Santa María Soledad Torres Acosta, fundadora

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Escultura de la Santa en el exterior de la Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Escultura de la Santa en el exterior de la Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Pregunta: ¿Existen reliquias de Santa María Soledad Torres? Busco en todas partes alguna fotografía de su tumba, sepulcro o urna y no aparece nada. Muchas gracias por responderme.

Respuesta: Claro que se conservan sus reliquias y están en la ciudad que la vio nacer. De todas maneras, aunque al final de este artículo va la foto de su urna, quiero aprovechar esta oportunidad para escribir, aunque sólo sean algunas letras, sobre esta Santa española, que no es tan conocida como debiera.

Nació en Madrid el 2 de diciembre del año 1826, recibiendo en el bautismo los nombres de Bibiana Antonia Manuela. Era hija de Manuel Torres y Antonia Acosta, unos modestos comerciantes y tanto su infancia como su juventud transcurrieron en la casa paterna, cuidando de sus hermanos más pequeños y realizando las labores propias de la casa. Desde pequeña fue también muy piadosa y ayudaba a las Hijas de la Caridad en la casa asilo que tenían junto a la parroquia madrileña de San Martín.

Cuando tenía veinticinco años de edad intentó ingresar en un convento de monjas dominicas, pero al no conseguirlo, ofreció generosamente su ayuda al vicario don Miguel Martínez Sanz, que era el encargado de la asistencia espiritual de los habitantes del barrio madrileño de Chamberí, uno de los barrios más pobres de la capital de España. El vicario tenía en proyecto la fundación de un instituto religioso femenino que asistiera a los enfermos en sus domicilios y que incluso les ayudara a bien morir. En España, en aquella época, no existía ninguna congregación religiosa dedicada a esta labor asistencial. El 15 de agosto de 1851, con otras seis compañeras, vestía el hábito negro del nuevo instituto al que denominaron Siervas de María Ministras de los Enfermos, tomando ella el nombre de María Soledad en honor de la Santísima Virgen. Eran las siete cofundadoras del nuevo instituto.

El sectarismo del estado hacia el nuevo instituto y las penosas dificultades que esta crisis originaron en el mismo, con gravísimos problemas de subsistencia y con tareas muy duras, hizo que cuatro de sus compañeras cofundadoras desertasen, quedando prácticamente ella sola – las otras dos habían muerto – y unas veinte nuevas compañeras que la nombraron superiora de la comunidad, después de que en el año 1856, don Miguel se marchara a las misiones. Ella se quedó como única fundadora y como superiora de las tres primeras casas que tuvo la Congregación.

Santa María Soledad Torres Acosta atendiendo un enfermo. Estampa devocional contemporánea.

Santa María Soledad Torres Acosta atendiendo un enfermo. Estampa devocional contemporánea.

Pero aquí no acabaron sus problemas, porque el cardenal arzobispo de Toledo intentó suprimir la Congregación, aunque ella, con la ayuda del nuevo director, Fray Gabino Sánchez y posteriormente, con la de don Ángel Barra, hizo que el instituto recobrase una nueva vida, dándole una definitiva organización a la Congregación; hasta el punto de merecer la protección personal de la reina Isabel II y la confianza de la Junta de Beneficencia de Madrid, quien, en el año 1859, puso bajo su cuidado la Casa de Socorro del distrito tercero de la capital y, dos años más tarde, la gestión del Hospital de San Juan de Dios. Aun con estas tareas de mayor responsabilidad pública, el Instituto no renunció en ningún momento al fin específico por el que había sido fundado: la asistencia a los enfermos en sus domicilios, labor que continuaron – y continúan – ejerciendo de manera totalmente gratuita.

Una vez que el gobierno aprobó el reglamento del Instituto, Santa María Soledad dedicó sus energías y su saber hacer a promover la difusión de su Congregación de Siervas de María Ministras de los Enfermos, fundando nuevas casas: en Ciudad Rodrigo (Salamanca) y Reinosa (Cantabria), en el año 1863; en Medina del Campo (Valladolid), en el año 1867; en Navas del Rey (Madrid) y Osuna (Sevilla) en 1868 y en Valencia, en el año 1872, a las que siguieron más de cuarenta fundaciones por Andalucía, Castilla y Cataluña e incluso en Santiago de Cuba, en el año 1875. Trabajaba de manera incansable y tanto ella como sus hijas lo hicieron aun de manera heroica durante las epidemias de cólera de los años 1855, 1865 y 1885, granjeándose el reconocimiento público de todo el estado español.

Santa María Soledad cuidó especialmente la formación religiosa y profesional de sus hijas enfermeras, imprimiéndoles su espíritu de generosidad y de sacrificio. Además, tenía una veneración especial a la Santísima Virgen bajo su advocación de Nuestra Señora de la Salud de los Enfermos. Su Congregación obtuvo el decreto de alabanza en el año 1867 y posteriormente, su aprobación en el año 1876 por parte del beato Papa Pío IX. Dos años más tarde viajó a Roma y esto fue para ella un gran motivo de aprovechamiento espiritual, sobre todo por el estímulo recibido por parte del Papa León XIII, quién aprobó definitivamente las constituciones de su Congregación en el año 1898.

Después de treinta y seis años de entrega a los enfermos, murió santamente en Madrid el día 11 de octubre del año 1887. Fue sepultada en el cementerio de San Justo, siendo exhumado su cuerpo el día 18 de enero de 1893 y, encontrándose incorrupto, fue transferido a la Casa Madre de la Congregación en Madrid, donde aún se encuentra.

Altar-sepulcro de la Santa en la Casa Madre de la Congregación, Madrid (España).

Altar-sepulcro de la Santa en la Casa Madre de la Congregación, Madrid (España).

El 30 de octubre del año 1915 se abría en Madrid el proceso informativo y el 25 de noviembre de 1924, el Papa Pío XI decidía la introducción de la Causa. El 5 de febrero de 1950, fue beatificada por el venerable Papa Pío XII, quien al mismo tiempo designaba el día de su festividad en el aniversario de su muerte. El 29 de octubre de 1968 se aprobaban los dos milagros previos a la canonización, que se efectuó por parte del Beato Papa Pablo VI, el día 25 de enero del año 1970.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– VV.AA. “Bibliotheca sanctorum”, tomo XII, Città N. Editrice, Roma, 1990

Enlace consultado (21/10/2013):
http://www.siervasdemariacastilla.com/

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

14 pensamientos en “Santa María Soledad Torres Acosta, fundadora

  1. De nuevo, gracias por responderme.
    Conocí la comunidad fundada por la Santa por un documental en EWTN, no conocia ninguna comunidad religiosa que visitara a los enfermos en sus propias casas, siempre se ve que tienen hospitales o algo asi, incluso atendian personas de otras religiones. En verdad que en algunos casos es muy dificil llevar a las personas a hospitales o aveces las familias no pueden pagar su estadia en los centros hospitalarios, en esos momentos estas hermanitas llegan caidas del cielo.

    pasando a otro tema, supongo que el estado actual de su sepulcro se debe a que el cuerpo siguio con el proceso natural de descomoposición, pues segun nos cuentas ella fue encontrada incorrupta. Eso suele pasar muy a menudo, me gustaria saber cuantos santos que hoy en dia se presumen de estar “incorruptos” realmente lo estan, Santa Bernardita por ejemplo, de su caso se han dicho muchas cosas.

    Saludos.

  2. Santa Soledad Torres es también una vieja conocida para mí -¡madre mía, la de estampas, novenas y postales que he distribuido de ella!- y recordemos que hace poco esta servidora ha dedicado un artículo a las cuatro mártires de su Congregación recientemente beatificadas.

    Sin duda es una labor encomiable y original -por cuanto no existía atención previa a los enfermos en sus domicilios- la que desempeñaron. No todos los enfermos son para estar en hospital y por mucho que racionalicemos el sufrimiento, lo cierto es que estar en un hospital no es plato de gusto para nadie. Si hay enfermedades que pueden ser tratadas en casa del paciente, es preferible no sólo para comodidad del paciente y de sus familiares, sino también por cuestiones de gasto. Honestamente, antes de investigar sobre sus mártires, pensaba que este Instituto estaba extinto, por eso de que ahora la medicina y la atención al paciente están tan desarrolladas, o lo estaban antes de que vinieran todos estos vergonzosos recortes que estamos padeciendo los españoles en Sanidad y Educación.

    Me llama la atención el nombre que le pusieron sus padres: Bibiana, porque nació el 2 de diciembre (Santa Bibiana, mártir romana), Antonia por su madre y Manuela por su padre. ¡Antes los padres se lo curraban poco con los nombres, o quizá demasiado, según se vea! Imagino que las llamadas Soledad, además de la Virgen de la Soledad, podrían recurrir a ella como Santa patrona. Creo yo.

    • La verdad es que esta santa mujer inició una obra social pionera en su tiempo, pero que ha servido de modelo no solo a nivel eclesial, sino civil para otras muchas instituciones e iniciativas de este mismo estilo. Ella fue pionera y eso yo creo que es un orgullo no solo para sus hijas sino para todos sus compatriotas, o sea, nosotros.
      De las canalladas que se está haciendo desde el gobierno español a la Sanidad, Servicios Sociales y Educación, prefiero no hablar porque me enciendo y este blog no está para eso.
      Y por supuesto, todas las personas que tengan este mismo nombre, si quieren, Santa Soledad es su patrona.

  3. There is so great to know the existence of this saint nun who did so much good on her life and does after her death not only interceding our prayers to God, but also indirectly through her sick care organization. Terrific example of love for the ones in great need.
    I must say that the idea of the incorruptibility of the body is one important in the Orthodoxy too, though the relics of some saints are no more than a few bones. In this case the tradition take in consideration as relics too. But even so the bones have special characteristics.

    Sta. Maria Soledad, take care of us too!

    • Creo que el profundo significado de esa expresión que usas: “Excelente ejemplo de amor a los que están en gran necesidad”, debiera ser para todos nosotros un revulsivo que nos moviera a valorar mucho más el ingente trabajo realizado por tantas cuidadoras y cuidadores de enfermos y servirnos de acicate para estar todos nosotros en la misma disposición de actuación.

      Yo se que el tema de la incorruptibilidad de los cuerpos de los santos tiene mucha más importancia en Oriente que en Occidente. Para mi personalmente es un tema muy secundario, porque santos muy famosos y que dejaron huella no están incorruptos – léase por ejemplo San Francisco de Asís – , mientras que muchos otros, que no están canonizados ni nunca lo estarán, si están incorruptos. Yo creo que la incorrupción no es un signo de santidad, sino simple consecuencia de las condiciones de enterramiento del cadáver: clima, humedad, mineralogía del terreno, etc.

  4. Toño:
    En esta ciudad de Guadalajara hay una parroquia dedicada a esta santa. Conocí de su existencia allá por los años 80. Sin ambergo, su biografía bien documentada, la conocí hace unos 7 u 8 años. Como han dicho ya en los anteriores comentarios, me impersiono gratamente que se dedicaran a atender enfermos en su casa y es que realmente en su tiempo y aún ahora, los servicios hospitalarios son caros para tipos de enfermos que ocupan asistencia continua y que se puede hacer en su casa y no hay quien lo haga. Una labor verdaderamente meritoria la de su apostolado.
    Me parece, por otro lado, muy bella la escultura que está en la basílica de San Pedro y su sepulcro, que no lo conocía, me ha parecido muy atractivo y solemne. No sabía que su cuerpo estuviera incorrupto.

    • Tu sabes, Humberto, que antes, la asistencia a domicilio a los enfermos prácticamente la hacían las asociaciones religiosas o asistenciales, pero conforme se ha avanzado en el estado del bienestar, en algunos países, esos servicios los prestan además las administraciones. Por desgracia, no en todos los pueblos se vive con el mismo grado de conquistas sociales – porque esto es una conquista social – y cuando un pueblo se la ha ganado a pulso, que venga ahora un gobernante de turno recortando esas conquistas basándose en una crisis originada por el gran capital, debería provocar una reacción en quienes creemos en la hermandad de todos los seres humanos, que por desgracia no siempre se provoca.
      En España se están haciendo barbaridades en este sentido y la jerarquía católica hace mutis por el foro. La exhortación apostólica “Evangelii gaudium” espero se sea un toque de atención para más de uno y se adhieran al nuevo rumbo que el Papa Francisco quiere darle a la Iglesia.

  5. Muchas gracias Antonio. Sólo me resta añadir a lo ya dicho que cualquier labor asistencial de las congregaciones me parece que es el sentido último de la existencia en comunidad y, si es a enfermos, pues mucho más. Volvemos a tropezar aquí con la dicotomía entre comunidades que viven su espiritualidad para su autoperfección o sólo en la oración o las que son más activas en paliar el dolor ajeno.

    • Salvador,
      Si pensamos que el mayor culto que podemos darle a Dios es el cuidado del prójimo y sobre todo de los más desvalidos, está clarísimo que las comunidades activas, sobre todo las que se dedican a las cuestiones sociales, son las más útiles para los hijos de Dios y para la Iglesia. Pero no nos olvidemos de las palabras del Maestro: “… Maria ha elegido la mejor parte…” (Lucas, 10, 42) y eso quiere decir que también es necesario que haya comunidades que de manera especial se dediquen a la alabanza divina, a la contemplación. Yo creo que los dos carismas son indispensables aunque nos parezca más útiles los primeros.

  6. Gracias Antonio, para mi Santa Mª Soledad Torres es una santa conocida y querida, creo recordar que la conocí gracias a las estampas que recibí de parte de nuestra amiga Ana María.
    No conocía las difíciles pruebas que atravesó hasta que por fin se vio aprobada la regla de esta congregación.
    Su labor con los ancianos y enfermos fue de lo mas necesaria, ya que cubría las necesidades de todas las personas sin recursos del Madrid de aquella época, no es de extrañar el cariño y reconocimiento que despertó en todas las personas e instituciones.
    Fue también una pionera en este carisma de asistir a los enfermos en sus hogares, como ya hemos visto en el blog otra gran mujer como Santa Ángela de la Cruz, años mas tarde también fundo un carisma parecido, la Congregación de las Hermanas de la Compañia de la Cruz, y si estoy en lo cierto también las Misioneras de la Caridad ( fundada por la Beata Teresa de Calcuta) asisten a los enfermos en sus propios hogares.
    i Santa Mª Soledad ruega por todos los enfermos que aun hoy en día se encuentran sin recursos y en la mas absoluta soledad!

  7. Muchas gracias por el artículo Antonio aunque conocía de nombre a Santa Soledad sinceramente no sabía más de su vida, la conocí hace dos años en Madrid pues vi una imagen suya en la Almudena pero no pase de ahí, me agrada el conocer su apostolado porque ciertamente muchas veces hace falta atender a los enfermos en su casa y no en los hospitales

    • Yo entiendo perfectamente, André, que si has estado solo unos días en Madrid se te hayan escapado muchas cosas por conocer y más sobre estos temas porque son muchos los santos y beatos allí sepultados.
      Yo te aseguro que a lo largo de mi vida he ido a Madrid más de doscientas veces y no lo conozco todo. Se callejear por el centro y alrededores, viajar a cualquier zona en el metro, pero en los barrios me pierdo.
      Te cuento una batallita: cuando estaba haciendo el servicio militar en San Fernando (Cádiz) a finales de los años sesenta del siglo pasado, prácticamente todos los fines de semana iba a Madrid para participar en la Divina Liturgia que un sacerdote asturiano de rito bizantino celebraba junto a la iglesia de los jesuitas en el barrio de Salamanca. Una ciudad grande y todo lo que contiene, nunca se termina por conocer ni siquiera por los que en ella viven.

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