Beata Panacea de’Muzzi, virgen y mártir

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Lienzo de la Beata con los atributos de pastora, de virgen y de mártir. Obra de Rossi.

Lienzo de la Beata con los atributos de pastora, de virgen y de mártir. Obra de Rossi.

Pregunta: Hola, la pagina me ha gustado demasiado, sigan asi ya que es una de las paginas que mas me ha facilitado en cuanto a infomación detallada acerca de los santos. Me gustaria saber mas acerca de la beata Panacea de quarona, su vida aparece pero en otro idiomas, me encantaria saber mas sobre su vida, de donde es ella y que era, se que vivio hasta 1383 y al parecer fue martirizada por su propia madrastra, me gustaria saber por que motivo la mato y como fue, se que fue beatificada en el siglo XIX por el papa Pío IX y me llamo la atención el nombre Panacea como la de la diosa griega de la salud, agradeceria su respuesta.

Respuesta: Hola, gracias por tu amable comentario. Bueno, la vida de la Beata Panacea De’Muzzi, mártir del siglo XIV (1368-1383) más parece una fábula que una historia real, pero está muy bien documentada por numerosas fuentes históricas. El nombre de Panacea, como muy bien dices, es griego, significa “remedio de todo mal”, y es ciertamente curioso, pero tiene muchas variantes: en los documentos existentes sobre ella, lo mismo se la llama Panaxia, Panexia, Panasia, Panesia o incluso Panagia, nombre originariamente dedicado a la Virgen María y que significa “santísima”. Esto no tiene más trascendencia que el hecho de que sus padres quisieran llamarla así –se ve que entonces los curas no eran tan quisquillosos con los nombres “no cristianos”-. Fue Bascapé en su obra “Novaria” quien empezó a llamarla Panacea, que es el nombre por el que ahora es conocida. El primero que escribió sobre ella fue el párroco que la vio nacer y morir, Rocco de’ Bonomi, luego los datos no pueden ser más fidedignos. Estamos ante una mártir totalmente real e histórica, de los detalles de cuya vida, por más rocambolescos que se nos antojen, no cabe dudar.

Sabemos que ella nació en Quarona (Valsesia) en 1368, hija de Lorenzo Muzio, de’Musí o de’Muzzi, oriundo de Cadarafagno; y de María de’ Gambini, oriunda de Ghemme. La madre murió prematuramente -cuando Panacea no tenía más que tres años de edad- y el padre volvió a casarse con una mujer llamada Margherita di Locarno Sesia, que ya tenía otra hija. Como en el clásico cuento de La Cenicienta, entre la madrastra, la hermanastra y la propia Panacea surgieron una serie de incomprensiones y divergencias que llevaron a las dos primeras a enfrentarse con la tercera, en una situación de abierta hostilidad que condujo a un trágico desenlace en 1383. Es muy probable que el motivo de estos enfrentamientos fueran la vida de oración y las acciones caritativas de Panacea para con los pobres y enfermos del lugar, tareas que la alejaban de casa y de las tareas que debía realizar en ella; situación que toleraban mal las otras dos, bien por envidia, por impiedad o por recelos. La perseguían, la atormentaban, afeaban sus piadosas costumbres, le encargaban las tareas más agotadoras y humillantes y llegaban a maltratarla constantemente. En una ocasión, su propio padre la encontró malherida sobre la paja del establo, a causa de una paliza que le habían dado. Por desgracia, no supo o no quiso poner remedio a esta situación, precipitando quizás el desdichado final.

Martirio de la Beata. Fresco de Francesco Cagnola, ca. 1490-1510. Iglesia de San Martín de Engrevo, Bolzano (Italia).

Martirio de la Beata. Fresco de Francesco Cagnola, ca. 1490-1510. Iglesia de San Martín de Engrevo, Bolzano (Italia).

Al parecer, Panacea se encargaba de cuidar de las ovejas, y una tarde, mientras estaba recogiendo leña y rezando, las ovejas se le escaparon y retornaron solas al redil. Viendo Margherita esto y que además Panacea no regresaba, fue a buscarla personalmente. Sus pasos la llevaron al monte Tucri, cercano al hogar, y encontró a la joven orando en la vieja iglesia de San Juan. Al verla, Margherita fue presa de un acceso de furia descontrolada y propinó a Panacea una brutal paliza, golpeándola en la cabeza con una gran piedra, sirviéndose de un bastón para apalearla e, incluso, cogió su propio huso de hilar y, usándolo a modo de puñal, le propinó diversas estocadas en el cuello y en el pecho. Naturalmente, la muchacha murió a consecuencia de este linchamiento, y se dice que algunos prodigios ocurrieron mientras moría. Era el 27 de marzo de 1383, y no tenía más que 15 años de edad. Cuando la madrastra logró calmarse, al verla muerta y darse cuenta de lo que había hecho, se dejó llevar por el remordimiento y la desesperación y se suicidó; arrojándose por un barranco cercano.

Inmediatamente se divulgó la triste noticia por todo el lugar y acudieron personas para trasladar el cadáver. Según una leyenda, cuando llegó el obispo Oldrado de Novara, quiso levantar el cuerpo de la muchacha pero pesaba como si fuera de plomo, lo puso sobre un carro tirado por dos bueyes y lo llevó a los pies del monte de Quarona. Pero no consintiendo el propietario del terreno, un tal Lorenzo Giuliani, cederlo para que se le diera sepultura, el carro continuó camino de Ghemme, donde los sagrados restos fueron recibidos por un repite milagroso de campanas. Allí fue sepultada Panacea estando presente el propio obispo y sobre su sepultura construyó un oratorio en su honor. Naturalmente, este relato adornado parece enmascarar una realidad más lógica: que trasladaron el cuerpo de la muchacha a Ghemme, para enterrarlo al lado de su madre, en el cementerio adyacente a la parroquia de Santa María. Desde muy pronto empezó a ser considerada una mártir, pues habiendo sido una chica muy piadosa y caritativa, la había matado una mujer conocida por su aversión hacia la religión y que la había estado maltratando repetidamente.

La fuente más antigua que poseemos acerca de la vida de Panacea es de carácter iconográfico: se trata de tres frescos que se hallaron en el antiguo oratorio de San Pantaleón situado en la localidad de Oro di Boccioleto, en Valsermenza, uno de los numerosos valles laterales de Valsesia. Las pinturas fueron descritas en 1476 por Luca de Campis y representan momentos significativos de la vida de la mártir: la caridad hacia los pobres, su martirio, traslado de su cuerpo en presencia del obispo, el clero y los fieles.

Imagen yacente de la Beata que contiene sus reliquias (los husos clavados en la cabeza, cuello y pecho indican las heridas mortales). Ghemme, Italia.

Imagen yacente de la Beata que contiene sus reliquias (los husos clavados en la cabeza, cuello y pecho indican las heridas mortales). Ghemme, Italia.

Además, en la iconografía se la suele representar como una jovencísima pastora orando en el monte, rodeada de sus ovejas, que a veces son cuidadas por ángeles. Sus atributos son además el huso de hilar, instrumento del martirio; los lirios, aludiendo a su virginidad, y la palma que la define como mártir.

El culto de la pastora valsesiana no recibió confirmación papal hasta 1867 (5 de septiembre, por Pío IX), pero se había ido extendiendo y haciendo popular por la región. Ya en 1400 se habían edificado dos oratorios dedicados a ella, uno en el lugar del martirio (llamado graciosamente “Beata al Monte”), y otro donde dicen que solía ir a cantar (“Beata al Piano”). Aunque su martirio tuvo lugar el 27 de marzo, la diócesis de Novara, donde más difundido está su culto, la celebra el 12 de mayo.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, “Bibliotheca Sanctorum: Enciclopedia dei Santi”, Ed. Città Nuova, Roma.

Enlace consultado (20/11/2013):
http://www.santiebeati.it/dettaglio/91166

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

16 pensamientos en “Beata Panacea de’Muzzi, virgen y mártir

  1. Esplendida Historia.
    Aunque con matices de fabula es muy agradable oirla, la chica piadosa y caritativa, la madrastra y la hermanastra enojadas por su piedad, las ovejas en los montes. (no se perderia nada con hacer una buena pelicula sobre ella). casi que falto el principe azul y la zapatilla de cristal!.
    pero detras de toda esa historia se muestra un asesinato terrible, eso de utilizar una herramienta de costura para matar… dramatico y violento.
    Me gusto bastante la figura yacente, es muy bella.
    Saludos y felicitaciones por tan interesante Articulo.

    • A mí este panorama bucólico de pastorcillas perseguidas y maltratadas me recuerda poderosamente al caso de Santa Solange de Bourges, quien fue asesinada en un intento de violación y de la cual ya hablé hace unos meses; pero incluso más me recuerda al caso de Santa Germana Cousin, pastorcilla que era muy maltratada también en su hogar. De ésta aún no se ha hablado en este blog y espero que algún día se haga, aunque no seré yo porque la pobrecilla no fue mártir, aunque bien que la amargaron toda su vida. Me pregunto si no se estarán copiando datos de unas vidas a otras, al menos para el enaltecimiento post-mortem. Podría ser.

      • Ana María aunque tu pasión sean santas mártires no la excluyas a la pobre. Yo te animo a que nos hables de Santa Germana Cousin

        • Lo siento, amigo, pero no.Por algún lado hay que cortar y con las santas mártires me quedo. No es una exclusión sino una sugerencia para el compañero que así lo quiera. Ya hago muchos artículos y no pisaré arenas movedizas metiéndome en lo que no es mi campo.

  2. Muchas gracias, Ana Maria, por este artículo.
    Esta historia parece de fábula, pero por muy exagerada que la escribiese Rocco de’ Bonomi, es absolutamente creíble, ya que no ha sido – ni por desgracia será – el único caso que se haya dado de maltrato de unos malos padres a sus hijos, maxime si hablamos de una madrastra.
    Basta leer la prensa a diario para comprobar por desgracia que casos de estos se siguen dando aunque bien es verdad que no quedan tan impunes como podrían quedar en aquella época. Que esté exagerada la piedad de la niña y la maldad de la madrastra, puede ser; que esto fuese lo suficientemente impactante como para ponerla como modelo de mártir, también puede ser porque en este caso, el santoral estaría colmado y bien colmado por hechos similares, pero es una realidad histórica tanto la vida y muerte de Panacea como su veneración, aunque sea muy localizada.
    Gracias de nuevo.

    • Querido amigo, yo pensé que me estaban tomando el pelo cuando leí este relato. Como bien dice Jhonatan, falta que aparezca un príncipe azul para que la salve al final y se la lleve lejos, a un palacio. Pero luego resulta que el caso es real y que los primeros textos son contemporáneos a ella. Me imagino que éste y otros casos similares habrán inspirado los posteriores cuentos de La Cenicienta, Blancanieves… aunque éstos, a diferencia de la vida de la Beata Panacea, tienen final feliz.

      ¿Es o no un modelo de mártir? Bueno, pues éste es el típico conflicto que suscitan las mártires medievales, algunas de las cuales ya hemos visto (Solange, por ejemplo). Los que la conocían quizá la veían como un ángel en carne humana y cuando fue tan brutalmente asesinada todavía en la edad de su inocencia floreciente, es lógico que gritaran: “¡Una Santita! ¡Una mártir!” ¿Mártir en el sentido estricto de la palabra? Quizá no. ¿O quizá sí? ¿No murió porque su asesina detestaba su vida de piedad? ¿No la mató porque odiaba su fe? ¿In odium fidei? Eso queda al juicio de cada uno. Creo que, a fin de cuentas, lo importante es que existió y que se la ha venerado desde el primer momento. Cada cual que saque sus conclusiones.

  3. Mártir no no, santa lo es.

    Sobre todo me gusta el significado que tiene su nombre, peor no tanto el nombre en si. Yo creo que la pobre madrastra ha de haber sido neurótica la pobre para no darse cuenta de lo que hacía y la desesperación la llevó al suicidio.

    Pero a la vez ¿dónde quedó el padre? creo que le faltaron… como para poner orden en su casa. En fin como que al cura que relata los hechos le faltó hablar un poco de su padre. Me pregunto ¿De dónde le surgió la piedad a Santa Panacea?

    • Es Beata, Beata Panacea, no está canonizada. Pues de la madre no porque la perdió siendo muy pequeña y la piedad no se inculca a los tres años. Del padre parece que tampoco porque por lo poco que sabemos de él, le importaba un comino lo que le estaba pasando a su hija. Quizá del párroco o de la comunidad o quién sabe, puede que la desarrollara ella sola. Quizá era ya una niña santa y lo hubiese sido de todas maneras, aunque no hubiese sido asesinada. Esto se dijo también de Santa María Goretti

  4. Esta Beata es una figura recientemente conocida por mí. A lo mucho unos 8 años. Al revisar la lista de beatificaciones y canonizaciones hechas por los Papas desde el S. XVI, me he enterado como el Beato Pío IX actualizó o dejó muy adelantadas muchas causas que dormían desde hace siglos, como es el caso de nuestra Beata o el de las Santas Mártires de Barcelona, Juliana y Semproniana, sacrificadas entre los S. III y IV, y canonizadas casi milenio y medio después. Este caso particular merece una exposición más detallada por alguien diestro en la materia, te propongo por ello, que tengas a bien hacerlo, con el favor de Dios para el 2014.
    Sobre el trabajo que tan bien has desarrollado, no puedo agregar o disertar al respecto, solo te comento que se me ha hecho muy bonita la pintura que ilustra el inicio del artículo, así como la imagen yacente que guarda sus reliquias. Aunque para mi gusto, los husos incrustados están de más.
    Saludos.

    • Prometo dedicarle un artículo a las mártires de Mataró -que no de Barcelona- Juliana y Semproniana, en 2014; de todos modos lo tenía ya pensado, gracias por recordármelo, Humberto. También tengo que decirte que me ha sorprendido lo que me comentas porque tengo entendido que los mártires de la antigüedad no son “canonizados”, sino que se les venera por culto inmemorial desde el instante del martirio. Lo que la Beata Panacea necesitaba del papa Pío IX para que su culto fuera reconocido, ellas dos no lo necesitaban; como tampoco ninguno de los mártires de los primeros siglos. No sé por qué se querría canonizar a quien lleva canonizado de facto desde su martirio.

  5. Recuerdo ya antes haber leído algo sobre la Beata Panacea y siempre me llamó mucho la atención su vida y martirio como bien dices casi de cuento de hadas, creo que la passio de Panacea nos demuestra que no todo lo que parece una leyenda increíble, tiene que serlo, que hay sus casos que por extraordinarios que lo sean son ciertos. Y apropósito que el cuadro que encabeza el artículo me pareció muy bello. Gracias Ana

    • Sí, la puse pensando que os gustaría, me alegro de que a Humberto y a ti os haya gustado. El arte decimonónico es muy dulce y entra fácilmente por los ojos. Yo prefiero en cambio el mural del martirio aunque su rostro esté casi borrado, tiene el encanto de lo antiguo, y esa aureola radiada me encanta. También encuentro la imagen relicario preciosa, ojalá pudiera encontrar más detalles de la misma.

  6. Gracias Ana María, si te soy sincero en un viaje a Italia pase por un pueblo ( que ahora no recuerdo su nombre), y allí conocí que existía una santa ( Beata) que se llamaba Panacea. Pero nada mas, porque ni conservo ninguna foto, ni me interese a por seguir conociendo su vida.
    Me parece que la Beata vivió siempre feliz y dichosa de su Fe, a pesar de la maldad de sus familiares que finalmente le arrebataron la vida.
    Coincido con el compañero Jhonatan en que su imagen yaciente es mu bella, intentaremos encontrar alguna estampa o imagen de Ella donde podamos verla mejor 🙂
    Una duda, ¿ las reliquias que contiene son restos de su cuerpo o son los husos del martirio?

    • A lo que parece, son sus huesos, tiene las mismas aberturas en el vestido para mostrar las reliquias que he visto en el caso de muchos mártires de las catacumbas e, incluso, el vaso que tiene a sus pies me da a entender que incluso podrían haber recogido su sangre.

  7. la beata Panacea è una di quelle martiri che entrano nel concetto ortodosso: martire perché ha subito una passione simile a quella del Signore. Ma è un concetto che non esiste in realtà nelle cause di canonizzazione cattoliche.

    E’ però presente nel Martirologio Romano: “A Quarona presso Novara, beata Panacea de’ Muzzi, vergine e martire, che, all’età di quindici anni, mentre pregava in chiesa, fu uccisa dalla sua matrigna, dalla quale aveva sempre subito vessazioni”.

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