San José Jenaro Sánchez Delgadillo, presbítero mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Santo en su juventud.

Fotografía del Santo en su juventud.

Infancia
Nuestro Santo nació el 19 de septiembre de 1886, en el Rancho de Agualele, en Zapopan, Jalisco. Fueron sus padres Cristóbal Sánchez y Julia Delgadillo. Recibió en bautismo el nombre del Santo obispo de Benevento, con quien compartiría la palma del martirio. Pronto su familia emigró a Guadalajara, viviendo en el barrio de Mexicaltizngo. Sobre su infancia se conoce muy poco, al grado de ignorarse si tuvo hermanos. Siendo niño fue inscrito en la Escuela de Artes y Oficios del Espíritu Santo, donde cursó la primaria y, gracias a su aplicación, obtuvo una beca para estudiar sin tener que pagar una colegiatura. En este lugar aprendió el oficio de herrería, con el que ayudó a solventar la precaria economía familiar. Actualmente se conservan algunos trabajos que hizo gracias a sus conocimientos.

Sacerdote
Con quince años cumplidos ingresó al Seminario Conciliar de Guadalajara. Allí tuvo como prefecto al Siervo de Dios Miguel María de la Mora, luego obispo de Zacatecas y San Luis Potosí. Fue un buen estudiante, hábil en las asignaturas, donde sacaba buenas calificaciones. Conforme avanzaban sus estudios, mejor aprovechamiento lograba y obtenía notables calificaciones. En el seminario tuvo como compañeros a David Galván, Sabas Reyes y José María Robles, con quienes compartiría el sacerdocio, el martirio y un lugar dentro del santoral. También fue compañero de José Mariano Garibi Rivera, luego arzobispo de Guadalajara y primer Cardenal Mexicano.

Fue ordenado sacerdote el 20 de agosto de 1911, por ministerio del arzobispo de Guadalajara, Don José de Jesús Ortiz, cantando su primera misa nueve días después, con la presencia de sus felices padres.

Ministerio
Desarrolló su ministerio en diversas comunidades de la Diócesis de Guadalajara: Nochistlán, Zacatecas, de 1911 a 1912. Zacoalco de Torres, Jalisco, de 1912 a 1916, San Marcos Evangelista, Jalisco, de junio de 1916 a agosto de 1917. En este lugar su presencia se interrumpió por haber leído una carta pastoral del arzobispo tapatío Francisco Orozco y Jiménez, en la que protestaba por la promulgación de la Constitución de 1917, con carácter arreligiosa y anticatólica. Por esta razón fue apresado y llevado a Guadalajara. De 1917 a1923 fue destinado a Cocula, Jalisco, tierra originaria del mariachi, que tanta fama ha dado a la música mexicana. De 1923 a 1927 fue destinado a la parroquia de Tecolotlán, Jalisco, siendo nombrado vicario fijo de Tamazulita. Aquí tuvo como párroco a San José María Robles Hurtado.

Fotografía del Santo con sus alumnos. El del circulo es Francisco Javier Nuño, obispo de San Juan de los Lagos.

Fotografía del Santo con sus alumnos. El del circulo es Francisco Javier Nuño, obispo de San Juan de los Lagos.

Los casi dieciséis años de servicio sacerdotal, aún sin haber sido nombrado párroco, fueron apostólicos y muy fecundos. Se le recuerda su excelente oratoria y su predicación tan elocuente. Era un muy buen predicador. Dedicaba mucho tiempo al confesionario. Muy lleno de caridad con los pobres. A los enfermos los atendía con prontitud y sin reticencias, parecía un resorte cuando se le pedía su apoyo. Siempre iba con una sonrisa en los labios y cuando llegaba, además de atenderlos espiritualmente, les regalaba frutas y alimentos, además, platicaba con sus familiares dándoles indicaciones de cómo atenderlos y alentándolos a tener paciencia. Visitaba las rancherías por muy lejanas que estuvieran para llevar la Palabra de Dios a sus fieles y administrarles los sacramentos, sus desplazamientos los hacía en lomos de una burrita.

Celebraba con fervor la santa misa, dedicando tiempo antes para prepararla y tiempo para dar gracias después. Amantísimo del Santísimo Sacramento, promovía su culto y su devoción. Era muy devoto de Nuestra Señora de Guadalupe, preparaba sus fiestas con mucho esmero. También era muy devoto de las Almas del Purgatorio, acostumbró por ellos a dar toques de oración con las campanas a las 8 de la noche, para pedir por el descanso de las almas de los parientes, amigos y conocidos difuntos. Su párroco y amigo San José María Robles dio testimonio de su obediencia.

Le gustaba el decoro de los templos y trabajó por hacer los arreglos materiales que se necesitaban. Supo hacer amistades con personas que eran mal vistas, como el maestro de la escuela de gobierno, quien aceptó tocar el armonio del templo durante las misas.

Fotografía de su juventud.

Fotografía de su juventud.

Se dedicaba con entusiasmo al catecismo, ganándose a los niños con golosinas, y a pesar de ser muy estricto con los más traviesos, todos lo querían mucho. Dedicó tiempo y esmero para preparar a los que iban a hacer la primera comunión. Se ganó el corazón de sus feligreses con los que mantuvo relaciones afectuosos aún después de ser trasladado. En Zacoalco dirigió a los obreros católicos y a la Acción Católica Juvenil Mexicana. En Cocula fue maestro del seminario auxiliar, donde tuvo como alumno a Don Francisco Javier Nuño Guerrero, primer obispo de San Juan de los Lagos. Dio asesoría a las Hijas de María, la Asociación de Madres Cristianas y a la Adoración Nocturna.

Sus modales eran muy correctos, tenía una buena educación y a nadie dio jamás un mal trato. Era pobre, pero siempre vistió con limpieza y dignidad. Era moderado en la comida y la bebida. Tenía buena voz y sabía tocar el piano y la guitarra. Organizó un coro de doce voces. Supo ser buen pastor cuando en una ocasión, secuestraron a uno de sus feligreses, comerciante y dueño de la tienda más grande de Tamazulita. Cuando supo del rescate que se pedía, tomó el dinero del Curato y fue a donde estaba el prisionero. A poco tiempo volvió con el hombre sano y salvo.

La persecución religiosa y su martirio
Nunca mostró miedo ante las adversidades, pero si temía que el Santísimo Sacramento fuera profanado con motivo de las incursiones que hacía los revolucionarios, por eso, resguardó el Sagrado Depósito en una casa de confianza, donde estaba continuamente atento de Él.

El 31 de julio de 1926, el episcopado mexicano decretó la suspensión de culto público para protestar por la legislación anticatólica que impulsaba el Presidente de México, el general Plutarco Elías Calles. Esto causó que muchos católicos se levantaran en armas para luchar por defender su derecho a practicar libremente su religión. El arzobispo Orozco dio libertad a sus sacerdotes a huir y esconderse o permanecer entre sus fieles. Esto último hizo nuestro Santo. Cuando tuvo que cerrar su templo estaba muy molesto y lloró por esta razón. Pese a ello, nunca incitó a nadie a tomar las armas. Era consciente del peligro que enfrentaba y decía: “Creo que en esta revolución van a morir muchos, y quizá yo sea de los primeros”.

Estampa devocional del Santo.

Estampa devocional del Santo.

Para diciembre de ese año pudo celebrar las fiestas guadalupanas, aunque con mucha discreción. El 11 de enero de 1927 se celebró un aniversario más de la dedicación del Monumento de Cristo Rey en el Cerro del Cubilete y de la consagración de Tecolotlán al Sagrado Corazón de Jesús. Por esta razón, los cristeros hicieron una hora santa en el cerro, en un lugar llamado la Loma o la Cruz Verde, asistieron San José María Robles y San José Jenaro Sánchez. El Párroco exhortó a los presentes a defender la causa, a estar preparados ante la muerte, a dar su vida por Cristo Rey y a que siempre procedieran con justicia y caridad. Hacia el 15 y 16 de enero, los revolucionarios agraristas invadieron Tecolotlán. San José Jenaro consideró oportuno esconderse en el Rancho de Guayabita, donde permaneció hasta el día 17, cuando consideró que ya no había peligro. Ese día salió a cazar venados al cerro y al volver por la tarde, se dio cuenta de su error. Como sus compañeros le decían que escapara, les respondió: “Vamos bajando todos, si me conocen, me ahorcarán sin remedio, si no me conocen, ya me salvé. A ustedes nada les pasará, yo tengo confianza en Dios”.

El grupo de soldados y agraristas, pensando que el grupo de hombres eran cristeros, al verlos, se dispusieron a disparar, pero una mujer les dijo: “No disparen, son hombres pacíficos que andan poniendo lazos a los venados. Entre ellos está mi hijo y el padre de Tamazulita”. De esta manera, su suerte estuvo echada. Todos fueron capturados y amarrados y luego se les llevó a la Presa de la Charca, donde el jefe militar de Tecolotlán, el capitán Arnulfo Díaz, dispuso que fueran desatados y liberados, excepto el sacerdote. Por la noche, éste fue llevado al cerro, a la Loma o Cruz Verde, donde se había hecho la hora santa. Como a diez metros estaba la casa de la señora Jovita García, quien referiría cómo sucedió su sacrificio.

El grupo de soldados le hizo un círculo, alguno de ellos le puso una soga al cuello y la víctima pidió la palabra para decir: “Bueno, paisanos, me van a colgar, yo los perdono y que mi Padre Dios también los perdone, y siempre: ¡Que viva Cristo Rey!”. Estas palabras enardecieron a los verdugos, que jalaron con tanta fuerza la cuerda e hicieron que la cabeza del sacerdote chocara violentamente con la rama del mezquite donde fue colgado. Sin embargo, no murió, pues mucho tiempo la víctima se estuvo quejando. Antes de retirarse, un soldado fue a la casa de doña Jovita y le dijo: “Ahí le encargo al amigo colgado, si alguien lo baja, también será colgado”. Poco antes del amanecer, volvieron los soldados, bajaron el cuerpo y uno de ellos le dio un balazo en el hombro izquierdo. Otro casi lo traspasó con su bayoneta, luego lo recargaron en el árbol y se retiraron. Por la mañana, al pasar por el lugar, la maestra Angelita Fernández lo reconoció y mandó avisar a su madre, quien al llegar al lugar, lo reclinó en su pecho y lloró amargamente.

Sepulcro de San Jenaro Sánchez (izquierda) y reliquias de San Sabas Reyes (derecha). Cortesía de José Daniel Villafuerte.

Sepulcro de San Jenaro Sánchez (izquierda) y reliquias de San Sabas Reyes (derecha). Cortesía de José Daniel Villafuerte.

A regañadientes, el capitán Díaz permitió que se le velara en Tecolotlán, pero no en la iglesia parroquial, sino en un domicilio particular, el de la referida maestra Fernández. Cuando los fieles de Tamazulita se enteraron del asesinato de su pastor, se dirigieron multitudinariamente a la cabecera municipal, esto alertó a las autoridades militares y entonces dieron órdenes para que fuera sepultado inmediatamente. San José María Robles lloró el destino de su amigo y colaborador: “Murió ahorcado, perdonando a sus asesinos y vitoreando a Cristo Rey el vicario de Tamzulita, Don José Jenaro Sánchez. ¡Saludémosle, besando la orla de su manto, rojo como su sangre! ¡Sobre su tumba reguemos muchas palmas, símbolo de su triunfo, quizá mañana ornen sus altares!”

En 1934, el arzobispo de Guadalajara, Francisco Orozco, dio comienzo al proceso de su canonización. Por este motivo, sus restos fueron exhumados y trasladados a la parroquia de San Miguel en Cocula. En compañía del grupo de sacerdores y laicos mártires encabezado por San Cristóbal Magallanes, fue beatificado el 22 de noviembre de 1992 y canonizado el 21 de mayo de 2000 por el Papa San Juan Pablo II. Su fiesta litúrgica se celebra el 21 de mayo.

Urna con sus restos-Cortesía de José Daniel Villafuerte.

Urna con sus restos-Cortesía de José Daniel Villafuerte.

Actualemente sus restos resposan en un altar donde hay también reliquias de San Sabas Reyes, oriundo de Cocula. Siguiendo la directriz para hacer conocer a los Santos Mártires Mexicanos propuesta por la Arquidiócesis de Guadalajara, se le ha dedicado una parroquia en la Colonia Misión del Valle, en Zapopan; y en la parroquia de Nuestra Señora de Consuelo, en la Colonia Residencial Poniente, también en Zapopan, se le ha escogido como patrono secundario de esa comunidad.

Humberto

Bibliografía:
– MUNARI, Tiberio, San Jenaro Sánchez, sacerdote y mártir mexicano. Ediciones Xaverianas, Guadalajara, Jal., México. 2001.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

17 pensamientos en “San José Jenaro Sánchez Delgadillo, presbítero mártir

  1. Haro

    San Jenaro es otro de nuestros mártires de Cristo que sin hacer ningún mal recibió la muerte.

    Nunca me ha gustado como la Iglesia en México tiene las reliquias de los mártires, en algunos casos quitan las urnas de donde las tienen para colorar el nacimiento, o el monumento el jueves santo, o simplemente un altarcito a la Virgen. Pareciera que siguen estorbando hoy como cuando fueron asesinados pues el gobierno estaba harto de la jerarquía.

    La suerte de san Jenaro es que no sufrió y ni fue torturado como la suerte de otros muchos.

  2. Jerza:
    Muchas gracias por leer este artículo sobre este santo mártir mexicano, al que me agrada denomines nuestro, aunque en un sentido más eclesial, ya no solo es de México, sino de la Iglesia Universal.
    Bien dices que no hizo ningún mal, los mártires son personas buenas, cuyo único delito es desestabilizar el fuero interno de quienes viven en la oscuridad del pecado. Ya lo dijo Jeremías: “ataquemos al justo, porque su vida es un reproche”.
    Difiero sobre lo que dices que no sufrió mucho, tal vez físicamente no sufrió tantos tormentos y torturas, pero en espacio de tiempo, como no murió inmediatamente, opino que tardo unas dos horas en morir porque la soga no le fue ajustada correctamente o tal vez se hizo así adrede, ese tiempo que uno pasa viendo tranquilamente viendo la televisión o chateando por internet, sin duda para él fue si no una eternidad, si un ratotote.
    Ahora te pregunto: ¿de dónde sacas eso de que las arcas con reliquias son movidas con esas finalidades que refieres, porque me interesa conocer tu versión?
    En mi particular punto de vista y a la espera de que Daniel Villafuerte nos de su punto de vista, cuando lea este artículo, porque él vive en Cocula, si me parece que el sepulcro de de este Santo y las reliquias de San Sabás están como arrinconadas, (que no portables para cuando sea necesario) y que su culto esta muy eclipsado por la devoción al Santo Patrono del lugar, San Miguel Arcángel. Me he preguntado si no fuera posible que sus restos fueran llevados a Tamazulita, donde fue pastor y donde dio la vida por Cristo, o de perdida a Zapopan, la tierra que se dice que lo vio nacer.

    • Cuando digo nuestro no me refiero a México sino a la Iglesia en si. Y con respecto a lo de las reliquias lo veo en san Miguel de la Mora y san Maldonado así como el que es de Guerrero que no recuerdo el nombre. Además no creo que san Jenaro hubiese vivido demasiado colgado

      • Mira Jerza, no creo que las reliquias de estos mártires las traigan como paquetes movibles. En su momento, antes de ser canonizados o aún siendo beatos, que no tuvieran un lugar digno, te lo creo, yo lo constaté con San Sabás Reyes cuando era beato y lo mismo con San Tranquilino Ubiarco. Estaban sepultados en una pared y atrás del presbiterio. He leído sobre San Margarito y vi la foto de su humilde sepulcro. De San Pedro de Jesús Maldonado el artículo publicado refiere una urna en la catedral y otra que peregrina en las parroquias, pero de allí a que las muevan para poner nacimiento o monumento de Jueves Santo me parece que no es práctico y realizable. Salvo un mejor testimonio.
        Sobre lo que sobrevivió San Jenaro tal vez fue un par de horas, según lo consultado, ligeras para quien no padece, pero con toda lógica, un verdadero y eterno suplicio para él que lo estaba padeciendo.

        • Muy buen Articulo Sobre San Jenaro Sánchez, Don Humberto, la triste realidad es que la devoción de ellos si esta apocada, primeramente por San Miguel Arcángel y San Sabás Reyes, al grado que casi divinizan a San Miguel…..
          en Tamazulita hay un relicario con un dedo de el, e escuchado rumores de que una parroquia de Zapopan quiere llevarse parte de los restos, ojala y así fuera para darlos a conocer.
          ya que ni el clero o el pueblo sencillo los venera como testimonios fieles en el Seguimiento a Cristo.

          • Pues déjame platicarte que estuve leyendo los artículos archivados del blog, tú me sugeriste que escribiera sobre este santo cuando presenté el artículo de San Sabás. Pero me voy dando cuenta de que ya lo pedías desde 2011. De alguna manera he querido complacerte.
            Creo que es triste coincidir en la opinión de que sus reliquias merecen un mejor lugar así como un culto más digno, que no pase tan desapercibido. Pues me alegra mucho que te haya gustado el artículo, gracias por haberlo leído y comentado. Así como por haber dacilutado las fotos correspondientes. Saludos.

  3. Muchas gracias, Huberto, por este artículo sobre San José Jenaro Sánchez.
    Está claro que era un hombre de Dios, un sacerdote rural santo que desempeñaba su ministerio dando paz y dulzura por doquier.
    Yo quiero destacar dos datos que pueden indicar cual era su talante: Que permitiera que una persona mal vista por ser maestro de escuela del gobierno fuera el organista de la parroquia,y el que diera el dinero de la parroquia para pagar el rescate de una persona secuestrada. Seguro que tiene que haber muchísimas más anécdotas suyas que nos indiquen cual era su grado de caridad y de entrega, como viviría el amor de Dios y se lo transmitiría a sus feligreses. Un cura sencillo, un cura de pueblo, pero un cura santo que mereció la gloria del martirio.
    San José Jenaro, ruega por nosotros.

  4. Gracias Humberto, la vida y obra de este Santo sacerdote me recuerda mucho a la vida que llevaron otros santos sacerdotes como S. Felipe Neri o S. Juan Bosco, organizando coros, catequesis, obras en el templo, llevando la palabra de Dios a los caseríos mas alejados etc etc.
    En definitiva, supo ser un buen pastor comprometido con sus obligaciones y con sus fieles.
    Su muerte, como la mayoría de las muertes de los mártires mexicanos me parece muy cruel e injusta. En los mártires de España estamos más acostumbrados a leer casos de fusilamientos y de largas torturas, pero no es menos cruel y macabro la muerte por ahorcamiento de S. José Jenaro, que incluso fue traspaso después de muerto como el mismo Jesús.

    • David, gracias por leer y comentar este artículo. Has hecho mención de algunas os santos que se destacan por ser buenos pastores, a imagen de Cristo, el Buen Pastor. Creo que sus corazones han sido configurados al de Cristo, que al ver las necesidades espirituales y materiales se compadecía de la muchedumbre y siempre hacia algo para remediar esas necesidades.
      Nuestro Santo ha padecido el martirio, así como otros tantos paisanos tuyos, un don que Dios ha querido darles por puro cariño hacia ellos.
      Me llama la atención cuando San José Jenaro llora al cerrar su templo. Su madre le dice que porque llora y el le responde: “¿Se le hace poco?”
      Los santos también tienen emociones y sentimientos, no son de palo o insensibles. A este Santo lo invoco para que te proteja y te ayude a dar testimonio del Evangelio desde tu estado de vida.

  5. Gracias Toño por darte el tiempo para leer este artículo. Los dos dos puntos que señalas como atractivos de su personalidad a mi también me llamaron mucho la atención.
    En el caso del maestro de escuela oficial, creo que es construyendo puentes y no alzando paredes como se logra el diálogo y se fomenta la convivencia y las relaciones fraternas.
    Por otro lado, te expongo que en este país la espiral de violencia crece diariamente y una manifestación de ello es el secuestro, crimen que se realiza como deporté nacional. Pensé que podríamos impulsar su intercesión en estos casos. Bien se que los santos son ejemplo antes que intercesores, pero dado el caso de la manera como el resolvió el caso de un secuestro con mucha caridad, veo factible desde este blog invocarlo desde ya como santo protector de los secuestrados y sus familiares.
    Por otro lado, has leído los comentarios sobre sus reliquias que pasan desapercibidas. ¿Esto también pasa por allá en España y Europa con algún santo?
    Gracias por tu opinión.

    • Uf, ya lo creo que pasa, pero con los mártires de las catacumbas, que cuando no son considerados como un adorno o trasto más, se los relega a rincones oscuros o trasteros y van dejando que la suciedad se acumule de mala manera en ellos. Sobre todo en México. Aquí en España los pocos que quedan por lo general están limpios aunque bastante ignorados. Lo que son los mártires de la guerra, muchos están en fosas pero los que no tienen bastante protagonismo y dignidad, que yo sepa.

      • Ana, pues por lo visto donde quiera se cuecen habas, algunos lugares marcados con más detalles y en otros con menos. Desde tu punto de vista como profesional y como bautizada, ¿qué soluciones podrías proponer a grandes rasgos?

        • Limpieza, higiene, orden, y ante todo información. La mayor parte de los mártires de las catacumbas se exponen sin ningún dato o con datos totalmente erróneos. Hay que instruir a los fieles para evitar la superstición y la desinformación. En realidad, esto valdría para todas las reliquias.

  6. Muchas gracias don Humberto por este artículo sobre San Jenaro que ya algo había leído sobre él pero usted da muchos más datos algunos que no conocía y por lo general la mayor parte de datos que yo sabía eran gracias a Danilo. Por otra parte lo que dicen de las reliquias es algo muy común desgraciadamente aquí por ejemplo en Tabasco son mínimas las reliquias que hay y por lo general no las exponen al culto o nunca se ven tal es el caso de un lignum crucis que antes estaba expuesto y al cambiar de párroco el nuevo lo quito y nunca más se ha vuelto a saber donde quedó. También el culto a los Santos cristeros esta muy olvidado se nota que la arquidiócesis de Guadalajara ha puesto empeño en difundirlos pero no es así en el resto del país salvo uno que otro caso la mayoría son santos que nunca se mencionan o que pocos conocen y que mucho menos son venerados, vaya pero ni estampas de ellos se consiguen fácilmente.

    • Gracias André por tu aportación, hasta ahora me he dado cuenta de ella.
      Ya se ha comentado otras veces como el culto a nuestros santos Mártires en ocasiones despunta y en otras es incipiente, que hay lugares donde son más venerados y como en muchas partes son unos ilustres desconocidos.
      Yo le doy tiempo al tiempo y creo que estos trabajos sobre ellos han de dar algún resultado.
      El caso de las reliquias de este santo si me pega, porque aunque están en una capilla con lugar apropiado, pasan totalmente desapercibidas. Ahora si que como un bulto más. Y no, eso no debe ser. Daniel nos ha comentado sobre el rumor de la traslación de sus reliquias a Zapopan, no se si a la principal, llamada de San Pedro, o a la que se le ha dedicado a él, Sería un buen punto. Lo que no se valora, puede ser ampliamente venerado en otras partes.
      Por otro lado, lo que dices de las estampitas es muy cierto. Yo tengo colección de estampas y como me ha costado conseguir de estos santos. Y con una calidad no tan buena. La estampa a colores que he compartido, es la foto de un programa de sus fiestas patronales en la parroquia a él dedicada. Espero que al compartirla, haya mayor variedad en la red.
      Saludos.

  7. Curioso, su nombre de pila fue José Jenaro. A su madre no le gustaba el nombre de Jenaro impuesto por su esposo y todos le conocían como José y posteriormente como padre José. Cosas de la vida, hoy como santo todos le llaman Jenaro. Por cierto, fue hijo ilegítimo, pues nació antes de que sus padres se casaran, muy probablemente por eso no han encontrado su fe de bautismo. Hoy en día vive la señora Modesta Delgadillo, de 102 años, sobrina del padre José Jenaro Sánchez Delgadillo, y quien dice haberlo conocido, pues aunque nació en barrios de Guadalajara, toda su infancia y juventud la pasó entre la familia de su madre, Julia Delgadillo, en la hacienda de Huejotitán, Jalisco, donde lo han adoptado como originario del lugar, pues fue ahí donde cantó su primera misa y donde gustaba pasar todos sus ratos libres.

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