María Santísima, Reina de todos los santos (XV)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fresco paleocristiano de la Virgen con el Niño y un diácono que señala hacia Ella. Catacumbas de Priscila, Roma, siglo II.

Fresco paleocristiano de la Virgen con el Niño y un diácono que señala hacia Ella. Catacumbas de Priscila, Roma, siglo II.

Hace varios meses que no publicamos un artículo sobre este tema; bueno es comenzar el año retomándolo, empezando a hablar de la iconografía mariana a lo largo de la historia. No conocemos las facciones que tenía Nuestra Señora, luego no existe una tipología única en la iconografía mariana, por lo que ésta no puede ser el resultado de una concepción realista, de la realidad. Siempre, el artista comienza teniendo en cuenta la belleza física, pero no se encierra sólo en ella: medita las bellezas psicológica y ética a fin de llegar a una belleza que sea trascendente según su conciencia, la tradición litúrgica y la piedad popular a lo largo de la historia de la Iglesia.

La verdad dogmática sobre María ya es visible en las iglesias paleocristianas y determina desde el principio el desarrollo de la iconografía. Sin ir más lejos, recordemos cómo en las catacumbas, las pinturas ya la representan como la Madre de Dios. De la primera mitad del siglo II es la primera imagen que tenemos de María, la cual se encuentra en las catacumbas romanas de Priscila y en ella aparece decorando una tumba, pintada como una Madre con su Hijo, junto a ella, un personaje profético que bien pudiera ser Isaías y en lo alto, una estrella. En la capilla griega de este mismo cementerio romano, se representa a la Virgen como la “Theotokos” en la escena de la Epifanía, e incluso existe una tercera imagen en uno de los cubículos y una cuarta en la que se representa la Anunciación.

De Rossi fue el primero que, en el año 1863, publicó en Roma una cronología de “Las imágenes encontradas de la Santísima Virgen en las catacumbas romanas”: una del siglo III en las catacumbas de Domitila en la que aparece la Virgen, sentada en una cátedra, recibiendo los regalos de los Reyes Magos, otra también del siglo III, en las catacumbas de los Santos Pedro y Marcelino, donde se representa a María como una joven flanqueada por dos Magos e, incluso, esta misma escena de la Epifanía en un arcosolio de las catacumbas de Calixto, datada también en el siglo III.

En las catacumbas de Santa Inés existe un fresco del siglo IV en la que aparece la Virgen en actitud suplicante ante su Hijo; y en la cripta de los santos Félix y Adaucto, en el cementerio de Comodila, existe otro de la misma época en la que aparece María en un trono lleno de joyas. La tradición que considera a María como Reina de cielos y tierra ya aparece por primera vez en unos mosaicos del tiempo del Papa Sixto III (432-440), en la basílica de Santa María la Mayor; y en ellos, se muestra a María con una diadema, un collar y las joyas propias de las vestiduras reales.

La Theotokos de Vladimir, icono bizantino del siglo XII. Galería Tretyakov, Moscú (Rusia).

La Theotokos de Vladimir, icono bizantino del siglo XII. Galería Tretyakov, Moscú (Rusia).

En los mosaicos de San Apolinar Nuevo de Rávena, pertenecientes al siglo VI, aparecen unas diaconisas alrededor de la Virgen, que está sobre un trono entre cuatro ángeles. En el ábside de la iglesia de Santa Sofía de Constantinopla, se muestra a la Virgen triunfante, conforme al pensamiento religioso mostrado por el emperador Justiniano en el himno que compuso el 23 de diciembre del año 537, cuando esta iglesia fue consagrada.

Si revisamos cómo es mostrada María en la cultura bizantina: Monte Sinaí, iglesia de Panaya Kanakaria en Chipre, Egipto, etc. antes de la herejía iconoclasta, siempre encontraremos a una Virgen emperatriz con las manos elevadas en actitud de oración. Así mismo aparece en iconos portátiles, en pinturas sobre maderas, en mosaicos y en frescos: Virgen Kalkopratia, Blacherniotrisa, de Vladimir, de Kiev, etc. y similares a éstas, la de Spoleto, Freising… e incluso talladas en piedra, como las veneradas en Constantinopla, Venecia, Rávena, etc.

Una tipología propia es la “Virgen Hodigitria”, que conduce a los fieles a Jesús y que es llamada también como la “Virgen del Camino”, porque se ponía en los caminos que conducían a las grandes ciudades, como por ejemplo, podía verse en Nicea en la llamada iglesia de la “Koimesis de Nuestra Señora” o en el monasterio serbio Hilandar en el Monte Athos e incluso en una que se conserva en el Museo de Palermo. Toda esta iconografía muestra un único sentimiento religioso, de fe en la maternidad divina de María, aunque con elementos propios de cada una de las culturas locales: Constantinopla, Roma, Venecia, Sicilia. Con posterioridad a la lucha iconoclasta, especialmente en Oriente, se erigen nuevos mosaicos de inspiración bizantina, como los de la puerta central de la Basílica de Santa Sofía en Constantinopla, los del monasterio de San Lucas en Focides, en Dafni junto a Atenas, en el monasterio atonita de Vatopedi o en el Duomo (catedral) de Torcello, por poner sólo algunos ejemplos. En todos ellos se muestran una sugestiva imagen de María, casi mágica, con una fortaleza hierática excepcional.

En las iglesias sicilianas se pinta a María con una especial claridad de expresión, que nos recuerda a los iconos bizantinos: Catedrales de Cefalù y Monreale, Martorana de Palermo… apareciendo la Virgen con unos ojos grandes de los que emanan una verdad que queda evidenciada articulando lo humano y lo religioso de la Madre de Dios. La concepción latina medieval emerge y toma su mística gracia en la fastuosidad oriental, llena de una serenidad, de una compostura realmente sublime. Recorriendo prácticamente toda Europa encontramos la misma fe, el mismo espíritu, en los mosaicos y demás representaciones marianas, donde junto a las indicaciones del gusto de una determinada época, emerge la franqueza libre y las invenciones propias de cada lugar. Es posible reconstruir el aspecto original de cada obra artística, incluso si las superficies de las mismas están gastadas y reelaboradas en sucesivas restauraciones. Los pliegues de las telas de las túnicas de los ángeles, las proporciones y los delicados contornos de la figura de la Virgen, explican las características de casa estilo, pero son al mismo tiempo, el signo de una idea e incluso de una fantasía al servicio de la fe.

Detalle de la Virgen entronizada amamantando al Niño y rodeada de las vírgenes prudentes (izqda.) y necias (dcha.) Mosaico bizantino en la fachada de Santa Maria in Trastevere, Roma (Italia).

Detalle de la Virgen entronizada amamantando al Niño y rodeada de las vírgenes prudentes (izqda.) y necias (dcha.) Mosaico bizantino en la fachada de Santa Maria in Trastevere, Roma (Italia).

Desde la abadía griega de Grottaferrata, hasta las mismísimas puertas de Roma – donde María está representada junto a Cristo y San Juan en un mosaico – hay una gran cantidad de frescos en los cuales no siempre quedan claras las fronteras que diferencian lo romano de lo bizantino y donde las representaciones marianas alcanzan una gracia solemne pero al mismo tiempo, austera. Sirvan de ejemplo la “Crucifixión” existente en la iglesia de Santa María Antiqua al Foro Romano (del siglo VII), los frescos de la capilla del monasterio benedictino de San Vicente al Volturno (del siglo IX) o el llanto de la Virgen sobre Cristo muerto o incluso su traslado al sepulcro, pintados en la cripta de la catedral de Aquileya (de finales del siglo XII).

Con posterioridad al año 1000 y en consonancia con la literatura neolatina, un espíritu nuevo atraviesa Europa y comienzan a erigirse las catedrales románicas, que son la expresión de la voluntad de la colectividad, del pueblo. El ritmo clásico se hace más humano adecuándose al dramatismo religioso y exaltándolo: sirvan de ejemplo la “Coronación de la Virgen” de Jacopo Torriti, conservada en la basílica romana de Santa María la Mayor o la “Historia de la Virgen” de Pietro Cavallini, existente en Santa María in Trastevere (de finales del siglo XIII). Ambas obras constituyen una gran visión sacra en las que las razones del artista se acomodan estrictamente a la liturgia, al dictado de los teólogos, a la piedad popular e incluso a su propia piedad.

Detalle de la Virgen coronada. Fresco de Jacopo Torriti (1296). Ábside de Santa María la Mayor, Roma (Italia).

Detalle de la Virgen coronada. Fresco de Jacopo Torriti (1296). Ábside de Santa María la Mayor, Roma (Italia).

El discurso figurativo se hace más amplio cuando irrumpe en el arte una nueva voluntad de articular los conceptos religiosos a un mundo mucho más cercano a las vivencias terrenales, a las experiencias directas de los hombres, de los artistas y así, nos encontramos con Cimabue, el artista florentino que imprime a sus figuras, con particular insistencia, su monumentalidad y un ritmo plástico de una gran fortaleza hierática. “La Virgen entre los ángeles y San Francisco, fresco existente en la basílica inferior de Asís o la “Virgen en el trono y los ángeles” – tabla en la galería de los Uffizi – superan el llamado neo helenismo bizantino, resolviendo en el conjunto de la estructura arquitectónica de la composición, el solemne rigor de la “Majestad”.

El próximo artículo lo comenzaremos hablando de la obra de Giotto. Recuerdo que los artículos de esta serie están basados en los trabajos del profesor Gabriel María Roschini, al que hemos mencionado en repetidas ocasiones.

Antonio Barrero

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13 pensamientos en “María Santísima, Reina de todos los santos (XV)

  1. Feliz año nuevo a todos y gracias a todos por hacer posible que estemos un año más aquí. Gracias a Antonio por este artículo de arte mariano, aunque al profesor Roschini le tengo que criticar que sea excesivamente italocentrista, pues existe mucho y muy buen arte mariano en este período y lo ignora, limitándose casi exclusivamente al ámbito italiano. Y gracias a Dios, en todas partes se ha creado belleza para recordar a María.

    • Ana Maria, a ti y a todos nuestros colaboradores y amigos del blog os deseo un feliz y santo 2014.
      Que la paz del Señor que sobrepasa todo entendimiento, guarde nuestros corazones y nuestras mentes, en Cristo Jesús, Señor nuestro.

  2. A todos mis compañeros y amigos de este blog, les deseo un mar infinito de bendiciones y una lluvia de felicidad, que de hecho tenemos justo enfrente de nosotros, sólo debemos saber dónde mirar e ir. Este año será feliz si así lo hacemos. Dios nos bendiga y sonría en cada instante y momento.

    Sobre el tema, aún me sigo preguntando porqué las actas de los mártires de esta época no hablan sobre la devoción mariana, a excepción de la rocambolesca historia de santa Filomena, que sin duda se consolidó en el siglo V con la proclamación del dogma de la Maternidad Divina.

    Me llama la atención que la imagen de la Virgen esté rodeada de las vírgenes prudentes y las necias, ambas con nimbos de santidad, y tenga la cabeza ladeada hacia las segundas. ¿Tiene algún significado?

    La verdadera belleza de María es su humildad y reconocimiento del Dios que salva y miró la humillación no sólo suya, sino de la humanidad de buena voluntad que recibió a su Hijo.

    • Quizá porque ellas son las que más necesitan su gracia divina. No lo sé. Seguramente ya existe una interpretación fundada por parte de historiadores del arte mejor documentados que yo. Pero es cierto que la parábola auguraba un destino triste a las vírgenes necias y sanseacabó, mientras que aquí, con María volviéndose hacia ellas y éstas acudiendo a presentarle sus lámparas vacías, existe una esperanza, una oportunidad en la que es la mayor Intercesora.

      • Ante todo, mi querido amigo Alejandro, te deseo un feliz 2014 en el que el Señor te ayude a conseguir satisfacer tus deseos y necesidades más transcendentes: trabajo, alegría, amistad y entrega tanto a Dios como a los hermanos.

        Yo creo que desde los primeros tiempos, los cristianos sintieron un especial cariño hacia la Madre de Dios y una prueba de ello son no solo sus primeras representaciones pictóricas, sino la tan afianzada tradición que dice que los apóstoles volvieron todos a Jerusalén para participar en su tránsito a los cielos. Lo que pasa es que como, muertos los apóstoles, empezaron pronto las diatribas sobre las naturalezas y la persona de Cristo, inevitablemente salió a colación el tema de su madre, por lo que el Concilio de Efeso tuvo que dictaminar: “Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que por tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea anatema.”

        En cuanto a lo de por qué en ese mosaico de Santa María in Trastevere se representan igual a las vírgenes prudentes y a las necias, me parece muy acertada la interpretación de Ana María.

  3. Antonio ya se extrañaba esta serie de artículos sobre Nuestra Señora, me ha parecido muy interesante todo lo de la Virgen en el arte ojalá y luego alguien también se animara a hacer algo de Cristo en el arte, que también seria sumamente interesante. Es muy importante todo lo que narras ya que muchos protestantes niegan que en los primeros siglos se haya venerado a María o que se hicieran imágenes suyas y aquí vemos que es todo lo contrario.

  4. André,
    Gracias por tus palabras. Yo no puedo recoger tu deseo de escribir sobre “Cristo en el arte”, porque de este tema se más bien poco, pero si es verdad que entre nosotros hay alguien que sabe más sobre este tema y que pudiera recoger el guante. A ver si alguien se da por aludido.

    Es verdad que la mayoría de las Iglesias protestantes rechazan el culto a la Virgen María acusándonos a los católicos de venerarla excesivamente. Este rechazo les impide todo razonamiento que redunde en la veneración a María, por muy bíblico que sea ese razonamiento. En la mayoría de los casos, sobre todo en las sectas, se deforma la doctrina católica haciéndola pasar por herética, diciendo que nosotros adoramos a María cuando eso es totalmente falso. Lo siento por ellos porque se pierden a una Madre.

  5. Muchas gracias Antonio, me sumo a los parabienes expresados con anterioridad por mis compañeros. Quería comentar que existe a la salida de León una iglesia dedicada a la Virgen del Camino que, por estar situada en la ruta jacobea, siempre había pensado que era protectora de los caminantes. Tu comentario al respecto de la advocación de la Virgen del Camino me ha hecho dudar sobre su condición de Virgen hodigitria. Indagaré.

    • Aparte de lo que digo en el artículo referente a la relación de la Virgen Hodigitria, que conduce a Jesús y que se ponía en los caminos (de ahí, Virgen del Camino), te añado también que el nombre de Hodigitria se remonta probablemente a una imagen de la Virgen del monasterio “ton dodegon” (el que indica el camino), de Constantinopla.
      Por otro lado, si no recuerdo mal, la Virgen del Camino es la patrona de León, ¿no?

  6. Gracias Toño por dedicar este artículo en su día a la Santa Madre de Dios.
    MIentras el ser humano tenga la capacidad de crear arte, es seguro que sus más nobles sentimientos le harán producir obras en honor de Dios y de su Madre.
    Es intereseante lo que comentas sobre como los estilos románicos y bizantinos llegan a ser muy similares. Este aspecto puede dar pie a mucho tema de estudio.
    Me queda una inquietud: el mosaico con la Madre de Dios y las vírgenes prudentes y necias. ¿Por qué todas llevan aureola, incluyendo las necias?
    Saludos.

    • Humberto,
      La obra más valiosa de la basílica de Santa Maria in Trastévere son los mosaicos del ábside, realizados en dos periodos distintos: la parte superior a mitad del siglo XII (en tiempos de Inocencio II), y la franja inferior a finales del XIII por el gran artista romano Pietro Cavallini. ¿El por qué le puso a todas las vírgenes las aureolas de santa? Pues habría que preguntárselo a él pero a mi me parece muy acertada la explicación que dió Ana Maria al principio.

      • Y, además, fijaos en que aunque todas las vírgenes portan halo, sólo las prudentes están coronadas. Las necias carecen de corona. Digo yo que todavía deben hacerse meritorias del perdón divino a través de María, por eso no están coronadas, pero tienen una esperanza puesta en Ella y además, no por ser unas despistadas pierden los méritos de su virginidad, de ahí que estén aureoladas como las prudentes.

        Creo que es una simbología rica y bella, suponiendo que yo esté en lo cierto, y además da gran esperanza a los que siempre hemos sentido pena y compasión por las pobres vírgenes necias, que no por fallar una vez merecen la condenación eterna.

        • A mi, tu razonamiento me parece de lo más sensato. Pienso que esa es la explicación más razonable que se puede dar.

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