kritopoulos. Estos dos metropolitas muestran la continuidad del metropolitanato valaquio en la tradición bizantina del atonismo exicasta.

Veneración
El metropolita Jacinto ha permanecido prácticamente desconocido hasta el siglo XX, cuando el inicio de los estudios en torno a la creación de los principados rumanos y la organización eclesiástica local. La ubicación de su sepulcro es todavía desconocida, se ha programado una campaña de excavación arqueológica para el futuro. Su canonización tuvo lugar en el contexto de reevaluación de los orígenes de la Iglesia Rumana, a través de documentación eclesiástica e histórica, más que de informaciones indirectas sobre él.

Tomos sinodal con el decreto de canonización de San Jacinto de Valaquia.

Tomos sinodal con el decreto de canonización de San Jacinto de Valaquia.

El Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rumana decidió la canonización de San Jacinto el 8 de julio de 2008, siendo su celebración anual el 28 de octubre. La proclamación oficial tuvo lugar el 26 de octubre de 2008 en la Catedral Patriarcal de Bucarest, junto con la canonización de otros dos Santos, el Santo príncipe Neagoe Basarab y Dionisio el Exiguo.

Himno (Troparion)
¡Valioso seguidor de los jerarcas de Dobruja y primero entre los metropolitas de Valaquia, Santo jerarca Jacinto, te mostraste como confesor de la verdadera fe, como hacedor de virtudes y como aquel que reza por nuestras almas!

Mitrut Popoiu

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

7 pensamientos en “San Jacinto, metropolita de Valaquia

  1. Gracias, Mitrut. ¿Podrías explicarnos en qué consiste eso del tomo sinodal? Parece un documento firmado por la jerarquía ortodoxa rumana para confirmar la canonización del Santo en cuestión, a lo que veo, pero si nos lo explicas tú seguro que comprendo mejor cómo funciona este tema que desconozco.

    • Dear Anamaria,

      a tomos is a synodal document. It concerns different decisions, such the offering of autocephaly of a church, dogmatic and liturgical decisions, etc. In this case, th synodal tomos contains in brief the reasons why a saint was considered a saint and how he was canonized.
      It is signed by all (or the majority) of the members of the synod and it shows that a decision is taken in a Church through a council and not by one person. The tomos shows also all the members of the synod at the date of its issue.

  2. Gracias, Mitrut, por este artículo sobre San Jacinto de Valaquia.
    Creo que nunca lo he dicho, pero tus artículos son especialmente interesantes porque, además de mostrarnos ejemplos de santidad, los contextualizas perfectamente en su momento histórico, historia que al mismo tiempo nos explicas perfectamente. Tienen un importante valor hagiográfico, pero también histórico.
    Solo una pregunta y un ruego. La pregunta es que me confirmes si su origen era griego – cosa que supongo por el apellido – y la segunda es que cuando tengas información acerca de la invención de sus reliquias, me lo comuniques. Gracias.

  3. Dear Antonio,
    thank you for your kind words. I have tried to explain historically the context when Iachint lived, so that it is a little bit clearer who he was and what he did, and also the reasons that made the synod to proclaim him as a saint after such a long time of “silence”.
    Iachint was in my opinion a Greek. His name in the greek diptikon and the fact that he was first metropolitan of a greek diocese are enough reasons to be sure about his nationality.
    As I told, the researches concerning his grave are about to start. If I will find out something new, be sure You will be among the first announced.
    Gretings
    mitrut

  4. Gracias Mitrut, me parece un articulo muy bueno y documentado, no conocía nada referente a San Jacinto, y tampoco de estos decretos de canonización, que me parecen muy curiosos.

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