¡Oh llave de David!

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Jesús desciende a los infiernos. Iluminación gótica.

Jesús desciende a los infiernos. Iluminación gótica.

Lo ideal sería que pudiésemos vivir sin necesidad de leyes, siendo cada uno de nosotros nuestro propio rey y nuestro propio juez, que el mundo fuera tan ideal y perfecto que no se necesitaran ni gobernantes, ni jueces, ni policías; ya que cada uno de nosotros, siguiendo rectamente los dictados de nuestra conciencia, nos guiáramos por el corazón y el amor a los demás. Esto, al ser lo ideal, es también utópico.

Las llaves y el cetro son los signos de los poderes públicos – jueces y gobernantes – sobre los cuales impera el dominio de los poderes económicos. Si existen las llaves de la justicia, cosa que a veces dudamos y con razón, ¿cómo deberían utilizarse? Lo dice el profeta: “Pondré la llave de la Casa de David sobre su hombro; abrirá y nadie cerrará; cerrará y nadie abrirá” (Isaías, 22, 22) y “Grande es su señorío y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su reino, para restaurarlo y consolidarlo en la equidad y en la justicia, desde ahora y por siempre; el celo de Yahvé Sebaot hará eso” (Isaías, 9, 6). ¿Se parecen en algo la justicia de Dios a la justicia de los hombres? “Yo, Yahvé te he llamado en justicia y te sostendré con mi mano; te guardaré y serás el pacto de tu pueblo y la luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos y de las casas de prisión a los que habitan en las tinieblas” (Isaías 42, 6-7).

Los hombres utilizamos las llaves y los cetros para dominar, para conseguir nuestros propios intereses, para enriquecernos y enaltecernos, pero de todo esto, Dios nos pedirá cuenta: “Entra y dile a Sedna el mayordomo… te echaré de tu lugar y de tu puesto te empujaré y llamaré a mi siervo Eliaquín y lo ceñiré de tu talabarte… y pondré la llave de la Casa de David sobre su hombro y abrirá y nadie cerrará; cerrará y nadie abrirá” (Isaías, 22, 15-22). No se puede utilizar el poder para subyugar al pueblo y no existe ninguna autoridad que sea justa en sí misma.

Cristo saca a Adán y a Evan de los infiernos. Fresco ortodoxo griego.

Cristo saca a Adán y a Evan de los infiernos. Fresco ortodoxo griego.

Ven, Señor Jesús, “Maran Atha”. Solo faltan cinco días para tu venida y te añoramos. Echamos de menos tu autoridad, justa, segura, que no se corrompe, que no nos engaña, que quieres el bien para tu pueblo santo, especialmente, para los humildes y los pobres. Ellos son tu porción preferida, los que disfrutan de tus preferencias, de tu amor, de tu confianza.

También echamos de menos tu justicia, porque aunque es verdad que hay jueces honrados y trabajadores, muchos son los que sucumben a la presión de los gobernantes. Tú eres un juez sensible, humano, que escuchas antes de dictar sentencia y que no te inclinas ante los poderosos. Tú eres nuestro anhelo como gobernante y como juez, llevas tu cetro colgado en el hombro y no cogido como signo autoritario y tus llaves son la justicia y el amor. Eres “Rey de reyes y Señor de señores” (Apocalipsis, 19, 16), rey que no quiere servidores sino que vienes a servir, que no te sientas en un trono, sino que caminas junto a los pobres, que tus sentencias no son condenatorias, sino de salvación. Eres además el único juez que nos quitas nuestras culpas, que perdonas nuestros pecados y eres el único que nos inspira confianza. Ven ya y líbranos a los que vivimos en las tinieblas y en las sombras de la muerte.


O clavis David
Et sceptrum domus Israel,
Qui áperis, et nemo claudit;
Claudis et nemo áperit:
Veni
Et educ vinctum de domo cárceris,
Sedéntem in ténebris et umbra mortis.
Oh llave de David
Y cetro de la casa de Israel,
Que abres y nadie puede cerrar,
Cierras y nadie puede abrir,
Ven
Y libra a los cautivos,
Que viven en tinieblas y sombras de muerte.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

4 pensamientos en “¡Oh llave de David!

  1. Toño:
    Déjame presumirte: hoy salí de vacaciones en el trabajo.
    Jeje.
    Un tema tan actual y de relevancia hablar de las autoridades.
    La autoridad es servicio, cuando el poder no se pone para el bien común, cuando se aglutina, corompe.
    Supongo que por allá en la Madre Patria las cosas con el gobierno ( poder ejecutivo, legislativo y judicial) a nievel nacional y en las comunidades autónomas, no ha de ser muy distinto a como pasa en México y otros lados del mundo.
    Personas que se valen de la autoridad que se les confió, para burlar la ley, para sacar provecho para empobrecer al pobre y enriquecer al rico.
    Los servicios de educación, sanidad, alimentación, seguridad social, están por la calle de la amargura.
    Los diputados enriqueciéndose cada vez más y a su antojo, sin quien le meta freno, los gobernadores haciendo campaña con dinero que no es de su bolsillo para proyectar una campaña presidencial.
    Todos nuestros políticos, aqui y allá, se converten en frenos del cambio, de la justicia, de la libertad.
    Ante este panorama, es lícito seguir clamando: “llave de David, que abres y cierras”, libra a los cautivos, prisioneros de pecados sociales y políticos, que los tiene con hambre y sed de justicia. Que son callados por decier la verdad, que son obligados a emigrar buscando una oportunidad mejor de vida, que son sojuzgados por caciques a cambio de nada, que se les margina por ser distintos, que se les asesina por luchar un mundo mejor.
    Ven Señor Jesús, ven y no tardes más.

    • No seré yo quien diga que todos los gobernantes y jueces son iguales, pero desde luego, en estos momentos, quienes aqui gobiernan no lo hacen buscando el interés del pueblo, sino el enriquecimiento de los mercados y son pocos los jueces que no se resisten a las presiones y cumplen con honestidad su deber.
      En estos momentos de escándalo, donde más personas pasan hambre y no tienen sus necesidades cubiertas, donde a los enfermos se les limita el acceso a la sanidad, donde a los que sufren alguna incapacidad se les deja a su suerte…. y donde cada vez se descubren más casos de corrupción que no son suficiente y diligentemente perseguidos por la justicia, es normal que perdamos la escasa confianza que teníamos en las instituciones, nos revelemos contra ellas, pero sin dejar de mirar al mismo tiempo al que es la justicia en sí misma, a quien la administra con amor y equidad. Por eso, además de luchar activamente contra la injusticia de los hombres, tenemos que agarrarnos a nuestras creencias en un Señor que gobierna con justicia y que estamos a punto de recibir en la Nochebuena.

      • Antonio , es muy fácil caer en el más profundo desánimo ante la contemplación del ejemplo que la casta política da a sus gobernados. El descrédito y la certeza de que el sistema ha fracasado se instala cada vez más fuertemente en los que analizan críticamente las cosas. Sólo una Justicia superior desligada del poder político, que la controla y propicia sus sentencias, hará que esta sociedad se reinvente porque de la que hay yo me borro.

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