Santos Behnam y Sara, mártires de Nínive

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo copto de los Santos, coloreado siguiendo el patrón observado en la película y en otros iconos.

Icono ortodoxo copto de los Santos, coloreado siguiendo el patrón observado en la película y en otros iconos.

Hoy, día de su fiesta, me propongo escribir sobre dos hermanos mártires que a la mayoría no nos sonarán de nada, pues son bastante desconocidos no sólo en la Iglesia Católica, sino también en las orientales, dado que a día de hoy, sólo son conocidos y venerados por la Iglesia Ortodoxa Copta de Egipto y la Iglesia Ortodoxa Asiria. Estoy hablando de los Santos Behnam (o Bihnam, llamado también Mar Behnam) y Sara, mártires en Persia en tiempos de Juliano el Apóstata (361-363). Yo misma los conocí gracias a una película copta que ha sido necesario visualizar para la redacción de este artículo y cuya recomendación hago al final del mismo; pero primero vamos a dar algunos datos sobre ellos.

Hermanos e hijos de reyes
Según la tradición, eran hijos del rey de Persia (quien, según versiones, recibe el nombre de Senakherib o Athur), por lo tanto, ambos eran príncipes y, como la mayoría de los persas, rendían culto a los astros y al fuego, personificado en la divinidad de Ahura Mazda (Ormuz). Sin embargo, Sara estaba aquejada de una enfermedad incurable -nada menos que la lepra- y permanecía aislada, habiendo perdido ya las esperanzas de recobrar la salud, pues a pesar de las numerosas súplicas y sacrificios ofrecidos al dios del fuego por sus padres y súbditos, así como habiendo ingerido muchos remedios y tratamientos, no experimentaba mejoría alguna.

Cierto día, su hermano Behnam salió a cazar al desierto con 40 de sus esclavos. Habiendo visto una bestia salvaje a lo lejos, se lanzó en su persecución y se separó de sus compañeros. Al caer la noche, tuvo que detenerse y acampar. En sueños, oyó una revelación divina que le indicaba que debía buscar a San Mateo (Mor Mattai), un ermitaño que moraba en aquella montaña, para que rezara por su hermana Sara, ya que, a través de sus oraciones, ella podría curarse. Cuando Behnam despertó, se reunió con sus esclavos y buscaron al ermitaño Mateo, al que hallaron dentro de una cueva. El dicho ermitaño era cristiano y vivía oculto allí para ejercitar el ascetismo, pero también huyendo de la persecución que Senakherib había desatado contra los cristianos.

San Mateo bautiza a Sara en presencia de su hermano Behnam. Relieve en el monasterio de San Mateo, Dayr Mar Matti (Irak).

San Mateo bautiza a Sara en presencia de su hermano Behnam. Relieve en el monasterio de San Mateo, Dayr Mar Matti (Irak).

A Behnam no le importó que Mateo fuese cristiano: se postró de rodillas ante él, tomó sus manos, le relató lo que había soñado y le pidió que le acompañara hasta la ciudad, para que rezase por su hermana. Él accedió a acompañarle, pero no a entrar en la ciudad de Nínive. Por eso, cuando Behnam regresó a casa, pidió a su madre, la reina, que le permitiese llevar a su hermana hasta el ermitaño, después de relatarle todo lo acontecido. Como la reina amaba y confiaba en su hijo, permitió que éste llevara a Sara, en secreto, hasta Mateo. Entonces, el ermitaño bendijo a la princesa y oró por ella, la instruyó en la fe cristiana y, como ella se mostrase dispuesta a abrazar la fe, arrojó su bastón al suelo y brotó un manantial de agua, la cual usó para bautizar a Sara. Apenas la hubo bautizado, la lepra desapareció, dejándola sana y bella como había sido antes. Ante este prodigio, Behnam y los 40 esclavos se convirtieron y aceptaron ser bautizados también en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Después de esto, Mateo regresó a su cueva.

Al saber que su hija estaba curada, Senakherib la llamó y le preguntó cómo había sucedido. Ella respondió: “El Señor Jesucristo me ha concedido la curación de manos de San Mateo, y no por las estrellas que tú adoras”. El rey montó en cólera al oír esto y amenazó con castigarlos severamente si no se retractaban de su conversión. Temiendo por sus vidas, Behnam y Sara decidieron abandonar el palacio y reunirse con Mateo. Mientras marchaban en busca del ermitaño, acompañados del séquito de Behnam, el rey descubrió su ausencia y envió a los soldados tras ellos. Los soldados los alcanzaron y masacraron a los 40 soldados, luego; ofrecieron la oportunidad de salvarse a Behnam y Sara si aceptaban volver al antiguo culto persa. Como ellos se negaron a abandonar el cristianismo, fueron ejecutados a golpe de espada.

Al regresar a Nínive, los soldados notificaron al rey que habían cumplido su orden. Al saber que los cuerpos habían quedado expuestos a la intemperie, Senakherib dio orden de quemarlos, y cuando los soldados volvieron para cumplir el cometido, se encontraron con que los cuerpos de los mártires despedían una luz brillantísima. Al acercarse a ellos, la tierra tembló, se abrió y engulló los cadáveres, por lo que no pudieron quemarlos. Al regresar a la corte, se encontraron con que el rey estaba poseído por un espíritu diabólico, que lo atormentaba dolorosamente: dando horribles gritos, se golpeaba y desgarraba las vestiduras, sin encontrar paz. Ni siquiera era consciente de lo que había ocurrido, porque no hacía más que vagar y preguntar: “¿Dónde están mis hijos? ¿Dónde está Sara? ¿Dónde está Behnam?” y después de buscarlos y buscarlos, se extrañaba porque no los encontraba.

Escena de la película copta: el ermitaño Mateo instruye a Behnam, Sara y los 40 soldados en la fe cristiana.

Escena de la película copta: el ermitaño Mateo instruye a Behnam, Sara y los 40 soldados en la fe cristiana.

Entonces, Behnam se apareció a su madre, la reina, y le dijo: “Envía a padre a San Mateo, para que por sus oraciones sea curado”. La reina, desesperada, recurrió al ermitaño pidiéndole que acudiese. Esta vez, Mateo no puso reparos en ir hasta el lecho real. Entonces, rezó por el rey y el Señor lo sanó inmediatamente. El Santo amonestó y predicó a ambos esposos -rey y reina-, y entonces se ablandó el corazón del rey y tanto él, como la reina y toda la ciudad, creyeron y se convirtieron al cristianismo.

Para tratar de honrar la memoria de sus hijos, de cuya muerte era responsable, Senakherib mandó levantar un monasterio para San Mateo y otro dedicado a sus hijos, allí donde la tierra se había abierto y había engullido las reliquias de los mártires.

Fuentes bibliográficas
Naturalmente, es imposible asegurar que este relato sea histórico y creíble en su totalidad. La historia de estos dos mártires nos llega de un documento antiguo en siríaco, datado en el s.VII, de autor desconocido y que emplea palabras muy elocuentes. Por ello, se cree que pueda ser uno de los monjes del monasterio de San Mateo; quizá, un contemporáneo del santo ermitaño, o quizá se escribió durante el reinado del califa Zaqueo. En cualquier caso, se estima que es una copia de un original perdido a causa del incendio del monasterio ordenado por Barsoum Nasippini en el año 480. Hay otra copia en la British Library, un manuscrito datado en 1199 procedente del monasterio de la Madre de Dios en Egipto; y otra, la más tardía, procedente del monasterio de la Madre de Dios de Edessa. Dos copias más pueden encontrarse en la biblioteca de Berlín y en la del Vaticano. La historia fue muy difundida por Paul Bijan en 1891, como tantas otras historias de Santos y de mártires; aunque con añadidos y adornos.

Senakherib trata de convencer a su hija para que renuncie al cristianismo. Escena de la película copta.

Senakherib trata de convencer a su hija para que renuncie al cristianismo. Escena de la película copta.

Los hechos históricos permiten identificar bastante bien a San Mateo, el ermitaño, que en efecto habría nacido en la aldea de Apgar, al norte de Diyarbakir, a inicios del siglo IV, hijo de padres muy cristianos. Tras pasar sus siete primeros años como monje en el cercano monasterio de los Santos Sergio y Baco, se marchó al monasterio de Zouknin, donde fue ordenado sacerdote. Fue en tiempos del emperador Juliano, reinando el rey Athur en Persia, cuando se vio obligado a huir y esconderse como relata la historia de los hermanos mártires; pero desde allí seguía predicando el Evangelio, convirtiendo a quienes acudían a oírle e impartiendo enseñanzas teológicas. Tuvo dos compañeros, Mar Zakka y Mar Ibrahim, quienes estuvieron con él ocultos en la cueva.

Otras fuentes afirman que los mártires Behnam, Sara y los 40 soldados; además de Simón, hijo del obispo Sabbagheen (329); el obispo Bar Baashameen; Yahanna hijo de Bajjareen, San Jaime Mugatta y Mar Ahodemeh fueron martirizados en la persecución de Behram II (420-438).

Conclusiones
A consecuencia de los elementos fantásticos y la imprecisión de los datos que vemos en él, este relato es considerado por muchos como una fábula, una leyenda. El documento más antiguo que nos habla de esta historia es del siglo VII y por tanto, relativamente tardío respecto al momento del martirio. En vista de esto, es difícil que, en ausencia de otros documentos, se pueda determinar el elemento histórico que haya podido originar un relato de este género, el cual es posible que exista, ya que no soy capaz de determinar que el relato entero sea un mito.

Escena del martirio en la película copta: antes de recibir el golpe mortal, los hermanos perdonan a su padre e imploran misericordia para él.

Escena del martirio en la película copta: antes de recibir el golpe mortal, los hermanos perdonan a su padre e imploran misericordia para él.

Sin embargo, los monasterios dedicados a San Mateo y a los Santos mártires Behnam y Sara sí existen; siendo éste último -construido a 35 km de Mosul (Irak)- sede de la Iglesia Asiria en el siglo XVI. En 1839, con la intervención del cónsul francés en Mosul, la comunidad cristiana local pasó a ser católica. Actualmente son lugares muy visitados e incluso turísticos.

Los Santos Behnam y Sara y sus 40 compañeros, mártires, son celebrados el 10 de diciembre, como decía al inicio del artículo. En la iconografía, Behnam aparece como un príncipe persa a caballo, a menudo seguido de su séquito; y Sara, como una princesa. Aunque son Santos persas y mártires de todas las Iglesias, actualmente sólo los conmemora la Iglesia Siríaca y también la Iglesia Copta. Para ayudar a conocerlos mejor, dejo la película copta que se ha realizado en honor a los Santos y a través de la cual yo los conocí. Recomiendo no perdérsela porque, además de reproducir fielmente la historia y martirio de los Santos con una seriedad y un entusiasmo que honra a los actores, y a pesar de lo modesto de sus recursos, se trata de una de las más bellas producciones de este tipo, con gran calidad de imagen y subtítulos en inglés (la lengua de audio es, naturalmente, el árabe).

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum Orientarum: le Chiese Ortodosse, Ed. Cità Nuova, Roma.

Enlaces consultados (02/12/2013):
http://catholicose.org/PauloseII/Church_History_Universal.htm
http://www.copticchurch.net/synaxarium/g_12_24_2003.html
http://en.wikipedia.org/wiki/Saint_Behnam
http://www.syrian-orthodox.com/readnews.php?id=215

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

12 pensamientos en “Santos Behnam y Sara, mártires de Nínive

  1. Muchas gracias, Ana Maria, por este bello y trabajado artículo sobre los santos mártires Behnam y Sara.
    No me extraña que esta historia se considere una fábula porque, a excepción de las pocas fuentes que mencionas y que también en mi opinión, son escasas y tardías, es muy complicado determinar qué tiene de histórico. Sin embargo, quitando los adornos añadidos en el tiempo, personalmente creo que tiene una cierta base, que aunque mínimamente histórica, pueda decantarnos hacia su fiabilidad, máxime cuando existe una tradición tan antigua tanto en la Iglesia Copta como en la Asiria.
    Buen trabajo.

    • Gracias, Antonio. Yo también creo que es posible que los mártires sean reales, aunque la historia, por lo demás muy bonita, sea poco creíble. ¿Princesas leprosas, ermitaños haciendo salir agua de las piedras, reyes enloquecidos? Bueno. Es posible que Behnam y Sara fueran discípulos de Mateo y que murieran en la persecución de la que él logró escapar al esconderse. Quién sabe. Yo no soy quién para dudar de su existencia, teniendo en cuenta la presencia de esos monasterios desde antiguo.

      Que los santos mártires Behnam y Sara rueguen por los cristianos perseguidos de su tierra, Irak, y por todas las Iglesias cristianas, la Asiria y la Copta, que los veneran; y también las otras, que si alguna vez los veneraron, los han olvidado. Espero que con este artículo se ponga un granito de arena a que vuelvan a ser conocidos. Y cómo no, gracias a los coptos por esta bellísima película, sin la cual yo no los hubiese conocido.

      • Anoche lei el artículo y lo comenté. Hoy lo he leído de nuevo, más detenidamente y he visto la película al completo tal y como tu nos aconsejas.
        Es verdad que es una película sencilla, yo diría que “catequética”, que aconsejo que la vean todos los que puedan porque nos muestra la sencillez con la que nuestros hermanos los coptos nos presentan a los santos “olvidados” por nosotros pero que ellos veneran.
        Sinceramente, me ha encantado la película por su sencillez e ingenuidad y efectivamente, verla y leer tu artículo nos da una visión más completa de que lo fueron estos dos santos.
        Una pequeña puntualización a tu comentario de respuesta a Alejandro: el desierto de esas tierras iraquies y del resto del Oriente Medio es así, no es un desierto de arenas al estilo del Sahara.

        • Sí, es cierto, por eso he remarcado que la película se ha rodado en un desierto rocoso -no sé si para eso el equipo se habrá trasladado a Irak, no creo, quizá en Egipto tengan alguna zona así-, para hacer ver hasta qué punto cuidan esos detalles, ya que otros no pueden atenderlos por falta de grandes presupuestos.

          Yo no sé cómo recomendar más las películas coptas. Creo que nadie mínimamente interesado en las vidas de los Santos debería perdérselas, a sabiendas de que cuentan con pocos medios y de que son películas edificantes, por lo que verán elementos prodigiosos y enseñanzas morales; es decir, que son la aplicación exacta en pantalla de las passio que todos sabemos que no son relatos históricos. Pero los actores trabajan con una dedicación y un cariño que llegan a ser emocionantes. No son grandes actorazos al estilo de un Al Pacino, pero ponen entusiasmo y seriedad en lo que hacen. No tienen grandes vestuarios ni decorados, pero se esfuerzan en conseguir lo poco que se ve. Las cámaras están bien manejadas y habrás visto alguna toma en esta misma película que quita el aliento, cuando la cámara se acerca haciendo una panorámica del desierto, los cuerpos de los soldados martirizados y Behnam y Sara de pie entre ellos, sobre una roca, junto al oficial y los dos soldados que van a decapitarlos.

          Para mí es una de mis pelis coptas favoritas, yo diría que la segunda. ¿La primera? La veremos a finales de este mes, cuando hable de la mártir egipcia que la protagoniza. Yo lo tengo claro: me declaro fan absoluta de las pelis coptas, aun sabiendo que cuentan relatos que no debo tomarme al pie de la letra; y recomiendo a todo el mundo interesado en el tema que las vea. En promoción de sus Santos y trabajo para dar a conocerlos, no hay, de momento, quien gane a los coptos. Ni siquiera los católicos que han hecho películas con mucho más presupuesto, pero con menos alma. Y es que la pasta no lo es todo…

  2. Personalmente, en el momento de leer lo que nos cuentas de la passio de los santos, la lepra de la princesa, el ermitaño santo y el padre rey enloquecido después por la culpa hay algunos paralelismos con las historias bíblicas del profeta Eliseo curando de su lepra a Naamán tras mandarlo bañarse siete veces en las aguas del Jordán y la del rey Nabucodonosor que se cura sólo tras reconocer como único Dios verdadero al Dios judío. Un detalle que no me cuadra con el culto persa: el fuego era sagrado y no se permitía incinerar cadáveres porque lo volvían impuro, lo mismo enterrarlos estaba prohibido. Por ello se les sepultaba en roca o se les dejaba expuestos a los buitres en lo alto de estructuras de madera o en las llamadas torres del silencio.

    Puede que sean santos históricos, lo desafortunado es que no contemos con documentos más o menos contemporáneos. Gracias, Ana María, por dárnoslos a conocer.

    • Tú hablas de Naamán, yo estaba pensando precisamente en aquel rey del Jerusalén de las Cruzadas (Balduino IV) que era también leproso, a la hora de convencerme de que la lepra no tenía por qué ser necesariamente una enfermedad de pobres. Eso sí, con todo respeto a profetas y ermitaños, la lepra no se cura empastrándose uno con agua lodosa, o cambiando de religión. Pero la historia es bonita: Sara se cura más por su disposición a aceptar a Cristo -harta de dioses elementales que no la hacen mejorar- que por el agua lodosa salida del bastón de Mateo.

      En la película el culto persa está bastante bien esbozado pese a lo escaso de los recursos; efectivamente el fuego era sagrado y lo que dices de los enterramientos persas es cierto; pero yo no analizaría tanto el contenido: si el rey se había vuelto loco, o si había hecho matar a sus hijos, poco le iba a importar qué exequias les daba o si el fuego era o no sagrado. Es una leyenda, no creo que tenga más misterio. Además, ese detalle de la tierra que se abre y engulle los cadáveres puede ser una alusión a que los mártires fueron enterrados entre las rocas -como bien dices-; reliquias de las que no he encontrado información y que quizá nunca se hayan hallado. Incluso el desierto donde está rodada parte de la película es rocoso, no arenoso: detalles muy bien cuidados en una película de tan escaso presupuesto, pero hecha con gran cariño y seriedad.

  3. Pues es una suerte que los hermanos coptos utilicen al séptimo arte como medio de catequización, es algo que en occidente no estamos usando para nuestro provecho. Vaya, que si lo ves desde un medio materialista, la religión vende. No se porque los cineastas europeos y americanos no han vuelto la mirada a esta opción.
    El relato que nos traes ahora sobre estos dos mártires tiene todo el encanto y el estilo de las actas fabulosas de los mártires. Este tipo de literatura no es patrimonio de occidente, creo más bien que tiene su origen en estos países orientales, donde la leyenda dorada les debe mucho.
    Comparto contigo la opinión de que son dos personajes históricos, los que tampoco se han salvado de recibir postizos y componendas.
    Saludos.

    • Yo discrepo en eso de que la religión venda, querido Humberto. No vende nada, y menos en Occidente. De ahí que la película dedicada a Santa Catalina de Alejandría que va a estrenarse el próximo día 27 haya estado tantos años estancada en postproducción, sin inversores que pusieran la pasta para ayudar a terminarla. Parece que eso de que trate de una Santa espanta a los pudientes, que en cambio si contribuyen a auténticos bodrios como las películas de superhéroes. Pero eso no me sorprende a mí, que todavía me enfrento a caras de desprecio o perplejidad cuando confieso mi pasión por las santas mártires. Las heroínas paganas o ateas venden, las cristianas no. Por eso estas películas coptas me parecen un milagro, en Occidente hay que “tenerlos muy bien puestos” para llevar estas cosas a la pantalla, allí, te lo plantan sin más pretensiones que las de hablar de sus Santos y mártires, sin pensar en el dinero que ganarán. Olé por ellos. Con un par.

  4. Gracias Ana María. Definitivamente internet ha revolucionado también el acceso a determinada cinematografía que, de no estar subida a la red, a saber de qué forma podría visualizarse. Pero en tu mérito además está el saber de su existencia y posterior localización. No voy a declararme aquí un fan de este tipo de películas por más que valore mucho la escasez de medios con que están rodadas, pero el resultado final me parece demasiado teatral para lo que estoy acostumbrado. El hecho de que se haya decidido reflejar en la película la conversión y ejecución de Behnam y Sara me lleva a pensar que deben ser santos con gran devoción local o, al menos, que su historia pareció con sus aditamentos lo suficientemente atractiva como para ser filmada.

    • Muy teatrales son, desde luego, aunque, qué película, programa, documental no tiene algo de teatralidad? Las personas somos animales de escenario, tarde o temprano salimos a pavonearnos, ni las aves tropicales nos ganan en eso. Pero dicho esto, lo cierto es que los coptos no sólo han hecho películas de Santos propios sino también ajenos, caso de Santa Marina, que es una mártir de Antioquia, caso de Santa Cristina, que lo es italiana, o los mismos Behnam y Sara, que eran persas.

  5. Estupendo articulo Ana María!
    Me alegra mucho conocer estas historias de mártires de Oriente, aunque en ellas se pueda ver algunas añadiduras típicas de la época.
    Estos santos mártires y hermanos, abrazaron la Fe de Cristo y eso les supuso la incomprensión y finalmente la muerte, ¿i cuantas personas en ese mismo país que hoy en día es, mueren inocentemente por la misma causa!? Quieran Dios y los Stos Behnam y Sara que llegue en entendimiento y la Paz en esos países.
    Cuando tenga un ratillo veré la película.

    • Gracias, David, y estoy plenamente de acuerdo contigo. Por lo demás, no te arrepentirás de ver esta película ni ninguna otra de las coptas, aunque naturalmente habrán que te gusten más y otras que menos. A mí me pasa.

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