¿Existió Santa Verónica?

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"Santa Verónica sosteniendo el Santo Sudario", lienzo de Simon Vouet (s.XVII). Museo de Tesse, Le Mans (Francia).

“Santa Verónica sosteniendo el Santo Sudario”, lienzo de Simon Vouet (s.XVII). Museo de Tesse, Le Mans (Francia).

Pregunta: Hola: tengo mucho interés en saber cuando se celebra Santa Verónica. Debe haber más de una, pues cuando consulto encuentro distintos días según las fuentes consultadas. Además mi interés es en la Verónica que enjugó el rostro de Jesús camino del Calvario. Pero cuando lo busco me vienen otras Verónicas que no son esa. A lo mejor es que esta Verónica no fue Santa, que no lo se. Así que mi pregunta es: ¿qué día se celebra Santa Verónica (Santa o no), pero referente a esta mujer que secó el rostro de Jesús y éste dejó su cara impresa en el paño? Espero que podáis ayudarme. Muchas gracias anticipadas.

Respuesta: Según la tradición, que no la Historia, Verónica (o Berenice) era una piadosa mujer que vivía en Jerusalén. Su nombre aparece por vez primera en un documento apócrifo llamado “Las Actas de Pilatos”, que dice que durante el proceso a Jesús, una mujer llamada Bernike o Berenice (Βερενίκη en griego o Verónica en latín), gritó desde lejos: “Yo sufrí un flujo de sangre, toqué la orla de sus vestiduras y quedé curada”, a lo que los judíos respondieron: “Nosotros tenemos una ley por la cual, una mujer no puede testificar”. Es evidente que este texto apócrifo está haciendo mención de la mujer hemorroísa, a la que se refieren los evangelistas Mateo, Marcos y Lucas, a la que, sin saberse el por qué, le atribuyen el nombre de Bernike. En Occidente, desde el punto de vista etimológico decimos que el nombre de Verónica viene de “verdadero icono”, que es una mezcla de una palabra latina con otra griega.

Estas “Actas de Pilatos” forman parte de un complejo de escritos apócrifos que se complementan entre sí y cuyo núcleo primitivo es del siglo II, que describe la Pasión, muerte, descenso al limbo y Resurrección de Cristo, reunidos bajo el título genérico de “Acta Salvatoris” y que en la versión griega recibió el nombre de “Las Actas de Pilatos” (Οι πράξεις του Πιλάτου). En esta recopilación se pueden distinguir siete obras distintas:

Escultura barroca de la Santa, obra de Francesco Mochi (1629). Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Escultura barroca de la Santa, obra de Francesco Mochi (1629). Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

“Las Actas de Pilatos” con el proceso a Cristo y su posterior sepultura por parte de José de Arimatea, que parece que fue escrita en arameo y de cuya traducción al griego proceden el resto de traducciones.
“El descendimiento de Cristo a los infiernos”, que está acompañado por una carta de Pilatos a Claudio.
“La carta de Pilatos a Tiberio” explicándole la condena a Jesús.
– El llamado “Evangelio de Nicodemo que de por sí no es un apócrifo en sí mismo, sino que es una recopilación de los dos primeros que se hizo en el siglo X.
– La “Anaphora Pilati”, que es un informe de Pilatos al emperador Tiberio y cuyo origen es antiquísimo.

– La “Paradosis Pilati”, que es como una continuación del documento anterior y en el que se relata que cuando Tiberio recibió el informe, se puso furibundo, mandó encarcelar a Pilatos y llevarlo a Roma donde lo condenó a muerte.
– Y la “Vindicta Salvatoris” o “Evangelio de la venganza del Salvador, que narra el castigo a Pilatos y a los judíos. Es en este último documento donde se cuenta que la Verónica tenía el retrato de Cristo, el cual le fue quitado por Volusiano para llevarlo ante el emperador Tiberio, que estaba enfermo de lepra y que se curó apenas vio y adoró la imagen de Cristo. Verónica abandonó Palestina y se fue a Roma tras “esta reliquia familiar”. Como puede comprobarse, estos relatos, aunque están escritos desde muy antiguo, no es más que una pura fábula o fantasía.

La tradición nos dice que cuando Jesús iba camino del Calvario portando la cruz, una mujer se enterneció y acercándose a Él le limpió el rostro con su velo. Jesús se lo permitió y su rostro quedó milagrosamente impreso en el paño. Pero para complicarlo todo un poquito más, un documento denominado “Mors Pilati” explica la forma en la que la Verónica consiguió el retrato de Cristo: “Ella quería tener una representación del rostro de Jesús; éste le pidió el velo sobre el cual el pintor tendría que trabajar y le permitió pintar su rostro”. ¡Casi nada! Y sigue hablando de un Volusiano – menos cruel que el Volusiano de la “Vindicta Salvatoris” – que la hizo ir a Roma y allí le presentó al emperador Tiberio, el cual se curó en cuanto vio el Sagrado Rostro. Antes de morir, Verónica entregaría la reliquia al papa San Clemente.

Lienzo de la Santa, obra de Hyppolite Paul Delaroche (1856). Museo Nacional del Louvre, París (Francia).

Lienzo de la Santa, obra de Hyppolite Paul Delaroche (1856). Museo Nacional del Louvre, París (Francia).

Existe un documento apócrifo del siglo V llamado “Doctrina de Addai” donde se dice que esta imagen del Señor fue enviada a la hija del rey de Edessa que, casualmente, también se llamaba Berenice. Esto es todo lo contrario a lo que se cuenta en las “Actas de Pilatos”. ¿Qué pensar de todo este embrollo? En mi opinión, que todo es un puro cuento de callejas, pero tengo que reconocer que está muy generalizada la teoría en la que, mezclando la historia de la Santa Faz y la Verónica, a ésta se la identifica con la hemorroísa de los Evangelios. Pero en realidad, nada puede darse como ciencia cierta.

Eusebio, en su “Historia eclesiástica”, hablando sobre Cesarea de Filipo, dice textualmente que “no estimo conveniente silenciar una historia que debe pasar a la posteridad. La hemorroísa que fue curada de su enfermedad por el Salvador, se dice que era oriunda de esta misma ciudad; aquí se encuentra su casa y existe un monumento conmemorativo del milagro realizado por el Redentor. En una roca situada delante de la casa donde está la habitación de la hemorroísa, hay una estatua de bronce de una mujer de rodillas y con las manos extendidas en actitud de implorar; de espalda a ella existe otra escultura que representa a un hombre de pie envuelto en un manto y que le tiende la mano a la mujer. A sus pies, en el camino, crece una planta de especie desconocida y que se alza hasta el borde del manto de bronce. Esta planta es eficacísima, porque cura todas las enfermedades. Se dice que la estatua representa a Jesús y así ha permanecido hasta nuestros días; nosotros la hemos visto con nuestros propios ojos cuando estuvimos en aquella ciudad”. Sozomeno cuenta que esta escultura en honor del Salvador fue destruida durante la persecución de Julián el Apóstata.

Imagen procesional de la Verónica perteneciente a la Hermandad del Valle, Sevilla (España).

Imagen procesional de la Verónica perteneciente a la Hermandad del Valle, Sevilla (España).

Esta descripción de la hemorroísa inclinada con las manos implorantes extendidas y del Señor que le tiende la mano, podría llevar a pensar que es aquella que, desde mediados del siglo XV, en Occidente, es representada como una piadosa mujer que seca el rostro del Salvador cuando iba de camino al calvario. Sin embargo, nada autoriza a confundir ni a rechazar a la persona de la hemorroísa – denominada Bernike (Verónica) en el antiquísimo capítulo séptimo de las “Actas de Pilatos” -, con todas las variantes posteriores de la imagen del Salvador impresa milagrosamente sobre una tela. Una es real y, muy probablemente, la otra es una variante de la primera. La hemorroísa existió como lo atestiguan los Evangelio, pero la Verónica puede ser sólo una tradición piadosa sin base real. ¡Y ya no hablemos de la tradición francesa que dice que la Verónica era la mujer de Zaqueo y que ambos se fueron a las Galias para predicar el cristianismo! Como se dice en la Universidad: “Esto es ya para conseguir nota”.

Sin embargo, en el siglo XVI, el Venerable cardenal Baronio -¡ay Baronio de mis culpas!- inscribió en sus anales la llegada de la Verónica a Roma trayendo esta preciosa reliquia y así, empezó a celebrarse su festividad el día 4 de febrero. El mismísimo San Carlos Borromeo – de quien tenemos que escribir – le compuso un oficio y una misa en rito ambrosiano.

Pero como a esta historia aún le falta algo relacionado con alguna visión mística que pudiese confirmarla, ésta llegó en el año 1844 cuando una monja carmelita francesa llamada Sor María de San Pedro, tuvo una visión en la que se le apareció Santa Verónica limpiándole el rostro a Cristo, quien además le dijo que los actos sacrílegos y las blasfemias actuales se agregaban al barro, al polvo y a las salivas que ensuciaban el rostro del Salvador. Esto valió para que se afianzara la devoción a la Santa Faz en muchísimas localidades europeas, principalmente francesas, italianas y españolas y que, incluso, algunas Congregaciones religiosas hicieran referencia a esta nueva devoción, que finalmente fue aprobada por León XIII, el 12 de julio de 1885.

Como es lógico, el nombre de Verónica no aparece en ninguno de los martirologios históricos antiguos y ni siquiera, en los medievales. En el tema iconográfico no quiero ni entrar, porque además de complejo, no es mi fuerte.

Escena de la Verónica en “La Pasión” de Mel Gibson (2004)

Antonio Barrero

Bibliografía:
– VANNUTELLI, P., “Actorum Pilati textus synoptici”, Roma, 1938.
– SPADAFORA, F., “Bibliotheca sanctorum” tomo XII, Città N. Editrice, Roma, 1990

Enlace consultado (21/09/2013):
http://en.wikipedia.org/wiki/Saint_Veronica

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20 pensamientos en “¿Existió Santa Verónica?

  1. Antonio sin duda un artículo muy interesante hace tiempo que esperaba algo sobre la Verónica que además esa leyenda ha dado pie a maravillosas obras de arte. Pero yendo a lo de la pregunta fíjate que yo en varios santorales actuales he encontrado que ponen a Santa Verónica la del Calvario celebrada el 9 de julio junto con Santa Verónica Giuliani y el 12 de julio. Lo que si no cabe duda es que es una Santa de leyenda y que pues realmente no se puede deducir si existió o no pero que su imagen y su recuerdo esta muy presenten en la mayoría de los fieles y sobre todo en Semana Santa, hay que decir que hace algunos años hubo una controversia porque se decía que el Vaticano recomendó quitar la estación de la Verónica del Vía Crucis por considerarlo tan legendario, cosa que según se nunca se hizo.

    • Yo no tengo conocimiento de que el Vaticano intentase quitar la estación de la Verónica en el vía crucis. ¿Quitas esa y no quitas las tres caídas, cuando solo Dios sabe las veces que Cristo caería al suelo mientras iba al lugar del suplicio?

      Yo con el artículo he querido poner algo de claridad en ese tema ñoño de que una mujer piadosa se acercó a limpiarle el rostro. Mientras que los hombres o huían (como los discípulos) o lo martirizaban (como los soldados romanos), seguro que hubo no una, sino muchas mujeres que trataron de una u otra manera ayudarle en su penoso caminar: llorando, dándole agua, limpiándole el rostro y las manos,… La historia nos demuestra que en esto – y en otras muchas cosas – las mujeres tienen más ternura y más entereza y valor que los hombres.

      Y es verdad lo que dices: esta piadosa tradición nos ha proporcionado muchas obras de arte. La Semana Santa de mi ciudad, no tiene nada que envidiarle ni a la de Sevilla ni a la de Málaga y el Lunes Santo, sale un paso de misterio en el que se combina una de las caídas de Cristo, la Verónica limpiándole el rostro y Simón de Cirene ayudándole a llevar la cruz. El paso es inmenso, pesadísimo, pero bellísimo.

  2. Culpemos pues a sor María de san Pedro.

    Ni que decirte de tu artículo Antonio a mi siempre me gusta esta estación del vía crucis pero es verdad lo que dices respecto a la mujer que padecía flujo sanguíneo. Pero creo que a muchos personajes de las Sagradas Escrituras los confundimos mucho.

    Siempre me ha llamado la atención el por qué los franceses tienen raras, reliquias y resulta que muchos de los discípulos del Señor predica ron en Francia.

    • ¿Qué confundimos a los personajes? Si preguntamos cuantos Santiagos aparecen en el Nuevo Testamento, seguro que no nos ponemos de acuerdo. ¿No se ponen de acuerdo ni las Iglesias?

      Y con respecto a lo último que dices, yo lo llamo chovinismo: lo mío, lo mío y lo mío.

  3. Sólo como plus, amigo Toño, te faltó agregar lo que escribió la imaginativa monja Catalina Emmerich sobre la “santa” en cuestión y que someramente retrata Mel Gibson en su película… no recuerdo si otra controvertida “vidente” María Vartorta la menciona en sus escritos.

    Menos mal que el autor que redactó las supuestas palabras de la aún más supuesta Verónica sabía que las mujeres en el judaísmo eran sujetos no creíbles, por ell de no poder prestar testimonio en juicio.

    Me alegra que esos textos sean apócrifos, de lo contrario muchos hoy tendrían más bases para seguir con el antisemitismo por razones de deicidio, objetivo del espurio texto “La venganza del Salvador”, que son divertidos de leer, aunque dudo mucho que Pilato se interesase por un judío marginal para informarle a Tiberio.

    • Bueno, Alejandro, hay tradiciones y leyendas que hacen a Pilatos nada menos que obispo de la antigua Iglesia. Yo, por supuesto, pienso como tu: para Pilatos, Cristo era un donnadie del que se olvidaría por completo después de lavarse las manos.

      Y lo del apócrifo “La venganza del Salvador”, a mi ya solo el título, me parece blasfemo. Hablar de venganza en Aquel que era y es todo Amor, a mi me parece blasfemia. Estaba perdonando incluso mientras moría.

  4. Yo tengo entendido que la Santa Faz es la que se encuentra en Manopello, pero de estas reliquia no se mucho, no se si es de la época de Cristo o si es medieval. ¿Antonio podrías hablar algún día de esta reliquia de Manopello?. Gracias.

    • Pues yo de la reliquia de Manopello se lo mismo que de mecánica cuántica, o sea, nada de nada, luego no puedo hablar de ella, aunque me imagino que será una de las muchas reliquias falsas que pululan por todas partes.

  5. Pues yo, por el contrario, sí que creo que la Verónica existió, pero desde luego no como una mujer que se encontrara con Jesús y le limpiara el rostro. Esto es un añadido piadoso. De haber existido, la habrían mencionado en las Escrituras como se menciona a las “hijas de Jerusalén” que lloraban por Él. Es más, yo digo que estas mujeres eran Verónica.

    Porque Verónica son todas esas mujeres que, más humanas y compasivas que los hombres, se apiadaron de los reos de muerte, de los desgraciados, y les socorrieron con lo poco que tenían, o cuando no tenían nada, les dieron su cariño, compasión y lágrimas. Por eso, en todas las culturas, en todas las religiones, ha habido Verónicas. Verónica es toda aquella mujer que esperó al pie del cadalso para recoger el cadáver del ajusticiado cuando el verdugo había terminado con él, y le dio los últimos ritos de despedida. Verónica es cada una de esas mujeres que visitaban las prisiones y traían comida, agua y medicinas para los prisioneros y los torturados. Verónica fue cada una de ellas que, por socorrer a los mártires, sufrió también martirio. Verónica es un símbolo, es el rostro de todas aquellas mujeres que mostraron humanidad cuando todo lo demás era inhumano.

    Pues ésa es la Verónica -las Verónicas- que han existido: cientos, miles, no una sola. De algunas, recordamos sus nombres -Praxedis, Pudenciana- de las otras, la inmensa mayoría, no -las Santas Doncellas de Tolosa- e incluso en la Antigüedad pagana, se recordaban relatos y se exhaltaba a heroínas que eran Verónica también -Antígona, Electra, etc.- Verónica existió, pero en la persona de cada una de ellas.

    Y bueno, todo lo demás son mitos y leyendas; cuentillos piadosos e inventos devocionales. Por supuesto que la hemorroísa existió, porque las Escrituras la mencionan, pero de ahí a que fuera precisamente la mujer del velo… un personaje simbólico… es demasiado suponer. Me quedo con las miles de Verónicas, fuertes y valientes, que han existido, y con la existencia de la hemorroísa que encontró su curación en Él. Todo lo demás viene sobrando.

  6. Toño:
    Santa Verónica es una de las figuras más tradicionales de la devoción popular, una de las más queridas, pero también de las más cuestionadas. Anoche me tuviste leyendo hasta altas horas de la madrugada para poder compartirte estas opiniones, he consultado un libro que se llama: Cristo, su proceso y su muerte, de Luis Ortiz Muñoz, compatriota tuyo, muerto en 1975, dicho libro en dos tomos está editado por Fomento Editorial en 1977 y hace un trabajo titánico muy crítico y objetivo sobre las reliquias de la Pasión de Nuestro Señor.
    Lo que tu refieres de leyenda coincide perfectamente con esto que yo había leído hace ya bastantes años pero que quise releer para transmitir estas ideas con claridad.
    En primer lugar, te digo que para mí es una figura muy valiosa y que coincido con este autor que nunca se va a poder determinar si es una fantasía o una persona real a la que se le hicieron añadiduras, yo en concreto me quedo con que fue una persona real al que la leyenda y la devoción hicieron lo que a muchos santos: la difuminaron y le dieron un rostro distinto.
    En ese libro hay una referencia al códice Grimaldim que dice que Santa Verónica fue sepultada en la basílica del San Pedro en la Capilla de Santo Rostro. Esto pues es imposible, pues la iglesia fue construida como tal por Constantino, cabría más bien una traslación, para darle cierta importancia, puesto que el códice dice que el Papa Juan VII al renovar la vieja basílica, reparó esta capilla y que en este lugar estaba en el suelo una lápida como de 10 palmos que al ser removida hizo encontrar unos huesos (no describe cuantos ni cuales) que se consideran sus reliquias. El monumento actual de Santa Veronica Hirosolimitana en la Basílica de San Pedro sería una de las cuatro capillas que resguardaría una reliquia insigne, en este caso, la santa faz.
    Allí he leído que Santa Verónica tuvo en la antigüedad tres fiestas: el 4 de febrero, 7 de mayo y 12 de julio. La primera de estas fechas, que tú refieres, se considera el día de su muerte, aunque para serte sincero, en algunos calendarios en México se conmemora el día tres. La última fecha que refiere André, yo también la conocía por el libro de los Santos de Buttler, que la pone en la fecha del 12 de julio y que coincide con la fiesta de Santa Verónica Giuliani.
    El Viacrucis, que refiere esta mujer en su estación VI, se condolido como tal al concluir casi la Edad Media, había una reliquia de la faz del Señor. Entonces hay autores que consideran que a esta reliquia se le inventó el personaje de la Verónica y que puede dar para platicar: el Mandilyon de Edessa, el Santo Sudario, etc.
    Esta reliquia tuvo mucha veneración y periplos hasta llegar a Roma, donde tuvo mucho culto y veneración. Se exponía en ocasiones solemnes y en años santos, conociéndose por referencias que cuando se guardó en San Pedro la reliquia de la lanza de San Longinos, eran multitudes las que visitaban ese lugar para venerar ambas reliquias. Tuvo misa y oficio propio, aunque más que a la persona, las oraciones se referían a la Santa Faz. Aquí me encuentro una dificultad, pues tú refieres que San Carlos Borromeo compuso oficios litúrgicos para ella, y este libro, en algún punto que no pude hallar, para reafirmarlo, recuerdo haber leído que prohibió su culto por ser mítico.
    Esta reliquia con gran auge comenzó a tener un declive con la reforma protestante, que atacaba especialmente el culto de las reliquias y en particular esta. Luego del saqueo de Roma por las tropas de Carlos V se diluye su culto y su exposición se hace cada vez en menos oportunidades. El autor de este libro dice que cuando fue a Roma le fue imposible obtener fotos y mejor información de dicha reliquia, refiere que se decía que el paño estaba muy desgastado y que la faz no se notaba, lo único que ilustra el libro son las iconografías que se hicieron al respecto y que tal vez tu conozcas. Curiosamente en el Pontificado de Benedicto XVI, este Papa hizo una peregrinación al Santuario del Santo Rostro de Monopello, que últimamente algunos consideran sería el rostro perdido de San Pedro.
    Por último te referiré que mi papá me platicaba esta tradición que el velo de la Verónica estaba doblado en tres partes y que en cada doblez se imprimió la faz de Salvador. Este autor refiere también esta leyenda y explica que según la tradición una efigie es la que estaría en Roma, otra en Jaén, y otra si mal no recuerdo en Ciudad Real. Del segundo caso tengo el oficio litúrgico de la Santa Faz venerado en Jaén, que se le conoce como la “Cara de Dios”.
    Le paro porque no quiero que me vayas a decir que cuando se da, no hay quien me pare. Creo que sobre esta reliquia se puede hablar mucho. Son 23 hojas con letra arial como del tamaño 11, más otras cuatro de referencias bibliográficas tupidas con letra de tamaño como del 9.

    • Humberto,
      Ante todo darte las gracias por todo lo que aportas, pero para contestarte a ti, antes hay que hacer un cursillo por dices tantas cosas y planteas tantas preguntas que uno no sabe ni por donde empezar. Pero yo voy a serte muy breve: por principio, dudo de la autenticidad de las reliquias de la Pasión: lignum crucis…. como para hacer una centena de cruces; columnas de la flagelación: nada menos que tres (Jerusalén, Roma y Constantinopla); Santa Faz: tu nombras tres y hay muchas más; clavos: para llenar una ferretería…., ¿sigo? Sin embargo, si que hay una reliquia que creo que es auténtica y esa es la Sábana Santa, porque es un misterio cómo se imprimió y realmente es el quinto evangelio.

      Y solo dos cosas más: por lo que yo se, San Carlos Borromeo no prohibió sino que promovió y si crees que de la Santa Faz se puede hablar mucho, te invito a que escribas sobre este tema.
      Yo lo que he pretendido es dar algo de luz sobre si la Verónica – no las Verónicas de las que habla Ana Maria – existió como tal o si es más una leyenda que una historia. Cada cual, que saque sus conclusiones.

      • Hablando de esto de la Santa Faz meto mi cuchara, en muchos templos coloniales Antonio y Humberto eh encontrado cuadros que representan a la Santa Faz y varios de estos dicen al calce “Todo aquel que devotamente rezare de rodillas un padre nuestro y ave María ante el mando de la Verónica tendrán 1000 años de indulgencia concedidas por San Pedro” (!!!), ¿Cómo ven esto? ahí si como para reírse jejeje

        • André, para tu sorpresa eso que has leído es cierto, el Papa Juan XXII, autorizó dicha indulgencia parcial, con el detalle que don 10000 años, no mil, para quien venerara en el Vaticano esta reliquia. Tal vez lo de los mil era para quien venerara una réplica. Sin refundar, antes de Concilio Vaticano II, las indulgencias parciales eran indiscretas, atrevidas y exageradas, yo tengo una oración indulgenciada con tantos días como arenas tengan las playas, hojas de pasto el campo y estrellas el cielo. Con las reformas la indulgencia parcial se denomina solamente así, sin poner cantidades de tiempo, dando a entender que Dios, en su sabiduría y misericordia aplicará lo que considere oportuno. No conozco los cuadros, que refieres, pero por lo que leí y mencionas, esas pinturas corresponden a la época que la santa Faz tuvo auge y devoción. La segunda parte a esta devoción viene en el S. XIX, en la que tendrá una participación indirecta Santa Teresita del Niño Jesús.

    • Estimado Humberto, en tu relación de lugares tradicionales donde se venera la Santa Faz has olvidado el de Alicante. Y es que existe el conocido Monasterio de la Verónica de clarisas de clausura que cada año recibe la más multitudinaria de las romerías para festejar al pliegue de la Santa Faz que es una de las tres reconocidas por el Vaticano. Tanta es la devoción que se le tiene que se se calculan en más de 260.000 los visitantes que cada año recibe la reliquia. Adjunto sus gozos http://gogistesvalencians.blogspot.com.es/2013/04/gozos-la-santisima-faz-venerada-en-su.html

      • Gracias, Salvador, por este nuevo gozo.
        Tu, al igual que yo, sabes que reliquias de la Santa Faz las hay en otros muchos sitios. Que el Vaticano reconozca a unas como verdaderas y a otras no, no significa nada porque todo se basa en una tradición y verdaderas, lo que se dicen verdaderas, no son ninguna de ellas.
        Lo que si parece auténtico es el paño mortuorio que se conserva en Oviedo. Hechas las pruebas de ADN a la sangre que contiene, coincide con el ADN de la Sabana Santa venerada en Turín.

  7. Salvador y Toño, una aclaración: el Vaticano nunca ha emitido una opinión que determine la autenticidad de alguna de estas reliquias. Acepta su culto en cuanto son imágenes de Cristo en el misterio de su pasión.
    Es correcto lo que dicen que hay otras Verónicas en España. Tengo la lista, pero sólo quise referir las más famosas. Y gracias por la corrección Salvador, por un lapsus me equivoque poniendo Ciudad Real cuando es Alicante.
    Saludos.

  8. Buenas, soy profesora de primaria y me tocó en el Via crucis la estación de “la Verónica” cuántas cosas desconocemos , me pareció interesante la información, se lo agradezco de veras, es interesante el comentario de Meldelen, cuántas mujeres en esa épca ayudaban y cuantas lo hacen ahora, con un espíritu valiente, están las hermanas de la Caridad, las de las cárceles, y cuántas hay en silencio , aportando un granito de oro por la salvación de los que buscaba Jesús, hoy gracias a ustedes aprendí más de una duda que tenía desde niña ( …ya son años ) uno nunca deja de aprender..es más me motiva a orar por tantas y tantas mujeres que aportan cada día al florecimiento de nuestra Santa Iglesia, verdaderamente tenemos tanto que reflexionar en Semana Santa…muchas bendiciones por el trabajo que realizan…

  9. Llevo ese hermoso nombre y me siento bendecida por el señor cada dia de mi vida, porque el no me abandona, gracias por la informacion, esto me hace sentir orgullosa de llevar ese nombre bendito

  10. Efectivamente muy interesante todo lo que aquí se dice y sobre todo la reflexión de Meldelen a la cual me uno…..no solo Jaén ciudad cuya venerada imagen de Santa Verónica ( conocida allí por Santa Marcela) desfila en un único trono precediendo a Nuestro Padre Jesús el Abuelo , una de las imágenes mas veneradas de nuestro país, sino que en toda la provincia de Jaén existe mucha devoción a Santa Verónica existiendo imágenes suyas y hermandades femeninas dedicadas exclusivamente a su devocion en casi todos los pueblos y localidades del Santo Reino dando testimonio vivo de la fe en Ella y de la devoción que toda la zona de Jaén tiene al Santo Rostro venerado en su Catedral

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