Nuestra Señora de Guadalupe: reina de México y emperatriz de América (VIII)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Nuestra Señora de Guadalupe patrona de la Nueva España, anónimo novohispano.

Nuestra Señora de Guadalupe patrona de la Nueva España, anónimo novohispano.

De celestial patrona a símbolo nacional
El caso de Nuestra Señora de Guadalupe que hemos venido estudiando a través de esta serie de artículos es de particular importancia en el continente americano, pero especialmente en México, donde ha pasado de ser tan sólo un símbolo religioso a formar parte de los llamados símbolos nacionales, debido a la gran trayectoria y repercusión que la imagen guadalupana ha tenido en la historia de México. Para no hacerle cansado a los colaboradores y lectores ajenos a la historia de México, trataré de hacer este artículo lo más sintetizado posible, pero tocando los puntos más importantes que han llevado a la Virgen de Guadalupe a convertirse en un símbolo de mexicanidad para muchos, pues en las diversas etapas de la Historia de México ha tenido participación, lo que ha provocado darle esos tintes nacionalistas a su culto.

Desde la conquista de México en 1521 la sociedad novohispana comenzó a estratificarse en grupos entre los que destacaron los españoles peninsulares, los criollos, que eran los hijos de españoles ibéricos nacidos en América, las castas, los indígenas y los esclavos; estas divisiones estaban claramente marcadas y durarán durante todo el virreinato. Así, los criollos, por el simple hecho de haber nacido en América, no podían acceder a ciertos trabajos u oficios o a tener mejores salarios, mientras que a los españoles peninsulares, aun desconociendo el territorio y con poco tiempo en Nueva España, conseguían los trabajos más importantes y mejor pagados. Hacia 1531, con la aparición a San Juan Diego y el inicio del culto guadalupano, la imagen de María de Guadalupe tiene una gran acogida entre los indígenas especialmente, logrando conversiones masivas; y aunque el culto no se quedó sólo en los indios, sino que traspasó a todas las clases sociales, incluyendo al mismo virrey, ante la marcada diferencia social, la Virgen de Guadalupe fue inspiración, junto con el criollo San Felipe de Jesús, para formar lo que es llamado nacionalismo criollo o la conciencia nacional criolla.

La Compañía de Jesús, llegada a la Nueva España hacia 1572, es la que se encargará especialmente en retomar la imagen guadalupana y usarla para revalorizar la historia mexicana, los pensadores jesuitas son quienes elaboran la teoría de que la tierra mexicana está bendita porque la Madre de Dios tocó con sus plantas y bendijo esta tierra, y por lo tanto es una tierra elegida por Dios y por lo mismo los nacidos en ellas también lo serían, ya se traten de criollos, mestizos o indios, aunque sin duda todas estas enseñanzas fueron volcadas más hacia la sociedad criolla. Miguel Sánchez, quien hacia 1648 escribiera el relato de las apariciones, hace estas confesiones en su escrito: “Que la conquista de esta tierra era porque en ella había de aparecerse María Virgen en su Santa Imagen de Guadalupe, y con esto se le daba ya un significado religioso y casi predestinado a la conquista de México y por supuesto a la tierra novohispana. Los mismos jesuitas también se encargaron en aquellas épocas de darle un simbolismo cristiano al escudo de la ciudad de México y que actualmente es el nacional; así pues, el águila era símbolo de Cristo que devoraba a la serpiente infernal, parada sobre el nopal, que era símbolo de la corona de espinas; y las tunas, la sangre derramada para la salvación de los hombres.

Nuestra Señora de Guadalupe y las castas de la Nueva España, Luis de Mena, siglo XVIII.

Nuestra Señora de Guadalupe y las castas de la Nueva España, Luis de Mena, siglo XVIII.

Por esta misma devoción de los jesuitas hacia la Virgen de Guadalupe es que de esta orden saldrán quienes se encargarán de promover, ante S.S. Benedicto XIV, la declaración del patrocinio de la Virgen de Guadalupe sobre la Nueva España en 1757, encargándose de esto el padre Juan Francisco López, quien le narró al Papa la leyenda aparicionista de Guadalupe. Según se cuenta, al terminar el padre López desplegó una copia del ayate pintado por Miguel Cabrera y, al verlo el Papa, se postró y dijo aquellas famosas palabras bíblicas: “Non fecit taliter omni nationi”.

Todas estas ideas, mezcladas entre la divinidad y la historia, les dieron a los criollos un sentimiento nacionalista casi celestial, sintiéndose orgullosos de haber nacido en la tierra novohispana, al contrario como los españoles hacían verlos de menos por el simple hecho de nacer en América. Los criollos y la mayoría de los nacidos en tierra americana sintieron una identificación especial con la Virgen de Guadalupe, así como por su parte muchos españoles se sintieron más identificados con la Virgen Conquistadora, Nuestra Señora de los Remedios, que había venido con las huestes de Cortés. Actualmente estas ideas de nacionalismo nos parecen quizás un poco exageradas, pero durante aquellos siglos virreinales fue necesaria y sumamente importante para darle una identidad a aquellos que no se sentían ni españoles, ni indios, y que muchas veces eran rechazados por ambos; la Virgen de Guadalupe fue aquel símbolo de unión entre las clases más rechazadas de la sociedad novohispana, ya que era venerada por igual por criollos, mestizos o indios; y como ya mencioné no faltaron los españoles y los virreyes que le fueron devotos.

Todos estos sentimientos guadalupanos y nacionalistas repercutieron, lógicamente, en la posterior lucha por la independencia de México, siendo sus iniciadores especialmente devotos de la Virgen de Guadalupe, particularmente, porque además varios de ellos habían sido educados bajo la tutela de la Compañía de Jesús. Así, el 16 de septiembre de 1810, el cura del pueblo de Dolores, en el estado de Guanajuato, hace teñir las campanas en la madrugada y da el famoso grito con el que inicie la guerra por la independencia, en el que da vivas a la Santísima Virgen de Guadalupe. Su devoción queda más palpable cuando horas después llega al pueblo de Atotonilco y en el Santuario de Jesús Nazareno, que construyera el Venerable Luis Felipe Neri de Alfaro años atrás, toma una imagen de la Virgen de Guadalupe para ser usada como estandarte por las huestes insurgentes, bandera la cual será siempre el símbolo en esta empresa libertaria. Era tal la devoción del padre de la patria mexicana por Guadalupe, que siempre llevaba sobre su pecho una medalla y un enorme escapulario de la Virgen de Guadalupe, obsequio de unas religiosas pertenecientes a Valladolid. Era también destacable que muchos de los soldados insurgentes llevaban en sus sombreros la estampa de la Virgen Guadalupana.

Nuestra Señora de Guadalupe y los santos jesuitas, anónimo novohispano.

Nuestra Señora de Guadalupe y los santos jesuitas, anónimo novohispano.

Hacia 1812, otro importante insurgente, Ignacio López Rayón, quien prosiguió la lucha por la independencia a la muerte del cura Hidalgo, Allende y sus demás compañeros, al redactar los Elementos Constitucionales, dice en uno de los puntos de éste proclama que cada año se debe celebrar el 12 de diciembre por ser dedicado a la Virgen de Guadalupe.

Posteriormente, en 1813, el generalísimo José María Morelos y Pavón, al proclamar los Sentimientos de la Nación, considerados el primer intento de una Constitución para México, proclama en uno de los artículos: “Que se establezca por ley constitucional la celebración del día 12 de diciembre en todos los pueblos, dedicado a la Patrona de nuestra Libertad, María Santísima de Guadalupe, encargando a todos los pueblos la devoción mensual”. El mismo padre Morelos utilizaba como contraseña militar la palabra “La Virgen de Guadalupe”, del mismo modo, proclamó obligatoriamente que sus soldados debían portar un listón, lienzo o papel en el que se declarasen devotos de la Virgen de Guadalupe.

Esta devoción de los insurgentes por la Virgen de Guadalupe provocó, como ya en otras ocasiones se ha narrado, que las huestes españolas utilizaran por su parte a la Virgen de los Remedios, nombrándola generala del ejercito realista el mismo virrey Venegas y haciéndola desfilar, lista para la batalla, para enfrentarse a su “némesis” Guadalupana. El odio insurgente de los hispanos fue tal que se tornó contra la Virgen de Guadalupe, fusilando a muchas de sus imágenes, según narran algunos historiadores. Uno de los más famosos generales de la insurgencia y sacerdote, Mariano Matamoros, cuenta haber decidido ingresar a las filas insurgentes después de ver como los españoles agraviaban a las imágenes de la Virgen de Guadalupe, y después de esto decidió fusilar a quienes se habían atrevido a tal sacrilegio.

La declaración del patronato de la Virgen de Guadalupe sobre la Nueva España por S.S. Benedicto XIV.

La declaración del patronato de la Virgen de Guadalupe sobre la Nueva España por S.S. Benedicto XIV.

Entre los años de 1810 a 1814 se formó una sociedad secreta de apoyo a la insurgencia que tomaron por nombre “los Guadalupes”. Este grupo fue de vital importancia, pues apoyaban económicamente a la lucha insurgente y publicaban periódicos de apoyo, o se encargaban de conseguir armas para los soldados; son famosos los participantes de esta sociedad formada por Morelos, como Josefa Ortiz de Domínguez y Leona Vicario. Se dice que en diciembre de 1815, cuando el general José María Morelos era llevado preso para ser fusilado, pasó caminando por el Santuario de Guadalupe y pidió unos minutos en oración en la capilla del pocito; otras fuentes dicen que eran las puertas del templo donde se resguardaba el ayate en ese entonces.

Al consumarse la Independencia de México en 1821 y proclamarse poco después emperador don Agustín de Iturbide, éste hace que los restos de los iniciadores de la Independencia sean rescatados y llevados al Santuario de la Virgen de Guadalupe, donde se les hace una misa. En 1822 el mismo emperador de México crea la primera condecoración mexicana, “la Gran Cruz de la Orden de Guadalupe”.

Hacia 1824 habiendo terminado el primer imperio mexicano, se instaura la república federal y su primer presidente, Manuel Félix Fernández, decide cambiarse de nombre por el de Guadalupe Victoria en honor a que, gracias a la Virgen, habían conseguido la victoria en la independencia de México. Este mismo presidente es quien, en 1828, por decreto, eleva a rango de ciudad a la Villa de Guadalupe, bajo el nombre de Guadalupe Hidalgo. Es curioso mencionar que también durante esta presidencia se decide rehacer los planos de la ciudad de México; y en éstos se decide dejar fuera de ella el Santuario de los Remedios, a modo de “castigo” por haberse enfrentado a la guadalupana. Como hemos dicho en otras ocasiones, son situaciones desde el punto de vista cristiano bastante alejadas de lo que es la verdadera devoción a María, pero era el pensamiento que tenían en esta época muchos de los personajes de la historia.

En 1848, después de una cruenta guerra contra Estados Unidos, se deciden firmar unos tratados de paz con los que México perdió gran parte de su extensión territorial en la sacristía del Santuario de Guadalupe, llevando por nombre, debido a esto, dicho documento como “Tratados de Guadalupe Hidalgo”.

Miguel Hidalgo y las huestes insurgente con el estandarte de la Virgen de Guadalupe al inicio de la guerra de independencia, mural de Juan O'Gorman.

Miguel Hidalgo y las huestes insurgente con el estandarte de la Virgen de Guadalupe al inicio de la guerra de independencia, mural de Juan O’Gorman.

Entre 1857-1861, el presidente Benito Juárez hace la separación de la Iglesia y el Estado con las Leyes de Reforma y decide suprimir el calendario religioso; todo esto fue llevado a cabalidad, pero don Benito Juárez hizo dos excepciones: la primera con el Santuario de la Virgen de Guadalupe, al cual no se le inventarió ni se le cobró impuesto; y el otro fue con el Santuario de los Remedios. Del mismo modo, don Benito decidió respetar la celebración del 12 de diciembre. Es trascendente que a partir de ese momento la imagen de la Guadalupana dejó de presidir el lugar de honor en el Congreso que había ocupado desde principios del siglo; y fue sustituida por el escudo nacional.

Hacia 1864, con la llegada del segundo Imperio, es sabido que Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota de Bélgica visitaban el Santuario de Guadalupe y que la misma Carlota se volvió devota de la Virgen, así pues, el segundo emperador de México reinstauró una vez más la Orden de Guadalupe como condecoración.

Durante la época conocida como Porfiriato, en 1895, habiéndose relajado el cumplimiento de las leyes de Reforma, se logra al fin la coronación pontificia de la Virgen de Guadalupe, un 12 de octubre, siendo asistente a este acto la primera dama de la Nación, doña Carmen Romero Rubio, puesto que el presidente Porfirio Díaz, debido al laicismo de la Constitución, no le permitía asistir a actos religiosos.

Después de 32 años de dictadura, en 1910 don Francisco I Madero decide levantarse en armas, con lo que inicia el movimiento conocido como Revolución Mexicana, en la cual destacara don Emiliano Zapata, un campesino del estado de Morelos que luchó por la repartición de la tierra. Es destacable en las tropas zapatistas que tomaron, como hiciera el cura Hidalgo cien años antes, a la Virgen de Guadalupe como bandera y patrona de su ejército y así, se podía ver en los sombreros de los zapatistas estampas de la Virgen de Guadalupe.

Gran Cruz Imperial de la Orden de Guadalupe.

Gran Cruz Imperial de la Orden de Guadalupe.

El 14 de noviembre de 1921, debido a que los problemas entre la Iglesia y el Estado se acrecentaban, los cuales detonarían posteriormente la guerra cristera, la Basílica de Guadalupe sufrió un terrible atentado. Un hombre disfrazado como obrero puso un arreglo de flores, en el cual venía escondida dinamita, en el altar donde se veneraba el ayate de Guadalupe; la explosión fue tal que la plancha de mármol de 6 cm de espesor del altar quedó destrozada y una tarima de madera de 9 kilos que estaba muy cerca fue arrojada varios metros por el estruendo. Del mismo modo, el Cristo de bronce del altar quedó retorcido, por lo que desde ese momento se le comenzó a llamar “El Señor del Atentado”, pero la imagen Guadalupana estaba intacta fuera de la destrucción del cristal del cuadro: a la imagen no le sucedió nada milagrosamente.

En julio de 1926, después de que las iglesias decidieran cerrarse al culto en protesta contra la Ley Calles, que prohibía el culto público y el uso de hábitos religiosos, se inicia el conflicto conocido como la Cristiada, que durará hasta 1929. Es destacable entre los mártires cristeros que el grito que daban antes de morir era ¡Viva Cristo Rey! y ¡Viva La Virgen de Guadalupe!, ambos gritos fueron usados tanto por la facción armada de la cristiada como por los mártires. Del mismo modo, la imagen de la Virgen de Guadalupe fue usada en banderas nuevamente y, de esta forma, María de Guadalupe reemplazó al águila mexicana en la bandera tricolor como escudo.

Un poco después de que terminara el conflicto cristero, en 1929, hubo un suceso interesante en el caso guadalupano, después de que en 1934 el grupo de “camisas rojas” del ex gobernador de Tabasco, don Tomás Garrido Canaba,l realizaran una trifulca a las afueras del templo de San Juan Bautista en Coyoacán, México D.F; donde falleciera la Sierva de Dios María de la Luz Camacho. Se comenzó a correr un rumor de que estos mismos “Camisas Rojas” intentarían robarse el ayate de Juan Diego, muy posiblemente para destruirlo, como hicieran anteriormente en Tabasco con la mayoría de imágenes religiosas. Aunque es un suceso poco conocido, se dice que toda la gente se fue enterando en la ciudad de México de lo que intentaban hacer los “camisas rojas” y ante esto, decidieron salir armados con palos, piedras y utensilios domésticos con dirección a la Basílica de Guadalupe para proteger la imagen de la Virgen y evitar fuera profanada por el grupo de jovenes radicales. Fue tal la cantidad de personas que se reunieron en la puerta del Santuario para evitar la entrada de quienes intentaban profanar la imagen, que los jóvenes “camisas rojas” decidieron emprender la retirada y no volver a intentar nada.

Ceremonia de la coronación pontificia de Nuestra Señora de Guadalupe el 12 de octubre de 1895.

Ceremonia de la coronación pontificia de Nuestra Señora de Guadalupe el 12 de octubre de 1895.

Todo esto provocó la extrañez tanto entre los “camisas rojas” como entre los pobladores que fueron a defender la imagen, de cómo toda esa cantidad de personas se habían enterado de lo que intentaban los seguidores de Garrido; todas las personas, al hablar al respecto, coincidieron que en la noche un hombre de raza indígena con una mirada de mansedumbre se apareció en su casa y les dijo que debían ir a defender a la Virgen de Guadalupe, pues los camisas rojas intentarían profanarla. Nadie le preguntó su nombre o datos. Este indio, al que nadie había visto jamás, todos coincidieron en que sin duda no era otro que San Juan Diego, que había aparecido para alertar a los mexicanos para que protegieran la imagen de la Señora del Cielo.

En épocas más actuales, la Virgen de Guadalupe ha continuado teniendo un papel importante en la historia de México: en el año 2000, el candidato a la presidencia de México Vicente Fox Quesada, en varias ocasiones en sus campañas políticas enarboló un estandarte de la Virgen de Guadalupe, similar al que usara el cura Hidalgo doscientos años atrás y, posteriormente, al ganar la presidencia, horas antes de asumir los poderes de la Nación Mexicana, acudió en un acto, por de más polémico, a la Basílica de Guadalupe, a agradecer a la Virgen el ascender al poder. Este hecho no se había repetido en más de 150 años.

La Virgen de Guadalupe y su carácter patriótico se han reflejado no sólo en la historia de México, sino también en la devoción popular, pues muchos de los gozos entonados en honor a la Virgen tienen estrofas que aluden al sentimiento patriótico o a comparaciones con la bandera y el escudo, algunas de las cuales pongo a continuación:

“En Dolores brillo refulgente,
cual bandera su imagen sagrada
dando arrojo al patriota insurgente
y tornando invencible su espada”

“Siempre así lucirá si invasores
hoyar quieren de Anáhuac la tierra
el invicto pendón de Dolores
flameará nuevamente en la guerra”

Ejército zapatista entrando a la ciudad de México con el estandarte de la Virgen de Guadalupe.

Ejército zapatista entrando a la ciudad de México con el estandarte de la Virgen de Guadalupe.

Otra de las estrofas con tintes patrióticos más entonadas es ésta:

“Gloriosa bandera nos dieron tus favores
que sus tres colores no dejen de esplender
que la serpiente se agite inútilmente
sin lograr al águila vencer”.

La Virgen de Guadalupe sin duda se ha quedado en la conciencia popular como algo más que la celestial patrona. Se ha convertido en la madre de los mexicanos, cada persona en México tiene algo que decir sobre la Virgen de Guadalupe. Es casi imposible hablar de la historia de México sin referirse al impacto que tuvo en la misma la devoción guadalupana. No por nada a la Virgen de Guadalupe se le ha llamado “la Virgen que forjó una patria”.

André Efrén

Bibliografía:
– ALBERRO, Solange, “El águila y la cruz: orígenes religiosos de la conciencia criolla”, El Colegio de México, primera edición, 1999.
– ARGUETA, Jermán, “Crónicas y leyendas mexicanas: sucesos y leyendas de la Villa de Guadalupe”, México, Progreso, tomo XVIII, noviembre de 2008.
– CAMACHO DE LA TORRE, María Cristina, “Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe”, México, CONACULTA, primera edición, 2001.
– FLORESCANO, Enrique, “Memoria Mexicana”, México, Fondo de Cultura Económica, primera reimpresión, 1995.
– FLORESCANO, Enrique, “Imágenes de la Patria”, México, Taurus, primera edición, 2006.
– GRUZINSKI, Serge, “La guerra de las imágenes: de Cristóbal Colón a “Blade Runner” (1492-2019)”, México, Fondo de Cultura Económica, cuarta reimpresión, 2003.
– NEBEL, Richard, “Santa María Tonantzin Virgen de Guadalupe”, México, Fondo de Cultura Económica, tercera reimpresión, 2005.
– SIERRA, Loreto, “El ejército de la Virgen de Guadalupe”, en: MÉNDEZ, Carlos, Centro: guía para caminantes, México, Año V, núm.43, revista de publicación mensual, agosto de 2007.
– ZAREBSKA, Carla, “Guadalupe”, México, De bolsillo, primera edición, 2005.
– ZERON-MEDINA, Fausto, “Felicidad de México”, México, Clío, primera edición, 1995.

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10 pensamientos en “Nuestra Señora de Guadalupe: reina de México y emperatriz de América (VIII)

  1. En Canarias está su imagen de La Gomera, dice que de ahí “salto” su devoción a América. Aquí está su historiá:

    Un navío del siglo XVI, en ruta hacia América, pasó cerca de la isla de La Gomera. Sus tripulantes advirtieron en tierra muchas luces brillantes que salían de una cueva. Atraídos por ello descendieron a tierra y encontraron en la cueva una pequeña imagen de la Virgen María con su hijo en brazos. Los marineros trasladaron la prodigiosa imagen al barco.

    Pero tras esto, por mas que lo intentasen no podían navegar, además una bandada de gaviotas enloquecidas se avalanzó sobre el barco, incluso una de estas aves intentó atrapar la imagen mariana con sus garras y picos. Los marineros entendieron que era voluntad de la Señora morar en su cueva, en donde fue hallada, por lo que los tripulantes de la nave devolvieron la imagen al mismo lugar que la encontraron. Se dirigieron al puerto cercano de San Sebastián de La Gomera, informando a las autoridades de todo lo sucedido. Todos fueron al lugar, llamado Puntallana y allí se le construyó una ermita.

    Su ermita está en una marisma a la que se accede en pequeños barcos de vela. No está claro el origen de la advocación de “Guadalupe” para esta imagen, es probable que fuera proclamada con esta advocación guadalupana debido a las buenas relaciones entre el primer conde de La Gomera, Guillén Peraza de Alaya y Bobadilla (quién edificó la ermita) y el monasterio de Guadalupe en Cáceres (Extremadura), donde también se venera una imagen de la Virgen de Guadalupe con tradición propia.

    • No tengo claro que la Guadalupe de La Gomera tenga nada que ver con la mexicana, y desde luego cuesta creer que sea el origen una de otra. Igualmente, la Virgen de Guadalupe extremeña tampoco tiene nada que ver con la mexicana (bueno sí, que todas son advocaciones marianas de nombre idéntico, pero locales). El mismo André ha escrito un buen artículo sobre la Guadalupe extremeña cuya lectura te recomiendo, Fernando.

      Gracias, André, por esta octava entrega dedicada a la patrona de México y del Nuevo Mundo. Si tenía alguna duda de las implicaciones patrióticas o nacionalistas que tiene esta advocación mariana mexicana, no me queda ya ninguna. Personalmente nunca habría mezclado religión con política y mucho menos seguiría haciéndolo en pleno siglo XXI, pero está claro que el devenir histórico ha sido el que ha sido y que aquí en España también conozco a algunos que mentarles ciertas Vírgenes es como mentarles a la madre… la terrenal. Yo por mi parte, lo tengo claro: la política, por un lado; y la religión, por otro.

      • Ana te agradezco la lectura tan atenta siempre de esta serie de la Virgen de Guadalupe, yo opino como tu de que no es lo mejor mezclar política con religión, pero desgraciadamente como bien sabes a veces los personajes de la historia se dejan llevar por sus pasiones y por sus devociones, aun desgraciadamente en pleno siglo XXI con nuestro ex presidente que ha sido sin duda la primera polémica que despertó la Virgen en este siglo y su primera entrada en la historia de México de este milenio.

    • Fernando te agradezco tu comentario y ya conocía a la Virgen de Guadalupe de La Gomera aunque no conocía su leyenda, es una imagen muy bella pero te aseguro que no tiene relación con la mexicana más que en el nombre y en ser imágenes de María, eso sí es muy debatido aquí en México precisamente eso que dices de que la devoción sólo se paso de España a México pero no es así y por lo mismo te invito a leer el artículo que publique exactamente hace un año sobre esta controversia: http://www.preguntasantoral.es/2012/12/virgen-de-guadalupe-mexico-iv/#comments

  2. Muchísimas gracias, André, por este nuevo artículo de la interesante serie sobre la Virgen de Guadalupe. Creo que el enunciado “De celestial patrona a símbolo nacional”, lo resume todo.
    Yo creo que la Virgen de Guadalupe, madre de todos los mexicanos, que habéis demostrado un entrañable cariño hacia ella a través de los siglos, no solo es signo de vuestra propia identidad espiritual como cristianos, sino que también se ha convertido en símbolo de lo que como nación significáis en el mundo. Me atrevería a decir que no se concibe un mexicano – creyente o no – al que de alguna forma, no se le vea relacionado con esta entrañable advocación mariana. Por eso, hoy que celebráis la festividad de la Virgen de Guadalupe, quiero enviaros a todos un saludo muy afectuoso y mis más sinceras consideraciones como pueblo hermano.

    • Te agradezco tus palabras Antonio y en especial la felicitación por la fiesta de Nuestra Celestial Patrona. Reitero lo que dices pues sólo basta ver la cantidad de personas que llenan hoy día la Basílica de Guadalupe convirtiéndola en el santuario más visitado del mundo, la Virgen paso de ser simplemente la patrona y se transformo en un símbolo que como bien dices nos representa a todos los mexicanos y en especial en el extranjero.

  3. A mí en particular no me parece que el nacionalismo le haga ningún favor al culto guadalupano, al contrario, lo corrompe. No digo que no haya personas que vean la persona y el misterio de María en el la imagen del Tepeyac y no un simple símbolo de identidad nacional (como el tequila, el sombrero charro o la bandera), pero ¿qué diría de la mayoría de los “devotos” San Luis María de Montfort con su tratado de la verdadera devoción a María? Yo creo que de muchas cosas se horrorizaría, especialmente de la manera como se la ha usado como estandarte de luchas armadas, como “souvenir” mexicano y como símbolo con fines electorales (Vicente Fox). No es aquí el lugar para discutirlo, pero el “nacionalismo” tiene usos comerciales, de dominio político y opresión, muy ajenos al mensaje cristiano; muchos de nuestros emblemas nacionales “oficiales” están construidos y difundidos como tales desde el poder y para el poder (y ahí si, que tiene que ver el charro con el indígena tzotzil). Que haya una relación de los pueblos con imágenes especificas que forman parte de su historia y costumbres es una cosa, pero María, como madre universal de los creyentes no me parece que tenga el papel de fundamentar “identidades nacionales”, sino de ayudarnos a trascender todas esas tonterías (muy humanas tal vez) que al final de cuentas nos dividen. Yo, en verdad que lamento mucho de lo que se ha hecho con la guadalupana, cuya historia desde el principio me parece cuestionable, llena de inconsistencias y contaminada precisamente por un nacionalismo de elites que necesitaba un mito de origen para la nación. Por cierto que más que el supuesto ayate supuestamente milagroso, quizás la imagen guadalupana más entrañable de nuestro país se encuentra en una muy pobre ermita, en Chiapas. Allí, en diciembre de 1997, un grupo de cerca de 80 paramilitares masacró a 45 tzotziles (mujeres de todas las edades incluidas unas embarazadas, niños y unos cuantos hombres adultos), que desplazados de sus comunidades por la violencia, hacían ayuno y oración por la paz. Son los desde entonces conocidos como “mártires de Acteal”. Entre los cuerpos y restos de la pobre ermita, se rescataron los pedazos de una efigie de pasta barata de la Virgen de Guadalupe, que también fue alcanzada y destrozada por las balas. Desde entonces, cubierta por un manto bordado a la usanza de las mujeres tzotziles, la comunidad de Acteal la venera en una pobre urna como “Virgen de la masacre”. Claro que es más amable pensar en la Guadalupe en manos del padre de patria, en los murales nacionalistas, que en la Guadalupe “de la masacre”, y en los pueblos originarios que en nuestra idea hegemónica de nación solo sirven “para la postal”, pero siguen sin vivir en plenitud sus derechos.

    • Moisés te agradezco mucho tu comentario aunque suene un poco a que me estuvieras reprochando por este artículo, yo simplemente trate de retratar una realidad histórica que no se puede cambiar nos guste o no la Virgen de Guadalupe ha sido usada en muchos movimientos sociales, guerras, enfrentamientos, persecuciones etc, como estandarte y eso a pesar de saber que la verdadera devoción a María nada tiene que ver con esto, la historia así es y aunque no0 nos guste nada se puede hacer. Sobre lo que relata de Acteal lo conozco bien pero yo en fotos eh visto de la “Virgen de la Masacre” no se parece mucho a la Virgen de Guadalupe sino a otra advocación pero en la foto no pude distinguirla bien porque tenía algunas ropas encima aun no siendo imagen de vestir, uno de mis profesores en la preparatorio fue misionero en Acteal y le toco vivir lo de la masacre así que algo nos contaba al respecto. La Virgen de Guadalupe es madre de todos y en especial de esos indígenas que siempre han sido los olvidados, no es que yo quiera ver el lado amable del asunto con la Virgen en manos de Hidalgo o en los murales, sino que como le digo la historia así fue y en esta serie dedicada a la Virgen de Guadalupe trato de abarcar los diversos ejes de la devoción Guadalupana en México y uno de ellos es su relación con el nacionalismo y con la historia de este país aunque suene demasiado rosa. Le agradezco como siempre ser tan puntual en la lectura de esta serie.

  4. André: como ya lo has hecho antes, has presentado en este artículo un aspecto muy interesante sobre la mexicanidad de Nuestra Señora de Guadalupe que como lo has referido, es símbolo de identidad nacional. Tal vez muchos no comprendan cómo es que llegó a meterse tanto en las fibras de la vida nacional, incluso en los movimientos políticos y sociales, para poder hacerlo, tal vez sea necesario ser mexicano.
    Te comparto dos detalles que a mi ma han llamado la atención:
    Cuando Don Benito Juárez aplicó las Leyes de Reforma, al suprimir los asuetos de fiestas religiosas, ordenó que la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe continuara en el calendario nacional.
    Otro caso es de Don Porfirio Díaz, que mandó decir al Obispo de Tamaulipas, Eduardo Sánchez Camacho, quien es considerado antiaparicionista; la mandó decir, para salvaguardar la unidad politica que había logrado en su dictadura: “Díganle al Señor Obispo, que si él no cree en las apariciones, yo si creo en las desapariciones”.
    En cuantop respecta la unión de la religión y la política, yo opino que los valores del Evangelio deben llenar todos los ambitos la persona y su sociedad. No se puede creer en Cristo solo en el templo y en la calle actuar contrariamente a sus enseñanzas. Un cristiano, católico, debe de ser genuino y leal en cada acto de suvida, lo cual debiera hacer un politico que tenga esta fe, desgraciadamente, se utiliza el signo de la cruz para atraer seguidores a su causa pero no se viven con los valores de la cruz.
    Si a un esposo, a un estudiente, a un profesionista, a un hijo de familia, que son católicos practicantes o creyentes,se les pide que vivan conforme a los Mandamientos de la Ley de Dios, esto no puede eximirse a los politicos que son bautizados. Es muy lamentable que nuestras autoridades estatales o legislativas o judiciales protegen al delincuente, ayudan al corrupto, promueven al deshonesto.
    Si los valores evangélicos se aplicaran y creo que deben aplicarse desde la conciencia de cada persona, sea gobernante o gobernable, nuestra sociedad, y nuestro mundo serían mejores.
    Tengo el pendiente contigo del Código de Fray Bernardino de Sahagún, Motolinia. Este codigo se llama Código Escalada, es un documento que refiere la historicidad de San Juan Diego. Te recomiendo buscar en Internet, hallarás cosas interesantes.

    • don Humberto muchas gracias y disculpe le responda hasta ahora. La anécdota que cuenta del obispo de Tamaulipas si que es interesante jeje, es también muy escuchado que don Porfirio se quedó con ganas de asistir a la coronación de la Virgen pero que no lo hizo por respeto a la constitución. Creo que tiene razón que los valores de un católico se aplican para todos sea un padre de familia, un maestro o un político y como bien dice desgraciadamente a veces se usan los símbolos cristianos para causas ajenas a las enseñanzas de Cristo, ya vemos el caso de la misma Independencia o el más reciente con Vicente Fox desgraciadamente es que son eso… símbolos por muy sagrados que los queramos ver son símbolos y que pueden ser usados muchas veces de una forma poco adecuada o respetuosa, nada más baste ver y no lo quise mencionar en el artículo por obvias razones, que el grupo abortista de “católicas por el derecho a decidir” en muchos de sus meetings utilizan como estandarte a la Virgen de Guadalupe, nada puede ser más ajeno a los valores y al sentir católico y devoción a María que un grupo como este y aun así utilizan esta imagen.

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