Beatos trinitarios mártires de Alcázar de San Juan

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Cartel de los beatos trinitarios.

Cartel de los beatos trinitarios.

El pasado 13 de octubre, en Tarragona, fueron beatificados seis frailes del convento trinitario de Alcázar de San Juan (Ciudad Real), que habían sido martirizados el 27 de agosto de 1936: Hermenegildo de la Asunción Iza Aregita, Buenaventura de Santa Catalina Gabika-Etxebarría Gerrikabeitia, Francisco de San Lorenzo Euba Gorroño, Plácido de Jesús Camino Fernández, Antonio de Jesús y Maria Salútregui Uribarren y Esteban de San José Barrenechea Arriaga. Todos ellos fueron sepultados en el cementerio de la localidad, pero sus restos fueron trasladados a la iglesia del convento en el año 1962. En un principio estuvieron sepultados junto al altar mayor, pero ahora lo están en una nueva capilla dedicada a ellos y al beato mártir seglar Santos Álvaro Cejudo, sepultado en la pared de la misma. Su fiesta y la del resto de los mártires beatificados en el mismo día, se celebra el día 6 de noviembre. Aunque sea de manera breve, vamos a dar algunas reseñas biográficas de estos bienaventurados mártires y finalmente explicaremos cómo fue su martirio.

Beato Hermenegildo de la Asunción Iza Aregita
Había nacido el 13 de abril del año 1879 en la localidad vizcaína de Mendata-Albiz, siendo hijo de Joaquín Iza y María Ignacia Aregita. Fue confirmado en Guernica, el 4 de agosto de 1889. El 31 de octubre de 1894 inició su noviciado en el convento trinitario de Algorta, emitiendo los votos simples el 1 de noviembre del año siguiente y profesando solemnemente el día de la Epifanía del año 1899 en el Santuario de la Virgen de la Fuensanta, en la provincia de Jaén.

Fue ordenado de sacerdote en Sevilla, por el Beato Marcelo Spinola el 29 de septiembre del 1902 y destinado como maestro de novicios al convento de Alcázar de San Juan, donde ejerció esta responsabilidad desde 1903 a 1907. Fue superior en diversos conventos: Alcázar de San Juan (Ciudad Real), Antequera (Málaga), Santuario de la Virgen Bien Aparecida (Cantabria), San Carlino (Roma), Laredo (Cantabria), Belmonte (Cuenca), volviendo nuevamente al convento de Alcázar de San Juan en el mes de mayo del año 1936. Todas estas responsabilidades nos demuestran que era un hombre con capacidad de dirección, siendo muy admirado y querido en la Orden Trinitaria. Era un hombre bondadoso, pacífico y prudente. El padre Andrés Sagarna, que estuvo con él en Cantabria y Belmonte, llegó a decir: “Aunque era de temperamento algo nervioso, siempre se controlaba, siendo un hombre muy equilibrado. Su conducta era edificante, era un gran religioso que servía al Señor con alegría. Respiraba una atmósfera de intensa espiritualidad”. Este mismo sacerdote, recordando las penurias que pasaron en Belmonte, dice que el padre Hermenegildo se preocupó de tal manera que “dio un giro sorprendente a la economía del convento y al régimen alimentario de los estudiantes, gracias a sus conocimientos y a sus amistades”.

Convento trinitario de Alcázar de San Juan, Ciudad Real (España).

Convento trinitario de Alcázar de San Juan, Ciudad Real (España).

En todos los conventos por donde pasó era ejemplar en su dedicación al ministerio del confesionario, teniendo fama de ser un gran director espiritual y un gran catequista. Durante el tiempo que estuvo en San Carlino, convivió con los beatos Domingo Iturrate Zubero y Santiago de Jesús, con el Venerable Félix de la Virgen y con el Siervo de Dios Antonino de la Asunción. Cuando en 1936 fue enviado de nuevo a Alcázar de San Juan, al ser felicitado por su nombramiento, respondió: “No he venido para ser el superior, sino para ser sacrificado”.

Beato Buenaventura de Santa Catalina Gabika-Etxebarría Gerrikabeitia
Nació en Ajánguiz (Vizcaya) el día 14 de julio de 1887, siendo sus padres Gregorio Gabika-Etxebarría y Cristina Gerrikabeitia. Entró en los trinitarios de Algorta, el 19 de julio de 1902, emitiendo los votos solemnes en el convento de La Rambla (Córdoba) el día 28 de septiembre de 1906. Fue ordenado de sacerdote en Málaga el día 17 de diciembre de 1909. La mayor parte de su vida religiosa la pasó en Alcázar de San Juan a excepción de un tiempo en el que estuvo destinado en un nuevo convento fundado en Belmonte (Cuenca) en el año 1923.

En Alcázar de San Juan se dedicó a la educación de los niños más jóvenes, por quienes fue muy querido, ya que era un hombre bueno y simpático: era el “clásico fraile bondadoso”. Le gustaba la música y el canto, tenía muy buena voz de barítono que no solo la utilizaba en los cantos en la iglesia sino enseñando a los niños las tablas de multiplicar cantando. A su lado, ningún niño estaba triste, si tenía que regañar lo hacía de forma muy suave y si alguno no tenía dinero para pagarse el colegio, lo atendía gratuitamente. Al igual que atendía especialmente a los niños, dedicaba también mucho tiempo al ministerio de la confesión tanto de los alumnos como de sus padres y era tan grande el cariño que le tenían en el pueblo que cuando se veía venir la persecución contra los religiosos, él comentaba: “A nosotros no nos va a pasar nada malo, ya que hemos dado clases a la mayoría de los niños de Alcázar de San Juan y les hemos proporcionado trabajo a centenares de obreros del campo. Nosotros queremos mucho al pueblo y sé que los alcazareños también nos quieren a los trinitarios”.

Fotos de los seis beatos mártires trinitarios.

Fotos de los seis beatos mártires trinitarios.

Beato Francisco de San Lorenzo Euba Gorroño
Nació en la localidad vizcaína de Amorebieta el día 25 de julio de 1889, siendo hijo de Santiago Euba y de Petronila Goroño. Entró en el noviciado de Algorta el 1 de agosto de 1904, allí emitió sus votos simples el 3 de agosto de 1905 e hizo la profesión solemne en el Santuario jiennense de la Virgen de la Fuensanta el día 12 de noviembre del año 1908. Fue ordenado sacerdote en Jaén el 23 de diciembre del año 1911.

Toda su vida sacerdotal la pasó en el convento trinitario de Alcázar de San Juan, llegando a ser elegido vicario de la comunidad en el año 1932. Siempre se dedicó a la enseñanza, la ayuda a los más necesitados buscándoles trabajo en el campo y en la RENFE y al ministerio sagrado del culto divino y la confesión. Era un hombre muy campechano, más bien bajito de cuerpo, regordete y muy fuerte. De él se comentaba que contagiaba alegría. Dado su carácter abierto y simpático, en los últimos años de su vida fue blanco de habladurías, pues según algunos era excesivamente extrovertido.

Tenía una magnífica voz de tenor, lo que le sirvió no solo para cantar en las celebraciones litúrgicas, sino para organizar y dirigir diversos coros que cantaban no solo en las celebraciones religiosas, sino también en las fiestas populares. Algunos decían que “iban a la iglesia sólo por oír la voz del padre Francisco”. En la misa oficiada por el beato obispo mártir Narciso Estenaga Echevarría el 10 de octubre de 1924 en la inauguración del colegio de Alcázar, el dirigió a un coro de religiosos trinitarios de diversas comunidades en todos los cantos de la liturgia.

Fue asimismo director de la “Adoración Nocturna” fundada en el convento de Alcázar en el año 1913 y capellán de las “Hijas de María”; organizaba la catequesis de los “tarsicios”, les dirigía los cultos eucarísticos y los preparaba para la comunión. También fue capellán del Asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Siempre estaba dispuesto a atender a todos y era frecuente que visitase a los enfermos en sus domicilios. Asimismo, como buen vasco, jugaba muy bien al frontón. Siendo avisado del peligro que corrían los religiosos, respondió con un simple “No creo que nos pase nada”.

Beato Plácido de Jesús Camino Fernández
Había nacido en Laguna de Negrillos (León) el día 6 de mayo del año 1890, siendo hijo de Miguel Camino y María Fernández, los cuales tuvieron otros tres hijos más. Entró en el noviciado de Alcázar de San Juan el 27 de septiembre de 1905, profesó el 20 de octubre de 1906 y emitió la profesión solemne en Córdoba el 7 de noviembre de 1909. Estudió en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, llegando a doctorarse en filosofía y fue ordenado de sacerdote en la Basílica Lateranense el día 8 de abril de 1916.

Cartel de la peregrinación a la beatificación y portada del libro.

Cartel de la peregrinación a la beatificación y portada del libro.

Era un hombre muy inteligente. De él se ha llegado a decir que “ha sido el religioso trinitario más inteligente del siglo XX”. Volvió a España en el año 1917 siendo profesor de filosofía en el convento cántabro de la Virgen Bien Aparecida y posteriormente, en el convento de Córdoba. Impartió teología en Córdoba y en 1925 fue nombrado director del colegio público de Alcázar de San Juan, cargo que ocupó hasta el año 1935. Existen muchos datos y anécdotas sobre él pues fue el trinitario que más contacto tuvo con los alcazareños, al ser el director del colegio durante diez años. Era un hombre de mucho prestigio, de una conducta intachable y, como decía el padre Arturo Curiel: “el alma del colegio de Alcázar”. Muchos de sus alumnos atestiguaron sobre él en el proceso abierto para su beatificación. Uno de sus lemas era: “Haz el bien y no mires a quién”. También fue capellán del Asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados.

En el Definitorio General de Roma, celebrado entre el 9 y el 11 de mayo de 1936 para las elecciones de la provincia de España, al padre Plácido lo nombraron profesor de teología y filosofía, por lo que si probablemente hubiera sido trasladado a Córdoba o a Belmonte, no hubiera estado en Alcázar de San Juan el día en el que los trinitarios fueron martirizados.

Beato Antonio de Jesús y María Salútregui Uribarren
Nació en la localidad vizcaína de Guernica-Luno el día 5 de febrero del año 1902, siendo sus padres Ambrosio Salútregui y Josefa Uribarren. Tuvo una hermana llamada Genciana, que fue monja clarisa en el convento de Santa Clara de Guernica. Entró en el noviciado en el año 1917 e hizo la profesión simple en el Santuario cántabro de la Bien Aparecida, el 14 de diciembre del 1918. Esa ceremonia ha sido muy probablemente la más importante en la historia de la Orden pues al mismo tiempo profesaron los beatos Domingo del Santísimo Sacramento, Melchor del Espíritu Santo y este, Antonio de Jesús y María. La profesión solemne ha hizo el 3 de mayo de 1923 y fue ordenado de sacerdote por el beato mártir Manuel Basulto Jiménez, el día 29 de mayo del 1926.

A pesar de su juventud era de naturaleza enfermiza, pero de un carácter muy dulce. Uno de los testigos del proceso afirmó de él: “Era una persona angelical. Siempre tenía la sonrisa en los labios, era amabilísimo. Yo creo que nunca se enfadó, pero era todo un hombre: alto y bien proporcionado. También era un gran organista”. De él se afirma también que era un poco despistado, pues un día, mientras iba al Asilo a celebrar misa, perdió la capa del hábito por el camino y no se dio cuenta. La capa fue a parar a la sede social de los republicanos y tuvo que ir allí a recogerla.

Fotos de los seis beatos mártires trinitarios.

Fotos de los seis beatos mártires trinitarios.

Estuvo destinado en los conventos de la Virgen Bien Aparecida y Laredo (Cantabria), Belmonte y Alcázar de San Juan y en todos ellos ejerció como organista, ya que era un virtuoso del órgano. Compuso el himno a Jesús Nazareno en Alcázar de San Juan y en este convento, junto con el beato Francisco de San Lorenzo, formó un extraordinario tándem que solemnizaba todas las celebraciones litúrgicas. Semanas antes de ser detenido, se presentaron en Alcázar unos familiares vascos que se lo quisieron llevar, aunque él se negó a abandonar a sus hermanos de religión.

Beato Esteban de San José Barrenechea Arriaga
Nació en la localidad vizcaína de Elorrio el 26 de diciembre de 1880 y por ser la festividad de San Esteban protomártir, le impusieron los nombres de Esteban Ciríaco. Era hijo de Gabriel Barrenechea y Felipa Arriaga. Fue bautizado dos días después de su nacimiento y confirmado el 26 de agosto de 1883. Ingresó en la Orden Trinitaria en Algorta, como hermano lego, el día 1 de mayo de 1905, realizando la profesión simple el 20 de mayo de 1906 y la solemne, el 25 de noviembre de 1909 en el convento-santuario cántabro de la Virgen Bien Aparecida.

Era muy humilde y trabajador y siempre desempeñó el oficio de cocinero. Hablaba muy poco porque no conocía bien el castellano y se desenvolvía mucho mejor en euskera. Acostumbraba a decir que “aunque sus manos estaban ocupadas en los cacharros de la cocina, su corazón estaba ocupado en Dios”. Tenía fama de servicial, no solo con los religiosos, sino también con los alumnos del colegio y con sus padres. Cuando se enteraba de que un alumno era castigado, a escondidas, le llevaba de comer. También acostumbraba a repartir a los chiquillos los recortes de las obleas con las que se hacían las formas para la Misa.

Altar del convento trinitario de Alcázar de San Juan, Ciudad Real (España).

Altar del convento trinitario de Alcázar de San Juan, Ciudad Real (España).

Todos los días hacía comida de más para repartirla entre los pobres a las puertas del convento, siendo muy respetuoso con ellos cuando les repartía la comida e incluso cuando iba al mercado del pueblo a hacer la compra. Existe un cuadro de la época en el Ayuntamiento de Alcázar de San Juan, en el que está pintado el mercado de la ciudad y en el que aparece el Hermano Esteban haciendo la compra. A Fray Esteban le ofrecieron en más de una ocasión la libertad, si trabajaba como cocinero para los milicianos, para lo cual se tenía que inscribir en un centro marxista. Él siempre se negó aun a sabiendas del riesgo que corría.

Detención y martirio de la Comunidad Trinitaria de Alcázar de San Juan
Los días 19 y 20 de julio de 1936 fueron días de desconciertos y falsas informaciones en Alcázar de San Juan. El 19, los frailes fueron insultados en la calle cuando volvían de un entierro; el padre Plácido fue a preguntar a la guardia civil para informarse de cuál era la situación real. El 21, tanto los franciscanos como los trinitarios fueron expulsados de sus conventos y hechos prisioneros.

Aquella mañana, como hacían diariamente, los trinitarios se habían reunido en el coro de la iglesia a fin de cantar el oficio divino y celebrar cada uno la Eucaristía. El padre Plácido salió a celebrar misa en el Asilo de Ancianos y, al pasar por delante del convento de San Francisco, vio cómo detenían a los franciscanos. Aunque le dijeron: “A ése ya lo cogeremos después”, él continuó su camino y celebró la Misa. Sobre las siete de la mañana, varios hombres y mujeres rodearon el convento gritando contra los frailes e incluso entraron en el corral de una casa colindante a fin de evitar que los religiosos pudiesen huir por allí. El padre Antonio de Jesús y María estaba celebrando misa y ya había consagrado el pan y el vino cuando los milicianos entraron en la iglesia y lo intimidaron para que terminase, él siguió celebrando la misa, consumiendo todas las Sagradas Especies a fin de que no fuesen profanadas. A los fieles que estaban en la iglesia, los cachearon antes de dejarlos salir.

A las ocho de la mañana se presentó el juez municipal y les dio quince minutos para que se quitaran los hábitos y se vistieran de paisano. Ellos obedecieron y se fueron al claustro del convento esperando que el padre Antonio acabase de celebrar la Misa. El padre Plácido, al acabar la Misa en el Asilo, se fue andando al convento para reunirse con sus compañeros. Una vecina, que sabía que estaban deteniendo a los trinitarios, le salió al encuentro para avisarlo, pero él le contestó: “Muchas gracias por el aviso, pero lo que sea de mis hermanos, que sea de mí”. Lo detuvieron por el camino y lo llevaron con el resto de los frailes. En la plazoleta del convento se habían concentrado muchos milicianos y curiosos y en dos viajes en un Ford incautado, los llevaron al Ayuntamiento. Durante el trayecto fueron insultados por milicianos que corrían detrás del coche. Los testigos presentes que posteriormente declararon en el proceso, dijeron que los religiosos siempre se mostraron serenos, tranquilos. En el Ayuntamiento ya estaban los frailes de la comunidad franciscana y un novicio dominico que había sido apresado en la estación del ferrocarril.

Capilla donde están enterrados los seis beatos mártires. En la pared se ve la placa que cubre el sepulcro del Beato Santos Álvaro Cejudo.

Capilla donde están enterrados los seis beatos mártires. En la pared se ve la placa que cubre el sepulcro del Beato Santos Álvaro Cejudo.

En la plaza del Ayuntamiento se escuchaban gritos pidiendo la muerte de los catorce frailes allí retenidos. Desde el balcón municipal se les dijo: “Esperad, esperad, que lo que se os ha prometido, se hará”. Les preguntaron por el dinero y las armas que tenían escondidas en los conventos, a lo que ellos respondieron que no tenían ni dinero ni armas. El alcalde se acercó al padre Plácido, que había sido su profesor, y se ofreció a salvarlo, a lo que él se negó si no se les daba el mismo trato al resto de sus compañeros detenidos. Posteriormente fueron detenidas las Monjas Concepcionistas de la localidad, aunque más tarde las enviaron al Asilo, donde fueron acogidas por las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. A los catorce varones, los sacaron escoltados del Ayuntamiento, de dos en dos y atados con cuerdas y los llevaron a un lugar llamado “el Refugio”, situado junto al torreón de Santa María, en la calle Gracia. Allí estuvieron encerrados varios días comiendo lo poco que les llevaban algunos vecinos a riesgos de sus propias vidas.

Todos los días eran visitados por un agente de la policía secreta, quien años más tarde confesaría que le llamó mucho la atención el silencio que imperaba entre los religiosos, cosa que se interpreta como que estaban realizando los ejercicios espirituales de San Ignacio, como preparación al martirio. Sin embargo, no podían rezar en común, aunque sí los dejaban hablar entre ellos, lo que aprovecharon para confesarse mutuamente. En aquel lugar cogió una infección bronquial el hermano Esteban y para que se curara lo enviaron al Asilo de Ancianos.

La tarde del día 26 trasladaron a los presos civiles a otra cárcel situada en la calle de Santo Domingo y dejaron en “el Refugio” sólo a los religiosos. Aquella tarde-noche la pasaron atemorizados y aunque les llevaron la cena desde una fonda, ninguno de ellos cenó. Hacia la medianoche, se presentaron varios milicianos y les dijeron que se levantaran y prepararan para ser trasladados a otra cárcel. Irían en dos grupos aunque mezclados los franciscanos y los trinitarios. Al poco rato de salir el primer grupo, se oyeron unos tiros y un cuarto de hora más tarde, volvieron por el segundo grupo. Al llegar al lugar donde iban a asesinarlos, le dijeron al que conducía el camión que se detuviera para no pisar los cuerpos de los anteriormente fusilados y con una nueva descarga, asesinaron al segundo grupo de religiosos, excepto a fray Isidoro, quien se abrazó a fray Gabriel – ambos franciscanos – cayendo con él al suelo. Después, aprovechando la oscuridad de la noche, malherido, salió huyendo campo a través.

Capilla donde están enterrados los seis beatos mártires. En la pared se ve la placa que cubre el sepulcro del Beato Santos Álvaro Cejudo.

Capilla donde están enterrados los seis beatos mártires. En la pared se ve la placa que cubre el sepulcro del Beato Santos Álvaro Cejudo.

Fueron asesinados en un descampado junto a la entonces llamada “Balsa del andaluz”. Este lugar se encuentra actualmente dentro del casco urbano de Alcázar de San Juan. Como el lugar del asesinato estaba cerca del pueblo, muchos vecinos oyeron las descargas de los fusiles y los gritos de alguno de los mártires diciendo “Viva Cristo Rey.

La mañana del día 27 de agosto, casi de madrugada, varias personas se acercaron a ver los cadáveres, los cuales, sobre las once de la mañana, fueron tirados dentro de una furgoneta que se dedicaba al transporte de animales y los llevaron al cementerio municipal. Allí fueron expuestos al público, se les practicaron las autopsias que certificaron que los religiosos habían muerto por disparos realizados a corta distancia, directamente a la cabeza y al pecho. Fueron sepultados en una fosa común dentro del mismo cementerio municipal. Al finalizar la guerra, el 16 de septiembre de 1939, fueron exhumados, identificados y colocados en la cripta del cementerio municipal. Como dijimos al principio del artículo, en 1962 fueron trasladados al convento.

Urna que contiene los restos de los seis beatos mártires.

Urna que contiene los restos de los seis beatos mártires.

Anteriormente hemos dicho que a fray Esteban lo llevaron al Asilo para que se curase de una infección bronquial. Durante toda su convalecencia estuvieron preguntándole por las armas y el dinero escondido en el convento, a lo que él contestaba una y otra vez que ni había dinero ni había armas. Cuando se curó, pudo huir pero no quiso y el día 31 de agosto se presentaron en el Asilo un grupo de milicianos que se lo llevaron en un coche a la cárcel del pueblo donde lo maltrataron. El 12 de septiembre, lo sacaron de la cárcel y a las dos de la madrugada, lo asesinaron a las afueras del pueblo.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– ALIAGA ASENSIO, P., “Absolutamente libres: mártires trinitarios de Alcázar de San Juan”, Madrid, 2013.
– Congregación para las Causas de los Santos, “Positio super martyrio”. Roma, 1999.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

12 pensamientos en “Beatos trinitarios mártires de Alcázar de San Juan

  1. Toño:
    Gracias por este artículo que guarda la memoria de nuestros mártires. Y lo digo en plural, porque no sólo son patrimonio de España, sino de la Iglesia Universal. Guardar la memoria de los mártires era una de las metas del pronto San Juan Pablo II.
    Me ha llamado la atención sobre su vida sencilla, que se gano el respeto y cariño de los lugareños. Son personas normales, con capacidades tan humanas como el canto o el extrovertido, dedicarse a la cocina y ser educadores.
    Por otro lado, se me ha hecho extraordinario y simpático la mayoría de sus apellidos. En los santorales hay pocos apellidos euskeras.
    Es grato saber que sus restos pudieron ser recuperados. No quiero brincar etapa, pero, ¿los franciscanos también fueron beatificados en esta última ceremonia? El Beato Santos, que relación tiene con este convento?
    Saludos.

    • Humberto, con el permiso de Antonio te diré que el Beato Santos Alvaro Cejudo, fue un laico, trabajador ferroviario, padre de dos religiosas trinitarias, adorador nocturno y miembro de acción católica. También sufrió el martirio a causa de su Fe,en Alcázar de San Juan y por estar vinculado a esta orden sus restos descansan allí.
      (( si es posible, a mi me gustaría escribir sobre El,
      hace muy poco me regalaron un libro que habla de su vida y martirio))

      • Gracias Humberto y David, por vuestros comentarios. Yo no pude contestar ayer.
        Con respecto al Beato Santos, solo añadir a lo que ha dicho David, que precisamente cuando lo apresaron, lo retuvieron en el convento de los trinitarios.
        Y con respecto a los mártires franciscanos fusilados junto a los beatos trinitarios, decir que iban en otra Causa, que está más atrasada y aun no se les ha reconocido por decreto el martirio. Son solo Siervos de Dios.

  2. Me ha gustado mucho el relieve en negativo metálico de las fotografías de los Beatos en su capilla-sepulcro, es una forma moderna y original de enseñar sus rostros sin que sea la típica fotografía en blanco y negro, ovalada y anticuada, que huele a muerto más que a otra cosa. A quien se le ocurrió la idea se le puede decir que tuvo buen gusto y estuvo inspirado.

    • Totalmente de acuerdo contigo Ana María, en mi opinión es un capilla sencilla, austera y moderna gracias a los relieves de los Beatos mártires.

      • Ana Maria,
        La verdad es que llevas razón en lo que dices.
        Con anterioridad a la beatificación, estaban todos enterrados en la pared y el lugar cubierto con un cuadro, o sea, ni siquiera se veía una placa conmemorativa.

  3. Gracias Antonio. Como se ha dicho en otros casos, “sólo” me congratulo en que aparentemente no se cebaran con la crueldad de muchos ejecutores en nuestra contienda civil y su ejecución hubiese sido más o menos sumaria.

  4. El testimonio de esta comunidad de Trinitarios de Alcazar de San Juan refleja a la perfección el lema del Beato Placido de Jesús ” haz el bien y no mires a quién”, y es que estos Beatos se dedicaron ha hacer el bien a todas las personas, desde los más pequeños alumnos hasta los más mayores ancianos.
    Me consta que todo el pueblo les tenia una gran estima y respeto, y en la actualidad se la siguen teniendo a la comunidad de PP. Trinitarios que reside en Alcazar de S. Juan. Pero como hemos visto en este caso y otros muchos, cuando surgio esta guerra de entre hermanos, todo se les vino en contra y los mismos alumnos, amigos y vecinos, se convirtieron en sus enemigos, delatores y verdugos.
    La vil excusa que utilizaron para capturarlos y sacarlos del convento, es tremenda, ¿i que armas puede haber en un convento!?

    Antonio, te agradezco una vez más todos los artículos que nos hacen conocer mejor a los mártires del S. XX en España.

    • Pues ya hay algunos otros artículos preparados sobre nuestros mártires del siglo pasado. Cuando la dirección del blog lo estime conveniente, los irá publicando.
      Yo te animo a que escribas sobre el Beato Santos Alvaro Cejudo.

  5. Pues yo sigo sin entender.

    Como que muchas veces no hacemos caso al Evangelio, el Señor mismo nos lo dijo que por su causa seríamos perseguidos, pero tambien que fuéramos prudentes y astutos, pudieron haber escapado cuando el fraile pasaba por el convento franciscano pudo alertar a la comunidad, pero; a no!!!!! se quedan como si nada. No se si el Señor los llamaba al martirio o se colocaron de pechito, pero muchas veces éstos mártires como decenas de otros pudieron ocultarse. Todo mundo quiere ser santo pero así a mi las cosas no me parecen.

    Por cierto Antonio ¿Quién es ese mártir dominico? ¿Está beatificado?

    • Emmanuel,
      Feliz Año Nuevo.
      Para entender a estos mártires hay que ponerse en las circunstancias en las que ellos vivieron. No fueron tiempos fáciles para multitud de sacerdotes, religiosos y simples laicos cuyo único pecado era su fe en Cristo. Pagaron con sus vidas los desmanes de otros.

      Y en lo referente al novicio dominico, se trata de ANTOLÍN MARTÍNEZ SANTOS, novicio dominico de Almagro, que al dirigirse a Campo de Criptana, de donde era natural, fue descubierto y preso en la estación porque en el chequeo que le hicieron le descubrieron un rosario.
      Va en la causa de los dominicos de Almagro y aun no está beatificado.

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